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  • Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (II)

    Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (II)

    En una entrada anterior, os presentamos la primera parte del artículo escrito por la escritora y poeta argentina Ángela Pradelli en Shanghai para el diario argentino Clarín:  Leer y escribir en Shanghai: entre masajistas ciegos y cultores de la poesía efímera.

    En el artículo de hoy, un encuentro de escritores en Shanghai,  ciudad de más de 20 millones de habitantes, acerca a Ángela Pradelli a historias entrañables.

    “Yo quiero escribir la historia de mi abuela, dijo el alumno, pero no sé cómo hacer, y quería preguntarle a la escritora argentina cómo hizo ella para contar la historia de su abuelo italiano, por dónde empezó, y si puede que me diga que tengo que hacer para contar la historia de mi abuela.” Qué hubiese dicho mi nonno si hubiera sabido que, muchos años después de haber partido de esta tierra, en Shanghai, en un mundo que seguramente él no imaginó, un joven se interesaría en su pequeña vida en las montañas italianas; qué hubiese pensado si escuchara que este estudiante, en China, más de noventa años después, quería saber sobre su vida de inmigrante, y que la tomaría como guía para escribir el relato de su propia historia familiar…

    Sobre el cielo -que es también un límite- todos los sueños de la humanidad. Un campo de manzanillas, una ráfaga conocida, esas flores silvestres que rozan el borde de los días…

    Un día antes de regresar a la Argentina, fui al Fuxing Park a despedirme de Wenye Pu, el maestro de Di Shu….

  • Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (I)

    Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (I)

    Nuestra «corresponsal» en Los Angeles (EUA), Andrea Labinger, traductora al inglés de la obra de Ángela Pradelli,  me puso en contacto con la escritora y poeta argentina para que la pudiese entrevistar para la revista Poémame.

    Mientras trabajamos la entrevista, Pradelli supo de mi afición por la caligrafía y la poesía china, por eso me envió dos de sus artículos publicados el 22 y 27 de octubre en el diario argentino Clarín en el que nos habla de vida, poesía y arte para que los lectores de Poémame los podamos disfrutar.

    Hoy os presentamos el primero de ellos. Por si dudáis, aquí tenéis unas breves perlas:

    En el hall del edificio, me hablaron de los masajistas ciegos. Me dijeron que son artistas de leer con las manos el cuerpo…

    Los maestros de Di Shu son calígrafos que escriben poemas sobre el piso de los espacios públicos. Usan pinceles de mango largo y cerdas abundantes que embeben en agua…

    El Di Shu es, también, una búsqueda individual, subjetiva y exige una gran concentración. Es una escritura efímera, fugaz, se evanece en pocos minutos…

    Hablamos también sobre la poesía china. Le dije que me gustaba mucho Li Po y me sorprendió que no lo conociera. Dijo que para él, Li Bai era el poeta más importante y anotó el nombre en mi libreta…

    El di shu nos recuerda el grado más precario de la escritura. Vi cómo el poema se esfumaba…

  • PEN Argentina en recuerdo de los periodistas asesinados en América Latina

    PEN Argentina en recuerdo de los periodistas asesinados en América Latina

    Andrea Labinger, nuestra ‘corresponsal’ en Los Angeles (EEUU), nos hace llegar este poema de la poeta argentina Alicia Plante que se leyó el 2 de noviembre en la ceremonia de PEN Argentina para recordar y honrar a los periodistas asesinados en América Latina.

    Aquí lo podéis escuchar y esperamos que lo disfrutéis.

    Está cocinado.
    A fuego lento
    y con la tapa puesta
    pero con cuidado
    para que no derrame.
    Y cerrando la puerta,
    que no se oigan
    los bufidos
    del vapor.
    Quizá se pegue, dijeron,
    en el fondo generalmente
    quedan rastros
    rostros
    restos.
    Se pueden lavar con estropajo
    pero no conviene
    porque con el tiempo te lo prueban
    y hay que empezar de nuevo.
    Mejor esconder la olla,
    tirarla al río
    y que el periodista
    se calle para siempre.
    Si persevera,
    si se empecina y
    empeora el mensaje,
    conviene quitarle la voz
    de alguna manera,
    porque lo que estaba por decir
    sólo con bala
    en la cabeza.
    Vaciarle las ideas
    y no confiar ni así,
    que su palabra
    es como un olor,
    como ese olor que escapa
    por las costuras
    por los espacios libres,
    que son pocos
    pero siempre los encuentran.
    Sinceramente te lo digo,
    tenemos un problema.

    Al compañero Rodolfo Walsh, modelo y paradigma, uno entre tantos que cunden como un olor.

    Al compañero José Luis Cabezas, no nos olvidamos.