Etiqueta: ASHLE OZULJEVIC

  • ‘Botánica’ de Ashle Ozuljevic (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘Botánica’ de Ashle Ozuljevic (Ed. Liliputienses, 2020)

    Ashle Ozuljevic, poeta, ensayista y narradora chilena. Estudió Literatura en Santiago de Chile y Yoga en Buenos Aires (Argentina). En la actualidad, trasplanta hiedras cerca de Barcelona (España). Ha publicado en narrativa Vidas robadas (2011) y la novela experimental Anteojos de sal (2013); en ensayo El silencio final: Representación y gesto en Diario de muerte, (2015); y en poesía Tres (2016) y Botánica (2020). Este año se publicarán Cartografía (narrativa) y una reedición ampliada de Tres con ilustraciones de la autora.

    Botánica fue concebido durante el verano en un jardín asolado por la sequía de La Serena, comenzó a escribirse en invierno de ese año en Porvenir, capital chilena de Tierra del Fuego, y fue desarrollado en una ciudad a las afueras de Barcelona, lugar donde la existencia de un balcón en el que quepan algunos maceteros es motivo de agradecimiento.

    Botánica es un libro curioso, bellamente editado, y acompañado de ilustraciones botánicas. El poemario se divide en dos partes, la primera, Taxonomía, en la que cada poema está dedicado a una planta. La segunda, Cuidados de un jardín, comienza con una cita de B. Brecht.

    Un libro que hay que leer, en el que sus largos poemas de verso libre van al ritmo del viento que mueve las plantas, van y vienen. Poemas que van fluyendo a medida que los vamos leyendo. Plantas como excusa para mostrar emociones.Termina el poemario con una confesión autobiográfica de su “primera relación con una planta”, para afirmar a continuación que nos está mintiendo y seguir con los recuerdos, y de nuevo “miento”, retrotrayéndose en el recuerdo, y el de sus padres, su abuela.

    Finaliza con una afirmación contundente:

    Entonces

    comencé

    a comer

    plantas.

    ¿Te intriga?, puedes comprarlo aquí y empezar a regarlo con tu lectura.

    Lathyrus odoratus

    En las paredes de esta casa

    cuelgan venenos tan hermosos

    coloridos y perfumados

    como las peores ponzoñas

    el amor

    y todos sus jugos

    neurolatirismo o seducción

    odoratismo o calentura

    agonías lentas de neurotoxinas

    por la boca muere el pez

    del lathyrus, latirismo

    del amor, enamoramiento

    de la vaina

    un incrustarse:

    la entrada perfecta

    es con fricción

    no saben mis clarines

    que

    no se toca nada de lo que se toca

    los colores son impresiones producidas por la luz

    toda percepción es una mentira

    penetrar

    no es una penetración.

    Dice Mati que Nancy dice

    que entrar es tocar por dentro:

    y es tan profundo el toque de la semilla

    del lathyrus en tu garganta

    que lo sigues sintiendo

    mientras agonizas.

    El agua que no se mueve

    se congela

    en Tierra del Fuego

    se llena de sales

    quienes pueden escucharla

    terminan por comprenderlo

    y se van

    la lenga

    tiene todas las ramas mortificadas

    también le obedecen

    algunas

    y no saben cómo salir del calambre

    que no hallan dónde empieza

    pudo

    papá

    caminar por la estepa patagónica

    reconociendo hierbitas empecinadas

    que su madre no usaba para sanar los dolores

    pudo su sangre

    crecer en la hostilidad

    caminar por la llanura

    recordar el lugar exacto del cerco de madera que el tiempo ha despintado

    recordar

    no a su madre ni a sus pomadas contra la quemazón

    única imagen que la vuelve humana

    no el verano ni los primaverales amores

    recordar

    fue recordar al guanaco

    que lo lanzó un par de metros

    recordar

    que lo pateó a una edad

    en que los números eran difusos

    y él ya era huérfano.

    El ser que no se mueve

    se desfigura

    en Tierra del Fuego

    acostumbrándose a los tormentos

    pregúntale al ñire

    pregúntale al michay

    el agua que no se mueve

    se congela

    jugamos en el cementerio con

    un bloque de hielo que alberga

    musguito de la tumba de mi abuela

    sphagnum magellanicum

    un nombre borrado sin siquiera

    plásticas rosas la flora

    común de esta ciudad blanca en miniatura

    el frío constriñe las moléculas

    una densidad en la que nunca

    existe siempre

    el congelamiento

    dificulta

    la podredumbre

    inhibiendo la descomposición

    fortalece la muerte.

  • Los poetas no son gente de fiar

    Los poetas no son gente de fiar

    ¿Qué es un cuadríptico?

    Es un  folleto doblado tres veces, con tres pliegues, y tiene por tanto 8 caras. Un cuadríptico ofrece información muy estructurada y los pliegues múltiples permiten que un folleto con mucha información quede contenido en un tamaño plegado que sea manejable. 

    Ese el modelo que ha decidido impulsar Ediciones Liliputienses desde hace un tiempo. Una sorpresa más que se añade a sus diversas colecciones de poesía.

    LOS POETAS NO SON GENTE DE FIAR, revista microscópica de poesía, es la nueva colección de cuadrípticos. Hoy analizamos el número cinco.

    En él podemos leer un poema de varios de los y las poetas que hemos reseñado en nuestra revista: Thaís Espaillat, Zel Cabrera, Claudia Campos, Claudio Burguez, Emersson Pérez y Guillermo Rebollo-Gil.

    Algunos que saldrán próximamente: Rafael García Godos Salazar, Raciel Quirino, Tamara Domenech, Ashle Ozuljevic y Pierre Herrera.

    Además de Legna Rodríguez Iglesias y Florencia Madeo Facente.