Etiqueta: BEATRIZ SAAVEDRA

  • 3 Poemas de Beatriz Saavedra Gastélum, poeta mexicana

    3 Poemas de Beatriz Saavedra Gastélum, poeta mexicana

    Beatriz Saavedra Gastélum.   Maestra en letras por la Universitat de Barcelona, España. Es escritora, investigadora, poeta, ensayista y académica. Doctorada por el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia (2018). Directora del Centro de Estudios sobre la Mujer en la Academia Nacional de Historia y Geografía (ANHG) y  directora del Festival Internacional La mujer en las letras de la ANHG UNAM. Codirectora de la Editorial Floricanto, A.C. Ha publicado 13 libros de poesía, en México, Argentina y España, y un libro de ensayo, Anatomía del Erotismo en Griselda Álvarez.  Dirige el Taller de Creación Literaria “Alicia Reyes” en la Capilla Alfonsina (INBAL), y es directora del ciclo de conferencias “La poética de la inteligencia” en el Museo de la Mujer (UNAM). Coordina el programa  poéticas de la inteligencia en “Mujeres a la tribuna” IMER.

    Naufragio

    Todo el que muere tiene la razón,

    asalta el hierro

    las dimensiones posibles.

    Tregua angustiosa

    en el rincón de la memoria.

    La realidad se atasca,

    habita

    cosas cotidianas gastadas.

    El temor de las noches era cierto,

    un rumor,

    piedad terrible

    espacio que me niega.

    Yo hubiera pensado

    en mi cuerpo cubierto por cristales.

    Ahora en la ventana

    un olor a bestia

                            húmeda,

    a punto de morir

    devora el cielo con su cráneo,

    como si conociera el fondo

    de la intemperie

    su tristeza.

    Antes de irte

    Puede ser que esté cansada

    y los hilos del viento

    me desnuden

    susurrando la llovizna de espectros.

    Acostumbrada al silencio,

    intimido al azar bajo la mesa

    y me tumbo sobre tu sombra

    para amortiguar mis golpes de incertidumbre

    sobre la almohada quieta

    de los años.

    Palabra inerte

    Afuera está

    la espera interminable,

    la indiferencia y el polvo,

    el instante de haber muerto,

    la música delgada

    y la calle endurecida.

    Apenas mueve el horizonte

    esta oscuridad para volver al relámpago

    mudo de la angustia

    donde habitamos.

    Enemiga de la luz

    y del sonido

    aprisiono tu mensaje en mi garganta.