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  • Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Casi finalizando el mes de enero, arribó a Poémame un poeta granadino de verso firme, grave y potente. Dotado de un lirismo claroscuro, hondo y bello, que se percibe madurado en su quehacer poético por años de lectura y escritura.

    “Ternura, lirio, azucena

    esculpiéndose en mi carne.

    Grito.”

    Un poeta prolífico que, en apenas dos meses, nos ha regalado más de cien poemas. Se trata de José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto” para todos los compañeros de nuestra comunidad poética. Él mismo se dibuja en su perfil con estas palabras:
    “Aprendiz de poeta desde joven y quizá demasiado hipercrítico conmigo
    mismo.”
    A lo que yo le añadiría (después de leer su hermosa obra compartida) “amante del verso clásico y la mitología griega”, que cultiva, dotando a sus versos de una gran belleza y profundidad.

    “Faunos”

    “Algo sembró de miedo

    el recuerdo insondable de la laguna,

    el esfuerzo por sostener la mirada,

    tibia, de aquellos faunos de ensueño.

    Catedral enigmática del cieno.”


    Admirador declarado de la obra machadiana, de “Don Antonio”, como él le llama. Y ello se refleja en algunos de sus poemas:

    “Las verdinegras alamedas

    como guardianes del sonido

    danzan al viento esbeltas copas

    hienden el tan altivo cielo

    con su aleve viento encendido”

    Así nos traza, en unos cuantos rasgos, su transitar por la vida atravesando el tiempo y el olvido…

    “Del que fui y sigo ocultándome

    apenas si queda una ebria ceremonia

    en la ceniza de todos los versos o quizá

    quede un promontorio de cristales

    y alientos y desmemorias

    y un oculto deseo de esconderme.”

    Sus poemas abarcan también, lo efímero y la fugacidad de la vida…

    “Un hombre arruinado cruza

    por las calles más estrechas

    de los años

    y piensa

    que nada de lo suyo

    fue hecho para durar

    tan sólo

    un instante

    más de lo necesario.”


    Su voz poética cuenta con muchos y muy diversos matices tanto en la forma, como en el contenido de sus letras.

    Practica tanto el verso libre como el clásico. Y lo dota de imágenes de un bello y contundente lirismo, a veces crudo o enigmático. La naturaleza, el ser y sus circunstancias, el paso del tiempo, el dolor, el amor, la muerte, la memoria, la soledad, lo mitológico o lo social…son algunos de los grandes temas recurrentes en sus poemas; imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    Aderezado todo ello con excelentes figuras literarias y una larga lista de recursos estilísticos.

    Como muestra en verso libre, estos tres poemas:

    “Ciprés”

    “Ciprés delgado como savia

    de piel encendiendo silencio

    Ciprés adormecido carne

    envenenada como tumba

    Como nieve ciñendo olvido.”


    “Versos de atardecida”

    “El olmedal tan bravo

    donde circundan

    las olas su quejido

    el cilicio de luz

    que desteje las tardes

    finales del otoño

    estas hojas quemadas

    que entre la niebla

    se pueblan de misterio.”


    “Un día de furia”

    “Como roto jeroglífico de la noche,

    como un jirón de misericordia y sueño

    te espero, vida mía, en el hueco podrido

    del espejo.

    Como cierto énfasis idiota

    que observo en la cintura de los armarios

    y en el grueso tapiz de las palabras,

    grasa derretida del tiempo

    y la fe que ahora he perdido, tal vez,

    para siempre.”

    Y ya, para finalizar, os dejo una pequeña selección de composiciones clásicas en las que reluce, con un brillo especial, el soneto. La verdad, es que no ha sido fácil para mí, hacer dicha selección de poemas, todos tienen algo y son dignos de aparecer en la reseña. Por ello, os invito a pasar por su rincón en Poémame para conocerlo un poco más a través de su poesía. Merece una visita por la gran calidad que se aprecia en sus textos.


    “Pinos Genil (soneto)

    “Son lentas las mañanas del estío,
    el sonoro tapiz de la armonía
    que teje la desnuda algarabía
    de las aves que endulzan este río.

    Despacio van danzando por umbrío
    barranco donde surca el agua fría
    caricias demoradas, profecía
    de hadas por remolino tan sombrío.

    Un ave suspendida en el paisaje
    contiene en su cadencia ese reverso,
    donde espacio y memoria dan encaje

    al susurro del sauce que está inmerso
    en ecos y sonidos, equipaje
    donde ejerce el verano su universo.”


    “Madrigal clásico”
    A M.M.R

    “Deliciosa quimera de tus ojos,
    donde demoro la tarde y sus rojos
    islotes donde llueve la armonía,
    tristeza y melodía,
    en tus labios rubís como cerezas,
    mientras la tarde gime su belleza;
    y un gesto de tu mano desordena
    el hondo suspiro, tierna condena
    entre la llovizna, fría, y la nada
    que desgarra mi alma atormentada.”


    “Biografía” (soneto)

    Edifiqué tan lenta biografía
    con sólido cimiento de agua oscura;
    de enturbiadas columnas, luz impura,
    en una misteriosa astrología.

    El oscuro arquitrabe sostenía
    la indigna letanía, la amargura
    del tiempo que, falaz, ya me asegura
    que el palacio a la muerte ya me guía.

    El tiempo que, por fin, se ha detenido,
    las estancias desiertas ya nos muestran
    esa ardiente ceniza del olvido

    donde algunos recuerdos me demuestran
    el único motivo con sentido:
    tus ojos que a la muerte defenestran.