Etiqueta: José siles

  • Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Lo primero que puedo decir de este poemario es que es realmente sorprendente. José Siles se desmarca de la armonía de la rima clásica y se adentra en el mundo de la poesía libre y con cierto aire vanguardista, invitándonos a recorrer un camino intelectual y estético que nos lleva hacia las raíces de nuestra existencia, usando la vanguardia y la originalidad como un cuchillo que se dispone a abrir en canal nuestra historia, nuestra existencia y nuestro hacer.

    Adentrándonos en el poemario, se hace casi inevitable acordarse de la conocida teoría de McKenna, El mono dopado, donde se dice, a grandes rasgos, que el paso hacia el Homo Sapiens se dio debido a unos hongos.

    El poemario está estructurado en cinco partes, de las cuales hablaremos un poquito aquí, pero un poquito, porque considero que este libro hay que leerlo no una vez, sino dos como mínimo, con la mente abierta y dispuesto a preguntarse sobre el camino de la humanidad en el mundo. Estas cinco partes huyen de la belleza efímera y se centran en ese espejo que muestra la cruda realidad, transitando desde lo más primitivo a una sátira afilada y aguda de la sociedad actual.

    Espejo de monos alumbrados.

    Cogiendo como tema central la evolución del primate a ser humano consciente, del árbol al bipedismo, el mono alumbrado aparece como la figura central, influenciado por substancias externas (como declara la teoría de Mckenna) que se hacen parte indispensable en esa evolución.

    Estos monos colocados

    se hicieron notar,

    alcanzando cierta fama por la intensidad dramática

    de sus trascendentes trances,

    siempre trotando alrededor de la pira,

    hartos de setas y aullando mantras,

    como lobos enrabietados.

    Es palpable el tono filosófico en estos versos, donde abundan las preguntas indirectas sobre esa “luz” que alumbra a los monos, que los ilumina y no somos capaces de afirmar si esa luz es un logro, un pedacito de fortuna, o más bien una condena.

    Manadero de místicos mántricos

    Se me antoja como la parte más oscura y profunda del poemario. Es como si el individuo estuviera como atrapado entre la lucidez y el desvarío, la trascendencia frente a la inevitable finitud. Son poemas que podría reflejar el ritmo de la vida actual, como acelerado, como ligeramente caótico, oscuro y a veces imprevisible.

    Sigo percibiendo la crítica social, quizás un poco menos obvia y más inteligente

    en esa vida anonadada,

    donde reposa sin descanso

    y en vilo de relapso perpetuo

    el alma de un cuerpo de mujer

    quemado vivo ante un público expectante.

    Todo ello regado con cierto aire de desamparo existencial, como si esa evolución de la que hablaba en los anteriores poemas fuera un paso al caos, mostrando que luz, quizás, sí era más una condena que una suerte.

    Griegos, si aún recordarais algo de lo que fuisteis: ¡saltad!

    Aparece algunos de los grandes temas poéticos, como el tiempo y, sobretodo, la muerte. La vida persiste en el paso del tiempo, a pesar de las oscuridades, de la búsqueda incesante de una verdad que quizás ni siquiera existe o, si existe, se nos muestra como confusa y ligeramente delirante.

    Hay cierto aroma a bajeza humana que se planta ante nuestros ojos casi haciendo daño, incomodándonos y haciéndonos enfrentar con lo que realmente somos.

    Mis ojos, asomándose sin recelo

    a los ventanales que se abren al infinito inédito

    donde estuvimos, estamos o estaremos alguna vez,

    contemplan las lejanías inclasificables,

    remotos horizontes donde los dogmas

    que aún ningún profeta ha escrito

    se desvanecen antes de nacer.

    Sinfonía de hachas y hogueras: versos de alumbrados ajusticiados.

    Quizás esta sea la parte más cruel o más violenta del poemario. Seres alumbrados son ajusticiados ante la irracionalidad. Una vez más veo entre líneas que la luz deviene condena antes que fortuna.

    Es necesaria una verdad, pero tiene porqué ser la verdad más pura, sino aquella más imprevisible, la que refleja el espejo. La lucidez frente al desvarío, las hachas como armas para destrozar esos espejos y romper con esa “verdad” mediante la reflexión que despiertan estos versos.

    Ahora, en el siglo del posmodernismo,

    el ajusticiamiento público y ejemplarizante

    de las brujas, mujeres sabias del siglo XXI,

    no ha cambiado de causa:

    purificarlas

    de su delictivo conocimiento.

    Tomando ron bajo las estrellas en la popa del Líricus

    Vendría a ser un cierre o conclusión del viaje filosófico y satírico al que el autor nos ha sometido.

    Aparecen sutilmente los espejos y los espejismos, como un cierre cíclico que nunca acaba de cerrar. La humanidad sigue su camino y vuelve a su inicio, una involución vestida de evolución

    La búsqueda incesante de la verdad y de los orígenes puede llevarnos a ver la luz o condenarnos por ella.

    Desde tiempos inmemoriales, esta fascinación ha orientado

    al bicho bípedo impulsándolo, cada noche,

    a mirar más allá de lo común que tienen las estrellas

    elaborando fábulas, mitos y religiones

    para concebir fenómenos inasimilables.

    Es un poemario que, de la mano de decenas de personajes históricos, nos lleva de la mano por nuestro propio camino; desde los primates hasta los humanos racionales, mostrando la parte más oscura, que nunca cambia. Logra conectar el pasado evolutivo de la humanidad con un presente poético cargado de preguntas indirectas que no nos dejan huir por atajos, que nos hacen seguir el camino que el autor propone, para darse de bruces con lo que en realidad es el ser humano.

    Este poemario no solo se lee; se nos incrusta en la piel como una pregunta incómoda sobre quiénes somos realmente. Eso sin deslucir la clara sátira social que destilan estos versos, mostrando la autodestrucción propia del humano, la hipocresía, la ceguera voluntaria, que nos hacen preguntarnos si nuestro comportamiento realmente es civilizado y racional, o simplemente es una pureza primitiva con diferentes trajes.

    Es un poemario que logra mantener al lector y su mente abiertos y activos, usando un lenguaje científico, referencias históricas, y la libertad que otorga el verso libre, junto con tintes de poesía vanguardista; implica al lector en todos y cada uno de los poemas, atrapándolo y no dejándole escapar.

    Ciertamente, no es un libro fácil, precisa de diversas lecturas y, como hemos dicho, de una mente despierta y preparada para afrontar diversas verdades que pueden parecer incómodas. Es sacar toda la paja y los distintos embellecedores de la humanidad, para quedarse con la parte más primitiva y pura.

  • El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    Si tuviera que definir en pocas palabras este nuevo poemario de José Siles diría que es crudo, abierto y real.

    Se abre entre las manos como un baile entre la memoria y el olvido, donde se abren distintos cajoncitos de recuerdos, entremezclándose con emociones presentes, con la evocación y el recuerdo como base de los poemas.

    Esto hace que inevitablemente el poemario adquiera un aire confesional, íntimo y privado en el que se desgranan emociones de ahora junto con las de ayer. Por consiguiente, me atrevería a decir que es un poemario, como el título indica, desamparado; un poemario lleno de cicatrices que nacen de ese olvido.

    Según dice Nietzsche

    El olvido es justo y necesario

    pero condena las cicatrices

    a la nada

    a esa tierra baldía

    donde los recuerdos fueron expulsados

    en aras del establecimiento

    de una dictadura feliz e intratable:

    la del paraíso de las conciencias ingrávidas.

    Fragmento de Bellas Cicatrices

    Es un poemario complejo que hace reflexionar en cada uno de los poemas, acerca de la vida y los sentimientos, pasando por los recuerdos, el deseo, el anhelo y la vida más primaria de las personas.

    Un poemario crudo, desnudo y profundo, que arraiga en la memoria y, partiendo de ahí, analiza y expone las contradicciones a la que el humano suele estar sometido, resultando un poemario duro y herido, intenso y a veces doloroso, pero muy real.

    Taciturnos e inconfesables deseos ocupan los áticos

    erigidos en verticales ebriedades

    desde las simas de tu alma, que aun impura,

    te incomoda despertando remordimientos

    y vaticinando tiempos de oscuras penitencias.

    -Fragmento de La inapetencia del deseo.

    El desamparo del tabú en flor, José Siles

    Osaría decir que el alma y sus caminos inescrutables es la protagonista del poemario; ya dicen que la palabra del alma es la memoria, y por ahí nos lleva José, a través de una memoria clara, contrapuesta con un presente duro y difícil, a veces roto, donde incluso la crueldad parece ser el estandarte de los días.

    También encontramos la parte humana más pura, la esencia más animal, esa parte de nosotros que, sin florituras ni adornos, que cruda y desnuda se aparece, mostrando cierta vulnerabilidad, e incluso un sutil velo de resignación, porque así somos, así nos hemos hecho. Vemos la parte más humana, con esos tabúes en flor que son parte de nuestras vidas.

    Y desde ese viaje por la memoria, se abren ante nosotros transparentes, puros e insalvables.

    ¿Quién busca certezas

    observando la secular podredumbre

    que nos revela el final de nuestro origen?

    ¿Quién bebe a deshoras

    buscando las estrellas perdidas

    que se parapetan tras un sol resplandeciente?

    -Fragmento de la indigesta saciedad de la certidumbre

    A mí, y es una opinión personal, me hace sentir que el poemario está herido que muestra una realidad oscura. Y es muy probable que con esta reseña no sea del todo justa con el poemario de José Siles; es un poemario que me parece muy profundo, que precisa de diversas lecturas para poder leerlo de verdad. Un poemario intenso y muy maduro, que muestra (y demuestra) cómo la memoria y los recuerdos pueden enfrentarse en una eterna paradoja al ahora, a través de nosotros mismos.

    Un poemario que me atrevería a calificar “Poemario de culto” y a la que os invito a entrar, porque abre los ojos, el cuerpo y la mente y, a mí parece, quizás nos hace un poquito más humanos, nos regresa a esa “casa deshabitada” que abre y cierra el poemario, porque al final, la esencia de lo que somos, y de lo que hemos sido, no es más que un tabú en flor desamparado.

    José Siles es catedrático de la Universidad de Alicante, que tiene varios libros de relatos y novelas publicados, habiendo sido algunos de ellos galardonados en diversos certámenes literarios, como La última noche de Erik Bicarbonato, Premio de novela Iruñe Bake). Igualmente, tiene también diversos poemarios publicados, siendo este el más reciente, editado por Verbum, 2022.