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  • EL FESTIVAL MUNDIAL DE LA PALABRA PONE A CANTAR A 2000 VOCES DURANTE LA PANDEMIA

    EL FESTIVAL MUNDIAL DE LA PALABRA PONE A CANTAR A 2000 VOCES DURANTE LA PANDEMIA

    • 2000 poetas de casi 160 países se dieron cita en las redes sociales para generar también una #PandemiaPoética por el #TriunfodelaHumanidad
    • Durante más de 96 horas ininterrumpidas de transmisión refrendan el valor de la fraternidad humana.

    México 14 de abril de 2020.-

    El Festival Mundial De La Palabra (WFP-World Festival of Poetry) generó una IniciaKtiva Poética Mundial más, convocada originalmente del 9 al 12 de abril; sin embargo, contagiada del espíritu pandémico, la mecha sigue ardiendo de más. La actividad proponía llenar las redes sociales de poesía durante 96 horas, contando con la presencia virtual de alrededor de 2000 poetas internacionales que simpatizan con el organismo. El World Festival of Poetry (WFP) guarda relación con más de 200 festivales alrededor del mundo, con el objetivo de fomentar los valores de unidad, hermandad y fraternidad y se erigió ahora con el posicionamiento del hashtag por el #TriunfodelaHumanidad (HOLDING THE TRIUMPH OF THE HUMAN KIND), con el objetivo de generar una #PandemiaPoética virtual que promueva la paz y la esperanza en tiempos de crisis.

    El World Festival of Poetry es una agrupación sin ánimo de lucro y autogestiva, que tiene por misión inundar al planeta con el poder de la palabra, consagrando santuarios poéticos alrededor del mundo. Estos santuarios (ecológicos, antropológicos y socioculturales) pretenden convertirse en un agente transformador de toda expresión de la naturaleza–humana en poesía. Con tales derroteros, el WFP fundamenta la profunda creencia de que la cultura y la poesía son poderosas herramientas para fortalecer los principios de fraternidad y solidaridad entre los pueblos, así como para restaurar el tejido social en sus necesidades más cotidianas.

    Este “Festival” permanente trabaja por medio de la fraternidad, creando mecanismos internacionales para la paz, promoviendo acuerdos para la constante mejoría del ser humano, generando momentos significativos que se convierten en iniciativas de solidaridad, cada vez más necesarias.

    Su Comité Organizador Internacional (COI-WFP) está integrado por: Aminur Rahman, Director Continental Asia; Claudia Piccino, Directora Continental Europa; Anne Ntube, Directora Continental África; Hilal Karahan, Directora Intercontinental quen desde Turquía une Asia y Europa; Luz Ma. López, Directora Continental América; Malena Martinic Magán, Coordinadora Sudamérica; Fatma Nazzal, Directora Medio Oriente y países Árabes; Malak Sahioni Soufi, Asuntos Internacionales; Mahnaz Badihian, Coordinadora del Consejo Consultivo; Reshma Ramesh, Coordinadora del Frente Poético Mundial en Defensa de los Derechos de la Mujer y Paloma Cuevas R. / Paloma Querida, Coordinadora de Relaciones Públicas y Medios Internacionales para IniciaKtivas Poéticas Mundiales. (La palabra “iniciaKtiva” lleva una K mayúsculas que indica los Miles de poetas de la organización y une las palabras ACTIVISMO e INICIATIVA, dos elementos esenciales en el WFP).

    En esta ocasión, y dadas las actuales circunstancias, la actividad “en tiempo real y a puertas cerradas” tuvo un éxito inusitado y seguramente será continuada con varios focos de transmisión en cada nación. México resalta como uno de los países que ha tenido mayor presencia, contando con poetas de casi todos los estados. Se muestra así que la esperanza humana, a la postre, se convierte en herramienta inexpugnable para derrotar todo tipo de fuerzas oscuras que devastan países, pero nunca al espíritu de los poetas.

    Entre los muchos colectivos que se sumaron a esta iniciaKtiva se encuentran la Sociedad Novomexicana de Estudios Sociales, Filosóficos y Humanísticos (ANEFH, A.C.), La Comuna Girondo,  Red Estatal de Tertulias Literarias Guanajuato, Taller Alternativo 6 a las 9, Literatelia, Prolectores,  Humo Sólido, la Tertulia para la Paz,  y en cuanto a poetas, entre muchísimos más se contó con Fatma Nazzal, Malena Martinic Magán, José Luis Calderón Vela, Selma Carmona, Jorge Contreras, Sandra Tourlay, Daniela Dávila, Marky M. Álvarez, Dionicio Munguía, Yuri Zambrano, Iliana Rivera, Leticia Guzmán, Kristhy Colmend, Luisa Albarrán, Erika Flores, Diana Hernández, Emmanuel Bernal, Myriam Costilla, Cinthya González, Martha Lujano, Armando Noguez Lomas, Blanca Álvarez Caballero, María Michelle Gómez Álvarez, Angélica Valero, Emiret Romero, Pedro Félix Macedo Aguilar, Francisco Márquez, Mary Benítez, Susana Argueta, Ma. Ana González, Angélica Ramírez, Elena Reyes López, Liz Salazar, Rodrigo Cappuccino, Delia Albarrán, Manglik etc, Paulina García, Areli Ramírez, Daniel Olivares Viniegra, Martha Fonseca, Consuelo Ortega, Francisco Navarro, Hugo Rosell, Héctor Sumano Magadán, Galo Rocha Cuevas, María Teresa Sánchez, Ulianov Marín, Paloma Cuevas R., Hugo Ortega Vázquez, María Ferreiro, Pablo Aldaco, Isolda Dosamantes, Lupita Archundia, Claudia Islas, Manuel Alejandro Ceballos y Lara Roth…

    Dado que esta primera etapa de transmisiones ininterrumpidas ha sido un éxito se invita a todo el público potencial a estar pendiente de las próximas acciones que se lanzarán en los próximos días.

    Por el triunfo de la humanidad: LA POESIA.  Saldremos adelante.

  • Festejando la muerte: 8 poemas para el Día de Muertos

    Festejando la muerte: 8 poemas para el Día de Muertos

    Tradicionalmente México ha sido tierra de gente alegre, existen muchos días en donde el festejo se hace presente, pero existe uno en especial que llama la atención por su singularidad: el festejo a la Muerte.

    En Noviembre es celebrado el día de “Todos los Santos” (1 de noviembre) y el día de los “Fieles Difuntos” (2 de noviembre). Ésta es una tradición milenaria que proviene de épocas prehispánicas y que, después de la conquista, adquirió también un significado con más religiosidad.

    En los lugares donde la tradición está más arraigada, todo inicia el 28 de octubre, preparando el altar tradicionalmente en dos (cielo y tierra), tres niveles (cielo tierra y purgatorio) o bien en 7 niveles, en donde serán recibidas las almas de nuestros antepasados y tomarán de la ofrenda lo que a ellos más les gustaba en vida.

    A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descansar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.

    En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.

    Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.

    Elementos como el agua, la sal, los pétalos de flor de Cempazúchitl (flor de los muertos), el incienso (copal), el papel picado de colores, la luz de velas y por supuesto el pan, toman un significado más profundo y místico, ingredientes en nuestro ofrecimiento que nos ayudan a invitar, proteger y encaminar a las almas de los seres queridos hasta el hogar donde descansa cada ofrenda y después, en su camino de regreso.

    La comida favorita, es servida en el altar, se llena de frutas, postres, platillos, pan dulce, calaveritas de azúcar, agua, café, ponche, té, brandy, cerveza, tequila y mezcal, todo a manera de ofrenda, haciendo una recepción para nuestros amados seres, que descansan en paz y que ese día regresan a compartir unas horas al mundo terrenal, donde su familia les recuerda con amor.

    Se unen familiares y amigos en momentos de oración, crónicas, sonrisas, lágrimas y recuerdos, así las horas transcurren, incluso se visita o se realiza todo esto en el lugar donde reposa cada difunto. Durante esas noches y días se ‘convive’ con el alma de los seres amados, muchas veces incluyendo también la música, que entre flores y aromas arrancan, desde dentro, alguna lágrima.

    Al final de la celebración, se despide a los amados visitantes y la familia se dispone a comer todo lo servido, que ha perdido su esencia, pues ha sido tomada por cada una de las almas que estuvieron presentes.

    Sin duda cabe aquí la reflexión, la alegría, la añoranza y el amoroso homenaje, hacia cada ser que compartió con nosotros. El alma y el corazón siempre buscan y regresan, hacia donde el amor sigue vigente, a pesar de los tiempos… y a pesar de la Muerte.

    Por nuestra parte hemos querido compartir con vosotros esta selección de poemas de autores mexicanos que, desde distintas perspectivas, abordan la muerte y su significado.

     

    Yo lo pregunto – Nezahualcóyotl

    Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
    ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
    No para siempre en la tierra:
    sólo un poco aquí.
    Aunque sea de jade se quiebra,
    aunque sea de oro se rompe,
    aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
    No para siempre en la tierra:
    sólo un poco aquí.

     

    Un recuerdo dejo – Nezahualcóyotl

    Un recuerdo que dejo
    ¿Con qué he de irme?
    ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
    ¿Cómo ha de actuar mi corazón?
    ¿Acaso en vano venimos a vivir,
    a brotar sobre la tierra?
    Dejemos al menos flores
    Dejemos al menos cantos

     

    Silencio – Octavio Paz

    Así como del fondo de la música
    brota una nota
    que mientras vibra crece y se adelgaza
    hasta que en otra música enmudece,
    brota del fondo del silencio
    otro silencio, aguda torre, espada,
    y sube y crece y nos suspende
    y mientras sube caen
    recuerdos, esperanzas,
    las pequeñas mentiras y las grandes,
    y queremos gritar y en la garganta
    se desvanece el grito:
    desembocamos al silencio
    en donde los silencios enmudecen.

     

    El pájaro – Octavio Paz

    Un silencio de aire, luz y cielo.
    En el silencio transparente
    el día reposaba:
    la transparencia del espacio
    era la transparencia del silencio.
    La inmóvil luz del cielo sosegaba
    el crecimiento de las yerbas.
    Los bichos de la tierra, entre las piedras,
    bajo la luz idéntica, eran piedras.
    El tiempo en el minuto se saciaba.
    En la quietud absorta
    se consumaba el mediodía.

    Y un pájaro cantó, delgada flecha.
    Pecho de plata herido vibró el cielo,
    se movieron las hojas,
    las yerbas despertaron…
    Y sentí que la muerte era una flecha
    que no se sabe quién dispara
    y en un abrir los ojos nos morimos.

     

    Pensándolo bien – Jaime Sabines

    Me dicen que debo hacer ejercicio
    para adelgazar,
    que alrededor de los 50′s
    son muy peligrosos
    la grasa y el cigarro,
    que hay que conservar la figura
    y dar la batalla al tiempo,
    a la vejez.

    Expertos bien intencionados
    y médicos amigos
    me recomiendan
    dietas y sistemas
    para prolongar la vida
    unos años más.

    Lo agradezco de todo corazón,
    pero me río
    de tan vanas recetas
    y tan escaso afán.
    (La muerte también ríe
    de todas esas cosas.)

    La única recomendación
    que considero seriamente
    es la de llevar
    una mujer joven a la cama
    Porque a estas alturas,
    la juventud
    Solo puede llegarme
    por contagio.

     

    La santidad de la muerte – Amado Nervo

    La santidad de la muerte
    llenó de paz tu semblante,
    y yo no puedo ya verte
    de mi memoria delante,
    sino en el sosiego inerte
    y glacial de aquel instante.

    En el ataúd exiguo,
    de ceras a la luz fatua,
    tenía tu rostro ambiguo
    quietud augusta de estatua
    en un sarcófago antiguo.

    Quietud con yo no sé qué
    de dulce y meditativo;
    majestad de lo que fue;
    reposo definitivo
    de quién ya sabe el porqué.

    Placidez, honda, sumisa
    a la ley; y en la gentil
    boca breve, una sonrisa
    enigmática, sutil,
    iluminando indecisa
    la tez color de marfil.

    A pesar de tanta pena
    como desde entonces siento,
    aquella visión me llena
    de blando recogimiento
    y unción…, como cuando suena
    la esquila de algún convento
    en una tarde serena…

     

    A una rosa – Sor Juana Inés de la Cruz

    Rosa divina, que en gentil cultura
    eres con tu fragante sutileza
    magisterio purpúreo en la belleza,
    enseñanza nevada a la hermosura.

    Amago de la humana arquitectura,
    ejemplo de la vana gentileza,
    en cuyo ser unió naturaleza
    la cuna alegre y triste sepultura.

    ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida
    soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
    y luego desmayada y encogida.

    De tu caduco ser das mustias señas!
    con que con docta muerte y necia vida,
    viviendo engañas y muriendo enseñas.

     

    Talpa (cuento, fragmento) – Juan Rulfo

    Algún día llegará la noche.
    En eso pensábamos.
    Llegará la noche
    y nos pondremos a descansar.
    Ahora se trata de cruzar el día,
    de atravesarlo como sea
    para correr del calor
    y del sol.
    Después nos detendremos.
    Después.
    Lo que tenemos que hacer
    por lo pronto
    es esfuerzo tras esfuerzo
    para ir de prisa
    detrás de tantos como nosotros
    y delante de otros muchos.
    De eso se trata.
    Ya descansaremos
    bien a bien
    cuando estemos muertos.

     


    Referencias

    • El altar de muertos: origen y significado en MéxicoPatricia Beatriz Denis Rodríguez, Andrés Hermida Moreno y Javier Huesca Méndez. La ciencia y el hombre (Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Veracruzana). Volumen XXV Número 1.
  • La poesía: puente entre el espíritu y el tiempo humano

    La poesía: puente entre el espíritu y el tiempo humano

    Hablar de la poesía contemporánea en los países hispanoparlantes es también reconocer la élite cultural que la cerca de otras fronteras. Como en muchos países incluyendo España, la producción poética está reservada a las élites intelectuales y a cierto tipo de grupos que, conociendo la dinámica, logran penetrar a la cúpula reproduciendo un esquema de industria que se protege a sí misma.

    No obstante este artículo no versará en las intrascendentes y lamentables políticas culturales en torno a la publicación y divulgación de la poesía en los países de habla hispana, y del medio poético cultural tradicional en general. Si tomamos en cuenta que la propia naturaleza de la poesía es el cuestionamiento filosófico del ser, vacuo sería reparar en las manchas del espejo: trataremos de concentrarnos en la poesía.

    Y viene entonces el intento. Intentaremos hablar desde el residuo fragmentario y la velocidad en que los sucesos nos alcanzan, pero no lo haremos desde la desmesura y la desesperanza de no reparar en el pasado histórico de la poesía en nuestro idioma, acercándonos más al espectro mexicano.

    La historia de la poesía mexicana moderna desde las postrimerías del siglo XVIII estuvo ligada a las generaciones poéticas de España. Si nos ubicamos en la cercana línea del siglo pasado, para nadie es un secreto que, luego de la guerra civil española ya en pleno siglo XX y gracias al fuerte afluente de cultura que llegó a México, los refugiados españoles marcaron profundamente la cultura en México y con ella su poesía. El propio Octavio Paz, Premio Nobel de literatura mexicano, estaba emocionalmente ligado al movimiento revolucionario contra los falangistas y la dictadura de Franco. Es propio decir además que gracias a la publicación y a la divulgación de la producción poética de Federico García Lorca en México es que ahora el poeta goza de tanto prestigio aún en España, en donde al menos dos generaciones no lo leyeron hasta la muerte de Franco.

    En otro tiempo también es necesario hablar de la poesía que no ha llegado de la academia ni de los círculos literarios. Otras poéticas que llegaron desde la cultura popular son interesantes porque han constituido un ciclo de alimentación cuyo producto ahora mismo se amalgama a lo que referimos como poética contemporánea. Desde antes ya se sabía que si bien la poesía, en particular la de la generación de 27 con Miguel Hernández, Rafael Alberti y algunos más de otras vanguardias como los hermanos Machado, había sido sugestivamente el leit motiv de la música de Joan Manuel Serrat y de otros autores como José Luis Perales en España, la poesía en Latinoamérica había además contagiado a los motivos políticos y se había vestido de revolución en la Latinoamérica de los años 70.

    Existe un pasaje que, a fuerza de haberlo leído hace tanto ya no encuentro la referencia. Se dice que Mario Benedetti en una entrevista había dicho que los mejores exponentes de la poesía latinoamericana del siglo XX no habrían sido poetas que escribieron en libros sus poemas, sino que los habían cantado en décimas perfectas, en música: la nueva trova cubana, con exponentes como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, habían sido los mejores poetas de su tiempo según el autor uruguayo, y creo que tiene razón. Los que hemos crecido con la música de Silvio Rodríguez sabremos reconocer en ese diamante trabajado la más espléndida poesía con el doble de atributos: la música de la palabra y la música de la lira y la cuerda.

    A lo que quería llegar es precisamente a que la poesía es un ente vivo que reproduce su lenguaje y se desarrolla de acuerdo al tiempo que incuba el poeta, que no es más que la representación racional de la poesía, el que moldea el corpus, el vaso que contiene a ese líquido inasible.

    Otra cosa distinta es hablar del tiempo en poesía; para no dejar al aire este tema que por demás apasiona a más de uno podría apuntar los siguientes considerandos:

    El tiempo de la poesía es distinto al tiempo humano, hay poemas que han trascendido encima de la propia personalidad de su autor, hay poetas que nunca llegaron a ver la fuerza de su influencia y ni siquiera sospecharon las energías que desataron, porque un poema madura en generaciones mientras que un poeta apenas puede vivir más de 80 ó 90 años (más si tiene suerte).

    El tiempo de la poesía es distinto y tiende más a la eternidad, si el poeta no está consciente de esta regla, es un poeta que nunca entenderá el verdadero sino de la poesía. Un poema puede no ser entendido ahora mismo sino retomado y leído a través del tiempo por generaciones (esto como algo que ni siquiera sospechó el autor a la hora de escribir el poema). Ésta es la naturaleza de la poesía y su tiempo, el poeta que no lo entienda es un poeta humano condenado a la peor de todas las muertes, la muerte por olvido.

    Pero retomando el camino, en los últimos años se ha observado que otros son los canales que la poesía está abriendo y lo está haciendo con los instrumentos que tiene el mundo, como lo hizo al inicio de la luz de la razón humana, sembrando semillas del lenguaje en la pequeña chispa del razonamiento primitivo en los primeros primates de la cadena evolutiva. Hace pocos meses en México sucedió un seísmo sin precedentes en la historia contemporánea de América del Norte, y referiré este ejemplo como simple muestra de lo que se incuba ahora mismo con la poesía y los nuevos medios de comunicación.

    Antes del Internet el proceso poético era muy cansado y esquemático, lleno de filtros y murallas a los que el poema muchas veces no podía resistir, talleres de poesía, círculos literarios, vanguardias, lecturas y lecturas antes de llegar a un editor y luego entonces, si pasaba todos estos filtros, tal vez se publicaría en papel. Pasaban años hasta que el poema podía leerse y empezaba a crecer y a escribir su propia historia.

    Los nuevos medios ahora son casi inmediatos. ¿Cómo podía nacer así de inmediato como lo fue el mismo terremoto, un poema como el que escribió el periodista y escritor mexicano Juan Villoro Ruiz (Ciudad de México, 1956), pocas horas después del segundo seísmo que sacudió a México en menos de dos semanas? Un fenómeno casi cataclísmico que logró saltar en astillas el frágil equilibrio de vida en uno de los países más emblemáticos de la posmodernidad poética en el mundo.

    La respuesta es, ese poema tenía que escribirse de tajo, inmediato y así tenía que publicarse, así tenía que nacer, del espanto y del arroyo, de la ternura y del llanto. El poema al que nos referimos y que reproduciremos al final de este artículo nació como nace un niño prematuro, inmediato, doloroso, chocante en sus chirridos, húmedo de lágrimas, de rodillas y con el puño levantado, un poema que México necesitaba en ese momento.

    Pero nunca hubiese nacido entonces si el esquema de publicación fuera el mismo del siglo pasado, nada hubiera sido el estremecedor impacto sobre la psique de un pueblo acostumbrado al dolor si el bálsamo poético con el que Villoro ungió sobre la herida, hubiera llegado no tan pronto como llegó.

    A pesar de que el poema fue publicado en un medio tradicional (La columna de Villoro en el diario Reforma reprodujo el texto por primera vez el 22 de septiembre; dos días después del seísmo que destruyó parte de la Ciudad de México), no fueron sino las redes sociales las que extendieron su mensaje. En unas horas el poema “Con el puño en alto” se había colocado como trend topic en la red social Twitter, era leído en todo el mundo, México caía y se levantaba una vez más de un terremoto y lo hacía alzando el puño.

    Para los que interesados en el fenómeno poético y amantes de las nuevas tecnologías de la información y comunicación vemos en éste un poema en sincronía global, como un cerebro masivo funcionando nunca más sin el corazón y el espíritu que sólo la poesía puede aportar, desde el inicio del Internet y el arranque del fenómeno comunicativo tal como funciona el nuevo orden global, pocas veces se había visto en tiempo real como la poesía podría cimbrar la conciencia humana desde los nuevos medios.

    Sin dejar de disfrutar la limpia naturaleza del poema, su métrica, su lírica cruda, los hilos que tira desde la desmembrada emoción por la impotencia ante las fuerzas de la naturaleza, el dolor de haberlo perdido todo y el triunfo de la solidaridad, también puede visualizarse el gran milagro mítico de la palabra.

    Villoro logra lo que muy pocos poetas vivos han logrado, mover un pueblo y untarlo de medicina poética, en un momento de terrible dolor el abrazo del poeta, el ungüento en el alma del dolor llega y toca las fibras más sensibles. Hermoso y poético.

    Líneas arriba consideré el tiempo del poema como un tiempo distinto al humano. El poema del temblor es la confirmación de esta consideración, el poema siempre trasciende a su tiempo y su ocasión, un poema si no es eterno no es. En este caso vimos un happening interesante que ojalá pueda trascender sobre la historia y la misma poética de su autor.

    Culminar este artículo escribiendo de un poema que dará mucho de qué hablar en el futuro es muy significativo para mí, en lo personal había sido lector del Villoro narrador nunca del poeta, pero así funciona y el poeta es la ocasión del poema.

    La poesía es un espíritu vivo que ha tenido que crecer desarrollándose en otros medios de virtualidad. Así ha brincado en momentos distintos de la historia, se ha dejado escribir en paredes y muros de calles, se ha vestido de revolucionaria y ha cumplido con su verdadera función, la de ser un puente entre el espíritu y el tiempo humano, qué bueno.

    Con el puño en alto

    Eres del lugar donde recoges
    la basura.
    Donde dos rayos caen
    en el mismo sitio.
    Porque viste el primero,
    esperas el segundo.
    Y aquí sigues.
    Donde la tierra se abre
    y la gente se junta.
    Otra vez llegaste tarde:
    estás vivo por impuntual,
    por no asistir a la cita que
    a las 13:14 te había
    dado la muerte,
    treinta y dos años después
    de la otra cita, a la que
    tampoco llegaste
    a tiempo.
    Eres la víctima omitida.
    El edificio se cimbró y no
    viste pasar la vida ante
    tus ojos, como sucede
    en las películas.
    Te dolió una parte del cuerpo
    que no sabías que existía:
    La piel de la memoria,
    que no traía escenas
    de tu vida, sino del
    animal que oye crujir
    a la materia.
    También el agua recordó
    lo que fue cuando
    era dueña de este sitio.
    Tembló en los ríos.
    Tembló en las casas
    que inventamos en los ríos.
    Recogiste los libros de otro
    tiempo, el que fuiste
    hace mucho ante
    esas páginas.
    Llovió sobre mojado
    después de las fiestas
    de la patria,
    Más cercanas al jolgorio
    que a la grandeza.
    ¿Queda cupo para los héroes
    en septiembre?
    Tienes miedo.
    Tienes el valor de tener miedo.
    No sabes qué hacer,
    pero haces algo.
    No fundaste la ciudad
    ni la defendiste de invasores.
    Eres, si acaso, un pordiosero
    de la historia.
    El que recoge desperdicios
    después de la tragedia.
    El que acomoda ladrillos,
    junta piedras,
    encuentra un peine,
    dos zapatos que no hacen juego,
    una cartera con fotografías.
    El que ordena partes sueltas,
    trozos de trozos,
    restos, sólo restos.
    Lo que cabe en las manos.
    El que no tiene guantes.
    El que reparte agua.
    El que regala sus medicinas
    porque ya se curó de espanto.
    El que vio la luna y soñó
    cosas raras, pero no
    supo interpretarlas.
    El que oyó maullar a su gato
    media hora antes y sólo
    lo entendió con la primera
    sacudida, cuando el agua
    salía del excusado.
    El que rezó en una lengua
    extraña porque olvidó
    cómo se reza.
    El que recordó quién estaba
    en qué lugar.
    El que fue por sus hijos
    a la escuela.
    El que pensó en los que
    tenían hijos en la escuela.
    El que se quedó sin pila.
    El que salió a la calle a ofrecer
    su celular.
    El que entró a robar a un
    comercio abandonado
    y se arrepintió en
    un centro de acopio.
    El que supo que salía sobrando.
    El que estuvo despierto para
    que los demás durmieran.
    El que es de aquí.
    El que acaba de llegar
    y ya es de aquí.
    El que dice “ciudad” por decir
    tú y yo y Pedro y Marta
    y Francisco y Guadalupe.
    El que lleva dos días sin luz
    ni agua.
    El que todavía respira.
    El que levantó un puño
    para pedir silencio.
    Los que le hicieron caso.
    Los que levantaron el puño.
    Los que levantaron el puño
    para escuchar
    si alguien vivía.
    Los que levantaron el puño para
    escuchar si alguien
    vivía y oyeron
    un murmullo.
    Los que no dejan de escuchar.

    Juan Villoro, 22 de septiembre 2017