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  • Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.

    Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.

    Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.

    y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas

    me observan

    postradas frente la muralla del lavadero

    vestidas e luto

    pisando la uva en el lagar

    me observa

    mi bisabuela

    con sus ojitos rasgados

    -Fragmento de poema Mis Mujeres

    Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto

    Las Sindicales

    proyectos de casas vacías

    donde anidan las palomas a sus anchas

    donde todavía los portales ostentan

    aquella placa metálica

    de tétricas flechas negras

    -Fragmento del poema Una ramita de laurel

    Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.

    Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023

    Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:

    aprehender el color de la piedra

    sus diferentes estratos que eran mi carne

    hasta llegar a la grasa

    de mi cuerpo de niña

    -Fragmento del poema Quise

    A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.

    hundo los brazos en las aguas

    de este pantano espeso

    a tientas busco a mis muertas

    -Fragmento del poema Mis Muertas

    Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.

    En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean

    estoy como el país partida en dos

    qué suplicio este silencio

    así me dobla la cintura,

    y me queda qué lengua

    si me arrebataron

    la voz

    y mi hermana no es mi hermana

    ni mi casa es ya mi casa

    -Fragmento del poema Rosario

    Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.

    A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.

    a esos que hoy alzan su brazo impunemente

    quiero increparles

    que me dejen hacer memoria

    la memoria de mis mujeres

    que solo escribo estos versos

    para reconciliarme con mis muertas

    -Fragmento del poema La memoria de mis muejres

    Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.

    Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.

    Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.

  • Her-story: represión de la Iglesia Católica y resurrección artística de la mujer.

    Her-story: represión de la Iglesia Católica y resurrección artística de la mujer.

    “No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil” (Orwell, 1948, p. 101)

    El arte ha servido en la contienda contra las injusticias universales, promoviendo la libertad del pensador que es el fabricante de dichas piezas, con su peso reflexivo y deconstructivo. Una de las luchas en las que ha intervenido es contra el sistema católico occidental, desde el año 100 d.C. cuando las persecuciones contra los “paganos” se incluyó en la índole gubernamental. Dentro de este trabajo se busca evidenciar cómo ese veto religioso restringe el desarrollo de “ellas”, y cómo las mujeres encontraron la manera de escabullirse en el arte, especialmente en la poesía. En esa guerra extendida en varios siglos, por la oposición al paganismo, se ocultó parte importante de la alabanza a figuras femeninas, el reconocimiento de su sabiduría, e incluso se suprimieron los canales para su contribución pública.

    Desde la historia impopular, es decir la her-story, la mujer tuvo un poder nato que era visto como el primer milagro: la creación. De las caderas grandes de “esas otras” que parecían pares, se aproximaba una cabeza entre sus piernas. Como los humanos tienen el deseo de deificar aquello que les impacta, la llamaron “Diosa Madre”. Allí albergaron la promesa de la fertilidad para no extinguirnos. Siguiendo en esos años de las primeras pisadas en el paleolítico, hasta sus avances de herramentación en el mesolítico, nuestro inconsciente colectivo[1] relaciona el verde con la naturaleza, las primeras sociedades e incluso a la Diosa Ella.

     En varias culturas, como las vikingas, celtas, egipcias , entre otras, las mujeres y los hombres gozaban de los mismos derechos y oportunidades. Las féminas eran sinónimo de una erudición mágica, cuasi científica; cognición heredada que las hacía más conocedoras de las plantas, la colorimetría, los olores, enfermedades y cómo descifrar la somatización; relacionadas totalmente con la luna, fecundidad, y otros elementos que hasta la actualidad simbolizan una pureza congénita de sus entes. Nuevamente, el inconsciente colectivo trae a pensar en la chamana, sacerdotisa, bruja o curandera, que atendía con hierbas, y otros elementos que hoy son sintetizados en las pastillas. Aldeas y tribus que adoraron a un sin número de deidades, pero siempre con la injerencia de una Diosa Madre, fueron clasificadas en el diccionario católico, como paganas.

    Con la expansión de la cristiandad, muchos pueblos se vieron en la posición de ceder sus territorios, como fue el caso de los Vikingos ante Francia, por lo que perdieron muchas de las bases equitativas en materia de derechos paritarios. Se castigó a las religiones relativas a la naturaleza, eliminaron a las partes y cualquier rastro de poderío que considerase a las mujeres como dueñas de sus cuerpos o conocedoras de ciencia. Tal como la historia relata, para los años 1450, esa ciencia de las mujeres se transformó en la caza de brujas. Esta fue una matanza de entre 80.000 y 100.000 personas, de las cuales el 80% fueron mujeres; según los estudios de Geoffrey Scarre, de la Universidad Durham (Inglaterra). La ONU[2] también ha declarado que en la actualidad siguen desaparecidas y asesinadas miles de mujeres por crímenes de brujería; horror que está totalmente atribuido al sistema católico. Por ejemplo, con la publicación del Malleus Maleficarum, en 1484, por el Papa Inocencio VIII. En dicho libro se expande a las masas textualmente que las mujeres son de un linaje inferior, maleables al demonio y su manipulación. Además, representaba un texto de Derecho Penal, pensado en la inquisición y tortura para aquellas solteras, viudas, pobres o enfermas.

    Con todo apuntando a la angustia del hombre por la falta de control sobre los saberes que tenían ellas; el miedo generado y alimentado desde la Iglesia Católica construyó durante siglos nuestras sociedades. La repercusión se evidencia especialmente en tres grandes pilares: sexualidad, gnosis y estereotipos. La idea de la cristiandad en su contenido bíblico fue moldeada a generar recelo y pánico sobre estos temas. No por nada Eva, desobediente, tuvo que cargar con los dolores del alumbramiento; o en 1 Corintios 14: 34-35[3] se continúa incitando a la ignorancia y sometimiento. Se buscaba programar mujeres calladas, que no dudaran de lo que el hombre o la Iglesia proliferaba. Debían ir en contra del conocimiento para gobernarlo todo, y el conocimiento era la mujer per se.  Se les quitó el señorío a las mujeres, que en sánscrito proviene de “domin”, “dam”, que se entiende como “vencedor, quien manda, la cabeza, ilustre”, y se lo adjudicó al Dios católico, que lo heredó al hombre, específicamente al que era pilar de la familia, quien también manipularían con una promesa aduladora de recompensa: entre más cerca esté de Dios, más parecido es a él, propósito que solo puede cumplir por medio de la Iglesia como su intermediaria. Y la mujer “señorita”, por otro lado,  solo cambiaba y se adhería a este don cuando accedía a cumplir con la práctica de hogar que proponía la Iglesia, por medio del matrimonio.

    No hablaremos de los primeros y burlescos intentos de tratamientos médicos en la Edad Media, ni de sus castigos cruelmente infundados para profundizar la sumisión y repeler la rebeldía. Pero es importante acentuar que el sistema católico también se encargó de borrar el paso de creencias paganas que adoraban la feminidad, y colocar trabas contra las féminas tanto en la ciencia, la vida pública y el arte. La mujer fue privada de su valor equitativo, para debilitar su voz y su participación en la política, pues la Iglesia católica quería el autoritarismo en todos los niveles. Sin embargo, el deseo por acaparar supremacía repartida entre apenas unos pocos del clérico transmutó a dicho saber en uno bastante nublado. Sus propias inconsistencias en la visión del mundo causaron desatinos lamentables, que sentenciaron a la humanidad a un retroceso intelectual de muchos años.

    El arte, como se estipula al inicio de este ensayo, ha servido en repetidas ocasiones como búnker en medio del caos burocrático, ya sea a través de la pintura, teatro, baile, relatos, etc.; donde la poesía no puede faltar como un bálsamo a las abrumadoras realidades, o como mensaje encriptado entre los abyectos a los regímenes. Y en su paraguas de aceptación, las mujeres también han sido cobijadas por el uso poético. Muchas de ellas disfrazadas bajo seudónimos, alias o tomando prestado el nombre de sus maridos, empezaron una oleada de quejas directas a este producto social del catolicismo. Algunas como Sor Juana Inés de la Cruz, siglo XVI, jugaron con el propio sistema, con la simulación de estudiar en el nombre de Dios, para realmente permitirse la educación y eventualmente crear obras como el poema “Hombres necios que acusáis”. Como ella, se abrieron el camino Sor Ana de San Jerónimo, Sor María del Cielo, Sor Gregaria de Santa Teresa y otras más, siglo XVIII. En sus matices se encuentra mucho la poesía mística, como reflejan los trabajos de Santa Teresa de Jesús, que ya no refuerza la idea de inferioridad ante dos bandos, hombre y mujer, sino que se concede un alma digna del mismo amor del dios cristiano. Esta y otras autoras comparten la búsqueda de la unión con la divinidad católica, colocando a los humanos en la misma balanza valorativa.

    Citando al filósofo y escritor Umberto Eco: “No es que no existieran mujeres que filosofaban. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, quizás tras haberse apropiado de sus ideas.” (Eco , 2016). Así, las mujeres no solo vieron su expropiación en la metafísica, medicina, matemáticas, pintura, sino también en el mundo poético. Un momento crucial en la her-story, cuando el sostener este disfraz para la publicación de ideas geniales no podía continuar reteniendo el rostro de las mujeres, viene en el siglo XIX, gracias a los cimientos anteriores. Con la Revolución Francesa, las independencias y toda la propuesta de libertad en el aire, se empieza a relegar el papel de las monarquías y de la Iglesia, recordando que eran casi una sola fuerza. El discurso católico nunca fue inocente, pues para mantener su autoritarismo no cualquiera puede arrogarse la capacidad de hablar. Romper esta estructura determinada por la sociedad desde hace varios siglos es una tarea larga que se arrastra hasta estos tiempos.

    Esa idiosincrasia mandatoria usurpó identidades, lo cual quitó a las mujeres su conocimiento y las reprimió con el temor religioso para que no buscaran morder la manzana de la sabiduría nunca más, o serían arrojadas de la construcción comunal que edificaron, llamada paraíso. La entrada de la mujer al orden del discurso se introdujo con mucho camuflaje, travestismo y simulacros. Para la narrativa de Hélène Cixius: La escritura es precisamente la posibilidad de cambio, el espacio que puede servir como un trampolín para el pensamiento subversivo, el movimiento precursor de una transformación de las estructuras sociales y culturales. (Cixius, 1995)[4]. En donde la figura de la mujer en las luchas independentistas supuso un salto activo para participar en ellas.

    La prensa del XIX fue consciente en todo momento de su poder en la política, cultura y religión. A los hombres se les repartían ideas educadoras, mientras que para las mujeres, artículos sobre moda, cómo vestir como joven casadera y como madre de familia, aseverando la idea colonizadora de “el ángel del hogar”. Poco se habla, pero en esta misma prensa también se lee poesía escrita por mujeres como Carolina Coronado, Julia de Asensi, Faustina Saéz, Carolin Soto y Corro. Incluso mujeres hispanoamericanas, como Lola Rodriguez, Luisa Pérez y Esther Tapia,también tuvieron cabida en las páginas de publicaciones españolas, como Lola Rodriguez, Luisa Pérez y Esther Tapia. Generalmente, la persona escritora era intrínseca a otra profesión y la alfabetización era escasa, pero no minimizó la influencia de la prensa..

    En esas pequeñas brechas de progresismo, las mujeres se empapaban de intelectualidad. En la última década del siglo XIX, las revistas culturales consiguieron un lugar reconocido y prestigioso, lo que permitió acoger autores hispanos. Ventajosamente, el precio era más asequible que un libro, sumando lectores de distintos estratos sociales. Escritoras como Soledad Acosta, con opiniones de libros de Mercedes Cabello de Carbonera o de Lola Rodriguez a Manuel Corchado en su muerte “A mi patria”, empiezan a posicionarse en la prensa escrita.

    Conocer esto ayuda a la humanidad a la investigación de historia, en el proceso de reconstruirla, con más piezas elementales que proveen a las mujeres de esa identidad arrebatada, y a todos, de un conocimiento ancestral y progresivo. Dentro de la literatura, debemos entender que la prensa es un arma de doble filo, dependiendo hacia dónde apunta el poder mediático. La poesía, por su parte, es una puerta que escapa al mundo que crea el autor, inmiscuida en libre albedrío. La prensa es a veces corrompida, e impone una serie de concepciones culturales que determinan “cómo pensamos que es la mujer”. Las élites estudiadas son las que establecen un ordenamiento no solo legislativo, sino en el pensamiento de los ciudadanos. Y la educación fue una restricción para las mujeres. Es así que el rol de la prensa jugó en el siglo XIX el canal del ordenamiento social en las clases letradas.

    La poesía per se busca contar desde los ojos del escritor o desde la narración de la voz poética, el viaje del ser humano tanto en su actitud apostrófica, carmínica y enunciativa, que prácticamente resumen la conformación del individuo. Los tres matices son: su vida en sociedad cuando interactúa con otros en su jerga, el lado emocional, y finalmente la narración histórica de un antes, ahora o futuro. El inconsciente colectivo una vez más, evoca en nuestro cerebro la imagen de poetas masculinos como Federico García Lorca, Ruben Darío o Mario Benedetti. Sin desmerecer el trabajo prolijo de ellos, es difícil que asociemos la erudición artística en primer reflejo, con un nombre femenino. La investigadora Ana López Navajas realizó un estudio para la Universidad de Valencia, en el cual concluye que de cada 100 nombres que se mencionan en la educación secundaria obligatoria, 93 son de hombres (López, 2021)[5]. Vemos además que los caminos al arte poético fueron discriminados para las mujeres, como con la inclusión de la palabra “poetisa” en el siglo XVIII[6], connotando, denotando y marginando. “Poeta”, funcionó siempre desde la paridad, pero en ese momento histórico, Sarcásticamente, Juan Ramón Jiménez, acuñó el término “poetisos” para desacreditar a algunos de sus colegas varones.

    La cristiandad occidental de campañas militares y adoctrinarias son las causantes de casi todas las estructuras sociales actuales, que corrompen materia de derechos y libertad de pensamiento. Regresando a una idea pasada, la propia actitud lírica es la esencia humana per se. El rol del “ángel del hogar” limita totalmente lo que puede decir, hacer, sentir, creer, componer y destruir una mujer; verbos que permiten al poeta ser el dios de su universo gramático. Citando a Jorge Orwell, “el pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento.” (Orwell, 1946)[7]; es imperante deconstruir esa tradición cultural de occidente, con el arma artística, poética, exenta; siendo la poesía el rescato emancipado que se ha usado a través de los siglos para el mismo ser humano. De la mano de la herstory, el lenguaje consciente, la retribución artística y la creación de caminos equitativos, se puede iniciar una demolición a este régimen.

    Poema adjunto de la autora:

    Mujeres y la Diosa Ella

    Hay magia en el sexo,

    porque de nuestras caderas salió el primer milagro de intriga;

    las verdes diosas, como su madre,

    que con el pasar de los años, fueron llamadas: sacerdotisas,

    “bacantes”, “mikos”,

    (con sus poderes celestiales/ intermediarias de lo no-ombrado,

    lujuriosas y curanderas).

    Hay magia en la música,

    porque a Ella la adoraban entre cánticos,

    venerando al cuerpo con la sexualidad erótica 

    de gambeteadores haciendo lunas con las caderas;

    miles y cientos de culturas alrededor del terráqueo,

    hace ya miles de abriles, (cuando no existían ni tu voz, pero sí la mía)

    se inventaron el baile; entre tantas leguas de lejanía

    y sin que el hebreo penetre al farsi.

    La humanidad colisionó en su complicidad saltando,

         cuando aún su inicio era puro, sin adoquines, callejas y cruzadas.

              Sabíamos el gran secreto de entrever las piernas…

    Antes de que el psicoanálisis vidente, en el reflejo de sus espejuelos,

    censurara la pelvis. 

    Mucho, mucho antes. 

    Cuando Malleus Maleficarum, no era un genocidio,

    y el verde seguía siendo naturaleza, y no de hechizo.

    Hay magia en la igualdad,

    porque cuando se resquebrajó el sistema económico parcelario,

    los testamentos eran fruto de dos trabajos en casa. Aunque haya durado

    lo mismo que una brisa fría en verano.

    Y éramos serpientes, y no la cola;     (CORINTIOS)

    porque el ofidio glauco, cuando pobladores oían a sus cientos de voces ancestrales,

    era símbolo de poder, fertilidad (como Ella), llama, el rugido de Egypt. Cuando aún no éramos pecado.

    Hay Magia en el pecado, 

    ¡Ya te lo he dicho! ¿dudas? Lee la biblia,

    pero estudia tu historia, ¡humanidad, te hablo!

    ¡Que Kali Ma se encienda!

    y seamos un calor de varias brujas. 

    Hay magia en las manzanas,

    por eso tuvo que caerse encima de un otro, para 

    gravitarnos de vuelta.

    Alguien llegó con pistas a indicarnos en el arte, 

    donde escondieron la sabiduría,

    (Nota: en el bosque de Eva, 

                 sobre óleo.)

    Hay magia en el poleo

    y de la menta surgió la medicina, 

                                       con ancianas;

    cuando éramos raíces perennes, conectadas con los suelos. 

    ¿Quién dijo que la cruz benigna se inventó a los demonios?

    Dibujos de oriente, moldearon un muñeco de acción 

    a su credo. ¡Vaya utopía, sin el Edén perdido,

    sin la desconexión del jardín, sin escondernos a Ella!

    Hay magia en las mujeres.


    [1] El inconsciente colectivo, dentro de la medicina psiquiatra,  Carl Gustav Jung, lo refiere como estructuras escondidas en nuestro cerebro inconsciente, de conocimiento compartido entre miembros de una misma especie; entendido como: “lo no dicho, pero que se sabe”

    [2] ONU. ACNUDH (2009).

    [3] “Las mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, antes bien, que se sujeten como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, que pregunten a sus propios maridos en casa; porque no es correcto que la mujer hable en la iglesia”

    [4] Hélène Cixius, (1995) La risa de Medusa. Editorial Anthropos. España.

    [5] Ana López N. (2021) La exclusión de las aportaciones de las mujeres a la historia supone una pérdida cultural y una falta de rigor. Universidad de Valencia. España. El diario de la Educación. URL: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/03/08/ana-lopez-navajas-la-exclusion-de-las-aportaciones-de-las-mujeres-a-la-historia-supone-una-perdida-cultural-y-una-falta-de-rigor/

    [6] Incluido por primera vez en Diccionario de autoridades.

    [7] Orwell J., (1946) 1984. Traducción: Rafael Vázquez Zamora. Salvat Editores S.A. Australia

  • Reto Poético 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

    Reto Poético 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

    Para celebrar el día de la mujer, desde Poémame queremos plantearos un bonito reto-juego.

    Nuestro mundo es la poesía, por ello hemos pensado en poesía escrita por mujeres, que hable de la mujer.

    La idea es que, partiendo de un poema preseleccionado, os animéis a dar réplica al mismo, continuarle o crear uno nuevo basándoos en él.

    También podéis seleccionar un poema distinto, siempre que cumpla con los requisitos:

    • Escrito por una mujer
    • Temática  “la mujer”

    REQUISITOS:

    1 -Debéis publicarlo en Poémame, en la sección habilitada para ello: RETO8M

    2 -En el poema que escribáis, lo primero debéis incluir el título del poema y la autora que sirve de referencia. Tenéis de plazo desde hoy 4 hasta el 7 de marzo, y el día 8 publicaremos los más votados.

    Podéis escribir todos los poemas que queráis: a más poemas enviados, más poetas mencionadas y mas poemas descubiertos.

    A continuación os dejo el poema que hemos seleccionado:

    Y Dios me hizo mujer de Gioconda Belli

    Y Dios me hizo mujer,

    de pelo largo,

    ojos,

    nariz y boca de mujer.

    Con curvas

    y pliegues

    y suaves hondonadas

    y me cavó por dentro,

    me hizo un taller de seres humanos.

    Tejió delicadamente mis nervios

    y balanceó con cuidado

    el número de mis hormonas.

    Compuso mi sangre

    y me inyectó con ella

    para que irrigara

    todo mi cuerpo;

    nacieron así las ideas,

    los sueños,

    el instinto.

    Todo lo que creó suavemente

    a martillazos de soplidos

    y taladrazos de amor,

    las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

    por las que me levanto orgullosa

    todas las mañanas

    y bendigo mi sexo.

  • Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Desde las páginas de la revista, siempre hemos tenido muy presentes a las mujeres de la Generación Beat. En enero de 2019 os recomendamos una antología poética de mujeres Beat: Beat Attitude.

    Meses después entrevistamos a la poeta española Beat, Mónica Caldeiro que nos adentró en su obra poética.

    Sabemos que hubieron varias mujeres dentro de la Generación Beat. Pero ¿qué implicó realmente ser Beat en clave femenina?¿Cómo fueron las vidas bohemias y la literatura transgresora de estas mujeres? ¿Quiénes fueron Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov y cómo convulsionaron su contexto sociohistórico?

    Acaba de salir Female Beatness, el nuevo libro de Isabel Castelao-Gómez y Natalia Carbajosa Palmero que retoma el legado de las voces femeninas esenciales en el desarrollo de este movimiento artístico de vanguardia, silenciadas durante décadas. 

    Female Beatness es una monografía en español que apunta a la relación directa entre las trayectorias vitales, sumamente transgresoras, y las aportaciones creativas de las mujeres poetas al universo Beat. 

    Este libro es un necesario e interesante acercamiento crítico, en el mundo académico hispano, a las poetas y artistas de la generación Beat que, junto con los componentes masculinos conocidos del grupo (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Snyder) revolucionarion la escena literaria urbana en la década de los 50 en los EEUU, adelantándose así al cambio de mentalidad que colonizó el mundo de los 60 y los 70. Female Beatness ubica en el canon literario y el devenir histórico a las mujeres que participaron de la efervescencia del excepcional momento creativo Beat y rompieron las barreras, con sus vivencias y sus obras, del papel subsidiario para el que a priori habían sido educadas. Dentro de un enfoque amplio que aúna contexto socio-histórico, teorías de género y análisis textual, el libro pone en el punto de mira a las poetas Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov, explorando de este modo todas las formas posibles, muy diferentes entre sí, de ser Beat… en femenino. Hoy día, más de medio siglo después, su influencia y predicamento siguen absolutamente vigentes.

    Queda mucho por hacer para dar visibilidad a las mujeres en cualquier ámbito de la vida, en el poético también. Un ejemplo de recuperación de la población femenina artística Beat es Female Beatness, así como en su momento lo fue el libro Las SinSombrero respecto a las mujeres poetas españolas de la generación del 27. Desde nuestro recital poético #PoémameBcn también hemos denunciado este olvido de las poetas irlandesas: Fired! Irish Women Poets and the Canon. Antes de acabar no podemos dejar de mencionar el nuevo grupo de mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital a las que se menciona en el libro Decir mi nombre, al cual le dedicamos tres artículos en esta revista.

    Female Beatness está editado por Publicacions de la Universitat de València y disponible desde su página web.

  • 5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    Caroline o Karoline Friederike Louise Maximiliane von Günderrode, que usó el pseudónimo de Tian (Karlsruhe, 11 de febrero de 1780 – Winkel, 26 de julio de 1806) fue una poeta alemana del Romanticismo.

    Hija de nobles, ingresa a los dieciséis años como pensionista en el convento de Cronstett. Cinco años después conoce a Bettina Brentano. La relación entre ambas dará lugar a una apasionada correspondencia y a una novela que Bettina escribirá años después, con aquellas cartas: Die Günderrode, 1840 (libro que Karoline nunca verá).

    Karoline Günderrode

    En el verano de 1806, el hombre al que ama, el filósofo Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), decide regresar al lado de su esposa. Karoline, que tiene veintiséis años, se apuñala el corazón y deja su cuerpo a las aguas del Rhin. Como correspondía entonces a los suicidas, no fue enterrada en tierra sagrada.

    Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conociera por el poeta Herder.

    Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.

    Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.

    Y mi padre, el éter, a todos con veneración

    doy gracias; ahí he vivido con vosotros.

    Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.

    Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.

    Creuzer, un erudito renombrado en toda Europa, hizo todo cuanto pudo para evitar que se publicase su obra póstuma, Meleté (Μελετή), una mezcla de verso y prosa donde Karoline relataba su romance con Creuzer, que aparecía bajo el nombre de Eusebio. Hubo que esperar cien años para que su obra fuera publicada en 1906.


    ROJO VIVO

    Tú, rojo fuerte,
    hasta la muerte
    se te parecerá mi amor,
    no palidecerá el color,
    hasta la muerte,
    tú, carmín fuerte,
    se te parecerá mi amor.

    AMOR EN TODAS PARTES

    ¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos?
    Contemplar las coronas de flores de la vida,
    y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna,
    ¿y no debo, además, despertar a la desesperación?

    ¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido?
    ¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras,
    implorar a otros dioses otros placeres,
    acaso pedir nuevas delicias a los muertos?

    Descendí, pero incluso en el reino de Plutón,
    en el lecho de las noches la pasión arde;
    anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.

    Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor,
    e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia,
    en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.

    – Poema enviado a su amiga Bettina, antes de suicidarse.

    AMOR

    ¡Oh, rica pobreza! ¡Dichoso recibir que sólo da!
    ¡En el temor valentía! ¡Prisionera en libertad!
    En el silencio palabras,
    durante el día apocadas
    venciendo, vacilando sin paz.

    Viviente muerte que pasa en dichosa vida,
    leal en oponerse, en la necesidad sibarita.
    Disfrutando de languidecer,
    no terminar nunca de ver
    vida en el sueño, en doble vida.

    ANTES, Y AHORA

    Era Tierra un vericueto escabroso,
    sobre la montaña brillaba Cielo,
    a un lado un precipicio era Infierno,
    y a ellos conducían caminos rigurosos.
    Pero es distinto todo ahora, Cielo
    se ha derrumbado, el precipicio se llenó,
    es fácil de andar cubierto de razón.
    Se demolieron alturas sagradas,
    vence la razón en la tierra plana,
    todo lo mide, por pies y por yardas.

    A CREUZER

    Ay, amigo, la tarde veo enrojecer más hondo en el Oeste,
    con una sonrisa sería, irse apagando con triste sonrisa;
    Oh, debo entonces preguntar por qué se vuelve todo turbio y oscuro.
    Pero guarda silencio y llora en mí burbujas de rocío.


    Referencias

    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)», de Árdora Ediciones, libro de mi biblioteca personal, y de la Wikipedia.

  • 6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    Desde hace muchos años, el 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX; en esa época cada vez más mujeres se incorporaban al trabajo en fábricas, realizando jornadas intensas de doce horas diarias a cambio de un sueldo miserable. Esto provocó que el día 8 de Marzo de 1857 más de un centenar de mujeres salieran a las calles de Nueva York al grito de “Pan y rosas” para reclamar un salario acorde con su trabajo y mejores condiciones de vida.

    No fue hasta principios del siglo XX que en un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, Clara Zetkin, dirigente del partido Social Demócrata Alemán y fundadora del periódico “La Igualdad”, propuso que se estableciera el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, para recordar y homenajear aquellas mujeres que llevaron a cabo las primeras acciones para la defensa de la mujer; si bien es cierto que en varios países se tardaron varios años en reconocerlo.

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    A tal objeto, nos gustaría hacer nuestro pequeño homenaje a la mujer con una pequeña selección de poemas para vosotras. Eso sí, sin olvidar que todavía nos queda mucho camino por recorrer, mucha lucha por ganar y llegar a la plena libertad para las mujeres. No debemos olvidar que aún hay muchos lugares donde la mujer vive sometida, discriminada y sin igualdad de derechos.

    ¡Va por vosotras, luchadoras! Y sobretodo, nos queremos vivas.


    Soneto a mis mujeres – @raulrib2

    «En el Día Internacional de la Mujer, mi pequeño homenaje a mis mujeres… a todas las mujeres»

    Ay mamá, mujer que me diste vida,
    la tuya se evaporó… tan fugaz,
    que sombría quedó la oscuridad
    de una fúnebre noche en tu partida.

    Desconsolada y muy triste, afligida,
    nos quedó otra madre, todo bondad,
    mi abuela, que nos amó de verdad,
    hebra de amor en nuestra piel cosida.

    ¿Quién me cuida? Otra mujer, otra vez,
    aquella que me arrulla en primavera,
    y en el hosco estío calma mi sed.

    Son ellas, madre, abuela y compañera,
    una aquí, otras más allá, en los alcores,
    mujeres de mi vida… mis amores.

    Día Internacional de la Mujer – @EvanHuygens

    Día Internacional de la Mujer
    Que en las calles sacan pecho
    Mas parece que fue ayer
    Cuando carecían de derechos

    Tenaces, luchadoras
    Cual madre mía
    Siempre es vuestra hora
    Y no sólo este día
    Feliz día de la mujer trabajadora

    Mujer – @EPadrón

    Hoy quiero guardar tiempo de silencio,
    por las almas buenas,
    que hoy ya no están.
    Esas que ni tumba alcanzan y penan,
    en la eternidad.
    Recibieron rosas entre golpe y golpe
    y tal vez un beso.
    Fueron engañadas por las risas bellas,
    genuina mentira.
    ¿Y cómo es posible
    que quien dice amarte
    te pueda dañar?
    Miedo que consume,
    tras un puño rudo que causa dolor.
    Terror tras los gritos
    y agresión que escupe tan solo terror.
    Amenaza infame
    que cierra tus puertas
    y tira la llave.
    Que corta ilusiones,
    deseos,
    la vida…
    ¡Eso no es amor!
    El amor es viento apacible y bello,
    que besa y abraza,
    que te ve preciosa, que te quiere libre,
    feliz y triunfante.
    Ese sentimiento no puede dañarte,
    es lo más sublime que puede arroparte.
    Y puedes confiar en quien te respeta,
    protege, valora y te da un lugar:
    el lugar perfecto, el más importante.
    El hombre que te ama comparte tus sueños
    y te hace vibrar,
    es tu luz etérea y cuida de ti,
    como el gran tesoro que pueda tocar.
    Mujer, eres luz.
    Mujer, eres fuerza.
    Mujer, eres vida.
    ¡Atrévete a ser!
    Ámate, mujer.

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    Esclava – @Galilea

    Pesan tus pestañas cubiertas
    por escarcha de lágrimas heladas.
    Mujer esclava, usada y mancillada.
    Mujer que sufres la ignominia
    de una sociedad que calla…
    y acepta… y consiente…

    Trafican con tu cuerpo
    arrancando dignidad y esperanza.
    Y se te hielan las lágrimas entre surcos
    de maquillaje rancio y cuarteado.

    Herida en tu fortaleza y sometida,
    un pozo negro e infame quiere anularte.
    Y el cuerpo se quiebra y el Alma agoniza…
    pero tú te levantas y gritas;
    aúllas dolorida reclamando justicia.

    Ave Fénix que renaces
    desde la inmensidad del sufrimiento,
    delatando en tus ojos
    la hipocresía de quien calla…
    y acepta… y consiente…
    sin transparencia ni sonrojo.

    A mis hermanas – @María_L._Alonso

    Si mis dedos,
    mis pies,
    mis piernas,
    si mi cuello,
    mis ojos,
    mi cabeza,
    si mis manos,
    mis brazos,
    mi espalda,
    si mis pechos,
    mi ombligo,
    mi alma
    fuesen capaces de sentir
    las heridas y cicatrices
    que todas llevamos en los cuerpos,
    despedazaría las cuerdas,
    las cadenas,
    las sogas,
    ahogaría los gritos,
    los golpes,
    el quejido,
    repararía los daños,
    las lágrimas,
    la locura,
    cosería los cortes,
    los quiebres,
    la Historia.

    Sin título – @LiaKarachuri

    Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
    No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
    Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
    otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

    ¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
    ¿Qué culpa tienen nuestros padres?
    ¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
    Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

    Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
    Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
    Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
    Solo quiero la tranquilidad y equidad,
    Quiero la bondad y la paz.

    Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
    Gritar que somos muchas
    Somos la vida
    Somos amor.
    Porque la mujer tiene valor, ¡sí!, el mismo que tienes vos.