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  • Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Desde la redacción de Poémame queremos desearos unas Felices Fiestas y un mejor Año Nuevo. En esta ocasión hemos encargado a un nuevo colaborador, Antonio Sánchez Solá, un texto y poema de felicitación que os transcribimos a continuación.

    Amigos, amigas, seguimos entre letras.

    El equipo de Poémame

    Alda, Hortensia, Gemma, José Luis, María, Mariela y Óscar.

    EL POEMA MÁS FEO

    Un Cuento de Navidad

    Nací en una hoja reciclada, sin márgenes perfectos ni tipografías elegantes. No traía palabras difíciles ni metáforas vestidas de gala. Era apenas eso: unos versos honestos, escritos con tinta azul, todavía tibia, todavía con olor a mañana. Como todos los poemas, nací con un sueño: ser leído. Vivir en los ojos de alguien. Acompañar una tarde fría. Consolar un cansancio. Hacer compañía, aunque fuera en silencio.

    Pronto comprendí que no todos los caminos estaban hechos para un poema humilde como yo.

    Mi primera visita fue a una revista literaria famosa. Entré temblando, con mis estrofas recién ordenadas, intentando parecer más importante de lo que era. Me miraron como se mira un objeto fuera de lugar, buscando en mí un brillo que nunca apareció. Hablaban de poesía esencial, de resonancias profundas, de un yo inabarcable que yo no sabía pronunciar. No me leyeron. No hizo falta. Yo no pertenecía a esa categoría invisible que solo algunos entienden. Salí con mis versos un poco más arrugados, como si la tristeza también dejara pliegues.

    Probé después en una revista moderna, llena de colores y palabras nuevas. Allí la poesía debía ser breve, libre, radical, deconstruida. Cuando dije que era un poema de Navidad, el silencio pesó más que cualquier crítica. Me llamaron normalito. Demasiado sencillo. Demasiado claro. Al irme escuché por primera vez ese nombre que me acompañaría un tiempo: el poema más feo. No por mi forma, sino por no esconderme. Por no maquillar lo que quería decir.

    Seguí viajando. Revistas distintas, rechazos parecidos. En todas me explicaron cómo debía ser la poesía, qué debía doler, qué debía ocultar, cuántas capas necesitaba para ser tomada en serio. Y yo, que solo llevaba conmigo una pequeña luz, una verdad sencilla, empecé a creer que no bastaba. Que mis palabras eran demasiado pequeñas para un mundo tan grande.

    Llegué a Poémame casi sin fuerzas. La puerta estaba abierta, como si alguien me hubiera estado esperando sin saberlo. Dentro no había solemnidad, sino calor. Libros, pantallas encendidas, café recién hecho. Me acerqué despacio, con la voz cansada de tanto decir lo mismo, y conté mi historia. Conté que nadie me había querido publicar. Que tal vez tenían razón. Que quizá yo no valía.

    Entonces ocurrió algo distinto. No me definieron. No me clasificaron. Me preguntaron qué quería yo. Y por primera vez me quedé en silencio, sorprendido. Yo solo quería decir mi mensaje. Regalar lo que llevaba dentro. Nada más.

    Me escucharon.

    Mis palabras encontraron un lugar donde quedarse, alguien se reconocía en ellas. Si. Incluso los poemas más feos guardan una chispa capaz de iluminar a otros.

    POEMA DE NAVIDAD

    Hoy no vengo con
    palabras grandes,
    traigo pan
    recién horneado.

    Vengo de unas tierras
    donde las campanas
    saben llorar y celebrar
    con la misma voz,
    la victoria y
    la derrota,

    y las ausencias
    siguen ocupando
    su lugar a la mesa.

    Ojalá esta noche
    nadie se sienta invisible,
    aunque esté solo.

    Ojalá alguien piense
    en él, como se piensa
    un deseo.

    Que la Navidad
    no sea una fecha
    sino un acto sencillo:

    una sopa humeante,
    una llamada que
    rompe el frío,

    un perdón dicho
    en voz baja
    para que no duela.

    Que el año nuevo
    nos encuentre
    menos piedra,
    más abrazo.

    Que sepamos
    quedarnos
    cuando huir
    fue fácil.

    Porque las derrotas,
    cuando has luchado,
    también embellecen.

    Y porque todos —
    personas y poemas—
    solo buscamos lo mismo:

    un lugar donde quedarnos
    y alguien que nos
    lea con el corazón abierto.

    FELIZ NAVIDAD!

    Antonio S. Sola

  • ¡Felices y poéticas fiestas!

    ¡Felices y poéticas fiestas!

    Tod@s l@s integrantes de la revista abierta de poesía, Poémame, os queremos desear lo mejor para estas fiestas.

    Mucha poesía y solidaridad sin fronteras para un mundo que cada vez lo necesita más.

    ¡Por un año 2020 lleno de paz, salud, diálogo y poesía!

  • Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    La Navidad aun con sus luces y sus sombras es un momento cargado de sentimientos y, cómo no podía ser de otro modo, los autores de Poémame se han hecho eco de ello. Os ofrecemos una selección de cinco de estos poemas navideños y una felicitación, casi declaración de principios, que os invitamos a leer y compartir.

    La Estrella que vuelve (Galilea)

    Ya vuelve un año más;
    que en el cielo
    repleto de estrellas
    faltaba una sola por llegar.

    Estrella que anuncia sueños,
    luces, sabores y sonidos.

    Sombras vestidas de rojo
    que en la noche se cuelan,
    acercando anhelados sueños.

    Luces brillantes
    que pintan en el Alma,
    la ilusión mágica
    de un tiempo feliz.

    Sabores,
    que en su dulce tradición,
    nos llevan al recuerdo
    y al cálido reencuentro.

    Sonidos,
    que en Villancicos aprendidos
    allá por la niñez,
    repetimos a los que llegan.
    Para que recuerden
    y no olviden.
    Para que soñando
    enseñen a soñar.
    Que la Estrella siempre vuelve
    y lo hace por Navidad.

    Navidad en solitario (Evan Huygens)

    Navidad en solitario
    mientras recorro Granada
    por sus ríos
    y sus barrios.

    Ya nada es como antes
    y muchas cosas
    han cambiado.

    Veo feliz a la gente,
    que lanzan cohetes y
    muestran una sonrisa
    permanente.

    El sol y el día mueren
    y las familias buscan el
    calor de sus más allegados.

    Yo, que vuelvo al piso
    por la noche,
    me permito el capricho
    de comprarme un libro.

    Antes solía decir que
    mi mejor regalo eras tú,
    pero te fuiste.

    En realidad me siento
    bien y realizado.
    Veo a los niños felices
    y me vuelvo despreocupado.

    Al llegar ceno solo,
    reposo pensativo y
    comienzo a leer.

    Noche de paz (Alejandro Poetry)

    Quizás fue otoño,
    o tal vez fue un invierno.
    Noche de Paz.

    Niebla (Silvia Mago)

    La nieve describe en el aire
    el baile que nosotros nunca.
    Hace menos frío si tus manos acarician mis mejillas en son de guerra.

    Tic, tac, tic, tac…

    No salgo de casa para no dejar mis huellas.
    Te mando flores allá donde no puedes recibirlas.

    Tu silla sigue vacía.
    Y yo,
    haciendo ángeles que no vuelan en el suelo de mi habitación.

    Llega del mar (Rafael Sánchez)

    Llega del mar el nordeste
    con la brisa delicada,
    que acaricia mis mejillas
    y con premura las raspa,
    para luego deslizarse
    por los cabellos y espalda
    entregándome su abrazo,
    restañándome las lágrimas,
    acelerando el latido
    de este pecho que cabalga,
    con la sangre impetuosa
    por recobrar la esperanza,
    en las fiestas que se acercan,
    la Navidad tan ansiada,
    que a los niños y mayores
    nos invita y nos reclama.

    Rompe una estrella, la noche,
    y parpadea lejana,
    pues va dejando su estela,
    la claridad y templanza,
    a los pastores y magos
    que hasta Belén van de marcha,
    para ofrecer los presentes,
    los regalos y las dádivas,
    al Niño que allí ha nacido,
    con un brillo en la mirada,
    de María, que es su madre,
    entre el pesebre y la paja,
    en esta noche de invierno
    y en medio de la nevada,
    con un mensaje en sus labios
    del Amor y la Palabra.

    Por eso quiero que suenen
    los tambores y las gaitas,
    los rabeles y ocarinas,
    los violines y guitarras,
    y todos los instrumentos
    que nos anuncien la danza,
    por este niño nacido
    con la sonrisa en el alma,
    que transmite y nos entrega
    una paz y una templanza,
    serenando corazones,
    taquicardias elevadas,
    y hasta haciendo que los hombres
    tranquilicen hoy las armas,
    y se olviden por un tiempo
    de las guerras y las balas.

    Ya sé que es una utopía
    y que el nordeste es la llama,
    que enciende los corazones,
    en estas fechas sagradas,
    cambiando los escenarios,
    los personajes, las sagas,
    los minutos y segundos
    de serenar las miradas
    y proclamar que es posible
    el compartir las migajas,
    de este mundo en que vivimos,
    y esta tierra que es la casa,
    de los hombres y mujeres,
    en continentes y razas,
    porque en Belén ha nacido
    este Niño de los parias.

    Te desearía una Feliz Navidad (Rafael Roldán)

    Te desearía una Feliz Navidad y un próspero año 2018 pero me suena a tópico y cumplido. Por eso te deseo que hoy seas feliz, sin más. En este momento tienes la posibilidad de alegrarte de la vida, de reconocer a tus personas queridas como lo mejor que jamás soñaste, de respirar, de sentir, de amar e incluso de sufrir. Si es así, todavía dispones del gran regalo de la vida. ¿Qué más quieres?

    No es necesario que digas nada, simplemente sonríe. Aunque nadie te vea estarás siendo consciente de tanta riqueza. Disfruta sin medida, abraza para sentirte cada vez más cerca de la humanidad, saborea el pan duro que no consumiste el día anterior, recréate contemplando las hojas caídas, mira hacia atrás y ríete de tus payasadas. Sueña en la vigilia y duérmete recordando cualquier cuento infantil. Tal vez aparezca esa estrella que siempre has estado buscando.