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  • CUANDO LA PALABRA ARDE

    CUANDO LA PALABRA ARDE

    Una lectura de ”La memoria de la piel”

    Este texto no nace con la voluntad de reseñar un libro, sino con la de formular una pregunta a partir de él: qué entendemos hoy por poesía cuando la poesía deja de protegernos y empieza a desnudarnos. Para acercarnos a esa búsqueda no partiremos de teorías cerradas, sino del propio lenguaje del libro: observar cómo funciona la palabra cuando se acerca al cuerpo, cómo se transforma al nombrar el amor y cómo resiste cuando intenta decir lo indecible. El análisis no pretende dictar, sino escuchar.

    No todos los libros se leen; algunos se atraviesan. La memoria de la piel pertenece a esa estirpe: no comunica una experiencia poética, la instala. Su lectura no es cómoda. Desde los primeros versos —«Peinar el tiempo es aflojar los hilvanes del olvido»—, la voz advierte que aquí no se viene a descansar, sino a enfrentar lo esencial: el cuerpo como archivo, el amor como riesgo y la palabra como frontera precaria frente al olvido.

    Este libro no embellece la existencia: la somete a una prueba de resistencia. Cada poema actúa como una incisión en el idioma. No hay poética del consuelo, sino una ética de la lucidez. La escritura no maquilla el dolor: lo nombra. Leer La memoria de la piel es aceptar que el poema no siempre refugia; a veces expone.

    El amor ocupa un lugar central en este universo. No aparece como promesa de armonía, sino como fuerza incandescente. En poemas como Amantes o Vino caliente, el deseo no construye abrigo: quema. El amante no se protege, se entrega. El verso lo dice con crudeza: «Arder en el fuego amado no es una elección, es un acto de rebeldía». Amar aquí es una forma de insumisión frente a la comodidad.

    El cuerpo femenino no es escenario decorativo, sino territorio de batalla. La piel es memoria viva. No simboliza el dolor: lo encarna. En A bocajarro se condensa ese núcleo ético: «Hurgar en el dolor te hace más fuerte… o te liquida». Escribir no es neutro: tiene consecuencias.

    El lenguaje avanza por acumulación y riesgo sintáctico. El verso no acaricia; sacude. No hay espacio para el ornamento. Cada poema exige presencia. En los textos metapoéticos —Anaqueles del olvido, La telaraña— la escritura se reconoce frágil. Tejer palabras es levantar una casa a la intemperie. La poesía no salva: insiste. No detiene el tiempo: lo hiere.

    La aparición de los Sonetos del desasosiego no responde a nostalgia clásica, sino a refugio estructural. Cuando la palabra amenaza con quebrarse, la forma sostiene. No embellece: contiene. Permite que la emoción no se disperse, que el dolor encuentre contorno.

    Todo ello aproxima esta poética a la idea de que el cuerpo no es objeto, sino lugar de experiencia. La piel no funciona como símbolo: es acontecimiento. Del mismo modo, aquí la palabra no representa la herida: la reactiva. El exceso verbal, la densidad del verso y la dificultad del decir no son estilo: son síntoma.

    En el ámbito hispánico, la voz de este libro dialoga con una tradición que concibe la escritura como conocimiento sensible y con la noción de que la poesía no describe el mundo, sino que lo pone en estado de intensidad. Resuena también una ética radical: escribir no después del dolor, sino desde él. No como relato, sino como resto.

    Desde ahí se comprende mejor la idea de poesía que emerge del libro:

    La poesía, tal como se practica en La memoria de la piel, no es un lenguaje sobre la vida, sino una forma de vivirla. No embellece la herida: la vuelve visible. No promete refugio: sostiene la intemperie. No alivia: nombra. No salva: despierta.

    En tiempos de poesía inofensiva, este libro recuerda que la palabra aún puede arder. Y que sólo cuando quema, ilumina.

    CONCLUSIONES

    La lectura de La memoria de la piel permite entender la poesía como una experiencia vital, no como adorno literario. El cuerpo aparece como espacio de memoria, el amor como riesgo y la palabra como acto ético.

    No hay consuelo, sino lucidez.
    No hay refugio, sino conciencia.

    La forma sostiene lo que el dolor desborda, y la memoria no se recuerda: irrumpe. En este libro, la poesía no explica la herida, la vuelve visible.

    La memoria de la piel confirma que cuando la palabra arde, no destruye: ilumina.

    Referencia

    FERNÁNDEZ GUERRERO, Dolors
    La memoria de la piel. Ediciones Vitruvio, 2025.

  • Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Fuego, agua, tierra y aire. Estos son los cuatro pilares que, en su debido equilibrio, sostienen los poemas de este libro de Rosa Frías; un camino claro por diferentes etapas y emociones que, dejando atrás todo aquello que enturbia la vista, se queda con lo esencial de la vida y de los sentimientos. Aquello que nos conduce a la pureza de nosotros mismos.

    Fuego – «La pasión que abrasa, pero también la chispa que nos empuja a ponernos en acción.»

    La primera parte del poemario, Fuego, engloba diez poemas que nos lleva a la pasión, a la intensidad y al recuerdo vivo. Imágenes concretas, hechos específicos devienen símbolo de un tiempo en el que la pasión encendida se hacía sentir en cada gesto. Y no me estoy refiriendo a la pasión amorosa, sino a la pasión por la vida, a las ganas de sentir la intensidad de las emociones en todo su esplendor. Casi podríamos pensar en la juventud y esa fuerza irrefrenable que guía nuestros pasos cuando queremos comernos el mundo. Recuerdos de intensos pedacitos de vida.

    Nos arrimamos a la intensidad

    sólo para olvidar que un día

    más tarde o más temprano

    seremos sólo hueso,

    para ignorar

    que a veces resulta errático, inhabitable

    eso que llaman realidad.

    -Fragmento de El sueño de la vida.

    Agua – «La emoción sanadora sin embargo las aguas desbordadas nos ahogan.»

    En esta segunda parte, de algún modo, sentimos más dolor. El dolor de la pérdida, el dolor de perderse a uno mismo, el dolor de los recuerdos, el dolor de la realidad. El agua, personaje recurrente en los poemas que configura esta parte, aparece como aquello sanador, aquello que limpia y pule para dejar brillante la esencia y las emociones que ahora importan. Despojarse de lo que no es necesario y ver con claridad lo que de verdad tenemos entre las manos. Pero para ver, hay que cerrar los ojos antes, valorar, antes hay que perder, hay que llorar para limpiar. De ahí el camino en parte doloroso, que nos lleva a la pureza del agua y nos hace revivir de nuevo.

    Y un día después de la tormenta

    tendimos las mentiras al sol

    sobre los juntos del delta,

    y despojados de velos

    nos adentramos en el océano.

    -Fragmento de Aguas Sabias.

    Tierra – «El silencio balsámico pero sin la palabra no hay diálogo ni entendimiento.»

    Cierta paz asoma en esta tercera parte del poema. La paz del recuerdo, el Yoga, la figura del padre… pequeños elementos de la vida que la configuran y la hacen grande, entre silencios. El silencio es la columna vertebral de esta parte, el silencio que debemos aprender a escuchar, porque el él a menudo se encuentra la paz que tanto anhelamos.

    Pasado el fuego y el llanto, nos queda ese silencio de tierra, ese espacio nuestro que nadie puede romper, donde nos encontramos con nosotros mismos y aprendemos que casi todo lo importante de la vida lo tenemos dentro, y nos ha sido dejado a través de los días, a través de los recuerdos preciosos que atesoramos. El estar en paz a menudo pasa por conocer, amar y abrazar ese silencio.

    Pero el silencio,

    sostenido en el tiempo

    en terciopelo entre mis dedos,

    suave brisa sobre mi pelo,

    luz del ocaso en mi pecho.

    Porque en nuestra guerra

    las palabras eran cadena

    y los minutos, hueca espera.

    -Fragmento de El silencio de un imperio devastado.

    Aire – «El poder de la libertad, no obstante, sin los límites de la responsabilidad destruye tanto como un incendio.»

    Esta última parte me lleva inevitablemente a la libertad. Al vuelo libre y escogido. Despojados de todo aquello que nos llena de cosas innecesarias, darnos cuenta que tenemos una esencia libre que quiere se parte de nuestra vida. Aprender de lo que ocurre, vivirlo y sacar la enseñanza que nos permita ser libres de nuevo.

    Que no se llenen tus alas

    con el plomo del pesado sueño frustrado

    sólo así podrás volar alto…

    Sanando en verso, es un poemario que nos descubre el título una vez terminado. Podría considerarse una especie de guía poética para darnos cuenta que debemos descubrir lo que somos en realidad, quedarnos con lo bueno y ser libres dentro de nuestra propia esencia.

    Es un poemario curioso que invita a la introspección, que enseña y acompaña. Creo que es un libro cuyos poemas deberían irse leyendo de vez en cuando, para no olvidar que todo lo que nos ocurre, a veces oscurece lo que realmente somos. Volver a la esencia, comprender el fuego, amar el agua, escuchar la tierra y alzar el vuelo.

    Rosa Frías en ingeniera, inquieta, apasionada del conocimiento y con un alto interés en la psicología y la literatura. Estos dos intereses, en cierto modo, se traducen en este primer poemario que publica, convirtiéndose en una herramienta casi básica para comprender la vida, nuestra vida, y a nosotros mismos. Poemas y reflexiones en prosa que nos ayudarán a cerrar y abrir los ojos. Cuenta con unas hermosas ilustraciones hechas por Crisbel Robles, que reondean la belleza de libro.

  • Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Uno

    llega a cierta edad como un proscrito

    como el que ha escapado con vida

    de un accidente

    -Fragmento del poema Uno

    Delante del libro cerrado, con la portada ante mis ojos y el título, tan claro y transparente, no puedo más que pensar que en este poemario voy a encontrar poemas que me ayudarán a entender, a comprender, a asumir y a seguir. Y sobre todo, a darme cuenta.

    Me parece un poemario sincero, escrito a vida abierta, donde se nos confirma aquella premonición de que la vida es dura, complicada y hiere. Es un poemario que se centra en el paso del tiempo, en los cambios, que cuando suceden se ven esperados sin querer; aquella verdad que sabemos pero no queremos saber y al final, no queda otra opción que aceptarlo, porque lo intuíamos, aunque no creíamos que pudiera ser así.

    Es el paso de la vida, impertérrita y cruel, que hace que a veces añoremos la inocencia de la juventud, el desconocimiento, y nos centremos en las ganas de vivir. El camino, azaroso y desconcertante, hacia la madurez nos abre los ojos a la realidad; y la desesperanza llena lo que puede abarcar la vista, porque todo duele. Nada es luminoso ni claro, púas y cuchillos en las esquinas, de la piel, dolor en el alma. Desazón.

    Soy otro figurante en otro andén,

    soy la misma pregunta de las siete,

    soy el no saber todavía

    de qué muere exactamente una ilusión,

    si se deshace en el vértigo

    cuando nadie mira.

    -Fragmento del poema Reflexión suburbana.

    Los poemas están escritos de una manera muy directa, muy madura, con un lenguaje claro y conciso que plasma las emociones y los sentimientos de una manera muy certera, creando así una conexión con el lector que, sin duda, ha tenido esas emociones más de una vez a lo largo de su vida.  Un poemario de color terroso, con lodo en las paredes, cicatrices en los ojos que se abren y se cierran como el día empieza y termina.

    Un cielo hecho pedazos, una gallina muerta sustituida por otra igual, una lluvia ácida que nos empapa el alma con el pasar de los días… imágenes simbólicas de lo que es la vida cuando uno llega a la madurez; personas a la deriva que luchan, con el latido como arma, por sobrevivir, a pesar del dolor que eso supone.

    La nostalgia abandera en cierto modo este poemario, la nostalgia de las noches luminosas y los amaneceres claros y vivos. Ahogados en un charco, intentamos sobrellevar la existencia entre las oscuridades y frialdades que nos rodean, sacándonos las espinas a base de música, versos y sueños que aún quizás podemos recuperar.

    Excepcional el poema Tending Topic, que no reproduzco a aquí porque quiero que os hagáis con el libro, donde está toda la verdad de la vida actual concentrada en poco menos de 30 versos. No es que sea un poema que resuma la idea del libro, pero nos muestra la soledad real a la que estamos sometidos, la frialdad y la falsedad del mundo actual, tan rodeado de banalidades que nos parece básicas para vivir, cuando lo único que hacen es cerrarnos los ojos a la vida real.

    Se nos va esto de vivir

    en un abrir y cerrar de megas,

    pero a nadie le importa nadie

    que no sea trending topic.

    -Fragmento del poema Trending Topic.

    En definitiva, es un poema que recomiendo mucho, por cómo está escrito, por el lenguaje usado, que nos abre los ojos, por la añoranza que muestra y la realidad que plasma, verso tras verso, sin tapujos. Poemas de verso libre que se abren mostrando la percepción del mundo de la madurez; la resignación, la falta de esperanza y el pensar que si seguimos aquí es porque seguimos latiendo, a pesar de todo.

    La vida continua -nuevamente-

    entre el cielo y el barro.

    -Fragmento del poema Extinguirnos

    Pedro Antonio Sánchez es natural de Madrid (1977), suele publicar poemas en la web Letras &Poesía, e incluso ha sido parte de alguna de sus antologías. Latir a pesar de todo es su primer poemario y, mucho me temo, no será el último.

  • Versos al margen, de Marta Garrós. (Punto Rojo Libros, 2019)

    Versos al margen, de Marta Garrós. (Punto Rojo Libros, 2019)

    Cuando el lector se introduce en Versos al margen, lo que realmente queda al margen es la vida. Uno entra en un mundo brillante de emociones y sentimientos que, de algún modo, envuelven y atrapan el alma para no soltarla.

    El poemario, en su mayoría poemas breves y concisos que concentran en pocas líneas una esencia pura y emotiva, está estructurado en tres partes o capítulos que la propia autora nos presenta al inicio del libro, en una breve introducción:

    I. Más que amor, donde los poemas se centran en amor y desamor.

    II. Inspiración, donde la poesía parece fluir por sí misma.

    III. Mis versos al margen, donde encontramos una parte más oscura, más esencial y quizás más íntima, son esos poemas que parecen salir desde algún recóndito pliegue del alma.

    I. MÁS QUE AMOR

    «Y es cuando sus palabras tropiezan

    con su corazón,

    que todo se derrumba…»

    Marta deja unos pequeños versos al inicio de cada capítulo a medida de introducción, que ya nos ponen en pre-aviso de lo que vamos a encontrarnos: palabras, corazón y derrumbe. Tres vocablos que marcan la línea de este primer capítulo.

    Veintiocho poemas, algunos de una intensidad abrumadora, y otros delicados como un susurro al oído, que nos muestran en pequeños matices todas las emociones que podría englobar el enamoramiento: fascinación, entrega, sentimiento y casi devoción. Pero también nos habla de tristeza, ausencias, e incluso de puede llegar a vislumbrar una parte oscura de la relación:

    En el vaivén del tiempo
    Calidez su dentellada
    Y tu esposa me resuelvo
    Frágilmente subyugada.

    -Fragmento del poema Mi Contraluz

    …el consuelo
    De esta tristeza
    Abrigándome
    Con tus frías ausencias

    -Fragmento del poema Zona de confort

    A su vez, y casi ligado al tema menos plácido del amor, el que conlleva heridas, en el que hay batallas, entrevemos ese lado positivo que a veces suele rodear la poesía de Marta, y podemos ver esa parte femenina más fuerte, la de la mujer incansable que ama con todas sus fuerzas, a pesar de las heridas; la que siempre renace y se sobrepone. Veamos, por ejemplo el poema Guerrera, donde a pesar de perder, de arder y reducirse a cenizas, siempre vuelve, con más fuerza si cabe, dándole la vuelta a la situación y acabando convertida en su heroína:

    Resurjo de sus cenizas
    En cada batalla perdida
    Anudando en mi brazo
    Las heridas recibidas
    Y aun dándome él
    Por vencida
    Siempre seré su heroína…

    La sensación de plenitud sentimental también tiene su espacio, más grande que el dolor si cabe en este primer capítulo, y nos llega casi acompañada de música y estrellas, pues el lenguaje que usa Marta nos acerca inevitablemente a una magnífica atmósfera de destelles y sueños, todo envuelto en un fino velo de delicadeza y suavidad:

    BESOS DE SEDA

    Vuelan sus besos
    Que en mí se quedan
     
    Como caricias
    Envueltas en seda
     
    Y evoco sus labios
    Prendidos en ella
     
    Arrullo de amante
    Para que duerma.

    Un poema que casi parece que lo podemos tocar, y sentir su tacto sedoso entre nuestros dedos.

    La intensidad en los versos de Marta es algo innegable; hay versos que son prácticamente sentencias, firmes sentencias-promesas que son absoluta entrega, amores que ni la muerte puede romper:

    Si has de hacerlo
    Muere en mí
    Y vivirás
    En mis adentros.

    -Fragmento del poema Eternidad

    Yo me quedaré en ti
    Apartando tus espinas
    Para que me hieran a mí.

    -Fragmento del poema Para los restos
    La poeta Marta Garrós.

    II. INSPIRACIÓN

    «Buscaba inspiración en las estrellas

    sin saber que ya era polvo de estrellas.»

    Los siguientes diecisiete poemas nos llevan a otro ámbito, otro tipo de emociones como la timidez, la resignación, y sensaciones como el tacto o el aroma, se dan cita y se entrelazan con elementos mágicos y estelares, creando un universo o un único mundo que une la emocional con lo real y el imaginario.

    En este sentido, llama la atención del poema Hada Verde. Muchas veces, la poesía de Marta transmite ese ambiente mágico y como de fantasía y, en este poema, por primera vez nos aparece un ser mágico que esparce traviesa su narcótico elixir, la musa de la absenta, la poesía. Ahí es donde el lector, sin darse cuenta, se ve por un instante en la Francia del siglo XIX, y trae a la mente la imagen de Verlaine con su vaso de absenta entre las manos. Entonces se comprende que a menudo, lo que la autora intenta hacer en y con su poesía, es unir ese imaginario literario tan precioso con la realidad, la vida.

    HADA VERDE

    Esparce traviesa
    Su narcótico elixir
     
    Saciando poetas
    Malditos de ella
     
    Susurra en sus labios
    Ebrios de absenta
     
    Batiendo sus alas
    Sin dejar de reír.

    Sucede en este segundo Capítulo que nos aparece, al fin, la poesía japonesa, de la que Marta es Haijin y Senpai, en un Sedoka quem siguiendo la estructura de seis líneas seguidas 5-7-7-5-7-7, nos presenta un instante, como un cuadro, un sonrojo escondido detrás de un abanico y dedos temblorosos, en seis versos de gran belleza:

    SONROJO

    Un abanico
    Como frágil guardián
    Cubre su timidez
    La suave de seda
    Es baile entre los dedos
    Palpitando el sonrojo.

    Y le sigue otro llamado Shouganai, donde encontramos otro guiño hacia esa cultura en esa expresión japonesa que expresa la sensación de saber que hay cosas que no se pueden cambiar, y que son porque han de ser, ni más ni menos.

    Poeta retoma esa atmósfera suave y delicada, casi lírica podríamos decir, en un poema que se nos presenta como aromático.

    Y atesoran mis ojos
    Quimeras preciosas
    Cual rosa en un libro
    Perfumando sus hojas

    -Fragmento del poma Poeta

    Y eso se repite en otro poema de este Segundo Capítulo. Si en el capítulo anterior teníamos un poema que casi se podía tocar, Besos de seda, ahora nos encontramos un poema que casi se puede oler, Préndeme Claveles, y nos percatamos que definitivamente, la poesía de Marta tiene tintes sensoriales, haciendo de un sentido, el eje del poema junto con los sentimientos:

    Róndame con flores

    Que de penas voy sobrada

    Róndame esta noche

    En mi reja perfumada

    -Fragmento del poema Préndeme claveles

    Y de esa sensación empírica, volvemos de nuevo, entrelazando realidad e imaginación, a la fantasía con Ondida, que nos evoca aquellas perversas ninfas del mar, que son capaces de embrujar con su risa. Así lo cuenta Marta, casi ahogada en la inspiración:

    ONDINA

    Canto un canto de sirenas
    Me arrastró hacia su mar
     
    Embriagada por su esencia
    Besaba espumas y sal
     
    Y aun sabiendo
    Que me ahogaba
    Me olvidé de respirar.

    III. MIS VERSOS AL MARGEN

    “Sólo el loco en su cordura,
                    logra ver brillar,
                    el lado oscuro de la luna”

    Veintiún poemas que de repente oscurecen las estrellas anteriores. Se abre con Réquiem, un poema oscuro, lúgubre, que supone un alto contraste con la luz del capítulo anterior, las ninfas parece que se van apagando. Sería como entrar, quizás, en la parte más profunda del alma:

    RÉQUIEM

    Lágrimas muerde
    Tras las cortinas
     
    El borroso murmullo
    Por despedida
     
    Letras doradas
    En comitiva
     
    Perfilan el trono
    Con letanías

    Abunda en este Tercer Capítulo, un vocabulario que transporta a la oscuridad y a la tristeza: velas, cenizas, letanías, rosas negras, sangre, sombra, pozo, jirones, lluvia, duelo, llantos, lluvias, silencios… todo aparece un poco más crudo, un poco más áspero, un poco más triste.  

    Desde un corazón que se va diluyendo, a llantos que rompen –Me quedo como una nube que enjaulada va rompiéndose hasta llorar-, de tormentas que rugen a dolorosas despedidas:

    DESPIDIÉNDOTE

    Nunca sabré
    Dejarte ir del todo
    Mi amor
     
    Por eso
    Me despido de ti
    Poco a poco
     
    Para que no duela
    Tanto el adiós
     
    Prefiero ir
    Soltándote a trozos

    Danza Inmortal llama la atención en este tercer capítulo porque, en medio de tanta oscuridad y dolor y tristeza, aporta un punto de luz, la línea general del capítulo hace un giro puntual, y de repente se llenan los ojos de luz y brillos:

    Bailaré entre tules
    Vaporoso incienso
    Ritual de altares
    Donde está tu cielo

    -Fragmento del poema Danza Inmortal

    Para cerrar el poemario, Marta nos deja un poema precioso que aparece como el cierre de un círculo, es lluvia por dentro y parece que el alma anegada sólo desea volver a ser tierra, a la pureza, al origen:

    SOY LLUVIA

    Lluevo por dentro
    Y por fuera
    Quiero llover
    Esta nube
    Que se aferra
     
    Quiero llorar
    Y confundirme
    Hacerme agua
    De la Madre Tierra

    Versos al margen es el primer poemario de Marta Garrós Badal (Barcelona, 1966), publicado por Punto Rojo Editorial (2019). Sentimientos y emociones se entremezclan con esos tintes modernistas del imaginario y la realidad en más de sesenta poemas que configuran un poemario emotivo, mágico y auténtico.

  • «Sueños y desvelos», de Raúl Carreras (Sar Alejandría Ed.)

    «Sueños y desvelos», de Raúl Carreras (Sar Alejandría Ed.)

    La poesía de Raúl Carreras es, esencialmente, una poesía sonora, una poesía de rima y métrica. Antes que por su contenido, su poesía destaca por su forma. Mantiene siempre la constante de la búsqueda de la rima ante todo lo demás, lo que le otorga una apariencia jovial y lúdica. El ingenio que requiere el artesonado de las rimas, tan intensamente marcadas en formas clásicas como sonetos, décimas, octavas, liras, quintillas, etc., no puede, cuanto menos, sorprender al lector. Es poco habitual en la poesía contemporánea, donde el verso libre tiene la supremacía. No obstante, la sonoridad de la rima remite más a la de poetas como José de Espronceda o Gloria Fuertes, cuya poesía es para ser leída en voz alta y escuchada por un público, que a la rima más callada y sutil, hecha para rimar en la mente al leerse en silencio, como ocurre con Antonio Machado. Sin quitarle valor, la poesía de Carreras destaca por su facultad para recitarse en público, ante un auditorio, con el consiguiente disfrute de tanto poeta como oyentes, donde resuena una ebullición de escogidas palabras en un complejo juego de coincidencias fónicas.

    Sueños y desvelos, Raúl Carreras (Sar Alejandría ed., 2017)

    Como sucede en los poetas que desean revitalizar las formas clásicas, las estructuras cerradas de métrica y rima, el lenguaje de muchas de las obras está limitado al artesonado de la forma. Rara vez se consigue que el lenguaje logre su máxima expansión. Pero el mérito está en que se trata, sin duda, de poesía, porque el verso es verso. No ocurre así con el lado opuesto de la poesía actual, el verso libre, que cae a menudo en la desgracia de ser una enumeración de frases o palabras sin fuerza y sin aquel requisito que decía Neruda, que cada verso sea un poema en sí mismo, una isla. La mala poesía en verso libre es, simplemente, prosa. Raúl Carreras sabe mantenerse alejado de este vicio, gracias a su incansable búsqueda de la forma.

    En cuanto al contenido, es destacable la gran diversidad de temas. No es un poeta que se ciña a un solo tema de preferencia o del que no sepa salir. El caso de Raúl Carreras es el de alguien que habla de todo lo que le gusta o le interesa. Entre sus temas, por tanto, podemos encontrar reflexiones sobre sentimientos (¿Qué es amor?, Miedos, Pasión apagada, Soneto a la alegría), el vínculo con su tierra, o con Castilla, con España en general (Bernardos, en un soneto no cabe; Camino de Santiago; Raso de Castilla; La octava… maravilla; Mi pueblo; Mi añorada infancia); tradiciones locales (Romería de la Virgen del Castillo, Subida 2010, a la Virgen del Castillo); denuncia de las tragedias de la Guerra Civil (Guernica, Memoria histórica); amor a la familia (Amor de madre, Alai, Hermanos); la belleza de ciertos fenómenos naturales (Nieva, Puesta de sol, Tormenta de verano), temas cotidianos como el fútbol, alimentos (Oda al chocolate, La Octava… Real, La Décima, Soneto a la cerveza, Soneto a la tortilla); reconocimiento y ensalzamiento de poetas (A Miguel Hernández, Soneto a Gloria Fuertes); sobre la propia composición poética (Palabras, Suspiros de la lira, Versos en almoneda); los pecados capitales (Seven); los cinco sentidos (Con sentido); reivindicaciones sociales de actualidad (Orgullo, In Memoriam); amor y desamor (En la noche de los sueños, Fue una noche fría, Cartas en el cajón, etc.), en incluso alguna composición erótica o pornográfica (En la hora de la siesta…).

    Merece atención aparte el área temática del amor, pues es un tema ineludible y el de mayor peso en la lírica, que sin duda Raúl Carreras sabe dominar, pues aúna sentimiento y expresión con gran intensidad, remitiendo a veces a la tradición. Por ejemplo, salta a la vista la clara alusión a la rima XXIV de Bécquer, Dos rojas lenguas de fuego, en el poema de Carreras Fundidos en un beso, manteniendo esa estructura anafórica del “dos” y campos semánticos líricos cada vez que se enuncia con ese numeral:

    Dos nubes algodonales
    en un cielo despejado.
    Dos estrellas celestiales
    en un ocaso dorado.
    Dos miradas pasionales
    de ojos que han amado.
    Dos imágenes frugales
    de futuros anhelados.

    La poesía de Carreras es clara y directa, sin demasiados ambages herméticos que suspendan al lector o receptor en esfuerzos de interpretación. Se deja procesar por su sencillez y su música, sin mayores complicaciones. Ahora bien, ocurre a veces que encierra alguna idea más sutil en imágenes metafóricas, casi simbólicas, como ocurre con El abrazo:

    En el fresco claustro, sobre la exedra,
    con suma destreza, rara pericia,
    por sus anchas paredes crece la hiedra.

    La sensación más profunda de un abrazo, en múltiples vertientes de interpretación, queda representada en esa imagen, tan bien expuesta en palabras, de la hiedra sobre la piedra labrada. La planta es algo vivo, la piedra es algo inerte. El claustro es un monumento, algo que debió ser imponente, construido por una institución humana, pero pasa a ser vestigia, recuerdo deteriorado de un esplendor pasado, al estar cubierto de hiedra. Pero todo ese contraste indica inexorablemente sentimientos amorosos, un abrazo. La imagen es genial, pero precisamente éste es un raro poema en la antología, al ser corto y de una forma poco habitual en Carreras: una sola octava anisométrica.

    Raúl Carreras

    El poeta no se priva de experimentar en diversas formas o saltarse alguna de sus normas si el efecto de lo que se transmite va a ser mayor. Ya no vivimos en una época de formas exquisitas: nuestros edificios tienen curvas, se tuercen y serpentean, ya no hacemos palacios herrerianos. La libertad de sentimiento y de expresión se permite todo; pero es de agradecer el cómplice guiño a nuestra tradición castellana el constante retomar de Carreras de las formas del Siglo de Oro.

    No todas esas referencias son a las formas cultas, porque también nos sorprende el poeta con sus romances, como el Romance de Eros y Psique y el Romance de un Quijote enamorado. Se puede decir que su pericia en el verso corto es, si cabe, aún mayor, y que maneja la asonancia a la perfección. En el contenido, combina con destreza la lírica y la narrativa, aunque siempre es la lírica el género dominante.

    La introspección, el poema reflexivo, tiene una de sus más altas representaciones en el soneto Dentro del laberinto, cuyos cuartetos guardan admirable métrica y ritmo, con el magistral acento heroico en la sexta sílaba en muchos casos: ¿Dónde está la salida al laberinto, / dónde encuentro la puerta principal? […] ¿Acaso no hay un camino distinto / del obstinado impulso irracional? […]

    En definitiva, es un placer poder contar con la poesía de Raúl Carreras, cuya carrera, jugando con las palabras como tan bien sabe hacer él, no acaba más que de empezar. No es, por ahora, el poeta que vaya a sorprender a los críticos y los maestros, no, ni falta que hace, sino que hace la poesía que hay que hacer verdaderamente: la de los amigos, la familia, los sentimientos vividos, los amores sufridos, los gustos personales…, todo ello para las personas que nos quieren y que nos conocen. Y si algunos no conocemos aún a Raúl, podemos verle a través de su poesía. Podemos ver a un poeta cercano, humano, un poeta del pueblo.


    La presentación de «Sueños y desvelos» tendrá lugar el jueves 21 de septiembre a las 19 horas, en el Centro Cultural Matadero de Madrid.