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  • «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    Vinicius de Moraes (1913-1980) es una figura ya universal de la música del siglo XX. Creador de la bossa nova junto a João GilbertoTom Jobim, ¿quién no ha escuchado alguna de sus canciones, como la célebre Garota de Ipanema, con letra de Moraes y música compuesta por el propio Jobim?

    Sin embargo, menos conocida -al menos fuera de los países de habla portuguesa- es su faceta como poeta. Porque Vinicius Moraes fue sobre todo poeta antes que músico y cantante, y recorrió en cierto modo un camino inverso al transitado por aquellos intérpretes que aprovechan su mayor o menor éxito musical para «labrarse» una carrera como literatos. En palabras del periodista y profesor José Castello, biógrafo del poeta, «sus contemporáneos no dudaban de la grandeza de Vinicius de Moraes como poeta pero vivieron con gran desconfianza su acercamiento a la música popular brasileña (…) si no se hubiese acercado a ésta sería el mayor poeta brasileño de todos los tiempos (…) para muchos Vinicius se vendió a la música popular y traicionó a la poesía«.

    Con la curiosidad del extranjero, me hice casualmente en una librería de Portugal con un ejemplar del poemario «Poemas, sonetos y baladas» de Vinicius de Moraes, de la editorial Quasi (descubro, al documentarme para esta reseña, que dicha editorial cerró en 2009, lo que añade cierto encanto «anticuario» al libro en cuestión).

    Los poemas reunidos en este volumen -también conocido como «Encontro do Cotidiano» y publicado originalmente en 1946- están unidos por el lirismo oscuro de la muerte, una muerte cruel y esperada, y del fin de la vida y de los sentimientos. En una traducción propia e improvisada, como el resto que acompañan este artículo:

    La muerte

    La muerte viene de lejos
    Del fondo de los cielos
    Viene hacia mis ojos
    Gira hacia los tuyos
    Baja de las estrellas
    De las estrellas blancas
    Las locas estrellas
    Tránsfugas de Dios
    Llega imprevista
    Nunca inesperada
    Ella que está en la vida
    ¡La gran esperada!
    La desesperada
    Del amor fratricida
    De los hombres ¡ay! de los hombres
    Que matan a la muerte
    Por miedo a la vida.

    El amor es efímero, como lo es la vida y la pasión, aunque sea ésta lo único que, temporalmente, puede salvarnos de la muerte.

    Soneto de meditación II

    Una mujer me ama. Si yo me fuera
    Tal vez ella sentiría el desaliento
    Del árbol joven, que no escucha al viento
    Inconstante y fiel, tardío y dulce.

    En su floración tardía. Una mujer
    Me ama con la llama ama el silencio
    Y su amor victorioso vence
    El deseo de la muerte de quererme.

    Una mujer me ama. Cuando la oscuridad
    Del crepúsculo mórbido y maduro
    Me lleva frente al genio de los espejos

    Y yo, mozo, busco en vano mis viejos ojos
    que vienen de ver a la muerte en mi divina;
    Una mujer me ama y me ilumina.

    Hay poemas francamente tétricos, con títulos como la Balada del enterrado vivo o la Lápida de Sinhazinha Ferreira, si bien encontramos también textos más inocentes, joviales, inspirados en experiencias de la adolescencia, ese momento vital en que la muerte parece tan lejana: Marina relata un amor de juventud de Vinicius por la hija de unos pescadores, en la Isla del Gobernador, y Rosário cuenta la pérdida de la virginidad de un chico de 15 años con una moza de 20.

    Rosário (fragmento)

    Le toqué la dura pepita
    Entre el pelo que la guardaba
    Besándole su frío muslo
    Con sabor de caña brava.
    Sentí a la presión del dedo
    que se deshacía en pedazos
    Como un dedal secreto
    Una pequeña castaña
    Golosa de ser tocada.
    Era una danza oscura
    Era una danza mulata
    Era el olor de lo amargo
    Era la luna del color de la plata.

    Con todo, es una obra melancólica, triste. No parece este Vinicius de Moraes el mismo autor de las letras voluptuosas o humorísticas por las que sería mundialmente conocido. Quizá la causa haya que buscarla en cierta crisis existencial de la juventud del poeta y también en el periodo de la Segunda Guerra Mundial en que fueron escritos.

    No hay traducción al español de este libro, si bien resulta una lectura asequible aún sin conocer la lengua portuguesa. Sí podemos encontrar, en cambio, su «Antología Poética» (Visor, 2002) o su «Antología sustancial de poemas y canciones» (Adriana Hidalgo editora, 2013, edición bilingüe).