Etiqueta: Marjeta Shatro Rrapa

  • 3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    Marjeta Shatro Rrapa (Albania) es escritora, poeta y traductora .Su poesía ha sido publicada en diversas  antologías literarias extranjeras. Es autora de ocho libros de poesía: En el mar de mis ojos en albanés, Peregrinación en el crepúsculo en albanés, Ser siempre la sonrisa de Dios en inglés, Nerthus en francés y albanés, Hestia en francés, Vesta en inglés y español, Lejos de las ilusiones en cinco idiomas: albanés, inglés, francés, alemán e italiano. Marevita en albanés. En prosa ha escrito: Las gaviotas parpadeantes .Ha traducido al albanés 50 autores extranjeros en la antología Espalier con el viento. Tradujo el libro del poeta argelino: Poesía de Abdelghani Rahmani. Ha traducido al francés el libro Murmure d’un autre monde de Agron Shele.

    Meditación

    Los pensamientos tardíos deambulan

    asediando a la luz de la luna

    que lava las aguas cristalinas…

    ella lleva el nuevo día en su vestido azul

    espera que el sol le bese el rostro

    y se ríe y se esconde en el regazo del cielo, más allá.

    Sale de los sueños

    embriagada en el cielo de la experiencia

    y los pensamientos absorben

    todos los movimientos y formas de inspiración

    y la luz toma los colores de los momentos irrepetibles del aliento de vida

    que se inspira en el amor a la palabra

    que sobrevive a la meditación sobre todo

    en la patria del arte, la libertad de la nada

    para la perfecta felicidad siempre esperando

    la oscilación de la luz en el silencio que habla

    por aquello que ve en el ojo de la noche

    y en el día bajo el sol abrasador.

    Infinidad de experiencias…

    El viento sacude los pensamientos

    y los lleva lejos,

    donde la felicidad no tiene fin,

    donde se desdibujan las fronteras,

    donde brilla el sol,

    donde el alma se baña en la traslucidez

    y donde lleva mi destino consigo,

    destino silencioso, destino escrito,

    donde la humildad besa los sueños

    y los despierta del sueño.

    Y así se atrapan el uno al otro

    tomando el camino de la realización,

    sin nudos, sin torceduras, sin roturas,

    sin disolución, sin grietas de esperanza

    como luces doradas en la mente

    que adornan el prado de los sentimientos,

    vaciado de timidez

    que a menudo impide el fluir,

    donde el eco del alma disipa la niebla

    de la tristeza de los deseos negados

    por una aclaración incompleta,

    donde el tiempo mide los pasos

    y los incesantes dolores de conciencia

    por lo bueno y malo,

    en los simples sonidos de la voz viva,

    donde la vida es despojada

    con el alma desnuda

    ante la dolorosa realidad

    de cambiar la linfa,

    fascinada por los asombros de la poesía

    hirviendo bajo la piel

    para vivir 1000 años

    en el vacío de la nada,

    donde Dios es sólo yo.

    La esperanza de…

    Tiene un sabor amargo el humor

    resultante del dolor

    junto con la experiencia, los recuerdos

    de la destreza ganada con el tiempo

    sobre las inocentes flores de la castidad

    muriendo súbitamente bajo la lluvia torrencial

    que destrozó los pétalos, las hojas, los tallos

    las raíces se ahogaron

    como la fragilidad de Ofelia en el río de las lágrimas

    y donde la risa pierde presión

    como el anochecer se pierde en el día,

    en orden cambiante,  estación

    dilatada de la espera, la llegada

    sí, nunca al borde de la muerte.

    Los años pasan lentamente

    gime el despertar de las almas

    los sueños sin dormir,

    donde los Dioses respiran hondo

    ríen, lloran y cruzan destinos

    en apóstrofes sentimentales sobre las criaturas

    que escapan a las responsabilidades

    por su feliz resurrección

    en un lujurioso extravío de alegría

    para construir el mundo desde el principio

    más hermoso que ayer

    donde la luna se convierta en el sol

    donde el horizonte se llene de nueva luz.

    Traducción por Mariela Cordero