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  • 3×3 poemas matemáticos y 1 relato para el Día de Pi

    3×3 poemas matemáticos y 1 relato para el Día de Pi

    π (pi) es la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Dicho así parece sencillo, pero el número pi nos reserva varias sorpresas.

    Pi es un número irracional -no podemos representarlo como la razón, la división, de dos números enteros- y como tal, tiene infinitas cifras. Como muestra, aquí tenéis los primeros 100 decimales de pi:

    3’1415926535 8979323846 2643383279 5028841971 6939937510 5820974944 5923078164 0628620899 8628034825 3421170679

    El número pi es además bastante popular. Ha protagonizado películas, novelas y hasta un capítulo de los Simpson. Sin olvidar, por supuesto, el célebre poema de la poeta Wislawa Szymborska, aquí en traducción de Carlos Marrodán Casas:

    Digno de admiración es el número Pi
    tres coma catorce.
    Todas sus siguientes cifras también son iniciales,
    quince noventa y dos porque nunca termina.
    No deja abarcar sesenta y cinco treinta y cinco con la mirada,
    ochenta y nueve con los cálculos
    sesenta y nueve con la imaginación,
    y ni siquiera treinta y dos treinta y ocho con una broma o sea comparación
    cuarenta y seis con nada
    veintiséis cuarenta y tres en el mundo.
    La serpiente más larga de la tierra después de muchos metros se acaba.
    Lo mismo hacen aunque un poco después las serpientes de las fábulas.
    La comparsa de cifras que forma el número Pi
    no se detiene en el borde de la hoja,
    es capaz de continuar por la mesa, el aire,
    la pared, la hoja de un árbol, un nido, las nubes, y así hasta el cielo,
    a través de toda esa hinchazón e inconmensurabilidad celestiales.
    Oh, qué corto, francamente rabicorto es el cometa
    ¡En cualquier espacio se curva el débil rayo de una estrella!
    Y aquí dos treinta y uno cincuenta y tres diecinueve
    mi número de teléfono el número de tus zapatos
    el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
    el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
    centímetros de cadera dos dedos una charada y mensaje cifrado,
    en la cual ruiseñor que vas a Francia
    y se ruega mantener la calma,
    y también pasarán la tierra y el cielo,
    pero no el número Pi, de eso ni hablar,
    seguirá sin cesar con un cinco en bastante buen estado,
    y un ocho, pero nunca uno cualquiera,
    y un siete que nunca será el último,
    y metiéndole prisa, eso sí, metiéndole prisa a la perezosa eternidad
    para que continúe.

    ¡Existe incluso una disciplina, la pifilología, consistente en memorizar el máximo número posible de decimales de pi!

    El físico estadounidense Larry Shaw, comenzó, medio en broma, medio en serio, a celebrar el día de pi el 14 de marzo (3/14 en el calendario estadounidense). Su propuesta tuvo éxito, hasta el punto de que la Cámara de Representantes de los Estados Unidos declaró oficialmente el 14 de marzo como Día Nacional de Pi.

    Las matemáticas mantenían una estrecha relación con las artes, como la música o la poesía, pues son la base de la armonía y de la belleza. Métrica o ritmo son, no lo olvidemos, conceptos matemáticos, y el propio número pi nos ofrece la perfección de la circunferencia.

    Para celebrar este día e invitaros a explorar esta relación de la poesía con las matemáticas queremos compartir con vosotros esta selección de 3×3 poemas y 1 relato que distintas maneras nos acercan a este universo de números, geometrías y teoremas que, lo creamos o no, no nos es tan ajeno.

    Por cierto, son las 3:14 pm.


    TEOREMA – Galius

    Quise decirte

    metales pesados,
    números primos,
    conjeturas,
    hipótesis sin futuro,
    teorema de Fermat,

    cuadrados,
    hipotenusas,

    la parte real de todo,

    cero no es trivial,

    la función zeta de Riemann,
    teoremas pequeños,
    células,
    protones,
    fajones sin ciencia cierta,
    faraones desmedidos,

    cánulas,
    colonoscopias,
    caléndulas,

    agujeros,

    cien mil millones de veces
    quise decirte eso.

    Quiero decirte

    que los ceros son triviales,
    que la función algebraica
    de la función de Kähler
    es cuarto y medio,

    que no sirve de nada eso,

    ni los chinos matemáticos,
    ni la enésima potencia,
    ni los guarismos enésimos,
    ni los signos,
    ni los retoños que brotan,
    ni los virus,
    ni las pandemias,
    ni las ciencias que adelantan,
    ni las zarzuelas,
    ni el hambre,
    ni la escala pentatónica,
    ni la incógnita,
    ni la pinta

    oro, basto, espada, copa,
    escalera de color,

    farol,
    zafarrancho,

    que no es lo que quiero decirte

    Y voy a decirte

    bordillos comen aceras,
    amores se van marchando,
    cantinelas,
    cuchillas apuñalando,
    remeros que no reman,
    culebras no culebrean,
    palabras se quedan secas,
    se marchita la hoja
    en el jardín del poeta,
    por las negras azoteas
    un cuervo revolotea.

    Es lo que quiero que sepas:

    que te quiero,
    pero entiende que no sepa cómo hacerlo,
    no es tan sencillo el problema.

    No es tan fácil nuestra hipótesis,
    no es tan simple el teorema.

    INTERSECCIÓN DEMORADA EN EJE NEGATIVO – Ludico

    Tarde es: cuando el trueno del adiós, resuena en tus oídos.
    Y, yace póstuma, la ceniza, construida en el destello.
    Asíncronos,transitan, la luz y el sonido.
    Cual dolor, viajero, desfasado en los recuerdos.

    Tarde se declara el horizonte de: fumígeno.
    Tarde es, para intentar seguir huellas en la senda 
    Tarde hallaremos quien comprenda,
    Que el vacío; es algo más que la falta del oxigeno

    Tarde afloran las pasiones por erráticas.
    Tarde coincidió, este punto interceptivo.
    A empellones por rigor de matemática,
    A encontrarnos sobre un eje… negativo.

    MI RAZÓN DE SER – Ginebro

    Mi razón de ser fue por mucho tiempo analogía
    me comparaba con la vida y perdía
    las bajas de autoestima eran la causa
    de mirarme en el espejo y ver siempre la misma cara 
    el mismo cabello de alambre, 
    la misma falsa sonrisa, que no era tan falsa
    pero cuya mirada ausente la hacían parecer fingida.
    No fue sino hasta más tarde, que aprendí que no era un menos dos
    como yo pensaba, le restaba méritos a mi existencia
    y por eso cuando me evaluaba… 
    terminaba siempre en cero o a veces menos
    tuve que aprender a sumar y ver la vida como un igual
    y no con un símbolo de más
    tuve que aprender a fraccionarme y buscar en el denominador mis partes
    que el numerador a veces escondía para complicar las cosas.
    Muchas veces me avergoncé de ser yo, y me olvide de volar
    pensando que tenia las alas rotas, muchas veces vi mis vicios
    arrastrándome de regreso, cuando intentaba liberarme,
    muchas veces soñé, que el final no era más que un principio con puntos suspensivos
    y extrañe ser un niño de nuevo, 
    para volver a jugar en los columpios mientras mamá empujaba
    y yo volaba…
    Muchas veces pensé en quitarme la vida por tiranía conmigo mismo,
    cosa que llevo a restarme un par de dígitos más mientras me perdía en las calles
    sin razón de ser y sin salida, vagando en una melodía laberíntica de confusiones
    que albergaba tantas historias en callejones que como yo, no estaban iluminados,
    y ese es un fragmento de la razón que nunca es una razón realmente, porque nadie tiene la razón
    y todos mienten, y yo mentía, y me mentía buscando esa razón.
    Me dolían las extremidades de caminar a cuestas con el saco de mis anteriores años
    que no eran muchos, pero pesaban lo suficiente, 
    me dolía el orgullo de sujetarme para no caer, de tenerme y nunca haberme conocido
    largas reflexiones me hicieron ser amigo de mi mismo y al final
    ya no importaba si caía, o moría, si volaba o me estrellaba, volvería a subir porque me tenia a mi mismo
    y había aprendido a sumar y ya no era un menos dos, porque que podía sumarle dos y empezar de cero,
    y mi razón de ser, obviamente no eran las matemáticas, mi razón de ser era vivir sabiendo todo esto.

    LA NOCHE CON SU CARA CUADRADA – Edith Elvira Colqui Rojas

    La noche con su cara cuadrada,
    dibuja en mis pupilas,
    algoritmos y escala de números.

    Sus ojos numéricos me miran fijos,
    escrutan cada uno de mis movimientos.
    La noche hoy se hizo cuadrada,
    todo es número en sus espacios…

    La noche cuadrada tienes sed
    de mis versos,
    quiere descansar de sus operaciones matemáticas,
    dejar sus ángulos y rectas
    sus parábolas y sus hipotenusas.

    Esta noche de verano
    tan extravagante
    y peculiar;
    ella, mi noche, camina a pasos gigantes
    para alcanzarme.
    Me quiere tocar con sus manos gigantes.

    Noche cuadrada, espigada
    Llévate en tus tablas de resta mis penas.
    Yo apaciguaré el desborde
    de tus números y problemas,
    en mis serenos versos.

    OLAS DE ESTRELLAS – yelivid

    Olas de estrellas viajan sin tocarse.

    Cuando el alba despunta
    en ese punto miro el firmamento
    las estrellas se mueven al unisonó
    como olas marinas sin hastiarse
    su vaivén es suave y acompasado.
    Cuando rio ellas reaccionan
    serpenteando su luz y se propagan 
    hasta el infinito universo.
    Las escalas, triángulos e isósceles y
    toda la matemática junta
    esta contenida en las cavidades huecas de
    estos maravillosos cuerpos.
    Cuando expreso amor las estrellas se
    Convierten en luceros y navegan
    con paso lento y gotas
    de roció dejan caer
    su tintura de plata sobre
    las hebras negras del frondoso ciprés.

    MATEMÁTICA APLICADA – gabilorca7

    Dicen los entendidos,
    que,
    siglos atrás,
    surgió una ciencia exacta,
    la que más,
    las matemáticas,
    que no avanza,
    sigue intacta,
    con el paso de los años
    y pese a los grandes daños,
    no se achanta.

    Pero antes nació el amor,
    con la prontitud de la existencia,
    esa ciencia del corazón,
    que,
    con tesón,
    te agota la paciencia,
    te condena al paredón
    y te parte como un rayo,
    en dos.

    ¿Habráse algún nexo,
    directa o inversamente proporcional,
    que conecte sutilmente arte tal,
    el sexo y la ecuación diferencial,
    el talento perverso del calcular
    con el método tan particular
    de demostrar todo con un beso?

    Desde el principio de inducción,
    hasta la pasión desatada,
    queda claro que nada
    de aquello que hagamos sin ilusión
    tendrá repercusión positiva,
    sí negativa,
    pues las propiedades asociativa, conmutativa y distributiva
    dejan claro
    que haciendo las cosas con orden,
    y descaro,
    acabas llegando a donde quieres.

    Demasiadas relaciones con cosenos negativos,
    imposibles sin paliativos,
    dudando de los motivos
    y refugiándose en canciones,
    y operaciones,
    tan complicadas
    que terminan como si nada
    con una solución compatible determinada:
    la retirada.

    Con un incremento de tiempo lo suficientemente grande,
    llega el momento de conocer
    a esa persona tan amable,
    que te suma,
    multiplica
    y hasta te eleva a la máxima potencia,
    dejando en evidencia los problemas anteriores,
    dividiendo tus defectos,
    y reduciendo los desperfectos ya sufridos
    a decimales sin sentido,
    que te sacan los colores.

    Al fin el solitario cateto,
    encuentra a su cateta,
    y unidos por el ángulo teta,
    forman la hipotenusa de su vida,
    tan obtusa,
    como amplios los sentimientos del poeta matemático y su musa.

    Todo deriva en su alegría,
    en integrar,
    con osadía,
    cada parte de su cuerpo,
    recurriendo a la trigonometría,
    pues mi seno y sus cosenos
    buscan con esfuerzo
    salir por la tangente,
    de este mundo intransigente
    que se queja
    y no respira.

    Finalmente,
    no hay respuesta más contundente y real,
    que aclare el parentesco de matemáticas y amor leal,
    que hacerle el límite al conjunto;
    obteniendo la solución perfecta,
    con carácter erudito,
    cuya respuesta se limita
    a que el límite del amor tiende a infinito.

    DE NÚMEROS Y PALABRAS – Hortensia

    En el devenir de la vida y el lenguaje
    cada cosa tiene su sitio y su orden.

    Y aunque las matemáticas digan,
    que el orden de los factores no altera el producto,
    tiempo es ya de decir que esto será cierto con los números 
    pero no con las palabras.

    Que yo haría una caminata contigo,
    si tu pones la nata y yo el camino.

    Si yo te doy a comer mazapanes,
    y tú me das panes maza, no estamos en sintonía.

    Y si me pongo peineta limpia de hojalata,
    guarda tú una hoja de mi pelo en una lata de tiempo.

    Y si una mañana me siento un hazmerreír,
    Abrázame y hazme reír con cosquillas de seda.

    Y si me pierdo por una angosta bocacalle,
    corre tras de mi por la calle y bésame en la boca.

    Pon orden a los factores alterados del producto,
    si no el orden de los factores sí alterará el producto.

    AMOR AL CUADRADO – Libertad

    Dicen que el verdadero amor
    no quita ni agrega.
    ¿Sumar, restar, dividir, la raíz cuadrada de qué?
    Fuimos una cantidad, nos tomamos dos veces 
    como un factor y nos volvimos eso determinado
    adaptando un aspecto actual bla bla bla,
    nunca me gustaron las matemáticas
    y ahora no me gustas tú 
    ni tus promesas incumplidas
    ni tus regalos no dados
    ni tus cenas mal servidas 
    mucho menos tu manera de actuar
    frente a una sociedad tan ocupada
    me quitaste todo 
    ahora quítame cada potencia agregada a tus te amos 
    cada valor agregado a tus abrazos
    y hagamos una división de todo lo vivido 
    ¿Con que te quedas tú y con que me quedo yo?
    Que sea un reparto equitativo
    ya no quiero perder más de lo que ya he dado 
    deja de ser el denominador 
    ya no me dirás en cuantas partes tengo que dividir mi amor
    que ya sume mis valores 
    y no pienso restarme más
    encuentra tú mismo par
    que yo encontrare mi conjunto infinito.

    MATEMÁTICAMENTE… – cirratus

    Jugar
    al escondite
    en la línea divisoria de tu cuerpo,
    sobrevivir,
    no quedar eliminado,
    salvarme a tiempo, y ser
    esa fracción, que quiebre
    tal vez, tu paraíso…


    Alberti y el colegio – useggb

    A ti, Alberti, poeta del sentimiento y no de la razón. Que dices que el mar no se preocupa de las raíces cuadradas y que el cielo anda libre de los teoremas y matemáticas.

    Se ve, que nunca comprendiste al numérico Pitágoras y nunca te enrolaste como bucanero del fondo del mar. Nunca lo hiciste. Aunque dices que eres marinero y hablas de las sirenas y alguna vez llamas, a esa que dices, que es hortelana del mar.

    Yo si lo sé, Alberti, que tuve que pasar examen en mi trabajo nocturno; ése que tengo, cuando mi cuerpo dormido queda en la cama y yo bajo al fondo del mar, o cosa rara, porque todos lo desean, me mandan de pastor de las estrellas. Me mandan.

    Quizá estabas distraído, o no te lo enseñaron, porque en el cole eras externo. O quizá lo explicaron ese día, que te fuiste a las dunas de la playa, a mear mirando hacia el colegio; ese día de rabonas infantiles, ese día.

    Fueron esos días de los jesuitas, tiempos duros, de hambres, caridades y miserias. Eras externo, que duda cabe, eras externo. Hoy ya no somos externos; hay otras costumbres para los parias, que también se quedan fuera, no sabes cómo se quedan… 

    Se quedan fuera, aunque tengan mucho talento, aunque sepan sacar la raíz cuadrada o dibujar la circunferencia con un trazo; y no es que sea hipocresía, eso ocurre siempre, siempre les ocurre a esos que son parias. Precisamente a esos, que nunca son de aquí, no son de nuestro mundo. Como mucho algún día los tenemos como huéspedes; alguno hasta parece que baja de las nubes.

    Y no te preocupes Alberti, que todo pasa, aunque para algunos se nos venga abajo el cielo.

    Pero para esos, que enseñaron un dios tan lúgubre, que nunca supieron que era Padre, ellos nunca lo fueron; para esos, que siempre les olía la nariz a azufre, para esos nunca hubo cielo, no lo hubo, solo hablaban del infierno.

    No importa que se nos venga abajo, ese cielo creado para estáticos. Ese cielo de hieráticos y santos inflamados por el celo de las iras, ese cielo.

    Crece y crece uno mucho más hermoso, un cielo especial, para esos que saben amar, como tú; para todos los que alguna vez amaron.