Etiqueta: Pablo Llanos

  • #PoémameVerano: Diciembre 2024

    #PoémameVerano: Diciembre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    Gotas de Rocío, de Moncho Borrajo (Le Canarien Ed. 2022)

    3 Poemas de Ju-ri Oh오주리, poeta surcoreana

    Cinco poemas de Rosario de Acuña

    3 Poemas de Jeong-lock Lee이정록, poeta surcoreano

    Fyrel:  Cuando el amor es el vehículo

    3 Poemas de Hyun-rim Shin 신현림, poeta surcoreana

    Mestizajes músico-poéticos

    3 Poemas de Juan Ortiz #Poesía Venezolana

    EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

  • EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    (Una reseña del poemario “Espera Instrumental”)

    El XXI Premio de Poesía ‘Dionisia García’ que concedió la Universidad de Murcia en 2024 recayó en “Espera instrumental” de Myriam Soteras (Barcelona, 1975). A raíz de dicho galardón, fue publicado por Editum (Ediciones de la Universidad de Murcia) en una edición que, la verdad sea dicha, no está a la altura de los poemas que contiene. De no haber obtenido este premio, quizás estos poemas podrían haber caído en alguna editorial que cuide la manufactura y la distribución de sus libros y, en estos momentos, “Espera Instrumental” estaría en boca de todos los críticos. ¿Quién sabe? Así funciona el mundillo literario. Quizás, para que esto ocurra, Myriam Soteras y su obra solo necesitan esperar. 

    Precisamente la espera es el tema que vertebra el libro. Cada poema que lo compone utiliza la espera como metáfora de otra cosa. La espera concebida como ese espacio de tiempo que no sabemos si se expande o se contrae, en el que cabe toda una vida, el reemplazo de un diente de leche, tu turno en la fila, un parpadeo e incluso una decisión. 

    «Un parpadeo extiende el tiempo.
    De pronto, tienes edad para la noche.

    […]

    Un parpadeo reduce el tiempo.
    De pronto tienes edad para la paradoja.»

    La espera no solo conforma el panorama reflexivo de los poemas, sino que también lo estructura. Myriam elige la “espera instrumental”, un término técnico de aviación, para dividir el libro en las tres partes del movimiento elíptico que trazan los aviones mientras esperan recibir autorización para aterrizar. Inbound, Viraje y Outbound son las tras maniobras de esta elipse aérea y los títulos de los tres apartados en los que se divide el libro. 

    Tanto la maniobra de entrada a la “Espera Instrumental”, Inbound, como la de salida, Outbund, comparten la misma estructura interna. En las páginas impares encontramos un poema en prosa fragmentado que recorre todo el viaje (quizás hay quien pueda pensar que se trata de pequeños poemas en prosa, pero las aliteraciones y la cadencia de sentido a lo largo de la lectura – si se leen de seguido estos fragmentos – me dan la impresión de que se trata de un solo poema). 

    «Recoges la mesita plegable y escribes, torcida, en un margen: los aviones aterrizan como los  poemas; solo regresando encuentran el rumbo.»

    Los versos de estas páginas impares afloran dentro de un vuelo doméstico en el que cada situación nos lleva al poema que se encuentra en la página par, donde se repite la misma estructura: Un epígrafe seguido de un poema que es parte de un diccionario de esperas.  Con tan solo un poco de paciencia podríamos ir catalogando todas las esperas hasta llegar a los cuarentaicinco poemas que componen las Inbound y Outbound.

    Esperanza: Una niña esperando a que alguna vez el padre la recoja al terminar el colegio

    Pasión: Dos amantes que esperan la llegada de la noche.

    Verdad: “No te esperaba”

    Incomodidad: Dos amantes que esperan la llegada de día.

    Vida: La espera del nacimiento.

    Vida: La espera de la muerte.

      “Esta espera es un vaticinio”

    Viaje: La llegada del tren.

    Viaje: La salida del tren.

    No todo cuadra, «seguimos esperando unas matemáticas nuevas.»

    Estamos ante todo un tratado poético sobre la espera. Myriam tiene el cuidado de un piloto, maneja bien las coordenadas, las mediciones, no hay impaciencia, no hay prisa, la poesía no sabe de tiempos cortos. Nos lleva hacia una espera asumida, contenida, inevitable, de tiempo perdido, como casi todas las esperas. No esperamos de la misma manera lo imposible que lo que ya ha ocurrido. La desidia como estrategia de supervivencia o de escritura.

    «Como en un recuento, elaboro la estadística:  cuánto se ha perdido, qué queda. Afronto la  caída. En el eje horizontal, quietud. En el eje vertical, catástrofe. Solo yo mantengo el pulso  suspendido. Algún tipo de fe. Una espera.»

    Esperad. Dadme un momento. Me falta apuntar que la parte central del libro se titula Viraje. Está compuesta por un solo poema largo dedicado a la pausa, a la calma. A ese estado de transición entre un tiempo y otro.  Una pausa que nos traslada de una parte de la espera a la otra, de la parte en la que esperamos el comienzo a la que intuimos el final. Desde la primera cita del libro, perteneciente a “Cascara de nuez” de Ian MacEwan, a la última, de la misma novela. Todo es circular. O elíptico. Y es que no es de extrañar que nos encontremos con constantes ritornelos y enlaces entre los poemas, una especie de hipertexto que conecta todas las partes del libro y que, a su vez, gracias a las citas, se conecta con la tradición literaria.  Pensar los epígrafes como puertas de embarque que conectan vuelos.  ¿Alguien conoce la magnitud en la que quedan registrados los tropos en las cajas negras de los aviones?

    «Los hombres locos no saben esperar.

    Los hombres cuerdos escriben en la pausa dolorosa.
    Los hombres locos también escriben, pero siempre.»

    Hay poetas que dedican toda su obra a explorar una misma poética, a desarrollar una voz propia e inconfundible. Hay otros poetas que se dedican a probarse en deferentes voces. Ambas opciones son igual de correctas, legítimas. Si se hace bien. Supongo que este es un camino que, en la mayoría de los casos se toma, consciente o inconscientemente, en la publicación del segundo trabajo. “Espera Instrumental” es el segundo poemario de Myriam Soteras después de que en 2022 publicará “Papel de Lija” con Ediciones Tremendes.

    Parece que el camino que ha decidido emprender es el de explorar diferentes opciones. La Myriam que espera sin desidia en los poemas, se prueba la prosa poética, y le sienta bien. Se enfunda el fragmentarismo, y le sienta bien, la bibliomancia, y le sienta bien. Se prueba la hibridación de géneros y le sienta bien.  Debajo de esas nuevas vestimentas, aún se adivinan las silvas sonoras y robustas que ya aparecían en su anterior colección de poemas. Myrian da forma a su nueva voz como el cuerpo da forma a la ropa.  No es difícil darse cuenta de que este va a ser el camino poético que Myriam Soteras va a recorrer en sus próximos trabajos. A buen seguro la veremos engalanada con nuevas técnicas, nuevas voces, nuevos estilos, nuevas inquietudes, nuevas metáforas, nuevas palabras. 

    Merecerá la pena la espera.

  • Poémame recomienda en mayo

    Poémame recomienda en mayo

    Seguimos, desde las páginas de Poémame, recomendando las lecturas que aquellos integrantes de la comunidad nos han enviado, y que les han gustado por algún motivo que especificarán en su breve reseña.

    Si quieres enviarnos tu recomendación, no dudes más y envíala al correo jlregojo@poemame.com. Gracias

    @horten67 nos recomienda:

    La bruma verde  – Gonzalo  Giner

    Planeta, 2020

    Gonzalo Giner (Madrid, 1962). Veterinario de profesión. Tuvo mucho éxito con su novela El sanador de caballos (2008), y a partir de entonces  se han sucedido títulos como El jinete del silencio (2011) o  El Pacto de lealtad (2014). Consigue el  Premio de novela Fernando Lara 2020, con este libro (La bruma verde). 

    Bineka, nacida en la profundidad de uno de los últimos pulmones verdes del planeta, es apresada por Maxime Mons y sus hombres, que han arrasado su aldea. Tras sufrir un accidente de coche cuando es trasladada por los secuestradores, la madre naturaleza la protege y es adoptada por un clan de chimpancés, que han perdido algunos miembros por ese mismo accidente. Convivirá con ellos durante meses. Al mismo tiempo, Lola Freixido, exitosa directiva, viaja al Congo para rescatar a su mejor amiga (casi una hermana), Beatriz Arriondas, una cooperante medioambiental que ha sido secuestrada. Bineka, Lola y Colin Blackhill, cooperante británico compañero de Beatriz, se enfrentarán a una compleja trama de corrupción que les obligará a una huida llena de peligros.

    La bruma verde es un maravilloso alegato ecologista, que nos muestra las brutalidades que se están produciendo en el Congo por parte de multinacionales sin escrúpulos. Como nos dice Gonzalo en la Nota de Autor, el Congo es una extensísima zona con un montón de recursos naturales: oro, cobalto, cobre, petróleo, diamantes, uranio, bauxita y el famoso coltán (que se utiliza para dispositivos electrónicos). Pone en valor el trabajo de cooperantes, ONG, primatólogas y muchas más entidades y personas que se juegan la vida para ayudar. Nos descubre el maravilloso, complejo y completo mundo de los chimpancés.  Un libro muy recomendable. 

    @jlregojo nos recomienda

    Cara de pan – Sara Mesa

    Anagrama, 2018

    Sara Mesa (Madrid, 1976) desde niña reside en Sevilla. En Anagrama se han publicado desde 2012 las novelas Cuatro por cuatro (finalista del Premio Herralde de Novela), Cicatriz (Premio El Ojo Crítico de Narrativa), Un incendio invisible, Un amor La familia, el muy celebrado volumen de relatos Mala letra y el breve  ensayo Silencio administrativo.

    Cara de pan muestra la relación entre una adolescente y un hombre maduro que se encuentran en un parque. Una novela deslumbrante sobre tabús y miedos. Ella es Casi, una adolescente de «casi» catorce años; él, el Viejo, tiene muchos más. El primer contacto es casual, pero volverán a verse en más ocasiones. Ella huye de las imposiciones de la escuela y tiene dificultades para relacionarse. A él le gusta contemplar los pájaros y escuchar a Nina Simone, no trabaja y arrastra un pasado problemático.

    Estos dos personajes escurridizos y heridos establecerán una relación impropia, intolerable, sospechosa, que provocará incomprensión y rechazo y en la que no necesariamente coincide lo que sucede, lo que se cuenta que sucede y lo que se interpreta que sucede. Es una historia elusiva, obsesiva, inquietante y hasta incómoda, pero al mismo tiempo extrañamente magnética, en la que palpitan el tabú, el miedo al salto al vacío de la vida adulta y la dificultad de ajustarse a las convenciones sociales. Una novela sobre dos seres desarraigados cuyos destinos se entrecruzan en un parque, una defensa de la inadaptación y la diferencia.

    @pablo-llanes nos recomienda

    La casa en fuga – Eva Muñoz

    La Garúa, 2024

    Eva Muñoz (Barcelona, 1970). Colaboradora habitual medios culturales y guionista de programas de televisión. Ha escrito varias biografías, ha colaborado con algunas de las principales editoriales literarias del país como traductora, correctora o jefa de prensa y ha desempeñado labores de comunicación y gestión en agencias de publicidad e instituciones culturales. 

    En noviembre de 2023, tres de sus haikus aparecieron en el libro colectivo El peso de este mundo (La Garúa) y sirvieron como una alfombra para la presentación en sociedad de La casa en fuga. Haikus de una mudanza. Aunque es su primer poemario, se percibe un gran respeto, cuidado y destreza en la elaboración de un género tan delicado como el haiku. Respeto total por la métrica y por la filosofía del género, trasladándolo a una naturaleza muerta como lo es una casa, a la vez tan viva, como lo es un hogar. Un tenue movimiento, el del que observa la mudanza. Entre los poemas destacan varias series de haikus encadenados en sucesivas estancias de la casa (cocina, salón, dormitorio). Un gran debut.

    “Sé que has estado aquí” de Fang Tzu Chang es un libro de poesía que ofrece una especie travesía
    emocional a través de la visión de su autora. Cada poema es una ventana a un instante que Chang ha
    sabido capturar con una belleza certera.

    “El mar
    A veces esboza una sonrisa plácida y ligera
    y a veces no puede evitar el burbujeo en la desembocadura
    desde ahí dentro, el temblor
    es incontenible”.

    La poesía de Chang está profundamente arraigada en su herencia Hakka y en su amor por Taiwán, y
    estos elementos se entretejen a lo largo del libro de manera sutil pero vigorosa. Los poemas son a la
    vez íntimos y universales, narrando experiencias humanas a través de la singular percepción de la
    autora. El lenguaje de Chang es evocador y lleno de imágenes vívidas que transportan a los paisajes
    y las emociones que describe.

    “Diminutas flores amarillas
    Se escurren, una por una, entre los dedos,
    hasta dar en tierra
    ¿Lo hacen por amor a sí mismas
    o por amor a alguien en el viento?”.

    “Sé que has estado aquí” es un libro que invita al detenimiento, a adentrarse en cada poema. Es una
    obra que se puede volver a leer una y otra vez, descubriendo nuevas tonos y matices cada vez.

  • Desvestir el cuerpo de Jesús Cárdenas Sánchez 

    Desvestir el cuerpo de Jesús Cárdenas Sánchez 

    Proclama André Bretón en su manifiesto surrealista: «Devolvemos el talento que se nos presta. Habladme del talento de ese metro de platino, de ese espejo, de esa puerta… Nosotros no tenemos talento» 

      La poesía como espejo. Como espejo del talento de la tradición que ha formado al poeta. Un poeta que, a su vez, cuando crea, cuando devuelve la poesía al mundo, no hace más que desvestir su cuerpo y reflejarse de nuevo en un espejo. Desnudo.

      Jesús Cárdenas asume este oficio del poeta, y en el primer verso del poema que da título al libro “Desvestir el cuerpo” avisa de qué va esto:

      “Mostrar no ya la piel, sino los huesos, esos huesos que quieren ser poemas” 

      “Desvestir el cuerpo” (Lastura, 2023) supone el octavo poemario para su autor en una breve pero prolífica trayectoria comenzada en 2012. En este cuerpo desvestido están marcados 67 poemas en tres partes: “Todos los espejos” (25 poemas), “Cristal Ahumado”, (22 poemas) y “Callada Ceniza” (20 poemas).

      En el prólogo se nos advierte de forma inmejorable: «este libro culmina una senda de  desaprendizaje en el aspecto formal, como de despojamiento de lo no esencial en los elementos». Así que tenemos en el poemario de Jesús Cárdenas un acto de sinceridad y que la sinceridad se confiesa. Tal y como aseguraba el nobel Octavio Paz. La poesía no se siente, se dice. 

      «A veces la poesía es […] la idolatría al yo y la execración al yo y la disipación del yo; la degollación de los epítetos, el entierro de los espejos; la recolección de los pronombres acabados de cortar en el jardín de Epicuro.»

      Y en este poemario Cárdenas desviste su cuerpo en un acto de sinceridad, de despojo, de reconocimiento de uno mismo y de sus fuentes.

      “Así desvisto muy despacio el cuerpo / hasta dejarlo en el acorde /donde acaba la tarde / y el abismo comienza”

      Tres claros campos semánticos van a servir de baldosas por las que pisar al lector:

      Los espejos: 

      Espejo curvado como el cosmos, espejos caducos, el azogue, la luna, el reflejo, el vidrio, vasos de duralex sin sed.

      “vidrio de la luna endereza la imagen que conservas”

      Espejos que reflejan el campo semántico de la luz, la oscuridad, la penumbra, la sombra, el fulgor. 

      Para enlazar entre ambos campos semánticos el poema, la palabra, el lenguaje, el rito: el yo.

      “En el rito germina este poema”

      Un poema, y más un poemario, sobre espejos, es un reto. En él debe reflejarse el poeta, pero también deben reflejarse quienes lo leen. Esa es una apuesta arriesgada. El autor debe prestarse a la construcción de un juego de espejos que lleva la luz al lugar donde sea necesaria y deja en la penumbra lo que debe quedar en ella. Así de sencillo. Así de complicado es lo que hace Jesús Cárdenas.

      ¿Los ojos son el espejo del alma? ¿El alma es el espejo del cuerpo? ¿El cuerpo es el espejismo del alma? Donde digo el alma puedo decir poesía, como en aquel poema de Claudio Rodríguez, A mi ropa Tendida, al que Aleixandre le invita a subtitular (El alma). «Esta es su camisa, aquella, la que era / sólo un remiendo y ya no le servía. / ¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?»

      A Jesús Cárdenas no le hacen falta subtítulos.

      Además de los espejos, el cuerpo y la ceniza, otros símbolos (porque este poemario está plagado de símbolos) solidarios al amor: candados en los puentes, nombres tatuados en el tronco de un árbol compiten en una fiesta significante con reflexiones sobre el lenguaje como signos, la luz, la liquidez, fuego y espejo que se mezclan en un cristal ahumado y: 

      «El poeta descubre / a tientas zonas de penumbra». 

      “Desvestir el cuerpo” es un libro de un poeta con oficio de poeta. Sencillo en apariencia, pero que podría leerse con el diccionario de símbolos de Cirlot a un lado de la mesa para llegar a una desnudez de significantes y sentidos en la que encontrar la que encontraremos la individualidad del poeta reflejado en la palabra, y el reflejo de la nuestra. 

      1. “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

        “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

        «Porque nadie sabía cómo llamarte» es el segundo poemario de Iván Navarro. Este joven valenciano, psicólogo de profesión y fotógrafo y poeta de pasión, presenta su confirmación como escritor mediante esta publicación de Ole Libros.

        En este segundo poemario Iván Navarro avanza en la senda que comenzó con «Necesaria Subjetividad», sus libros aúnan todas sus facetas vitales arrastradas por la corriente de un rio que fluye como el pensamiento. Iván Navarro es, por encima de todo, un pensador.

        «Porque nadie sabía como llamarte» se compone de cuarenta poemas distribuidos en cien páginas, que además de versos, acogen fotografías del autor y aforismos. 

        La primera selección de poemas tiene como título: «Peripecias» una sucesión de poemas y fotografías tomadas por el propio autor. Toda una declaración de intenciones. Iván no renuncia a ese tira y afloja entre sus varios yos. Los poemas que componen esta parte están muy anclados a tierra, casi recreándose en los pequeños objetos y en los gestos más cotidianos. Además, están íntimamente ligados con las fotografías que los acompañan. Se puede asegurar que son écfrasis. 

        “Tengo un cajón que mantengo cerrado

        es pequeño

        y está en mi mesita de noche.

        Si fuese mesita de día,

        no tendría ese cajón.”

        El libro comienza con tres poemas Basura perfumada, Única opción y Mi pequeño cajón, después nos encontramos con La mujer es mirada que es el primer poema al que prosigue una fotografía titulada del mismo modo: La mujer es mirada.  El siguiente poema repite la combinación con una fotografía titulada de la misma forma: El invierno en la cota. Es aquí cuando nos damos cuenta de que el hilo conductor es la écfrasis, o cómo decía Roland Barthes, el “punctum”.

        El lingüista francés explicaba en su libro «La cámara lucida» que hay algo en las fotografías más allá de la técnica y la composición: algo que no buscas en la foto cuando la miras, si no que sale de la imagen y viene a punzarte. Y para definirlo utilizaba esta palabra latina – punctum – que significa pinchazo, pero que en otra acepción también significa casualidad. 

        Es aquí cuando el lector se detiene y vuelve atrás, revisa los tres primeros poemas, pensando en que probablemente han sido sacados de alguna fotografía que el autor nos ha escamoteado y, no sabemos si es así, pero los poemas cobran otra dimensión. Adquieren la capacidad de materializarse.

        Quiero volver a Barthes y a su Cámara Lúcida, libro en el que después de exponer su teoría sobre la semiótica de la fotografía, reflexiona sobre el tiempo y la muerte a partir de una fotografía de su propia madre en la que Barthes se expone con una escritura íntima al tiempo que muestra el esfuerzo por encontrar la esencia de esa fotografía de su madre. Es aquí donde viene el dato curioso que engrana con la poesía de Iván Navarro: Esa es la única fotografía que no se encuentra en el libro de Barthes y, sin embargo, la más recordada por sus lectores.

        Regresando a «Porque nadie sabía cómo llamarte», la secuencia de poemas, fotografías, y huecos donde debería haberlas se sigue repitiendo en todas estas Peripecias hasta la última imagen, titulada como el libro y que además es también la portada.

        Ella se da al cigarro, mirando a la vecina de enfrente
        mientras hablan de la vida,
        la ajena,
        y espero
        absorbiendo cada bocanada,
        con el deleite que envuelve su cara,
        y entonces pregunta sin mirar:
        «¿tú sabes por qué te llamas así?»
        Me mira sorbiendo la cerveza de lata verde
        mientras arrastra el silencio con una mueca:
        «Porque nadie sabía cómo llamarte».

        En resumen, el autor nos ha dado unas claras instrucciones de uso para entender que esta primera parte se asienta sobre dos figuras retóricas, la écfrasis y la elipsis, con la peculiaridad de que esta última la realiza no con las palabras, sino con las imágenes. 

        Iván Navarro ha puesto el listón alto y nos tememos que no pueda mantenerlo en la segunda parte, a la que titula: “Esbozo de una voz: Aforismos poéticos”.  Vemos aquí una decisión inteligente, el Iván fotógrafo da paso al Iván psicólogo, le cede la voz dándole un claro pie: el lenguaje. El testigo de Barthes lo recoge Wittgenstein para elaborar toda una gestación del lenguaje, desde la forma de la boca y su articulación, pasando por ser pensamiento, palabra, lenguaje, habla y voz. 

        Es un reto difícil el que afronta Iván en esta parte y decide sustentarlo en una estructura de poemas formados por aforismos que remite en su forma al “Tractatus Phillosophycus” de Wittgenstein.

        El Iván Navarro psicólogo sienta al filósofo  y lingüista austriaco en el diván, le dice: ¡Habla, te escucho!: 

        “ 2.15121 Sólo los puntos extremos de las marcas tocan el objeto a medir.” 

        Y de las notas de Iván se esboza una voz:

        “Formación de una boca

        Un agujero depende de los bordes que lo configuran. Para que se dibujen es necesario el roce o el tacto: es ahí cuando empiezan a perfilarse. Necesitan de un objeto externo que dé forma al vacío que contienen.” 

        Para acabar nos encontramos con una parte más similar a su primer poemario “Necesaria Subjetividad” (Cuadranta, 2021), que lleva por nombre Vértigo pero que bien podría haberse llamado Necesaria Ambigüedad. Aquí nos reencontramos con el Iván de su primer poemario, donde se esforzaba por poner en valor la subjetividad y encontrar las verdades objetivas que encierra. Siguiendo el hilo conductor de lenguaje, el autor es aquí un salmón que nada a contracorriente por el caudal de versos y palabras hasta llegar a su origen, a su primer poemario, en una suerte de poética circular.

        Escribe Vicente Luis Mora en su Circular 22:

        “El modo cámara es quizá el modo literario más complejo que existe. Es la subjetividad misma con la que el escritor, el cineasta, observan el mundo. ¿Objetividad? Bastará con que la tengáis los críticos. Además, el realismo no puede ser total, tiene que ser selectivo.”

        Imagino entonces lo que cuesta aplicar ese modo cámara a la poesía. Podría hablar del verso libre en el que se elabora el poema o alguna cuestión técnica, pero esto se quedará vano en la poesía de Iván. Si hay que hablar de sus recursos técnicos habría que acudir a términos cinematográficos como dónde ha puesto el objetivo, a qué plano corresponde el poema o la iluminación que ha utilizado. Una poética de profundidad de campo, esa es la poética de Iván

        Encuentro en tu mejilla,

        seguida por tus labios

        que se estiran con sutileza,

        algo cercano a la forma.

        Lo efímero se vuelve íntimo

        que acaba convirtiéndose en inútil,

        necesariamente inútil.

        Lo bello se vuelve fútil,

        necesariamente fútil,

        para escapar del tiempo impropio.

        Así que siguiendo las palabras de Mora, me veo en la tesitura de ser objetivo y asegurar que Iván Navarro Lluesma es un escritor de trabajo duro, que pica en la piedra de su poética hasta tenerla moldeada. Transmite la sensación de que aún no hemos visto la obra terminada porque cada uno de sus poemarios son solo las marcas de los golpes de una obra total. 

      2. Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

        Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

        ¿Las cicatrices unen o separan? Con esta pregunta se abre ante nosotros el Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. Una primera parte donde ya se nos avisa desde su título que parte de las heridas.

        De hecho, el poemario recoge cincuenta y seis poemas estructurados en cuatro bloques, donde se desgrana el amor, sentimiento principal y columna vertebral del poemario, con todo lo que al amor rodea, desde la pasión hasta la última herida y su último soplo de vida.

        Pensar que siempre

        hubo señales que indicaban

        que lo nuestro no iba a funcionar

        es como pensar

        que rompimos

        antes de empezar.

        -Había Señales

        En este primer grupo de poemas, Pablo nos hablan de una ruptura de una manera transparente y clara, y a pesar de que la entrada a este grupo de poemas nos habla de cicatrices, se intuye todavía una herida abierta, los sentimientos parecen hablar a través del dolor y, a veces, de la rabia que a menudo suele ser consecuencia de ese dolor.

        Poemas más bien breves, directos, con un lenguaje cercano y empático, donde el autor se centra en la ruptura y el sentimiento, sin adornos innecesarios.

        Intentando conseguir

        más espacio en la habitación,

        tiré las cosas que te habías dejado.

        Logré una habitación más vacía.

        -Vacío

        Pablo Llanos

        Seguimos con Ni todas las soluciones son una llave inglesa ni todos los problemas, una tuerca. Segunda agrupación de poemas donde la idea de la separación persiste, dando protagonismo a los recuerdos, a la memoria, al dolor y al vacío. La línea general de poemas más bien breves se mantiene, como pequeñas reflexiones que nacen del dolor de la separación, de lo que queda. Sigo sintiendo de algún modo la mezcla de dolor e ira, pero una ira no agresiva, una ira suave que parte del quizás no acabar de aceptar lo que ha ocurrido; el sentirse traicionado y herido es un sentimiento que se mantiene a lo largo de estos poemas.

        He sido joven

        y, como a todos,

        fueron muchas las chicas

        que me volvieron loco.

        Ahora que tengo una edad

        he de reconocerlo:

        sólo tú has sido capaz

        de volverme cuerdo.

        -Cuerdo por ti

        El tercer bloque de poemas, Breve recopilación de citas entre comillas, un ‘paseo’ por encuentros, distintos sentimientos. De hecho, esto, junto con la idea que el libro en sí explica una historia desde el punto de vista de los sentimientos, me hace pensar en otra fase de la ruptura, la del enamoramiento fugaz, el conocer otras personas, el creer que uno puede volver a amar y enamorarse sin remedio rápidamente, siendo al final solamente una manera de intentar poner un parche a la herida.

        Y esta idea me viene confirmada por los dos últimos poemas de la parte anterior y de esta tercera parte del poemario:

        Ambos finales parten de una misma pregunta: ¿Qué es amar? Que se repetirá un poco más adelante con distintas respuestas que, en cierta manera, marcan la línea del poemario.

        Amar es odiarte

        con todas mis debilidades.

        -Versos finales de la Segunda Parte.

        Amar es quererte

        con todas mis fuerzas.

        -Versos finales de la Tercera Parte

        Nótese que en vamos del odio herido al amor resignado, del n o querer, de la ira de la que antes hablaba, fruto del dolor, al darse cuenta que se sigue amando sin remedio.

        Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata (2022, Cuadranta Editorial)

        Y enlazamos así con la cuarta parte del poemario Formas de lograr que aquello que no podía ser dure demasiado.

        Aunque no soy capaz

        de decírtelo a la cara,

        desde hace algún tiempo

        pienso que el amor dura tanto

        como el tiempo que logras

        sostener la mirada.

        -Sostener la mirada

        En mi opinión, me parece la parte más tierna del poemario. Aquí el autor se abre un poquito más; es como un paseo de instantes, de momentos vividos en compañía de la persona amada, con un velo de tristeza, como si el dolor y la ira anteriores se fueran difuminando poco a poco, dando lugar al recuerdo y a la añoranza. La sensación de soldad se confirma al final, otra respuesta a la misma pregunta, ¿Qué es amar?

        Amar es que me quieras

        con todas tus fuerzas.

        Como si ese amor que había existido ya no estuviera, como si ese amor se hubiera ido desvaneciendo poco a poco, día tras día, y quedara solamente esa sensación de frío y soledad.

        Y llegamos a la última parte del poemario, Instrucciones para aprender de los errores y conseguir cometerlos cada vez mejor.

        Tú siempre mirabas el futuro

        y yo no sabía cómo llegar tan lejos,

        nunca superé mi miedo

        a los lugares desconocidos.

        -Fragmento de Una velocidad pausada

        Se me antoja la parte más madura de toda la ruptura. Recuerdos que llevan a reflexiones sobre el amar y el ser amado. Podemos intuir una voz rota, una voz que sigue herida y se arrulla en los recuerdos y el amor infinito, como el de los abuelos, cuya historia aparece en uno de los poemas más bellos del poemario, Morir juntos.

        Terminamos con la última respuesta a la pregunta reiterada del poemario:

        Amar es que me quieras

        con todas mis debilidades.

        Un poemario sencillo pero profundo, que nos lleva de la mano por una ruptura y los sentimientos que engloban esa ruptura. Memoria, amor, instantes… todo ello configura en conjunto una preciosa exposición sentimental, cercana y muy humana con la que todos nos podemos sentir inevitablemente identificados.

        Pablo Llanos, donostiarra afincado en Barcelona, abre su corazón, y el de muchos de nosotros en este poemario. No sólo se enmarca en la poesía, sino que es escritor también de relatos, que han sido publicados en revistas como Orsai, Narrativas o Madera Berlín.

        Ha sido finalista en dos ocasiones del Certamen de Poesía de Fuentetaja, y su primer poemario, Causa y defecto, salió en el año 2021.  Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata es su segundo libro, publicado en 2022 por la Editorial Cuadranta.