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  • Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Matilde Campilho (Lisboa, 1982), poeta portuguesa desconocida para el público hispano, pertenece al grupo de la «nueva poesía portuguesa». Vivió  en Rio de Janeiro desde el año 2010 hasta el 2013 cuando volvió a Portugal. Ha publicado diversos textos y poemas en diarios y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos de Norteamérica.

    El libro que tratamos hoy, Jócquei, fue publicado por primera vez en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Se podía encontrar alguna traducción al castellano por internet, pero hasta hoy no podemos tener el gusto de leer el libro completamente traducido por Aníbal Cristobo y publicado por Kriller71.

    Matilde Campilho, poeta medio portuguesa y medio carioca, huye en este poemario de las rigideces que imponen los signos de puntuación (los puntos, en muchos poemas, no aparecen hasta el final), no se ciñe a una sola lengua a la hora de escribir y las mezcla con naturalidad. Es una poesía valiente para lectores valientes, lectores que buscan nuevas formas de poesía, que no buscan clasicismo. Está en una línea similar a la de otro poeta que ya hemos conocido en Poémame como Luca Argel y de otro que conoceremos próximamente, Ricardo Domeneck.

    La poesía de Campilho no es para leer deprisa, hay que saborearla. Mi experiencia con la lectura de este poemario ha sido doble y he descubierto una faceta que no había experimentado antes: leerla y escucharla por Youtube. La lectura me fue gustando poco a poco, pero cuando compaginé la lectura en castellano con sus poemas leídos en portugués, fue tremendo, un éxtasis. Sentado en el sofá, solo, con el libro, los auriculares y el ordenador conectado a las lecturas de Matilde Campilho de Youtube. Probadlo, ha sido un descubrimiento, al menos para mi. ¡Impresionante! Poesía que te hace levitar.

    Os dejo como ejemplo el poema ‘Cocotal’ y Campilho recitándolo aquí: Coqueiral.

    La nostalgia es un golpe que estalla así

    veintiocho veces desde mi hombro tatuado

    de desastre hasta la rosa colgada de tu boca

     

    Y el amor, en este caso específico, es una zambullida

    sin miedo que proviene casi siempre de una nota

    climática sólo para convergir en el hueso frontal

    del cráneo del rey de la ilusión – tierno es su rostro

     

    Señor, los huesitos del mundo son de miel y oro.

    Jócquei es muchas cosas a la vez: vida, música, melancolía, tragedia, belleza, trabajo, … como un poema de Whitman a quien se refiere en el poema ‘Paz, palabra útil’.

    En algunos de sus poemas, suponemos que Campilho juega con los silencios. De ahí la importancia de oírlos, de autoleerlos para escucharnos a nosotros mismos y así escuchar esos silencios que sólo con la lectura no aparecen.

    En otros poemas, la poeta mezcla dos niveles de ‘cultura’, la callejera y la burocrática, la popular y la oficial:

    Algunas veces, durante el cómputo de estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que se firmara una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage.»

    ‘Noticias garabateadas al borde de la carretera’

    Es una poesía que no solo elimina los signos de puntuación, también elimina las fronteras:

    Ya no sé lo que cree el brasileño porque hoy creo que brasileño o argelino son precisamente la misma cosa: todo lo que respira, brota. Creo que la ternura es importante.
    ‘Tiger balm’

    Matilde Campilho

    Como joven poeta de su generación, no siente nostalgia de ningún tiempo pasado y por eso vive en un mundo multilingüe, multicultural y multicontinental.

    Aprenderé a amar las casas

    cuando entienda que las casas

    están hechas de gente

    que fue hecha por gente

    y que contienen en sí la posibilidad

    de hacer gente.

    ‘Two-lane blacktop’

    Finalmente, quiero destacar un comentario de Arancha Nogueira, quien firma el prólogo del libro que nos atañe: «Las voces de Jócquei son a veces perversas, malencaradas, superficiales; otras veces son únicas, generosas, estupendas. Son tan humanas que son a veces todo y otras veces nada, y se aburren… Nos incita a saber mirar todo lo que queda detrás de la sorpresa. También lo que hay detrás del tedio.»

  • Poemareflexiona con … Manoel Ricardo de Lima

    Poemareflexiona con … Manoel Ricardo de Lima

    gosto do risco de perder os pés na areia

    Del poema ‘da minha janela nada é diferente‘ del libro «Quando todos os acidentes acontecen« (Kriller71, 2014).

    Esta misma sección ya se hizo eco de una poemareflexión con Martin Niemöller y su poema ‘Guardé silencio’. Ese poema, sea o no de él, ha mostrado a generaciones de lectores el peligro y riesgo que se corre por no protestar, no reivindicar y no participar en la vida pública.

    Hoy, el verso que hemos destacado se me viene repitiendo una y otra vez mientras paseo lentamente por la playa; disfruto corriendo (con lentitud) ese agradable riesgo, cosa harto difícil porque las cosas a nuestro alrededor van a gran velocidad. Una aceleración que nos está llevando a un sistema en el cual estamos muy poco en el presente, donde realmente se decide nuestro futuro. Este pensamiento me ha alarmado al comprobar lo amenazante que es para nuestro presente y futuro correr el riesgo de que la política, como participación en la vida pública, llegue a ser irrelevante.

  • «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    Vinicius de Moraes (1913-1980) es una figura ya universal de la música del siglo XX. Creador de la bossa nova junto a João GilbertoTom Jobim, ¿quién no ha escuchado alguna de sus canciones, como la célebre Garota de Ipanema, con letra de Moraes y música compuesta por el propio Jobim?

    Sin embargo, menos conocida -al menos fuera de los países de habla portuguesa- es su faceta como poeta. Porque Vinicius Moraes fue sobre todo poeta antes que músico y cantante, y recorrió en cierto modo un camino inverso al transitado por aquellos intérpretes que aprovechan su mayor o menor éxito musical para «labrarse» una carrera como literatos. En palabras del periodista y profesor José Castello, biógrafo del poeta, «sus contemporáneos no dudaban de la grandeza de Vinicius de Moraes como poeta pero vivieron con gran desconfianza su acercamiento a la música popular brasileña (…) si no se hubiese acercado a ésta sería el mayor poeta brasileño de todos los tiempos (…) para muchos Vinicius se vendió a la música popular y traicionó a la poesía«.

    Con la curiosidad del extranjero, me hice casualmente en una librería de Portugal con un ejemplar del poemario «Poemas, sonetos y baladas» de Vinicius de Moraes, de la editorial Quasi (descubro, al documentarme para esta reseña, que dicha editorial cerró en 2009, lo que añade cierto encanto «anticuario» al libro en cuestión).

    Los poemas reunidos en este volumen -también conocido como «Encontro do Cotidiano» y publicado originalmente en 1946- están unidos por el lirismo oscuro de la muerte, una muerte cruel y esperada, y del fin de la vida y de los sentimientos. En una traducción propia e improvisada, como el resto que acompañan este artículo:

    La muerte

    La muerte viene de lejos
    Del fondo de los cielos
    Viene hacia mis ojos
    Gira hacia los tuyos
    Baja de las estrellas
    De las estrellas blancas
    Las locas estrellas
    Tránsfugas de Dios
    Llega imprevista
    Nunca inesperada
    Ella que está en la vida
    ¡La gran esperada!
    La desesperada
    Del amor fratricida
    De los hombres ¡ay! de los hombres
    Que matan a la muerte
    Por miedo a la vida.

    El amor es efímero, como lo es la vida y la pasión, aunque sea ésta lo único que, temporalmente, puede salvarnos de la muerte.

    Soneto de meditación II

    Una mujer me ama. Si yo me fuera
    Tal vez ella sentiría el desaliento
    Del árbol joven, que no escucha al viento
    Inconstante y fiel, tardío y dulce.

    En su floración tardía. Una mujer
    Me ama con la llama ama el silencio
    Y su amor victorioso vence
    El deseo de la muerte de quererme.

    Una mujer me ama. Cuando la oscuridad
    Del crepúsculo mórbido y maduro
    Me lleva frente al genio de los espejos

    Y yo, mozo, busco en vano mis viejos ojos
    que vienen de ver a la muerte en mi divina;
    Una mujer me ama y me ilumina.

    Hay poemas francamente tétricos, con títulos como la Balada del enterrado vivo o la Lápida de Sinhazinha Ferreira, si bien encontramos también textos más inocentes, joviales, inspirados en experiencias de la adolescencia, ese momento vital en que la muerte parece tan lejana: Marina relata un amor de juventud de Vinicius por la hija de unos pescadores, en la Isla del Gobernador, y Rosário cuenta la pérdida de la virginidad de un chico de 15 años con una moza de 20.

    Rosário (fragmento)

    Le toqué la dura pepita
    Entre el pelo que la guardaba
    Besándole su frío muslo
    Con sabor de caña brava.
    Sentí a la presión del dedo
    que se deshacía en pedazos
    Como un dedal secreto
    Una pequeña castaña
    Golosa de ser tocada.
    Era una danza oscura
    Era una danza mulata
    Era el olor de lo amargo
    Era la luna del color de la plata.

    Con todo, es una obra melancólica, triste. No parece este Vinicius de Moraes el mismo autor de las letras voluptuosas o humorísticas por las que sería mundialmente conocido. Quizá la causa haya que buscarla en cierta crisis existencial de la juventud del poeta y también en el periodo de la Segunda Guerra Mundial en que fueron escritos.

    No hay traducción al español de este libro, si bien resulta una lectura asequible aún sin conocer la lengua portuguesa. Sí podemos encontrar, en cambio, su «Antología Poética» (Visor, 2002) o su «Antología sustancial de poemas y canciones» (Adriana Hidalgo editora, 2013, edición bilingüe).