Etiqueta: Ricardo Domeneck

  • Ciclo del amante sustituible, de Ricardo Domeneck (Kriller71)

    Ciclo del amante sustituible, de Ricardo Domeneck (Kriller71)

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    Ricardo Domeneck (4 de julio 1977, Bebedouro, Brasil) es poeta, intelectual y cosmopolita. Ha publicado los libros Carta aos anfíbios (2005), a cadela sem Logos (2007), Sons: Arranjo: Garganta (2009), Cigarros na cama (2011) y Ciclo do amante substituível (2012). Es editor de las revistas Hilda y Modo de Usar & Co. Ha traducido al portugués al mexicano Luis Felipe Fabre, al estadounidense Jack Spicer y al alemán Thomas Brasch, entre otros. Sus poemas han sido traducidos al alemán, sueco, inglés, castellano, francés, árabe, catalán y esloveno. Trabaja con vídeo, performance y poesía sonora, habiendo presentado estos trabajos en instituciones como el Museo Reina Sofía de Madrid, el Museo Experimental El Eco en la Ciudad de México y el Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro. Vive y trabaja desde 2002 en Berlín (Alemania), donde se publicó una antología bilingüe de sus poemas, con traducción de Odile Kennel, en 2013 bajo el título Körper: ein Handbuch.

    Ciclo del amante sustituible (Kriller ediciones, Barcelona 2014) es un libro largo y excesivamente prolijo, publicado en Brasil en su versión original en 2012. Es un libro escrito por un brasileño pensando en el contexto poético de un brasileño.

    En 2014, Kriller 71 publicó la traducción al castellano hecha por Aníbal Cristobo. Domeneck vacía cinco años de su vida en este libro. Algunos de los poemas iban a publicarse a comienzos de 2011, pero una separación dolorosa le inspiró una serie de poemas en ese nuevo contexto y el libro cambió. Es lo que podemos leer ahora.

    X+Y: una oda

    De haber

    nacido hembra,

    ya hubiera dado a luz once

    cachorros de trece

    machos diferentes…

    Por lo tanto, poeta, pederasta y puta,

    sigo con mis ojos por la calle

    a cada portador

    de esta combinación gloriosa

    de cromosomas

    X e Y…

    Los poemas surgen de su vida, usa las imágenes del cuerpo y no tiene problema en traer fluidos corporales a la poesía, lo que muchos pensarían que es algo que no cabe en poesía, que no es poético.  Según el autor, si uno habla del cuerpo y del amor, hay que hablar de fluidos.

    Corona de laureles para un rubio

    A falta

    de la Olimpíada

    de tu saliva,

    mi lengua…

    Lo que Ricardo Domeneck busca cada vez más es textos que funcionen tanto en la página como en la voz, y eso, claro, tiene consecuencias en la escritura, tanto que a los poetas literarios sus poemas les parecen demasiado orales, y para los poetas sonoros les parecen demasiado literarios, pero eso es lo que comporta vivir en la frontera.

    Sueños hollywoodenses de poeta

    ¡quién pudiera oh! science fiction

    con Winnie-the-Pooh en cópula

    & yo en un acto de miscegenación

    magnánimo uterase autómatas

    salvando de sus calambres a Sísifo

    al son de Sonic Youth

    Si queréis conocer más profundamente a Ricardo Domeneck, os recomiendo esta entrevista con el autor. Para finalizar, os dejo una performance que el autor hizo en Barcelona en 2007: Ricardo Domeneck – Video/Text in Barcelona (excerpts).

  • Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Matilde Campilho (Lisboa, 1982), poeta portuguesa desconocida para el público hispano, pertenece al grupo de la «nueva poesía portuguesa». Vivió  en Rio de Janeiro desde el año 2010 hasta el 2013 cuando volvió a Portugal. Ha publicado diversos textos y poemas en diarios y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos de Norteamérica.

    El libro que tratamos hoy, Jócquei, fue publicado por primera vez en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Se podía encontrar alguna traducción al castellano por internet, pero hasta hoy no podemos tener el gusto de leer el libro completamente traducido por Aníbal Cristobo y publicado por Kriller71.

    Matilde Campilho, poeta medio portuguesa y medio carioca, huye en este poemario de las rigideces que imponen los signos de puntuación (los puntos, en muchos poemas, no aparecen hasta el final), no se ciñe a una sola lengua a la hora de escribir y las mezcla con naturalidad. Es una poesía valiente para lectores valientes, lectores que buscan nuevas formas de poesía, que no buscan clasicismo. Está en una línea similar a la de otro poeta que ya hemos conocido en Poémame como Luca Argel y de otro que conoceremos próximamente, Ricardo Domeneck.

    La poesía de Campilho no es para leer deprisa, hay que saborearla. Mi experiencia con la lectura de este poemario ha sido doble y he descubierto una faceta que no había experimentado antes: leerla y escucharla por Youtube. La lectura me fue gustando poco a poco, pero cuando compaginé la lectura en castellano con sus poemas leídos en portugués, fue tremendo, un éxtasis. Sentado en el sofá, solo, con el libro, los auriculares y el ordenador conectado a las lecturas de Matilde Campilho de Youtube. Probadlo, ha sido un descubrimiento, al menos para mi. ¡Impresionante! Poesía que te hace levitar.

    Os dejo como ejemplo el poema ‘Cocotal’ y Campilho recitándolo aquí: Coqueiral.

    La nostalgia es un golpe que estalla así

    veintiocho veces desde mi hombro tatuado

    de desastre hasta la rosa colgada de tu boca

     

    Y el amor, en este caso específico, es una zambullida

    sin miedo que proviene casi siempre de una nota

    climática sólo para convergir en el hueso frontal

    del cráneo del rey de la ilusión – tierno es su rostro

     

    Señor, los huesitos del mundo son de miel y oro.

    Jócquei es muchas cosas a la vez: vida, música, melancolía, tragedia, belleza, trabajo, … como un poema de Whitman a quien se refiere en el poema ‘Paz, palabra útil’.

    En algunos de sus poemas, suponemos que Campilho juega con los silencios. De ahí la importancia de oírlos, de autoleerlos para escucharnos a nosotros mismos y así escuchar esos silencios que sólo con la lectura no aparecen.

    En otros poemas, la poeta mezcla dos niveles de ‘cultura’, la callejera y la burocrática, la popular y la oficial:

    Algunas veces, durante el cómputo de estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que se firmara una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage.»

    ‘Noticias garabateadas al borde de la carretera’

    Es una poesía que no solo elimina los signos de puntuación, también elimina las fronteras:

    Ya no sé lo que cree el brasileño porque hoy creo que brasileño o argelino son precisamente la misma cosa: todo lo que respira, brota. Creo que la ternura es importante.
    ‘Tiger balm’

    Matilde Campilho

    Como joven poeta de su generación, no siente nostalgia de ningún tiempo pasado y por eso vive en un mundo multilingüe, multicultural y multicontinental.

    Aprenderé a amar las casas

    cuando entienda que las casas

    están hechas de gente

    que fue hecha por gente

    y que contienen en sí la posibilidad

    de hacer gente.

    ‘Two-lane blacktop’

    Finalmente, quiero destacar un comentario de Arancha Nogueira, quien firma el prólogo del libro que nos atañe: «Las voces de Jócquei son a veces perversas, malencaradas, superficiales; otras veces son únicas, generosas, estupendas. Son tan humanas que son a veces todo y otras veces nada, y se aburren… Nos incita a saber mirar todo lo que queda detrás de la sorpresa. También lo que hay detrás del tedio.»