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  • 10 poemas para niños a la sombra de Gloria Fuertes

    10 poemas para niños a la sombra de Gloria Fuertes

    Gloria Fuertes. Retrato de Arturo Espinosa (Flickr/CC BY 2.0)

    El 27 de noviembre se cumplen veinte años del fallecimiento de la poeta para los niños por excelencia. Gloria dedicó gran parte de su vida y su obra a los más pequeños porque consideraba que también había que hacer un pueblo para la poesía, y los niños de ‘ahora’ serían el pueblo del ‘después’. Acercó este género literario a los niños mediante lecturas y recitales, programas de televisión, canciones incluso…. a día de hoy, sus poemas siguen saliendo en los libros de las escuelas y los niños siguen conociendo la poesía de su mano.

    Aunque pueda parecer sencilla, la poesía infantil es mucho más compleja de lo que parece, suele tener versos cortos, con rima fluida que le dé incluso cierto aire de canción, y un vocabulario asequible para los niños pero que, a su vez, haga volar su imaginación.

    En Poémame queremos completar nuestro homenaje con una recopilación de poemas infantiles publicados en la web, y alguno que otro dedicado con mucho amor, como a ella le gustaba, a Gloria, la poeta de los niños.


    Arcoiris – @cirratus

    Blandiendo tu cuerno,
    cuernito de plata,
    galopas el viento
    caballito de magia,
    tú,
    guardián de los cuentos,
    corcel de las hadas
    que adornas tu frente
    con tan bella espada.

    Y así,
    todas las noches,
    cuando el sol se apaga,
    vigilas inquieto
    los bosques y playas
    donde viven los duendes,
    por si los asaltaran
    legiones de orcos
    provistos de lanzas.

     

    Soneto infantil – @Aurora

    Le he tejido a la luna una bufanda,
    unos guantes y un gorro bien modernos,
    para hacerle más dulces los inviernos.
    Son de un suave color lavanda.

    Va haciendo, de su capa, propaganda,
    soltando comentarios muy maternos
    a los astros pequeños y más tiernos
    que le han hecho, de abrigos, su demanda.

    Ahora tengo un pedido de sombreros
    de todas las medidas y colores,
    de lana, fieltro y tela de algodón.

    Y coso para todos los luceros,
    con el fin de acabar con sus temblores,
    poniendo en cada hilván el corazón.

     

    Niña en el bosque – @canocs19

    Los frutos del bosque
    comía la niña
    entre verdes hojas,
    rojas y amarillas.
    Sentada en la hierba,
    las aves la cuidan.
    Los esbeltos árboles
    por ella se inclinan.

     

    Nana – @Alicia_Fernández

    En su mecedora
    se sentó la Luna.
    El gato de angora
    al pie de la cuna.

    Y duerme mi niño,
    rey del amor.
    Que la noche te traiga
    sólo candor.

    Que las estrellas sean
    tus centinelas.
    Que ahuyenten malos sueños
    con cantinelas.

    Que los búhos vigilen
    desde sus ramas.
    Que las que hilen
    tus sueños, sean las hadas.

    ¡Duerme, mi bien!
    Que por la mañana
    el Sol te salude
    desde la ventana.

     

    Yo soy Gloria – @Donaciano_Bueno_Diez

    Hola niños,
    yo soy Gloria,
    la que perdió la memoria
    que guardaba en su zurrón,
    pegó un mordisco al turrón
    creyendo que era zanahoria
    y allí quedaron sus piños
    ¡qué susto me dio el bribón!
    y hoy la he visto ¡maldición!
    agua sacando en la noria.

    Sé dónde anda
    mas no insisto.
    Hay quien dice que la ha visto
    con su pato, con su pata,
    con su gata turulata
    presumida, dando el pisto.
    Que marchó de cuchipanda
    con su música y su panda
    y su novio el Evaristo.

    Si me crees,
    no me creas
    que metida en las peleas
    y amarrada a ese bigote
    del soneto, su estrambote,
    toreando en las capeas
    le soltaba una patada
    y, procaz, la carcajada
    se montaba en el cogote.

    ¡Virgen santa,
    Ave María!
    Qué de artista no sería
    que subida en una lata
    nos cantó una serenata
    y hasta el público aplaudía.
    Mas por poco se atraganta
    -se hizo un nudo en la garganta-
    y creyó que se moría.

     

    Pregunta difícil – @defelapp

    -Amiga lechuza,
    respóndame usted:
    ¿qué cosa terrible,
    yo tengo en los pies?

    Si tocan un son,
    le bailo danzón

    Si escucho reggae
    lo bailo al revés.

    También me equivoco
    bailando joropo.

    -Lo siento mi amiga,
    no sé contestar…
    ¡Pues nunca una rana
    yo he visto bailar!

     

    Canción para un ratón – @Verín

    Hace tiempo que un ratón
    salió a ver el mundo
    asomando su hocico por mi costado.
    Quería escuchar mi corazón
    con ése latir tan profundo
    desde el otro lado.

    Fue trepando a mi regazo
    sin pedir explicaciones,
    pues bien sabía el ratón
    que el latir de mi corazón
    es una de las razones
    del calor de mis abrazos.

    Dice que soy la más bella,
    a veces, también la más fea…
    Que soy bucanera en su cuento
    donde no hay ranas, ni doncellas,
    donde sea como sea
    ella, el ratón, es la dueña del viento.

    Pues claro que si preciosa,
    serás la reina del planeta,
    serás… lo que tú quieras que ser.
    Ratón o mariposa
    surcando el mar en tu galeta
    hacia el amanecer.

    Y yo aprenderé a tu lado
    lo bonito de los besos
    y lo dulce que es reírse por reír.
    Saliste de mi costado
    como un ratoncito travieso,
    para enseñarme a vivir.

     

    Apaga la luz del mundo – @carlosmiguelez

    Apaga la luz del mundo (papá)
    que voy a dormir solita
    pues soy una niña valiente
    que luz ya no necesita.

    Un cuento, mimos y un beso
    es todo lo que necesito
    para quedarme dormida
    abrazadita a mi osito.

    Te puedes marchar tranquilo
    yo sé que estas a mi lado
    y no tardarás en venir
    si el miedo me ha despertado.

    Apaga la luz del mundo (papá)
    que no luzca ya luminosa
    mas caigo en sueño profundo
    al alba despierto orgullosa.

     

    Pula, pula, pula corda – @Jonnata_Henrique

    Pula, pula, pula corda
    Sai do chão, toma cuidado
    Pra corda não te pegar
    Pula, pula, pula corda
    Quanto mais é demorado
    Mais divertido vai ficar
    Pula, pula, pula corda
    Se você for alcançado
    Outro amiguinho(a) vai pular
    Acorda e gira, gira a corda
    Pula, pula, pula corda
    Brinca, brinca, até cansar

     

    Soneto a Gloria Fuertes – @raulrib2

    Sublime poetisa de los niños,
    de las rimas llenas de fantasía,
    sabor a golosinas de sandía,
    del regaliz con que te haces tus aliños.

    Quintales de ilusión y de cariños,
    dulcifican Gloria tu poesía,
    y son como una amable melodía,
    la belleza y ternura de tus guiños.

    Atiborras las letras de sabores,
    y me cantas con voz ronca al oído
    el cuento que me duerme y que me arrulla.

    Tu verso es un Arco Iris de colores
    que chispea en un cielo compungido,
    porque sin ti, el gallo… ya no maúlla.

  • «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    «Poemas, Sonetos e Baladas» de Vinicius de Moraes (Ed. Quasi)

    Vinicius de Moraes (1913-1980) es una figura ya universal de la música del siglo XX. Creador de la bossa nova junto a João GilbertoTom Jobim, ¿quién no ha escuchado alguna de sus canciones, como la célebre Garota de Ipanema, con letra de Moraes y música compuesta por el propio Jobim?

    Sin embargo, menos conocida -al menos fuera de los países de habla portuguesa- es su faceta como poeta. Porque Vinicius Moraes fue sobre todo poeta antes que músico y cantante, y recorrió en cierto modo un camino inverso al transitado por aquellos intérpretes que aprovechan su mayor o menor éxito musical para «labrarse» una carrera como literatos. En palabras del periodista y profesor José Castello, biógrafo del poeta, «sus contemporáneos no dudaban de la grandeza de Vinicius de Moraes como poeta pero vivieron con gran desconfianza su acercamiento a la música popular brasileña (…) si no se hubiese acercado a ésta sería el mayor poeta brasileño de todos los tiempos (…) para muchos Vinicius se vendió a la música popular y traicionó a la poesía«.

    Con la curiosidad del extranjero, me hice casualmente en una librería de Portugal con un ejemplar del poemario «Poemas, sonetos y baladas» de Vinicius de Moraes, de la editorial Quasi (descubro, al documentarme para esta reseña, que dicha editorial cerró en 2009, lo que añade cierto encanto «anticuario» al libro en cuestión).

    Los poemas reunidos en este volumen -también conocido como «Encontro do Cotidiano» y publicado originalmente en 1946- están unidos por el lirismo oscuro de la muerte, una muerte cruel y esperada, y del fin de la vida y de los sentimientos. En una traducción propia e improvisada, como el resto que acompañan este artículo:

    La muerte

    La muerte viene de lejos
    Del fondo de los cielos
    Viene hacia mis ojos
    Gira hacia los tuyos
    Baja de las estrellas
    De las estrellas blancas
    Las locas estrellas
    Tránsfugas de Dios
    Llega imprevista
    Nunca inesperada
    Ella que está en la vida
    ¡La gran esperada!
    La desesperada
    Del amor fratricida
    De los hombres ¡ay! de los hombres
    Que matan a la muerte
    Por miedo a la vida.

    El amor es efímero, como lo es la vida y la pasión, aunque sea ésta lo único que, temporalmente, puede salvarnos de la muerte.

    Soneto de meditación II

    Una mujer me ama. Si yo me fuera
    Tal vez ella sentiría el desaliento
    Del árbol joven, que no escucha al viento
    Inconstante y fiel, tardío y dulce.

    En su floración tardía. Una mujer
    Me ama con la llama ama el silencio
    Y su amor victorioso vence
    El deseo de la muerte de quererme.

    Una mujer me ama. Cuando la oscuridad
    Del crepúsculo mórbido y maduro
    Me lleva frente al genio de los espejos

    Y yo, mozo, busco en vano mis viejos ojos
    que vienen de ver a la muerte en mi divina;
    Una mujer me ama y me ilumina.

    Hay poemas francamente tétricos, con títulos como la Balada del enterrado vivo o la Lápida de Sinhazinha Ferreira, si bien encontramos también textos más inocentes, joviales, inspirados en experiencias de la adolescencia, ese momento vital en que la muerte parece tan lejana: Marina relata un amor de juventud de Vinicius por la hija de unos pescadores, en la Isla del Gobernador, y Rosário cuenta la pérdida de la virginidad de un chico de 15 años con una moza de 20.

    Rosário (fragmento)

    Le toqué la dura pepita
    Entre el pelo que la guardaba
    Besándole su frío muslo
    Con sabor de caña brava.
    Sentí a la presión del dedo
    que se deshacía en pedazos
    Como un dedal secreto
    Una pequeña castaña
    Golosa de ser tocada.
    Era una danza oscura
    Era una danza mulata
    Era el olor de lo amargo
    Era la luna del color de la plata.

    Con todo, es una obra melancólica, triste. No parece este Vinicius de Moraes el mismo autor de las letras voluptuosas o humorísticas por las que sería mundialmente conocido. Quizá la causa haya que buscarla en cierta crisis existencial de la juventud del poeta y también en el periodo de la Segunda Guerra Mundial en que fueron escritos.

    No hay traducción al español de este libro, si bien resulta una lectura asequible aún sin conocer la lengua portuguesa. Sí podemos encontrar, en cambio, su «Antología Poética» (Visor, 2002) o su «Antología sustancial de poemas y canciones» (Adriana Hidalgo editora, 2013, edición bilingüe).