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  • Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Yuray Tolentino Hevia (Güira de Melena, Cuba, Enero 31 de 1975). Poeta, guionista, curadora, crítico de arte y productora. Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha cursado diferentes cursos de arte, guión radial y de producción; y guión de programas infantiles y juveniles en la  EICTV de San Antonio de los Baños. Miembro Fundador del Taller Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obra suya ha sido publicada en diferentes revistas, periódicos y antologías de poesía y narrativa en Cuba, España, Argentina, Chile, Estados Unidos, Italia, Indonesia, India, Francia, Puerto Rico, Canadá, Alemania, Bélgica, Colombia y México. Ha obtenido diferentes premios y menciones en Cuba y el extranjero. Finalista del I Concurso de Literatura Hiperbreve Canibaal, España, 2016; seleccionada en la Antología Internacional por el 10mo. Aniversario del Evento Grito de Mujer, República Dominicana, 2020; Concurso “100 Palabras de Corazón”, seleccionada para formar parte de la antología, España, 2021. Premio Internacional “Tulliola – Renato Filippelli”, 2020, Italia. Mención de Mérito en la III Edizione del Premio Internazionale di Poesia e Fotografia “Diversità come Ricchezza”, Italia, 2021. Premio VIII Edición del Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo-Antonio De Ferrariis”, 2021, Italia. Primer Premio en Poesía del Concurso Internacional de la Foundation Literary International (Cuba–Holanda), 2021. Mención de Mérito en el II Concurso Internacional de Poesía “Poetas por la Paz y la Libertad”, 2021, Italia.  Concurso “Putaendo en 350 palabras”, seleccionada para formar parte de la antología, Chile. Colaboradora del proyecto “Sembrando Versos” del Ministerio de Cultura, Fundación Arte – Cultura, Colombia. Participó en el proyecto Rucksack, A Global Poetry Patchwork 2020 – 2021, Italia, en el 3er. y 4to. Encuentro Mundial, Virtual, de Poetas y Escritores, México, 2021 y en el II Encuentro Virtual Internacional “Arte y Literatura como terapia”. Embajadora en Cuba de Arte Poética Latinoamericana (A.P.L.) en Cuba desde el 2021. Ha curado más de 40 exposiciones personales y colectivas. Como curadora participó en la Bienal Internacional de La Habana en el 2009, 2015 y 2019. Coordinadora en Cuba de la Revista Orbe México desde enero 2021 y del Evento Internacional Grito de Mujer desde el 2019. Subeditora de la Revista Rácata, Miami. Colaboradora de las revistas: Entre Paréntesis y Es_kupe, ambas de Chile; VerbumPress; Revista Literaria y Artística Poetas por la Paz y la libertad y el Quadernetti Poetici Tabula Rosa, todos de Italia y el  International Writers’ Journal de EUA. Realizó la página Letras de Cuba de la Revista Letras de Parnaso del 2017-2021, España. Tiene publicado los libros de poesía “Puertas, boleros y cenizas” y “Yo también soy ellas”, en el 2019 y “Entre el casco y la mala idea” (crónicas de Artes Plásticas), en el 2021. Trabaja en la EICTV como productora.

    El poemario Puertas, Boleros Y Cenizas dibuja página a página la esencia de su autora. Sencilla y profunda nos habla de su familia , amigos y su andar por el amor…a su país y sus sueños. Ganó el Premio Tulliola Renato Fillipelli (Italia) el año 2020, como mejor libro en lengua española.

    Un libro dividido en tres secciones, siguiendo el título del poemario: Puertas (Puertas interiores con 19 poemas, Puertas de salida con 13 poemas), Boleros ( Tiempo de boleros con 22 poemas) y Cenizas ( Cruz de ceniza con 14 poemas).

    La poeta Tolentino nos comenta en la contraportada:

    A los 44 años estoy teniendo mi primer hijo. Hijo que llegó a mi vida siendo una niña, con tan solo 8 años. Recuerdo que a escondidas llevaba una libreta de escuela para todos los lugares; libreta que en las noches dormía debajo del colchón. Hasta que un día mi mamá me sorprendió y con mucha pena le tuve que decir que escribía «poemitas», no porque tuviera novio sino porque eran palabras y oraciones que una voz me decía en la cabeza. Dije que iba a ser poeta y escritora, un viejo oficio que en mi árbol genealógico -hasta donde sé- nadie ha trabajado. Por supuesto que mi madre me llevó al médico… de ahí pasé al sicólogo -por las voces-; sola se dio cuenta que perdía tiempo y dinero en llevarme a los doctores, porque las voces no callaban; y aún hoy -a dios gracias- me hablan. Mi madre fue mi primera lectora, aunque no entendía mucho de lo que le leía, y todavía -a veces- le leo.»Puertas, boleros y cenizas», es el hijo que no pude tener. Poemas escritos durante años; por edad… les tocaba a ellos ser los primeros. Mi madre está presente, sin ella, no sería quien soy. La familia, la pérdida de quienes he amado, el amor y mi Isla, van conmigo siempre en la maleta. Vivir rodeada de agua tiene su magia, solo por mar o aire puedes escapar de tus fantasmas. Estoy enferma de insularidad, y creo que es una «enfermedad común» en muchos cubanos… vivan donde vivan.

    Para que podáis disfrutar de su poesía, os copiamos un poema de cada sección y una grabación posterior donde podréis escuchar a Yuray Tolentino Hevia:

    Puertas interiores

    vivo lejos de los caminos
    que dan al mar
    en un barrio pobre
    y con los sueños descascarados.
    un suicida emigró a Ítaca
    terminó disfrazado de duende en Winsor. otro suicida -quizás el mismo-

    no huyó de su cueva
    se conformó con cambiar el cuerpo por panes y peces.
    vivo a retazos.
    en una casa sin jardín
    llena de ventanas
    sin amor, y con las alas amarradas al poste del tendido eléctrico.

    Puertas de salida

    en mi pueblo los abejorros sobrevuelan las farolas.
    manchan las calles aplastados por los que se levantan temprano. abejorros de alas rotas

    como descifrar las tormentas
    que se adueñan de mis días
    cuando la vida hace trampas
    y no puedo regresar al vientre materno único sitio donde los golpes se desvanecen.

    en mi pueblo el hastío y los abejorros reproducen el influjo de la patria
    que nos contempla orgullosa.
    en el discurso que nos formó

    las ideas se adhieren a los fogones apagados.

    Tiempo de boleros

    lágrimas negras

    mis manos lloran lágrimas negras
    sin que nadie sepa la clave.
    desde la carencia de la mesa
    escriben a los amigos que fueron quedando los que no quisieron clasificar las ilusiones en expedientes secretos

    los que lucharon contra la monotonía. sueños colmados de bendiciones
    sin esperanzas.

    mis manos se creen marpacíficos ríen de su desproporción.
    temen, temen quedar atrapadas bajo otras manos, y sangrar.

    caer en el olor de los frijoles negros
    y regresar un día, y otro día, y otro día por nuevos olores a la cocina.

    mañana llorarán el dolor profundo de cuando frente al espejo
    solo acomodaban la ropa al cuerpo. están envejeciendo

    de prisa, y con otro esmalte de uñas

    que también la harán sufrir.

    Cruz de ceniza

    te devuelvo los libros que compramos, juntos el televisor
    cada pelea
    -las ganadas y pérdidas-

    pero me quedo…
    me quedo con cada minuto en que volamos los viajes a la playa
    y el gato
    porque aparte de que es mío
    lleva tu nombre.

    Si os apetece escuchar alguno de sus poemas en su propia voz, lo podéis hacer aquí.


  • Poesía entre muros*

    Poesía entre muros*

    Aunque primero fue el verso y luego el poema, y la mujer desde el inicio como fuente de inspiración, ha costado siglos de estudio… y cuesta, que las obras literaria escrita por mujeres tenga el lugar que merece.

    Para hablar de literatura cubana escrita por mujeres siempre habrá que comenzar por dos nombres de mujeres que marcaron el inicio María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, más conocida con el nombre de Condesa de Merlín (La Habana 1789 – París 1852) y Gertrudis Gómez de Avellaneda (Puerto Príncipe 1814 – Madrid 1873).

    Si con Viaje a La Habana (1844), versión censurada de la primera edición francesa de La Havane (1844), a la Condesa de Merlin se le atribuye el mérito de haber fundado la literatura cubana en femenino, la novela Sab (1841) le asigna a Gertrudis Gómez de Avellaneda2 la primacía de haber introducido la narrativa social en Latinoamérica, poniendo el acento en la situación de la mujer y el esclavo.[1]

    Luego de más de 170 años (177 exactamente) del inicio de la literatura cubana femenina se ha forjado una tradición y nombres de mujeres necesarios para las letras cubanas y universales. Luisa Pérez de Zambrana, Ofelia Rodríguez Acosta, Dulce María Loynaz, Fina García Marruz, María Villar Buceta, Lydia Cabrera. A los que se suman  Ana Luz García Calzada, Mirta Yáñez, Nancy Alonso, Marilyn Bobes, Aida Bahr, Reina María Rodríguez, Soleída Ríos, Teresa Melo, Sonia Díaz Corrales, Laura Ruiz Montes, María Elena Hernández Cordero, Odette Alonso Yodú, Lourdes González, Ena Lucía Portela, Kenia Leyva Hidalgo, Damaris Calderón, Liudmila Quincoses, Aymara Aymerich Wendy Guerra…

     
    Abriendo un paréntesis llegamos al territorio de la antigua provincia La Habana, que desde el año 2011 dio lugar a las provincias de Artemisa y Mayabeque; provincias que luego de diez años de creadas aun no muestran -en mi opinión- desde la sociología cultural una identidad propia que las caracterice. Sus municipios en vez de consolidar su identidad y salvaguardar la memoria histórica se han disgregado y con ellos su cultura y creadores.

    En el caso de la poesía existen topos comunes por lo que no me atrevería a separar un territorio del otro. Veamos este pequeño análisis sobre la poesía escrita por mujeres nacidas, y que viven “Sembrando Versos”[2] en estas fértiles tierras.

    Desde el “yo sujeto femenino” es una poesía individual pero comprometida con el “nosotros” a través de expresiones abiertas, coloquiales, de diferentes tonos; donde la voz femenina irrumpe con el desasosiego y valentía del sujeto mujer en reflexiones éticas e identitarias.

    Las poetas nacidas en este terruño al que me niego a llamar nuevas provincias eternizan la tradición poética cubana fundamentalmente desde el verso libre y la décima, pues esta última composición es de gran arraigo en la zona. Mujeres que continúan el sendero de las inspiraciones clásicas de la poesía como el amor y el desamor, la muerte, la familia, los amigos, el tiempo… pero ahora se une el desarraigo familiar, los dolores de la isla donde han nacido y a la que ven como parte implícita de los objetos familiares que conforman el hogar,  la soledad, las dudas, la incertidumbre del mañana, las referencias culturales, el dolor social mezclado con efectos narrativos, entre otros, conforman la libertad poética de estas féminas que a pesar de la pluralidad de voces mantienen un lenguaje sencillo mezclado con un lenguaje poético donde la metáfora, las alegorías, el símbolo, el juego intertextual, las citas, los préstamos … son corpus presente. 

    En la heterogeneidad del discurso lírico de estas voces se combina la vida cotidiana con la diversidad de estilos y temas, el mestizaje lingüístico, la recurrencia al mar, el desasosiego y sensación de abandono. Ana Nuñez Machín , Encarnación de Armas, Mercedes Valdés Martínez, Esther Trujilo, Julia Cabalé, Gisella Rizo, Carmen Suárez León, Ivett González Pérez, Yazmín Sierra Montes, Felicia Hernández Lorenzo, Gilda Guimeras Pareja, Marilú Rodríguez Castañeda, Teresa Regla Medina Rodríguez,  Maritza Vega Ortiz, Nuris Quintero Cuéllar, Andrea García Molina, Mireysi García Rojas, Selene Margarita Perera de Armas, Dimarys Aguila García, Yanara de la Caridad Díaz Martínez, Elizabeth Álvarez Hernández, Shatila Valdés Abi- Rashed, Domimga Pérez Llanes (Mina Pérez), Polina Martínez Shvietsova, Yanelis Encinosa, Maritza Garro,  Zurelis Lopéz, Nora Lloró Gelabert, María Esther Valiente Pérez, Ana Margarita Valdez Castillo, Esperanza Iglesias San Román, Tania Pérez Collado, Oneidys Torres Santos, Sucet Vázquez Ortega, Yohanna Talancón Puentes, Mónika González Ortega, Zurisady Gómez Torres, Suleydis Hernández Milán y Yuray Tolentino Hevia; son solo algunas de las voces femeninas de este territorio que a pesar una obra solida dentro y fuera de Cuba no son tan (re)conocidas debido a la misma dispersión geográfica y a la casi nula crítica literaria.                                          

    Dimarys y Shatila (residente en España) tienen puntos en común en su poesía al tocar la sexualidad desde el erotismo descarnado y sensible. Mujeres sin tabúes que a través de un lenguaje femenino son capaces de poner al descubierto su propia sexualidad que sin lugar a dudas es la sexualidad de otras muchas mujeres que por pudor, educación o tradición suelen callar.

    Desde la cotidianidad, el peso de los días, desde el existencialismo y la habilidad para conjugar las palabras de formas reflexivas que al oído del lector suenan como frases conocidas tejen Andrea, Gilda, Yasmín, Teresa, Maritza, Wayna y Marilú sus versos.

    Dueñas de la palabra desde un pensamiento racional, identitario, marcado con el seguimiento a la tradición de la décima pero con un alto concepto del valor del significado y significante poético se encuentra la familia de Armas, cuya raíz es  Encarnación y luego le sigue su hija Selene y las nietas  Arianne y Arlene.

    Elizabeth, Nuris y Felicia; tres escritoras que además de la décima incursionan y con la misma calidad en otras composiciones poéticas como el haiku, el soneto, el verso libre y la narrativa.   

    El dinamismo y multiplicidad de versos nos muestran el amplio abanico poético de la región, debemos tener en cuenta que existen un vasto número de escritoras jóvenes de menos de 30 años de las cuales no hago referencias pues no domino sus nombres pero si se del trabajo de los asesores literarios en las Casas de Cultura de los municipios.

    La visión femenina en una Cuba que se transforma día a día está presente en la obra de estas poetas que para nada se diferencia de la obra escrita por hombres, más allá del “toque sensual” con mano de mujer. Estas escritoras que viven en pueblos de campo viven la misma cotidianidad, sobresalto, carencias y sueños que todas las mujeres que las rodean, con las que comparten ya sea una taza de café o una cola, pero escribiendo una poesía entre muro que grita ser (re)descubierta.

    Güira de Melena, agosto 13 del 2021

    * El título de este trabajo surgió en una conversación con el poeta y realizador audiovisual Ulises Hernández Expósito, fue él quien se refirió a estas mujeres como que escribían Poesía entre muros.

    [1] Escritoras en la Cuba del siglo XX. Silvana Serafin (Università degli Studi di Udine).

    [2] “Sembrando Versos” es un proyecto en colaboración con la realizadora audiovisual y productora colombiana Karen Kaissal Salazar. Desde la Fundación Arte – Cultura, proyecto apoyado por el Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura de Colombia.