Autor: D P M

  • C. Tangana no es Andy Warhol

    C. Tangana no es Andy Warhol

    Después del escándalo sexual que surgió en la Academia por el cual no se quiso conceder el Nobel de Literatura este año con motivo de mantener el honor del premio, y después de las dudas que trajo Bob Dylan el año anterior, han salido a relucir unos papeles de Leonard Cohen que compondrán su nuevo libro “The Flame” en los que el cantante escribió lo siguiente:

    A fecha del 15 de marzo de 2015 Leonard Cohen hizo la crítica más reveladora de la situación actual del arte. Sea lo que este sea. La crítica aunque reveladora todos la llevábamos dentro; sabemos que el arte actual en su mayoría nada tiene que ver con el de antes. Ahora todo son marcas y productos, gente hecha a las cámaras. La cultura de la imagen. Ahora importa el artista. ¡Por fin a alguien le preocupa el artista!

    ¿Qué sería de la obra de Van Gogh o de la de Rimbaud si al público les hubiese importado cuando debía? Absolutamente nada. Queremos una foto y una firma para el libro. Ese libro que muere en la estantería aplastado ante la firmeza de los demás que nos leeremos cuando el autor muera (si es que sale en la televisión).

    Uno de los artistas más mediáticos y que primero utilizó el método fordiano de producción en el arte fue Andy Warhol. Esto mató el arte. Baudrillard dijo que es muy difícil hablar de Warhol, no porque sea complejo, sino porque en el fondo no hay absolutamente nada de que hablar. Yo no diría tanto, diría que Warhol fue el primero de los artistas, que están tan de moda ahora, que cambiaron lo que hacían por dinero. Y digo cambiar, no vender.

    Ganar dinero es arte, el trabajo es arte y los buenos negocios son el mejor arte

    Últimamente el discurso de uno de los cantantes más conocidos es este mismo. Preguntadle a cualquier persona que le guste el rap si prefiere a Crema o a C Tangana. Son la misma persona pero te dirán el primero. El segundo es sólo un empresario que busca a sus targets entre la gente joven y les da lo que quieren.

    Darle al público lo que quiere no es arte, es espectáculo, y estos son términos que, aunque ahora se confundan, nunca serán lo mismo.

    Hilo musical:

  • Ó carón de Rosalía de Castro

    Ó carón de Rosalía de Castro

    Rosalía de Castro, hija bastarda de dios y los prejuicios, fue una poeta gallega nacida en Santiago de Compostela en 1837 y supuso junto a otros la salida de la cultura gallega de los llamados ‘Séculos escuros’ y la entrada en el Rexurdimento. Dos de sus tres obras más notorias son exclusivamente en gallego y la tercera en castellano. Gracias a esta última adquirió gran importancia en toda España y junto con Gustavo Adolfo Bécquer son el eje de la poesía española moderna y del Romanticismo.

    Es hija de un sacerdote y una hidalga pero vivió hasta los 8 años con su tía. Huerfana y abandonada trasladaría todo a sus versos.

    3

    (…)
    Sin agarimo no mundo
    Desde que nasín orfiña,
    De porta en porta pedindo
    tiven que pasar a vida.
    (…)

     

    18

    (…)
    Danlle extrañeza os cantares,
    Danlle de chorar deseio,
    I, os ollos de bágoas cheios,
    Pensa nos nativos lares,
    Que n’hai máis tristes pesares,
    Máis negra melancolía
    Que a que entre estraños se cría.
    (…)

    Su vida está caracterizada por un devenir constante de desgracias ocasionadas la mayoría por su mala salud, los viajes de su marido, Manuel Murguía, y la muerte de algunos de sus hijos a una edad muy temprana.

    15

    Alma que vas huyendo de ti misma,
    ¿qué buscas, insensata, en las demás?
    Si secó en ti la fuente del consuelo,
    Secas todas las fuentes has de hallar.
    ¡Que hay en el cielo estrellas todavía,
    Y hay en la tierra flores perfumadas!
    ¡Sí…! Mas no son ya aquellas
    Que tú amaste y te amaron, desdichada.

     

    59

    Cada vez que recuerda tanto oprobio,
    —cada vez digo ¡y lo recuerda siempre!—,
    avergonzada su alma
    quisiera en el no ser desvanecerse,
    como la blanca nube
    en el espacio azul se desvanece.

    Recuerdo… lo que halaga hasta el delirio
    o da dolor hasta causar la muerte…
    no, no es sólo recuerdo,
    sino que es juntamente
    el pasado, el presente, el infinito,
    lo que fue, lo que es y ha de ser siempre.

     

    54

    (…)
    —Pienso en cosas tan tristes a veces y tan negras,
    y en otras tan extrañas y tan hermosas pienso,
    que… no lo sabrás nunca, porque lo que se ignora
    no nos daña si es malo, ni perturba si es bueno.
    Yo te lo digo, niña, a quien de veras amo:
    encierra el alma humana tan profundos misterios,
    que cuando a nuestros ojos un velo los oculta,
    es temeraria empresa descorrer ese velo;
    no pienses, pues, bien mío, no pienses en qué pienso.

    —Pensaré noche y día, pues sin saberlo, muero.

    Y cuenta que lo supo, y que la mató entonces
    la pena de saberlo.

     

    III

    No va solo el que llora,
    no os sequéis, ¡por piedad!, lágrimas mías;
    basta el pesar del alma;
    jamás, jamás le bastará una dicha.

    Juguete del Destino, arista humilde,
    rodé triste y perdida;
    pero conmigo lo llevaba todo:
    llevaba mi dolor por compañía.

     

    20

    Cando penso que te fuches,
    negra sombra que me asombras,
    ó pé dos meus cabezales
    tornas facéndome mofa.
    Cando maxino que es ida,
    no mesmo sol te me amostras,
    i eres a estrela que brila,
    i eres o vento que zoa.
    Si cantan, es ti que cantas,
    si choran, es ti que choras,
    i es o marmurio do río
    i es a noite i es a aurora.
    En todo estás e ti es todo,
    pra min i en min mesma moras,
    nin me abandonarás nunca,
    sombra que sempre me asombras.

    La historia en la literatura de Rosalía no es para nada común en el momento en el que fueron sus obras publicadas, las mujeres rara vez ocupaban estos espacios. Aun con esto las pocas mujeres que habían escrito estaban encasilladas en un papel con el que ella rompe.

    1

    Daquelas que cantan as pombas i as frores,
    Todos din que teñen alma de muller.
    Pois eu que n’as canto, Virxe da Paloma,
    ¡ai!,¿de que a terei?

    Las mujeres en esa época necesitaban el permiso de los maridos para poder desempeñar las labores de escritura, cosa que Manuel Murguía no sólo permitía si no que fomentaba. Hizo de su editor y le buscó oportunidades para que pudiese publicar. Su relación era poco convencional para la época y ambos personajes individualmente también lo eran. A pesar de esto en sus poemas muestra un gran descontento con el amor.

    10

    Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón,
i eu non me acordo xa se era aquel cravo
de ouro, de ferro ou de amor.
Soio sei que me fixo un mal tan fondo,
que tanto me atormentóu,
que eu día e noite sin cesar choraba
cal choróu Madalena na Pasión.
“Señor, que todo o podedes
-pedínlle unha vez a Dios-,
dáime valor para arrincar dun golpe
cravo de tal condición”.
E doumo Dios, arrinquéino.
Mais…¿quén pensara…? Despois
xa non sentín máis tormentos
nin soupen qué era delor;
soupen só que non sei qué me faltaba
en donde o cravo faltóu,
e seica…, seica tiven soidades
daquela pena…¡Bon Dios!
Este barro mortal que envolve o esprito
¡quén o entenderá, Señor!…

     

    31

    (…)
    Aí tes o meu corasón,
    Si o queres matar ben podes:
    Pero, como estás ti dentro,
    Tamén si ti o matas, morres.
    (…)

     

    31

    TAN SOIO

    Os dous, da terra lonxe
    Andamos e sufrimos, ¡ai de min!
    Mais ti tan soio te recordas dela,
    I eu, dela mais de ti.
    Ambos errantes polo mundo andamos
    I as nosas forzas acabando van.
    Mas ¡ai!, ti nela atoparás descanso,
    i eu tan soio na morte o ei de atopar.

    A pesar de todo Murguía pretendió en algunos casos tergiversar algunos poemas de Rosalía, sobre todo los de ámbito religioso, queriendo hacerla ver más atea de lo que en verdad era. Hay varias versiones del último verso de este poema.

    SANTA ESCOLÁSTICA

    (…)
    «¡La gloria es humo! El cielo está tan alto
    y tan bajos nosotros, que la tierra
    que nos ha dado volverá a absorbernos.
    ¡Afanarse y luchar, cuando es el hombre
    mortal ingrato y nula la victoria!
    ¿Por qué, aunque haya Dios, vence el infierno?»
    (…)

    Al estar la mujer relegada al ámbito doméstico y debido a las frecuentes migraciones que tenían que llevar a cabo sus maridos, Rosalía, que no es ajena a este problema escribe al exilio obligado al que son empujados los hombres gallegos por falta de recursos a América.

    30

    (…)
    E no fondo do barco
    Soíña, abandonada,
    Tras seu amor i a morte, para América,
    Para morrer de dor, ó mar se lanza.
    (…)

    Aun con todo en Rosalía habitaba la conciencia de un primer feminismo muy alejado del actual pero que fue vanguardia.

    24

    (…)
    Xaquín, Xaquín que de muller naciche,
    E que doutra muller tiveches fillos,
    ¡ai!, cal teu pai sin túa nai morrera,
    Ve que morro sin ti, Xaquín querido.

    De su vida en Santiago tenemos un par de poemas que resaltar sobre la Catedral y las diversas formas en las que esta la acongojó.

    57

    SANTA ESCOLÁSTICA

    II

    (…)
    Después la catedral palacio místico
    De atrevidas románicas arcadas,
    Y con su Gloria de belleza llena
    Me pareció al mirarla que quería
    Sobre mi frente desplomar, ya en ruinas,
    De sus torres la mole gigantesca.
    (…)

     

    28

    AMIGOS VELLOS

    Logo se acaba da vida a triste
    Pelegrinax.
    Os homes pasan, tal como pasa
    Nube de vran.
    I as pedras quedan…, e cando eu morra,
    Ti, catedral,
    Ti, parda mole, pesada e triste,
    Cando eu non sea, ti inda serás.

    Manuel Murguía es uno de los precursores del nacionalismo gallego a la vez que Rosalía es uno de sus mayores exponentes culturales. Hay que tener en cuenta en este artículo como en su obra que el idioma gallego carecía por aquel tiempo de una normativa lingüística a la que ceñirse para escribir, por lo que los textos de Rosalía son una aproximación que ella hizo del idioma hablado al escrito. Galicia era su patria y odiaba marcharse de ella y también que los demás tuvieran que hacerlo.

    27

    Era la última noche,
    la noche de las tristes despedidas,
    y apenas si una lágrima empañaba
    sus serenas pupilas.
    Como el criado que deja
    al amo que le hostiga,
    arreglando su hatillo, murmuraba
    casi con la emoción de la alegría:

    —¡Llorar! ¿Por qué? Fortuna es que podamos
    abandonar nuestras humildes tierras;
    el duro pan que nos negó la patria,
    por más que los extraños nos maltraten,
    no ha de faltarnos en la patria ajena.

    Y los hijos contentos se sonríen,
    y la esposa, aunque triste, se consuela
    con la firme esperanza
    de que el que parte ha de volver por ella.
    Pensar que han de partir, ése es el sueño
    que da fuerza en su angustia a los que quedan;
    cuánto en ti pueden padecer, oh, patria,
    ¡si ya tus hijos sin dolor te dejan!
    (…)

     

    1

    V

    Éste vaise i aquél vaise,
    e todos, todos se van.
    Galicia, sin homes quedas
    que te poidan traballar.
    Tes, en cambio, orfos e orfas
    e campos de soledad,
    e nais que non teñen fillos
    e fillos que non tén pais.
    E tes corazóns que sufren
    longas ausencias mortás,
    viudas de vivos e mortos
    que ninguén consolará.

    Rosalía amaba el mar por el que tanta gente tuvo que irse en busca de qué comer y cuenta así lo que significa el hambre.

    61

    Del mar azul las transparentes olas
    mientras blandas murmuran
    sobre la arena, hasta mis pies rodando,
    tentadoras me besan y me buscan.
    Inquietas lamen de mi planta el borde,
    lánzanme airosas su nevada espuma
    y pienso que me llaman, que me atraen
    hacia sus salas húmedas.
    Mas cuando ansiosa quiero
    seguirlas por la líquida llanura,
    se hunde mi pie en la linfa transparente
    y ellas de mí se burlan.
    Y huyen abandonándome en la playa
    a la terrena, inacabable lucha,
    como en las tristes playas de la vida
    me abandonó inconstante la fortuna

     

    8

    EN CORNES

    I

    (…)
    – ¡Ña Virxe, quen rosa fora!
    – ¿Por que ques ser rosa, nena?,
    – Lle preguntei cariñosa.
    I ela contesta sorrindo:
    – Porque non ten fame as rosas.
    (…)

    Igual o incluso mayor fue el odio desprendido contra Castilla por ser los culpables del atraso y la precariedad de Galicia. A esa tierra y sus habitantes les dedica toda su rabia en varios poemas.

    28

    Castellanos de Castilla,
    tratade ben ós galegos;
    cando van, van como rosas;
    cando vén, vén como negros.

    Cando foi, iba sorrindo,
    cando ven, viña morrendo;
    a luciña dos meus ollos,
    o amantiño do meu peito

    Aquel máis que neve branco,
    aquel de dozuras cheo,
    aquel por quen eu vivía
    e sen quen vivir non quero.
    Foi a Castilla por pan
    e saramagos lle deron;
    déronlle fel por bebida.
    peniñas por alimento.

    Déronlle, en fin, canto amargo
    ten a vida no seu seo…
    ¡Casteláns, casteláns,
    tendes corazón de fero!

    ¡Ai!, no meu corazonciño
    xa non pode haber contento,
    que está de dolor ferido,
    que está de loito cuberto.

    Morreu aquel que eu quería
    e para min non hai consolo:
    so hai para min, Castilla,
    a mala lei que che teño.

    Permita Deus, casteláns,
    casteláns que aborrezo,
    que antes os galegos morran
    que ir a pedirvos sustento.

    Pois tan mal corazón tendes,
    secos fillos do deserto,
    que se amargo pan vos gañan,
    dádesllo envolto en venero.

    Aló van, malpocadiños,
    todos de esperanzas cheos,
    e volven, ¡ai!, sen ventura
    cun caudal de desprezos.

    Van probes e tornan probes,
    van sans e tornan enfermos,
    que anque eles son como rosas,
    tratádelos como negros.

    ¡Casteláns de Castela,
    tendes corazón de aceiro,
    alma coma as penas dura,
    e sen entrañas o peito!

    En tros de palla sentados,
    sen fundamentos, soberbios,
    pensas que os nosos filliños
    para servirvos naceron.

    E nunca tan torpe idea,
    tan criminal pensamento
    coubo en máis fatuas cabezas
    ni en máis fatuos sentimentos.

    Que Castela e Casteláns,
    todos nun montón, a eito,
    non valen o que unha herbiña
    destes nosos campos frescos.

    Só pezoñosas charcas
    detidas no ardente solo
    tes, Castela, que humedezan
    eses teus labios sedentos.

    Que o mar deixoute esquecida
    e lonxe de ti correron
    as brandas augas que traen
    de plantas sen sementeiros.

    Nin árbores que dean sombra,
    nin sombra que preste alento…
    Chaira e sempre chaira,
    deserto e sempre deserto…

    Esto che tocou, coitada,
    por herdanza no universo,
    ¡miserable fanfurriñeira!,
    triste herdanza foi por certo.

    En verdade non hai, Castela,
    nada coma ti tan feo,
    que aínda mellor que Castela
    valera dicir inferno.

    ¿Por que aló fuches, meu ben?
    ¡Nunca tal houberas feito!
    ¡Trocar campiños floridos
    por tristes campos sen rego!

    ¡Trocar tan claras fontiñas,
    ríos tan murmuradores
    por seco polbo que nunca
    mollan as bágoas do ceo!

    Mais, ¡ai!, de onda min te fuches
    sen dó do meu sentimento,
    e aló a vida che quitaron ,
    aló a mortiña che deron.

    Morriches, meu queridiño,
    e para min non hai consolo,
    que onde antes te vía, agora,
    xa solo unta tomba vexo.

    Triste como a mesma noite,
    farto de dolor o peito,
    pídolle a Deus que me mate,
    porque xa vivir non quero.

    Mais en tanto non me mata,
    casteláns que aborrezo,
    hei, para vergonza,
    heivos de cantar xemendo:
    ¡Casteláns de Castela,
    tratade ben ós galegos:
    cando van, van como rosas;
    cando vén, vén como negros!

     

    29

    IV

    Probe Galicia, non debes
    chamarte nunca española,
    que España de ti se olvida
    cando eres, ¡ai!, tan hermosa.
    Cal si na infamia naceras,
    torpe, de ti se avergonza,
    i a nai que un fillo despreza
    nai sin corazón se noma.
    Naide por que te levantes
    che alarga a man bondadosa;
    naide os teus prantos erixuga,
    i homilde choras e choras.
    Galicia, ti non tes patria,
    ti vives no mundo soia,
    i a prole fecunda túa
    se espalla en errantes hordas,
    mentras triste e solitaria
    tendida na verde alfombra
    ó mar esperanzas pides,
    de Dios a esperanza imploras.
    Por eso anque en son de festa
    alegre á gaitiña se oia,
    eu podo decirche:
    Non canta, que chora.

     

    V

    «Espera, Galicia, espera;»
    Canto este grito consola!
    Páguecho Dios, bon poeta,
    Mais é un-ha esperanza louca.
    Qu’ antes de qu’ os tempos cheguen
    De dicha tan venturosa
    Antes que Galicia suba
    C’ó á cruz qu’ ó seu lombo agobia
    Aquel difícil camiño
    Qu’ ô pé d’ os abismos toca,
    Quisais cansada e sedenta,
    Quisais que d’ angustias morra.
    Págueche Dios, bon poeta,
    Esa esperanza de groria,
    Que de teu peito surxindo
    A Virgen-martir coroa,
    Y esta á recompensa sea
    D’ amargas penas tan fondas.
    Paguech’ este cantar triste
    Qu’ as nosas tristezas conta,
    Que soyo tí… ¡ti entre tantos!
    D’ as nosas magoas s’ acorda;
    Dina voluntad d’ un xenio,
    Alma pura e xenerosa!
    E cando á gaita gallega
    Aló nas Castillas oias,
    O teu corazon pergunta,
    Veras que che di en resposta
    Qu’ a gaita gallega
    Non canta que chora.

    Pero ella también tuvo que irse de Galicia y escribió uno de los poemas más famosos de toda la literatura gallega.

    15

    Adios, ríos; adios, fontes;
    adios, regatos pequenos;
    adios, vista dos meus ollos:
    non sei cando nos veremos.

    Miña terra, miña terra,
    terra donde me eu criei,
    hortiña que quero tanto,
    figueiriñas que prantei,

    prados, ríos, arboredas,
    pinares que move o vento,
    paxariños piadores,
    casiña do meu contento,

    muíño dos castañares,
    noites craras de luar,
    campaniñas trimbadoras
    da igrexiña do lugar,

    amoriñas das silveiras
    que eu lle daba ó meu amor,
    camiñiños antre o millo,
    ¡adios, para sempre adios!

    ¡Adios groria! ¡Adios contento!
    ¡Deixo a casa onde nacín,
    deixo a aldea que conozo
    por un mundo que non vin!

    Deixo amigos por estraños,
    deixo a veiga polo mar,
    deixo, en fin, canto ben quero…
    ¡Quen pudera non deixar!…

    Mais son probe e, ¡mal pecado!,
    a miña terra n’é miña,
    que hastra lle dan de prestado
    a beira por que camiña
    ó que naceu desdichado.

    Téñovos, pois, que deixar,
    hortiña que tanto amei,
    fogueiriña do meu lar,
    arboriños que prantei,
    fontiña do cabañar.

    Adios, adios, que me vou,
    herbiñas do camposanto,
    donde meu pai se enterrou,
    herbiñas que biquei tanto,
    terriña que nos criou.

    Adios Virxe da Asunción,
    branca como un serafín;
    lévovos no corazón:
    Pedídelle a Dios por min,
    miña Virxe da Asunción.

    Xa se oien lonxe, moi lonxe,
    as campanas do Pomar;
    para min, ¡ai!, coitadiño,
    nunca máis han de tocar.

    Xa se oien lonxe, máis lonxe
    Cada balada é un dolor;
    voume soio, sin arrimo…
    Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

    ¡Adios tamén, queridiña!…
    ¡Adios por sempre quizais!…
    Dígoche este adios chorando
    desde a beiriña do mar.

    Non me olvides, queridiña,
    si morro de soidás…
    tantas légoas mar adentro…
    ¡Miña casiña!, ¡meu lar!

    Rosalía siempre tuvo claro quienes eran los suyos a pesar de venir de una familia más acomodada que la de la mayoría. Escribió contra los ricos y a favor de los pobres y también por y para ellos aunque sabía que haría falta mucho tiempo para que realmente pudieran leerla.

    25

    XXVII

    Que é triste o rostro da mortal pobreza
    que entre ximidos e dolores nace,
    i hastra a hermosura vén cando riqueza
    co seu mirar risoño nos comprace;
    presta o diñeiro encanto e gentileza,
    i un Dios o mesmo demo se tornase
    si tomando a figura de banqueiro
    remexese diñeiro e máis diñeiro.

     

    5

    (…)
    ¡Fuxir da lama
    Quen nacéu nela¡
    Dios cho perdone,
    Probe Manuela.
    Lama con honra
    Non mancha nada,
    Nin seda limpa
    Honra emporcada.

    Ya por último, Rosalía tenía una fijación con la muerte, como cualquier escritor romántico. Escribió bastantes poemas al respecto en sus muchas formas pero como colofón a este acercamiento a su historia contaremos su muerte. Fue en Padrón en 1885, con 48 años de edad, en sus últimos momentos después de pedirle a sus hijas que quemaran sus últimos manuscritos que quería dejar sin publicar, ella les pidió que abriesen la ventana de su habitación porque quería ver el mar. Lo curioso es que desde Padrón no se puede ver de ninguna forma el mar por lo que no se sabe qué pretendía decir. Hay teorías sobre lo que pudo ser pero mejor dejarlo a la imaginación de cada uno y que saquen conclusiones tras leer sus obras.

    DE BALDE

    Cando me poñan o hábito,
    si é que o levo;
    cando me metan na caixa,
    se é que a teño;
    cando o responso me canten,
    si hai con que pagarlle ós cregos,
    e cando dentro da cova…
    ¡Que inda me leve San Pedro
    se só ó pensalo non río
    con unha risa dos deños!
    ¡Que enterrar, han de enterrarme
    anque non lles den diñeiro!

     

    37

    Teño un mal que non tén cura,
    un mal que naceu comigo,
    i ese mal tan enemigo
    levarame á sepultura.

    Curandeiros, ceruxanos,
    dotores en medeciña,
    pra esta infirmidade miña
    n’hai remedio antre os humanos.

    Deixá, pois, de remexer
    con concencia ou sin concencia,
    os libros da vosa cencia,
    pois para min n’han de ter.

    ¿Que o dudás? Duda non cabe
    nesto que digo, doutores,
    anque pese, hai amargores
    que non pasan con xarabe.

    ¿Asañasvos porque digo
    verdás que sabés de sobra?
    Pois a probar… mans á obra:
    vede de curarme, amigo.

    O meu mal i o meu sofrir
    é o meu propio corazón:
    ¡quitaimo sin compasión!
    Despois: ¡faceme vivir!

     

    16

    -Médico, doille a cabeza…
    Zuruxán, doille unha man…
    Mais se é que o esprito lle doi,
    ¿qué menciña lle darás?
    -Para infirmidás das almas
    na terra cura non hai;
    pídelle a Dios que cha leve;
    quizás no ceu sandará.

     

    ¿?

    ¡Tierra! sobre el cadáver,
    Antes que empiece a corromperse, ¡tierra!
    Ya el hoyo se ha cubierto… consolaos,
    Pronto ahora en la escoria removida,
    Verde y pujante crecerá la hierba.
    ¿Mas dónde está el que se fue? ¿Sabéis acaso
    Qué ha sido de él? ¡Ah, necios!
    No os ocupéis de lo que al polvo vuelve;
    ¿Qué importan los cadáveres, qué importan
    Cuando algo más que la materia ha muerto?

    No, no es posible que todo
    Todo haya acabado ya:
    No acaba lo que es eterno
    No puede tener fin la inmensidad.

    Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
    Que no se morirá jamás
    Y que dios, porque es justo y porque es bueno
    A desunir ya nunca volverá.

    Tú te fuiste para siempre, mas mi alma
    Te espera aún con cariñoso afán
    Y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
    Allí donde nos hemos de encontrar.

    En la tierra, en el cielo, en lo insondable
    Yo te hallaré y me hallarás…
    No acaba lo que es eterno
    No puede tener fin la inmensidad.

  • Crudeza y verdad en la poesía de Leopoldo María Panero

    Crudeza y verdad en la poesía de Leopoldo María Panero

    Hoy se cumplen 4 años de la muerte de Leopoldo María Panero (1948-2014), poeta incluido por Josep María Castellet entre los nueve novísimos poetas españoles -corriente renovadora de la poesía de la década de 1960- quien ha sido, a pesar de su marginalidad, un elemento recurrente en la cultura española desde que se diese a conocer con trabajos como «Por el camino de Swan» o «Así se fundó Carnaby Street».

    Leopoldo María Panero. Poesía Completa.

    Para hablar del personaje y la persona hay que remontarse a una de sus primeras apariciones, ante las cámaras y bajo la dirección de Jaime Chavarri, en la película «El desencanto». En esta película sale al desnudo, casi literalmente, la familia Panero integrada por la madre de Leopoldo, Felicidad Blanc; sus dos hermanos Michi y Juan Luis Panero y, como elemento más importante de la película, su padre Leopoldo Panero, ya fallecido. La película por la época en la que fue grabada se entendió como una crítica al franquismo y al paternalismo de Franco, y vaticinó lo que sería España durante y tras la transición, siendo la última película que sufrió censura. La misma habla de la infancia de Leopoldo, quien con tres años y medio ya componía poemas como éste:

    Y mi corazón temblaba, no era un sueño
    y fueron muriendo todos los soldados de la guardia del Rey
    y mi corazón seguía temblando.

    Formó parte en las protestas contra la dictadura por las que entró en la cárcel, la cual recordaría como un lugar fantástico pero no para más de cuatro meses: «La cárcel es el útero materno y que fuera de él el Yo se fortalece y empieza, por lo tanto, la guerra más inútil y más sangrienta; la guerra por ser yo para lo que haría falta que el otro no existiera. Esto es lo que origina el intercambio de humillaciones que más que un intercambio mercantil es lo que estructura la sociedad actual». Sus relaciones dentro de la cárcel duraron lo que duró el tiempo en prisión.

    The end

    He fumado mi vida y del incendio
    sorpresivo quedan
    en mi memoria las ridículas colillas:
    seres que no me vieron, mujeres como vaho,
    humo en las bocas, y silencio
    por doquier, como un sudario
    para lo que no quise ser, y fue
    como vapor o estela sobre las olas ociosas, niños con marinera
    que en la escuela aprendieron el Error.
    No había nadie en aquel pozo, estaba
    vacía la cárcel, pienso cuando
    abriendo al fin la puerta, y descorriendo
    por fin el cerrojo que me unía
    inútilmente a las águilas, y me hacía
    amar las islas y adorar la nada,
    descubro
    banal, y sonriéndome, la luz.

    Leopoldo no fue ajeno a la entrada de la droga en España y su influencia en la juventud, y se vio inmerso de lleno en ese mundo. Intentó suicidarse dos veces llegando a estar en coma casi dos días.

    La parte más característica de sí mismo, personal y literariamente, fue su paso por los psiquiátricos, algunos de los cuales dieron nombre a sus poemas y sus libros, al principio obligado por su madre a causa de su consumo de drogas -hecho por lo que le guardó rencor durante mucho tiempo- y luego de forma voluntaria, siendo el de Canarias el último en el que estuvo.

    Ma mère

    A mi desoladora madre, con esa extraña
    mezcla de compasión y náusea que puede sólo
    experimentar quien conoce la causa, banal y
    sórdida, quizá, de tanto, tanto desastre.

    Yo contemplaba, caído
    mi cerebro
    aplastado, pasto de serpientes, a
    vena de las águilas,
    pasto de serpientes
    yo contemplaba mi cerebro para siempre aplastado
    y mi madre reía, mi madre reía
    viéndome hurgar con miedo en los despojos
    de mi alma aún calientes
    temblando siempre
    como quien tiene miedo de saber que está muerto,
    y llora, implora caridad a los vivos
    para que no le escupan encima la palabra muerto. Vi digo
    mi cerebro en el suelo licuándose, como un excremento
    para las moscas. Y mi espíritu convertido en teatro
    vacío, del que todo pensamiento ha desertado
    -tutti gli spiriti miei eran fuggiti
    dinanzi a Lei
    mi espíritu como un teatro vacío
    donde en vano alentaba inútil, mi conciencia,
    cosa oscura o
    aliento de monstruo presentido en la caverna. Y allí, en el teatro vacío
    o bajo la carpa del circo
    abandonado, tres atletas
    -Mozo, Bozo, Lozo-
    saltaban sin descanso, moviendo
    con vanidad desesperada el trapecio
    de un lado a otro, de un lado a otro. Y también, cortesanas
    con el pelo teñido de un oro repugnante, intercambiaban
    leyendas sobre lo que nunca hubo
    en el palacio en ruinas Y me vi luego, más tarde
    mucho más allá del demasiado tarde,
    en una esquina desolada de
    alguna ciudad invernal, mendigando
    a los transeúntes una palabra que dijera
    algo de mí, un nombre con que vestirme. Puerta
    del infierno -del
    infierno de la imposibilidad de sufrir ya-
    puerta del infierno
    -del infierno de la posibilidad de sufrir ya-
    este poema, este canto exhausto
    esta puerta que chirría en la casa
    sin nadie, llevada sólo por lo deshabitado del viento,
    como un pelele o marioneta infame que mimara
    su carencia de ser con lo exagerado del gesto: una muñeca
    llevada por los hilos invisibles de todas las manos
    y negada por todos los ojos. Como una muñeca me mimo
    a mí mismo y finjo
    delante de nadie que aún existo. Peonza
    en la mano del dios de los muertos. Como una muñeca extraviada
    en la ruta implacable de tantas otras, de las incontables marionetas
    que ejecutan su vida como un rito funerario,
    una obsesión senil o un delirio
    último de moribundo. Porque los hombres no hablan, me dije, dije
    a los ciegos que manchaban
    de heces y sangre sus zapatos al pisar mi cerebro.
    Y al momento
    de pensar eso, un niño
    orinó sobre la masa derretida,
    dando luego
    de beber vino rojo y fuerte a un sapo
    para que borracho riera, riera, mientras caía
    sobre le invierno de la vida la lluvia
    más dura. Y al verlo, y mientras me arrastraba
    cojeando entre los muertos, pensé: llueve,
    llueve siempre en las ruinas. Y mi madre rió, al oír aquel ruido
    que delataba mi pensamiento.

    Tras este breve recorrido por los momentos importantes de su biografía quedaría indagar en lo más personal de su vida: su amor por Ana María Moix no correspondido, el amor de Pere Gimferrer a él tampoco correspondido, la muerte de su madre muy mal llevada, y un deterioro -tanto físico como mental- que lleva a la duda de si cada vez lo que escribe es peor o mejor.

    La vida de Leopoldo está llena de la muerte de gente que si no bien es querida se le puede llamar cercana; primero su padre, luego su madre, Michi, Juan Luis, Ana María y por último él. Toda su vida fue un animal herido y, por lo tanto, más peligroso. La pregunta es: ¿para quién?

    Un ciervo herido es el que más salta
    lo oí decir a un antiguo cazador
    no es sino por el éxtasis de la muerte
    que actúa el freno.
    La piedra golpeada brota en manantial
    el acero pisoteado se comba
    una mejilla está siempre más roja
    justo donde más pica.
    La alegría es el caballero de las angustias
    en ella resguarda su brazo
    para que nadie pueda ver la sangre
    y gritar: ‘Estás herido’.

    Parece absurdo estar hablando de Leopoldo María Panero y no mencionar la locura en ningún momento, pues no es sólo la droga lo que le empuja a los psiquiátricos, es ese aura desconocida que atrae y repele a partes muy desiguales: «El loco yerra pero no miente. Además tiene la peligrosa manía de decir la verdad».

    Hembra que entre mis muslos callabas de todos los favores que pude prometerte te debo la locura.

    Dentro de su literatura prima la reiteración de elementos como pueden ser los sapos, la nada, el vacío, referencias a otros escritores, partes en otros idiomas, dios, la inocencia, etc. Elementos que podrían parecer normales dentro de la obra de todo escritor pero de los que él se adueña y pervierte abandonando la metáfora y mostrándote una realidad sórdida y plasmada sin tapujos de ningún tipo.

    Quien pudiera quebrar estos barrotes como espigas…

    Como hemos dicho la inocencia es una parte clave de su escritura, pero una inocencia que no es clasista ni tiene estigmas de ningún tipo. Incluye elementos y personajes populares como Blancanieves o Peter Pan.

    Peter Punk

    Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
    en el cielo están buscando el secreto de la nada
    todos los Niños Extraviados.
    Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
    Garfio busca en vano el secreto de su mano
    y Campanilla llora al pie del árbol extraviado
    adónde las sirenas y adónde los enanos
    Peter Punk intenta en vano su amor explicar
    en una playa desierta Campanilla lo dejó.

    Errático, inconexo o mal puntuado son calificaciones que podrían decirse de primeras pero que entran dentro del juego de su poesía, frases que parecen incompletas tanto de principio como de final y que tal vez lo estén para dejar a la imaginación todo lo demás. Presenta a esos personajes, conocidos por todos y los sitúa en una tesitura en la que no los habías llegado a imaginar nunca.

    En la infancia vivimos y después sobrevivimos.

    Podría decirse que esta frase define su filosofía, pero realmente creo que si Leopoldo no busca ni facilita un todo no puedes buscarlo y mucho menos encontrarlo.

    Quedan en el tintero muchas cosas de este escritor que me parecen resaltables como el “extraño” trato que tuvo con su madre, la pugna literaria que no fue con su hermano Juan Luis, Michi, un sinfín de elementos más a analizar en su vasta poesía pero también en su prosa y ensayo, las torturas en los psiquiátricos, sus colaboraciones en la creación de libros y discos como el que hizo con Carlos Ann y Bunbury, otra película e incluso las entrevistas en las que se le puede ver desde hablando de prensa rosa en Telemadrid hasta con Labordeta en un manicomio.

    Leopoldo se aprovechó de su personaje en sus primeros años de escritor y le acabó devorando, fue un poeta maldito al uso de arriba hacia abajo. En sus últimos años dijo que ya no se planteaba suicidarse, incluso que esperaba que le propusiera «el padre Cucharón» (Juan Carlos I) para recibir el Nobel. Consiguió entender el sentido último de la vida que es la nada, después de la vida hay exactamente lo mismo que antes de ella: Nada. En mayúsculas. No hay remilgos ni parte bonita, sólo crudeza y verdad en cada verso de su obra. O al menos veracidad. Lo dijo él, «el suicidio es esto: seguir viviendo».

    La cuádruple forma de la nada

    Yo he sabido ver el misterio del verso
    que es el misterio de lo que a sí mismo nombra
    el anzuelo hecho de la nada
    prometido al pez del tiempo
    cuya boca sin dientes muestra el origen del poema
    en la nada que flota antes de la palabra
    y que es distinta a la nada que el poema canta
    y también a esa nada en que expira el poema:
    tres son pues las formas de la nada
    parecidas a cerdos bailando en torno del poema
    junto a la casa que el viento ha derrumbado
    y ay del que dijo una es la nada
    frente a la casa que el viento ha derrumbado:
    porque los lobos persiguen el amanecer de las formas
    ese amanecer que recuerda a la nada;
    triple es la nada y triple es el poema
    imaginación escrita y lectura
    y páginas que caen alabando a la nada
    la nada que no es vacío sino amplitud de palabras
    peces shakespearianos que boquean en la playa
    esperando allí entre las ruinas del mundo
    al señor con yelmo y con espada
    al señor sin fruto de la nada.
    Testigo es su cadáver aquí donde boquea el poema
    de que nada se ha escrito ni se escribió nunca
    y ésta es la cuádruple forma de la nada.

    Ars Magna

    Qué es la magia, preguntas
    en una habitación a oscuras.
    Qué es la nada, preguntas,
    saliendo de la habitación.
    Y qué es un hombre saliendo de la nada
    y volviendo solo a la habitación.

    El loco mirando desde la puerta del jardín

    Hombre normal que por un momento
    cruzas tu vida con la del esperpento
    has de saber que no fue por matar al pelícano
    sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
    y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
    de demonio o de dios debo mi ruina.

    A Francisco

    Suave como el peligro atravesaste un día
    con tu mano imposible la frágil medianoche
    y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
    y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
    Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
    porque eras suave como el peligro,
    como el peligro de vivir de nuevo.

    Un asesino en las calles

    No mataré ya más, porque los hombres sólo
    son números y letras de mi agenda
    e intervalos sin habla, descarga de los ojos
    de vez en vez, cuando el sepulcro se abre
    perdonando otra vez el pecado de la vida.
    No mataré ya más las borrosas figuras
    que esclavas de lo absurdo avanzan por la calle
    agarradas al tiempo como a oscura certeza
    sin salida o respuesta, como para la risa
    tan sólo de los dioses, o la lágrima seca
    de un sentido que no hay, y de unos ojos muertos
    que el desierto atraviesan sin demandar ya nada
    sin pedir ya más muertos ni más cruces al cielo
    que aquello, oh Dios lo sabe, aquella sangre era
    para jugar tan sólo.

    (Un loco tocado de la maldición del cielo)

    Un loco tocado de la maldición del cielo
    canta humillado en una esquina
    sus canciones hablan de ángeles y cosas
    que cuestan la vida al ojo humano
    la vida se pudre a sus pies como una rosa
    y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
    una Princesa.

    Dedicatoria

    Más allá de donde
    aún se esconde la vida, queda
    un reino, queda cultivar
    como un rey su agonía,
    hacer florecer como un reino
    la sucia flor de la agonía:
    yo que todo lo prostituí, aún puedo
    prostituir mi muerte y hacer
    de mi cadáver el último poema.

    Inédito de «Poemas del manicomio de Mondragón»

    Hay cuatrocientos hombres
    que se lavan en la piedra de la desdicha
    ¿vendrás mañana?
    Tú eres la única esperanza a la piedra de la desdicha
    pues todo otro es un mundo posible.
    ¿Otra vez vendrás mañana?
    Es fácil decir para siempre.

    Mutis

    Era más romántico quizá cuando
    arañaba la piedra
    y decía por ejemplo, cantando
    desde la sombra a las sombras,
    asombrado de mi propio silencio,
    por ejemplo: “hay
    que arar el invierno
    y hay surcos, y hombres en la nieve”
    Hoy las arañas me hacen cálidas señas desde
    las esquinas de mi cuarto, y la luz titubea,
    y empiezo a dudar que sea cierta
    la inmensa tragedia
    de la literatura.