Etiqueta: Anibal Malaparte

  • Entrevista a Dafne Penelope Inanna

    Entrevista a Dafne Penelope Inanna

    Tuve el placer de conocer a Dafne y su poesía y quedé fascinado, es por ello que la contacté para escribir esta breve entrevista y compartir sus puntos de vista sobre literatura con el resto del mundo. Este no es más que mi parte para romper el cerco capitalista contra la cultura proletaria. En cursiva se encuentran todas las respuestas de la poeta queretana. 

    Si quieres conocer a la poeta, puedes seguirla en Instagram: https://www.instagram.com/anarcoxula/ 

    El capitalismo y sus métodos de disciplina constantemente nos bombardean con la idea de cuerpos perfectos, de medidas naturales y necesarias, exige inocencia mientras obliga a miles de cuerpos a una sexualización que llega a un nivel caricaturesco del cual nadie está a salvo, pero tú, como parte de una disidencia sexo-genérica te encuentras doblemente expuesta ¿Cómo reaccionas ante la violencia estética y social capitalista en tu poesía?

    Mentiría si dijera que todo esto no me atraviesa. Evidentemente, hay una carga política y poética en el cuerpo y esa carga la llevamos todas y todos, pero principalmente aquellas personas que nos enunciamos desde fuera de la norma. Yo intento no pensar activamente en esa violencia, por lo menos cuando escribo poesía. Ideológicamente seré todo lo marxista que quieras, pero en la poesía soy romántica, creo en el cuerpo y su sabiduría, que no me parece distinta en absoluto a la razón. En todo caso, me parece que la razón y esa otra cosa, que algunos llaman intuición, otra mística, son dos partes del mismo fenómeno. Soy materialista, luego creo que todo es materia viva, incluyendo lo que parece escapar a la posibilidad de enunciarse racionalmente. Y creo yo, precisamente, que ahí es donde entra la poesía, en la capacidad de hablar donde la palabra se congela. Subir esas cumbres y bajar a esos abismos en donde poco se puede decir de manera lógica. Por eso digo que más que pensar en esas violencias y escribir desde la reflexión, procuro habitarlas, sentirlas y cuando se vuelven insoportables, entonces sí, las convierto en un poema. Creo que el poema es una suerte de alquimia para el dolor. También para el gozo, para el placer. Pero, insisto, es porque soy una romántica incurable. El camarada Stalin me habría enviado sin duda al gulag. Más que descartar lo subjetivo, creo que nuestra tarea como materialistas dialécticos es incorporarlo al mundo de lo material, de donde nunca salió.


    Pocos hablan de la relación de las personas en el espectro autista en la política, conocemos al patético reaccionario de Musk (tan enajenado que ni siquiera otros psicópatas millonarios adoradores del Demiurgo creen que sea agradable pasar tiempo a su lado) pero poco se habla desde posiciones proletarias ¿el autismo ha modificado lo que comprendes por político en poesía?

    El autismo y la transexualidad, que son experiencias materiales que vivo y encarno en mi vida diaria, han modificado como comprendo todo, no solo en poesía, sino en términos generales. Habitar ambas identidades me ha hecho sentir fuera de lugar desde que iba en la primaria, pero a mí no me basta con el rencor individual, yo siempre quise una explicación ¿Por qué me tratan mal los otros? ¿Por qué se ríen de mí? ¿Por qué mi mamá es tan dura? Que esas particularidades intersectaran con mi pertenencia a la clase trabajadora para mí fue una bendición porque me parece que, sin esa intersección, difícilmente habría brotado en mi la conciencia de clase. A lxs autistas se nos da bien el pensamiento sistémico, identificar patrones. Yo me di cuenta, muy fácil que todo ese sufrimiento, ese dolor, ese rechazo, estaba relacionado con el sufrimiento, dolor y rechazo que también vivían otras personas y cuando llegué a Marx, a Lenin, no me costó trabajo entender que mi liberación estaba unida a la de los demás, yo sola no podría salvarme.


    En general hay ciertas características en la poesía de varios autores que serían imposibles sin su experiencia corporal, se me ocurren autoras como la poeta Yu Xiuhua o la militante negra marxista Claudia Jones, ahora bien, adivinar autismo en poetas del pasado es un ejercicio esteril, pero puedo preguntarle a una poeta autista viva ¿Puedes compartir cómo se traducen esas experiencias sensoriales y emocionales en posiciones formales dentro de tus poemas?

    Como mencioné anteriormente, para mí la sensorialidad es quizá el aspecto más relevante dentro de la poesía, no concibo una poesía que no atraviese el cuerpo y las emociones. Lo que hago entonces es sentir todo eso, someterlo a una suerte de incubación y después dejarlo salir ya con forma de poema. Soy una poeta muy visual y muy auditiva, la semántica no me interesa tanto y si me interesa, es en subordinación a esas otras cualidades. Para mí el peso de una palabra está, ante todo, en su sonido. El español es una lengua muy vocal en el que cada sílaba tiene un peso. Encontrar el equilibrio entre balancear ese peso y el significado de cada palabra es donde, para mí en lo personal, está la gracia de la poesía.

    Hay una gran fuerza en tu poesía que me recuerdan los esfuerzos más politizados en la escena contracultural, pero también del cabaret clásico ¿Hay alguna banda o género que consideres como parte de tu panorama emocional y creativo?

    Lamentablemente no, digo, me gusta mucho la música rítmica, sobre todo la de influencia afroamericana: El blues, el funk, el jazz, el r&b. También me gustan el soul y el City Pop, últimamente el Lofi y escribo escuchando eso, pero no soy muy de seguir bandas. Esa cultura siempre me resultó un tanto ajena, incluso diría extranjera.

    El fanfictión es campo de batalla en la lucha de clases, forma de desposeer a la burguesía de nuestros modernos mitos con los cuales dialogas ¿Crees que la cultura pop puede convertirse en un lenguaje revolucionario dentro de la poesía?

    Por supuesto que sí, mi militancia marxista tiene cierta deuda con la internacional situacionista, creo que eso es perceptible en mi trabajo. Y los situacionistas creían que es posible recuperar significados desde la hegemonía. Vaciarlos de su contenido reaccionario, pues, devolvérselos al pueblo. Mickey Mouse será todo lo repulsivo que queramos, pero como ícono tiene su valor. En la época de oscurantismo religioso, los poetas subversivos profanaban cristos y vírgenes, escribían blasfemias. En una sociedad secular como la nuestra, esto ha perdido todo su valor, así que, en todo caso, toca profanar símbolos capitalistas, pero cuidándonos de no devolvérselos al capital. Esta recuperación es una autopista de dos sentidos.

    Eso explica lo mucho que disfrutaste y me hiciste disfrutar este elemento de fanfiction en tu poesía pero ¿Hasta dónde puede llegar esa desprivatización de mitos?

    Hasta donde la poeta quiera, jajajaja. No, insisto, sí existe un riesgo de que el capital recupere lo que le arrebatamos, sobre todo en el plano simbólico. Lo que tenemos que evitar, en todo caso es la autocomplacencia. Los mitos siempre son recuperables, socializables, el único límite sería el dejar de verlos como tales, creer que tienen más poder que nosotros. Es la inteligencia humana colectiva la que le da vida al mita y mientras sepamos eso, nada tenemos que temer.


    Al liberar el mito y apropiarlo para un fandom socialista ¿Cuáles considerarías que serían sus parámetros creativos? ¿una deconstrucción? ¿una restitución? ¿la deconstrucción de lo ya deconstruido?

    Más que deconstrucción, que es un término que no me encanta, pienso en una reapropiación. Quitarles los mitos a las corporaciones y devolverlo al canto colectivo, que es el reino al que pertenece. Mi praxis artística es muy posmoderna, pero porque soy hija de mi tiempo, fluyo con la historia y si quiero transformar el arte, debo hacerlo con las herramientas que tengo ante mí. Como en el budismo varjra, que sostiene que quien entra en la senda del buda es como la serpiente atrapada en una vara de bambú, creo que el único camino posible es hacia adelante, por lo menos en el arte. El arte ha de usar lo que tiene para agitar las conciencias, luego estas conciencias incidirán en el modo de producción y lo transformarán, lo que, eventualmente, transformará también al arte. Creo que pensar cualquier otra cosa es reaccionario, el arte no puede transformarse a sí mismo porque en esos intentos terminará intentado reproducir lo que ya estaba sepultado. No tenemos alternativa, hay que atascarnos con el festín rancio de la posmodernidad y después vomitar sobre las alfombras aterciopeladas de los burgueses.

    Aceptando tu tesis como parte entonces de comprendernos sobre hombros de gigantes ¿Cómo articulas la tensión entre tu herencia literaria y ruptura radical en tu escritura?

    Es una pregunta que yo misma me hago todos los días.

    ¿Y cómo nos lleva ello a tu tesis sobre la pertinencia del marxismo en el arte?

    Recordando que el materialismo de Marx es dialéctico, es decir vivo, como la poesía misma, que es inquieta y no le gusta estancarse. Si se entiende esto, es muy fácil escribir sin caer en el panfleto o ignorar las contradicciones históricas que nos atraviesan. Marx era un heracliteano, creía en el flujo permanente, la poesía es eso: un río donde nadie se baña dos veces.

  • Entrevista a un poeta: Aníbal Malaparte

    Entrevista a un poeta: Aníbal Malaparte

    Nacido el primero de mayo del 92 el autor es practicante de artes marciales y licenciado en Historia por la Universidad Veracruzana, titulado con la tesis Banderas de fuego, pechos de luz. Voluntarios mexicanos antifascistas en la Guerra Civil Española, es autor de los siguientes poemarios Escribe poesía, construye bombas caseras, Conversaciones de odio, Delirios nihilistas y La asamblea de los fantasmas, además de participante o fundador de diversas tertulias literarias tales como Adictxs a la Poesía, Vérsame Mucho, Conspiración Poética, entre otras. Adepto a las causas perdidas, en 2008 se unió a La Otra Campaña, iniciativa del EZLN en México, desde entonces ha militado en diversas organizaciones zapatistas y marxistas leninistas como La Asamblea Estudiantil Xalapeña, Jóvenes ante la Emergencia y el Desastre Nacional, la Juventud Comunista de México y el Colectivo Acero. 

    ¿En qué momento supo que quería ser escritor?

    No es una pregunta a la cual pueda dar una respuesta corta, más bien las circunstancias de vida me llevaron a esta dirección, en la preparatoria por ejemplo era un lector y escritor acérrimo de fanfiction y ese gusto lo llevé a mis primeros cuentos ¡incluso gané algunos concursos estatales para adolescentes! Eso sin mencionar mi participación en tertulias locales en Xalapa. Pero en su mayoría no me tomé en serio la idea de ser escritor debido a que he pasado la mayor parte de mi vida militando en diversas trincheras de la izquierda revolucionaria mexicana (principalmente organizaciones zapatistas y socialistas) por lo que si bien nunca he dejado de escribir nunca me tomé el tiempo de organizar cuentos o poemas y publicar, eso cambió durante la pandemia, cuando comencé a publicar algunos de mis poemas en redes sociales, fueron ampliamente aceptados y compartidos, por lo que escribí mi primer recopilatorio que publiqué a fines del 2020, desde entonces llevo ya 4 libros publicados, el último ya en una editorial internacional.

    O más bien, ¿las sensaciones que lo constipaban le hicieron convertirse en poeta?

    No estoy seguro de cómo describirlo, puedo ser completamente obsesivo y desapegado, deprimido y furioso, todo al mismo tiempo y eso suele reflejarse en mis palabras, mis sentimientos suelen ser cuchillos: si no los uso contra alguien o algo esos mismos cuchillos suelen reclamar por su libra de carne, preferentemente la mía.

    Cuando eso sucede no tengo más opción que escribir y cuando escribo me olvido de todo y de todos, convierto esos cuchillos en versos anhelantes de cortar algunas gargantas.  Al escribir describo mi paranoica existencia, escribo sobre aquello que conozco y las experiencias que me han moldeado, como cualquier otro escritor soy producto de mis circunstancias históricas y por ello no puedo evitar relatar pedazos de mi historia en este el capitalismo en descomposición, donde aún no se sabe que habrá de sustituir este régimen ¿el fascismo o el socialismo? Sinceramente le he dedicado mi vida a impedir la primera opción y haré todo lo que esté a mi alcance para que esa alternativa alguna vez llegue a suceder.

    Por otra parte, escribir puede llegar a ser un acto zen en sí mismo, pero solo si estás suficientemente cansado: si llevas tres días sin dormir, obligándote a escribir y reescribir buscando la palabra exacta que refleje toda mi ambigüedad, compromiso marxista y rabia nihilista, en una sola expresión, puede y debe ser repetitivo hasta desgastarnos y con ello encontrar pulida la palabra correcta.

    Como a muchos escritores les ha pasado que no sabían que esto iba a ser algo muy importante en su vida, una virtud que más bien les definió su camino. O como bien decía el viejo indecente, una tremenda desvirtud, una especie de condena.

    Dígame. ¿Dónde se visualiza como escritor en un futuro?

    Toda mi vida he tenido personajes a los cuales he imitado, he intentado ser un Che Guevara, un Lenin y por momentos un Vladimir Maiakovski o un Jean-Paul Sartre, ahora busco ser yo mismo, ser Aníbal Malaparte, poeta de la revolución latinoamericana.

    Se que es una ambición tremenda, pero he sacrificado demasiado como para detenerme ahora, está y no otra es mi condena: el no aceptar revés alguno, para mí siempre es todo o nada, se perfectamente que si fracaso bien puedo terminar en alguna fosa común o un vuelo de la muerte, pero no me importa, la vida es demasiado corta como aceptar los límites de lo posible.

    ¿Crees que el ambiente social en el que creciste influyó en tu inclinación por militar en estas trincheras de la izquierda?

    Mi formación profesional es como historiador, una lección fundamental que aprendí en la facultad es que tenemos muchas raíces entre las cuales elegir nutrir nuestros frutos, en mi caso elegí las raíces de mi parte de la familia que participó (y pagó un cruel precio por ello) en diversas luchas agrarias, estudiantiles y sindicales.

    Por supuesto, no puedo negar una influencia directa de mi padre, gracias a él pasé mi primera infancia escuchando a Silvio Rodríguez, Victor Jara o los Rolling Stones mientras leía los libros de su biblioteca, lleno de autores como Herman Hesse, Kahlil Gibran, John Womack Jr o el Che Guevara.

    Por supuesto, tengo otras raíces, a veces me gusta escarbar en el suelo hasta encontrarlas solo para susurrarles cuanto las odio.

    Nada más bello que poder hacer mención de lo valioso que es saber que ha germinado en nosotros la semilla heredada de nuestros padres.

    Coincido contigo en haber recibido como tu un regalo tan valioso que fue la música y los libros de nuestros padres.

    Debo mencionar que pude notar un poco de tu resentimiento social a través de tus letras. Una fuerza que viene de la lucha social que notaste desde tu infancia. Así que te hago esta siguiente pregunta.

    ¿Qué impacto social te gustaría alcanzar con el poder de tus letras?

    Y lo digo abiertamente porque sé que sabes cuánta fuerza tienen las letras, es por eso que dicen que escribir, no es para cualquiera. No soy tan soberbio o pretencioso como para pensar que mis letras van a cambiar el mundo… pero me gusta la idea que mis letras sean leídas por la vanguardia de militantes que derrumbarán este sistema podrido.

    Es muy claro tu impetuoso afín por romper con el sistema. Me gustaría ser como tú, quien rompe con sus letras ese tipo de barreras. Me recuerdas a las letras de Rage against the machine. Mucha fuerza en sus versos. ¿Cuáles han sido tus alternativas para darte a conocer en el ámbito literario?

    No muchas, tengo apoyo de mis camaradas y amigos quienes suben fotos de mis poemas en redes sociales (páginas y perfiles) y algunas notas periodísticas de eventos que hemos tenido en la ciudad como cuando organizamos el evento local del FIP palabra en el mundo festival internacional de poesía en todas partes. Fuera de eso ningún tipo de apoyo institucional, mucho menos becas. La única ocasión en que recibí apoyo institucional fue en la facultad de historia (dirigida por el doctor Raúl Romero) cuando gestionó que nos prestaran un salón para organizar tertulias en la Universidad Veracruzana, y eso solo cuando estudiaba la licenciatura.

    Dicen que la vida de los escritores es extraordinaria, pues pasan por cosas a veces tan dramáticas que les da madera para seguir escribiendo. ¿Has escrito acerca de tu infancia?

    Realmente, no me siento a gusto con la mayoría de mis recuerdos de infancia, en su mayoría son deprimentes, aburridos o una mezcla de ambos. Si bien fue en mi infancia cuando comencé a devorar libros cuando comienzo a inspirarme en mis propias experiencias fue en la adolescencia tardía.

    Me gustaría saber ¿qué opinas de las nuevas generaciones de escritores? También quiero preguntarte: ¿Qué opinas acerca del tipo de poesía que anda compartiéndose tan comúnmente en redes sociales?

    Es complejo hablar de nuevas generaciones de escritores en el sentido en que no somos pocos quienes estamos publicando nuestro trabajo.

    Pero puedes decir ¿Qué es la cantidad contra la calidad? ¿Dónde están los poemas como La nube en pantalones, Canto Villano o Tú me quieres blanca? ¿Por qué antes se escribía mejor? En realidad, no es que antes se escribiese mejor o que el mejor momento de la poesía ya pasó, lo que sucede es que solo recordamos a los mejores.

    Piensa por ejemplo en la música de cámara (la que solemos llamar clásica) o los notables del rock o el jazz al compararla con… bueno, casi cualquier canción contemporánea (a mayoría de las cuales de todas formas son basura) lo cierto es que la mayoría te dirán que antes era mejor pero eso es que al hablar de la música de antes en el tiempo presente hará que hablemos de solo la música que logró pasar por el filtro de la grandeza… dejando atrás una gran cantidad de canciones que podemos describir amablemente como olvidables. Conforme pasan los años y el olvido reclama su libra de carne al mirar al pasado solo podemos ver lo mejor de lo mejor no solo en música sino en cine, literatura, teatro, etc.

    Entonces, cuando hablamos ahora mismo sobre nuevos escritores sucede exactamente lo mismo: en su mayoría vemos en las foros, presentaciones, librerías y especialmente en las redes sociales una gran cantidad de letras llenas de cursis clichés extremadamente predecibles o malditismos artificiales que ya ni siquiera intentan rebelarse… es el síntoma de una época (el capitalismo en descomposición) pero eso no significa que sea toda expresión literaria contemporánea, si hablamos de quién está escribiendo algo que considero en el futuro será recordado como parte de algún canon mencionaré por ejemplo a Dariela Torres o Iris Kiya, si bien no tengo el gusto de conocerlas personalmente he leído su trabajo y es jodidamente bueno.

    ¿Cuál ha sido su postura como escritor, ante la estadística del bajo número de lectura que existe en Latinoamérica?

    Es una respuesta muy larga y compleja que debemos de dividir en dos partes.

    Mi primera opinión que tenemos que aceptar es sacarnos varias ideas coloniales que como sujetos colonizados hemos interiorizado: una de ellas de ellas es que somos pueblos subdesarrollados porque no leemos o no leemos lo suficiente. No digo que no seamos una región pobre e iletrada, pero en su conjunto somos iletrados porque somos pobres, no al revés como afirman los punitivitas de buena o mala conciencia (es decir, liberales o fascistas).

    Entonces, culpar a los posibles lectores por no leer cuando viven como proletarios precarizados es colocarnos a nosotros mismos por encima de ellos cuando lo cierto es que la gran mayoría de los escritores somos proletarios precarizados nosotros mismos. 

    En esta misma línea también hay que tomar en cuenta no existe nada parecido a un libre mercado en el consumo de la cultura: simple y sencillamente la industria cultural de la burguesía ha construido un monopolio ideológico que sustituye la conciencia por el conformismo, la individualidad con la homogeneidad y la rebeldía por una transgresión críptica que no lleva a ninguna parte.

    Esta industria cultural gira completamente alrededor de dos objetivos: mantener el orden de explotación, despojo y opresión actual al mismo tiempo que abortan la creencia que es posible obtener un mundo mejor, que mejor ni moverle porque las alternativas son aún peores. Lo peor es que este monopolio ideológico y cultural es omnipresente, no se encuentra solo en los mediocre reality shows en televisión, deporte lleno de campeones a modo, las sagas que explotan el sensacionalismo en el cine o el reggaetón y perreo en las discotecas, este monopolio se encuentra también en la industria editorial: con mayor o menor grado de talento ahí encuentras a los Octavio Paz, E. L. James, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Elena Garro, J. K. Rowling, Vargas Llosa, Paulo Coelho, Elvira Sastre, Gabriele D´Annunzio, Ana Iris Simón o George Orwell del mundo, la lista es gigantesca.

    No, no estoy diciendo que un superventas sea malo (soy un gran fan de Haruki Murakami, Yu Xiuhua o George R.R. Martín) sino que muchos autores no han tenido nada parecido a una ruptura epistémica con las ideas burguesas, por lo que al escribir simple y sencillamente reflejaran de una forma u otra las diversas ideas burguesas, reproduciendo cursilería, paranoia, meritocracia, gandallismo, sentimentalismo, evasión, anticomunismo, esnobismo, lumpenismo, etc. 

    Cuando aprendemos entonces que nuestro “público” piensa en sobrevivir a cualquier costo en este el capitalismo en putrefacción al mismo tiempo que el monopolio cultural lo mantiene consumiendo basura dejamos de culpar a nuestros no-lectores y a nosotros mismos de nuestro percibido fracaso.

    La segunda parte de mi respuesta tiene que ver con la forma en la cual vamos a responder a esta situación: yo personalmente abrazo la idea de la literatura como arma para capturar, criticar y participar en un momento histórico: es hacer nuestra una comprensión de la historia (y por lo tanto nosotros mismos como sujetos en la lucha de clases) como la abolición indeleble de un hecho consumado por parte de otro hecho temporalmente indescifrable a consumar sin que sepamos que desencadenará el acontecimiento de la revocación cuando estalle la nueva correlación de fuerzas en la lucha de clases con la cual hemos de arremeter contra las diversas metafísicas y pseudo-materialismos que afirman por una parte que el pasado ya está escrito y que por otra parte el futuro ya está determinado por alguna ontología. 

    Somos sujetos de la lucha de clases y como tales aceptamos que el pasado se encuentra inconcluso, inconcluso en la medida que las promesas revolucionarias del pasado continúan sin concretarse, este pasado por lo tanto no debemos verlo a merced de una teología de añoranza sino como una violenta circunstancia de remodelación. Es en la historia donde encontramos tanto la presencia de un pasado que interrumpe el presente como un presente que reajusta su pasado.

    Entonces, al comprender la literatura como arma crítica podemos superar no solo la baja cantidad de lectores existentes en Latinoamérica sino también el propio concepto de lectores, la unidireccionalidad de la vieja comprensión del libro para apuntar ahora a construir un diálogo sobre las fronteras ideológicas del mundo que nos atraviesa y que pretende no solo comprender este mundo sino transformarlo. La literatura tiene que combatir la pasividad y romper el cerco histórica que mantiene la idea de un público cautivo incapaz de ser algo más que un espectador y esto solo podemos lograrlo cambiando no solo el discurso sino también la forma del discurso, la elección temática va de la mano con la experimentación en la enunciación del mensaje revolucionario: eres un sujeto de y en la historia que, aunque irredimible por sí mismo aún puede redimir el pasado.

    Soy marxista y soy poeta comunista, como marxista busco la verdad desnuda, cruel y científica detrás de las mentiras de la ideología burguesa, pero como poeta comunista busco que una vez descubierta y desvelada esta verdad oculta no tenemos más opción que inventar nuevas dimensiones estéticas para comprender esta verdad y con ello anunciar la promesa que este eterno presente de muerte que se alarga sin fin hacia pasado terminará por nuestra fuerza y acciones.

    Le comento que volví a tomar su libro. Releer algo siempre es agradable. Es igual que volver a mirar una misma película y encontrar cosas que antes no había notado. Una de las que más me movió fue esta: Aquello que extrañas no solo ya no es; sino que nunca existió. ¿De dónde nace la inspiración para estas frases que redactaste en este libro?

    Estoy completamente desapegado a todo lo que se supone que debería de amar al mismo tiempo que me aferro sin piedad para conmigo mismo a mucho de lo que me lastima simple y sencillamente porque yo elegí aferrarme. Al mismo tiempo en mi entorno social tengo demasiados puentes quemados como para ir a cualquier otra dirección que no sea adelante.

    Mete todo eso en una batidora, añade algunos excesos, heridas exquisitas, madrugadas entrenando y una vieja obsesión literaria que me hace devorar libros y supongo que así es como nacieron la mayoría de los aforismos que encuentras en Delirios Nihilistas.

    Como siguiente pregunta. ¿Dime de dónde nace esta emoción?

    No lo sé. Ni siquiera sé si puedo responder a esta pregunta. Puedo hablarte sobre las condiciones históricas en las cuales existo que hacen que alterne entre la tristeza y la rabia como lo hago. Pero creo eso solo responde la mitad de la pregunta, supongo que nací jodido y con el paso de los años el daño simplemente se ha ido acumulando.

    A lo mejor solo soy un sociópata que ha aprendido a sublimar su confusión ante las interacciones sociales y toda la violencia que tal vez sea su único talento real.

    O tal vez solo me miento a mi mismo para no romper impulsivamente los espejos al rasurarme ¿Quién sabe? Tal vez si me veo más interesante de lo que realmente soy encuentre algún motivo para no matarme, finge hasta que lo seas recomendaba Spinoza.

    Quizás todo esto no es más que un mecanismo para hacerle frente a mis traumas de pérdida y a la larga lista de sacrificios/dejar ir todo en pro a una serie de objetivos que ahora sé qué eran imposibles, pero en que su momento pensaba que eran factibles, ahora que tengo nuevamente una vida más allá de mis objetivos supongo que la poesía es algo en lo cual puedo ocupar mi tiempo.

    Probablemente todo esto no sean más que racionalizaciones sin sentido.

    No creo que exista una respuesta.

    No se si quiero que exista.

    Una de las cosas más interesantes en los escritores. Es el poder llevarnos a experimentar emociones de las que no logramos discernir el trasfondo. ¿Consideras que tu escritura te ha ayudado como catarsis para trascender el dolor y recuerdos que te marcaron?

    Lo primero que quiero dejar en claro es que ni la terapia ni el amor propio resuelven las desigualdades y opresiones sistemáticas.

    Dicho esto, no, ni siquiera un poco. La escritura puede ser terapéutica para algunos, pero no para mí. En realidad, lo evito directamente, no tengo lugar en mi vida para esa concepción de la literatura. Soy el tipo de personas que prefiere la muerte al aburrimiento y ser una persona sana es tan… ordinario que me parece repulsivo. Eso para mi significa que si mis traumas me llevan a nuevos límites (o nuevos mínimos, en este punto no me importa) los abrazo de todo corazón. 

    Pese a mis contradicciones no dejo de ser una persona con gustos simples: me gusta un t-bone a ¾, el vino, la ginebra, los sparrings con mis amigos y acariciar y tallar contra mi cara a mi gato (es gordo y nihilista además de suave y oler muy bonito, mi vida es mejor solo porque el existe en ella). Encuentro estos gustos mejores sedantes y cicatrizantes que la poesía. Por supuesto, no niego el valor de la terapia ni recomiendo no asistir si alguien considera que puede solucionar sus problemas de esta manera.

    Antes de finalizar quiero agradecer este espacio y volver a externarte mi admiración por tu trabajo. Por último, déjame preguntarte. Cómo parte de tu evolución como escritor. ¿Has pensado en escribir en algún momento una novela?

    Eventualmente me verás publicar una colección de cuentos y por supuesto, una novela.

  • Entrevista a Luis Enrique Ledezma

    Entrevista a Luis Enrique Ledezma

    Luis Enrique Ledezma es lic. en educación artística. También músico y escritor. Autor de cuatro obras literarias publicadas de manera independiente. Dedicado a la literatura y a comprar, restaurar personalizar y vender autos y motocicletas.

    ¿Qué te impulsó a la escritura?

    ¿Qué me impulsó a la escritura? En definitiva, lo hice por el afán de mi corazón que necesitaba ser escuchado. Un día en aquellos años de mi pubertad, quise expresarle a mi padre a través de algunas letras, el dolor que yo sentía por una herida de abandono, simplemente quería que supiera lo que yo sentía ante la falta de él y mi madre. Después de eso no cesaron las letras. Hasta que fui leído.

    Tu trabajo es muy intimista, aunque con un estilo radicalmente diferente me recuerda a la poesía confesional estadounidense ¿autores como Anne Sexton o Robert Lowell han influido en tu trabajo? Por otra parte, eso contrasta con un cierto realismo sucio muy propio de los adeptos de Bukowski ¿me equivoco en esta última apreciación?

    La verdad es que no, de hecho, no los conocía. Este amplio mundo de escritores me recuerda a los tiempos donde no se conocían tantas bandas de rock gracias a la plataforma YouTube. Eran pocos los que conocían bandas poco comerciales y, esto los hacía jactarse de conocedores. Y, en este ámbito me parece infinito conocerlos a todos.
    La realidad es que he sido influenciado por escritores clásicos, populares y otros por ahí no tanto. Uno de ellos el señor Bukowski, siempre haciéndome sentir identificado por su repudio hacia las personas que siguen las modas y escuchan lo mismo, y bailan iguales y visten iguales. Viviendo vidas falaces.

    ¿Cómo consideras las propuestas culturales del Puerto de Veracruz? ¿Te han influido para bien o para mal?

    Bueno, debo mencionar que desde que volví a Veracruz en el 2020. No he tenido la oportunidad de enrolarme en el ambiente literario del Puerto de Veracruz. Yo soy de Veracruz puerto, pero me mudé a la ciudad de Xalapa en el 2016.

    En esos años hasta el 2020. Tuve muy buenas herramientas y sobre todo apoyo en el tema literario. Volviendo a Veracruz, pues no ha sido cosa fácil dar a conocer mi trabajo literario. Considero qué hay una gran falta de interés en esto. Pero he seguido adelante. No todo está perdido. Recientemente tuve una presentación en el cetmar del Puerto de Veracruz el 16 de noviembre.

    ¿Cuál es tu experiencia al dar a conocer tu trabajo desde esa ciudad?

    Buena pregunta, triste respuesta. Ha sido muy difícil, posicionarte en un lugar donde los intereses en común son más libertinos que culturales. No me ha permitido poderme desenvolver. Te platicaré una breve anécdota.

    Cuando estaba por publicar Esencia de Nardo, acudí una librería conocida.  Más allá de conocida y con instalaciones adecuadas. Me acerqué a ellos para poder publicar ese libro en un espacio que ellos tienen en especial. La verdad es que la atención de ellos fue un tanto desinteresada. Me pidieron enviar un correo y dejar mi obra impresa para que la pudiera leer el consejo de personas que conforman la administración de la librería. Bueno, nunca recibí respuesta además de que me pareció nada redituable obsequiarles uno de mis libros impresos. Olvídate el costo, más bien su falta de atención. Supuse sarcásticamente que todos los días deben recibir a escritores en Veracruz puerto, interesados en publicar un libro. En mi caso el tercero. La verdad es que no volví y, es triste porque debo agregar que aquí en el puerto no conozco a otros escritores de mi gremio. 

    Ya desde los tiempos de Heráclito de Éfeso sabemos que la única constante es el cambio ¿Qué cambios puedes ver en tu libro Esencia de Nardos al compararlo con tu anterior trabajo?

    Un tanto de fluidez, evolución y madurez en mis letras. Desde mi perspectiva he logrado escribir acerca del amor humano que rompe con los clichés del romántico. Además, logré contar algunos sucesos que me cambiaron la vida.

    Afirmaba Bertolt Brecht que el arte no es un espejo para reflejar la realidad sino un martillo para darle forma ¿Qué puedes decir al respecto? ¿consideras que tu trabajo busca cambiar el mundo?

    No es que mi trabajo busque cambiar al mundo, querer cambiarlo suena profundo, presuntuoso. Solamente trato, a través de mi escritura, causar cierto impacto. Algo que sirva para muchos quienes no conocen la sensibilidad misma que nos compone a los humanos.

    La ciudad, el ambiente, nuestro contexto histórico es particularmente importante para escribir nuestros versos, al leerte hay una obvia nostalgia tanto por tu infancia en un pueblo pequeño, así como la expresión de descontento por la forma en la cual el actual modelo capitalista influye en tu vida ¿Cómo consideras que será tu poesía en los próximos años? ¿Qué cambios sociales esperas ver?

    Le llamo una poesía madura a la veracidad que le doy a mis palabras, es decir busco evolucionar como escritor, pero también como ser humano, cada día más pensante, menos influido por los actuales estándares sociales. Tratar de que mis letras influyan positivamente en la sociedad.

    Tu estilo al entremezclar el verso libre, la prosa poética, la anécdota y el recuerdo es algo que aparece en varios poetas latinoamericanos contemporáneos ¿te consideras parte de una generación de escritores? Si es así ¿con quienes te hermanas como poeta?

    En esta pregunta si puedo responderte que me considero parte de esta nueva generación de escritores. Sobre todo, los que aún luchamos por mantener una labor digna y con ella sensibilidad de poder transmitir lo que emana en nosotros desde el fondo. No podría decir que me hermano como poeta con otros autores, pero si puedo mencionarte a algunos que admiro. En número uno quisiera mencionarlo a usted y sin adular debo decir que su trabajo lo admiro y me gusta inspirarme en la fuerza de sus letras. También me agrada José de la Serna, su narrativa es bastante buena. Y así, podría mencionar a muchos, pero creo que con este par me siento identificado.

    Y ya que estamos en ello. ¿Qué autores consideras debemos de superar?

    Definitivamente a todos esos autores tan mencionados en el ámbito comercial. No les resto mérito, pero creo que es muy bueno buscar a esos autores que no son tan mencionados. A muchos los he conocido entre páginas literarias en redes sociales y otros en estantes de libros de segunda mano

    El disgusto contra la homogeneidad social en tu libro es bastante destacado ¿Cuándo consideras comenzó este impulso en ti?

    No quisiera que en mi respuesta se muestre un sentimiento con dolo. Pero parte de mi formación fue crecer en un pueblo chico.

    Dicen que pueblo chico infierno grande. Así que parte de eso me provocó desde muy temprana edad. Ese intrínseco anhelo de querer salir del pueblo, de trascender de nunca ser como los demás. Creo que esa es un fragmento filosófico de mi vida. No ser como los iguales.  Y no digo que luche por ser tan distinto, cada ser humano es único e irrepetible. Pero más bien me propuse jamás seguir como oveja pastora a la que encabeza el rebaño. Tampoco quise ser líder de este. Más bien el desertor. 

    ¿Qué consideras que es una influencia positiva?

    Una influencia positiva respectó a mi trabajo, es poder transmitir más allá de mis letras, las ganas de salir de una tormenta. Ver la parte objetiva de todo esto. Trascender. 

    ¿Puedes hablar sobre tu trabajo con adolescentes? ¿Desde cuándo comenzaste a trabajar impulsando talleres de escritura?

    Después de eso y con el gusto que le tomé al expresarme en público. Comencé a recibir invitaciones para compartir en distintas escuelas. Mi trabajo con adolescentes se dio gracias a que tomé un servicio en alcohólicos anónimos hace algunos años.  El servicio era de ir a compartir a otras agrupaciones. Traté de pulirlo y actualmente no solo les hablo de mi experiencia como el joven desubicado que fui. Más allá de eso les hago mención de lo soñador que era y que tarde o temprano encontré la forma de poder cumplir con estos.  Así que quise hacer las cosas lo mejor bien hecho y cursé un diplomado en psicología y grupos de jóvenes.  Hoy en día trato de alentarlos a que sepan direccionar su vida, lejos de adicciones y de muchos de los peligros que existen allá afuera en el mundo. 

     ¿Qué consejos le das a quienes quieran iniciar una carrera como escritores?

    Lo más básico, lean más allá de lo que conocen. Practiquen, sean tenaces y sobre todo disciplinados.  Jamás se dejen llevar por los comentarios vagos de quienes dicen que los escritores morimos de hambre.

    Enlaces de interés: https://www.threads.net/@luisledezmashow