Etiqueta: Gemma Rabaneda

  • El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    Si tuviera que definir en pocas palabras este nuevo poemario de José Siles diría que es crudo, abierto y real.

    Se abre entre las manos como un baile entre la memoria y el olvido, donde se abren distintos cajoncitos de recuerdos, entremezclándose con emociones presentes, con la evocación y el recuerdo como base de los poemas.

    Esto hace que inevitablemente el poemario adquiera un aire confesional, íntimo y privado en el que se desgranan emociones de ahora junto con las de ayer. Por consiguiente, me atrevería a decir que es un poemario, como el título indica, desamparado; un poemario lleno de cicatrices que nacen de ese olvido.

    Según dice Nietzsche

    El olvido es justo y necesario

    pero condena las cicatrices

    a la nada

    a esa tierra baldía

    donde los recuerdos fueron expulsados

    en aras del establecimiento

    de una dictadura feliz e intratable:

    la del paraíso de las conciencias ingrávidas.

    Fragmento de Bellas Cicatrices

    Es un poemario complejo que hace reflexionar en cada uno de los poemas, acerca de la vida y los sentimientos, pasando por los recuerdos, el deseo, el anhelo y la vida más primaria de las personas.

    Un poemario crudo, desnudo y profundo, que arraiga en la memoria y, partiendo de ahí, analiza y expone las contradicciones a la que el humano suele estar sometido, resultando un poemario duro y herido, intenso y a veces doloroso, pero muy real.

    Taciturnos e inconfesables deseos ocupan los áticos

    erigidos en verticales ebriedades

    desde las simas de tu alma, que aun impura,

    te incomoda despertando remordimientos

    y vaticinando tiempos de oscuras penitencias.

    -Fragmento de La inapetencia del deseo.

    El desamparo del tabú en flor, José Siles

    Osaría decir que el alma y sus caminos inescrutables es la protagonista del poemario; ya dicen que la palabra del alma es la memoria, y por ahí nos lleva José, a través de una memoria clara, contrapuesta con un presente duro y difícil, a veces roto, donde incluso la crueldad parece ser el estandarte de los días.

    También encontramos la parte humana más pura, la esencia más animal, esa parte de nosotros que, sin florituras ni adornos, que cruda y desnuda se aparece, mostrando cierta vulnerabilidad, e incluso un sutil velo de resignación, porque así somos, así nos hemos hecho. Vemos la parte más humana, con esos tabúes en flor que son parte de nuestras vidas.

    Y desde ese viaje por la memoria, se abren ante nosotros transparentes, puros e insalvables.

    ¿Quién busca certezas

    observando la secular podredumbre

    que nos revela el final de nuestro origen?

    ¿Quién bebe a deshoras

    buscando las estrellas perdidas

    que se parapetan tras un sol resplandeciente?

    -Fragmento de la indigesta saciedad de la certidumbre

    A mí, y es una opinión personal, me hace sentir que el poemario está herido que muestra una realidad oscura. Y es muy probable que con esta reseña no sea del todo justa con el poemario de José Siles; es un poemario que me parece muy profundo, que precisa de diversas lecturas para poder leerlo de verdad. Un poemario intenso y muy maduro, que muestra (y demuestra) cómo la memoria y los recuerdos pueden enfrentarse en una eterna paradoja al ahora, a través de nosotros mismos.

    Un poemario que me atrevería a calificar “Poemario de culto” y a la que os invito a entrar, porque abre los ojos, el cuerpo y la mente y, a mí parece, quizás nos hace un poquito más humanos, nos regresa a esa “casa deshabitada” que abre y cierra el poemario, porque al final, la esencia de lo que somos, y de lo que hemos sido, no es más que un tabú en flor desamparado.

    José Siles es catedrático de la Universidad de Alicante, que tiene varios libros de relatos y novelas publicados, habiendo sido algunos de ellos galardonados en diversos certámenes literarios, como La última noche de Erik Bicarbonato, Premio de novela Iruñe Bake). Igualmente, tiene también diversos poemarios publicados, siendo este el más reciente, editado por Verbum, 2022.

  • Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

    Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

    ¿Las cicatrices unen o separan? Con esta pregunta se abre ante nosotros el Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. Una primera parte donde ya se nos avisa desde su título que parte de las heridas.

    De hecho, el poemario recoge cincuenta y seis poemas estructurados en cuatro bloques, donde se desgrana el amor, sentimiento principal y columna vertebral del poemario, con todo lo que al amor rodea, desde la pasión hasta la última herida y su último soplo de vida.

    Pensar que siempre

    hubo señales que indicaban

    que lo nuestro no iba a funcionar

    es como pensar

    que rompimos

    antes de empezar.

    -Había Señales

    En este primer grupo de poemas, Pablo nos hablan de una ruptura de una manera transparente y clara, y a pesar de que la entrada a este grupo de poemas nos habla de cicatrices, se intuye todavía una herida abierta, los sentimientos parecen hablar a través del dolor y, a veces, de la rabia que a menudo suele ser consecuencia de ese dolor.

    Poemas más bien breves, directos, con un lenguaje cercano y empático, donde el autor se centra en la ruptura y el sentimiento, sin adornos innecesarios.

    Intentando conseguir

    más espacio en la habitación,

    tiré las cosas que te habías dejado.

    Logré una habitación más vacía.

    -Vacío

    Pablo Llanos

    Seguimos con Ni todas las soluciones son una llave inglesa ni todos los problemas, una tuerca. Segunda agrupación de poemas donde la idea de la separación persiste, dando protagonismo a los recuerdos, a la memoria, al dolor y al vacío. La línea general de poemas más bien breves se mantiene, como pequeñas reflexiones que nacen del dolor de la separación, de lo que queda. Sigo sintiendo de algún modo la mezcla de dolor e ira, pero una ira no agresiva, una ira suave que parte del quizás no acabar de aceptar lo que ha ocurrido; el sentirse traicionado y herido es un sentimiento que se mantiene a lo largo de estos poemas.

    He sido joven

    y, como a todos,

    fueron muchas las chicas

    que me volvieron loco.

    Ahora que tengo una edad

    he de reconocerlo:

    sólo tú has sido capaz

    de volverme cuerdo.

    -Cuerdo por ti

    El tercer bloque de poemas, Breve recopilación de citas entre comillas, un ‘paseo’ por encuentros, distintos sentimientos. De hecho, esto, junto con la idea que el libro en sí explica una historia desde el punto de vista de los sentimientos, me hace pensar en otra fase de la ruptura, la del enamoramiento fugaz, el conocer otras personas, el creer que uno puede volver a amar y enamorarse sin remedio rápidamente, siendo al final solamente una manera de intentar poner un parche a la herida.

    Y esta idea me viene confirmada por los dos últimos poemas de la parte anterior y de esta tercera parte del poemario:

    Ambos finales parten de una misma pregunta: ¿Qué es amar? Que se repetirá un poco más adelante con distintas respuestas que, en cierta manera, marcan la línea del poemario.

    Amar es odiarte

    con todas mis debilidades.

    -Versos finales de la Segunda Parte.

    Amar es quererte

    con todas mis fuerzas.

    -Versos finales de la Tercera Parte

    Nótese que en vamos del odio herido al amor resignado, del n o querer, de la ira de la que antes hablaba, fruto del dolor, al darse cuenta que se sigue amando sin remedio.

    Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata (2022, Cuadranta Editorial)

    Y enlazamos así con la cuarta parte del poemario Formas de lograr que aquello que no podía ser dure demasiado.

    Aunque no soy capaz

    de decírtelo a la cara,

    desde hace algún tiempo

    pienso que el amor dura tanto

    como el tiempo que logras

    sostener la mirada.

    -Sostener la mirada

    En mi opinión, me parece la parte más tierna del poemario. Aquí el autor se abre un poquito más; es como un paseo de instantes, de momentos vividos en compañía de la persona amada, con un velo de tristeza, como si el dolor y la ira anteriores se fueran difuminando poco a poco, dando lugar al recuerdo y a la añoranza. La sensación de soldad se confirma al final, otra respuesta a la misma pregunta, ¿Qué es amar?

    Amar es que me quieras

    con todas tus fuerzas.

    Como si ese amor que había existido ya no estuviera, como si ese amor se hubiera ido desvaneciendo poco a poco, día tras día, y quedara solamente esa sensación de frío y soledad.

    Y llegamos a la última parte del poemario, Instrucciones para aprender de los errores y conseguir cometerlos cada vez mejor.

    Tú siempre mirabas el futuro

    y yo no sabía cómo llegar tan lejos,

    nunca superé mi miedo

    a los lugares desconocidos.

    -Fragmento de Una velocidad pausada

    Se me antoja la parte más madura de toda la ruptura. Recuerdos que llevan a reflexiones sobre el amar y el ser amado. Podemos intuir una voz rota, una voz que sigue herida y se arrulla en los recuerdos y el amor infinito, como el de los abuelos, cuya historia aparece en uno de los poemas más bellos del poemario, Morir juntos.

    Terminamos con la última respuesta a la pregunta reiterada del poemario:

    Amar es que me quieras

    con todas mis debilidades.

    Un poemario sencillo pero profundo, que nos lleva de la mano por una ruptura y los sentimientos que engloban esa ruptura. Memoria, amor, instantes… todo ello configura en conjunto una preciosa exposición sentimental, cercana y muy humana con la que todos nos podemos sentir inevitablemente identificados.

    Pablo Llanos, donostiarra afincado en Barcelona, abre su corazón, y el de muchos de nosotros en este poemario. No sólo se enmarca en la poesía, sino que es escritor también de relatos, que han sido publicados en revistas como Orsai, Narrativas o Madera Berlín.

    Ha sido finalista en dos ocasiones del Certamen de Poesía de Fuentetaja, y su primer poemario, Causa y defecto, salió en el año 2021.  Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata es su segundo libro, publicado en 2022 por la Editorial Cuadranta.

  • Microartefactos, Daniel Rivallo (Ed. Talón de Aquiles, 2022)

    Microartefactos, Daniel Rivallo (Ed. Talón de Aquiles, 2022)

    Nos encontramos ante un libro especial y muy personal; un libro en el que cada texto es una bre-flexión lúdica, como el mismo autor subtitula.

     Lo primero que me llama la atención es el gran dominio del lenguaje que tiene el autor, combinado con un arte a la hora de escribir relatos; un libro muy bien escrito que hace que el cerebro se active, pues hay que ir más allá de los que las letras explican a primera vista.

    Un conjunto de relatos escritos bajo la técnica In media res, que juega con el significado de las palabras dando lugar a ideas curiosas, distintas, que abren la mente a otros planos más allá de la lógica natural.

    Estoy convencida de que Daniel se ha divertido haciendo este libro, a la vez que ha profundizado, aunque de entrada no lo parezca, en una feroz y a la vez sutil crítica:

    El golpe comienza desde el suelo, la energía se transmite a las piernas y recorre los músculos de la espalda, llega al hombro y al tríceps y finaliza en el puño; todo se paraliza alrededor del ring y lo único que se escucha es el conteo hasta diez del árbitro. Nocaut.

    Una vez finalizado el combate los políticos vuelven a ocupar sus escaños, mientras los empleados limpian el linimento de saliva de sus asientos.

    -Fragmento de Nocaut.

    Con una afiladura brillante, en los mini textos que presenta (artefacto: hecho con arte), entretiene y a su vez hace pensar y, por qué no, abre los ojos. Lo curiosos del libro es que, para esto, el lector ha de ser parte activa, no limitarse sólo a leerlo, sino atreverse a entrar en cada uno de los textos, jugar con el autor a través de los códigos QR que acompañan algunos textos, escogiendo, en su caso, alguna opción que el autor propone. No es un libro de lectura y ya, es un libro que no tienen sentido si no hay una mente al otro lado dispuesta a ver las cosas de otro modo, a descubrir un submundo que está ahí, tras todas las cosas, pero que hay que atreverse a contemplar.

    Le recetaban píldoras para curar sus axiomas.

    -Peregóricas

    Se denota cierto rigor científico, cierta tendencia analítica en todos los textos y, sin embargo, va más allá de lo puramente científico, abre nuevas puertas a nuevas dimensiones, a nuevos pensamientos y visiones que conviven con el mundo y las cosas tradicionales.

    Es un libro que creo que hay que leer simplemente por el placer de adentrarse en otras dimensiones, aprender a jugar con los vocablos y los significados, aprender, ir más allá, salir del acomodo mental habitual y descubrir otras estancias almacenadas dentro de nuestra cabeza que quizás, de otro modo, no habríamos abierto jamás.

    Sin duda alguna, se trata de un libro único y distinto, en el que el autor consigue hacer reflexionar a la vez que entretiene y divierte con sus textos mordaces, tan cargados de significados ocultos, de nuevas maneras de ver las cosas.

    Daniel Rivallo se define como filósofo, dramaturgo, areopagita (por vivir en las nubes), entomólogo de palabras y aforista con-pulso. A parte de Microartefactos, tambien es coautor del libro El punto sobre la y (Talón de Aquiles, 2021)

  • Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike es un poemario distinto; escrito con la intención de entretener, pero también para mostrar un punto de vista hacia diferentes ámbitos de la vida humana, ya sea el amor, la sociedad e incluso, y viendo el título ya nos lo indica, poemas relacionados con el tabaco. De hecho, viene a ser un cigarrillo: mientras uno disfruta del placer del cigarrillo, a menudo se detiene y observa la vida, y piensa, y analiza. Estos poemas bien podrían ser las cosas que pasan por la mente en lo que uno se detiene en una esquina y se enciende un cigarrillo.

    Treinta y ocho poemas configuran este libro, que aparece estructurado en cuatro partes, teniendo diez poemas cada una salvo la última, que son ocho. Cada portada de cada una de las partes va acompañada de unas fotografías realizadas por Gabriel Herrera al que el autor dedica unos de los poemas de libro.

    Son poemas escritos con un lenguaje cerca no y coloquial, como si el autor nos estuviera hablando directamente, en una conversación informal, con una copa y, como no, con unos cigarrillos.

    Primera Parte. Media de Lucky.

    Diez cigarrillos, media cajetilla, diez poemas. Diez poemas de variedad temática, pero con un hilo conductor casi imperceptible que es el cigarrillo; cada poema, cada cigarrillo, una reflexión, un análisis fruto de la observación, ya sea real o imaginaria, de distintas situaciones y ámbitos que, al final, son los que acaban configurando la vida diaria.

    Abrimos con su Colombia natal, con cierta dosis de crítica hacia la vida social del país, ante la situación que se vive:

    Salvo que Colombia es solo

    una equis intachable en una fe de erratas

    un trago de cianuro en la garganta

    una patada en los intestinos y, sobre todo,

    un país inclusivo que

    por el hecho de nacer

    ya nos trajo inválidos

    a todos.

    -Fragmento de Dicen

    Hay cierto regusto en el poemario a desengaño, un darse cuenta que la especie humana está tan degenerada que se presume que no tiene salvación, cierto regusto a decepción, porque la vida no es vida, la vida es un camino arduo y lleno de obstáculos y, esta idea, junto a la desbordada imaginación del lector, da lugar curiosos poemas muy personales, con ideas claras que quizás alguien podría tachar de absurdas, pero que, en su análisis de fondo, dicen mucho más de lo que parece a simple vista. Es una crítica dura y sutil a la vez, del mundo y la sociedad en general.

    Imágenes cotidianas como un paseo en autobús cobran una dimensión distinta al introducir un personaje con el nombre de un reconocido escritor, y dejando ver un alto nivel de “patetismo humano”, si es que se me permite esta expresión. Esto afianza un poquito la idea de la crítica, del mostrar lo más soez de la sociedad, personas perdedoras, tristeza, desorientación, fracaso.

    También hay espacio para las noches, esas noches de añoranza e insomnio que desembocan en poemas y humo; el instante en que uno está consigo mismo, y escribe como hace el amor, dando rienda suelta al sentimiento, usando la poesía como punto de unión y, por qué no, tabla de salvación.

    Se aproxima nuestra despedida,

    yo dejo algo en el papel

    el testimonio

    de un pobre angelito extraviado

    y te dejo que te lleves el poema,

    un cenicero no es más que un cementerio de la fe:

    bota el humo y continúa.

    -Fragmento de Tabacomancia II

    Segunda Parte. Otra Media.

    La otra media cajetilla, diez poemas, diez cigarrillos, diez historias-reflexión.

    Seguimos con estos poemas que describen instantes, que narran emociones y sensaciones, y aborda una vez más la variedad temática con el humano en el centro como denominador común.

    El paso del tiempo nos saluda desde el primer poema, un paseo en autobús que se convierte en un viaje a la infancia, en una mezcla de recuerdos que van desde el amor, el primer amor, hasta una herida y el paso del tiempo, que dejará una (desagradable) huella en nosotros mismos.

    Y es que el primer amor no se olvida ojos verdes, cabello rojo

    las margaritas que adornaba sus senos los besos

    sabor a Coca-Cola

    las largas horas atrapadas en su cabello.

    Ni las primeras cagadas

    cuántas veces sin pagar el pasaje del bus

    y de cuántos eventos de rock

    no salí reventado de la nariz,

    lo mismo ocurre en la primera

    decepción amorosa.

    -Fragmento El Primero.

    Se siente más cercanía los sentimientos internos en esta segunda parte; si bien sigue apareciendo un entorno humano y urbano, con sus miserias y su suciedad, aparecen más marcadas las emociones internas y más privadas.

    De nuevo se siente el velo de desengaño, junto con el aire de crítica que aparece de manera recurrente en los poemas. Como si los sentimientos, en esta vida, acabaran a un lado, fueran secundarios, a favor de cosas que nos hacen la vida más fácil, se supone, pero que olvidan lo esencial.

    Tercera Parte. Ceniceros.

    Persiste la línea general del poemario, humo, desolación y, casi, resignación.

    De esa manera parece que todos estamos

    bajo una misma estrella

    o en la pipa a vapor que se lleva a la boca

    el indigente que cambió los sueños por unos gramos

    de cocaína diluida en la materia gris del cerebro,

    quien cambió unos cuantos pesos por algo de fuego.

    -Fragmento Fumé una pipa en mi juventud.

    El paso del tiempo, la podredumbre humana, el desengaño y el ser consciente que esto es solo un tiempo de paso. Que probablemente no cambiaremos nada y hemos de lidiar con lo que tenemos alrededor porque al final, nos guste o no, eso es nuestro mundo y nuestra vida.

    Entrevemos cierta belleza en estos poemas, una reflexión todavía más profunda. Quizás es la belleza trágica de la tristeza que se abre paso entre los versos, el humo y las calles sucias. Los sentimientos han de tener algo bueno y hemos de ser capaces de protegerlos de todo lo que les rodea. El amor es uno de ellos, existe, está, y es capaz de conmovernos más allá del entorno.

    No existe una forma ni dos ni tres

    de dar el primer beso.

    El primer poema siempre se escribe a ciegas,

    es como cuando uno se enamora

    le crecen alas en las manos sin darse cuenta.

    -Magia

    Se abre camino con más relevancia la soledad. El mundo ya es de por sí un lugar solitario, pero aquí se nos abre, junto con cierta añoranza. Junto con la imagen de quedarse sin cigarrillos, el autor desgrana ligeramente esa sensación de sentirse desvalido en una soledad que, además, no tiene cigarrillos para acompañarla, no tiene ese humo, esa visión contemplativa.

    Cuarta Parte. Cajetillas vacías y poemas de relleno.

    Ochos poemas finales. El tabaquismo cobra el protagonismo en el primer poema, un poema que parece ser el más largo de todo el poemario, donde habla del tabaco y, por extensión de aquellas ‘cosas’ que son nocivas para la salud. Poniendo la idea del tabaco en paralelo con el hecho de escribir, ambos actos son solitarios y ambos, cada uno a su manera y salvando las distancias, llevan a la persona a la reflexión y al análisis. Dos actos escogidos con autonomía que, en este poemario, podrían llegar a darse la mano.

    Es entonces el corazón un cenicero

    que se llena poco a poco

    y cada día que pasa

    una colilla se estrella en el fondo del vidrio.

    Ahí asfixiados mueren, latido a latido,

    las esperanzas de vida y el poema.

    -Fragmento de Todo fumador es poeta.

    La idea genérica de que el mundo y la humanidad se está convirtiendo en ceniza sigue presente. Historias e ideas que van atadas a la negrura humana, a la negrura social.

    Es un libro realmente interesante; pero creo que hay que ir más allá de lo simplemente escrito. Creo que hay que ir detrás de las líneas y sacar ese mensaje que el poemario en cierto modo esconde. Ese desengaño por la vida y por el mundo en general sería, desde mi punto de vista, la tónica y el hilo conductor de estos poemas.

    Son treinta y ocho poemas sin filtro, en su mayoría largos en los que el humo se convierte, en algunos casos, en protagonista y, en cierto modo, de hilo conductor. Imágenes vistas a través del humo, reflexión y observación del entorno, de la vida cotidiana, y más allá todavía, de los sentimientos internos y emociones.

  • Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Cuando una se introduce en los poemas de Anabel sabe que está a punto de entrar en otro mundo; en el mundo oculto, mágico y soñador que existe, pero que no solemos percatarnos de que está.

    Este poemario desgrana las cuatro fases lunares a través de versos oníricos y plenos; un viaje hacia las partes más vistas y, sobretodo, las más ocultas de la luna, o de nosotras mismas.

    Todos mis cuerpos. Luna Nueva.

    no puedo ser tangible

    (ni real)

    sino certera

    La primera fase lunar, la que marca un comienzo, la que cierra una puerta y abre otra en la que ya empieza el mismo final. Anabel abre las compuertas del reino oculto en el alma y en el cuerpo, y muestra una verdad carnal y a su vez etérea de la persona:

    Que alguien nos muestre el rumbo de lo atávico

    allí donde un final nos da comienzo.

    Volver a los antiguos inicios es también una manera de recomenzar. Esta primera fase lunar se me antoja como cierta presentación, como mostrar esa cara oculta que, como decía Mark Twain, todos tenemos. Pero es una parte oculta onírica, distinta, mágica e inalcanzable. Más allá de la piel y los ojos hay un universo inmenso de luces y tactos que escapan a la realidad empírica. Se inicia un camino que no podemos ver, pero podemos sentir en nuestra propia carne y nuestra propia alma.

    Todo a través de un sentir acuoso que no se puede agarrar ni retener, pero que está, que nos llena y nos completa.

    Reinos de Saliva. Cuarto Creciente.

    Tú no lo sabes

    pero bajo los puentes

    de tus ojos rotos

    una gota de cielo

    remonta el río.

    Deseos y anhelos se dan cita en estos quince poemas que configuran el cuarto creciente. Los cuerpos celestes parecen conjugar para dar pie a una pasión y a una incertidumbre. Anhelos divinos que parten de la propia voz, de la saliva, y comulgan con una espera luminosa donde los cuerpos van más allá de cualquier roce, donde no dependemos de nuestra propia voluntad, sino de aquello divino que vive en nuestras entrañas.

    Querer domar lo indomable es un espíritu de rebeldía que se asocia, en estos poemas, con querer domar el aquello intangible que nos configura, que nos hace ser y, sobretodo, que nos hace elevarnos.

    Especial mención al último poema de esta fase creciente, donde se produce una unión, una comunión del anhelo intangible con el beso que todo lo desata. Y crece.

    Plenilunio. Luna Llena.

    Tenemos el don del mar,

    los de la plenitud del fuego

    los del querer de aire.

    El primer poema ya nos lleva a la plenitud: el don del mar, la plenitud del fuego…  Para mí, la parte más intensa del poemario, la más plena, donde los vuelos llegan más allá de la piel y de la carne, donde los deseos y las sombras se unen por un instante, y todo confluye en un lenguaje mucho mayor y que va mucho más allá de las palabras. Tiene un aire sagrado e íntimo que exalta el ánimo casi sin querer, y ahonda en nosotros mismos, en nuestros sentimientos, para lograr el amor más puro.

    Me parece una fase repleta de anhelos y deseos, de sueños vaporosos y de sombras que circundan las miradas, las almas, hasta dar con el centro más puro, el que late en la garganta, el que vibra en la mirada.

    Muy significativo el último poema de esta fase plena:

    El óxido me traba,

    me escupe, incertidumbre,

    en tu herrumbre

    y vomito tu epitafio,

    mi posdata de fuego

    blanqueando tu fragua.

    -Fragmento del Poema Hefesto.

    Malenconiria. Cuatro Menguante.

    La gota que hundió

    mi barco

    cayó de tus ojos.

    Última fase lunar, última parte del poemario. Poemas breves pero muy intensos, donde ausencias y vacíos se encuentran hiriendo los sueños, regreso al mar, regreso al lugar de origen de todas las emociones y todos los pálpitos.

    La estrella queda clavada en un costado, como el resto de un sueño que nunca olvidamos; la luna es la que lame las heridas, quizás por eso escribir es una manera de curarlas, de recordar ese sueño del que nunca hemos sido capaces de volver.

    La poesía de Anabel tiene un sello muy personal; entre elementos naturales y maleables, agua, estrellas, aire, cielo, barro… el poemario que casi se puede tocar; abre canales que no sabíamos ni que existían, ilumina la mirada y la embriaga. Un poemario que recomiendo para dejarse abrir a una misma, para dejar entrar todas las lunas en el pecho y hallar así la luz del sueño.

    Anabel C. Huertas es escritora y divulgadora. ha sido galardonada en diversos certámenes de poesía, participando a su vez en diferentes antologías de relato breve, relato erótico y poesía. Ha publicado e ilustrado el libro de poesía zen Semilla de Haiku para un tanka en flor, 2016. También es co-autora del precioso libro Hijo de la Luna Nueva, un cuento poético escrito para una serie fotográfica de la artista Irene Cruz, en una preciosa edición artesanal y limitada. Su último libro publicado ha sido la antología poética Ningún violín puede amarte, Editorial Balanceo, 2018.