Etiqueta: generación beat

  • Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Desde las páginas de la revista, siempre hemos tenido muy presentes a las mujeres de la Generación Beat. En enero de 2019 os recomendamos una antología poética de mujeres Beat: Beat Attitude.

    Meses después entrevistamos a la poeta española Beat, Mónica Caldeiro que nos adentró en su obra poética.

    Sabemos que hubieron varias mujeres dentro de la Generación Beat. Pero ¿qué implicó realmente ser Beat en clave femenina?¿Cómo fueron las vidas bohemias y la literatura transgresora de estas mujeres? ¿Quiénes fueron Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov y cómo convulsionaron su contexto sociohistórico?

    Acaba de salir Female Beatness, el nuevo libro de Isabel Castelao-Gómez y Natalia Carbajosa Palmero que retoma el legado de las voces femeninas esenciales en el desarrollo de este movimiento artístico de vanguardia, silenciadas durante décadas. 

    Female Beatness es una monografía en español que apunta a la relación directa entre las trayectorias vitales, sumamente transgresoras, y las aportaciones creativas de las mujeres poetas al universo Beat. 

    Este libro es un necesario e interesante acercamiento crítico, en el mundo académico hispano, a las poetas y artistas de la generación Beat que, junto con los componentes masculinos conocidos del grupo (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Snyder) revolucionarion la escena literaria urbana en la década de los 50 en los EEUU, adelantándose así al cambio de mentalidad que colonizó el mundo de los 60 y los 70. Female Beatness ubica en el canon literario y el devenir histórico a las mujeres que participaron de la efervescencia del excepcional momento creativo Beat y rompieron las barreras, con sus vivencias y sus obras, del papel subsidiario para el que a priori habían sido educadas. Dentro de un enfoque amplio que aúna contexto socio-histórico, teorías de género y análisis textual, el libro pone en el punto de mira a las poetas Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov, explorando de este modo todas las formas posibles, muy diferentes entre sí, de ser Beat… en femenino. Hoy día, más de medio siglo después, su influencia y predicamento siguen absolutamente vigentes.

    Queda mucho por hacer para dar visibilidad a las mujeres en cualquier ámbito de la vida, en el poético también. Un ejemplo de recuperación de la población femenina artística Beat es Female Beatness, así como en su momento lo fue el libro Las SinSombrero respecto a las mujeres poetas españolas de la generación del 27. Desde nuestro recital poético #PoémameBcn también hemos denunciado este olvido de las poetas irlandesas: Fired! Irish Women Poets and the Canon. Antes de acabar no podemos dejar de mencionar el nuevo grupo de mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital a las que se menciona en el libro Decir mi nombre, al cual le dedicamos tres artículos en esta revista.

    Female Beatness está editado por Publicacions de la Universitat de València y disponible desde su página web.

  • 13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    Hace unos meses, mencionamos a Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984) en la segunda reseña dedicada al libro Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales. Previamente también habíamos hablado de ella en el artículo Mujeres y generación Beat. Pero no ha sido hasta ahora que hemos conseguido hacerle una entrevista con la que iniciar esta nueva temporada.

    Ya comentamos en su momento que Mónica Caldeiro escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura, opinión con la que la poeta disiente. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Existo en el cambio constante, como en un río, o como una balsa de papel sobre un río. Creo en la resistencia de las cosas diminutas, frágiles y vulnerables que viven en la épica, el ritual y el canto. Mi actividad literaria, en estos momentos, se desarrolla en una intimidad que aborda el texto y se desborda en él desde un amor febril por la escritura que nace de la unión de corazón e intelecto.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Si debo dibujar un punto sobre la línea del tiempo y describir un hito, creo que el mundo se me abrió cuando leí por primera vez a la poeta beat Diane di Prima a los trece años, aunque en aquel caso se trataba de una autobiografía, no de un libro de poesía. Hasta entonces sólo había leído autores masculinos del canon poético español, y sentir que más allá de ese mundo (ajeno a mi experiencia) existía algo más cercano a la reivindicación de una forma de vida libre y radical me abrió un mundo que desde entonces no he abandonado. A partir de aquel momento mis influencias pasaron a ser principalmente anglosajonas: Walt Whitman, Emily Dickinson, Anne Waldman, Allen Ginsberg, John Giorno, Joanne Kyger, Ted Berrigan, Mary Oliver, Bob Kaufman, Adrienne Rich, Audre Lorde. Pero se trata de una lista abierta que nunca se detiene, que muta con el tiempo y mis intereses. En este momento estoy centrándome mucho más en leer poesía europea en diferentes lenguas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hace algunos años solía definirme como poeta Spoken Word y mis textos sólo cobraban un sentido total al ser llevados al ámbito escénico. Por diversas circunstancias vitales mi presencia escénica se ha visto cortada y eso también ha permitido que mi poesía esté evolucionando hacia otros derroteros que me parecen menos definidos y más interesantes. Ahora me muevo, poéticamente hablando, en texturas mucho más borrosas y en cierto modo violentas.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La ausencia de evolución indica una ausencia de crecimiento. Si un poeta no evoluciona es porque no se está ajustando a los ritmos mutables de la vida y de su propia creatividad. Lo fácil es aferrarse a un registro que funciona y repetirlo incluso cuando ya está agotado, tanto en la práctica escrita como en la escénica. Pero eso no tiene nada de creativo, interesante u orgánico.

    Entiendo el proceso creativo y de escritura como un acto constante de creación y destrucción. Por eso me sucede que cuando termino un libro suelo necesitar un tiempo para reajustar mi voz, permitir que el poema se abra desde el desierto y manifieste cómo quiere poblar sus nuevos paisajes. A veces ese proceso requiere de meses o años, pues implica romper con los patrones mentales habituales que se reproducen en la escritura, pero finalmente me aporta el resultado satisfactorio de ver cada libro como único, con un lenguaje y registro propios.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No entiendo al poeta como un hacedor de poesía. El poema se hace a sí mismo a través del poeta, que actúa como vehículo y pone a disposición del poema sus herramientas y su cuerpo. El trabajo del poeta consiste en no interponerse demasiado, aunque es dificilísimo no hacerlo.

    Mi proceso de escritura se basa, en todas sus etapas, en mantener una mente fresca y abierta tanto en el proceso inicial de escritura como en el de corrección. El poema se termina a sí mismo. Una sabe cuándo un poema está terminado, sin buscar voluntariamente finales con golpes de efecto.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Igual que yo misma, mi poética se halla en constante cambio y evolución. No persigo un fin o un objetivo concreto. Sólo busco no aferrarme a una fórmula y seguir investigando y escribiendo con curiosidad.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Hace algunos años el recital era la pieza central que daba sentido a mi escritura desde el momento mismo de la creación del poema. Escribía deliberadamente poemas pensados para ser recitados, y eso por supuesto influía en su forma desde la idea inicial, desde la concepción misma del texto. Estar alejada de los escenarios ha sido en realidad muy interesante, al observar yo misma cómo esa distancia obligada ha abierto nuevas ventanas para que mi escritura evolucione por otros caminos. Del mismo modo, me ha permitido tomar distancia del acto escénico y preguntarme sobre su sentido.

    Soy una investigadora nata, y detrás de todos mis libros hay una experimentación con las materias primas con las que trabajo: el lenguaje, la mente y el cuerpo. Solemos pensar que la escritura es un proceso intelectual, pero a menudo no somos conscientes de hasta qué punto se trata de un procedimiento físico en sí mismo, de lo mucho que el cuerpo interviene en la propia escritura y de cómo eso se traduce a nivel formal. Antes entendía ese poner el cuerpo como un acto escénico; ahora vivo la escritura misma como una acción de carne.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parecen opciones fantásticas, con soportes que permiten nuevas vías de exploración y de unión de comunidades artísticas. Todo lo que implique abrir diálogo y encontrarse es positivo, haciendo uso de todos los medios de los que disponemos en nuestro tiempo. Un punto y aparte son las redes sociales, que cumplen otra función que sí cuenta con múltiples filos.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Más que la inmediatez del poema, prefiero proponer la reflexión abierta del libro. Carne de leviatán de Chus Pato.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy inmersa simultáneamente en la poesía completa de Maria Mercè Marçal, la de Constantino Cavafis. y Última ciencia, de Herberto Helder.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea y escriba cada día. Y que después vuelva a leer y a escribir. Que escoja bien sus lecturas porque serán sus influencias. Que mantenga la mente lo más limpia y abierta posible. Que no piense nunca que no puede hacerlo, y que siga leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Por suerte en la actualidad existen numerosas editoriales independientes de poesía con catálogos muy definidos que permiten a los autores situarse en un abanico de posibilidades muy amplio. Es algo maravilloso, y admiro a los editores que se embarcan en proyectos de este calibre y se comprometen con ellos y con sus autores. No obstante, el problema que veo en general, en este país, es que la industria del libro que existe fuera de los grandes grupos editoriales está muy precarizada. Nos afecta prácticamente a todos: a editores, escritores, traductores y libreros. Los mejores traductores literarios de la península ibérica (al menos, los de poesía) no pueden vivir de su oficio. En última instancia es algo que acaba produciendo rabia, frustración y agotamiento. He visto muy quemados a algunos de los mejores traductores de poesía de este país. Falta mucho recorrido para hacer posible una profesionalización real, pero no depende sólo de los implicados en el sector; para ello es necesario un compromiso firme del lector con la cultura. 

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Toda entrevista es una propuesta en sí misma que se define también por lo que no se pregunta y lo que se excluye de la conversación. Dejémoslo así, junto con los silencios que suceden entre los poemas.

    Disfrutemos ahora de dos poemas de Avispero:

    +++

    no salves la distancia

               entre un espíritu                                           y otro espíritu

                                                  —pero

               los cuerpos             tienen                       otro lenguaje

                          los cuerpos             guardan                su herida

                                      abierta          cálida

                                                  hexagonal                roja               

                                                             supura                      carne                                                            tierna                        supura

                                      la blasfemia            del amor que no dijo

                          negar a dios es afirmar la voluntad

               del hombre negar a dios es                   afirmar

                          la voluntad              del hombre             negar

    a dios es afirmar               la voluntad del hombre              

               cuando un latido ya no cubre

                                      la esperanza de nada

                                                  sino que erige la Verdad

                                                             de lo que es y lo que vive

                                                      sólo la herida perdura

                                         sólo el ruido ensordecedor y acongojado

                                      la danza de los insectos

                             en vaivenes de ventisca

                                      entre brotes de arena    

                                                  buscando en algún sitio tierra

                                                             anhelando en algún lugar cielo

                                                      haciendo de su herida casas

                                         donde habitan quienes

                                                                         hacen y aman

                                                                                     al margen

                                                             hacen y aman

                                                  ))   los márgenes   ((

    +++

    si acarician (por siempre, como un quejido

               hallarás el placer

                          tras la esquina / orquídea

                                      tras el corazón que zumba

                                                  vibración que

    no atrapa no atrapa no atrapa la respuesta que no hay

    sino abierta            pero dime

                          mi voz es un útero sin extirpar

               una agonía que recuerda y habla y escupe

                          víscera de lo que lleva tiempo

                                      anidando dentro

    lo toco y extraña siento la protuberancia ahí

               del tumor de lo antiguo

                          y cuando cae se desenquista coágulo

                                      no nacido / enmudece

                                                  al grito de

                                                   DAME / MÁS / DURO

                          pero

                                                  (como lo dices

                                                   como lo sientes

                                                   es otro significado—

    Muchas gracias Mónica por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 8 haikus de Jack Kerouac

    8 haikus de Jack Kerouac

    Con estas palabras –de la introducción de su libro “Poemas dispersos”- nos daba Jack Kerouac (1922-1969) su concepción del haiku en lengua inglesa (y por extensión en cualquier lengua occidental).

    El estadounidense Jack Kerouac ha pasado a la historia como el escritor más representativo de la Generación Beat. Él y otros como Allan Ginsberg, William Burroughs o Neal Cassady tomaron las carreteras de los EEUU entre los años 50 y 60 en busca de la libertad artística y vital.

    kerouac
    Jack Kerouac

    Si bien Kerouac es conocido sobre todo por su faceta como novelista –sus novelas “En la carretera” (1957) o “Los vagabundos del Dharma» (1958) retrataron el lado oscuro de la acomodada sociedad norteamericana- su obra poética es también particularmente interesante. Y de hecho, a él se debe buena parte de la popularidad del haiku en la literatura norteamericana.

    Kerouac llegó al haiku a través de sus estudios de budismo, de la mano de su amigo Gary Snyder, un conocido poeta zen. Y de igual manera que revolucionó la novela tradicional con sus ideas sobre la “escritura espontánea”, también cambió la manera de entender el haiku: rechazó de plano la métrica estricta de diecisiete sílabas propia del haiku japonés, pero mantuvo en cambio la brevedad expresiva en tres líneas.

    Early morning yellow flowers,
    thinking about
    the drunkards of Mexico.

    Amarillas flores de madrugada,
    pensando
    en los borrachos de México.

    No telegram today
    only more leaves
    fell.

    No hay telegramas hoy
    sólo más hojas
    que caen.

    Nightfall,
    boy smashing dandelions
    with a stick.

    Anochecer,
    un chico destroza el diente de león
    con un palo.

    Siguiendo de nuevo las palabras de Keroauc, “un verdadero haiku debe ser tan sencillo como unas gachas, y aún así mostrarte completamente la realidad”. El haiku permitía a Kerouac mantener esa espontaneidad buscada –vital para él- mediante la imagen descrita pero también sugerida. Veámoslo.

    Missing a kick
    at the icebox door
    It closed anyway.

    Yerra la patada
    en la puerta de la nevera.
    Se cierra igualmente.

    Me gusta este haiku. En mi opinión muestra “el aquí y el ahora” que sugería Basho, acompañado de una fina ironía, la puerta que se cierra igualmente, a pesar de los esfuerzos del protagonista del haiku.

    Evening coming.
    The office girl
    unloosing her scarf.

    Cae la tarde.
    La chica de la oficina
    se desata la bufanda.

    Éste es un haiku sencillísimo, que nos describe una escena diaria en la rutina de una joven. Quizá ha terminado el trabajo y vuelve a casa, o quizá tiene una cita, o quizá va de compras, o quizá… Me sugiere tantísimas cosas.

    In the sun
    the butterfly wings
    Like a church window

    En el sol
    las alas de la mariposa.
    Como la vidriera de una iglesia.

    En este caso se presenta una imagen que se me antoja hermosa. Establece un vínculo entre la belleza de la naturaleza y la belleza del arte, e insinúa cómo éste se inspira en aquella.

    Concluyo este breve recorrido por la obra de Jack Kerouac con una reflexión sobre el carácter universal que el haiku ha tomado en el último siglo, y cómo ha convertido su sencillez en un puente capaz de unir culturas y tiempos y literaturas muy lejanas entre sí.

    And the quiet cat
    sitting by the post
    Perceives the moon

    Y el gato inmóvil
    sentado junto al poste
    se percata de la luna.

    The bottoms of my shoes
    are clean
    from walking in the rain.

    Las suelas de mis zapatos
    están limpias
    de caminar bajo la lluvia.

  • Mujeres y generación Beat

    Mujeres y generación Beat

    Hace años asistí a un recital poético en California en el que tuve la suerte de charlar con poetas de la talla de Allen Ginsberg, Gary Snyder, Peter Orlovsky y una mujer que no conocía, Denise Levertov.

    De Gary Snyder ya hemos hablado en la revista en tres artículos diferentes:

    Es cierto que cuando alguien se refiere a la Generación Beat surgen los nombres de siempre, pero siempre hombres. ¿Y las mujeres? Poco se habla de las mujeres que también se sumaron al movimiento Beat ¿dónde están esas beatniks? ¿Su poesía? ¿Sus palabras, sus pensamientos? 

    Para aclararnos estas dudas, hemos querido compartir un artículo muy interesante publicado el 4 de noviembre en el blog «la otra poesía» bajo el título: ‘Mujeres de la generación Beat. Sí, también hubo mujeres.’

    Cuando hayáis acabado de leer el artículo anterior os recomiendo que hagamos un viaje de vuelta y volvamos a la España actual donde también tenemos mujeres poetas beat. Una de las principales exponentes es Mónica Caldeiro: poeta, anarcobudista y beat. No os perdáis esta entrevista que le realizó Beatriz García para The Objective donde explica muy bien su trayectoria.

  • «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    Queremos celebrar con tod@s vosotr@s que el libro que recomendamos en nuestra revista el pasado mes de marzo, La isla de la tortuga de Gary Snyder (Kriller 71 ediciones, 2017) y cuya traducción ha sido realizada por nuestro colaborador José Luis Regojo, ha sido escogido por el New York Times en español como una de las lecturas «que han marcado el año 2017».

    No contentos con eso, El Cultural, de la mano de Luna Miguel, también lo ha citado entre los libros de poesía del año 2017. Y, cuando ya cerrábamos la edición de este post, nos llega otro artículo de Luna Miguel que, citando a Xaime Martínez, habla de La isla de la tortuga en Playground:

    Gary Snyder fue una figura única, y sus poemas y ensayos nos presentan aún un modelo muy válido para vivir y entender la vida —a pesar de que muchos de sus deseos, tristemente, se han cumplido, y no de la manera que él querría—. Podemos comprobarlo a través de La isla de la Tortuga, que acaba de ser publicado en castellano por Kriller 71 y que es quizá uno de sus poemarios más representativos.

    Xaime Martínez

    Estamos de enhorabuena, por lo que, si queréis volver a leer los artículos que le dedicamos en Poémame, aquí los tenéis:

  • 7 poemas en edición bilingüe de Gary Snyder

    7 poemas en edición bilingüe de Gary Snyder

    Gary Snyder (San Francisco, 1930) es un poeta, traductor, ensayista, conferenciante y activista medioambiental estadounidense, perteneciente a la Generación Beat y al Renacimiento de San Francisco. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas y reconocida por numerosos premios, entre los que destaca el Pulitzer de Poesía en 1975, concedido precisamente por «La isla de la tortuga». Publicamos una selección de poemas del Snyder en español e inglés, traducidos por José Luis Regojo e incluidos en su poemario «La isla de la tortuga» (kriller71 ediciones, 2017). 


    Aguacate

    ¡El Dharma es como un Aguacate!
    Algunas partes tan increíblemente maduras,
    Pero son buenas.
    Y otras, duras y verdes
    Sin mucho sabor,
    Como para quienes gustan de los huevos bien cocidos.
    Y la piel es fina,
    La enorme semilla redonda
    En el centro,
    Es tu propia Naturaleza Original—
    Pura y suave,
    Casi nadie la parte en dos
    O intenta ver
    Si crecerá.
    Dura y resbaladiza,
    Parece como
    Si tuvieras que plantarla — pero entonces
    Sale disparada de entre los
    dedos—
    se escapa.

    Avocado

    The Dharma is like an Avocado!
    Some parts so ripe you can’t believe it,
    But it’s good.
    And other parts hard and green
    Without much flavor,
    Pleasing those who like their eggs well-cooked.
    And the skin is thin,
    The great big round seed
    In the middle,
    Is your own Original Nature—
    Pure and smooth,
    Almost nobody ever splits it open
    Or ever tries to see
    If it will grow.
    Hard and slippery,
    It looks like
    You should plant it — but then
    It shoots out thru the
    fingers—
    gets away.


    En cuanto a los poetas

    (traducido conjuntamente con Nacho Fernández)

    En cuanto a los poetas
    Los Poetas Tierra
    Que escriben pequeños poemas,
    No necesitan ayuda de nadie.

    Los Poetas Aire
    Dominan los vendavales más veloces
    Y a veces se mecen en los torbellinos.
    Poema tras poema,
    Giran en el mismo impulso.

    A cincuenta bajo cero
    El gasóleo no fluye
    Y el propano se queda en el tanque.
    Los Poetas Fuego
    Arden a cero absoluto
    Amor fósil bombeado de nuevo.

    El primer
    Poeta Agua
    Se quedó abajo seis años;
    Estaba cubierto de algas.
    La vida en su poema
    Dejó millones de huellas
    Pequeñas y distintas
    Entrelazándose en el barro.

    Con el Sol y la Luna
    En el vientre,
    El Poeta Espacio
    Duerme.
    No hay final para el cielo—
    Pero sus poemas,
    Como gansos salvajes
    Vuelan desde el confín.

    Un Poeta Mente
    Se queda en casa.
    La casa está vacía
    Y no tiene paredes.
    El poema
    Se ve desde todos los lados,
    En todas partes,
    A la vez.

    As for poets

    The Earth Poets
    Who write small poems,
    Need help from no man.

    Play out the swiftest gales
    And sometimes loll in the eddies.
    Poem after poem,
    Curling back on the same thrust.

    Fuel oil won’t flow
    And propane stays in the tank.
    Fire Poets
    Burn at absolute zero
    Fossil love pumped back up.

    Water Poet
    Stayed down six years.
    He was covered with seaweed.
    The life in his poem
    Left millions of tiny
    Different tracks
    Criss-crossing through the mud.

    In his belly,
    The Space Poet
    Sleeps.
    No end to the sky—
    But his poems,
    Like wild geese,
    Fly off the edge.

    Stays in the house.
    The house is empty
    And it has no walls.
    The poem
    Is seen from all sides,
    Everywhere,
    At once.


    Copas de pino

    en la noche azul
    niebla helada, el cielo brilla
    con la luna
    copas de los pinos
    se inclinan azul-nieve, se difuminan
    en el cielo, escarcha, bajo la luz de las estrellas.
    el crujido de botas.
    rastro de conejo, rastro de ciervo,
    qué sabemos.

    Pine tree tops

    in the blue night
    frost haze, the sky glows
    with the moon
    pine tree tops
    bend snow-blue, fade
    into sky, frost, starlight.
    the creak of boots.
    rabbit tracks, deer tracks,
    what do we know.


    El baño

    Lavando a Kai en la sauna,
    La lámpara de queroseno sobre una caja
    afuera del ventanal a ras de suelo,
    Ilumina el borde de la estufa de hierro y la
    palangana sobre la losa
    Vapor y sonido de gotas de agua
    esparcidas en la pila de rocas de arriba
    Él está de pie en el agua tibia
    Jabón por entre toda la suavidad de sus muslos y estómago
    “¡Gary no me enjabones el pelo!”
    —miedo a que le escuezan los ojos—
    la mano enjabonada que siente
    a través y alrededor de los relieves y curvas de su cuerpo
    hasta la entrepierna,
    Y le lavo cosquilleando el escroto, su pequeño ano,
    su pene que se curva y endurece
    cuando retiro la piel e intento lavárselo
    Ríe y salta, revoleando los brazos
    me acuclillo desnudo también,
    ¿es este nuestro cuerpo?

    Sudando y jadeando en la piedra caliente al vapor de la caldera
    el balde de madera rocía agua en la tabla de cedro
    el titilar de la lámpara de queroseno afuera en el viento del pinar
    sierra bosque riscos noche—
    Masa entra, permite que el aire fresco
    se filtre desde la puerta
    una dulce y profunda inspiración
    Y ella lo inclina agarrándolo con cuidado, con una rodilla abajo
    su pelo cae y esconde toda una parte de su
    hombro, pecho y barriga,
    Lava con destreza el pelo de Kai
    que se enfada y chilla—
    El cuerpo de mi mujer, la sinuosa columna de su valle
    el espacio entre los muslos al que llego,
    forma el arco curvo de su vulva y lo sostengo desde atrás,
    un jabonoso cosquilleo una porción de grial
    El portal de lo Imponente
    Que se abre a un mundo cambiante de espejos dobles de
    úteros en úteros, en círculos,
    que comienzan con música,
    ¿es éste nuestro cuerpo?

    El lugar oculto de la semilla
    La red de venas que fluye a través de las costillas, que recoge
    leche y culmina en un pezón—se ajusta
    a nuestra boca—
    La leche mamada de éste nuestro cuerpo despide
    sacudidas de luz; el hijo, el padre,
    comparten el gozo de la madre
    Que brinda una suavidad a la flor de la asombrosa
    puerta abierta del rizado loto que cojo y beso
    Mientras Kai ríe en el pecho de su madre del que es destetado
    ahora, nosotros
    nos lavamos uno al otro,
    éste nuestro cuerpo

    El pequeño escroto de Kai junto a su ingle,
    la aún oculta semilla, que pasó de nosotros a él
    En flujos que auparon con las mismas alegrías fuerzas
    como su lactante Masa después,
    juega con su pecho,
    O yo en ella,
    O él emergiendo,
    éste es nuestro cuerpo:

    Limpios y aclarados, sudamos más, nos estiramos
    sobre los bancos de secoya los corazones laten
    Tranquilos al fuego lento de la estufa,
    el aroma de cedro
    Y luego nos damos la vuelta,
    murmuramos chismes de los pastos,
    charlamos de la leña,
    Nos asombramos de cómo dormita Gen, cómo lo traeremos
    pronto para bañarlo también—
    Estos chicos que aman a su madre
    que ama a los hombres, que pasa
    sus hijos a otras mujeres;

    La nube en el cielo. Los pinos cimbreantes.
    el gorgoteo del agua en el prado pantanoso

    éste es nuestro cuerpo.

    Fuego dentro, el agua hierve en la estufa
    Suspiramos y nos dejamos caer desde los bancos
    envolvemos a los bebés, salimos,

    noche oscura & todas las estrellas.

    Nos echamos agua fría en la espalda y muslos
    Entramos a la casa—despedimos vapor de pie junto al fuego del hogar
    Kai retoza en la piel de cordero
    Gen de pie se agarra y grita,

    «¡Bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao!»

    Este es nuestro cuerpo. Sentados con las piernas cruzadas junto al fuego
    bebemos agua helada
    abrazamos a los bebés, besamos sus barrigas,

    Reímos sobre la Gran Tierra
    Recién salidos del baño.

    The bath

    Washing Kai in the sauna,
    The kerosene lantern set on a box
    outside the ground-level window,
    Lights up the edge of the iron stove and the
    washtub down on the slab
    Steaming air and crackle of waterdrops
    brushed by on the pile of rocks on top
    He stands in warm water
    Soap all over the smooth of his thigh and stomach
    “Gary don’t soap my hair!”
    —his eye-sting fear—
    the soapy hand feeling
    through and around the globes and curves of his body
    up in the crotch,
    And washing-tickling out the scrotum, little anus,
    his penis curving up and getting hard
    as I pull back skin and try to wash it
    Laughing and jumping, flinging arms around,
    I squat all naked too,
    is this our body?

    Sweating and panting in the stove-steam hot-stone
    cedar-planking wooden bucket water-splashing
    kerosene lantern-flicker wind-in-the-pines-out
    sierra forest ridges night—
    Masa comes in, letting fresh cool air
    sweep down from the door
    a deep sweet breath
    And she tips him over gripping neatly, one knee down
    her hair falling hiding one whole side of
    shoulder, breast, and belly,
    Washes deftly Kai’s head-hair
    as he gets mad and yells—
    The body of my lady, the winding valley spine,
    the space between the thighs I reach through,
    cup her curving vulva arch and hold it from behind,
    a soapy tickle a hand of grail
    The gates of Awe
    That open back a turning double-mirror world of
    wombs in wombs, in rings,
    that start in music,
    is this our body?

    The hidden place of seed
    The veins net flow across the ribs, that gathers
    milk and peaks up in a nipple—fits
    our mouth—
    The sucking milk from this our body sends through
    jolts of light; the son, the father,
    sharing mother’s joy
    That brings a softness to the flower of the awesome
    open curling lotus gate I cup and kiss
    As Kai laughs at his mother’s breast he now is weaned
    from, we
    wash each other,
    this our body

    Kai’s little scrotum up close to his groin,
    the seed still tucked away, that moved from us to him
    In flows that lifted with the same joys forces
    as his nursing Masa later,
    playing with her breast,
    Or me within her,
    Or him emerging,
    this is our body:

    Clean, and rinsed, and sweating more, we stretch
    out on the redwood benches hearts all beating
    Quiet to the simmer of the stove,
    the scent of cedar
    And then turn over,
    murmuring gossip of the grasses,
    talking firewood,
    Wondering how Gen’s napping, how to bring him in
    soon wash him too—
    These boys who love their mother
    who loves men, who passes on
    her sons to other women;

    The cloud across the sky. The windy pines.
    the trickle gurgle in the swampy meadow

    this is our body.

    Fire inside and boiling water on the stove
    We sigh and slide ourselves down from the benches
    wrap the babies, step outside,

    black night & all the stars.

    Pour cold water on the back and thighs
    Go in the house—stand steaming by the center fire
    Kai scampers on the sheepskin
    Gen standing hanging on and shouting,

    “Bao! bao! bao! bao! bao!”

    This is our body. Drawn up crosslegged by the flames
    drinking icy water
    hugging babies, kissing bellies,

    Laughing on the Great Earth

    Come out from the bath.


    El verdadero trabajo

    (Hoy con Zach y Dan remando por Alcatraz y alrededor de la isla del Ángel)

    leones marinos y pájaros,
    el sol entre la niebla
    se desliza y relaja,
    te mira directamente a los ojos.
    la calima del sol;
    un gran petrolero surca ligero y alto.

    mar picado ola brusca—
    conecta los flujos de marea—
    gaviotas sentadas en la reunión
    comen;
    nos deslizamos entre acantilados blanquecinos.

    el verdadero trabajo.
    lavar y suspirar,
    pasa inadvertido.

    The real work

    [Today with Zach & Dan rowing by Alcatraz and around Angel Island]

    sea-lions and birds,
    sun through fog
    flaps up and lolling,
    looks you dead in the eye.
    sun haze;
    a long tanker riding light and high.

    sharp wave choppy line—
    interface tide-flows—
    seagulls sit on the meeting
    eating;
    we slide by white-stained cliffs.

    the real work.
    washing and sighing,
    sliding by.


    Para los niños

    Las altas colinas, las cuestas,
    de estadísticas
    están ante nosotros.
    la subida escarpada
    de todo, sube,
    sube, mientras todos nosotros
    bajamos.

    El siglo que viene
    o el siguiente,
    dicen,
    habrá valles, pastos,
    nos podemos encontrar allí en paz
    si llegamos.

    Para subir estas cumbres venideras
    una palabra para ti, para
    ti y para tus hijos;

    estad juntos
    aprended las flores
    id ligeros

    For the children

    The rising hills, the slopes,
    of statistics
    lie before us.
    the steep climb
    of everything, going up,
    up, as we all
    go down.

    In the next century
    or the one beyond that,
    they say,
    are valleys, pastures,
    we can meet there in peace
    if we make it.

    To climb these coming crests
    one word to you, to
    you and your children:

    stay together
    learn the flowers
    go light.


    La Gran Madre

    No todos los que pasan
    Frente a la silla de la Gran Madre
    Pasan con solo una mirada.
    A algunos les mira las manos
    Para ver qué tipo de salvajes fueron.

    The Great Mother

    Not all those who pass
    In front of the Great Mother’s chair
    Get passt with only a stare.
    Some she looks at their hands
    To see what sort of savages they were.

  • La isla de la tortuga o la vuelta a casa de Gary Snyder

    La isla de la tortuga o la vuelta a casa de Gary Snyder

    Por cortesía de kriller71 ediciones publicamos el prólogo a la traducción al castellano de Turtle Island, obra del poeta estadounidense Gary Snyder que obtuvo el premio Pulitzer de poesía en 1975, que se publica el próximo 25 de marzo.


    En El ABC de la lectura, Ezra Pound escribe que debe desconfiarse del profesor que dedica más tiempo a hablar del autor que de la obra; es probable que esa admonición valga también para los prologuistas y, sin embargo, es bien difícil sustraerse de la contundente biografía de un poeta como Gary Snyder a la hora de hablar de su vinculación con este libro. Con permiso entonces de il miglior fabbro comencemos por algunos detalles biográficos: en 1968, Snyder retorna a California después de un periodo de alrededor de diez años en Japón, entreverado con estancias más cortas en su país y una temporada trabajando en la sala de máquinas de un petrolero. Había viajado hasta allí para estudiar y practicar budismo, algo que por entonces hubiera sido imposible de hacer en China. Durante parte de su estancia, en Kioto, se integra enteramente en la vida monástica.

    Hasta ese momento, el autor había publicado dos poemarios previos al que nos ocupa: Riprap y Myths and Texts, que vieron la luz en ese orden, aunque la escritura de muchos poemas responde a una cronología inversa. El caudal experiencial y la materia del segundo tienen su fuente, en gran medida, en el mundo mítico nativo americano y los trabajos que Snyder realizaba como peón forestal en su propio país antes de partir hacia Japón. En Riprap, el autor continúa en la senda temática de la experiencia del trabajo manual como fuente de los textos –en el bosque enlosando caminos de herradura, en una garita de vigilancia de incendios, en un petrolero–, pero aparecen ya poemas relativos a su estancia en Asia, y el libro se completa con una selección de traducciones de un eremita chino del siglo XII –budista, solitario y salvaje–, Han Shan o “Montaña Fría”. Son dos primeros libros importantes, que desprenden una sensación de movimiento: si se leen trastocando su orden de publicación parecen seguir la peripecia vital del autor y de algunas de las intuiciones poéticas que lo han acompañado hasta la consecución de sus últimas obras: “la celebración del trabajo manual como modo de vida y conocimiento, confluyente con el quehacer físico y espiritual” 1, la influencia estética y temática de la poesía china y japonesa, la exploración del sustrato imaginativo de las culturas nativas norteamericanas, y una empatía sin ambages con la naturaleza salvaje. De vuelta a Estados Unidos, Snyder publica The Back Country (1968) y Regarding Wave (1970), que ahondan en las mismas temáticas e incorporan otras –como el nacimiento de sus hijos–. Si bien plenos de buenos poemas, no alcanzan el grado de compleción unitaria que, como libro, posee el que ahora celebramos en su versión en castellano.

    Gary Snyder en 2014. Foto: Larry Miller (CC BY-SA 2.0).

    En 1971, Snyder comienza, ayudado por una cuadrilla de amigos, la construcción de una casa de madera, que aúna características de la arquitectura japonesa y del entorno rural americano, en las faldas de la Sierra Nevada californiana. Con baño en el exterior, sauna caldeada con leña e inicialmente sin conexión a la red eléctrica, Kitkitdizze continúa siendo su hogar a día de hoy, con casi 87 años. El nombre de la propiedad responde al que una tribu nativa local, los miwok, utilizaban para llamar a una planta endémica de la zona que crece entre coníferas, cuya denominación científica es Chamaebatia foliolosa. Ese mismo año se muda allí con “familia, herramientas y libros”, como él mismo cuenta en su último libro de ensayos 2. La primera edición de Turtle Island se publica tres años más tarde.

    La isla de la tortuga –que ve la luz en traducción de José Luis Regojo en kriller71 ediciones– es probablemente la raíz primaria de un proyecto poético que convierte a Gary Snyder en uno de los grandes en lengua inglesa de los últimos sesenta años. Supone su “vuelta a casa” y su completa confirmación como un poeta americano, si atendemos a esa adjetivación en la más rica de sus acepciones: aquella que, consecuentemente, el propio autor ayuda a establecer y definir en el largo aliento de su obra. El libro propone, ya desde el título – que aparece inmediatamente glosado en una nota introductoria–, ensanchar la compresión común del continente por medio de la recuperación de un antiguo nombre, presente en los mitos de creación de varias culturas nativas americanas. En ellos, la tierra se sostiene sobre el caparazón de una tortuga. Snyder expande el alcance del relato instando a reelaborar una relación con el espacio físico del continente atenta a fronteras naturales como las cuencas fluviales, que determinan comunidades de plantas, animales y áreas culturales, en contraste con una división territorial y sus denominaciones que conforman “imposiciones arbitrarias e inexactas de lo que realmente hay aquí” 3.

    Son muchos los rastros que sigue el libro en su propósito de alcanzar una visión real y vinculante de ese “aquí”; desde la incorporación de la propia formación espiritual de Snyder en la cosmogonía budista –“El Darma es como un Aguacate”–, hasta la recuperación de un arquetipo de cordura vital y espiritual encarnado por la figura mítica del coyote para muchas tribus nativas; desde la afluencia al caudal de la poesía de conceptos de la ciencia ecológica, como el clímax, a las propuestas ideológicas contenidas en una sección final de ensayos, “Charla franca”, sobre límites demográficos, polución, abusos de la energía, biodiversidad o la relectura de los elementos esenciales clásicos. El sesgo más reivindicativo, la defensa sin concesiones de la naturaleza que tanto identifica a Snyder, es consustancial a La isla de la tortuga, a menudo incluso desde una asociación de metáforas e imágenes crudas y axiomáticas: “El 4×4 de la/ Inmobiliaria trae/ Buscadores de tierras, ojeadores, le dicen /A la tierra/ Ábrete de piernas”. Un imaginario que se funde en el libro con una tonalidad menos confrontante que también es propia del autor, en poemas como “Oración para la gran familia” o el que da titulo a la tercera sección, “Para los niños”, que termina con tres de los versos más apreciados de toda su poesía: “permaneced juntos/ aprended las flores /id ligeros”. De alguna manera, la reivindicación moral de la obra de Snyder a favor del mundo natural, e incluso parte de su expresión, quedará ya implantada con La isla de la tortuga, que contiene el germen sustancial de su obra posterior.

    El libro se inserta plenamente en la corriente ideológica que, desde la década de los sesenta del pasado siglo en adelante, toma partido y acción a favor de la naturaleza y la dignidad intrínseca de las culturas indígenas, y con cuyos mimbres temáticos establece un umbral de calidad difícilmente reconocible hasta entonces en la poesía contemporánea norteamericana (si bien existen algunos ejemplos previos en prosa, como la breve obra de Aldo Leopold). Con el inmediato reconocimiento e influencia que alcanza –recibe el premio Pulitzer en 1975, quizás el reconocimiento literario más prestigioso de Estados Unidos, y ha vendido más de 100.000 ejemplares a lo largo de su historia–, La isla de la tortuga participa de una perspectiva conservacionista inscrita en el pensamiento común de muchos de nosotros hoy. Sin embargo, la flecha que a mi entender se inserta en el centro del blanco y cuyo astil no ha dejado de vibrar desde su publicación es la reivindicación del aprendizaje y la experiencia del territorio local –el que se puede recorrer andando– como fuente de conocimiento y responsabilidad primera. Quizás porque esta lección, pese a su trasparencia, parece particularmente difícil de atrapar para una sociedad cuyos vínculos con la movilidad física y la acumulación material desdibujan cada vez más una relación plena con nuestro sentido del lugar. Escribiendo desde la conciencia del suyo, Snyder propone un ejercicio poético que aúna etimología, etnobotánica, espiritualidad, comunidad y cultura.

    “Manzanita”, el nombre de un arbusto del género Arctostaphylos abundante en la parte occidental de las colinas de la Sierra Nevada donde el autor tiene su casa, es el título de la primera sección del libro. “Anasazi”, su primer poema, imagina la vida de esta comunidad amerindia de poblados estables, antecesores de los indios pueblo, en un poema fundacional de serena vindicación de pasado, familia y existencia enraizada en un lugar: “Cesta de maíz / ojos abiertos / niño rojo /casa de labio de roca /Anasazi”. El extraordinario poema “Los muertos al lado de la carretera” llama a la hermandad con los animales que fallecen atropellados en las calzadas que hoy cruzan sus antiguas sendas –alas que servirán para abanicos de danza, carne de ciervo que no se echará a perder–, las carreteras que el propio poeta y sus vecinos transitan, las mismas por las que ruedan los camiones madereros cuyo combustible es la vegetación fosilizada.

    Decir que Gary Snyder es el poeta beat de la naturaleza es decir casi nada. Lo que a mi entender convierte su poesía en un hecho trascendente es la articulación de una visión que vincula tradición con propuestas de futuro, enraizada en una contundente argumentación intelectual plena de referencias cruzadas y una experiencia vital arrolladora. En sus versos se aúna la crítica anticapitalista a un modelo de sociedad sin conciencia de los límites ecológicos, una otredad inclusiva que incluye lo no humano – animales y otros seres vivos– como vecinos de pleno derecho y una nueva conciencia del lugar donde habitamos, llamada a recuperar su pasado cultural y la vivencia significativa de nuestro territorio –no tanto como irreflexivos ciudadanos del mundo, sino como moradores asentados en una biorregión concreta con características climáticas y vegetales particulares–. Conocer la flora local, tomar saunas en familia, caminar por nuestro bosque o ciudad, saber de dónde viene el agua que bebemos o la orientación que siguen las tormentas es todo, de acuerdo con Gary Snyder, parte de nuestro retorno a casa.

    Breve coda sobre la traducción de kriller71 ediciones

    Traducir poesía se asemeja a participar en una cordada de escaladores, donde el autor asciende abriendo la vía o asido a los salientes que encuentra, y el traductor le sigue, encordado con él, en una aventura que combina intuición, esfuerzo y un aprendizaje tutelado.

    Portada de «La isla de la tortuga», Gary Snyder (trad. José Luis Regojo). kriller71 ediciones, 2017.

    Turtle Island –y su traducción– ronda el corazón y los pasos de José Luis Regojo desde 1983, cuando este, con unas cuantas traducciones en la mochila, se marchó en busca de su autor a California. Visitó a Snyder en su casa de Kitkitdizze en febrero de ese mismo año, y tuvo la suerte de que cayó una copiosa nevada, así que el poeta y su familia lo acogieron varios días. Las traducciones de La isla de la tortuga se completaron a su vuelta; hubo una edición no venal y algunas se publicaron en La mente salvaje, poemas & ensayos, una antología de poesía y prosa de Gary Snyder (Ardora, 2000 y 2016), pero como libro al alcance de todos había permanecido inédito hasta ahora. Partiendo de su versión inicial hace 34 años, el aroma de estos versos se ha intensificado con el trabajo posterior de Regojo en la traducción de otras obras del autor: ensayos en colaboración en La práctica de lo salvaje (Varasek, 2016) el libro de ruta Viaje por la India (Varasek, 2015) o poemas vertidos al catalán con Jaume Subirana en Les muntanyes són la teva ment (Tushita, 2103). Una comprensión atinada del ritmo, la inflexión y el alcance significante de los versos de un buen poema puede llevar años. Se asciende “paso a paso, respiración a respiración, sin prisa, sin dolor” 4… Con sudor genuino, humildad y algo de suerte, un buen traductor conseguirá que el horizonte revelado del poema aparezca también en su lengua, entre jirones de bruma. Gracias a José Luis Regojo disfrutamos hoy de estas visiones; buena suerte para todos en el descenso.

    Madrid, febrero, 2017.

    Notas

    1. Snyder, Gary. La mente salvaje (poemas y ensayos) Nueva antología. Edición de Nacho Fernández Rocafort. Pág. 18, “Introducción a la primera edición”. Madrid, Árdora Ediciones, 2016.

    2. Snyder, Gary. The Great Clod. Notes and Memoirs on Nature and History in East Asia. Berkeley, Counterpoint, 2016. De próxima publicación en castellano en Varasek Ediciones.

    3. Snyder Gary. La isla de la tortuga. En esta edición, pág. 15

    4. Snyder, Gary. La práctica de lo salvaje. Op. cit. Pág. 312, en el ensayo “Los escritores y la guerra contra la naturaleza”.