Etiqueta: guerra civil

  • Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.

    Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.

    Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.

    y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas

    me observan

    postradas frente la muralla del lavadero

    vestidas e luto

    pisando la uva en el lagar

    me observa

    mi bisabuela

    con sus ojitos rasgados

    -Fragmento de poema Mis Mujeres

    Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto

    Las Sindicales

    proyectos de casas vacías

    donde anidan las palomas a sus anchas

    donde todavía los portales ostentan

    aquella placa metálica

    de tétricas flechas negras

    -Fragmento del poema Una ramita de laurel

    Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.

    Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023

    Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:

    aprehender el color de la piedra

    sus diferentes estratos que eran mi carne

    hasta llegar a la grasa

    de mi cuerpo de niña

    -Fragmento del poema Quise

    A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.

    hundo los brazos en las aguas

    de este pantano espeso

    a tientas busco a mis muertas

    -Fragmento del poema Mis Muertas

    Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.

    En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean

    estoy como el país partida en dos

    qué suplicio este silencio

    así me dobla la cintura,

    y me queda qué lengua

    si me arrebataron

    la voz

    y mi hermana no es mi hermana

    ni mi casa es ya mi casa

    -Fragmento del poema Rosario

    Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.

    A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.

    a esos que hoy alzan su brazo impunemente

    quiero increparles

    que me dejen hacer memoria

    la memoria de mis mujeres

    que solo escribo estos versos

    para reconciliarme con mis muertas

    -Fragmento del poema La memoria de mis muejres

    Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.

    Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.

    Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.

  • Antes del amanecer de Miquel Osset Hernández

    Antes del amanecer de Miquel Osset Hernández

    Antes del amanecer (Miquel Osset Hernández)

    Bubok Pub. Mayo 2022

    A finales de julio de 1936, un conjunto de milicianos, guardias civiles y voluntarios procedentes de las comarcas de Castellón constituyó la denominada Columna Casas Sala. La finalidad de esta columna era revertir el golpe de Estado del 18 de julio en Teruel.

    La columna estaba bajo el mando del diputado por Castellón Francisco Casas Sala y del coronel de carabineros Hilario Fernández Bujanda. Cerca de mil hombres partieron inmediatamente, sin apenas tiempo ni formación, hacia Teruel. Poco antes de su llegada, se precipitaron los acontecimientos y el golpe se transformó en una contienda sangrienta que serviría al mundo como pequeña muestra inicial de lo que iba a suceder en toda España a partir de ese momento.

    Relato que mantiene la tensión desde el inicio escrito por Miquel Osset Hernández, poeta, escritor y fundador de la editorial Proteus Libros, además de doctor en bioquímica y filología hispánica y directivo en varias empresas internacionales del sector químico. En la actualidad reside en La Habana (Cuba).

    Este libro tiene dos partes principales: el relato y un epistolario de María Zambrano.

    El relato documentado, mantiene fielmente los nombres y apellidos de los principales protagonistas de la “Columna Casas Sala”: Francisco Casas Sala, el jefe político; Hilario Fernández Bujanda, el coronel de carabineros actuando de jefe militar; el capitán Luis Sirera y el teniente Joaquín Osset. Durante el trayecto relatado, se incorporaron fuerzas de la Guardia Civil de Castellón y Cuenca al mando del comandante Ríos Romera.

    La segunda parte del libro son recreaciones más o menos verosímiles a partir de las relaciones entre sus protagonistas (Ferrater Mora, Herminio Almendros, José Mª González Porto, A. Rodríguez Aldave, Eduardo Ortega y Gasset, Antonio Ortega, Joaquín Xirau, López Collantes, Luis Amado Blanco, Concha Méndez, Fina García Marruz), excepto dos cartas originales de Gustavo Pittaluga a María Zambrano.

    Acompaña a estas dos secciones, un índice biográfico de diversos personajes del exilio español en Cuba.

    Hay que reconocer el inmenso trabajo de investigación y documentación hecho por Osset para poder seguir la historia de este acontecimiento y “dar vida a la literatura”, en palabras del autor. Personajes retratados con mucho detalle y realismo, así como una conversaciones que te introducen en ellas como si fueras un personaje más de la historia. Realidad y ficción entrelazadas en un relato que una vez que lo empiezas a leer, no puedes dejarlo.

    Antes del amanecer es de esas pequeñas joyas que las grandes editoriales dejan pasar y no alcanzan a publicar por su burocracia interna. Vosotros y vosotras, lectores afortunados, podéis conseguirlo aquí.

    Temas sugeridos:

    Si quieres consultar la base de datos de víctimas de la Guerra civil española y el franquismo de la asociación sin ánimo de lucro Innovación y Derechos Humanoshaz click aquí.

    Si quieres hacer un uso pedagógico de este libro, haz click aquí.

  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    (Segunda parte)

    Tal como comentamos en la primera parte, Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Tras haber analizado la primera sección, Las poetas del destierro, a continuación, vamos a comentar la segunda parte del libro, Las poetas que permanecieron en España. Una selección de poemas que detallan escenas vividas que se repetían en la capital asediada, los horrores de la guerra y la nostalgia de la patria abandonada, así como la muerte de seres queridos. Se demuestra el reconocimiento progresivo de los derechos de las mujeres durante la Segunda República hasta el fin de la guerra civil, momento en el cual se implantaron los valores conservadores del Régimen confinando, nuevamente, a las mujeres al hogar. La mayoría de estas poetas escribieron desde el exilio o bajo el anonimato del espacio doméstico.

    Las poetas que permanecieron en España

    Pilar de Valderrama (1889-1979). Madrid. De familia conservadora de la alta burguesía. Guiomar, el amor secreto de Antonio Machado. Casada con el intelectual Rafael Martínez Romarate. La muerte de su hijo, que luchó en el bando nacional, por enfermedad, afectó a su poesía.

    Lucía Sánchez Saornil (1895-1970). Madrid. Telefonista, poeta en las filas del ultraísmo vanguardista y escritora autodidacta. Vivió en Valencia de incógnito. Pareja de América Barroso.

    Ángela Figuera (1902-1984). Bilbao. La principal característica de la poesía de Ángela es su sinceridad durante los duros años del franquismo. Una mujer en un mundo de hombres, madre y abuela que reivindica un papel más activo para la mujeres, una vasca en Madrid. Casada con Julio Figuera.

    Porque es lo cierto que me da vergüenza,

    que se me pare el pulso y la sonrisa

    cuando contemplo el rostro y el vestido

    de tantos hombres con el miedo al hombro,

    de tantos hombres con el hambre a cuestas,

    de tantas frentes con la piel quemada

    por la escondida rabia de la sangre.

    (Fragmento de Belleza cruel)

    Concha Lagos (1907-2007). Córdoba. Editora, escritora y miembro de la Real Academia de Córdoba. Está considerada escritora total, por haber publicado tanto poesía como narrativa, teatro y ensayo. Casada con el arquitecto y fotógrafo Mariano Lagos.

    Carmen Conde (1907-1996). Cartagena (Murcia). Poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Primera mujer elegida como miembro de la Real Academia de la Lengua Española. Fundó, con su marido, el poeta Antonio Oliver, la primera Universidad Popular de Cartagena.

    Pino Ojeda (1916-2002). El Palmar de Teror (Gran Canaria). Escritora y artista plástica que abarcó el campo de la novela, la poesía y la pintura. Fue la primera mujer que fundó una galería de arte en Canarias. Se casó con Domingo Doreste. Su muerte le produjo una depresión y marcó su vida y su poesía.

    Gloria Fuertes (1917-1998). Madrid. Escritora de narrativa, poesía, teatro y prolífica autora de literatura infantil y juvenil. Pertenece al movimiento poético denominado Postismo. El conjunto de su obra se caracteriza por la ironía con la que trata temas tan universales como el amor, la soledad, el dolor o la muerte.

    María Beneyto (1925-2011). Valencia. Escribe en castellano y valenciano. Su carrera profesional tuvo dos etapas separadas por un silencio creativo de casi veinte años: desde  finales de los 70 hasta mediados de los 90 no escribió. Cultivó una sensibilidad muy especial hacia la cuestión de género.

    Acacia Uceta (1925-2003). Madrid. Los bombardeos, el dolor, el hambre y el sufrimiento fueron tema recurrente de su poesía. Directora de la sección de literatura del Ateneo de Madrid; fundadora y vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha y miembro numerario de la Real Academia Conquense de  Artes y Letras (RACAL). Se casó con el periodista Enrique Domínguez Millán.

    Angelina Gatell (1926-2017). Barcelona. Poeta, traductora, actriz de doblaje y mujer comprometida y luchadora que trabajó activamente en la defensa de diversas causas tanto políticas como sociales y culturales. Se casó con el actor Eduardo Sánchez Lázaro.

    Francisca Aguirre (1930-2019). Alicante. Hija Predilecta de Alicante en 2012 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018. Su poesía se mueve como testigo del mundo en el que vive y tiene un marcado carácter existencial. Se casó con el poeta Félix Grande.

    Mariluz Escribano (1935-2019). Granada. Profesora, poeta y narradora. La gran poeta del perdón y la memoria siguiendo la estela de Antonio Machado. Recibió el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio de las Letras Andaluzas y la Bandera de Andalucía por su trayectoria y compromiso ético.

    En la fosa donde pudren sus cadáveres

    se habían puesto a fumar, se habían sentado…

    Llegaron a creer que no hubo muertos,

    llegaron a creer que todo es campo.

    (…)

    Vestidos de soldados, no de ideas,

    vestidos de obediencia a otro mandato,

    sonríen y se van… No van contentos,

    tampoco se rebelan: son rebaño.

    (Carmen Conde. Fragmento de En un mundo de fugitivos)

    Para finalizar, tal como se indica en la introducción, «recuperar los nombres y la escritura de estas poetas supone reconocer su pasado y su puesto en la historia».

    Recuerda comprar y leer esta antología, no te defraudará.

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  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Un ejemplo de esta invisibilización nos la cuenta Vila-Belda en el prólogo: Entre quienes acompañaban a Antonio Machado en su exilio “figuraba la poeta catalana Clementina Arderiu. Ella y su familia integraban el grupo que cruzó a pie la frontera francesa con Machado la noche fría y lluviosa del 27 de enero de 1939. Arderiu ya había publicado tres colecciones de poesía. Viajaba con su marido, Carles Riba, también poeta y republicano comprometido (…) Pero mientras que los nombres de otros acompañantes de Machado, como Tomás Navarro Tomás o Corpus Barga, figuran en los relatos que narran el éxodo del poeta español, el de Arderiu apenas aparece en las listas de quienes integraban esta dolorosa marcha”.

    Ellas cuentan la guerra es una recopilación dividida en dos grandes secciones: Las poetas del destierro y Las poetas que permanecieron en España con un poema, a modo de preámbulo, de una poeta desconocida, Isabel. Publicamos la reseña en dos partes, que coinciden con las secciones del libro. Presentaremos brevemente a cada poeta y os dejamos a vosotros y vosotras la libertad de elegir el poema o poemas que más os gusten, una vez hayáis comprado y leído la antología.

    Mención especial hay que hacer a Reyes Vila-Belda, compiladora de esta antología y catedrática de Literatura Española Contemporánea en Indiana University (EEUU). Autora de diversos libros, entre los que destacamos aquellos dedicados a las figuras de Antonio Machado y Gloria Fuertes.

    El año 1936 marca el inicio de la guerra y también el de la publicación del poema ¡Alarma! de Rosa Chacel sobre los bombardeos, el primero que se conoce sobre el conflicto.

    Sus alas, rojas o negras,

    veloces el cielo surcan

    con maléficos destellos,

    son claras estelas puras.

    Sus fragorosos alientos

    con ira pasando zumban.

    Lanzas de fuego se arrojan,

    que encendidas se entrecruzan;

    meteoros de la tierra

    brotan, siguiendo su ruta.

    (Fragmento de ¡Alarma! de Versos prohibidos)

    Las poetas del destierro

    Clementina Arderiu (1889-1976). Barcelona. Cruzó la frontera con el grupo de Antonio Machado en 1939. Escribió siempre en catalán poemas que idealizan la vida cotidiana. Se casó con el poeta catalán Carles Riba.

    Rosa Chacel (1898-1994). Valladolid. Más conocida como novelista. Ayudó como enfermera los primeros meses de la guerra. Su poesía se puede catalogar como intelectual, clásica y neoclásica. Se casó con Timoteo Pérez, responsable del traslado de los cuadros del Museo del Prado a Suiza.

    Concha Méndez (1898-1986). Madrid. Mujer moderna, deportista, independiente y creadora de su identidad. Trabajó como maestra en Londres. Su poesía es directa, sincera, sensual, perdurable y romántica. Se casó con el poeta y editor Manuel Altolaguirre en 1932, quien la abandonó en 1944.

    Ernestina de Champourcin (1905-1999). Vitoria-Gasteiz. Única mujer incluida en la antología de Poesía Española Contemporánea de Gerardo Diego, pero en su segunda edición, por lo que su nombre se ha ninguneado como parte de la Generación del 27. Trabajó como enfermera en la retaguardia. Se casó con el poeta Juan José Domenchina, secretario personal de Manuel Azaña.

    Ana Mª Martínez Sagi (1907-2000). Barcelona. Deportista, independiente y feminista luchadora por el voto femenino. Primera mujer miembro de la junta directiva del FC Barcelona en 1934. Corresponsal en la columna Durruti. Poeta calificada como heredera de Rosalía de Castro. Mantuvo una relación con la escritora Elisabeth Mulder.

    María Enciso (1908-1949). Almería. Maestra y delegada del gobierno republicano para recoger niños españoles en los campos de concentración franceses. Poesía que reivindica la libertad e interés por mantener viva la memoria histórica. Divorciada de Francisco del Olmo en 1937. Pareja de Ramón Costa, izquierdista catalán.

    Concha Zardoya (1914-2004). Nacida en Chile de padres españoles. Hablaba en catalán con su madre, a pesar de no ser catalanas. Traductora del inglés, crítica literaria y la poeta que más ha escrito sobre la guerra civil española. Poesía con tono propio basado en la poetización de las cosas sencillas, como forma de indagación en los problemas de la condición humana.

    Es mi única patria la palabra.

    Es el único pan que como a diario.

    ¡Corteza dura masco, miga blanda,

    Dorado candeal que besa el labio!

    (Fragmento de Corral de vinos y muertos)

    Mada Carreño (1914-2000). Madrid. Escritora, periodista y ensayista. Su poesía muestra la voz inconfundible de una mujer libre. Se casó con el periodista y editor Eduardo de Ontañón.

    Julia Uceda (1925). Sevilla. Se exilió en 1959 cuando, viajando a París, se dio cuenta del ambiente opresivo de la posguerra. Ganó el Premio Nacional de Poesía 2003. Sus poemas nos conducen a la reflexión sobre el origen y a la búsqueda en el presente de la herencia del pasado remoto. En la actualidad reside en el valle ferrolano de Serantes.

    Nuria Parés (1925-2010). Barcelona. Poeta, ensayista y traductora. Su poesía, de corte intimista, muestra los problemas de la cuestión identitaria y el reproche hacia sus adultos por no asumir un destierro definitivo, lo que dificultó la plena integración de los más jóvenes en el país de acogida. Se casó con el médico exiliado Carlos Parés.

    Aurora de Albornoz (1926-1990). Luarca (Asturias). Poeta, crítica literaria, profesora y ensayista. Sus poemas insisten en referirse a un pasado infantil marcado por el conflicto civil y las penurias de una posguerra vivida. Su tío abuelo, Álvaro de Albornoz, presidió el gobierno republicano en el exilio.

    Algunas de estas poetas fueron conocidas como Las Sinsombrero, mujeres que, al quitarse el sombrero, símbolo de libertad y de rechazo al papel de esposa y madre que se esperaba de ellas, participaron de tú a tú en la vida intelectual española entre los años veinte y treinta del siglo XX.

    De todas las poetas que se exiliaron se puede destacar un rasgo común, la dificultad de adaptación al volver a España por los cambios políticos y culturales sufridos a consecuencia de la dictadura.

    Espérame en tu cruz, España mías.

    Yo volveré cuando las hojas caigan.

    Espérame en tu blanca luz de nardos,

    y en tu viento amarillo de retamas.

    Que si yo no volviera, como sueño,

    El mar, te llevaría mi esperanza.

    (Fragmento de  De mar a mar, María Enciso)

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  • Trece cuentos (1931-1963) de Luisa Carnés (Ed. Hoja de lata, 2017)

    Trece cuentos (1931-1963) de Luisa Carnés (Ed. Hoja de lata, 2017)

    © Archivo herederos de Luisa Carnés

    Luisa Carnés, (Madrid, 1905-México D.F., 1964) fue una novelista y periodista española, autora invisibilizada de la Generación del 27. Nació en el seno de una familia obrera. A los once años ya empezó a trabajar en un taller de sombrerería y en 1928 consiguió publicar una colección de relatos breves: Peregrinos de calvario. A partir de su experiencia como camarera en un salón de té escribió Tea Rooms. Mujeres obreras (1934), muy bien recibida por la crítica por su carácter innovador y su fuerza narrativa. Su carrera literaria se vio truncada por el golpe militar del 18 de julio de 1936.

    Se exilió en México, llevándose como único equipaje una cartera de piel que contenía, entre otras cosas, sus relatos. Este año 2022 se cumplen 58 años de su trágica muerte en un accidente de tráfico, en el más completo de los olvidos para la historia de la literatura del país que la vio nacer.

    Al igual que otras muchas escritoras españolas de su generación, Luisa Carnés se interesó por los temas sociales, que recreó en sus relatos: la defensa de la mujer, de la infancia, de los trabajadores y de la legalidad republicana. Es triste reconocer, que no ha sido hasta hace poco más de treinta años que se la ha tenido en cuenta como escritora de la Generación del 27. A diferencia de muchos de sus integrantes, universitarios la mayoría, Luisa Carnés fue una mujer obrera y autodidacta, la mayor de seis hermanos, abocada al trabajo temprano, que aprendió a escribir para aislarse de la realidad en la que vivía.

    Trece cuentos (1931-1963) es una antología de relatos enmarcados en el realismo social, algunos autobiográficos, dividida en un preludio y cuatro periodos:

    • Preludio: En el tranvía.
    • República: Los mellizos, Una mujer fea, Olivos.
    • Guerra y la posguerra: En casa, La chivata, Sin brújula.
    • México: El álbum familiar, La mulata, El ujier.
    • Internacional: Momento de la madre sembradora, Aquelarre, El señor y la señora. Smith.

    Son relatos, muchos de ellos, descarnados, fruto de observar a su alrededor: la paupérrima situación de la mujer española, la crueldad de la guerra y la represión, y los sufrimientos de la población durante la posguerra. En México, Carnés aborda la nostalgia de los exiliados y su nueva realidad. Siguen algunos fragmentos.

    Olía a chinches y a vejez (…) Los propios mellizos envejecían. Habían cumplido cuarenta y cinco años; su piel agrio limón se cuarteaba, sin apenas haber gustado el contacto de una mujer.

    (Los mellizos)

    Junto a ellas, otras, ante las cuales me habían enseñado desde niña a pasar de largo, sin mirar a las mujeres que se recostaban en los quicios de las puertas, siempre como en espera de alguien que no llegaba, aunque sin aparentar impaciencia, reflejando en sus figuras desvaídas un cansancio de siglos.

    (En casa)

    Las fugitivas habían sustituido los suspiros por lágrimas, habían fundido sus corazones a lo que tenían más cerca y se adormilaban, acunadas por el dolor.

    (Sin brújula)

    No importa dónde fuera. El hecho ha quedado escrito en la historia. Porque la historia se hace así, con hechos no siempre grandes (…) Y toca a las madres escribir la historia.

    (Momento de la madre sembradora)

    Trece cuentos se terminó de imprimir el 5 de mayo del 2017, casi ochenta años hemos tardado en conocer y leer la antología Trece cuentos (1931-1963). Aquí puedes comprarla y apoyar a las editoriales independientes y minoritarias, como Hoja de lata, que se arriesgan y sacan a la luz joyas literarias como la que os mostramos hoy.

    Aquí os adjunto un enlace de eldiario.es donde podéis leer completo el relato La chivata.

    Temas paralelos:

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  • Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Jo tenia deu oliveres, Premi Vila de Lloseta de Narrativa 2018, El Gall Editor, Pollença, Mallorca

    Josep Masanés és un poeta/novel.lista catalano-menorquí que té al seu haver un bon grapat de publicacions i de premis tant en poesia com en prosa. Ja va ser entrevistat el mes d’octubre de 2017 a la nostra revista.

    Té un poemari que es titula Radiació de fons, publicat a Pagès editors l’any 2017 del qual ja vam fer una ressenya aquí.

    Fa un any aproximadament, li vaig demanar si volia participar amb un poema a l’Antologia poètica a favor de les persones refugiades Versos d’Acollida que es va publicar a la Fundació BarcelonActua amb la col.laboració de Poémame. La casualitat va fer que ell ja estigués acabant el primer esborrany d’aquesta novel.la. Em va dir que sí i em va enviar un poema que podeu trobar a l’antologia que gairebé és un resum de la novel·la.

    El diumenge dia 11 de novembre vaig tenir la sort de fer la presentació del llibre a la Llibreria Documenta de Barcelona amb la presència de l’autor.

    En aquest cas, en Josep Masanés dona veu a la Dalita, una mestra d’Alep, per expressar la tragèdia que va suposar l’esclat de la guerra d’Irak l’any 2011. ‘Jo tenia deu oliveres’ és un relat en veu de dona, un relat d’una persona sensible que ha triat a una dona per explicar-nos la història de la seva família. Les dones, de totes maneres, tenen molta força a la novel.la i en els seus diàlegs:

    • ‘L’home no és el centre de l’univers’ (52),
    • ‘la sexualitat de la dona no ha estat mai una part de la nostra llibertat, han estat els homes qui han dictat com havíem d’emprar-la’ (54).
    • ‘I aquest és el nostre màxim terror. Que ens cosifiquin.’ (67)

    Les dones també són les grans oblidades de les guerres (només es parla dels que maten).

    Dalita mai deixa de ser mestra i mare amb els seus fills i ho demostra compartint un tros de pa amb una veïna en un moment on era molt difícil trobar-lo. L’autor ens confessa que aquesta anècdota la va viure quan ell era petit.

    En Josep Masanés desgrana el dia a dia de la guerra, de tot el que es va perdent de mica en mica, adonar-te’n que t’és igual el teu país, la teva nacionalitat, només vols sobreviure tu i la teva família. Per aconseguir veracitat a la seva història va seguir el compte de Twitter d’una nena de deu anys que va narrà la situació a Síria a cop de piulades fins que una bomba la va silenciar.

    El marit de la Dalita, l’Aram, va a la guerra i a través d’ell i d’altres personatges podem veure i, fins i tot a vegades sentir el patiment, la por, el desconcert, la separació, la mort i molts altres sentiments que sorgeixen al voltant de la guerra.

    El llenguatge que utilitza Josep Masanés és auster, telegràfic, et va donant cops de puny a mesura que vas llegint i et fa qüestionar el nostre dia a dia. Paràgrafs curts que donen rapidesa i vitalitat a la lectura. És un estil cinematogràfic, vibrant.

    Intercala la veu del poeta en petits detalls

    • el professor Hadidi acaronant un llibre enmig dels bombardeigs,
    • la mort per inanició d’un rellotge al qual ningú li donarà corda (94),
    • les teranyines a les finestres (55),
    • la papallona groga (87),
    • les mirades dels personatges (106),
    • la soledat (107),
    • els arbres despullant-se (121).

    També trobem un petit gran homenatge als voluntaris civils que van a ajudar com la Rasha, el noi amb la nina a les mans, la Paula.

    La música. És un tema que surt reiteradament a la novel.la: l’ària de Lascia (24), Stravinsky (41) o la cançó City of Stars (46). En Josep Masanés ens confessa que la inspiració li va venir de quan va conèixer a la ciutat de Palma una cantant d’òpera que havia hagut de marxar del seu país i es dedicava a cantar pels carrers.

    És una novel.la molt treballada en els més petits detalls:

    • El blau a la pell per disparar amb un Kalashnikov (33),
    • com va vestida la gent abans i durant la guerra,
    • els bigotis dels homes,
    • com van sortint les canes als personatges a mesura que passa el temps (117),
    • el fet de colpejar les parets amb masses quan els militars entren a les cases (29),
    • el canvi de presentadora de TV (34),
    • l’absurditat de planxar la roba (35),
    • la roba cosida a trets mentre s’està eixugant al sol (61), …

    Els lectors també rebem missatges directes de les víctimes que pateixen:

    • ‘rebels o terroristes’? El nom no fa la cosa. (27)
    • en temps convulsos cal mimetitzar-te amb el que t’envolta per sobreviure. (29)
    • com és la naturalesa humana (33)
    • ‘guiat pel cor, no per principis filosòfics, …’ (88)
    • ‘la venjança no canvia el passat, cal oblidar, cal perdonar… no deixis que els records no et deixin viure’ (90)
    • ‘el combat sempre és vil’ (21)
    • ‘nosaltres els sirians érem gent normal, els desastres són històrics’ (22)
    • ‘per què darrere dels grans discursos no hi ha més que misèria moral i interessos espuris?’ (14)

    De tant en tant en Josep Masanés, que ja va escriure un llibre sobre la Guerra Civil espanyola ‘La vall de la matança’ amb el que va guanyar el premi XXIX de narrativa de Ribera d’Ebre, ens deixa detalls per a qui els vulgui entendre:

    • les víctimes de cunetes: “homes que ningú servarà el record fins d’aquí a molts anys, quan el seu record ja no pugui fer mal als botxins ni als seus descendents” (32)
    • les coses que passen i que no es parlen (el silenci de la postguerra) tant per part dels civils com dels militars. (83,84,103)

    La portada del llibre és una olivera seca, talada però amb les arrels ben posades, com si fos una imatge de la Dalita i la seva família. I per una altra banda, la contraportada és negra, com la guerra.

    És una novel.la plena d’esperança, fàcil i agradable de llegir malgrat el tema i que aconsegueix dues coses: plaer per la lectura i reflexionar sobre la societat en què vivim. Us la recomano.

     

  • La respuesta de la poesía frente al terrorismo

    La respuesta de la poesía frente al terrorismo

    John Donne

    En el acto del homenaje del atentado de las Ramblas de Barcelona y Cambrils cometido el 17 de agosto de 2017, además de la marcha y de la ofrenda realizada, se ha llevado a cabo la lectura de un poema: Las campanas doblan por ti, de John Donne.

    Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

    Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

    Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

    Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

    El poema procede de la Meditación XVII de Devotions Upon Emergent Occasions, obra perteneciente al poeta metafísico John Donne, y que data de 1624. El texto de Donne es interpretado como una metáfora sobre el ser humano que forma parte de un «ser colectivo» constituido por todos los seres humanos.

    En este acto de recuerdo a las víctimas del atentado terrorista, el poema ha sido leído en ocho idiomas. Aquí os dejo la grabación de RTVE. Es una lástima que el comentarista no deje oír el poema leído en cada una de las lenguas puesto lo ha traducido SIETE veces , sólo ha dejado oír en directo la versión en castellano. Sobran las palabras.

    Por último, solo queda recordar que este poema fue inspiración para Ernest Hemingway quien en 1940 publicó su novela For Whom the Bell Tolls ( Por quién doblan las campanas). El título de la novela proviene de la conocida expresión popular que hace referencia a la costumbre de hacer sonar las campanas de la iglesia cuando alguien muere.