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  • La fuerza de la poesía: el poeta suicida Xu Lizhi

    La fuerza de la poesía: el poeta suicida Xu Lizhi

    Algunas personas confunden poesía con poemas exclusivamente amorosos. Nada más lejos de la realidad. Mi poesía, sin ir más lejos, es de denuncia, es social, política y, a veces, de amor.

         Hoy os quiero mostrar un ejemplo de poesía dura y real. Poesía que, si tuviera eco, podría ser la chispa que encendiese una revolución, un deseo de cambio y que, por otro lado, nos muestra la cara más despreciable de nuestra sociedad: el silencio, el no-va-conmigo.

         Ya hace tiempo publicamos en estas páginas algo similar respecto a la polémica de la evolución de un poema de Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller.

         Os recuerdo una versión de aquel poema:

    Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

    guardé silencio, porque yo no era comunista.

    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

    guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

    no protesté, porque yo no era sindicalista.

    Cuando vinieron a buscar a los judíos,

    no protesté, porque yo no era judío.

    Cuando vinieron a buscarme,

    no había nadie más que pudiera protestar.

         Hoy, os hablo de un poeta chino: el poeta suicida Xu Lizhi,  que trabajaba en la fábrica donde se ensambla el iPhone.

         Este joven de 24 años resume en su lamento poético la realidad de una joven y no tan joven generación explotada y alienada por la sociedad de hoy en día.

         Xu Lizhi se quitó la vida el 30 de septiembre de 2014 al arrojarse por la ventana de su dormitorio en Shenzhen. De forma premonitoria, ya en 2010 escribió un poema en el que resumía su frustración:

    Un tornillo cayó al suelo

    en su negra noche de horas extras.

    Cayó vertical y tintineante

    pero no atrajo la atención de nadie,

    igual que aquella última vez,

    en una noche como ésta,

    en la que alguien se lanzó al vacío.  

         Quiero acabar este breve artículo con las mismas palabras que utilicé en el artículo de enero de 2018:

    ¿No será que buena parte de nosotros, de nuestra sociedad, ha cedido y continua cediendo su libertad por comodidad?

    ———————————————————————————————–

    Podéis encontrar más información:

  • 13 preguntas y una poeta, Micaela Serrano: «El dolor puede convertirse en tu mejor aliado, en tu verdadero maestro»

    13 preguntas y una poeta, Micaela Serrano: «El dolor puede convertirse en tu mejor aliado, en tu verdadero maestro»

    A Micaela Serrano Quesada la conocí en una reunión de poetas propiciada por la Fundación Espejo en la villa barcelonesa de Viladecans. Allí me la presentaron y me comentaron: ‘es la poeta de Viladecans, tienes que leerla, es muy buena’.

    Como el objetivo de Poémame siempre es dar a conocer nuevas voces, a poetas desconocidos y desconocidas eso hice. Leí sus poemas y decidí entrevistarla para que todos la conociéramos un poco más.

    Aquí tenéis la entrevista y espero que la disfrutéis. Pero antes, vamos a verla y escucharla.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Empecé a escribir poesía con 15 años en la época del Instituto. Entonces me gustaba sentarme en un banco del parque de mi ciudad y allí escribía mis primeros versos. Más tarde cursé Filología Hispánica porque me apasionaba la literatura y decidí ser escritora.

    Sin embargo, mi actividad literaria empezó mucho más tarde, con 23 años. Escribía poemas y me presenté a varios concursos literarios. Alguna revista literaria publicó algunos de mis poemas, como Thesaurus.

    Realicé diferentes cursos de escritura creativa que despertaron más mi imaginación con Mónica Cano y Montse Margarit.

    Conocí a los componentes de El Laberinto de Ariadna, especialmente a Felipe Sérvulo, el presidente de la Asociación, que me impulsó para editar mi primer libro “Vientos Azules” en 2009 y cuyo prólogo está escrito por él.

    En 2008 hice muy buenos amigos, José Luis Bravo de Fundación Espejo y Enrique Carrillo, director de la revista Delta vision.tv.  Desde entonces colaboro con ellos.

    Más tarde vinieron más poemarios: “No Dejes de ser lluvia” y “El latido de la vida” ambos publicados con Parnass Ediciones.

    Y también dos novelas: “El abrazo de los girasoles”, Edit. La Plana y “Sabores de alma y sal”, Ed. Omnia Books

    Durante los últimos diez años he presentado a muchos autores en la biblioteca de Viladecans, a Marta Mañes, Abel Santos, Mónica López Bordón, Luis Miguel González, David Fernández, Felipe Sérvulo…También en el Ateneu de Barcelona y en otros lugares, como la biblioteca de Castelldefels.

    QUIERO soplar miradas
    de viento azul,
    hacia tu cuerpo marginado.
     
    Júbilo para encender
    soles, planetas, arrecifes.
    Alegría por meses.
    Risas, gritos y canciones
    abrazándote el alma.
     
    Quiero arroparte a ti,
    cálido vendaval
    de corazón ardiente.

    - “Vientos Azules”, ed. Parnass, 2009

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas y qué autores le influyeron?

    Mis primeros poetas fueron Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. El movimiento modernista con Rubén Darío a la cabeza me encantaba. Más tarde los poetas de la Generación del 27, Pedro Salinas, Luis Cernuda o Federico García Lorca. Leía mucha poesía y a los clásicos, como Cervantes, Góngora o Quevedo. También me gustaba la poesía romántica inglesa, Lord Byron o John Keats.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    De raíces románticas, poco a poco evolucionando hacia una poesía intimista, existencial y filosófica o espiritual.

    OTOÑO de desvelos
    inauditos y rotos.
    Te cobijas en mi piel
    para enredarme en nudos
    con hojas de castaño.
    Te mezclas con la lluvia
    y apagas fuegos veloces.
    Descorres mis cortinas
    cada mañana oscura,
    con el aroma a café
    y el sabor de los vientos.
    Atrapas mis silencios
    con el eco de tus dedos
    bañados en dulce savia.
    Me reconfortas como
    un abrigo azul de acacias.

    -“Vientos Azules”, ed. Parnass, 2009

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    He evolucionado a una poesía más espiritual como anteriormente he mencionado. De un verso más largo y narrativo a un verso más corto. Simplicidad en el lenguaje y con un uso más directo. Intento de profundizar más en las imágenes y metáforas. Un verso más desnudo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando al leerlo hay un ritmo y una cadencia hermosas. El poema debe sentirse en el corazón, vibrar, latir con fuerza, envolverte con sus palabras. Hay que corregir el uso de los adjetivos o de palabras que suenen repetidamente.

    ABRAZOS PARTIDOS
     
    Unas manos que mueven
    el techo de tus ojos.
     
    Unas manos que amanecen
    pálidas de luna roja.
     
    Unas manos que amalgaman
    las bondades de tu cuerpo.
     
    Unas manos que ocultan
    mentiras y flores.
     
    Tus manos poderosas
    me arrastraron al frío
    y largo desierto,
    al hambre de estrellas,
    imperturbable,
    decadente,
    vencida de águilas.
     
    Deseo pegado de abrazos
    partidos por el viento.

    – “No Dejes de Ser Lluvia”, ed. Parnass, 2011

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    En mis tres poemarios podemos encontrar un mensaje parecido. Se trata de vivir el momento presente disfrutando de las cosas que tenemos, apreciar la belleza que nos rodea y sentirlo con la mayor plenitud. En el último poemario “El latido de la vida” trato el tema de mi enfermedad, la experiencia de una leucemia. Es un libro de aprendizaje hacia la vida, de apertura y agradecimiento. La enfermedad nos ayuda a crecer espiritualmente y replantearte cosas como el miedo a la muerte o el sufrimiento. El dolor puede convertirse en tu mejor aliado, en tu verdadero maestro.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Es una forma de darse a conocer al lector. Los recitales son importantes para conocer a otros poetas y para la difusión de la obra.

    ABRIL
     
    Has salido afuera, al jardín,
    para llenarte de vida.
    El reclamo de los lirios,
    rosas azules y petunias.
    La suavidad de los geranios.
    El jazmín que se derrama
    a golpes de martillo.
     
    Todo se alimenta con el sol
    de abril de las primeras horas
    cuando aún el fuego se esconde
    en otras pieles…
     
    Entonces es una bendición
    invadirte del aire para
    ascender como el árbol
    hasta la cima blanca.
     
    Entonces una caricia de amor
    te alienta a seguir tus pasos
    en este tren que no cesa.

    – “No Dejes de Ser Lluvia”, ed. Parnass, 2011

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios, revistas virtuales, blogs etc?

    Al principio fui un poco reticente con Internet; pero poco a poco fui descubriendo que la red es una ventana abierta al mundo, para que la gente te conozca. Así que cada vez veo más necesaria la difusión de nuestras obras a través de las redes sociales. Tengo un blog y también estoy en Facebook e Instagram.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Recientemente he descubierto a la poeta Isabel Garrido. Me encanta su poesía. Está en la línea intimista, reflexiva y comprometida hacia la vida. Es maravillosa.

    Por ejemplo el poema de su último libro “El silencio del viento” editado por Leibros.

    El lugar favorito

    Escucho el silencio
    desde la ventana de mis ojos
    y te abro la puerta,
    te invito a pasar
    y a contemplar el murmullo
    que deja el aire,
    sobre una hoja verde
    esperando que anochezca.
    Y así cuando el día
    ya congeló su mirada,
    el tiempo es esa gota inmensa
    donde tu mar nace en mí
    para seguir navegando.
    Me gusta ese momento mágico
    de palabras al viento,
    con los ojos perdidos
    en nuestro lugar favorito,
    tu mano sobre la mía
    y un beso sin despedida.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Alterno a ratos poesía con novela o ensayo. Actualmente estoy leyendo la novela “La vida vale la pena, ya verás” de la escritora francesa Agnès Martin-Lugand y el último poemario de Felipe Sérvulo “Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo”.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/ra que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucha poesía. Leyendo es cómo mejor se aprende. Después que escriba y no se rinda por el tema editorial que no favorece demasiado a los escritores y especialmente a los poetas. Es recomendable organizar recitales y participar en ellos para darse a conocer. También le diría que buscara asociaciones de poetas o grupos dónde pueda interactuar. Otra forma de iniciarse en el camino es participando en concursos de poesía.

    HOY ha venido a verte
    mucha gente: amigos y vecinos.
    Te regalan abrazos y besos
    de risa, que disuelven las penas.
     
    Te hablan con gestos dulces
    y aparcas por momentos
    la amargura de tu cuerpo
    pegada en las entrañas
     
    Cinco mil rayos de vida
    estallan en tu cabeza,
    tarde de mayo violeta.
     
    Te llevas esas “nubesdecolores”
    a tu almohada de viento…
     
    Mañana será otro día
    y las amapolas seguirán
    creciendo cerca del hospital
    para recordarte que saldrás pronto.

    “El latido de la vida ed. Parnass, 2016”

    ¿Cómo ve actualmente la industria editorial?

    Para que te editen es muy complicado. Solo favorecen a escritores o poetas consagrados; pero tenemos suerte de contar con la autoedición o la coedición. En mi caso he utilizado siempre este sistema. Hay muchas editoriales que cuentan con ello. También conozco a bastantes autores que publican con Amazon y parece que les va bastante bien.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se le ha hecho?

    Pues por ejemplo, ¿en qué proyecto estoy trabajando actualmente? He empezado a escribir mi tercera novela a principios de este año. Paralelamente voy escribiendo poemas con el fin de editar un cuarto poemario. No tengo perspectivas de publicar próximamente. Me lo tomaré con calma.

    LA esperanza es mantequilla con mermelada
    en un bocadillo recién hecho.
     
    La esperanza se mide en segundos
    sin relojes en la mano,
    con el corazón palpitando a cien por hora.
     
    La esperanza es mirar por la ventana
    y ver la nieve recién cuajada
    en las montañas solitarias.
    Sonreír a los niños que juegan
    en la lentitud de la tarde.
     
    Mañana saldrás de este hospital
    y jamás recordarás los minutos
    que perdiste dentro de estos muros.
     
    Te lanzarás en paracaídas
    en un inmenso valle coronado
    de girasoles plateados.

    “El latido de la vida ed. Parnass, 2016”

    Muchas gracias Micaela por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Poesía y violencia de género

    Poesía y violencia de género

    La Sala Carme Teatre de Valencia fue el espacio donde se pudo disfrutar del espectáculo de Iris Almenara y Dani Odisseu ‘Sin anestesia’ dentro del festival de polipoesía celebrado el mes de enero de 2019.

    El miedo es como una aguja de la que desprenderse.

    Fue el primer trabajo de la poeta y soprano Iris Almenara y el multinstrumentista Dani Odisseu del que destacamos el poema «Titulares».

    Un trabajo lleno de texturas sonoras que adentraron al público en la oscuridad emocional de un mundo poético plagado de imágenes surrealistas. Un espectáculo polipoético de denuncia, experimentación y lirismo que lo han convertido en una excepción dentro del circuito del spoken word español.

    Este poema que hemos disfrutado fue grabado por Jorge García Guerrero, la peluquera fue Ysa Cruz. El recital «Sin Anestesia» es la nueva apuesta de La Trashumante Management para esta temporada y de su director de Escena y Manager David Trashumante al que ya entrevistamos en la Revista de Poémame.

    Simplemente, no nos queda más que felicitar y agradecer a Iris Almenara, que también fue entrevistada en la revista, y a todo el equipo por su aportación para que todas las mujeres asesinadas, maltratadas y humilladas que cada día llenan las páginas de nuestros diarios y ocupan minutos en los noticiarios no sean olvidadas.

  • Ibn Al Jatib, poeta granadino

    Ibn Al Jatib, poeta granadino

    Ibn Al Jatib (Loja, 15 de noviembre de 1313 – Fez, 1374), poeta granadino, médico y político. Dedicó su vida a lo público, pero a pesar de ello también encontró tiempo para escribir tratados de medicina, retórica, religión, geografía, historia y una complicada poesía del Al Ándalus.

    De familia pudiente, fue conocido como “el de los visiratos”, porque sirvió como ministro tanto a Yusuf l como  más tarde a su hijo Mohamed V, como Primer Ministro y Jefe también del Ejército regular. También tenía el sobrenombre de “Lisan al Din” o “lengua de la religión” por su oratoria. Como médico fue el primero que entendió la existencia del concepto de “contagio” y prescribió la cuarentena y quema de las ropas de los enfermos de peste negra. Se dedicó a muchos más ámbitos y al final, en el año 1372 tuvo que exiliarse. Le encarcelaron en Fez y allí le condenaron a la pena de muerte aunque murió en la cárcel estrangulado por unos sicarios que asaltaron la cárcel donde Al Jatib estaba preso.

    Durante los días de su prisión, lbn Al Jatib se preparó para morir componiendo muchas elegías sobre el triste fin que le esperaba.

    ELEGÍA

    Di a mis amigos: ¡Ibn Al Jatib ha partido!
    ¡Ya no existe!
    ¿Y quién es el que no ha de morir?
    Di a los que se regocijan de ello:
    ¡Alegraos si sois inmortales! 

    Como poeta destaca el hecho de que algunos de sus poemas decoran las paredes de la Alhambra en Granada, concretamente en las tacas de entrada del Salón de Embajadores. Una de ellas comienza así:

    Gano en gala y corona a las hermosas; bajan a mí los astros del Zodíaco.

    Sus más de setenta obras abarcan materias muy diversas. Entre sus obras destacan «Al-Katiba al-Kamina» (El escuadrón al acecho), «Kitab al-sihr wa-l-shi`r (Libro de magia y de poesía), «Istinzal al-lutf» (Invocación de la gracia), «Rawdat al-ta`rif bi-l-hubb al-sharif» (Jardín de la definición del amor supremo), «Al-Ihata fi ta´rij Garnata» o «Ihata» (La historia de Granada), Al-Iklil al-zahir (La diadema resplandeciente) o «Al-lamha al-badriya» (Historia de los reyes de La Alhambra) 

    POEMAS DE LA ALHAMBRA

    Con mis alhajas y mi corona a las más bellas aventajo,
    y hasta mí descienden los astros del zodíaco.
    El jarrón del agua parece en mí un devoto
    de pie ante la alquibla del mihrab orando.
    Mi generosidad en todo momento
    sacia la sed y atiende al necesitado.
    Es como si yo tomara los beneficios de la dadivosidad
    de la mano de mi señor Abu Al Hayyay.
    Luna llena permanezca él brillando en mi cielo
    como en las tinieblas resplandece el plenilunio.

    ***

    Los dedos de mi artífice mi tejido bordaron
    después de engarzar las joyas de mi corona.
    A un trono nupcial me asemejo, incluso lo supero,
    y a los novios la felicidad aseguro.
    Quien a mi viene quejándose de sed,
    mi fuente le da agua dulce, clara y sin mezcla.
    Soy como cuando aparece el arco iris
    con el sol de nuestro señor Abu Al Hayyay.
    Que siga siendo lugar de reunión protegido,
    mientras la casa de Dios reúna peregrinos.


    Traducidos al castellano por José M. Puerta Vílchez

    Si os interesa la obra de Al Jatib, aquí tenéis un enlace donde encontraréis más poemas.

  • 13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    Javier Gil debe ser de las personas que no espera que la suerte le vaya a buscar a casa, en cuanto pasa cerca le echa el lazo y se la arrima. Así fue con esta entrevista. Aquí la tenéis. No os defraudará.

    El poeta Javier Gil es un apasionado de la escritura al que le gusta contar historias, perfilar personajes con sus contradicciones pero también, en ocasiones ser directo y ahí es donde llega el verso.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi nombre es Javier Gil, barcelonés de nacimiento y republicano de corazón. Nací el mismo año que Franco murió. Soy profesor de primaria y autor de las novelas Aunque sea un rato, Esta ausencia a la que te pareces y el poemario (Siempre) Serás casa en mis bolsillos. Colaboro en la sección de cultura del diario El Cotidiano, escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales.
    Desde hace cuatro años, presento por salas y teatros dos proyectos paralelos músico poéticos junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y otro con el músico Sergio Marín llamado Los tiempos no están cambiando

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
    Mi adolescencia la pasé en Sevilla. En el instituto teníamos un profesor de Literatura que nos dio a conocer a Machado y Gil de Biedma. Me fascinó ese mundo, esa manera de expresar los sentimientos. Por otro lado, recuerdo utilizar poemas de Luis García Montero y Rafael Alberti para conquistar a las chicas de clase diciendo que eran míos. La mentira de vez en cuando es necesaria si la causa es buena.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Intento no estructurarla mucho. No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón. Eso sí, el poeta ha de jugar con las palabras. Añadir los vocablos exactos en el renglón exacto. En definitiva, el poema es un encuentro entre el lector y su lectura.
    Mi poesía gira en torno al que yo creo es el sentimiento universal: el amor. Alrededor de él, se construye la humanidad y las relaciones entre las personas. En ocasiones, cura y en otras te asesina.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Lo que es cierto es que revisando los textos de hace años, el léxico y las ideas no son las mismas que ahora. Cuando te enfrentas al folio o a la pantalla del ordenador has de escribir de las cosas que pasan a tu alrededor, has de hacerlo tuyo. A mi entender, el poeta ha de crecer con la edad que tiene. Yo no puedo ni debo hablar de mozas con coletas sino que intento narrar historias de amor adulto. Más adelante, tengo pensado crear un poemario de temas sociales.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Un poema nunca acaba, es infinito. Cada día intento observar cuando paseo, cuando voy al médico, en mi trabajo. El oficio de poeta es observar y escuchar y al llegar a casa envolver eso como un regalo y adornarlo. Según el poema, corrijo poco. Soy un ser inmediato. No concibo la vida ni la escritura de otro modo. ¿Por qué corregir la tormenta?

    GIGANTE

    Mi gigante. Lo imprevisible eres tú. Lo imposible no lo esperaba.
    Quemaste esta ciudad y mi habitación.
    Te hallé en la lucha inevitable de mis letras, de mis fantasmas.
    Fuiste durante horas esa parte del día y la herida de mi botiquín particular.
    Un día como hoy regresaremos a este aeropuerto,
    dentro de un tiempo ganaremos el combate de vernos, de recordarnos.
    Me llamarás, te llamaré, cuídate, cómo estás, nene y aquí te mentiré.
    Me callaré. Tragaré saliva y contestaré que los planes siguen en pie.


    Y continuaré engañándote. No te contaré mi hambre de encontrarte,
    la rabia del perdedor, la ternura de tu maquillaje,
    el poso de la taza que dejaste cada vez que amaneciste conmigo,
    mi temor a ser más valiente o que, quizá, tus besos cuelgan de aquellas fotos
    que nos hicimos en el salón.
    Mientras espero tu vuelta,
    ordenaré los champús del cuarto de baño, del más grande al más pequeño,
    pondré solución a mis ojeras, sobreviviré al sarcasmo del capitán Haddock
    y recitaré para otras sabiendo que en sus alientos estás tú.


    La lucha armada, lo inasequible, lo que mayor quiero ser,
    el cogerte de la mano, el anillo que olvidaste en algún rincón,
    la metralla de cada metro cuadrado, el suspiro al otro lado del teléfono,
    el huracán coherente, pasión que nadie entiende,
    mis ganas de matar, las canciones que cantamos,
    tu cintura en forma de soneto, el próximo poema que pierda…


    Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces.
    Imposible vivir sin creer en ti,
    imposible no apostar por este gigante.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que no quiero que me pase es como a muchos escritores: que reconozcan mi obra una vez muerto. Me parece injusto y denigrante. El objetivo de mis libros y recitales es sencillo: remover conciencias, contar historias y que el lector o el público se emocione, bastantes cosas tenemos en el día a día que nos hielan el corazón. La vida es una y hay que sentirla a borbotones.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Mi compañera me dice siempre que yo escribo para recitar en público y creo que no le falta razón. Mi sueño frustrado es ser cantante de una banda de rock and roll, quizá la monté junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y Sergio Marín con los dos proyectos poéticos. Encima de los escenarios soy yo, fuera de ellos soy un personaje. Las lecturas en vivo son necesarias aunque peligrosas: te expones demasiado. Es una manera de llegar a un público que no es lector de poesía. Personalmente, es un orgasmo cada vez que leo e interpreto un poema.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay medios de comunicación y medios de comunicación. En algunos se palpa el amor hacia la cultura, hacia la palabra. En otros, se huele la moda, el dinero y los mercenarios de la escritura. Está claro, que en la época que vivimos el mundo digital ha arrasado y uno ha de saber convivir con ellos. Es el medio más importante para promocionar tu obra aunque echo de menos las cartas, los carteles en las paredes de las ciudades…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay tantos… Me quedo con dos: “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de
    Biedma y “Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero. Creo que deberían ser obligatorios en nuestro sistema educativo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Álex de Pierre Lemaitre y La familia del Prado de Juan Eslava Galán. Me
    parecen una delicia.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, escribe, escribe y sé valiente sin avergonzarse. Observa mucho y sé
    libre.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el día de Sant Jordi ¿qué libros son los más vendidos? En las librerías,
    ¿qué espacio se le ofrece a los poetas? La respuesta es clara ¿no? Intento ser crítico y realista con los tiempos que corren. El capitalismo no quiere un pueblo formado ni leído; eso asusta y la poesía tiene el efecto contraria: abrirnos los ojos.

    Por otro lado, grandes editoriales están publicando poesía de personas que vienen de la música, no por creer en ellos, ni por su calidad sino porque en las redes sociales les sigue mucha gente y son una fuente de dinero. Ya veremos qué pasa con todo ello, pasado el tiempo… ¿papel mojado?

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué la poesía es un arma cargada de futuro?

    Siempre necesitamos oír la voz del poeta antes de despedirnos, por eso hoy vamos a ver y a oír a Javier Gil leyendo en el poema que os copio a continuación:

    EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE TU PRESENCIA

    Me acabas de decir un ahora vengo.
    Haría falta una lluvia violenta para detenerte,
    casi nunca te gustó ir a comprar tabaco sola.
    Debería nevar sobre ti
    que vas sin jersey, sin el manto de mis manos.
    Desplomarse los semáforos aún tintados
    de las manifestaciones de ayer,
    los comerciantes, las niñas que sonríen a tu paso,
    aquellas mariposas y ese frío que detestas,
    eso haría falta.

    Afrodita, por momentos, se vuelve ridícula después de irte
    y aprovecho para hacer la colada. 
    Deseando saber la respuesta
    cuando te pregunte: ¿Ya estás aquí?
    Mientras ordeno los cojines del sofá,
    las zapatillas errantes que circulan por el salón,
    celebraré conocerte y no pretender escaparme.

    Me asomo al balcón buscando tu complicidad,
    aquella que extraño en las tardes de colegio.
    No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera,
    ni un amor de verano a golpes de caricias,
    para luego ser la canción del olvido.
    El teléfono hace presencia en esta soledad breve.
    ¿Queda pan para los desayunos? 
    Compra también todos los contigo, los presente
    y una pizca de todavía. ¿Vienes ya? Sonríes.
    El perfume de tu pijama perdura,
    adolescencia empañada en mi escritorio,
    la vecina del quinto discute con otra mujer,
    los libros viejos que decoran la mesita de noche
    y el pupitre de tu mirada
    se dejan convencer durante esta ausencia
    de que lo coherente es imaginar
    los te quiero que nos decimos.

    Los minutos van pasando, finalmente llegas.
    ¿Todo bien por aquí? 
    Compartimos manta y cubro tu cuerpo con ella.
    Hubiera hecho falta un ejército de besos
    para no decirte la verdad.
    Y es que el tiempo, a veces, debería detenerse
    y proponernos dejar de fumar.

    Antes de marcharnos, podéis echar un vistazo al blog de Javier Gil y ver qué escribe y publica por ahí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Y ahora, ¿qué es poesía?

    Y ahora, ¿qué es poesía?

    La respuesta no ha cambiado ─al menos, no debería haberlo hecho─ desde que Bécquer confundió la pupila con el iris, y no me refiero a un tú impersonal; vengo a hablar de la noción de poesía como arte supremo, en palabras de Beethoven.

    Es un poco burdo recurrir a diccionarios para textos algo más científicos, aunque no tanto como la idea de romantizar todo lo aparentemente bello y llamarlo poesía.  El DRAE habla de la poesía como manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Y hasta ahí, es correcto. Más allá de lo que se pueda leer sobre que la poesía son palabras y saltos de línea, es necesario subrayar que la prosa también es poesía. Otros diccionarios hablan de ella como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso. Hagamos un esfuerzo por remarcar algo muy importante en los tiempos que corren: sujeta a la medida y cadencia del verso. No se puede hacer un poema de un simple texto propio de las corruptas redes sociales. Este sería el aspecto estético del poema. La estructura, la uniformidad, el sentido propiamente estético: algo artísticamente lógico. El arte tiene parámetros, no olvidemos.

    El concepto de la poética ha rondado siempre por la esfera cultural, y ahora parece un poco ausente, tal vez por el imperio editorial que pretende gobernarnos, o por los personalismos e intereses tan presentes en un lugar que no les corresponde. Gabriel Celaya ya decía que ser poeta es asumir la pena de todo lo que existe. No lo tomemos como dogma, es arte, hay que entender la tragedia y la belleza remanente de ésta. No significa que la felicidad no tenga cabida en la poesía, desde luego, pero esto último, la felicidad en la poesía, es un arma que desenfundan autores propios de aquellos simples y breves textos de redes sociales a los que antes hacía referencia, y suelen disparar más rápido. Frente a esto, han aparecido desde hace algo más de un siglo, libros y manifiestos con un título común: Defensa de la poesía. La historia se repite, también aquí.

    Volvamos al concepto. De la mano de Luis García Montero, autor más contemporáneo aún que Gabriel Celaya, podemos vislumbrar en toda su obra una idea fundamental que responde a nuestra eterna pregunta. El poema nace de la necesidad de estarle hablando a una silla vacía. Aparece de nuevo la tragedia, la aparente tragedia, pues si hemos leído a Luis, sabremos que no es precisamente un autor trágico. Sin embargo, es cierto que la poesía nace de la soledad, de las palabras que rondan el silencio, las sombras que acechan, las ventanas abiertas de un hotel… El poeta no es únicamente un sujeto frustrado, triste y solo. Aunque la noción de poeta da para otro artículo, ahora nos concierne la poesía. ¿Qué es poesía, Gustavo Adolfo?

    Quitémonos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?
    Wislawa Szymborska

    Desde la aparición del verso libre, han sido demasiadas las libertades que se han tomado para calificar textos como arte lírico. Los diccionarios ya están actualizados y no hablan de la estricta rima. Ahora, para utilizar ─incluso sustituir─ este recurso con elegancia, se emplea la rima interna. Por ejemplo: No queda en este templo/ siquiera silencio por compartir./ Acariciar el vaho de una ventana rota/ se torna peligroso si me escondo…/.  Templo hace rima asonante con silencio, igual que rotatorna. Gracias a esto ─entre otras cosas, por supuesto─ se logra el segundo elemento para que un texto con saltos de línea pueda considerarse poesía: el ritmo. No es el único modo de lograrlo, de hecho, no es el principal. El ritmo no tiene por qué llevar rima de ningún tipo; puede percibirse a la hora de recitar el texto. Si tiene cierta musicalidad, si fluye fácilmente, ese texto tendrá ritmo. ¡Pero cuidado! Aun no podemos hablar de poesía.

    La forma no afecta solo a cuestiones palpables como el ritmo o la rima interna, es algo más complicado. La forma también hace referencia al cómo semántico, a los significantes y la semiótica que implica elegir una palabra u otra. Imaginad a Neruda poniendo Estoy muy triste esta noche y voy a escribir,/ por ejemplo: el cielo está lleno de estrellas/ que tiemblan de frío// en lugar de Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Escribir, por ejemplo: la noche está estrellada,/ y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.// Puede que el mensaje sea el mismo. Neruda estaba triste, hablaba de estrellas lejanas… Pero la última forma es infinitamente más poética que la primera. Baila con las palabras, juega con el mensaje desfigurando al yo poético dentro del propio poema, para que sea el poema quien hable. Es por esto que los poetas son eternos.

    Tenemos definida la parte más objetiva de la cuestión, salvando las distancias de los gustos y las preferencias, claro. Ahora viene el último elemento, la idea que permanece en el poema y que un día lo empujó a nacer: el relato. ¿Qué cuenta el poema? Desde luego que no vale cualquier cosa, aunque Quevedo le hiciera un poema al pedo y Machado viviera atormentado por moscas dejando constancia de ello. A modo de breve inciso: escribir sobre temas banales, sin sentido o burdos, con cierta intención humorística, es algo que caracteriza a la antipoesía. Os animo a indagar sobre ello, es algo curioso cuanto menos. Siguiendo el hilo conductor y llegando poco a poco a un final sin sólidas conclusiones, continuo. Hay temas centrales, tales como la muerte, el tiempo, el amor… Temas, a fin de cuentas, de peso, temas que tienen cabida en este noble arte.

    Recordemos: estructura, forma y relato. El contexto que vivimos en la actualidad se encuentra en una profunda crisis porque, precisamente, no hay armonía entre estos tres elementos. No es un problema que la gente escoja escribir, que creen sus textos y los publiquen en blogs y redes sociales; para eso están, a fin de cuentas. El problema surge cuando las librerías están repletas de obras sin categoría, repletas de textos que no son ni uniformes, ni artísticos. Sin embargo, no es una realidad que pueda tomarse para juzgar la totalidad de la esfera poética, pues no es cuestión de que el nivel general haya bajado ─tanto─, sino de que aquello que se publica, aquello que se entrega en cantidades desproporcionadas a librerías sabiendo perfectamente que se va a convertir en una suerte de best seller, se pone bajo el título de poesía. ¿Qué problema hay? No es solo que frivolicen el concepto de poesía sin más. El problema se hace mayor cuando tenemos en cuenta dos factores: el primero es un tanto físico y simple, quizás el más perceptible; las estanterías son limitadas. No caben todos los autores, así que, como una librería, salvo en dignas y valientes excepciones, es una empresa que busca beneficio vendiendo contenido, optará por colocar en su estrecha estantería de poesía aquello que se vende con facilidad. Ojo, esto no quiere decir que lo que se venda sea malo; quiere decir que descubrir nuevos autores será mucho más difícil (casi imposible) que si el criterio fuese de calidad y no de capital. El segundo factor es algo más cultural que lo anterior. Cualquiera que se pare a observar se dará cuenta de que la poesía es un género de minorías; claramente la novela está mucho más presente. Quizá por su accesibilidad, tal vez porque la poesía sea algo complejo de entender… Cuestiones menores para lo que nos acontece. Es por ello que, cuando un libro de, según las librerías, poesía, aparece entre los más vendidos de la semana, hay que plantearse algunas preguntas que probablemente desemboquen en la afirmación que he formulado anteriormente: estamos en una situación de crisis cultural, y van ganando los malos.

  • «La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida», de Elvira Sastre (Visor)

    «La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida», de Elvira Sastre (Visor)

    Hay quien se empeña en encasillar a los autores en un único movimiento, generación o estilo. Sería como reducir todo el trabajo de Picasso en el modernismo y olvidar el resto de etapas por las que se deslizó el artista, dejando un gran rastro en forma de obras muy diversas. Sin embargo, esto suele ocurrir en la literatura, más aun en la actualidad. De guiarme por esa dinámica de la crítica inamovible, esta reseña no tendría en absoluto sentido.

    Elvira Sastre Sanz (1992, Segovia), La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, 2016, Visor Libros

    Elvira Sastre (Fuente: Wikipedia)

    La producción literaria de Elvira es abrumadora: desde el año 2013 ha publicado 5 libros, y en 2016, año de publicación del que hoy traemos a la revista, sacó a la luz dos obras: Ya nadie baila (Valparaíso Ediciones) y La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor Libros). Sin embargo, no es esto lo que más llama la atención, sino la gran evolución que ha tenido en apenas un año. Puede dar la sensación de que la gran producción de la autora se deba a que publica todo lo que escribe; podría entender entonces que para esta última obra, Elvira reservase lo mejor. No obstante, son solo lucubraciones. Aferrándome a lo que cuentan las páginas, admito que estamos ante una voz que merece ser escuchada.

    Benjamín Prado comenta sobre la autora que es «la poeta que desde hace mucho tiempo estaba pidiendo a gritos la literatura española«. Lo cierto es que, al menos en esta última obra, surge una voz poética que parece relevar sutilmente las voces poéticas contemporáneas que hasta hace poco dominaban la escena. Me refiero a voces como la de Luis García Montero, Raquel Lasneros, Ángel González o el propio Benjamín Prado. De cualquier manera, y para excusarme de ponerla a la altura de estos magos del verso, es necesario destacar que tiene solo 25 años. Ahora vamos a lo importante: la forma y el relato, y como en las mejores obras, empezamos por lo último.

    Dime, mi amor,
    que nada de esto ha sucedido.

    Así da comienzo la obra, podemos imaginar qué nos espera, pero no cómo. El libro bien podría haberse llamado La herida de una puerta abierta, ya que encontramos la metáfora constante a lo largo de todo el relato. La intensidad con la que narra y versa cada palabra es sublime, nada sobra en el poema, y es que nada debe sobrar. La emoción, la sensación de abandono, el recuerdo, las preguntas lanzadas al aire, la profunda fuerza de cada poema; en resumidas cuentas, el relato es impecable, aunque resulta extraño leer algunos poemas en primera persona en los que utiliza el masculino.

    Ahora vamos al cómo. La forma, en la parte técnica, es lo más arriesgado. Obviamente, la voz del poeta que trabaja con el verso libre está en el ritmo y en el relato principalmente, pero la estructura también juega un papel fundamental. Concretamente me refiero a alinear el poema a la derecha en alguna ocasión, o notar un uso extraño de los signos de puntuación. Nada importante que impida comprender el poema, pero llama la atención. A fin de cuentas, la obra es suya, ella decide cada coma y cada punto.

    Fragmento de «Lo peor del abandono no es el silencio, es la puerta abierta»

    Pienso en irme,
    en colocarte aquí en un rincón bajo la luz
    de otra memoria,
    allí donde los sueños que no suceden
    esperan su momento y el león
    descansa entre rugidos.

    ¿Pero a qué lugar te lleva la habitación
    que dejas atrás
    si la puerta se queda abierta?

    Este libro era necesario que apareciese en la escena. Tal vez sea una transición, una nueva voz que permita orientar los focos hacia otro escenario a la altura de los contemporáneos. Era necesario un libro lleno de lucidez y precisión, dos características que, sin duda alguna, parecen estar en un segundo plano actualmente, y eso no es nada bueno para la poesía y sus amantes.

    (Crédito de imagen de cabecera: Elvira Sastre/Instagram)