Etiqueta: josé luis regojo

  • Susúrrame Cuentos Mágicos, Lange Aguiar (Fuerte Letra Ed. 2025)

    Susúrrame Cuentos Mágicos, Lange Aguiar (Fuerte Letra Ed. 2025)

    Tras los cuentos de esta colección de Lange, desde el castaño centenario hasta el delfín celeste, queda claro que «Susúrrame Cuentos Mágicos» no es un simple libro de relatos, sino un universo literario personal, una visión del mundo íntima y universal. 

    Los 5 Pilares de esta colección de cuentos: 

    1. La Magia como lenguaje: Aquí, la magia es un tipo de lenguaje. Es la fuerza que anima el tronco del castaño, que susurra en las hojas del bosque de poesía, que late en Tindaya y que convierte a un pescador en héroe cósmico. La magia es el puente entre lo visible y lo invisible, entre el individuo y la comunidad. 

    2. El Amor como eje central de todo. Un amor que genera esperanza., que juega a reencarnar (Rey Duende y Reina Hada), un amor trágico que funda leyendas (Jonay y Gara, Yukiama y Amenoy), un amor filial y sacrificial (Bentor por su pueblo), un amor creativo y comunitario (Ico y su taller), e incluso un amor por la propia sombra (Cifer). 

    3. La mitología canaria. Lange y sus colaboradores han conseguido que las islas dejen de ser geografía para convertirse en personajes cósmicos: la Maxorata (Fuerteventura) custodia la Esfera de Luz; Tenerife es el reino de Guayota, las Harimaguadas y los menceyes heroicos; La Gomera es el altar del amor eterno de Garajonay; La Laguna es el refugio bohemio de Ico. 

    4. La Dualidad y la Búsqueda de la Unidad: Ella (Navidad) y Él (Año Nuevo) reinan en hemisferios opuestos; las almas gemelas se buscan a través de vidas; Cifer se divide para conocerse. 

    5. El Arte y la Palabra como Actos Mágicos: Frente a la pérdida, el olvido o la opresión, la respuesta es siempre crear. Escribir el poema que ilumina el bosque (Dulcinea y Morfeo), pintar el cuadro que reúne a una comunidad (Ico), o reparar la muñeca que sutura la memoria (Clara). La palabra escrita y el arte son los hechizos definitivos. 

    «Susúrrame Cuentos Mágicos» es un acto de fe literaria. Fe en que los lugares tienen memoria, que los árboles tienen voz, que el amor trasciende la muerte, que las historias pueden sanar y que una comunidad —la canaria, la humana— se define también por los mitos que es capaz de soñar y compartir. 

    Es un libro que convierte a sus lectores en cómplices. Nos invita a abrazar nuestros castaños, a buscar la esfera luminosa en nuestra montaña, a escribir nuestro poema a dúo bajo la luna de San Juan y, sobre todo, a recordarnos que la magia, al fin y al cabo, es solo la realidad vista con los ojos del corazón bien abierto.

  • VIII Certamen de Poesía a la Virgen de los Dolores de Las Salinas

    VIII Certamen de Poesía a la Virgen de los Dolores de Las Salinas

    La Fundación Reales Salinas de Arcos de las Salinas convoca el VIII
    Certamen de Poesía a la Virgen de los Dolores de Las Salinas que se
    enmarca en la recuperación de la Romería, tradición que se rescató en
    2019 después de décadas sin celebrarse.

    Hasta el 12 de julio de 2026 estará abierto el plazo de presentación en
    las 3 categorías de participación:

    -Infantil hasta los 12 años
    -Juvenil de 13 a 18 años
    -Adultos a partir de 18 años

    Consulta las bases y participa, colabora con la recuperación de las
    tradiciones :
    https://acortar.link/q36PEk

  • Moxos de Christian Jiménez Kanahuaty, Plural ed. 2023

    Moxos de Christian Jiménez Kanahuaty, Plural ed. 2023

    Moxos (2023), del poeta boliviano Christian Jiménez Kanahuaty, es algo más que una simple colección de poemas; es un mapa sensorial y existencial del territorio mojeño, una región de la Amazonía boliviana cargada de historia, mito y resistencia. A lo largo de treinta y cinco poemas numerados, el autor se mueve entre la contemplación del paisaje y la interrogación identitaria, entre la memoria colectiva y la experiencia íntima.

    Los temas centrales de este poemario se pueden dividir en torno al agua, el tiempo y el desarraigo. El agua, especialmente el río Apere, es la columna vertebral del poemario: la fuerza creadora, el camino, la memoria y la testigo del paso del tiempo. Junto al agua, el tiempo se presenta como un río de doble corriente: el tiempo cíclico de la naturaleza y el tiempo histórico, marcado por la colonización, la explotación y la pérdida. Finalmente, el desarraigo es el tercer gran eje. La voz poética se reconoce como “visitante”, “forastero” o “intruso”, incluso cuando habla desde la pertenencia. 

    La estructura numerada sugiere un diario de viaje en el que los poemas son estaciones de un mismo recorrido espiritual y geográfico. La falta de títulos individuales refuerza la idea de un flujo continuo, similar al discurrir del río.

    Kanahuaty emplea un lenguaje con versos largos que de pronto se quiebran en imágenes concentradas. El tono es mayormente contemplativo, pero estalla en momentos de rabia o ironía. Hay referencias a Aleixandre, Melville, Dante, Dylan Thomas o al poeta místico Kabir.

    Moxos puede leerse como una ecopoética andino-amazónica, donde la escritura es un acto de escucha del territorio. Deja que el paisaje hable a través del poema y evita la idealización bucólica. La pobreza, la podredumbre y la herida colonial también están presentes. 

    Como conclusión, Moxos de Christian Jiménez Kanahuaty es un libro necesario en la poesía boliviana contemporánea. No solo documenta un territorio, sino que lo encarna en un lenguaje que es a la vez canto y elegía, mapa y brújula. Es una obra recomendable para lectores interesados en la poesía latinoamericana, la ecocrítica y las narrativas decoloniales.

  • Mi fondo, mi forma. Jesús Abreu (Ed. Idea)

    Mi fondo, mi forma. Jesús Abreu (Ed. Idea)

    Jesús A. Abreu Luis, nacido en Santa Cruz de Tenerife. Reside en Pedro Álvarez, Tegueste. Actualmente está jubilado. Trabajó 45 años como Técnico Experto en Protección Radiológica en el HUC.

    Ha asistido a varios cursos de escritura y recibido varios Premios: 2º premio del Concurso de Relatos de Humor de la Editorial Diversidad Literaria. 3º premio en el certamen de relatos y poesía Cueva de Unicornios. 3º premio en el II Concurso del Día Internacional de Las Familias. Finalista en el Festival Índice 2019.

    Ha publicado en ediciones corales, también en las revistas Acte Virtual, Tamasma Cultural y Canarias literaria, con varias poesías.

    El poemario «Mi fondo, mi forma» se presenta como un mapa poético de la condición humana contemporánea, trazando los límites entre lo material y lo metafísico, lo individual y lo colectivo.

    Estructura

    La obra se organiza en cuatro zonas que reflejan una progresión desde lo universal hacia lo íntimo, aunque manteniendo constante la interconexión entre estos planos:

    1. Zona Ello: Lo objetivo, lo material.
    2. Zona Tú: El otro como frontera y espejo.
    3. Zona Él-Ella: Lo afectivo (familia, amores, pérdidas).
    4. Zona Yo: La subjetividad.

    El poema inicial «Vertedero» establece el tono del libro: una visión de la realidad donde «la vida y la muerte se relativizan». El vertedero como metáfora del universo cuántico donde todo se «disgrega y se agrega».

    En «Palabra Mundo«, el poema, sin puntuación, explora la capacidad creadora del lenguaje: «nada es sin palabra que lo haga ser». La palabra aparece como instrumento de dominio, pero también como sustancia de nuestra identidad: «somos la carne del verbo».

    Poemas como «La herida» muestran una fascinación por lo corpóreo en su vulnerabilidad. La herida que «brilla cuando se hincha de pus» se erige en símbolo de una belleza grotesca que termina formando parte de la identidad, en una dialéctica entre dolor y existencia.

    «Tragedia» aborda lo religioso desde una perspectiva desmitificadora, describiendo rituales con «actores de madera, con muchas tablas» y «capirote[s] que aguijonean el aire». La tradición se presenta como teatro colectivo donde se representa el dolor como espectáculo.

    En «Datos» y otros poemas, el libro critica la «desnaturalización en los actos» de la era digital, donde la identidad se reduce a «guiones escritos/en busca de una identidad/de rebaño». La paradoja de creerse único mientras se siguen «huellas repisadas» refleja la contradicción fundamental de la hiperconectividad.

    El poema «Depresión» logra una descripción del vacío existencial: «los mañanas son calcos del hoy». La imagen de tener «la vida/machacada en un mortero» comunica con precisión la experiencia de la enfermedad mental.

    Lenguaje

    El lenguaje oscila entre lo coloquial y lo filosófico, incorporando léxico científico («partículas subatómicas», «interacciones cuánticas») junto a expresiones cotidianas. El uso de la enumeración caótica (como en «Mundo infinito») crea efectos de acumulación que reflejan la saturación sensorial contemporánea.

    La estructura en versos, generalmente libres, pero con ritmo interno marcado, permite exploraciones temáticas extensas sin perder intensidad. La repetición de conceptos como «paradoja», «infinito» y «huella» teje una red de significados que unifica el conjunto.

    Otros

    • «Asáltame»: Un poema-programa que define la poesía como «un ático sin paredes sin techo sin suelo» y la invoca como fuerza que irrumpe en lo cotidiano.
    • «Amor»: Una reflexión sobre la diferencia entre escribir sobre el amor y escribir desde el amor, con imágenes memorables como «es salir por la puerta y no proyectar sombra».
    • «Madre»: De una belleza contenida: «mi madre no cabe en la caja/de fósforos donde guardo/mis tesoros».
    • «La montaña roja (El Médano)»: Evocación de la juventud y la libertad, con referencias culturales que van de Pink Floyd a Jimi Hendrix.

    Conclusión

    «Mi fondo, mi forma» de Jesús Abreu es un poemario ambicioso que no teme confrontar las grandes preguntas existenciales desde una perspectiva contemporánea. Su mérito principal reside en la honestidad brutal con que aborda temas como la mortalidad, la identidad fracturada, el amor y la pérdida, sin caer en el nihilismo gratuito ni en el consuelo fácil.

    El autor demuestra una voz distintiva que combina mirada microscópica (la herida, la lágrima) con perspectiva telescópica (el universo, la especie). El resultado es una obra que, como el vertedero que la inicia, contiene tanto el hedor de la descomposición como los «colores de la subsistencia» —testimonio poético de una humanidad que busca significado en la era del dato y la desconexión.

    Un libro necesario para quienes buscan poesía que dialogue sin concesiones con nuestro tiempo, ofreciendo no respuestas, sino preguntas.

  • Barcelona-Galicia, Isabel García Díaz, Ed. Vitruvio, 2025

    Barcelona-Galicia, Isabel García Díaz, Ed. Vitruvio, 2025

    Nos encontramos ante una colección de relatos breves que componen un mosaico íntimo y evocador de la memoria personal de Isabel García Díaz. La voz narrativa recorre distintas etapas de su vida, desde la infancia hasta la vejez, con una mirada que oscila entre la nostalgia, la ironía sutil y la reflexión melancólica.

    Entre los distintos relatos se distinguen una serie de temas recurrentes: 

    La memoria y el tiempo: El libro es, ante todo, un ejercicio de recuperación del pasado. Los recuerdos se estructuran alrededor de objetos cotidianos (un piano mudo, una máquina de escribir, una bandeja), rituales domésticos (la limpieza de la ropa blanca, la compra en comercios de barrio), figuras familiares (abuelo, padres, profesoras) y pequeños hitos vitales (la primera nieve, la comunión, la pérdida). El tiempo se presenta como un río que arrastra costumbres, olores, sabores y formas de vida, dejando a la narradora en una especie de orilla desde la que observa, ya con distancia, aquello que fue.

    La pérdida y la ausencia: Es un eje central que va ganando peso a medida que avanzan los relatos. La muerte de los padres, la desaparición de un mundo (el de la infancia, el de los comercios tradicionales, el de ciertos rituales sociales) y la conciencia del paso del tiempo impregnan el tono de una tristeza serena y resignada.

    El contraste entre pasado y presente: Se establece una dicotomía constante entre un pasado percibido como más auténtico, cálido, lleno de sentido comunitario y belleza en los detalles (“blanca era la mortaja”), y un presente desconcertante, gris, acelerado y a veces alienante (“El peso del presente, lleno de tantos colores que la desconcertaban”, “las nuevas tecnologías son vertiginosas”). Este contraste no es meramente nostálgico; a veces está teñido de humor o de crítica sutil hacia la pérdida de humanidad.

    La importancia de los objetos y los rituales: Los objetos no son inertes; son depositarios de afectos, símbolos de un estatus social (la ropa blanca, el juego de café de porcelana), testigos de la historia familiar y puertas de acceso a la memoria. Los rituales (ir a misa, comprar galletas, pegar cupones en la libreta de ahorro) dotan de estructura y significado a la existencia.

    La construcción de la identidad: La narradora se va formando a través de las miradas de los otros (la profesora que la llama “Díez”), de los descubrimientos literarios (Azorín, los versos de Bécquer), del aprendizaje (la máquina de escribir, las clases de dibujo) y de las pérdidas. Su voz reflexiva, a menudo autoirónica (“pensarían que soy una persona obsoleta”), revela un proceso continuo de autoconocimiento.

    La estructura en forma de relatos breves y con títulos imita el funcionamiento de la memoria: flashes, instantáneas, escenas aisladas, pero que, en conjunto, crean un retrato completo. No hay un orden cronológico estricto, sino asociativo que imita el fluir del recuerdo.

    Isabel García Díaz utiliza un lenguaje claro y evocador. La prosa es precisa y cargada de sensorialidad (olores a piel y galletas, tacto del papel secante, sonido de la radio). Utiliza imágenes poéticas pero nunca rebuscadas (“los alfileres de la nostalgia”, “el balcón de los recuerdos”).

    El tono del libro es intimista y contemplativo. La voz narrativa invita al lector a asomarse a su mundo interior. Hay una alternancia entre la perspectiva inocente de la niña y la mirada lúcida y cansada de la mujer adulta, lo que añade profundidad.

    Cabe destacar también el humor sutil que atraviesa algunos pasajes. Aunque predomina la melancolía, surgen destellos de ternura irónica que alivian el tono y humanizan aún más el relato.

    En definitiva, este texto es una elegía en prosa a una Barcelona, a una Galicia y a una forma de vida que ya no existen. Es un homenaje a los “personajes secundarios” (familia, profesores, comerciantes) que conforman nuestro universo afectivo. Más allá de los escenarios barceloneses y gallegos, que actúan como un poderoso telón de fondo lleno de referencias locales (calles, comercios, costumbres), el libro habla de una experiencia universal: el paso del tiempo, la persistencia de la memoria y la lucha por encontrar significado y belleza en lo cotidiano, incluso frente a la pérdida.

    La autora logra conmover no por grandes dramas, sino por la acumulación de verdades pequeñas y bien observadas. Es un libro para leer lentamente, saboreando cada relato como quien mira una vieja fotografía, reconociendo en la historia de otra los ecos de la propia. Una lectura delicada, profunda y memorable.

  • 13 preguntas y un poeta: Antonio García Lorente

    Este mes vamos a entrevistar a un poeta del que este mismo mes publicamos una reseña de su último poemario: Soterránea.

    Aquí tenéis nuestra conversación

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy escritor bilingüe. Escribo en castellano y en catalán. Esporádicamente, he escrito algún poema en gallego, asturianu, inglés, francés e italiano, cuando la inspiración y el pensamiento poético han ido de la mano en la lengua que sea entre las que he utilizado. He traducido también del catalán al castellano a poetas como Miquel Lluís Muntané, Jordi Pàmias, Vicenç Llorca, Teresa Costa-Gramunt y Xavier Serrahima.

    Mi vida literaria se circunscribe a la necesaria soledad creadora y a la necesaria también necesidad de presentar el poema en sociedad. Así, pues, de la mano del poeta Felipe Sérvulo, amigo, maestro y mentor, me fue introduciendo en los grupos literarios que a finales de los años 90 se daban cita en el Reial Cercle Artístic de Barcelona, para pasar al Grupo El Laberinto de Ariadna en el Ateneu Barcelonès. También tengo relación con otros grupos como Poesia en Acció, la Hora Mágica y el Cercle Artístic de Vallirana.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron Federico García Lorca, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez en castellano, y Josep Vicenç Foix, el Pastisser de Sarrià, en catalán. 

    Los poetas que más influyen en mi poética son numerosos y de diversas literaturas, tales como Góngora, Villamediana, García Lorca, Juan Ramón Jiménez, el Conde de Torrepalma, San Juan de la Cruz, Bécquer, Rosalía de Castro, Rubén Darío, Amado Nervo, Pablo Neruda, César Vallejo, José Angel Valente, Antonio Gamoneda, Jaime Siles, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Salvador Espriu, Josep Vicenç Foix, Agustí Bartra, Carles Riba, Constantinos Kavafis, Buson, Issa Kobayashi, Masaoka Shiki, Kabir, Rabindranath Tagore, Walt Whitman, John Donne, John Keats, Emily Dickinson, Edgar Allan Poe, Pierre de Ronsard, Gerard de Nerval, Alphonse de Lamartine, Baudelaire, Mallarmé, Giosué Carducci, Gabriele d’Annunzio, Guido Gozzano, Hölderlin, Rilke, Ingeborg Bachman, Paul Celan, Marina Tsvitaieva, Anna Akhmatova, Eugenio de Andrade y Carlos Drummond de Andrade.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hace tiempo me planteé escribir metapoética, esto es, definir lo que es la poesía, y más allá de palabra hecha música, hecha canción,  y acto creador no llegué, porque una definición completa supondría hacer una enumeración exhaustiva de paradojas, en la misma línea que el Pseudo Dionisio Areopagita dijo que no se podía hablar de Dios. Yo lo creo así porque en todo acto creador hay una cierta manifestación de lo sagrado. En cuanto a mi poesía, es ecléctica, como en cierto modo la de Juan Ramón Jiménez, donde había poemas más largos y modernistas y otros más breves y desnudos, fruto de su anhelo por lograr la poesía pura. En este eclecticismo influye el hecho de andar con dos lenguas y dos culturas: la castellana y la catalana.

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Obviamente, así como las personas evolucionan a lo largo de la vida. Yo empecé escribiendo poemas rimados y buscando un lenguaje rico pero alambicado, de corte más bien gongorino y lorquiano. Ya en mi primer poemario “Péndulo de Luna” había poemas en versos blancos, polimétricos y libres. Comenzaba a manifestarse una depuración del lenguaje y una búsqueda de la precisión en pro de la función comunicativa del poema y a trabajar también poemas más breves, sencillos y desnudos, sin renunciar al tipo de poemas a los que antes me referia.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Me sorprende esta pregunta porque no tengo una respuesta predefinida que dar a la pregunta. Yo creo que es intuición. Cuando el poema me traslada un mensaje completo, creo que está terminado, sin perjuicio de retocarlo posteriormente si encuentro que hay versos mejorables. Otras veces, he podido tener bocetos en el cajón durante mucho tiempo y, a posteriori, ese esbozo acaba viéndose completado

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética? 

    Como no me conformo con una existencia mediocre y fragmentaria, me gustaría dejar como legado una obra diversa pero enlazable sobre todos los temas que atañen al ser humano con un poso humanista, multicultural, y con experimentos formales diversos, así como la mayor originalidad posible en los temas tratados: el amor, poesía entre filosófica y espiritual en torno al sentido de la vida y de la muerte y cómo estar el ser humano en el mundo, la poesía social, etc.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Un papel divulgativo importante de la poesía. Piense que, en su origen, la poesía no se escribía para ser leída sino para ser recitada y cantada. Darte a conocer supone recibir invitaciones a diferentes eventos literarios, tanto en solitario como con otros poetas.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece muy bien. En definitiva, todo ayuda, el libro físico, el ebook,  el blog personal, la web, la revista digital, el escaneo de obras antiguas no editadas recientemente y que circulan en formato pdf , que son una buena herramienta para conocer a nuestros autores de épocas anteriores. En España, los siglos XVIII y XIX son los más fragmentariamente editados, condenando a autores diversos de dichas épocas al olvido.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Al leer a poetas en diversas lenguas quisiera recomendar varios: “Dieu” de Alphonse de Lamartine, “Do not go gentle into that good night” de Dylan Thomas, “El estudiante de Salamanca” de José de Espronceda, “El comte Arnau” de Josep Maria de Sagarra y la Divina Comedia de Dante.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Nunca estoy leyendo solo un libro, sino varios a la vez. Entre ellos ando con el ensayo sobre el Totalitarismo de Hannah Arendt y las poesías completas de Vicente Huidobro, Alphonse de Lamartine y Cesare Pavese.

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía? 

    Le diría que lo más importante es la autenticidad, que sea él mismo, que cuando escriba un poema tenga una voz tan personal que al leer cualquier poema suyo, podamos reconocerlo como de su autoría incluso sin saberlo. También le diría que se abra a todo tipo de formas, tanto clásicas como modernas y que sea ambicioso creativamente hasta la experimentación.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En las grandes editoriales solo se entra si ya tienes un renombre o si ganas un premio importante. Los grandes premios van relacionados con la rentabilidad del negocio en la industria editorial y no son una tierra de oportunidades para prestigiar a autores sino que premian a los ya prestigiados o a escritores mediocres, pero que son figuras mediáticas. Son las pequeñas editoriales independientes y las plataformas de venta on line, como Amazon, las que dan altavoz a los escritores que no están en el candelero.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Cómo cree que la crítica literaria del futuro tratará a la época actual?

    Muchas gracias por haber atendido nuestra petición y entrevista. Gracias también a nuestros lectores por haber llegado hasta aquí.

  • Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Melchor López, nacido en Santa Cruz de Tenerife y criado en Los Silos, es un poeta que ha hecho del desplazamiento una forma de vida y de escritura. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna y publicó sus primeros poemas en 1990, en la revista Syntaxis, para después colaborar con Paradiso. Desde entonces, su trayectoria vital ha sido un continuo ir y venir entre islas: en 1998 se instaló en Fuerteventura, más tarde en Lanzarote, donde ejerce como profesor de Secundaria y donde sigue escribiendo desde Arrecife.

    Su libro Según la luz es una recopilación de cuadernos escritos a lo largo de más de veinte años de viajes y poesía. Lo abre una cita de Sophia de Mello —«E outro nasceu de tudo quanto viu»— que condensa el corazón del libro: el viaje como transformación, como forma de renacer en otro. Porque cada desplazamiento, cada mirada nueva, cambia también a quien la ejerce.

    El poemario se construye como se construye una vida: por acumulación, sin plan previo, siguiendo el curso imprevisto del viaje. López lo define como una “poesía del yo y del lugar”, una escritura que se nutre de las revelaciones de lo cotidiano, de esos instantes en que el mundo se deja ver con una claridad repentina. Pero junto a esa celebración de lo vivido late también el paso del tiempo y la pérdida que toda belleza conlleva.

    El recorrido por los distintos cuadernos que conforman Según la luz plantea una evolución clara: la voz del poeta cambia, se transforma a medida que avanza el viaje. No se trata solo de acumular poemas, sino de vivir una metamorfosis: el sujeto que escribe al final ya no es el mismo que inició el trayecto.

    Cada cuaderno que compone Según la luz marca una etapa en esa transformación del poeta y de su voz. En el “Cuaderno marroquí” (1993-1994), inspirado por la lectura de Eugénio de Andrade, el autor se adentra en un territorio próximo y, sin embargo, culturalmente distinto, habitado por gentes que despiertan fascinación y desconfianza a partes iguales. El viaje, en contraste, también sirve para reivindicar las virtudes del sedentarismo.

    El “Cuaderno inglés” (1996) nace de un viaje a Gran Bretaña y destaca el contraste con su isla de origen. López observa un país hecho de mezclas, y de esa observación surgen poemas de tono melancólico y romántico, donde el amor y la distancia dialogan en equilibrio.

    En el “Cuaderno de La Gomera”, la relación entre paisaje y palabra se vuelve esencial como se muestra en “Paisaje del lugar”: “Con tres/ o cuatro rocas/ (…) se compone un paisaje./ O un poema”. Esa economía expresiva se acentúa en el “Cuaderno de El Hierro” (1997), donde la aridez volcánica condiciona el lenguaje. Allí, la escritura se vuelve casi filosófica: “Detrás del horizonte/ no espera otro horizonte”.

    Con el “Cuaderno portugués”, el tono cambia, aflora una voz más serena y agradecida. En “La paz, en Braga”, el poeta cuenta cómo “la paz me asaltó en Braga” y lo reconcilió “con dios, el mundo y los hombres”: un poema de reconciliación, de redescubrimiento.

    El “Cuaderno de Granada”, la belleza adquiere un papel central. Frente a la hermosura del Generalife, el poeta confiesa que “entre tanta belleza, [no] quiso (…) morir”. Pero incluso en ese canto a la vida permanece el eco del dolor, como se aprecia en “La elegía del bosque de las cenizas”, donde la muerte se asume como parte inseparable de la existencia.

    Finalmente, los cuadernos de Lisboa y las Azores revelan un cambio de tono y forma: el verso se hace más narrativo, más contemplativo. Es la voz de quien ya ha viajado mucho, pero sigue mirando con asombro.

    A lo largo de todas estas etapas, Melchor López mantiene intacta su curiosidad por el mundo y su deseo de encontrar la belleza —a veces mínima, a veces deslumbrante— en lo más cotidiano. 

    Según la luz no es solo un cuaderno de viajes: es una búsqueda de sentido, una meditación sobre el paso del tiempo y la identidad, escrita con una luz cambiante que, como la del título, revela distintas verdades según desde dónde se mire.

    Según la luz está disponible aquí.

    Pueden leer otra reseña de Melchor López y su Cuaderno de Cabo Verde, aquí.

  • Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Desde la redacción de Poémame queremos desearos unas Felices Fiestas y un mejor Año Nuevo. En esta ocasión hemos encargado a un nuevo colaborador, Antonio Sánchez Solá, un texto y poema de felicitación que os transcribimos a continuación.

    Amigos, amigas, seguimos entre letras.

    El equipo de Poémame

    Alda, Hortensia, Gemma, José Luis, María, Mariela y Óscar.

    EL POEMA MÁS FEO

    Un Cuento de Navidad

    Nací en una hoja reciclada, sin márgenes perfectos ni tipografías elegantes. No traía palabras difíciles ni metáforas vestidas de gala. Era apenas eso: unos versos honestos, escritos con tinta azul, todavía tibia, todavía con olor a mañana. Como todos los poemas, nací con un sueño: ser leído. Vivir en los ojos de alguien. Acompañar una tarde fría. Consolar un cansancio. Hacer compañía, aunque fuera en silencio.

    Pronto comprendí que no todos los caminos estaban hechos para un poema humilde como yo.

    Mi primera visita fue a una revista literaria famosa. Entré temblando, con mis estrofas recién ordenadas, intentando parecer más importante de lo que era. Me miraron como se mira un objeto fuera de lugar, buscando en mí un brillo que nunca apareció. Hablaban de poesía esencial, de resonancias profundas, de un yo inabarcable que yo no sabía pronunciar. No me leyeron. No hizo falta. Yo no pertenecía a esa categoría invisible que solo algunos entienden. Salí con mis versos un poco más arrugados, como si la tristeza también dejara pliegues.

    Probé después en una revista moderna, llena de colores y palabras nuevas. Allí la poesía debía ser breve, libre, radical, deconstruida. Cuando dije que era un poema de Navidad, el silencio pesó más que cualquier crítica. Me llamaron normalito. Demasiado sencillo. Demasiado claro. Al irme escuché por primera vez ese nombre que me acompañaría un tiempo: el poema más feo. No por mi forma, sino por no esconderme. Por no maquillar lo que quería decir.

    Seguí viajando. Revistas distintas, rechazos parecidos. En todas me explicaron cómo debía ser la poesía, qué debía doler, qué debía ocultar, cuántas capas necesitaba para ser tomada en serio. Y yo, que solo llevaba conmigo una pequeña luz, una verdad sencilla, empecé a creer que no bastaba. Que mis palabras eran demasiado pequeñas para un mundo tan grande.

    Llegué a Poémame casi sin fuerzas. La puerta estaba abierta, como si alguien me hubiera estado esperando sin saberlo. Dentro no había solemnidad, sino calor. Libros, pantallas encendidas, café recién hecho. Me acerqué despacio, con la voz cansada de tanto decir lo mismo, y conté mi historia. Conté que nadie me había querido publicar. Que tal vez tenían razón. Que quizá yo no valía.

    Entonces ocurrió algo distinto. No me definieron. No me clasificaron. Me preguntaron qué quería yo. Y por primera vez me quedé en silencio, sorprendido. Yo solo quería decir mi mensaje. Regalar lo que llevaba dentro. Nada más.

    Me escucharon.

    Mis palabras encontraron un lugar donde quedarse, alguien se reconocía en ellas. Si. Incluso los poemas más feos guardan una chispa capaz de iluminar a otros.

    POEMA DE NAVIDAD

    Hoy no vengo con
    palabras grandes,
    traigo pan
    recién horneado.

    Vengo de unas tierras
    donde las campanas
    saben llorar y celebrar
    con la misma voz,
    la victoria y
    la derrota,

    y las ausencias
    siguen ocupando
    su lugar a la mesa.

    Ojalá esta noche
    nadie se sienta invisible,
    aunque esté solo.

    Ojalá alguien piense
    en él, como se piensa
    un deseo.

    Que la Navidad
    no sea una fecha
    sino un acto sencillo:

    una sopa humeante,
    una llamada que
    rompe el frío,

    un perdón dicho
    en voz baja
    para que no duela.

    Que el año nuevo
    nos encuentre
    menos piedra,
    más abrazo.

    Que sepamos
    quedarnos
    cuando huir
    fue fácil.

    Porque las derrotas,
    cuando has luchado,
    también embellecen.

    Y porque todos —
    personas y poemas—
    solo buscamos lo mismo:

    un lugar donde quedarnos
    y alguien que nos
    lea con el corazón abierto.

    FELIZ NAVIDAD!

    Antonio S. Sola

  • 13 preguntas y una poeta: Isa Hernández

    13 preguntas y una poeta: Isa Hernández

    Esta semana entrevistamos a una poeta novel palmera, Isa Hernández, enfermera de profesión y poeta de corazón. Vamos a ver cómo nos va.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi vida literaria pública es muy corta. Comenzó a raíz de mi jubilación. Soy enfermera de profesión y de ello he vivido casi 40 años. Me jubilé en 2017 y sigo viviendo de la pensión sanitaria. También estudié Derecho y estoy colegiada en el ICAT de Abogada no ejerciente. En lo personal, soy de La Palma y resido en Santa Cruz de Tenerife. Viuda, con dos hijos y dos nietos.

    Toda mi vida he estado estudiando y escribiendo. Cuando decidí publicar me preparé con talleres y cursos de escritura y al mismo tiempo hice un máster de narración y escritura creativa con ESNECA.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Comencé a publicar con narrativa, me interesa la novela y el relato, me gusta inventar historias y mezclarlas con la realidad. La poesía era algo muy serio para mí, pero entré en las RRSS en 2020 y fueron mi salvación. Era una necesidad escribir poesía, siempre con respeto y estudiando a diario para ir mejorando. Siempre he leído mucho, aunque menos de lo que quisiera por el tiempo que me atrapa y tengo muchos jardines. Me han acompañado Machado y Lorca de siempre, también Alberti, Miguel Hernández, Benedetti, Cortázar, G. Márquez y R. Darío entre otros, tengo mucha variedad.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía es sencilla y en general verso libre, pero también me gusta el Soneto, el Mochica (estrofa peruana) y la Gaonesa. Esta última fue creada por el prestigioso escritor y poeta ecuatoriano, Edwin Antonio Gaona Salinas, es una duodécima neoclásica sometida a métrica y rima, y de ritmo. Mis temas son sociales y románticos.

    4 -¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Sí, rotundamente sí. A medida que lees a los autores y escribes cada día notas como evolucionas a mejor. Mi lenguaje poético actual no se parece al primero, ahora es más fluido, correcto, con más recursos literarios, tengo una visión más amplia para detectar el error. Siempre con humildad y aprendiendo.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En las RRSS que es donde yo escribo normalmente, participando en eventos y dinámicas, si quieres que te lean debes economizar el lenguaje. Ya te ponen las normas los Grupos poéticos y tú decides si vas o no. Entonces, escribo el poema en ese número de versos y digo lo que quiero decir. Es disciplina. Corrijo releyendo y embelleciendo con algún recurso, si no hay tropos no hay poesía.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Sin que resulte pedante, pues soy muy humilde, ya he logrado mi fin: publicar. Quería que se me reconociera y se me respetara, y eso ya lo tengo. Todo lo que viene ahora es un regalo para mí. Jamás pensé llegar a lo que ya tengo.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Es maravilloso. Pero yo tengo un problema de la voz, y todo lo tengo que hacer escrito. «No se puede tener todo», aun así estoy feliz de haber logrado tanto, le digo esto porque soy reconocida en Latinoamérica, Portugal, Rumanía, Italia, Eslovenia, …


    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Un poco ya he contestado. Para mí han sido mi salvación. Internet, si se usa con el debido cuidado y respeto, es interesante y te das a conocer. Debes saber elegir y abandonar si no va con lo que deseas o necesitas. Yo solo tengo gratitud.


    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho? 

    Aunque nadie es profeta en su tierra, en Canarias tenemos buenos poetas. Elegir uno es difícil, cualquiera de los poemas de los autores antes reseñados, y de autores de mis grupos poéticos.

    Poema de amor, de Lorca

    Mujer en camisa, de Alberti

    Agua, de Amalia Bautista 


    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    «El Amor en Carne Viva» de Edwin Antonio Gaona Salinas. Poesía y «La ciudad y sus muros inciertos» de Murakami. Realismo mágico. Varios más en cola

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho y variado. Que escriba a diario. Que aprenda recursos literarios. Que los buenos autores si ven faltas no siguen leyendo. Que sea humilde. Que sepa que siempre se está aprendiendo y que nadie lo sabe todo.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Es difícil dar con la mejor, hay variedad, ellos detectan rápido quiénes interesan. Hay que aprender y mirar el papel, que no se trasparente la letra,… Es complicado. Yo en los inicios mandé a tres y las tres me publicaban, fue difícil elegir, pero me ha ido bien, y me han llevado a Ferias.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ha estado bastante completa, siempre quedará algo en el tintero. Lo pensaré para la próxima. Muchas gracias.

    Bien, amigos y amigas, esta es Isa Hernández y esperamos que les guste su poesía cuando se crucen con ella por las redes. Gracias por seguir ahí.

  • Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí de Amalia Sanchís es una poderosa reivindicación de la memoria ancestral femenina a través de madres, hijas, hermanas y diosas. No se trata de una colección de poemas sueltos. La poeta construye un corpus narrativo unificado donde la voz poética se asienta en la estirpe de “mujeres que han rehusado a sus hombres”, guardianas de una herencia hecha de resistencia, dolor y esperanza.

    Sanchís establece una línea de continuidad entre las guerreras, paridoras y cuidadoras del pasado y las mujeres del presente que, desde la invisibilidad, siguen sosteniendo el mundo. Las diosas que hay en mí se articula como un renacer, donde lo sagrado femenino recupera su lugar perdido frente a la hegemonía patriarcal. El tono es elegíaco, pero nunca resignado. Cada poema es una invocación a una Diosa: a Artemisa, a Vesta, a Yemayá, a Idun; símbolos de la independencia, el hogar, la sabiduría y la renovación. 

    En versos como “nos morimos, hermana, / pero seguimos en pie”, late una afirmación que convierte el dolor en impulso. La muerte, la pérdida y el silencio se transfiguran en energía, en una metamorfosis constante del alma femenina. La musicalidad del verso libre, junto a las imágenes de la tierra, el fuego y la sangre, construyen un lenguaje ritual, donde la poesía se vuelve acto de sanación y conjuro.

    A su vez, hay una conciencia histórica y política: la denuncia de la exclusión (“ellos escribieron la historia —que no es la tuya—”) convive con la voluntad de reconstruir un nuevo relato colectivo desde la experiencia femenina (“las mujeres de casa construimos el mundo cada día y lo destruimos por la noche para ponerlo a salvo”).

    La voz lírica se mueve entre lo mítico y lo íntimo. Desde los campos y ríos donde las hembras paren solas, hasta las ciudades modernas donde el barro impide avanzar, el poemario traza una geografía simbólica del cuerpo y del espíritu. 

    En su conjunto, Las diosas que hay en mí puede leerse como una odisea femenina contemporánea, donde la narradora transita del silencio a la revelación, del sometimiento a la conciencia de su poder. Al final, la mujer-poeta se reconoce incompleta, pero en construcción, cosiendo sus heridas “con hilos de oro”, lista para llegar “vestida de reina / al palacio de la Luz”.

    Este poemario es más que una lectura; es una experiencia. Es un viaje a través del dolor y la belleza de ser mujer en una historia escrita por otros. Es un reconocimiento a las «mujeres de casa» que, a escondidas, «cosen alas / a nuestros pies encadenados«, y un homenaje a todas aquellas cuya huella intentó ser borrada.

    Con una voz poderosa, Amalia Sanchís nos entrega una valiosa contribución a la poesía contemporánea en castellano que aborda la experiencia femenina desde una perspectiva de recuperación ancestral y empoderamiento. Una poesía combativa, cargada de imágenes épicas y una profunda resonancia con el poder de lo femenino.

    Un apunte editorial: Las diosas que hay en mí, editada por in-VERSO ediciones, ofrece una excelente edición bilingüe (castellano/catalán), con la magnífica traducción al catalán a cargo de Anna Aguilar-Amat.