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  • Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y artista plástico nacido en Caracas, Venezuela en 1962. Caraballo ha publicado siete  poemarios y tiene unos 19 poemarios más inéditos. Además su obra poética ha sido difundida en diversas publicaciones literarias y ha participado en numerosos encuentros internacionales de escritores. Con su poesía Caraballo ha obtenido reconocimientos internacionales de importancia como obtener el primer lugar en el Premio Internacional de Poesía en São Paulo, 2004; así como el máximo galardón en el XXV Congreso Mundial de Poetas en Los Ángeles, California, 2005; una mención honrosa, en el Premio Mundial de Literatura, “Municipalidad de Aguas Verdes”, versión poesía 2009  por el poemario Noches, mares, fragmentos del poema; Mención honorífica en el 1er Premio Mundial Andrés Bello de Poesía 2009 por el poemario, Poemas de números y series infinitas.

    Sus poemarios  publicados son Encuentros con el Sur (Venezuela, 2007), El árbol de las casas vacías (España, 2008), Los caminos del tiempo (España, 2009), Poemas de números y series infinitas (Portugal, 2012), que salió en edición bilingüe en español y portugués; Arpa Invisible (Letras Salvajes, Puerto Rico, 2020); Es tiempo de volver destellos de un regreso (Del Sur a Sur Editores, España, 2021) y La Gruta del Ávila (Letras Salvajes, 2021). Su libro Celajes de noche se gesta y su publicación está pautada para diciembre de este año. Su poesía puede relacionarse con movimientos como el simbolismo, el surrealismo, el trascendentalismo estadounidense e incluso con la poesía mística española pero Caraballo ha sabido crear su propio universo poético.

    En cuanto a su pintura, Luis Gilberto Caraballo ha hecho exposiciones indivisibles como Hollywood-Hábitat Aurico, Venezuela; AVAP, Las imágenes del rostro, 1996; Salón Michelena. Los de la psique, Venezuela, 1996; Galería Montemar de Chile, Tropos del Inconsciente, 1999-2000. Caraballo ha participado en importantes muestras colectivas en Venezuela, Ecuador y Uruguay y trabaja para realizar exposiciones próximamente en su país natal y también en la realización de una muestra de su arte en China, proyecto que se cuaja desde el 2005. Ha realizado dibujos para sus libros Encuentro con el Sur, El árbol de las casas vacías y su libro Poemas de números y series infinitas. Su pintura abarca diversas expresiones como el arte figurativo, neocubismo, neoexpresionismo y arte abstracto. 

    Poemas leídos en el 15 Festival Virtual de Poesía, Poesía por La Paz, de Dois Corrego  en Usiha de Sohno en Brasil, 26 de noviembre de 2022

    I

    Aprendí algoritmos que me explicaron parcialmente algunas cosas y no pude tomar nunca en ellas un tren sin que sintiera que habían muchos asientos vacíos como si no hubiesen suficientes pasajeros mirando la ventana pasar como si hubiese elegido un racimo de palabras y estas estuviesen en un lugar mostrando la soledad de sus jardines el esplendor de su viaje el río de sus sílabas el sentido de su alarido el silencio de sus letras no pude mirar en el tren sin escrutar su silencio la voz de aquella distancia el sentido de la imagen en mis ojos clavaron los algoritmos el tiempo inexistente nació de aquella soledad prendo su arcoíris el silencio que azotan la mirada que busca entender aprender a conocer sus hebras la lluvia y sus acordes de guitarra.

    II

    En mi abismo en mi vacío nace un árbol de raíces difíciles de ubicar por más que busco encontrarlas en el fondo de la tierra en las vasijas de la memoria en los acantilados subterráneos las voces no sé de dónde provienen me hilvanan en mis silencios me ata más allá de las venas de un mundo inalcanzable por mis ojos inaudible el hallazgo es de lo más efímero de una rotura de pasadizos desconocidos y puertas imaginarias esa ventana que calca abre que urde y sueña entreabierta a la realidad tiene un profundo arraigo a lo inasible a la noche a la realidad del sueño que en canoas navega por más que busco son posos profundos y espejos de origen sideral de puertas de maderas interminable mar con un oleaje ciega su voz como si contuviera en la mano el camino hacia su raíz un árbol crecido de sílabas de árboles y bosques de sueños y un delirio inagotable me lleva a sorber en sus copas las nubes y el canto de brisas que en mi yacen es el verdor de sus hojas es la noche interminable de letras y silencios de pausas y esperas me ahondan en mi. Me mantiene en pie en aromas del corazón desconocido en el latido de temblor en la quebradiza página llegó a ver su corteza de una rara tierra y de frutos de un imaginar el cielo en vuelo en exilio el otro que apenas logro palpar ciego.

    III

    En círculos intentando alcanzar la noche en el cielo de la memoria y cuán lejana y distante tan adentro en mi latir tus letras como soplos de mar olorosas a tempestad de estrellas círculos aromada de luna  tan diluida en cada sílaba tan íntegra en el poema de tu oscurana semblante de astros ardiente tu voz en el epígrafe tu rio griego dejado por las escrituras del que hablaba Pitágoras en su geometría de cielos en su niñez trazaba un cubo en la ciudad de Atenas en su silencio cada arista un epígrafe en la mirada de aquellos ojos tomado de algún cometa en el árbol veo sus porvenires como metáforas plateadas de hojas lúcidas los espejos de algún planeta dejado en  órbita del poema calando con sus giros versos volviendo el canto en el ramaje del árbol un lugar una jaula abierta y en tu corteza la que se dibuja en arameo en alguna voz distinguida de orquídeas quienes me escriben con sus labios sus besos aromados en mis manos mis yemas tintan de letras el muro de la noche un eco en el latir de mis pasos.

    IV

    Mi pecho se ha hecho un amasijo de silencios a la espera de la tarde con sus ojos de lluvia quieta carga en el bosquejo nubes de atajos y una frente de aire poblada con olores a brasas dolientes viene en medio del tiempo intentando bailar con la brisa cae con un lirismo de espanto en el árbol se abren las jaulas de los recuerdos y vuelan los pájaros a los matorrales lejanos con ojos de empeño y deudas en el pico el canto abierto en el cielo como pincel de piel limpia y corteza de abrigo aromado para la noche secreta de una Caracas sedienta mi pecho ha subido hasta el último escalón se ha vuelto un cielo sin regreso parece un sueño una hamaca mecida en la montaña azul que vuela entre las nubes y el árbol me trae de vuelta con su rostro de abadía a sus raíces en la memoria canoas de río venas de horas que pasan muy adentro en la selva del alma y van mirando el espejo de su silencio van con las gotas lloviznado el camino de recados que traen consigo el vuelo de los pájaros ni se siente se fueron a otro tiempo a volar sus alas de obsequios y su canto con la noche.

    V

    Cuando el mundo era mundo y el muro era de esclavos y tabúes de tierras en sed asoleadas hasta el silencio nacieron poemas de esencia en el arraigo en el grito de un puñal adosado en el vientre del vacío en la pulpa de la mirada la luna había crecido hasta los confines del cielo era habitada por duendes y sangres eran las venas de la noche que en silencio se habían convertido en versos en el ramaje de un árbol nacido de una tierra fértil era la esgrima del suelo entre un animal primitivo y el eco de un espejo volviéndose rostro en el pozo del estanque brotaron las palabras brotaba el delirio de un cielo tomado de pasión y sangre avezada un torrente de cantos y metáforas de mares y adagios se hicieron en la noche la poesía era el silencio de la memoria el hilo mágico del río que el corazón guarda en arraigo de una tierra desnuda en la intemperie del cielo adeuda un cauce que se ha ido a otro lugar a enjuagarse de idiomas a volver la mirada en la elegancia de sus letras se siente venir palabras y destinos destierros y sentires amaneceres y noches con un brote tomado por la noche arqueada por la flecha de un infinito enclavado en lo difuso en lo inconcluso en la intolerancia de lo salvado en la herradura de un alazán sin rumbo por el llano temido de espantos y nubes destinadas a volverse espejo de otra tierra distinta indescifrable viaje que en versos cala en la penumbra.

    VI

    Vi gemir con sutileza el humo de una cafetera puesta sobre los troncos de una vieja rama del árbol y el sol durmiente había alzado su ardor hasta hacer gemir la tapa del camino parecía un frasco de acertijos así entre aquel cielo poblado de motas blancas desnudas y sin destino cierto y el andar sobre un cemento lleno de césped brotado de hierbas y flores del tiempo el doliente amor de la tierra pulsando el cielo desde lo más febril crecieron en silencio y desde los recuerdos se hizo el aroma en sílabas en los ojos caían los labios en el sabor en las palabras del café el tiempo bailaba sus horas y al lado en las ramas yacía un pájaro de copete amarillo brillando con su linaje de estatua patria mis ojos se encendieron cayeron en el puerto donde el azulejo posa sus patas en el árbol tañido de relojes y horas desconocidas y el encuentro se hace llama bramas de un sueño que asoma sus nubes y el cielo se puebla de versos mis ojos temblaron y desaparecieron en la visión del ramaje quedaron aquellas letras colgadas del iris mientras mis pasos seguían al parque en su delirio.

  • Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Luis Gilberto Caraballo

    Paul Auster, el cineasta y escritor estadounidense expresó: “La experiencia del poema no reside en cada una de las palabras, sino en la interacción de esas palabras, la música, los silencios y las formas”.  Se podría decir que Luis Gilberto Caraballo (Caracas, 1962), adhiere su praxis poética a esta máxima de Auster. En su obra poética de más de tres décadas, Caraballo muestra la interacción de las palabras a través de imágenes muy elaboradas; sabe qué la poesía es música, eufonía; aprecia el silencio o los silencios como contrapeso de las palabras; y cultiva las diferentes formas de expresión poética.

    Esto es lo que vengo a señalar en la reseña de su último libro publicado por la Sultana del Lago, Celajes de la noche (2022). Desde su título hay un juego o interacción con las palabras. Celajes son esas nubes tenues en el cielo pero en este título aparecen en la noche.

    En el lanzamiento virtual de Celajes de la noche, el 13 de febrero de este año, el propio Caraballo asigna valores simbólicos a estos términos, denotando la importancia de la interacción de las palabras en su poesía, como diría Auster. En ese lanzamiento y en esa entrevista con el editor del libro Luís Perozo Cervantes, el venezolano define el celaje como y cito: “un rapport, una conexión, un resplandor, un soplo”. Y apuntaba que la noche es de gran significado en el proceso creativo y que entendió esta importancia desde niño cuando visitó las ruinas mayas en México.

    Así pues Celajes de la noche, es para este autor “un rapport, una conexión, un soplo, un resplandor”, que él siente en la noche, que es tiempo privilegiado en su poesía para la creación. Algo que he visto en mis lecturas de su poesía a lo largo de año y medio.

    Citaré fragmentos de poemas de este maravilloso libro y los relacionaré con la poética de este autor. En el poema que abre el libro, “Celajes del mirar”, escribe: “Veo en la noche/celajes del canto de una memoria/boscosa, me persigue con los pasos”. Ya en estos exquisitos versos, Caraballo introduce el símbolo de la noche. También el tema de la memoria que es tan importante en su poesía. Para este escritor, la poesía es, entre otras cosas, memoria de algo trascendente que él intenta recordar, asir, plasmar por medio de la palabra. Y se ve en estos versos la importancia de los símbolos de la música. De hecho, en esa entrevista con Luis Perozo Cervantes, Caraballo definió la poesía “como una variante más de la música”. Es importante señalar que este prolífico escritor es, además, pintor y sabe música.

    Continúa el poema “Celajes del mirar”: “No siempre puedo ver todo/si se alza la mirada entre la/arboleda son algunas/de las hojas las que alcanzo./Si escucho las voces en el pasillo/del silencio./Si encuentro un jardín en aquella/nube abandonada, quieta en lamento”.

    Se puede ver ya en el poema que abre este libro la poética de este autor: el juego o la interacción con las palabras, la transmutación de esas palabras en símbolos o imágenes, la importancia de la música y el silencio en su lírica.

    En otro poema, “Atenazado de voces” se puede observar la brillantez de la imagen en la poesía de Caraballo. La concepción de la imagen en este autor venezolano ha llamado la atención de Antonio Miranda, de Juan Ramón Jiménez Sánchez, que habla de su imagen como rizoma, y de Gabriela Moreno, que ha visto su imagen como caleidoscopio o mosaico. Este autor engarza imagen con imagen como puede verse aquí: “Atenazado a las voces,/como solo el árbol a la medianoche/oye el murmullo de la savia/entre sus ramas, el Arpa/del viento sopla/sinfonía de nubes./Las hojas desnudan a la luna verde/risueña cuelga”. Crea casi una pintura con sus palabras.

    La importancia de la música en la poética de este autor se puede ver en su poema “Inhalo de todos”. En él alude al jazz, al joropo venezolano, al tango, al blues. Ya dejé sentado que Caraballo sabe de música pero hay que recordar que hizo estudios en el prestigioso colegio Emil Friedman de Caracas que daba un gran énfasis a este arte.

    Por otro lado, y con referencia a la importancia de la música en este libro, Caraballo escribe poemas o bien con un juego lúdico con las notas musicales o un poema dedicado al trinar de las aves. La música, el sonido, la eufonía son piezas imprescindibles en la poética de este autor.

    Citaré también un poema dedicado al silencio. Como Auster, como Caraballo, veo al silencio como un espacio entre las palabras que existe tanto para el lector como el autor. Expresa en “Celajes del silencio”: “Hay veces que miro/al silencio y busco/alguna puerta,/y busco en el aire/en la brisa anida en mi piel/Busco en la lluvia, en las gotas y el columpiar/alguna llave./Miro el celaje,/Otra vez el silencio dormita”. Qué poeta tan refinado que como Art Garfunkel y Paul Simon busca “The Sound of Silence”. No sólo lo qué hay detrás de la palabra sino lo que hay detrás o dentro del silencio.

    Finalmente, quiero aludir a la tercera sección de este libro titulada, “Celajes del tiempo”. La imagen principal que surge en esta sección es la mula verde. Tal como explicara Caraballo a Perozo Cervantes, la mula verde puede ser símbolo de la esperanza, la naturaleza, la paciencia, la tenacidad, el proceso creativo, el tiempo mismo, añadiría yo. Quizás esto tiene que ver también con la forma de la que hablaba Paul Auster. Dar imagen, forma a una idea: “De dónde vienes/mula verde si traes/los pergaminos de Ramses/sobre el lomo, se ve a Guiza/esculpida/rota en su imperfección”.

    Con este poema, este escritor venezolano no sólo da sentido al concepto de la forma sino que también apunta a algo muy propio de su poesía, a hacer un vínculo entre el presente y el pasado; tender ese puente que une a su poesía con el origen de esta, que ve en la poesía de Egipto. Un poeta que es tan venezolano como universal. Y está anclado tanto en las vanguardias poéticas de Latinoamérica y Europa (sobre las cuales demuestra un gran conocimiento) como en la poesía más antigua.

    Celajes de la noche es pues un libro con gran brillo en la imagen y la metáfora, con alusiones musicales, pictóricas e incluso arquitectónicas, como Guiza. Trae muchos de los símbolos de la poesía de Caraballo, símbolos con los que ha trabajado por más de treinta años como escritor. Trae la elaboración con las palabras, la música, el silencio y las formas. En este sentido y de acuerdo con Paul Auster, y con mi persona, trae la mejor poesía.

    ©️ Luis Gilberto Caraballo, Celajes de la Noche. Edición La Sultana del Lago: Maracaibo, Venezuela, 2022.

    Este libro se puede conseguir en Amazon.com.

  • La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    En el otoño de 2020, Luís Gilberto Caraballo, poeta y pintor venezolano, redacta un poemario muy original, La Gruta del Ávila que fue editado recientemente por Alberto Martínez Márquez para su sello editorial, Letras Salvajes. La esmerada edición de Martínez Márquez cuenta con un diseño de portada realizado por el propio Caraballo.

    La portada representa 11 escritores varones, con los cuales Caraballo establece diálogos en la segunda parte de su libro y dos escritoras, Alejandra Pizarnik y Olga Orozco, quienes también se incluyeron en estos diálogos. El dibujo además representa las casas de techos  rojos  de la vieja Caracas y se ven los edificios modernos de la Caracas actual. Todo con una representación del Ávila, parque nacional venezolano. Este parque que Luis Gilberto Caraballo avista desde su edificio en Caracas, y que ha visitado, deviene en símbolo del corazón del poeta en este texto.

    La primera parte del libro consta de 13 diálogos donde el poeta se encuentra con sombras de temas existenciales, como la muerte, el olvido, o el amor.  En esta parte dialoga con las sombras de elementos naturales como el mar, la noche y la lluvia. La segunda parte, como señalé, cuenta diálogos con escritores que de algún modo rozan la sensibilidad de este poeta. Entre ellos, Octavio Paz, Vicente Gerbasi, Luis Cernuda, Andre Breton, las escritoras Pizarnik y Orozco. El texto contiene epígrafes de Caraballo y de los más diversos autores. Además, cuenta con poemas en verso y prosa bellísimos. Estos diálogos sean con elementos naturales, temas existenciales u otros escritores demuestran el deseo del autor de verse en espejos, sombras, sus dobles, para conocer más o autoconocerse, tal como se desvela al comienzo del libro cuando aparece el enigmático personaje del Visitante.

    Por otro lado, los diálogos se producen de noche, en el espacio del sueño lo que apunta a la influencia del surrealismo en la escritura de Caraballo. Más que influencia se podría hablar del conocimiento profundo que tiene de dicho movimiento artístico. En su diálogo con Breton, el venezolano “hace juegos poéticos” con ese autor, usando la escritura automática y habla con el padre del surrealismo sobre lo lúdico y aleatorio en el arte de este movimiento. También el diálogo con los surrealistas se da en un restaurante que tiene la forma de una imagen en un cuadro de René Magritte, pintor belga que Caraballo admira. Las llamadas influencias literarias en este escritor son tan profundas  que ahora el lector leerá con nuevos ojos a Garcia Márquez, a Pizarnik, Orozco y otros. Porque Caraballo recrea sus corpus poéticos de una manera magistral en La Gruta del Ávila

    Este texto que leo como un poema largo, ha sido visto  por el escritor y editor puertorriqueño, Alberto Martínez Márquez, como una especie de cartografía poética. Martínez Márquez ha vinculado este libro con la Divina Comedia de Dante y yo, con la Eneida de Virgilio.

    En fin, La Gruta del Ávila es un retrato de un artista, un espejo de sus preocupaciones existenciales, sus sentimientos en torno a la naturaleza, una mirada profunda a sus afectos literarios y artísticos, una búsqueda del conocimiento a través de ese viaje por medio del sueño, un reflejo de sus emociones como hombre maduro. Abbas Kiarostami, el gran director iraní dijo: “Si no tengo nada en mi corazón, tengo poesía”. Yo diría, si no tenemos nada en el corazón, tenemos La Gruta del Ávila para leerla con la misma sensibilidad y pasión que fue escrita por Luis Gilberto Caraballo en el otoño de 2020.

    La Gruta del Ávila se puede conseguir por Amazon.com

    ©️ De la portada, Luis Gilberto Caraballo y Letras Salvajes

  • Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Clarise Lispector afirmó: “Cada libro es un viaje. Pero un viaje con los ojos vendados por mares desconocidas”: Pues bien, en enero de este año Luis Gilberto Caraballo publica un libro de viajes, Es tiempo de volver:Destellos de un regreso bajo el sello Del Sur al Sur Editores, en su colección, Poetas de hoy. 

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y pintor venezolano con una producción literaria de más de 20 libros y una producción plástica considerable que él comparte de modo generoso en su perfil de FaceBook. Su producción artística ha sido avalada en las Américas y en Europa recibiendo importantes premios. Y por críticos y editores de la talla de Roberto Bianchi, Ernesto Kahan, María Eugenia Casemiro, Alberto Martinez Márquez, Francisco Palacios, quien prologa este libro, Mery Sananes y una servidora. 

    El motivo del viaje  es central en la poética del escritor venezolano. Aparte de Es tiempo de volver:Destellos de un regreso, Luis Gilberto ha escrito otro importante libro de viajes Encuentros con el Sur publicado en 2007. Este texto recrea con emoción y gran lirismo su viaje a Chile y a Argentina. Es tiempo de volver: Destellos de un regreso alude a su viaje a Loja en 2006. Como su título apunta este paisaje de Loja en Ecuador es recreado en el devenir del tiempo: el tiempo en que el poeta estuvo en Loja, el tiempo en su memoria, un futuro donde imagina regresar. Los escenarios y las personas con las que se encontró el poeta son recordados con nostalgia y con esa “reverencia”, que existe en la poesía de Caraballo hacia todo lo creado y hacia  toda creación. He visto, en otro contexto, que paisajes y personas le sirven a este poeta como espejos lacanianos donde él se mira para autoconocerse. No sólo conocer sino conocerse. Los niños en este libro cobran importancia y en el poema que abre este libro, los niños aparecen como presente y futuro de ese espacio ecuatoriano: 

    Escribe Caraballo; 

                Loja tiene un sueño invertido 

                El tiempo otro

                Qué será 

                De esos niños que crecen 

                Con la poesía en sus ojos, 

                Bocas descubiertas 

                El caminar de nubes sin lluvia?

                ?Cómo juntamos sus manos, 

                El tiempo y Loja?

    En el poema “Quise” se ve la relación dinámica entre el poeta y el paisaje y las imágenes tienen que ver con el sueño, el mar, los elementos de la naturaleza, motivos o símbolos que Caraballo privilegia en su poesía. Las imágenes siempre sorprenden en este poeta  porque salen de las asociaciones tradicionales entre imagen acústica y semántica. Poetiza Caraballo:

                   Quise tener una esfinge lojana

                   Con su amor helado que deletrea 

                   Su aliento. 

                   Sabor a azúcares delgados

                   El susurro de un vuelo

                   El llanto fresco de nubarrón. 

                   Aunque estaba preso en un delirio 

                   Sobre el barco de otros mares.

    El propio Caraballo sugiere al comienzo de su libro que las personas y las cosas de Lojas son vistos a través de un recuerdo que ya los transfiguran: “Los niños , la catedral, sus lugares mágicos, la impronta de la poesía como un valor esencial en la ciudad que enaltece con bustos a sus escritores. El despertar de los niños que acuden atentos a escuchar poesía y con ella viajan en alegrías, se despiertan cometas y juegos en el tiempo lojano, son aspectos entre otros”. (13)

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso es un libro de un viaje real, imaginado y transfigurado en el devenir del tiempo que confirma la brillantez de este poeta venezolano que merece ser leído y estudiado con mayor amplitud y rigor. Cómo ha afirmado en más de una ocasión el maestro Francisco Palacios, de Sonora, México, todos tenemos una Loja, el recuerdo de un viaje en nuestro corazón, y este libro remite a cada lector a su propia Loja. Es tiempo de volver: Destellos de volver es un libro preciso para estos tiempos.  

    Este libro se puede conseguir en carpeta blanda o versión digital en Amazon.com. 

  • «Arpa Invisible» de Luis Gilberto Caraballo: pintor y poeta venezolano

    «Arpa Invisible» de Luis Gilberto Caraballo: pintor y poeta venezolano

    “No la toques ya más que asi es la rosa”, dijo Juan Ramón Jiménez en uno de los aforismos que definen su poética. Para Juan Ramón, el poema por sí mismo llega a un momento de perfección o como Luis Gilberto Caraballo diría a un momento de “cocción” cuando el poeta intuye que no se debe trabajar más sobre él. Pues bien, comencé a leer a través de las páginas de FaceBook poemas breves, aforísticos o epigramáticos de Luis Gilberto Caraballo. Y vi allí poemas tan perfectos, que “no había que tocarlos más” o tan “cocidos”, que le dije ahí tienes todo un libro de poesía breve o aforística. Publica ese libro.

    Luis Gilberto fue afortunado al conseguir un editor en Letras Salvajes, Alberto Martínez Márquez, que apostó a publicar este libro, Arpa Invisible, que ahora reseño. Arpa Invisible tiene un título tan sugerente y paradójico como la bella canción de Paul Simón y Art Garfunkel, “The Sound of Silence”. Arpa Invisible me parece también un título afortunado porque el arpa es un instrumento musical y la poesía no es otra cosa que música. La poesía tiene ritmo interno, cadencia, sonidos como esta. Cuando me fijo en un libro puedo ser tan obsesiva como Juan Ramón, y me fijo en la forma y el fondo de dicho libro como haría el maestro español. Arpa Invisible no solo tiene un título afortunado, sugerente, irónico, al cual volveremos, pero cuenta con un diseño de portada exquisito que reproduce el grabado de Robert Fludd, “The Harmony of the Spheres”, de 1617 que apunta a la idea pitagórica de la música de las esferas. Esto es, el creer que las esferas del universo al moverse producen sonido. Esta idea, dicho sea de paso, ha sido comprobada recientemente por los físicos que han descubierto que los planetas, estrellas, universos al moverse, por su fuerza de gravedad, producen sonidos.

    Qué afortunado el grabado que capta lo que este escritor venezolano nos comunica en su libro. Hay que escuchar y ver esa “Arpa Invisible” para ver qué sonidos emite, y poder trasladar esos sonidos, esa música en palabras que a pesar de ser diferentes, contradictorias, como las esferas, están en armonía.

    En estos poemas breves, epigramas o aforismos el poeta presenta un Ars Poética a través de
    un temario amplio: visión de la vida, del vivir , el dolor, la muerte, la visión de la mujer, el papel
    del lector.
    Voy a citar ciertos poemas de Arpa Invisible que captaron mi atención pero no muchos porque quiero dejar al lector con un buen sabor de boca, quiero tentarlos para que vayan a comprar este libro.

    Unos de los poemas que inicia el libro es toda una definición existencial: “Moverme en lo incierto/me da certeza de que sigo vivo”.
    En otro, la imagen de la vida y el recuerdo que dejamos en otros parecen ser signos positivos:

    Abandonada estación de Paris
    Por donde pasaron sueños
    Por donde pasamos en silencio
    Aún florecen fucsias
    Aún sueña por nosotros
    Aún se oyen tus voces.

    El siguiente aforismo es amoroso o quizás, no: “En la estrofa de tu risa/yace el poema de tu vida”. Este aforismo hace la conexión que hacían los románticos entre poesía, amor, mujer y creación. Sin embargo, no veo en él la imagen mistificada de la mujer que se puede ver en esos autores.

    El próximo texto que quiero citar ubica al poeta como lector y el poema como una entidad, que se modifica con cada lectura. Luis Gilberto es como un Pier Menard, autor del Quijote. Poema, poeta y lector son partes dinámicas de una misma experiencia artística.

    Acostumbro a leer
    El mismo poema
    Todos los días,
    Lo encuentro diferente
    Y no sé si soy yo
    O el poema
    El que está vivo.

    Pero la palabra no sólo basta para la comunicación: el lenguaje escrito que siempre es polivalente, equívoco, no basta para entender la realidad. Luis Gilberto Caraballo lo expresa de manera irónica en los siguientes versos:

    Lo que decimos
    Con las palabras no siempre
    Es lo que decimos con el rostro
    El alma tiene rostros
    Voces que nos sonríen.


    Es tarea del poeta indagar en el signo lingüístico y el lenguaje corporal para captar o entrever la realidad.

    Sobre sí este libro está constituido por poemas cortos, o son aforismos, o son epigramas, esto no importa. Los géneros literarios son textos fluidos y se confunden desde la antigüedad. Hay quien ha dicho que son haikus como me ha comentado Luis Gilberto. Lo importante para mí es en la brevedad de estos poemas este gran autor y pintor venezolano expone una visión de mundo y una poética con un amplio temario como he dicho antes. Y Luis Gilberto Caraballo une su nombre al de escritores de la talla de Juan Ramón, que se piensa escribió más de mil aforismos, a Maria Zambrano, a Miguel Catalán, a Clarise Lispector, Antonio Ramírez Cordoba, Daniel Torres Rodriguez, Carmen Caner, a Mario Pérez Antolín y a poetas clásicos, griegos y romanos que cultivaron estas modalidades poéticas.

    Otra cosa, estos poemas se cuajaron en medio de una de las pandemias más graves de la humanidad. En vez, de comprar libros de autoayuda, invirtamos en el arte y la poesía. Quiero parafrasear un pensamiento de Karl Marx contenido en su libro La Ideología alemana: lograr la justicia social no es un fin en sí mismo, es un principio para que los hombres y mujeres empiecen a crear según las leyes del arte y la belleza. Felicidades a Luis Gilberto Caraballo que ha dedicado su vida a crear según estas leyes. Arpa Invisible es un ejemplo de ello. Arpa Invisible se publicó en septiembre de 2020 en Letras Salvajes, que dirige el intelectual, poeta y editor puertorriqueño, Alberto Martínez Márquez. Se puede conseguir a través de Amazon.com.