Etiqueta: Maria Prieto

  • Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Desde la redacción de Poémame queremos desearos unas Felices Fiestas y un mejor Año Nuevo. En esta ocasión hemos encargado a un nuevo colaborador, Antonio Sánchez Solá, un texto y poema de felicitación que os transcribimos a continuación.

    Amigos, amigas, seguimos entre letras.

    El equipo de Poémame

    Alda, Hortensia, Gemma, José Luis, María, Mariela y Óscar.

    EL POEMA MÁS FEO

    Un Cuento de Navidad

    Nací en una hoja reciclada, sin márgenes perfectos ni tipografías elegantes. No traía palabras difíciles ni metáforas vestidas de gala. Era apenas eso: unos versos honestos, escritos con tinta azul, todavía tibia, todavía con olor a mañana. Como todos los poemas, nací con un sueño: ser leído. Vivir en los ojos de alguien. Acompañar una tarde fría. Consolar un cansancio. Hacer compañía, aunque fuera en silencio.

    Pronto comprendí que no todos los caminos estaban hechos para un poema humilde como yo.

    Mi primera visita fue a una revista literaria famosa. Entré temblando, con mis estrofas recién ordenadas, intentando parecer más importante de lo que era. Me miraron como se mira un objeto fuera de lugar, buscando en mí un brillo que nunca apareció. Hablaban de poesía esencial, de resonancias profundas, de un yo inabarcable que yo no sabía pronunciar. No me leyeron. No hizo falta. Yo no pertenecía a esa categoría invisible que solo algunos entienden. Salí con mis versos un poco más arrugados, como si la tristeza también dejara pliegues.

    Probé después en una revista moderna, llena de colores y palabras nuevas. Allí la poesía debía ser breve, libre, radical, deconstruida. Cuando dije que era un poema de Navidad, el silencio pesó más que cualquier crítica. Me llamaron normalito. Demasiado sencillo. Demasiado claro. Al irme escuché por primera vez ese nombre que me acompañaría un tiempo: el poema más feo. No por mi forma, sino por no esconderme. Por no maquillar lo que quería decir.

    Seguí viajando. Revistas distintas, rechazos parecidos. En todas me explicaron cómo debía ser la poesía, qué debía doler, qué debía ocultar, cuántas capas necesitaba para ser tomada en serio. Y yo, que solo llevaba conmigo una pequeña luz, una verdad sencilla, empecé a creer que no bastaba. Que mis palabras eran demasiado pequeñas para un mundo tan grande.

    Llegué a Poémame casi sin fuerzas. La puerta estaba abierta, como si alguien me hubiera estado esperando sin saberlo. Dentro no había solemnidad, sino calor. Libros, pantallas encendidas, café recién hecho. Me acerqué despacio, con la voz cansada de tanto decir lo mismo, y conté mi historia. Conté que nadie me había querido publicar. Que tal vez tenían razón. Que quizá yo no valía.

    Entonces ocurrió algo distinto. No me definieron. No me clasificaron. Me preguntaron qué quería yo. Y por primera vez me quedé en silencio, sorprendido. Yo solo quería decir mi mensaje. Regalar lo que llevaba dentro. Nada más.

    Me escucharon.

    Mis palabras encontraron un lugar donde quedarse, alguien se reconocía en ellas. Si. Incluso los poemas más feos guardan una chispa capaz de iluminar a otros.

    POEMA DE NAVIDAD

    Hoy no vengo con
    palabras grandes,
    traigo pan
    recién horneado.

    Vengo de unas tierras
    donde las campanas
    saben llorar y celebrar
    con la misma voz,
    la victoria y
    la derrota,

    y las ausencias
    siguen ocupando
    su lugar a la mesa.

    Ojalá esta noche
    nadie se sienta invisible,
    aunque esté solo.

    Ojalá alguien piense
    en él, como se piensa
    un deseo.

    Que la Navidad
    no sea una fecha
    sino un acto sencillo:

    una sopa humeante,
    una llamada que
    rompe el frío,

    un perdón dicho
    en voz baja
    para que no duela.

    Que el año nuevo
    nos encuentre
    menos piedra,
    más abrazo.

    Que sepamos
    quedarnos
    cuando huir
    fue fácil.

    Porque las derrotas,
    cuando has luchado,
    también embellecen.

    Y porque todos —
    personas y poemas—
    solo buscamos lo mismo:

    un lugar donde quedarnos
    y alguien que nos
    lea con el corazón abierto.

    FELIZ NAVIDAD!

    Antonio S. Sola

  • Poémame recomienda en diciembre

    Poémame recomienda en diciembre

    Por tercer mes consecutivo, desde las páginas de Poémame os vamos a recomendar las lecturas que aquellos integrantes de la comunidad nos han enviado, y que les han gustado por algún motivo que especificarán en su breve reseña.

    Si quieres enviarnos tu recomendación, mira la sección de Ágora para mayor información.

    @horten67 nos recomienda:

    Tony Takitani – Haruki Murakami

    TusQuets – 2019

    Haruki Murakami (Kioto 1949), ha recibido numerosos premios  internacionales, (además de ser el eterno candidato al Nobel de Literatura). En España ha merecido la Orden de las Artes y las Letras (concedido por el Gobierno español), el Arcebispo Juan Clemente y el Premi Internacional Catalunya 2011. El último ha sido El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023 (20.13.23). Algunas de sus obras más reconocidas: “Tokio blues”, “1Q84” o  “La muerte del Comendador”.

    Tony Takitani es un joven que ha crecido aislado, entre burlas de compañeros. Su padre, trompetista de Jazz, se ausenta a menudo por sus giras. Tony pasa mucho tiempo solo. 

    Buen profesional, se dedica a ilustrar revistas de automóviles o anuncios. Un día conoce a una joven especial.

    Tony Takitani es un relato breve, maravillosamente ilustrado por Ignasi Font (ilustrador y diseñador afincado en Barcelona, fundador del premiado estudio Bungalow). Llevado al cine por Juan Ichikawa.

    Murakami nos habla de la soledad, el amor y la falta de afecto en la sociedad actual. Una constante en el mundo Murakami, la introspección del ser humano y la soledad del mismo.

    @jlregojo nos recomienda:

    El libro de los abrazos – Eduardo Galeano

    Siglo XXI editores – 1989 – 2003

    Eduardo Galeano (Montevideo,1940-2015)​ fue un periodista y escritor uruguayo, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana. Sus libros más conocidos son Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986).

    El libro de los abrazos es una compilación de 191 relatos breves con ilustraciones hechas por el autor. Los relatos que componen al libro carecen de unidad temática; no poseen un hilo conductor que los relacione. Sin embargo, son producto de una misma actividad: la memoria. Cada texto evoca diferentes vivencias de Galeano, recuperando (tanto para sí mismo, como para el lector) una vasta cantidad de experiencias. 

    @mariaprieto nos recomienda:

    Quercus. En la raya del infinito. – Rafael Cabanillas Saldaña

    Editorial Cuarto Centenario. 2019 

    Rafael Cabanillas Saldaña (Carpio de Tajo, Toledo, 1959), viajero incansable, docente, escritor, articulista y conferenciante, cierra con “Valhondo” la trilogía que inició con la anterior publicación de sus muy exitosas novelas “Quercus” (2019) y “Enjambre” (2021). Algunas obras del autor son “Conversaciones con un baobab” (2017), “África en tu mirada” (2009), “Hojas de baobab» (2010) y “Mirtillo Blu” (2012). Colaborador asiduo de National Geographic y de diversas ONGS, es también director y guionista del documental Cine para África.

    Quercus es un libro con una gran fuerza narrativa sobre la España “vacía” o “vaciada”, el inicio del abandono del mundo rural y sus orígenes en los años de posguerra.  El joven Abel huye del horror de la Guerra Civil y se refugia en una cueva. En ella pasará años poniendo a prueba su resistencia para sobrevivir a la soledad y a los infortunios. Para conseguirlo, debe fundirse con el bosque y con los animales que lo pueblan hasta convertirse en uno de ellos. Cuando al fin baja del monte al pueblo, inicia una nueva vida con sus habitantes, complicada también en esos difíciles años de escasez, de represalias, de injusticias…en el corazón de algún lugar de Castilla la Mancha.

    Es una historia profunda que no te deja indiferente. En un rico lenguaje, nos narra la lucha por la supervivencia y la dignidad de sus habitantes en aquellos años tan duros, impregnados de una cruda naturaleza agreste en las entrañas de una sierra olvidada. Es un libro pasional que te desborda, te atrapa, te hace llorar, te emociona, se vierte el sentimiento en sus letras vivas…“Desde los Santos Inocentes, del maestro Miguel Delibes, nadie ha logrado narrar con tanta fuerza, con tantos sentimientos y sensaciones tan profundas, la cruda realidad del medio rural como lo hace Rafael Cabanillas en esta conmovedora novela” (Antonio Mata Huete, escritor).

    @ze_pequenho nos recomienda:

    El puente de Clay, de Markus Zusak.

    Ed. DeBolsillo,  2020.

    Markus Zusak es un escritor nacido en Sydney (1975). Empezó a escribir cuando era adolescente, pero antes de convertirse en escritor profesional, realizó diversos trabajos como pintor de casas, profesor de inglés y conserge. Fue su novela, La ladrona de libros, publicada en el 2006, la que le dio la fama como escritor consagrado, a pesar de haber publicado antes cuatro otras novelas, siendo la primera en el año 1999. 

    El puente de Clay nos cuenta la historia de los cinco hermanos Dunbar, que viven en una casa sin adultos, después del abandono de su padre. Son cinco hermanos bien distintos entre ellos, uno lleva las riendas de la familia, otro nunca asiste a clase, otro se dedica a hacer dinero como puede, otro colecciona animales en casa y finalmente Clay, el protagonista principal, envuelto en un silencio y marcado por un suceso del que no se puede hablar.  Un día el padre regresa sin saber nadie por qué. Y a partir de ahí, la relaciones cambian, la historia crece, y nos aparece el puente de Clay, que se construirá para poder salvar a la familia. 

    Escrita con su particular estilo, la novela puede parecer un poco inconexa al principio, pero poco a poco todos los cabos que parecen sueltos se van entrelazando hasta crear una preciosa historia, a mi parecer, cargada de ternura. Con giros insólitos, la columna vertebral que sostiene a todos los personajes y las diferentes historias que se entrecruzan, con sus saltos temporales incluidos, se ve revelando a medida que la lectura avanza. Si bien de entrada puede parecer un libro confuso y sin sentido, recomiendo encarecidamente superar esos primeros capítulos algo liosos, para poder disfrutar de una novela muy especial, profunda, con unos personajes únicos, muchos matices emocionales y una buenísima historia que sólo logramos cerrar si terminamos la novela. 

    @marielacorderog nos recomienda:

    La búsqueda de fantasmas.de Lee Chiao.

    El Quirófano Ediciones.Guayaquil, Ecuador, 2023.

    En la actualidad, Lee Chiao es uno de los escritores taiwaneses más influyentes de su generación y además de ello es una figura relevante dentro de la literatura hakka. Ha publicado diversas obras literarias entre ellas la Trilogía «Noche Fría», considerada como una de las obras más importantes del escritor. 

    La búsqueda de los fantasmas reúne ocho relatos que navegan en las oscuras aguas del misterio, el terror y lo sobrenatural.

  • Poémame recomienda en octubre

    Poémame recomienda en octubre

    Desde las páginas de Poémame os vamos a recomendar, una vez al mes, las lecturas que aquellos integrantes de la comunidad nos han enviado y que les han gustado por algún motivo que especificarán en su breve reseña.

    Si quieres enviarnos tu recomendación, mira la sección de Ágora para mayor información.

    @jlregojo nos recomienda:

    Un nuevo país al otro lado de mi ventanaTheodor Kallifatides

    Galaxia Gutemberg, 2023.

    Theodor Kallifatides nació en Molaoi (Grecia) en 1938, y emigró a Suecia en 1964. Traductor del sueco al griego de autores como Ingmar Bergman y August Strindberg, así como del griego al sueco de Yannis Ritsos o Mikis Theodorakis. Cuenta con numerosos premios a su carrera literaria.

    En Un nuevo país al otro lado de mi ventana explora sus orígenes griegos y la persona en la que se ha convertido después de décadas de vida en Suecia. Sin duda, este es el libro más personal del autor, aquel en el que reflexiona con más profundidad sobre los que son los grandes temas de sus novelas, el individuo y la historia, la emigración y el sentido de pertenencia, la lengua y la memoria, el amor y la identidad.

    Con el humor y la calidez que le son propios, Kallifatides nos lega aquí su alma al desnudo, y construye un relato de una humanidad radical que os maravillará y emocionará.

    @horten67 nos recomienda:

    Los aires difíciles – Almudena Grandes

    Tusquets 2002

    Almudena Grandes (Madrid 1960 – Madrid 2021), escritora y columnista del diario El País, se dio a conocer en 1989 con Las Edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y la crítica no han dejado de acompañarla.

    En Los aires difíciles, una vez más, Almudena nos lleva por la España de guerra y posguerra. Juan Olmedo y Sara Gómez, dos extrañas que se encuentran en la costa gaditana después de reiniciar sus vidas. Ambos arrastran un pasado muy diferente en Madrid. Sara sufre el estigma de quien lo tuvo todo y lo perdió, Juan Olmedo huye de una tragedia familiar y un tortuoso amor secreto. Se crea entre ellos una amistad y camaradería, que les lleva a contarse sus confidencias.

    Almudena nos lleva de paseo por las heridas recibidas en tiempos difíciles, las secuelas que esas heridas dejan y la necesidad de cicatrizar para volver a empezar.

    @Pequenho_Ze nos recomienda:

    La vida esplicada – Xosé I. Pidal Montes

    Ed. La Semeya, 2022.

    Xosé I. Pidal Montes (El Fadiellu, 1970), escritor asturiano con tres poemarios publicados, Nadie se Salva (Versos & Reversos, 2011), Ensin bones referencies (Suburbia, 2012, escrito en Asturiano) y Parabellum en flor (Versos & Reversos, 2017). De este último publicamos una reseña que podéis ver aquí. La vida esplicada es el primer libro que publica en narrativa.

    En La vida esplicada, usando como hilo conductor lo vivido, lo visto y, sobre todo, lo escuchado, la vida se nos abre de par en par por una puerta que, desafortunadamente, no se suele abrir. Con la memoria y la palabra como protagonistas, se nos muestra una vida que a menudo cae en el olvido, nos hablan voces que el tiempo ha ido silenciando, y nos enseña a mirar la vida, a vivirla y, lo que es más importante, a entenderla. La vida se explica a sí misma a través de historias, imágenes, héroes anónimos a los que pone nombre, con escenas hiladas que nos abren los ojos a  fotografías que el mundo ha ido borrando, para devolverles la nitidez.

    Escrito en lengua asturiana y con un lenguaje puro, a veces poético, que huele a tierra, a miradas y a piel arrugada, Pidal Montes nos lleva a un tiempo real a través de una narrativa tremendamente fluida. Un libro sincero, crudo a veces, tierno en otros pasajes, pero sin duda alguna, un libro honesto, vital, transparente y necesario.

    @mariaprieto nos recomienda:

    Federico (vida de Federico García Lorca) – Ilu Ros

    Editorial Lumen, 2021 

    Ilu Ros (Mula, 1985) es una dibujante e ilustradora murciana. Licenciada en Bellas Artes y en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Granada. Ros ha expuesto su obra gráfica en diversas galerías y, desde 2018, sus obras ilustradas de no ficción han tenido gran difusión. Residió en Londres entre 2011 y 2020 donde creó y publicó sus primeras obras.

    En Federico, la autora nos presenta a un García Lorca desde otra perspectiva novedosa fusionándolo con sus maravillosas ilustraciones, que abarcan toda su vida, desde la infancia hasta la muerte. Escuchamos las voces íntimas de los que lo conocieron, la voz de su familia, de sus amigos y compañeros, las cartas que se escribieron, los lugares donde vivió, la alegría, la tragedia…. Todo ello aderezado con algunos de sus poemas y los personajes de sus obras teatrales más emblemáticas…

    En este dejarme arrullar por Federico me he permitido soñar, y eso me ha llevado a fantasear sobre cómo fueron algunas cosas, a ficcionar un poco lo que he leído sobre él, a imaginar cómo caminaba de niño, a preguntarme qué veía en los caracoles, en las plantas, en las gentes que tanto le atraían…” (Ilu Ros)

    En resumen, es una magnífica obra gráfica y artística llena de poesía, vida y pasión. Imprescindible para los amantes de lo lorquiano.

  • Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Casi finalizando el mes de enero, arribó a Poémame un poeta granadino de verso firme, grave y potente. Dotado de un lirismo claroscuro, hondo y bello, que se percibe madurado en su quehacer poético por años de lectura y escritura.

    “Ternura, lirio, azucena

    esculpiéndose en mi carne.

    Grito.”

    Un poeta prolífico que, en apenas dos meses, nos ha regalado más de cien poemas. Se trata de José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto” para todos los compañeros de nuestra comunidad poética. Él mismo se dibuja en su perfil con estas palabras:
    “Aprendiz de poeta desde joven y quizá demasiado hipercrítico conmigo
    mismo.”
    A lo que yo le añadiría (después de leer su hermosa obra compartida) “amante del verso clásico y la mitología griega”, que cultiva, dotando a sus versos de una gran belleza y profundidad.

    “Faunos”

    “Algo sembró de miedo

    el recuerdo insondable de la laguna,

    el esfuerzo por sostener la mirada,

    tibia, de aquellos faunos de ensueño.

    Catedral enigmática del cieno.”


    Admirador declarado de la obra machadiana, de “Don Antonio”, como él le llama. Y ello se refleja en algunos de sus poemas:

    “Las verdinegras alamedas

    como guardianes del sonido

    danzan al viento esbeltas copas

    hienden el tan altivo cielo

    con su aleve viento encendido”

    Así nos traza, en unos cuantos rasgos, su transitar por la vida atravesando el tiempo y el olvido…

    “Del que fui y sigo ocultándome

    apenas si queda una ebria ceremonia

    en la ceniza de todos los versos o quizá

    quede un promontorio de cristales

    y alientos y desmemorias

    y un oculto deseo de esconderme.”

    Sus poemas abarcan también, lo efímero y la fugacidad de la vida…

    “Un hombre arruinado cruza

    por las calles más estrechas

    de los años

    y piensa

    que nada de lo suyo

    fue hecho para durar

    tan sólo

    un instante

    más de lo necesario.”


    Su voz poética cuenta con muchos y muy diversos matices tanto en la forma, como en el contenido de sus letras.

    Practica tanto el verso libre como el clásico. Y lo dota de imágenes de un bello y contundente lirismo, a veces crudo o enigmático. La naturaleza, el ser y sus circunstancias, el paso del tiempo, el dolor, el amor, la muerte, la memoria, la soledad, lo mitológico o lo social…son algunos de los grandes temas recurrentes en sus poemas; imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    Aderezado todo ello con excelentes figuras literarias y una larga lista de recursos estilísticos.

    Como muestra en verso libre, estos tres poemas:

    “Ciprés”

    “Ciprés delgado como savia

    de piel encendiendo silencio

    Ciprés adormecido carne

    envenenada como tumba

    Como nieve ciñendo olvido.”


    “Versos de atardecida”

    “El olmedal tan bravo

    donde circundan

    las olas su quejido

    el cilicio de luz

    que desteje las tardes

    finales del otoño

    estas hojas quemadas

    que entre la niebla

    se pueblan de misterio.”


    “Un día de furia”

    “Como roto jeroglífico de la noche,

    como un jirón de misericordia y sueño

    te espero, vida mía, en el hueco podrido

    del espejo.

    Como cierto énfasis idiota

    que observo en la cintura de los armarios

    y en el grueso tapiz de las palabras,

    grasa derretida del tiempo

    y la fe que ahora he perdido, tal vez,

    para siempre.”

    Y ya, para finalizar, os dejo una pequeña selección de composiciones clásicas en las que reluce, con un brillo especial, el soneto. La verdad, es que no ha sido fácil para mí, hacer dicha selección de poemas, todos tienen algo y son dignos de aparecer en la reseña. Por ello, os invito a pasar por su rincón en Poémame para conocerlo un poco más a través de su poesía. Merece una visita por la gran calidad que se aprecia en sus textos.


    “Pinos Genil (soneto)

    “Son lentas las mañanas del estío,
    el sonoro tapiz de la armonía
    que teje la desnuda algarabía
    de las aves que endulzan este río.

    Despacio van danzando por umbrío
    barranco donde surca el agua fría
    caricias demoradas, profecía
    de hadas por remolino tan sombrío.

    Un ave suspendida en el paisaje
    contiene en su cadencia ese reverso,
    donde espacio y memoria dan encaje

    al susurro del sauce que está inmerso
    en ecos y sonidos, equipaje
    donde ejerce el verano su universo.”


    “Madrigal clásico”
    A M.M.R

    “Deliciosa quimera de tus ojos,
    donde demoro la tarde y sus rojos
    islotes donde llueve la armonía,
    tristeza y melodía,
    en tus labios rubís como cerezas,
    mientras la tarde gime su belleza;
    y un gesto de tu mano desordena
    el hondo suspiro, tierna condena
    entre la llovizna, fría, y la nada
    que desgarra mi alma atormentada.”


    “Biografía” (soneto)

    Edifiqué tan lenta biografía
    con sólido cimiento de agua oscura;
    de enturbiadas columnas, luz impura,
    en una misteriosa astrología.

    El oscuro arquitrabe sostenía
    la indigna letanía, la amargura
    del tiempo que, falaz, ya me asegura
    que el palacio a la muerte ya me guía.

    El tiempo que, por fin, se ha detenido,
    las estancias desiertas ya nos muestran
    esa ardiente ceniza del olvido

    donde algunos recuerdos me demuestran
    el único motivo con sentido:
    tus ojos que a la muerte defenestran.

  • 13 preguntas y un poeta, Francisco Javier Sánchez Durán: “La poesía es mi visión del cosmos”

    13 preguntas y un poeta, Francisco Javier Sánchez Durán: “La poesía es mi visión del cosmos”

    Conocí a Francisco Javier a través de las redes sociales, en una página que compartíamos de Amigos de la Sierra de Aracena. Este poeta nació en un pueblo pequeñito, Cortelazor, en pleno corazón de esa maravillosa sierra onubense, aunque vive actualmente en Huelva, la capital. En esa página descubrí su poesía hermosa, que me hechizó desde el primer momento, puesto que teníamos en común (en nuestros escritos y en el día a día) el amor por la naturaleza y la defensa de la misma. Posteriormente nos pusimos en contacto y surgió esta entrevista.

    Es autor de tres poemarios, todos ellos publicados por la Editorial Niebla, de Huelva. “Mar de ausencias” (2016) y “Versos de un viajero, confuso” (2018) sonlos dos primeros. 

    Sacó a la luz su tercer poemario en el mes de diciembre de 2019, “…De la percepción de la lluvia y otros poemas”, una obra donde su poesía evoluciona ya hacia un compromiso social y se integra en lo que ahora se conoce como la “poesía de la conciencia”. Fco Javier Sánchez trata con su tercera obra, de “hacer consciente al lector de los problemas sociales, ecológicos y políticos del mundo.”

    En estos días se encuentra preparando la próxima edición de su cuarto poemario.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy maestro, licenciado en Psicopedagogía y profesor de Lengua Castellana y Literatura en varios institutos de Secundaria; miembro del MCEP (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular). Suelo frecuentar los ambientes literarios de Huelva, participando en múltiples recitales y encuentros como participante y colaborador, “Voces del extremo” Valle del Jerte 2018 y 2019 o “Poetas del Guadiana” son dos ejemplos. Y formo parte del grupo “Poetas de Huelva por la Paz”, del cual soy secretario. 

    También he colaborado como autor en diversas antologías, como Combinados Poéticos de Punta Umbría, Poetas de Huelva por la Paz, Versos para la vergüenza, Huelva en verso, Homenaje a Miguel Hernández, Conciencia en llamas, Las mil y una noches del 1900 o La noche de San Luis, entre otras.


    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Ya de jovencito me interesó la poesía. Mis primeras lecturas se centraron en Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Walt Whitman, Neruda, Cesar Vallejo, Vicente Huidobro, José Martí, Miguel Hernández, Constantin Cavafis, León Felipe, Gabriel Celaya….todos estos poetas me han marcado e influenciado mucho.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Aunque en mi primer poemario cultivé mucho el verso octosílabo y alguna composición clásica como sonetos, me he inclinado hacia el verso libre y mi poesía además de los temas clásicos como el amor, la nostalgia… es una poesía muy identificada con el paisaje y la defensa de la naturaleza (ecopoesía) y con los problemas sociales y políticos de nuestra sociedad (poesía de la conciencia).

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que evoluciona de forma natural. Desde mi primer poemario, que es una poesía que miraba mucho mis adentros, a una poesía implicada en los problemas de la sociedad que tenemos (“la poesía no puede ser, sin pecado, un adorno” Celaya). En cuanto a mi lenguaje poético se ha producido una simplificación, una búsqueda de lo sencillo, suprimiendo muchos adjetivos, evitando términos demasiado cultos para acercar el poema al gran público, hacerlo cercano al fin a la gente.


    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En principio hay poemas que son pura inspiración; otros, sin embargo, son poemas trabajados alrededor de una idea, o de una noticia que surge. De todas formas y en ambos casos, suelo corregir mucho mis poemas y, a veces, en más de una ocasión. Últimamente esta corrección se está concretando en un proceso de desnudar y simplificar el poema originario suprimiendo adjetivos innecesarios y cultismos.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    En realidad escribo porque creo que tengo algo que decir y aportar a este mundo, y lo hago desde la poesía porque ha sido mi inclinación desde pequeño. La poesía es mi visión del cosmos.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo? ¿Las practica?

    Mucho, amo los recitales con el grupo “Poetas de Huelva por la Paz”, colaboramos también con “Poetas del Guadiana” con los compañeros portugueses; asisto a encuentros, como ya cité, y doy recitales a nivel personal en ámbitos culturales (ferias del libro, bares, bibliotecas…) En realidad es una actividad frenética que últimamente se ha visto frenada por el confinamiento.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs…?

    Es necesario utilizar las nuevas reglas del juego, pero hay que hacerlo con mesura. Participo en foros virtuales, tengo un muro en Facebook (poesía fresca), mis poemas han sido publicados en muchos blogs personales de compañeros poetas, en revistas virtuales… estamos en ello, aunque tengo mucho que mejorar en mis actividades en las redes.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cito dos: “Espergesia” de Cesar Vallejo (Yo nací un día que Dios estaba enfermo…)  e                 

    “Ítaca” de Cavafis.


    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son varios:

    “Las personas del verbo” de Jaime Gil de Biedma.

    “Poesia completa” de Cesar Vallejo.

    “Salirse de la fila” de Antonio Orihuela.

    “Tienes que irte” de José Luis Piquero.


    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que dedique un horario fijo a escribir o corregir todos los días y que escriba, aunque la mejor respuesta está en un poema de Charles Bukowski:

    Así que quieres ser escritor
    Si no te sale ardiendo de dentro,
    a pesar de todo,
    no lo hagas.

    A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
    y de tu mente y de tu boca
    y de tus tripas,
    no lo hagas.

    Si tienes que sentarte durante horas
    con la mirada fija en la pantalla del ordenador
    ó clavado en tu máquina de escribir
    buscando las palabras,
    no lo hagas.

    Si lo haces por dinero o fama,
    no lo hagas.

    Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
    no lo hagas.

    Si tienes que sentarte
    y reescribirlo una y otra vez,
    no lo hagas.

    Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
    no lo hagas.

    Si estás intentando escribir
    como cualquier otro, olvídalo.

    Si tienes que esperar
    a que salga rugiendo de ti,
    espera pacientemente.
    Si nunca sale rugiendo de ti,
    haz otra cosa.

    Si primero tienes que leerlo a tu esposa
    o a tu novia o a tu novio
    o a tus padres o a cualquiera,
    no estás preparado.

    No seas como tantos escritores,
    no seas como tantos miles de
    personas que se llaman a sí mismos escritores,
    no seas soso y aburrido y pretencioso,
    no te consumas en tu amor propio.

    Las bibliotecas del mundo
    bostezan hasta dormirse
    con esa gente.
    No seas uno de ellos.
    No lo hagas.

    A no ser que salga de tu alma
    como un cohete,
    a no ser que quedarte quieto
    pudiera llevarte a la locura,
    al suicidio o al asesinato,
    no lo hagas.

    A no ser que el sol dentro de ti
    esté quemando tus tripas, no lo hagas.

    Cuando sea verdaderamente el momento,
    y si has sido elegido,
    sucederá por sí solo y
    seguirá sucediendo hasta que mueras
    o hasta que muera en ti.

    No hay otro camino.

    Y nunca lo hubo.


    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial en general o en concreto en Andalucía?

    Se están generando editoriales locales y están surgiendo muchos escritores. Es una gran eclosión. El tiempo separará al grano de la paja, pero creo que estamos en un momento de extraordinaria creatividad.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Qué autor consideras que ha influido más en tu poesía?

    Te daré dos nombres, Antonio Machado y Walt Whitman.

    Muchas gracias, Francisco Javier por tu buena disposición y amabilidad para hacer esta entrevista. Y mucha suerte con la edición del nuevo poemario que estás preparando.

  • El habla extremeña en la poesía: «El miajón de los castúos» de Luis Chamizo

    El habla extremeña en la poesía: «El miajón de los castúos» de Luis Chamizo

    “Porque semos asina, semos pardos,
    del coló de la tierra”

    Mi primer contacto con este hermoso libro, tuvo lugar en la clase de Lengua y Literatura Española en el instituto de Enseñanza Media de Badajoz, donde cursaba el bachillerato. Y fue el profesor que impartía esta asignatura, el que me enseñó a amarlo, a entenderlo, a descubrir la ternura, la belleza y el lirismo que encerraban sus poemas, escritos en ese habla o dialecto extremeño que a mí no me sonaba extraño, por haber nacido y transcurrrido mi infancia, en un pequeño pueblo del sur de la provincia. Desde entonces, lo conservo como si fuera un pequeño tesoro que releo de vez en cuando para no olvidarme de mis raíces castúas.

    Corrían los primeros años del siglo XX cuando este poeta extremeño, Luis Chamizo Trigueros, trasladó al papel las vivencias, costumbres y sentimientos de la gente de su tierra, reproduciendo en sus poemas el habla popular característica y propia de aquella época en un entorno campesino y humilde. Con ello inauguraba un nuevo estilo de belleza en las letras con el decir de la gente de Extremadura. Volcó en sus poemas todo un caudal de ideas, sueños, sentimientos… Y nos dejó escrito en verso, un patrimonio lingüístico que de otra manera hubiera quedado en el olvido.

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    Luis Chamizo nació en1894 en Guareña (Badajoz) en el seno de una familia humilde y trabajadora de Extremadura. Muy joven se trasladó a Madrid para cursar el bachillerato. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid y en la de Murcia. En esos años de estudiante, asistió con asiduidad a las numerosas tertulias literarias de los cafés y dio sus primeros e importantes pasos en el mundo de la poesía.

    Contactó con el movimiento modernista a través de algunos poetas como Salvador Rueda, Francisco Villaespesa o Amado Nervo. Conoció a Federico García Lorca, probablemente a Rafael Alberti y a otros intelectuales y poetas de entonces. Coetáneo de la generación del 27 prefirió quedarse en el camino de la poesía regionalista, siguiendo los pasos del poeta José María Gabriel y Galán.

    En 1818, la muerte de su padre, tinajero en su pueblo natal, le obligó a volver a su tierra de origen para proseguir con el negocio familiar y ese contacto con la gente humilde de su tierra le hizo profundizar en el conocimiento de la idiosincrasia y la forma de hablar extremeña.

    En 1921 publica el libro de poesía por el que fue más conocido: “El Miajón de los Castúos”, en el que intentaba reflejar y transcribir el habla rural. Pronto, el libro se convirtió en un verdadero fenómeno literario y Chamizo en un poeta de referencia en el mundo literario de Extremadura.

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    El poeta llama al conjunto de sus versos “el miajón de los castúos”.

    Dos vocablos muy característicos de la tierra:

    “Miajón”: la esencia, la miga, el jugo…del pueblo extremeño.

    “Castúo”: voz derivada de “castizo”, lo genuino, lo más auténtico.

    A partir de su publicación, se generalizó la palabra “Castúo”. Y con el tiempo, dicha denominación, se hizo popular para denominar las hablas regionales extremeñas en general.

    (…) Vusotros qu’atendéis a las lerturas
    y séis tan sabijondos de las cencias
    que quizás nus larguéis de carrerilla
    y en romances jazañas extremeñas
    que los nuestros ejaron sin contaglas
    endispués de jaceglas.


    Y sus dirá tamién cómo palramos
    los hijos d’estas tierras,
    porqu’icimos asina: jierro, jumo
    y la jacha y el jigo y la jiguera.(…)

    En esta obra, supo trasladar al verso toda la fuerza expresiva del lenguaje autóctono, que transmite el saber popular de generación en generación. Y en sus versos, canta a la vida cotidiana del hombre extremeño, que habita un medio rural, que ama y a la vez le condiciona. Todo ello en medio de difíciles circunstancias, avatares políticos y sociales y unas duras y precarias condiciones de vida propias de los comienzos del siglo XX, con el campo extremeño en manos de las oligarquías terratenientes y caciquiles. Sin embargo en sus versos, no hay una denuncia social explícita como tal, seguramente por la censura de aquellos años, más bien llevan implícitos cierta resignación y fatalismo vital.

    (…)“Y tamién sus dirá que semos güenos,
    que nuestra vida es güena
    en la pas d’un viví lleno e trebajos
    y al doló d’un viví lleno e miserias:
    ¡el miajón que llevamos los castúos
    por bajo e la corteza!”(…)

    Los temas del libro son los propios del regionalismo: la nostalgia de un pasado mejor, la vida rural y campesina, los oficios tradicionales, las costumbres de los ancestros, la vivencia de la naturaleza y el paisaje sometido por la mano del hombre…Y dan lugar a descripciones de gran lirismo y fuerza expresiva.

    Las características de su poesía se corresponden con la Extremadura que él redescubre al volver: sencillez, austeridad, gravedad, reciedumbre, ternura y sentido dramático.

    Según el académico José Ortega Bonilla, que escribe el prólogo “Todo es grande, fuerte, potentísimo…El libro de Chamizo no es de los que se dejan dormir en la estantería de la biblioteca. Quien comience la lectura, la continuará y la dará fin y no se olvidará más de ella.”

    El libro está integrado por once extensos poemas y uno inicial que hace de introducción: “Compuerta”

    Dada su larga extensión, solo dejo de muestra este poema sobre el nacimiento de un hijo de un matrimonio de campesinos, en mitad del campo. Todo un bello canto lírico a la Vida, a la Madre Naturaleza, que aunque sea recia, hostil, dura…también es acogedora y muy hermosa.

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    Monumento a La Nacencia. Parque de la Legión. Badajoz.

    LA NACENCIA

    I
    Bruñó los recios nubarrones pardos
    la lus del sol que s’agachó en un cerro,
    y las artas cogollas de los árboles
    d’un coló de naranja se tiñeron.

    A bocanás el aire nos traía
    los ruíos d’allá lejos
    y el toque d’oración de las campanas
    de l’iglesia del pueblo.
    Íbamos dambos juntos, en la burra,
    por el camino nuevo;
    mi mujé, mu malita,
    suspirando y gimiendo.
    Bandás de gorrïatos montesinos
    volaban, chirrïando, por el cielo,
    y volaban pal sol, qu’en los canchales
    daba relumbres d’espejuelos.

    Los grillos y las ranas
    cantaban a lo lejos,
    y cantaban tamién los colorines
    sobre las jaras y los brezos;
    y, roändo, roändo, de las sierras
    llegaba el dolondón de los cencerros.

    ¡Qué tarde más bonita!
    |Qu’anochecer más güeno!
    ¡Qué tarde más alegre
    si juéramos contentos!…


    —No pué ser más —me ijo—, vaite, vaite
    con la burra pal pueblo,
    y güérvete de prisa con l’agüela,
    la comadre o el méico.
    Y bajó de la burra poco a poco,
    s’arrellanó en el suelo,
    juntó las manos y miró p’arriba,
    pa los bruñíos nubarrones recios.


    ¡Dirme, dejagla sola,
    dejagla yo a ella sola com’un perro,
    en metá de la jesa,
    una legua del pueblo…
    eso no!   De la rama
    d’arriba d’un guapero,
    con sus ojos reondos
    me miraba un mochuelo;
    un mochuelo con ojos vedriaos
    como los ojos de los muertos…

    ¡No tengo juerzas pa dejagla sola;
    pero yo de qué sirvo si me queo!


    La burra, que roía los tomillos
    floridos del lindero,
    careaba las moscas con el rabo;
    y dejaba el careo,
    levantaba el jocico, me miraba
    y seguía royendo.
    ¡Qué pensará la burra
    si es que tienen las burras pensamientos!


    Me jui junt’a mi Juana,
    me jinqué de röillas en el suelo,
    jice po recordá las oraciones
    que m’enseñaron cuando nuevo.
    No tenía pacencia
    p’hacé memoria de los rezos…
    ¡Quién podrá socorregla si me voy!
    ¡Quién va po la comadre si me queo!


    Aturdío del tó gorví los ojos
    pa los ojos reondos del mochuelo;
    y aquellos ojos verdes,
    tan grandes, tan abiertos,
    qu’otras veces a mí me dieron risa,
    hora me daban mieo.
    ¡Qué mirarán tan fijos
    los ojos del mochuelo?


    No cantaban las ranas,
    los grillos no cantaban a lo lejos,
    las bocanás del aire s’aplacaron,
    s’asomaron la luna y el lucero,
    no llegaba, roando, de las sierras
    el dolondón de los cencerros…
    ¡Daba tanta quietú, mucha congoja!
    ¡Daba yo no sé qué tanto silencio…!

    M’arrimé más pa ella:
    l’abrasaba el aliento,
    le temblaban las manos,
    tiritaba su cuerpo…
    y a la lus de la luna eran sus ojos
    más grandes y más negros.
    Yo sentí que los míos chorreaban
    lagrimones de fuego.
    Uno cayó roando,
    y, prendió d’un pelo,
    en metá de su frente
    se queó reluciendo.
    ¡Qué bonita y qué güeña,
    quién pudiera ser méico!


    Señó: tú que lo sabes
    lo mucho que la quiero.
    Tú que sabes qu’estamos bien casaos,
    Señó, tú qu’eres güeno;
    tú que jaces que broten las simientes
    qu’echamos en el suelo;
    tú que jaces que granen las espigas,
    cuando llega su tiempo;
    tú que jaces que paran las ovejas,
    sin comadres ni méicos…
    ¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,
    con lo que yo la quiero,
    siendo yo tan honrao
    y siendo tú tan güeno?…


    ¡Ay! qué noche más larga
    de tanto sufrimiento:
    ¡qué cosas pasarían
    que decilas no pueo!
    Jizo Dios un milagro;
    ¡no podía por menos!

    II

    Toíto lleno de tierra
    le levanté del suelo;
    le miré mu despacio, mu despacio,
    con una miaja de respeto.
    Era un hijo, ¡mi hijo!,
    hijo de dambos, hijo nuestro…
    Ella me le pedía
    con los brazos abiertos.
    ¡Qué bonita qu’estaba
    llorando y sonriendo!


    Venía clareando;
    s’oían a lo lejos
    las risotás de los pastores
    y el dolondón de los cencerros.
    Besé a la madre y le quité mi hijo;
    salí con él corriendo,
    y en un regacho d’agua clara
    le lavé tó su cuerpo.
    Me sentí más honrao,
    más cristiano, más güeno,
    bautizando a mi hijo como el cura
    bautiza los muchachos en el pueblo.


    Tié que ser campusino,
    tié que ser de los nuestros,
    que por algo nació baj’una encina
    del caminito nuevo.


    Icen que la nacencia es una cosa
    que miran los señores en el pueblo:
    pos pa mí que mi hijo
    la tié mejor que ellos,
    que Dios jizo en presona con mi Juana
    de comadre y de méico.


    Asina que nació besó la tierra,
    que, agraecía, se pegó a su cuerpo;
    y jue la mesma luna
    quien le pagó aquel beso…
    ¡Qué saben d’estas cosas
    los señores aquellos!


    Dos salimos del chozo;
    tres golvimos al pueblo.
    Jizo Dios un milagro en el camino:
    ¡no podía por menos!

    Aquí pueden ver y escuchar el poema, recitado en castúo por Fernando González:

    Espero que lo hayan disfrutado.

    REFERENCIAS: