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  • 13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    Hace unos meses, mencionamos a Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984) en la segunda reseña dedicada al libro Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales. Previamente también habíamos hablado de ella en el artículo Mujeres y generación Beat. Pero no ha sido hasta ahora que hemos conseguido hacerle una entrevista con la que iniciar esta nueva temporada.

    Ya comentamos en su momento que Mónica Caldeiro escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura, opinión con la que la poeta disiente. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Existo en el cambio constante, como en un río, o como una balsa de papel sobre un río. Creo en la resistencia de las cosas diminutas, frágiles y vulnerables que viven en la épica, el ritual y el canto. Mi actividad literaria, en estos momentos, se desarrolla en una intimidad que aborda el texto y se desborda en él desde un amor febril por la escritura que nace de la unión de corazón e intelecto.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Si debo dibujar un punto sobre la línea del tiempo y describir un hito, creo que el mundo se me abrió cuando leí por primera vez a la poeta beat Diane di Prima a los trece años, aunque en aquel caso se trataba de una autobiografía, no de un libro de poesía. Hasta entonces sólo había leído autores masculinos del canon poético español, y sentir que más allá de ese mundo (ajeno a mi experiencia) existía algo más cercano a la reivindicación de una forma de vida libre y radical me abrió un mundo que desde entonces no he abandonado. A partir de aquel momento mis influencias pasaron a ser principalmente anglosajonas: Walt Whitman, Emily Dickinson, Anne Waldman, Allen Ginsberg, John Giorno, Joanne Kyger, Ted Berrigan, Mary Oliver, Bob Kaufman, Adrienne Rich, Audre Lorde. Pero se trata de una lista abierta que nunca se detiene, que muta con el tiempo y mis intereses. En este momento estoy centrándome mucho más en leer poesía europea en diferentes lenguas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hace algunos años solía definirme como poeta Spoken Word y mis textos sólo cobraban un sentido total al ser llevados al ámbito escénico. Por diversas circunstancias vitales mi presencia escénica se ha visto cortada y eso también ha permitido que mi poesía esté evolucionando hacia otros derroteros que me parecen menos definidos y más interesantes. Ahora me muevo, poéticamente hablando, en texturas mucho más borrosas y en cierto modo violentas.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La ausencia de evolución indica una ausencia de crecimiento. Si un poeta no evoluciona es porque no se está ajustando a los ritmos mutables de la vida y de su propia creatividad. Lo fácil es aferrarse a un registro que funciona y repetirlo incluso cuando ya está agotado, tanto en la práctica escrita como en la escénica. Pero eso no tiene nada de creativo, interesante u orgánico.

    Entiendo el proceso creativo y de escritura como un acto constante de creación y destrucción. Por eso me sucede que cuando termino un libro suelo necesitar un tiempo para reajustar mi voz, permitir que el poema se abra desde el desierto y manifieste cómo quiere poblar sus nuevos paisajes. A veces ese proceso requiere de meses o años, pues implica romper con los patrones mentales habituales que se reproducen en la escritura, pero finalmente me aporta el resultado satisfactorio de ver cada libro como único, con un lenguaje y registro propios.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No entiendo al poeta como un hacedor de poesía. El poema se hace a sí mismo a través del poeta, que actúa como vehículo y pone a disposición del poema sus herramientas y su cuerpo. El trabajo del poeta consiste en no interponerse demasiado, aunque es dificilísimo no hacerlo.

    Mi proceso de escritura se basa, en todas sus etapas, en mantener una mente fresca y abierta tanto en el proceso inicial de escritura como en el de corrección. El poema se termina a sí mismo. Una sabe cuándo un poema está terminado, sin buscar voluntariamente finales con golpes de efecto.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Igual que yo misma, mi poética se halla en constante cambio y evolución. No persigo un fin o un objetivo concreto. Sólo busco no aferrarme a una fórmula y seguir investigando y escribiendo con curiosidad.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Hace algunos años el recital era la pieza central que daba sentido a mi escritura desde el momento mismo de la creación del poema. Escribía deliberadamente poemas pensados para ser recitados, y eso por supuesto influía en su forma desde la idea inicial, desde la concepción misma del texto. Estar alejada de los escenarios ha sido en realidad muy interesante, al observar yo misma cómo esa distancia obligada ha abierto nuevas ventanas para que mi escritura evolucione por otros caminos. Del mismo modo, me ha permitido tomar distancia del acto escénico y preguntarme sobre su sentido.

    Soy una investigadora nata, y detrás de todos mis libros hay una experimentación con las materias primas con las que trabajo: el lenguaje, la mente y el cuerpo. Solemos pensar que la escritura es un proceso intelectual, pero a menudo no somos conscientes de hasta qué punto se trata de un procedimiento físico en sí mismo, de lo mucho que el cuerpo interviene en la propia escritura y de cómo eso se traduce a nivel formal. Antes entendía ese poner el cuerpo como un acto escénico; ahora vivo la escritura misma como una acción de carne.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parecen opciones fantásticas, con soportes que permiten nuevas vías de exploración y de unión de comunidades artísticas. Todo lo que implique abrir diálogo y encontrarse es positivo, haciendo uso de todos los medios de los que disponemos en nuestro tiempo. Un punto y aparte son las redes sociales, que cumplen otra función que sí cuenta con múltiples filos.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Más que la inmediatez del poema, prefiero proponer la reflexión abierta del libro. Carne de leviatán de Chus Pato.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy inmersa simultáneamente en la poesía completa de Maria Mercè Marçal, la de Constantino Cavafis. y Última ciencia, de Herberto Helder.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea y escriba cada día. Y que después vuelva a leer y a escribir. Que escoja bien sus lecturas porque serán sus influencias. Que mantenga la mente lo más limpia y abierta posible. Que no piense nunca que no puede hacerlo, y que siga leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Por suerte en la actualidad existen numerosas editoriales independientes de poesía con catálogos muy definidos que permiten a los autores situarse en un abanico de posibilidades muy amplio. Es algo maravilloso, y admiro a los editores que se embarcan en proyectos de este calibre y se comprometen con ellos y con sus autores. No obstante, el problema que veo en general, en este país, es que la industria del libro que existe fuera de los grandes grupos editoriales está muy precarizada. Nos afecta prácticamente a todos: a editores, escritores, traductores y libreros. Los mejores traductores literarios de la península ibérica (al menos, los de poesía) no pueden vivir de su oficio. En última instancia es algo que acaba produciendo rabia, frustración y agotamiento. He visto muy quemados a algunos de los mejores traductores de poesía de este país. Falta mucho recorrido para hacer posible una profesionalización real, pero no depende sólo de los implicados en el sector; para ello es necesario un compromiso firme del lector con la cultura. 

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Toda entrevista es una propuesta en sí misma que se define también por lo que no se pregunta y lo que se excluye de la conversación. Dejémoslo así, junto con los silencios que suceden entre los poemas.

    Disfrutemos ahora de dos poemas de Avispero:

    +++

    no salves la distancia

               entre un espíritu                                           y otro espíritu

                                                  —pero

               los cuerpos             tienen                       otro lenguaje

                          los cuerpos             guardan                su herida

                                      abierta          cálida

                                                  hexagonal                roja               

                                                             supura                      carne                                                            tierna                        supura

                                      la blasfemia            del amor que no dijo

                          negar a dios es afirmar la voluntad

               del hombre negar a dios es                   afirmar

                          la voluntad              del hombre             negar

    a dios es afirmar               la voluntad del hombre              

               cuando un latido ya no cubre

                                      la esperanza de nada

                                                  sino que erige la Verdad

                                                             de lo que es y lo que vive

                                                      sólo la herida perdura

                                         sólo el ruido ensordecedor y acongojado

                                      la danza de los insectos

                             en vaivenes de ventisca

                                      entre brotes de arena    

                                                  buscando en algún sitio tierra

                                                             anhelando en algún lugar cielo

                                                      haciendo de su herida casas

                                         donde habitan quienes

                                                                         hacen y aman

                                                                                     al margen

                                                             hacen y aman

                                                  ))   los márgenes   ((

    +++

    si acarician (por siempre, como un quejido

               hallarás el placer

                          tras la esquina / orquídea

                                      tras el corazón que zumba

                                                  vibración que

    no atrapa no atrapa no atrapa la respuesta que no hay

    sino abierta            pero dime

                          mi voz es un útero sin extirpar

               una agonía que recuerda y habla y escupe

                          víscera de lo que lleva tiempo

                                      anidando dentro

    lo toco y extraña siento la protuberancia ahí

               del tumor de lo antiguo

                          y cuando cae se desenquista coágulo

                                      no nacido / enmudece

                                                  al grito de

                                                   DAME / MÁS / DURO

                          pero

                                                  (como lo dices

                                                   como lo sientes

                                                   es otro significado—

    Muchas gracias Mónica por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (3/3)

    Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (3/3)

    El pasado 10 de marzo publicamos el primero de los tres artículos dedicados a la antología poética Decir mi nombre editado por la Editorial Milenio y el segundo una semana más tarde. Con este de hoy acabamos la serie de tres artículos que le hemos dedicado a esta interesante muestra de poetas nativas digitales.

    Entre los dos artículos hemos repasado el trabajo de Cherie Soleil, Sandra Santana, Silvia Nieva, Camino Román, Uxue Juárez, María Sotomayor, Mónica Caldeiro, Lola Nieto, Blanca Llum Vidal y Berta García Faet.

    Hoy vamos a ver el trabajo del resto de poetas, experimentales y respetuosas de la tradición, investigando también la obra y la memoria de sus maestras o antecesoras, tan larga e injustamente soterradas, en palabras del antólogo Martín Rodríguez-Gaona.

    María Yuste (Murcia, 1988) es una poeta que rechaza definir su poesía y que intenta ser sincera y honesta a través de sus poemas. Sus poemas son un interesante conjunto de relatos. Aquí Verano.

    Soledad fingía dormir junto al profesor de piano de Emma. Se habían conocido trabajando para la familia y habían salido juntos un par de veces. A las madres del vecindario les gustaba pensar que se parecía a Ashton Kutcher, pero no era cierto, y cuanto más vino había bebido la noche anterior, menos se lo había estado celebrando un cumpleaños mientras «Ashton» le había dado los peores besos de su vida. Ahora, tirada en una cama con la ropa de ayer y restos de semen resecos en el pelo pensaba en ello y en cómo habría preferido estar con Dolores en casa riéndose de alguna película cutre en vez de en medio de aquel intento desesperado y fallido por sentirse parte de la ciudad.


    Natalia Castro Picón (Menorca, 1989) es una poeta poco constante en su estilo pero en constante formación que elige lo plural y lo efímero como una vía de reparación y escape. Nada mejor que leer su Carta de presentación.

    Soy el gusano de la manzana que quiso saberse anaconda. Soy otro de los tantos hijos del desierto, sin raza ni leche ni nombre. Soy la sombra agotada del tren que me huye y arrastra. Soy la bombilla, mi fulgor fuerte temiendo su última hora. Soy los cinco sentidos del asco, sabor a muerte, olor a muerte, tacto de muerto, la imagen del abandono y la música que hace una puerta al cerrarse. Soy la figura del infeliz perfilada según la simbología de un artista borracho. Soy una uña larga rasgando un calcetín sucio, en el fondo del hombre, las bases del hombre, su raíz. Soy la flor que arrancaste para aquella chica, descompuesta, seca, ya marrón. Soy el dolor del parto que no recuerdas, tu primer alarido de odio. Soy la mueca del golpe en la frente, la mueca en la caída, la mueca espasmódica a la llegada inesperada de la piedra.

    Sara Torres (Gijón, 1991) escribe una poesía que celebra el deseo lesbiano. Sus poemas intentan representar la existencia del misterio.

    EL LENGUAJE ES UN ACTO CON CONSECUENCIAS. El éxito del hechizo no depende únicamente del sujeto que lo pronuncia. Existen unas condiciones de enunciación que se extienden en el tiempo y exceden el momento en el que el ritual está teniendo lugar.

    FUE entonces que

    llovió en la rosa

    sola del olivo

    claquetearon las cuentas

    del ábaco

    al caer y restarse

    miró al otro lado

    vacío de la mesa

    sin soltar su taza

    Dijo lagarto

    encogiendo los hombros

    y no ocurrió nada

    la voz le venía

    gota a gota

    entretanto…

    Emily Roberts (Ávila, 1991) es una poeta que está en el mundo escribiendo con un lenguaje sencillo y fluido. A través de su escritura se conoce a ella misma y al mundo que la rodea. Leamos Lugar de paso.

    Siempre se tarda en caer.

    El recorrido cambia entre el suelo

    y el bordillo.

    Todas las cosas que dijiste están ahí:

    arañando el viento.

    Todo el aire está aquí: entre esta mano

    y este colchón.

    Como un enfermo recitas

    cada parte de la cama.

    Gata Cattana (Córdoba, 1991) es una poeta, rapera y politóloga conocida también como Ana Sforza, aunque su nombre original es el de Ana Isabel García Llorente. Falleció en Madrid el año 2017 por una insuficiencia cardíaca. Fue una poeta rebelde que siempre buscó su independencia y que ahora es legendaria. Leamos un fragmento de Tu oficio.

    Tu oficio, poeta,

    no es almacenar palabras

    eruditas,

    rimbombantes,

    ornamentales.

    No es disponerlas en su

    orden yámbico,

    en perfecto soneto gongorino

    ni siquiera clasificarlas

    burdamente en función

    de la terminación

    y la rima.

    Porque tú nunca

    fuiste matemático, poeta.

    Tú nunca fuiste geógrafo ni físico

    y no entiendes de distancias

    ni unidades de medida

    y no entiendes de lógica pura

    ni de leyes invictas.

    Porque tú nunca

    fuiste científico, poeta,

    y por eso mismo

    no entiendes de estadística

    ni de cuántica avanzada

    ni de biopolítica

    y no es tu oficio

    establecer las fórmulas del cosmos.

    Tu oficio, poeta,

    es dignificar la especie.

    Escoger las palabras

    que pondrías en tu lápida.

    Decir, por ejemplo:

    «No todos eran prescindibles».

    Merecerte la vida

    hasta tal punto,

    que tu muerte parezca

    una injusticia.

    Y dejarte ir,

    como si nada,

    como todos

    (poetas o no)

    hacia la larga

    y aburrida

    eternidad.

    Yasmín C. Moreno (Madrid, 1993) es una poeta que intenta escribir una poesía honesta, sincera, visceral y directa. En sus versos el silencio tiene un papel importante.

    PRIMERO hay que llenarse para vaciarse por dentro. El silencio purifica la garganta, como el hambre hace con los huesos.

    DOLOR de niño creciendo durante la fiebre

    así

    brotaban

    las hojas

    Antes de finalizar esta tercera entrega quiero volver a destacar el papel de Martín Rodríguez-Gaona, autor de los textos críticos que preceden a todos los poemas de las autoras, la selección final y el prólogo.

  • Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (2/3)

    Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (2/3)

    El pasado 10 de marzo publicamos el primero de tres artículos dedicados a la antología poética Decir mi nombre publicado por la Editorial Milenio.

    En aquel primer artículo comentamos cómo un grupo de mujeres poetas trabajan con riesgo y ambición la palabra escrita y la poesía oral con el fin de explorar y compartir sus intuiciones y proyectos sobre la identidad femenina. 

    Dimos un repaso a la obra de Cherie Soleil, Sandra Santana, Silvia Nieva y Camino Román. Hoy os vamos a presentar a seis mujeres poetas más.

    Uxue Juárez (Pamplona, 1981) es una poeta que ha jugado y disfrutado de la escritura hasta encontrar un estilo propio con un objetivo claro: alejarse de la imposición lingüística actual.

    ME sangra la nariz y siento que, por lo menos, algo cambia; esta vez el rojo alcanza el suelo.

    Me vacío. Nadie dice nada. Hunden la cabeza en los libros de texto. Fundido a rojo.

    Por la tarde, me siento en la cocina, abro la boca y engullo una falange. Después, otra y otra. Llego a la altura del codo y ahí me detengo. Un trozo de piel se me queda atrapado entre el canino y el incisivo lateral. Lo despego. Un tajo y alcanzo el húmero. Con la mano izquierda (aún ilesa) aparto los hilillos de carne que cuelgan de los premolares.

    Acto seguido, friego los platos y doy de comer a los peces.

    María Sotomayor (Madrid, 1982). Poeta íntima y feminista que indaga a través de su poesía en la belleza para decirla y contarla. Cree que hay una brecha generacional y trabaja con las palabras y las imágenes por su eliminación. Leed su poema De madera se hacen casas.

    Es una casa de pájaros de madera supongo que de golpe estoy

    sentada dentro

    y escucho el ruido que hacen las personas al andar la lluvia por la

    calle

    pero hace sol

    y yo solo quiero una casa de pájaros en el balcón

    después sería como todo

    dejar trocitos de pan y que ellos vinieran

    a taparse el hambre para luego irse

    y yo

    limpiaría los días

    como se limpian las cosas chiquitas de los jardines

    quiero morir en una casa de pájaros con un poco de sangre en las

    mejillas de tan feliz

    por eso conservo pan y un beso tapándome la cintura

    a ver cómo explico

    seguir sonriendo a los astros que se han cambiado de sitio para

    siempre

    en los balcones de la gente sin ojos.

    Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984). Poeta beat a la que ya dedicamos un artículo en esta misma revista: Mujeres y generación Beat. Escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

    +++

    poesía fértil de tierra donde los ángeles

    aran para buscar su sexo

    donde el verso ha conspirado para volverse

    L ABE R IN T O

    habitado en las motas de luz del etéreo

    esa luminosidad

    pasa por la boca / laringe

    dirigiendo del líquido seminal

    defecando

    más tarde

    el origen

    de la vida

    PASA POR EL CUERPO DICE EL BARDO

    NO PASA

    SINO POR EL CUERPO

    la Belleza objetiva

    habita la histeria encendida

    de un mordisco crudo/vivo/despierto

    sobre un pedazo de carne

    todavía más hambriento

    que la Belleza misma

    Lola Nieto (Barcelona, 1985) es una poeta de difícil adscripción. Creo que lo mejor es que ella misma se defina «intento acercarme a un animal cuando escribo. Vivir un atravesamiento de todos los sonidos y seres que me hacen y deshacen. Palpo acaso un agujero de voces y cuerpos cuando escribo. Pequeño monstruo.» Interesante escritora, ¿verdad? Aquí unas cuantas estrofas de uno de sus poemas.

    PERSÉFONE cajón adentro

    cuartea rastros

    come esquina don

    de

    dónde

    si persiste dónde animal y ternura

    para él

    *

    oblicua y persiana

    aclimatando ombligojo

    a la torcedura del cajón

    perséfone saliva a tierra

    minucia que a borbotones

    *

    perséfone/tiene mentira/

    mece oscura y/no decir/

    arranca lenta

    trocitos/supura/rodilla y late

    *

    mira y no se atreve ¿qué es

    salir?

    recupera postura anterior

    animalito bicho bola perséfone

    ovillo aguanta miedo

    – – – – –

    ¿qué es salir?

    Blanca Llum Vidal (Barcelona 1986). Es una poeta que intenta hacer mundo con sus poemas compartiendo experiencias y atando la memoria a la vida. Escribe en catalán. Los poemas en este libro han sido traducidos al castellano por Berta Garcia-Faet.

    Amigas del mundo, de la frontera,

    si os encontráis con la gacela, devolvedle el desierto

    y decidle que es ella

    quien multiplica el retiro y la reyerta.

    ¿Y qué tiene tu antílope

    de charca marinera, vuelta belicosa,

    que tiene la raíz tan extensa,

    que es mucho más que un amante,

    que con tan poco significa?

    Mi amigo hace triángulo con los dedos

    y me atalmuda la noche sin rito ni ruego.

    Si su cabeza regresa a la rosa, recupera a nadie.

    En sus rizos, que debían remover

    como insolente glicina o como cinco libros primeros,

    yo no estaba -y nacía.

    Berta García Faet (Valencia, 1988) es una poeta culta que va evolucionando según sus lecturas y sus experiencias. En estos momentos está dirigiendo sus esfuerzos poéticos en volver a producir una verdad íntima. Leamos Cortejo y sufrimiento.

    Anoche agonizaste, expiraste

    al depilarte las ingles. Torquemada en el bidet.

    Calma, hay talco. Luego vinieron las cejas,

    las axilas. También te rasuraste: pensaste

    intensamente en por si acaso…

    Y te flagelaste los muslos con crema hidratante

    de soja y, como es natural,

    llevas relleno. Enero. Tres grados. La mini

    te duele. Aún hay que llegar al restaurante Lucio.

    Te escuecen los ojos. Alergia. Se hinchan,

    granates. Pero el rímel los dignifica.

    Pestañeas despacio a lo Lauren Bacall,

    y las manos te sudan: te las secas en la trenca

    por si él decide darte alguna de las suyas…

    Y no te ríes: hay que esconder las encías

    y esas palas indomables desde siempre,

    y te obstinas en ponerte tú a la izquierda,

    para que no vea más que tu lado bueno,

    y si te pregunta algo te aclaras la voz

    y respondes débilmente. Tienes

    que ser femenina y tierna. Y los tacones

    de once centímetros (y cien unidades

    monetarias), esos fusiles de corazones,

    esos hijos de Dior, te pasean un puñal

    por los pies, sanguinarios y elegantes.

    Basta, piensas, basta. Y entonces te dice

    al oído: estás preciosa. Así que show

    must go on. Bella y ridícula, le das las gracias

    con el primer beso de la noche. El carmín

    no se ha borrado, tal y como prometía Yves Rocher.

    ¿Son o no son unas poetas que asumen riesgos lingüísticos, rompedoras? Os lo dije al principio y en la primera entrega de esta trilogía.

    Ahora os remito a la tercera parte de esta antología arriesgada y potente de jóvenes mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital.

  • Mujeres y generación Beat

    Mujeres y generación Beat

    Hace años asistí a un recital poético en California en el que tuve la suerte de charlar con poetas de la talla de Allen Ginsberg, Gary Snyder, Peter Orlovsky y una mujer que no conocía, Denise Levertov.

    De Gary Snyder ya hemos hablado en la revista en tres artículos diferentes:

    Es cierto que cuando alguien se refiere a la Generación Beat surgen los nombres de siempre, pero siempre hombres. ¿Y las mujeres? Poco se habla de las mujeres que también se sumaron al movimiento Beat ¿dónde están esas beatniks? ¿Su poesía? ¿Sus palabras, sus pensamientos? 

    Para aclararnos estas dudas, hemos querido compartir un artículo muy interesante publicado el 4 de noviembre en el blog «la otra poesía» bajo el título: ‘Mujeres de la generación Beat. Sí, también hubo mujeres.’

    Cuando hayáis acabado de leer el artículo anterior os recomiendo que hagamos un viaje de vuelta y volvamos a la España actual donde también tenemos mujeres poetas beat. Una de las principales exponentes es Mónica Caldeiro: poeta, anarcobudista y beat. No os perdáis esta entrevista que le realizó Beatriz García para The Objective donde explica muy bien su trayectoria.