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El pasado 10 de marzo publicamos el primero de tres artículos dedicados a la antología poética Decir mi nombre publicado por la Editorial Milenio.

En aquel primer artículo comentamos cómo un grupo de mujeres poetas trabajan con riesgo y ambición la palabra escrita y la poesía oral con el fin de explorar y compartir sus intuiciones y proyectos sobre la identidad femenina. 

Dimos un repaso a la obra de Cherie Soleil, Sandra Santana, Silvia Nieva y Camino Román. Hoy os vamos a presentar a seis mujeres poetas más.

Uxue Juárez (Pamplona, 1981) es una poeta que ha jugado y disfrutado de la escritura hasta encontrar un estilo propio con un objetivo claro: alejarse de la imposición lingüística actual.

ME sangra la nariz y siento que, por lo menos, algo cambia; esta vez el rojo alcanza el suelo.

Me vacío. Nadie dice nada. Hunden la cabeza en los libros de texto. Fundido a rojo.

Por la tarde, me siento en la cocina, abro la boca y engullo una falange. Después, otra y otra. Llego a la altura del codo y ahí me detengo. Un trozo de piel se me queda atrapado entre el canino y el incisivo lateral. Lo despego. Un tajo y alcanzo el húmero. Con la mano izquierda (aún ilesa) aparto los hilillos de carne que cuelgan de los premolares.

Acto seguido, friego los platos y doy de comer a los peces.

María Sotomayor (Madrid, 1982). Poeta íntima y feminista que indaga a través de su poesía en la belleza para decirla y contarla. Cree que hay una brecha generacional y trabaja con las palabras y las imágenes por su eliminación. Leed su poema De madera se hacen casas.

Es una casa de pájaros de madera supongo que de golpe estoy

sentada dentro

y escucho el ruido que hacen las personas al andar la lluvia por la

calle

pero hace sol

y yo solo quiero una casa de pájaros en el balcón

después sería como todo

dejar trocitos de pan y que ellos vinieran

a taparse el hambre para luego irse

y yo

limpiaría los días

como se limpian las cosas chiquitas de los jardines

quiero morir en una casa de pájaros con un poco de sangre en las

mejillas de tan feliz

por eso conservo pan y un beso tapándome la cintura

a ver cómo explico

seguir sonriendo a los astros que se han cambiado de sitio para

siempre

en los balcones de la gente sin ojos.

Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984). Poeta beat a la que ya dedicamos un artículo en esta misma revista: Mujeres y generación Beat. Escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

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poesía fértil de tierra donde los ángeles

aran para buscar su sexo

donde el verso ha conspirado para volverse

L ABE R IN T O

habitado en las motas de luz del etéreo

esa luminosidad

pasa por la boca / laringe

dirigiendo del líquido seminal

defecando

más tarde

el origen

de la vida

PASA POR EL CUERPO DICE EL BARDO

NO PASA

SINO POR EL CUERPO

la Belleza objetiva

habita la histeria encendida

de un mordisco crudo/vivo/despierto

sobre un pedazo de carne

todavía más hambriento

que la Belleza misma

Lola Nieto (Barcelona, 1985) es una poeta de difícil adscripción. Creo que lo mejor es que ella misma se defina «intento acercarme a un animal cuando escribo. Vivir un atravesamiento de todos los sonidos y seres que me hacen y deshacen. Palpo acaso un agujero de voces y cuerpos cuando escribo. Pequeño monstruo.» Interesante escritora, ¿verdad? Aquí unas cuantas estrofas de uno de sus poemas.

PERSÉFONE cajón adentro

cuartea rastros

come esquina don

de

dónde

si persiste dónde animal y ternura

para él

*

oblicua y persiana

aclimatando ombligojo

a la torcedura del cajón

perséfone saliva a tierra

minucia que a borbotones

*

perséfone/tiene mentira/

mece oscura y/no decir/

arranca lenta

trocitos/supura/rodilla y late

*

mira y no se atreve ¿qué es

salir?

recupera postura anterior

animalito bicho bola perséfone

ovillo aguanta miedo

– – – – –

¿qué es salir?

Blanca Llum Vidal (Barcelona 1986). Es una poeta que intenta hacer mundo con sus poemas compartiendo experiencias y atando la memoria a la vida. Escribe en catalán. Los poemas en este libro han sido traducidos al castellano por Berta Garcia-Faet.

Amigas del mundo, de la frontera,

si os encontráis con la gacela, devolvedle el desierto

y decidle que es ella

quien multiplica el retiro y la reyerta.

¿Y qué tiene tu antílope

de charca marinera, vuelta belicosa,

que tiene la raíz tan extensa,

que es mucho más que un amante,

que con tan poco significa?

Mi amigo hace triángulo con los dedos

y me atalmuda la noche sin rito ni ruego.

Si su cabeza regresa a la rosa, recupera a nadie.

En sus rizos, que debían remover

como insolente glicina o como cinco libros primeros,

yo no estaba -y nacía.

Berta García Faet (Valencia, 1988) es una poeta culta que va evolucionando según sus lecturas y sus experiencias. En estos momentos está dirigiendo sus esfuerzos poéticos en volver a producir una verdad íntima. Leamos Cortejo y sufrimiento.

Anoche agonizaste, expiraste

al depilarte las ingles. Torquemada en el bidet.

Calma, hay talco. Luego vinieron las cejas,

las axilas. También te rasuraste: pensaste

intensamente en por si acaso…

Y te flagelaste los muslos con crema hidratante

de soja y, como es natural,

llevas relleno. Enero. Tres grados. La mini

te duele. Aún hay que llegar al restaurante Lucio.

Te escuecen los ojos. Alergia. Se hinchan,

granates. Pero el rímel los dignifica.

Pestañeas despacio a lo Lauren Bacall,

y las manos te sudan: te las secas en la trenca

por si él decide darte alguna de las suyas…

Y no te ríes: hay que esconder las encías

y esas palas indomables desde siempre,

y te obstinas en ponerte tú a la izquierda,

para que no vea más que tu lado bueno,

y si te pregunta algo te aclaras la voz

y respondes débilmente. Tienes

que ser femenina y tierna. Y los tacones

de once centímetros (y cien unidades

monetarias), esos fusiles de corazones,

esos hijos de Dior, te pasean un puñal

por los pies, sanguinarios y elegantes.

Basta, piensas, basta. Y entonces te dice

al oído: estás preciosa. Así que show

must go on. Bella y ridícula, le das las gracias

con el primer beso de la noche. El carmín

no se ha borrado, tal y como prometía Yves Rocher.

¿Son o no son unas poetas que asumen riesgos lingüísticos, rompedoras? Os lo dije al principio y en la primera entrega de esta trilogía.

Ahora os remito a la tercera parte de esta antología arriesgada y potente de jóvenes mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital.


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