Categoría: Poetas mujeres

  • 3 Poemas de Martha Liliana Polanía, poeta colombiana

    3 Poemas de Martha Liliana Polanía, poeta colombiana

    Martha Liliana Polanía. Poeta, narradora colombiana. Nació en Neiva, ciudad cuya geografía y tradición han influido
    profundamente en su sensibilidad literaria. Desde temprana edad descubrió en la escritura un espacio de exploración íntima y creación artística, vocación que ha mantenido a lo largo de su vida. Es autora de los libros PIEL (poesía) y Juanita y las Palomas (literatura infantil), publicados en 2012. Su trabajo ha sido presentado en diversos encuentros, festivales y ferias del libro en Colombia, Estados Unidos, España y México. Asimismo, ha colaborado con medios periodísticos y culturales, aportando reflexiones sobre la realidad social y cultural contemporánea. Una parte significativa de su trayectoria reciente ha estado dedicada a la creación de obras que integran poesía, música y memoria cultural, en colaboración con el compositor Rodolfo Badel. De
    esta unión han surgido proyectos que exaltan las tradiciones orales, los cantos ancestrales y las expresiones folclóricas de Colombia. Su obra ha sido incluida en múltiples antologías internacionales y continúa consolidándose como una voz poética comprometida con la identidad, la memoria y la riqueza cultural latinoamericana.

    Desquerer,
    Un verbo que no existe,
    Un sentir
    Sin nido que
    Aprendemos a conjugar,
    A un tiempo.

    En alguna parte del mundo
    en alguna estrella del universo
    en alguna vida paralela
    vivo a plenitud
    este amor,
    que es tuyo y mío
    en alguna parte
    somos libres
    para saciar la sed.
    Exhaustos cuerpos escondidos entre poros,
    la piel es lienzo del sudor
    testigo húmedo.
    Un silencio cómplice
    calla el agitado jadear
    hasta la muerte infinita
    de fundirnos una y otra vez
    en alguna parte del mundo.

    Para qué el brillo que enceguece
    para qué el poder que doblega
    para qué la fuerza que destruye
    si al final,

    solo con tus huesos
    vas a estar.

    Yerto en la habitación
    sin ventanas.

  • 3 Poemas de Siyoung Doung, poeta surcoreana

    3 Poemas de Siyoung Doung, poeta surcoreana

    Siyoung Doung (Corea del Sur). Es Licenciada por el Departamento de Lengua y Literatura Coreanas de la Universidad de Dongguk y obtuvo un doctorado en Lengua y Literatura Coreanas en la Universidad de Hanyang. Amplió su formación académica estudiando Humanidades en la Universidad de Ratisbona (Alemania). Su andadura literaria comenzó en 2003 con su debut poético en la revista literaria Dacheung. Desde entonces, ha publicado numerosos poemarios, como Future Hunting, In Search of a Strange God, The Phone Call from God, The Eyes of November, The Carnival of Time (Anthology), entre otros .Su excelencia literaria ha sido reconocida con numerosos premios de prestigio, como el Premio Literario Park Hwa-mok (2010), el Premio de Poesía y Poética para Jóvenes Poetas (2011), el Gran Premio de los Premios de Literatura Budista Coreana (2018), el 32º Premio Literario Dongguk (2019), el Premio Literario Yeongrang de Crítica (2020) y el 7º Premio Literario Woltan Park Jong-hwa de la Asociación Coreana de Escritores (2021)

    Templo

    Un templo no está hecho

    solo de piedra.

    Allí donde el corazón se inclina profundamente,

    ahí hay un templo.

    Amar y fluir

    El pájaro

    vuela para capturar el momento de volar.

    El agua

    fluye para capturar el momento de fluir.

    El ser humano

    ama para capturar el momento de desaparecer.

    La puerta que me abre

    Cada día,

    cada día es una puerta que me abre.

    En un día de un solo uso,

    cada vez más,

    prefiero las risas desechables,

    las lágrimas,

    y los vasos de papel.

    ¿Acaso disfruto también del amor desechable?

    ¿Me deleitaría con un nacimiento desechable?

    Un momento desechable, desbordante, crudo e inquieto ahora.

    No nos traguemos la vida

    sin saborearla.

    Dejemos de servir nuestras penurias.

    La pena, cuanto más la rascas, más actúa como si te poseyera: un picor.

    La elección es un hábito del corazón.

    Oh ombligos del principio, oh montañas, campos y mares.

    El ayer es una voz que no se oye.

    Hoy, asiente con la cabeza.

    El tiempo vacila.

    Hebras blancas de cabello revolotean al viento.

    «¿Estamos lavando el mundo reutilizable?»

    La lluvia cae.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Olga Economidou, poeta  chipriota

    3 Poemas de Olga Economidou, poeta chipriota

    Olga Economidou (Chipre) Nació en Limassol en 1975; es licenciada en Educación por la Universidad de Chipre (con honores) y posee una maestría en Necesidades Educativas Especiales por la Universidad de Birmingham, Reino Unido. Se desempeña como docente y educadora de museos, y su labor literaria ha sido reconocida en certámenes de Chipre, Grecia e internacionales, además de participar en diversos festivales de poesía alrededor del mundo. Este año, fue distinguida en Italia como finalista del Premio de Poesía Mediterránea en la categoría «Mujer en el Mediterráneo» por su poema «El otro Mediterráneo», recibió el Premio Nosside «Aspromonte» por su obra «Hermandad» y fue finalista del Premio Internacional de Poesía «Rainer Maria Rilke» con el poema «Guernica». Ejerce de forma voluntaria como Secretaria de la Junta de la Asociación de Literatura y Crítica de Chipre y es miembro activo de destacadas instituciones culturales como la Unión de Escritores de Chipre, la Casa de las Artes y las Letras «Vasilis Michaelides» de Limassol y el PEN Grecia. Su primer poemario, titulado Thamnolivada (Praderas de arbustos), fue publicado en Atenas por la Editorial Mandragoras en 2023.

    El juego de los sabores

    En el vaso con el agua de almáciga,

    rodajas de limón verde,

    hojas de menta

    y un poco de jengibre

    para el juego de los sabores.

    Las palabras insípidas se sorprendieron

    ante tanta generosidad.

    Se precipitaron, implacables,

    hacia los matices del verde.

    Se humedecieron

    haciendo equilibrio, erguidas

    sobre cubos de hielo.

    Las vocales

    se envolvieron en el sabor de la menta.

    Las consonantes

    se vistieron con la alegría de lo inesperado.

    —¡Qué suerte he tenido!—

    se oyó decir al vaso

    entre la naftalina de los armarios.

    Y lavó su soledad de vidrio

    con menta y limón,

    poniéndose palabras limpias

    y perfumes sobre la piel.

    La vida:

    un té helado

    con un ligero sabor a poesía

    en el paladar.

    Puentes de paz

    Somos las mujeres del Mediterráneo

    nacimos de un vientre en antiguas fisuras

    estamos enraizadas en la luz infinita; contemplamos el mismo mar.

    Somos el azul insomne

    desde el Bósforo hasta el Nilo y Gibraltar.

    Criamos a nuestros hijos en cuevas

    domamos cuerpos salvajes

    amamantamos a las palabras con paciencia

    grabamos recuerdos en petroglifos.

    Somos las mujeres del Mediterráneo

    Helena y la túnica vacía

    Penélope en el telar de la espera.

    Somos princesas, damas nobles, poetisas

    navegando por puertos bulliciosos

    ánforas de aceite y vino de nuestra tierra

    collares, hebillas y brazaletes.

    Somos las mujeres del Gran Mar

    nos llaman Safo y Anissa el Hagar

    Simone de Beauvoir y María Callas

    Somos la donna vera de los poetas y la madre refugiada que sostiene al niño en su pecho.

    Tú y yo juntas

    nosotras, las mujeres desconocidas y familiares

    por la vida y por la paz

    ahora y para siempre.

    Luz sobre la ola

    El mar aquí tenía algo de Dios.

    Un aroma a salitre que llegaba hasta su cama

    y la despertaba por las tardes.

    Se sentaba sobre los guijarros húmedos

    justo antes del alba.

    Lo buscaba como un girasol de agua,

    esperándolo desde lejos;

    estaba orgullosa de que él fuera el telón del mundo,

    como un rey sol,

    grande, brillante, un círculo completo,

    como un heraldo encantador.

    Él era un sueño en la ola,

    un jinete dorado

    sobre la «S» del primer rayo de sol.

    Si al menos pudiera tocar un solo mechón de su cabello.

    Pero él

    trepaba cada vez más y más

    por los andamios del cielo,

    solo en la inmensidad.

    Traducción al inglés por Andry Christofidou- Antoniadou

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas inéditos de Rosana Hernández Pasquier  #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Rosana Hernández Pasquier  #PoesíaVenezolana

    Rosana Hernández Pasquier (Venezuela). Escritora y editora venezolana (Villa de Cura, Aragua).  Colaboradora asidua de publicaciones a nivel regional y nacional. Su obra está recogida en varias antologías dentro y fuera del país. Ha publicado los poemarios: «Ceremonia del horno»(La Liebre Libre, 1993), «El envés de los días» (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2005) «Astilla de la Noche», plaquette, una selección de poemas pertenecientes al libro «Aposento de lo cotidiano», inédito (Editorial la Espada Rota, 2006). «Astilla de la noche» ganó el premio mejor libro experimental, IV Premio Nacional del Libro de Venezuela 2006. En el 2008 se hace acreedora del premio mención dramaturgia en la bienal nacional de literatura Augusto Padrón, por su monólogo: «Al tibio rescoldo de la noche». En el 2012 presentó, el poemario «El cuerpo de la transparencia» (Fundación En Cambio y Blacamán Editores). Dirige el sello Blacamán Editores. Su más reciente publicación: «Aposento de lo cotidiano», Ediciones la gota de agua, Philadelphia, 2023. 

    *

    Soy parte del mundo visible,

    de todo lo creado por la voz del Padre. 

    Soy el amasado,

    el hecho como el pan,

    el fracturado,

    el dividido en dos,

    El único que profesa palabras

    Soy.

    Sin posibilidad de crear

    ni un grano de mostaza.

    Todo fue nombrado y surgieron:

    El torbellino y los acordes de la candela,

    el tejido del mar y la túnica del firmamento,

    el ensayo de la centella antes de caer,

    las formas de los cuerpos

    de los hermanos de todas las especies.

    ¿Qué impidió que Dios dijera hágase el hombre?

    *

    Dicen que sólo en el corazón

    se pueden entender las demás voces del reino.

    La de las hormigas. 

    Lo que cuentan las pequeñas hojas

    el canto del fango.

    ¿Qué escucha mi corazón?

    Nunca me cuenta nada.

    Estos poemas pertenecen al libro inédito «Arquitectura de la voz»

  • 3 Poemas de Hanen Marouani, poeta tunecina

    3 Poemas de Hanen Marouani, poeta tunecina

    Hanen Marouani (Túnez) es integrante del Parlamento de Escritoras Francófonas. Poeta, investigadora en lengua y literatura francesas, periodista, traductora y docente, su trabajo se desarrolla en la intersección de la creación, la investigación y la enseñanza. Tras ejercer en universidades tunecinas, continuó su formación académica en la Universidad Católica de Milán y la Academia de Estrasburgo. Sus investigaciones se centran en la representación de las mujeres en la literatura francófona, la enunciación y el discurso. A través de su obra poética, artículos y entrevistas, promueve la difusión de la poesía y el diálogo intercultural, explorando temas como la intimidad, el exilio y el encuentro. Es traductora de poesía del árabe al francés y colabora con el Colegio Internacional de Traductores Literarios de Arles. Su trayectoria internacional la ha llevado a participar regularmente como jurado y ponente en diversos festivales y encuentros literarios globales.

    Viajeros dormidos

    Hay un momento en que se deja de esperar a los viajeros,

    aquellos que se fueron a vivir a la europea,

    que se fueron a vivir lejos de sus tierras,

    que se fueron sin poder gritar, un día, su verdadero dilema.

    se les esperó lo suficiente para que regresaran

    de su aventura o de su viaje pasional,

    esperamos lo suficiente para poder decirles esa pequeña frase:

    «¡Te amo!»

    una frase que hace estallar la vida,

    una frase que trastorna almas y mentes,

    que hace oír gritos… gritos sin sonido.

    ¡Pero, ay! ahora, su mañana ya no existe,

    ya no se les percibe,

    más que como cuerpos, encogidos o fundidos,

    como rúbricas o puntos suspendidos…

    tan pequeños eran,

    agredidos por las leyes y víctimas de supuestos derechos.

    ¿Cómo se les puede impedir que prueben su suerte,

    aunque sea una sola vez?

    ¿Cómo se les puede impedir que vayan a ver

    la luz al final del túnel y sus devoluciones?

    Y sin embargo, su mañana ya no regresa como antes,

    desaparecidos en el fondo de un mar

    que hoy nos atrevemos a llamar:

    El mar cementerio.

    De «Le sourire mouillé de pleurs, L’Harmattan », París, 2020.

    Del pan compartido

    Nunca busqué la multitud,

    ni las manos que aplauden cuando la luz cae en su justo donde debe

    camino mejor en la sombra elegida

    que bajo neones del interés propio.

    El tiempo me ha enseñado una cosa simple:

    las promesas hablan,

    las acciones permanecen.

    la lealtad no alza la voz,

    se sienta, espera, se mantiene firme.

    Hay silencios más plenos

    que mil conversaciones inútiles

    presencias que no saturan el aire,

    sino que calientan el alma.

    Dame una mesa discreta,

    unas cuantas miradas verdaderas

    pan compartido sin máscaras

    no me sirven los festines

    donde el ego prevalece sobre el corazón.

    Un café honesto es mejor

    que un banquete de ilusiones.

    porque la sinceridad no brilla,

    ilumina.

    Entre dos scrolls

    A veces,

    en medio del desplazamiento,

    me sorprendo detenidamente.

    No es la imagen

    no es la frase en sí

    es el eco.

    Como si alguien, en algún lugar,

    hubiese puesto palabras

    exactamente en el sitio

    donde pasaba mi tiempo callando.

    Deslizo vidas,

    pensamientos comprimidos,

    frases ofrecidas a todos

    y recibidas como si solo estuvieran destinadas a mí.

    Me pregunto entonces

    si he vivido

    o si, sobre todo, he aprendido principalmente a reparar.

    a reparar lo que no rompí yo.

    a cargar lo que se ha puesto sobre mis hombros

    sin preguntarme nunca

    si me correspondía a mi cargarlo.

    Dicen que el algoritmo lo sabe.

    que observa, que calcula,

    que reconoce nuestros hábitos,

    nuestros silencios, nuestras palabras repetidas.

    Quizás

    pero lo que no puede medir,

    es ese preciso momento

    en que llega una frase

    al mismo instante que un pensamiento todavía difuso.

    No es una respuesta.

    es una coincidencia.

    o quizás un reconocimiento.

    Algo colectivo cruza la pantalla

    una fatiga común

    una pregunta compartida

    una forma universal de preguntarse

    si la vida comienza un día

    o si sucede en otro lugar,

    entre dos intentos de sanación.

    Sigo haciendo scroll

    Pero de forma diferente

    más despacio.

    Como si, a partir de ahora,

    supiera que ciertas frases

    no están ahí para explicar,

    sino para confirmar

    que no estoy sola

    al hacerme preguntas

    que aún no había formulado.

    21/12/2025

    Traducción al español por Mariela Cordero.

  • 3 Poemas de Amang, poeta taiwanesa

    3 Poemas de Amang, poeta taiwanesa

    Amang  (Taiwán). Poeta y artista sonora cuya obra transita por tres registros: el cuerpo, la voz y la poesía. Ha publicado seis colecciones de poemas, entre las que destacan “Raised by Wolves: Poems and Conversations” (traducida por Steve Bradbury), ganadora del Premio PEN de Poesía en Traducción 2021, y “Off to Bed”, and “Forget About Your Fourth Uncle”, galardonada con el Premio Golden Canon de Literatura de Taiwán 2025. En sus presentaciones de poesía en vivo, entrelaza el canto de garganta con instrumentos tradicionales; además, en 2022 cofundó la Asociación de Canto de Armónicos de Taiwán y es integrante del grupo de experimentación sonora iuooui.

    Nieve

    La nieve ha estado cayendo por mucho tiempo.

    hay algunos cadáveres

    la nieve no quiere verlos.

    Hay algunos asesinatos

    la nieve decide ocultarlos de la vista.

    La nieve respira a través de algunos pies

    grita a través de algunos pies.

    la nieve compra algunos pies

    y vende otros.

    Aunque las sumas son pequeñas

    y el comercio es infrecuente

    la nieve lucra en forma de ojos.

    Ojos a través de los cuales la nieve puede ver

    cosas que acechan.

    Eclipsadas por cosas aún más grandes

    que la nieve aún no ha cubierto.

    La nieve: cuanto más cae, más se expone

    en lugares cada vez más peligrosos.

    Exponiéndose.

    en lugares cada vez más peligrosos.

    Error 400-418

    Te extraño

    400 Solicitud incorrecta.

    Te extraño

    403 Prohibido.

    Te extraño mucho

    402 Pago requerido

    Quiero verte.

    404 No encontrado: no se puede mostrar la página.

    (Las causas más probables son que no está conectado a Internet o el sitio

    en cuestión o la dirección que ingresó es incorrecta).

    Solo quiero verte.

    415 Tipo de medio no compatible.

    ¡Tengo que verte!

    426 Actualización requerida.

    Quiero morderte.

    ¿Qué carajos? 423 Bloqueado.

    ¿Y hacerme andar a tientas en la oscuridad? Cómo me gustaría encerrarte.

    405 Método no permitido.

    Te odio más que a nada.

    451 Redirección.

    Oh, te amo.

    401 No autorizado.

    Te amo, te amo te, amo.

    403.11 Acceso prohibido: cambio de contraseña.

    ¡Te amo!

    418 Soy una tetera.1

    1: El código HTTP 418 «I’m a teapot» (Soy una tetera) es un «Easter egg» (huevo de pascua) en el protocolo de internet, que se originó como una broma del Día de los Inocentes (April Fools’ Day).

    Comer pescado

    Desayuno pescado

    almuerzo pescado

    ceno pescado

    como pescado casi todos los días.

    Si no como pescado, me pica el cuerpo.

    Ah Jing dijo: «Te has comido a la madre de Ah Mi».

    Han pasado años desde que arrojaron sus cenizas al Pacífico

    durante estos años, no sé cuántos

    pescados de ese mar me habré comido

    todos deliciosos

    las escamas de los peces tienen un brillo

    pero cuando un pez muere, ese brillo desaparece y entra en la carne

    un brillo que amo comer

    cada vez que Ah Mi come pescado, piensa en su madre

    incluso escribió un poema sobre el tema, lo que me hace pensar en la mía.

    pienso en nuestras madres.

    y a veces también en otras madres

    la madre de Ah Mi.

    ¿Acaso mis dientes y mi lengua han rozado su alma?

    ¿ y aquello que es más salado que el alma?

    y ese brillo que es distinto.

    Sin embargo, mis pensamientos vuelven a

    mamá

    tumbada en esa sala del hospital.

    dentro de uno o dos años, podría estar comiéndola.

    y Ah Mi también.

    y Ah Jing y Ah Liao y Ah Tun y Ah Fa y Ah Han y Ah Cui.

    y todos los demás que no son tan Ah

    pero que también aman comer pescado

    todos comeremos pescado algún día.

    «Mmm», diremos. «Qué sabroso».

    Traducción al inglés por Steve Bradbury

    Traducción al español Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Susana Trajtemberg, poeta argentina

    3 Poemas de Susana Trajtemberg, poeta argentina

    Susana Trajtemberg (Argentina). Nació en Remedios de Escalada. Narradora, poeta, artista plástica. Su obra figura en numerosas publicaciones y antologías. Ha publicado en poesía: “Pulmón de manzana” (en coautoría); “Pájaro es mi sombra”; Antología poética. También “Adrede (Historias con hematomas)”, de cuentos cortos, recientemente publicado. Obtuvo el primer premio del XXXVI Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve “Poetas y Narradores Contemporáneos 2017”.

    Me pinto los labios

    Siento no poder morir
    me ataca una intensa curiosidad
    por ver mi semblante
    esculpida en la vida
    dura blanca jazminosa
    la curiosidad de no ver nada de mí
    en el espejo
    aunque él me hable ausente de silueta
    me quiero ver muerta
    bien peinada
    que me invada el capricho
    de un perfume misterioso
    que se despide de sus adorables abejas
    buscando mi polen
    quiero despedirme de mí
    tengo el derecho de estar presente
    en mi hora de ausencias
    soy mía
    soy mía
    me pinto los labios.

    Sin mañanas

    Entre los recovecos que forman los cardos y zarzamoras
    se asoma la carita del sol
    la tarde guarda sus útiles de aprender
    y se vuelve más verde
    es la hora del día en que el aire y yo nos entendemos
    cuando vuelvo a mi hogar
    con mis zapatos de polvo
    y olor a sudores de campo
    desde la ventana se ve su cabeza oscura preparando la merienda, la mía
    me acerco, soy el más chico
    los hermanos mayores ya partieron…

    No quiero mi culpa
    Cuando la deje sola esperando en la puerta
    a quien vuelva marchito…

    No quiero mi culpa
    Y terminaré huyendo…

    Cajón de conejos

    Trazo pistas falsas
    así no me halla
    sé que profano un territorio
    que no me pertenece
    mi excusa es lo real
    que llama.

    Mi madre estará buscándome
    por las calles del barrio
    como un ladrón
    busco sus secretos
    en los cajones
    la mujer que se esconde en ellos
    no se parece a mi madre
    me encuentran fotos de hombres
    con sonrisa de puertos equívocos
    ropa interior que ruboriza
    folletos
    con su torso desnudo.

    Estos cajones llenos de conejos
    vomitando galeras
    me separan de ella
    y somos dos orillas
    de un río
    que dejó huir mi infancia.

    Después de tantos años
    al acariciar estas medias
    caladas de anónimos espermas
    me pregunto si se heredan los secretos
    que las madres

    encubren en sus cajones.

  • 3 Poemas de Violeta Savu, poeta rumana

    3 Poemas de Violeta Savu, poeta rumana

    Violeta Savu. Poeta, dramaturga y performer nacida en Bacău, Rumania; licenciada en matemáticas, es miembro de la Unión de Escritores de Rumania y editora de Ateneu (la revista cultural más prestigiosa del país), donde colabora con crítica literaria y ensayos de bellas artes. Su obra poética comprende cinco libros: Refugii în lyric (Refugios en la lírica, 2004), Atocmiri (Forjando rimas, 2006), Din depărtare el mă vedea frumoasă (Desde lejos él me veía hermosa, 2011), Franjuri (Flecos, 2016) y su más reciente publicación, O bucată de zi în mijlocul nopţii (Un trozo de día en plena noche, 2025). En su faceta teatral, fue galardonada por la obra Clara și Robert. Hârtie cu portative, que reconstruye la historia de amor de los Schumann, y presentó su espectáculo unipersonal Je suis Frida (poema dramático) en el Simposio Internacional de Moinești en 2019; además, es autora del prefacio de la colección de arte internacional “Deliver-ME” de Mia Nazarie y Maja Engler.

    Prefacio

    Cómo me hubiera gustado al amanecer

    lavarme las mejillas con agua de manantial

    guardada en la botella que alguna vez perteneció a la abuela.

    Por la mañana, el agua fluye con un sonido monótono

    me pongo rímel en las pestañas frente al espejo

    arcoíris esféricos se multiplican y luego fluyen

    entre mis dedos.

    No todo muere, los colores se adentran

    en mi cabello oscuro y mi mente

    regresa a la infancia,

    a la casa de los abuelos,

    de la que solo quedan fotos antiguas.

    No quiero saber por qué, por las mañanas,

    tras la muerte de mi abuela,

    si miro más profundamente en el espejo,

    veo el rostro del hombre que se marchó a pintar iglesias.

    El áspero susurro

    de la mochila

    levantada sobre los hombros

    un tren, un sueño de Rublev, un niño

    y yo en un vapor

    de otro mundo

    te imagino.

    Camisa

    En la película L’Avventura, de Antonioni, una mujer le regala una camisa a su mejor amiga.

    Lo entendí: las manos de la primera mujer tanteando el sedoso tejido, el olfateo de los aromas

    que quedaban en la tela, la torpeza de la otra mujer

    cuando finalmente aceptó el regalo… Todo ello era un ritual de renuncia.

    Anoche me enviaste una foto de un aniversario.

    durante toda la noche me atormentó el deseo

    de desvestir a tu mujer.

    Ahora es de mañana, volví a ver la foto

    y la crueldad de la luz cambió mi estado de ánimo.

    Imagino mis manos poniéndose la camisa,

    dándole al ritual un significado inverso.

    Portón cerrado

    El portón estaba cerrado. Las barras de hierro forjado, los huestes, la campana, en el poste con capiteles blancos, defectuosos.

    En el silencio de la noche, los ojos hipnóticos del perro negro me clavaban la mirada. Despertado de su sueño, el guardia se acercó y abrió el portón.

    El hombre con el que estaba entró en el patio, mirándome continuamente, con intensidad.

    Fuertes mecanismos de separación se fijaron a mis resortes internos.

    Hasta que dentro de mí, sobre mí misma, en silencio, me cerré.

    Amado mío, ahora tengo el valor de escribirte, de decirte:

    entonces debiste recomponerme, en la dirección opuesta a como lo haces

    con las mujeres que pules en los frisos de las iglesias.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Anabelle Aguilar Brealey,  poeta costarricense

    3 Poemas de Anabelle Aguilar Brealey,  poeta costarricense

    Anabelle Aguilar Brealey (Costa Rica). Poeta y narradora. Ha sido publicada en Costa Rica, Venezuela, España y Canadá. Es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Es miembro correspondiente extranjero de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española.

    Lasitud     

    Se aleja

    la bahía de la esperanza

                cuando el viento va más rápido

                para los sauces       

                que para la neblina

    hay cosas que ya ni duelen

    en la hojarasca

    que cruje bajo el peso de los cuerpos

    siento un trivial olor a vértigo

    de hojas caducas

    la miel del ártico

    es insípida

    ya los niños

    de pálidos zapatos

    no juegan

    con el papel

    ni con la risa

    déjame partir

    que se hace tarde

                así la luna

                encenderá mi cuerpo

                y el polen será útil

                para las abejas nuevas

    Desmesura. Editorial El Pez Soluble. Caracas

    *

    Haré una pirámide

    de papel

    con la planicie de mi cuerpo

    estaré como siempre

    en todas

    y en ninguna parte

    algunos pensarán

    que jamás existí.

    De Todopoderosa. Ediciones Torremozas. Madrid. 2000

    Intermitencia

    Los cantos rodados

    dan la exactitud del infinito

                cada círculo

                            lo lleva a su prestigio

    mudan el lugar

    pero es el mismo

    vienen de las

    fuentes de los abismos

                tropiezan y los baten

    las aguas insolentes

    lanzándolos a la orilla

    tienen cuerpo de pájaros

                animados

                            pulidos y tiernos

    pero

    sin alas

    los recojo

    para que no sufran el desgaste

    desde el nacimiento

    tengo ese poder

    de cambiar los procesos

    Profanación del huerto. Editorial Costa Rica. 2016

  • 3 Poemas de Catalina Garcés Ruiz, poeta colombiana

    3 Poemas de Catalina Garcés Ruiz, poeta colombiana

    Catalina Garcés Ruiz (Colombia). Escritora y Filóloga hispánica de la Universidad de Antioquia. Ha publicado los poemarios Hasta que desaparezca el nombre, Arte Activo (2016), que fue traducido al alemán por Maia Traine para la editorial Parasitenpresse con el título Bis der Name verschwindet (2024); Música sueña, KDP (2020) y Para rostros di-versos, BajaMar editores (2024). Pertenece a KRELIA (Asociación de creadores literarios de Álava) y es cofundadora del Colectivo Nacen voces.

    Lo bello

    Bella es la gente

    que come y ríe,

    que canta.

    Bella la vida

    y la muerte

    cuando transforman

    la piel de un gato,

    las plumas de un loro y sus gritos

    en suave textura de energía,

    un semillero de conocimiento

    para la tierra que pronto florece

    en medio de una despedida

    que nunca es ausencia.

    I

    Sé mi muerte y mi primer aliento.

    Hazme rescate sin tesoro,

    viento alado y sin ruido.

    Suavidad sin piel

    en una habitación sin límites

    de un mundo a la intemperie

    entre muertos de luminosas partículas

    o plumas imperceptibles que ya no hablan.

    Hazme luz y ventana por separado:

    proyéctame en direcciones opuestas

    como alas que no se juntan.

    Tiempo

    A veces el tiempo se expande

    igual que unas alas al vuelo.

    A veces con menos de lo que crees

    puedes lograr lo impensable.

    A veces el tiempo se comprime

    y, aunque vaya lento, no se rinde ante nada.

    A veces el tiempo, con sus partículas de luz apagada

    te dice en la mente y su velocidad

    que entre más alto pienses, más alto vuelas. 

    Y para llegar a cualquier lugar

    no vueles bajo, también susurra a veces,  

    pues las distancias de la mente

    siempre serán cansancio y sueño.

    Pero si el sueño

    te hace consciente de su dimensión,

    no solo todo será posible,

    sino que podría ocurrir

    al mismo tiempo,

    y también en paralelo,

    una elipse en la vida

    más allá de la muerte.

    Estos poemas pertenecen al libro inédito Alas y muertos.