Etiqueta: traducción

  • Poemareflexiona con … Luca Argel (I)

    Poemareflexiona con … Luca Argel (I)

    «Me olvidé de fijar el grafito», Luca Argel (Kriller71 ediciones, 2015)

    Hoy 18 de diciembre, Día Internacional de las Personas Migradas hemos considerado oportuno ‘poemareflexionar’ sobre la peor crisis humanitaria de este siglo.

    Mientras la Unión Europea celebró el 10 de diciembre la conmemoración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nuestras fronteras del Mare Mortum siguen devorando vidas anónimas más allá de lo que dicen las estadísticas de fallecidos. Y la frontera sur europea, España, impide a base de sofisticadas púas, llamadas concertinas, el paso de nuestros vecinos del sur.

    trancar a porta queimar a foto
    da chave.
    eletrificar o mediterrâneo dizer
    que é uma nova modalidade de pesca.
    lembrar que o arame farpado
    foi primero inventado
    para controlar o gado.

  • L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser (El Gall Editor)

    L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser (El Gall Editor)

    L’ocell matiner i altres poemes es la primera traducción del inglés al catalán de una selección de treinta y un poemas de los dos libros más significativos de Ted Kooser (Iowa, 1939): Delights & Shadows (2004) y Splitting an Order (2014) publicada en 2017. Tanto la selección como la traducción ha corrido a cargo de los poetas y traductores Miquel Àngel Llauger (Palma, 1963) y Jaume Subirana (Barcelona, 1963).

    L’ocell matiner i altres poemes es una traducción hecha a cuatro manos, tal como nos informan los traductores en la introducción. Eso significa que no es una suma de versiones, lo cual nos asegura el éxito del resultado final. La editorial que se ha arriesgado a tal empresa es El Gall Editor, con sede en Pollença, Mallorca, una de esas pequeñas editoriales a las que queremos dar voz desde las páginas de la Revista Poémame. Editoriales que, de manera pausada y silenciosa, van ofreciendo pequeños grandes tesoros en forma de poesía que los grandes medios ignoran.

    Con Jaume Subirana, ya tuve el placer de trabajar en otra traducción al catalán de una selección de poemas de Gary Snyder, Les muntanyes són la teva ment, de Tushita edicions y no tengo la más mínima duda de su categoría como traductor. A Miquel Àngel Llauger no lo conozco personalmente, pero he leído parte de su obra poética y es de lo más interesante que se puede encontrar hoy en día en las islas Baleares.

    Ted Kooser representa al escritor arraigado a su pueblo, a su tierra. Es un poeta local y está orgulloso de ello. Nació en Iowa, como sus padres, donde pasó su infancia antes de trasladarse a Nebraska. Vive en Garland dedicado a sus libros e impartiendo todavía algunas clases universitarias. No ha viajado nunca a Europa. Desde Nebraska, y escribiendo sobre Nebraska y Iowa, Kooser hace poesía universal, sin fronteras. Vive en esa zona de los Estados Unidos que los norteamericanos solo conocen por verla desde la ventanilla del avión, los estados flyover. En la zona donde vivieron, antes de ser exterminados, los indios sioux y lakota.

    Kooser es el decimotercer poeta laureado por la Biblioteca del Senado de 2004 a 2006 y premio Pulitzer en 2005 con su poemario Delights and Shadows, que ha llegado a vender más de 100.000 ejemplares.

    La poesía de Ted Kooser está hecha de pequeñas historias accesibles al lector. Versos que nos hablan del amor, de la familia, del paso del tiempo con un lenguaje aparentemente sencillo, sin exceso de palabrería o de páginas innecesarias. Algunos lectores pueden llegar a creer que su poesía es fácil por esa aparente sencillez, pero nada más lejos de la realidad porque a veces un poema pasa, hasta darlo por terminado, por 40 o 50 borradores.

    Ted Kooser es el permanente asombro frente a lo aparentemente pequeño o insignificante: las cosas de la casa que nos hacen amable nuestro día a día o las personas sencillas que son el universo que nos rodea.

    La malalta mira sota la seva divertida gorra de llana com cada peu s’arrossega endavant, un darrere l’altre sota el seu pes.

    The sick woman peers from under her funny knit cap to watch each foot swing scuffing forward and take its turn under her weight.

    Los lectores de Kooser se encontrarán con poemas como ‘Tattoo/Tatuatge’, ‘Mother/Mare’, ‘A Jar of Buttons/Un pot de botons’, ‘Applesauce/Compota de poma’, ‘Mother/Mare’, ‘Father/Pare’… entre otros, que se mueven entre la anécdota contada, el ínfimo detalle y el golpe directo a la emoción del lector. Por ejemplo, los poemas dedicados a su madre y a su padre, el de ella escrito al mes de su fallecimiento y el del padre a los veinte años de su pérdida son de una intensa y contenida emotividad que me han transportado a la tierna canción de Pare Meu/Padre Mío de Silvia Pérez Cruz.

    Aquest dia, cada any, t’encantava contar
    que just quan vas néixer
    la teva mare va mirar per la finestra
    i va veure lilàs florits. (Pare)

    On this day each year you loved to relate
    that at the moment of your birth
    your mother glanced out the window
    and saw lilacs in bloom. (Father)

    La naturaleza también juega un papel importante en la poesía de Kooser; en el poema Mans que preguen / Praying hands es capaz de ligar detalles mundanos como el de unas manos que rezan con la imagen de una mariposa cerrando sus alas en el momento de descansar entre flores.

    D’aquesta forma tanca les ales una papallona
    quan descansa entre flors.

    A butterfly presses its wings like that
    as it rests between flowers.

    En otros poemas, Kooser ha visto historias de gente anónima, con una imagen de vulnerabilidad y de dignidad que ha querido plasmar en sus poemas para que no pasen desapercibidas y olvidadas por el paso del tiempo.

    Una dona jove en cadira de rodes,
    amb un ponxo de niló negre esquitxat de pluja,
    avança empenyent-se pel matí…
    Has vist els pianistes
    corbar-se de vegades endavant per tocar les tecles…
    És així com aquesta dona
    toca les rodes,i alça els dits blancs i llargs,
    els deixa flotar… (Un matí de pluja)

    A young woman in a wheelchair,
    wearing a black nylon poncho spattered with rain,
    is pushing herself through the morning…
    You have seen how pianists
    sometimes bend forward to strike the keys…
    Such is the way this woman
    strikes at the wheels, then lifts her long white fingers,
    letting them float… (A rainy morning)

    Ted Kooser, a su derecha Miquel Àngel Llauger y a su izquierda Jaume Subirana.

    El universo de Kooser son los sesenta metros cuadrados del local, una antigua tienda, donde trabaja: libros de poesía, fotografías de familia en blanco y negro, un caballete con pinturas, objetos de su entorno rural, todo en su sitio, como sus poemas. Mirando a través de la ventana se puede ver escrito: “Poetry made and repaired”. El sentido del humor que no falte.

    Lean a Kooser, merece la pena, denle una oportunidad. Lean a Kooser porque es un poeta oculto en el mundo rural, alejado de las élites literarias y que gracias a Jaume Subirana y a Miquel Àngel Llauger hemos descubierto y hemos disfrutado. Pero antes de acabar, les quiero dejar dos regalos por haber llegado hasta aquí, la voz de dos poetas:

  • Poemareflexiona con … Manoel Ricardo de Lima

    Poemareflexiona con … Manoel Ricardo de Lima

    gosto do risco de perder os pés na areia

    Del poema ‘da minha janela nada é diferente‘ del libro «Quando todos os acidentes acontecen« (Kriller71, 2014).

    Esta misma sección ya se hizo eco de una poemareflexión con Martin Niemöller y su poema ‘Guardé silencio’. Ese poema, sea o no de él, ha mostrado a generaciones de lectores el peligro y riesgo que se corre por no protestar, no reivindicar y no participar en la vida pública.

    Hoy, el verso que hemos destacado se me viene repitiendo una y otra vez mientras paseo lentamente por la playa; disfruto corriendo (con lentitud) ese agradable riesgo, cosa harto difícil porque las cosas a nuestro alrededor van a gran velocidad. Una aceleración que nos está llevando a un sistema en el cual estamos muy poco en el presente, donde realmente se decide nuestro futuro. Este pensamiento me ha alarmado al comprobar lo amenazante que es para nuestro presente y futuro correr el riesgo de que la política, como participación en la vida pública, llegue a ser irrelevante.

  • 7 poemas en edición bilingüe de Gary Snyder

    7 poemas en edición bilingüe de Gary Snyder

    Gary Snyder (San Francisco, 1930) es un poeta, traductor, ensayista, conferenciante y activista medioambiental estadounidense, perteneciente a la Generación Beat y al Renacimiento de San Francisco. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas y reconocida por numerosos premios, entre los que destaca el Pulitzer de Poesía en 1975, concedido precisamente por «La isla de la tortuga». Publicamos una selección de poemas del Snyder en español e inglés, traducidos por José Luis Regojo e incluidos en su poemario «La isla de la tortuga» (kriller71 ediciones, 2017). 


    Aguacate

    ¡El Dharma es como un Aguacate!
    Algunas partes tan increíblemente maduras,
    Pero son buenas.
    Y otras, duras y verdes
    Sin mucho sabor,
    Como para quienes gustan de los huevos bien cocidos.
    Y la piel es fina,
    La enorme semilla redonda
    En el centro,
    Es tu propia Naturaleza Original—
    Pura y suave,
    Casi nadie la parte en dos
    O intenta ver
    Si crecerá.
    Dura y resbaladiza,
    Parece como
    Si tuvieras que plantarla — pero entonces
    Sale disparada de entre los
    dedos—
    se escapa.

    Avocado

    The Dharma is like an Avocado!
    Some parts so ripe you can’t believe it,
    But it’s good.
    And other parts hard and green
    Without much flavor,
    Pleasing those who like their eggs well-cooked.
    And the skin is thin,
    The great big round seed
    In the middle,
    Is your own Original Nature—
    Pure and smooth,
    Almost nobody ever splits it open
    Or ever tries to see
    If it will grow.
    Hard and slippery,
    It looks like
    You should plant it — but then
    It shoots out thru the
    fingers—
    gets away.


    En cuanto a los poetas

    (traducido conjuntamente con Nacho Fernández)

    En cuanto a los poetas
    Los Poetas Tierra
    Que escriben pequeños poemas,
    No necesitan ayuda de nadie.

    Los Poetas Aire
    Dominan los vendavales más veloces
    Y a veces se mecen en los torbellinos.
    Poema tras poema,
    Giran en el mismo impulso.

    A cincuenta bajo cero
    El gasóleo no fluye
    Y el propano se queda en el tanque.
    Los Poetas Fuego
    Arden a cero absoluto
    Amor fósil bombeado de nuevo.

    El primer
    Poeta Agua
    Se quedó abajo seis años;
    Estaba cubierto de algas.
    La vida en su poema
    Dejó millones de huellas
    Pequeñas y distintas
    Entrelazándose en el barro.

    Con el Sol y la Luna
    En el vientre,
    El Poeta Espacio
    Duerme.
    No hay final para el cielo—
    Pero sus poemas,
    Como gansos salvajes
    Vuelan desde el confín.

    Un Poeta Mente
    Se queda en casa.
    La casa está vacía
    Y no tiene paredes.
    El poema
    Se ve desde todos los lados,
    En todas partes,
    A la vez.

    As for poets

    The Earth Poets
    Who write small poems,
    Need help from no man.

    Play out the swiftest gales
    And sometimes loll in the eddies.
    Poem after poem,
    Curling back on the same thrust.

    Fuel oil won’t flow
    And propane stays in the tank.
    Fire Poets
    Burn at absolute zero
    Fossil love pumped back up.

    Water Poet
    Stayed down six years.
    He was covered with seaweed.
    The life in his poem
    Left millions of tiny
    Different tracks
    Criss-crossing through the mud.

    In his belly,
    The Space Poet
    Sleeps.
    No end to the sky—
    But his poems,
    Like wild geese,
    Fly off the edge.

    Stays in the house.
    The house is empty
    And it has no walls.
    The poem
    Is seen from all sides,
    Everywhere,
    At once.


    Copas de pino

    en la noche azul
    niebla helada, el cielo brilla
    con la luna
    copas de los pinos
    se inclinan azul-nieve, se difuminan
    en el cielo, escarcha, bajo la luz de las estrellas.
    el crujido de botas.
    rastro de conejo, rastro de ciervo,
    qué sabemos.

    Pine tree tops

    in the blue night
    frost haze, the sky glows
    with the moon
    pine tree tops
    bend snow-blue, fade
    into sky, frost, starlight.
    the creak of boots.
    rabbit tracks, deer tracks,
    what do we know.


    El baño

    Lavando a Kai en la sauna,
    La lámpara de queroseno sobre una caja
    afuera del ventanal a ras de suelo,
    Ilumina el borde de la estufa de hierro y la
    palangana sobre la losa
    Vapor y sonido de gotas de agua
    esparcidas en la pila de rocas de arriba
    Él está de pie en el agua tibia
    Jabón por entre toda la suavidad de sus muslos y estómago
    “¡Gary no me enjabones el pelo!”
    —miedo a que le escuezan los ojos—
    la mano enjabonada que siente
    a través y alrededor de los relieves y curvas de su cuerpo
    hasta la entrepierna,
    Y le lavo cosquilleando el escroto, su pequeño ano,
    su pene que se curva y endurece
    cuando retiro la piel e intento lavárselo
    Ríe y salta, revoleando los brazos
    me acuclillo desnudo también,
    ¿es este nuestro cuerpo?

    Sudando y jadeando en la piedra caliente al vapor de la caldera
    el balde de madera rocía agua en la tabla de cedro
    el titilar de la lámpara de queroseno afuera en el viento del pinar
    sierra bosque riscos noche—
    Masa entra, permite que el aire fresco
    se filtre desde la puerta
    una dulce y profunda inspiración
    Y ella lo inclina agarrándolo con cuidado, con una rodilla abajo
    su pelo cae y esconde toda una parte de su
    hombro, pecho y barriga,
    Lava con destreza el pelo de Kai
    que se enfada y chilla—
    El cuerpo de mi mujer, la sinuosa columna de su valle
    el espacio entre los muslos al que llego,
    forma el arco curvo de su vulva y lo sostengo desde atrás,
    un jabonoso cosquilleo una porción de grial
    El portal de lo Imponente
    Que se abre a un mundo cambiante de espejos dobles de
    úteros en úteros, en círculos,
    que comienzan con música,
    ¿es éste nuestro cuerpo?

    El lugar oculto de la semilla
    La red de venas que fluye a través de las costillas, que recoge
    leche y culmina en un pezón—se ajusta
    a nuestra boca—
    La leche mamada de éste nuestro cuerpo despide
    sacudidas de luz; el hijo, el padre,
    comparten el gozo de la madre
    Que brinda una suavidad a la flor de la asombrosa
    puerta abierta del rizado loto que cojo y beso
    Mientras Kai ríe en el pecho de su madre del que es destetado
    ahora, nosotros
    nos lavamos uno al otro,
    éste nuestro cuerpo

    El pequeño escroto de Kai junto a su ingle,
    la aún oculta semilla, que pasó de nosotros a él
    En flujos que auparon con las mismas alegrías fuerzas
    como su lactante Masa después,
    juega con su pecho,
    O yo en ella,
    O él emergiendo,
    éste es nuestro cuerpo:

    Limpios y aclarados, sudamos más, nos estiramos
    sobre los bancos de secoya los corazones laten
    Tranquilos al fuego lento de la estufa,
    el aroma de cedro
    Y luego nos damos la vuelta,
    murmuramos chismes de los pastos,
    charlamos de la leña,
    Nos asombramos de cómo dormita Gen, cómo lo traeremos
    pronto para bañarlo también—
    Estos chicos que aman a su madre
    que ama a los hombres, que pasa
    sus hijos a otras mujeres;

    La nube en el cielo. Los pinos cimbreantes.
    el gorgoteo del agua en el prado pantanoso

    éste es nuestro cuerpo.

    Fuego dentro, el agua hierve en la estufa
    Suspiramos y nos dejamos caer desde los bancos
    envolvemos a los bebés, salimos,

    noche oscura & todas las estrellas.

    Nos echamos agua fría en la espalda y muslos
    Entramos a la casa—despedimos vapor de pie junto al fuego del hogar
    Kai retoza en la piel de cordero
    Gen de pie se agarra y grita,

    «¡Bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao!»

    Este es nuestro cuerpo. Sentados con las piernas cruzadas junto al fuego
    bebemos agua helada
    abrazamos a los bebés, besamos sus barrigas,

    Reímos sobre la Gran Tierra
    Recién salidos del baño.

    The bath

    Washing Kai in the sauna,
    The kerosene lantern set on a box
    outside the ground-level window,
    Lights up the edge of the iron stove and the
    washtub down on the slab
    Steaming air and crackle of waterdrops
    brushed by on the pile of rocks on top
    He stands in warm water
    Soap all over the smooth of his thigh and stomach
    “Gary don’t soap my hair!”
    —his eye-sting fear—
    the soapy hand feeling
    through and around the globes and curves of his body
    up in the crotch,
    And washing-tickling out the scrotum, little anus,
    his penis curving up and getting hard
    as I pull back skin and try to wash it
    Laughing and jumping, flinging arms around,
    I squat all naked too,
    is this our body?

    Sweating and panting in the stove-steam hot-stone
    cedar-planking wooden bucket water-splashing
    kerosene lantern-flicker wind-in-the-pines-out
    sierra forest ridges night—
    Masa comes in, letting fresh cool air
    sweep down from the door
    a deep sweet breath
    And she tips him over gripping neatly, one knee down
    her hair falling hiding one whole side of
    shoulder, breast, and belly,
    Washes deftly Kai’s head-hair
    as he gets mad and yells—
    The body of my lady, the winding valley spine,
    the space between the thighs I reach through,
    cup her curving vulva arch and hold it from behind,
    a soapy tickle a hand of grail
    The gates of Awe
    That open back a turning double-mirror world of
    wombs in wombs, in rings,
    that start in music,
    is this our body?

    The hidden place of seed
    The veins net flow across the ribs, that gathers
    milk and peaks up in a nipple—fits
    our mouth—
    The sucking milk from this our body sends through
    jolts of light; the son, the father,
    sharing mother’s joy
    That brings a softness to the flower of the awesome
    open curling lotus gate I cup and kiss
    As Kai laughs at his mother’s breast he now is weaned
    from, we
    wash each other,
    this our body

    Kai’s little scrotum up close to his groin,
    the seed still tucked away, that moved from us to him
    In flows that lifted with the same joys forces
    as his nursing Masa later,
    playing with her breast,
    Or me within her,
    Or him emerging,
    this is our body:

    Clean, and rinsed, and sweating more, we stretch
    out on the redwood benches hearts all beating
    Quiet to the simmer of the stove,
    the scent of cedar
    And then turn over,
    murmuring gossip of the grasses,
    talking firewood,
    Wondering how Gen’s napping, how to bring him in
    soon wash him too—
    These boys who love their mother
    who loves men, who passes on
    her sons to other women;

    The cloud across the sky. The windy pines.
    the trickle gurgle in the swampy meadow

    this is our body.

    Fire inside and boiling water on the stove
    We sigh and slide ourselves down from the benches
    wrap the babies, step outside,

    black night & all the stars.

    Pour cold water on the back and thighs
    Go in the house—stand steaming by the center fire
    Kai scampers on the sheepskin
    Gen standing hanging on and shouting,

    “Bao! bao! bao! bao! bao!”

    This is our body. Drawn up crosslegged by the flames
    drinking icy water
    hugging babies, kissing bellies,

    Laughing on the Great Earth

    Come out from the bath.


    El verdadero trabajo

    (Hoy con Zach y Dan remando por Alcatraz y alrededor de la isla del Ángel)

    leones marinos y pájaros,
    el sol entre la niebla
    se desliza y relaja,
    te mira directamente a los ojos.
    la calima del sol;
    un gran petrolero surca ligero y alto.

    mar picado ola brusca—
    conecta los flujos de marea—
    gaviotas sentadas en la reunión
    comen;
    nos deslizamos entre acantilados blanquecinos.

    el verdadero trabajo.
    lavar y suspirar,
    pasa inadvertido.

    The real work

    [Today with Zach & Dan rowing by Alcatraz and around Angel Island]

    sea-lions and birds,
    sun through fog
    flaps up and lolling,
    looks you dead in the eye.
    sun haze;
    a long tanker riding light and high.

    sharp wave choppy line—
    interface tide-flows—
    seagulls sit on the meeting
    eating;
    we slide by white-stained cliffs.

    the real work.
    washing and sighing,
    sliding by.


    Para los niños

    Las altas colinas, las cuestas,
    de estadísticas
    están ante nosotros.
    la subida escarpada
    de todo, sube,
    sube, mientras todos nosotros
    bajamos.

    El siglo que viene
    o el siguiente,
    dicen,
    habrá valles, pastos,
    nos podemos encontrar allí en paz
    si llegamos.

    Para subir estas cumbres venideras
    una palabra para ti, para
    ti y para tus hijos;

    estad juntos
    aprended las flores
    id ligeros

    For the children

    The rising hills, the slopes,
    of statistics
    lie before us.
    the steep climb
    of everything, going up,
    up, as we all
    go down.

    In the next century
    or the one beyond that,
    they say,
    are valleys, pastures,
    we can meet there in peace
    if we make it.

    To climb these coming crests
    one word to you, to
    you and your children:

    stay together
    learn the flowers
    go light.


    La Gran Madre

    No todos los que pasan
    Frente a la silla de la Gran Madre
    Pasan con solo una mirada.
    A algunos les mira las manos
    Para ver qué tipo de salvajes fueron.

    The Great Mother

    Not all those who pass
    In front of the Great Mother’s chair
    Get passt with only a stare.
    Some she looks at their hands
    To see what sort of savages they were.

  • La isla de la tortuga o la vuelta a casa de Gary Snyder

    La isla de la tortuga o la vuelta a casa de Gary Snyder

    Por cortesía de kriller71 ediciones publicamos el prólogo a la traducción al castellano de Turtle Island, obra del poeta estadounidense Gary Snyder que obtuvo el premio Pulitzer de poesía en 1975, que se publica el próximo 25 de marzo.


    En El ABC de la lectura, Ezra Pound escribe que debe desconfiarse del profesor que dedica más tiempo a hablar del autor que de la obra; es probable que esa admonición valga también para los prologuistas y, sin embargo, es bien difícil sustraerse de la contundente biografía de un poeta como Gary Snyder a la hora de hablar de su vinculación con este libro. Con permiso entonces de il miglior fabbro comencemos por algunos detalles biográficos: en 1968, Snyder retorna a California después de un periodo de alrededor de diez años en Japón, entreverado con estancias más cortas en su país y una temporada trabajando en la sala de máquinas de un petrolero. Había viajado hasta allí para estudiar y practicar budismo, algo que por entonces hubiera sido imposible de hacer en China. Durante parte de su estancia, en Kioto, se integra enteramente en la vida monástica.

    Hasta ese momento, el autor había publicado dos poemarios previos al que nos ocupa: Riprap y Myths and Texts, que vieron la luz en ese orden, aunque la escritura de muchos poemas responde a una cronología inversa. El caudal experiencial y la materia del segundo tienen su fuente, en gran medida, en el mundo mítico nativo americano y los trabajos que Snyder realizaba como peón forestal en su propio país antes de partir hacia Japón. En Riprap, el autor continúa en la senda temática de la experiencia del trabajo manual como fuente de los textos –en el bosque enlosando caminos de herradura, en una garita de vigilancia de incendios, en un petrolero–, pero aparecen ya poemas relativos a su estancia en Asia, y el libro se completa con una selección de traducciones de un eremita chino del siglo XII –budista, solitario y salvaje–, Han Shan o “Montaña Fría”. Son dos primeros libros importantes, que desprenden una sensación de movimiento: si se leen trastocando su orden de publicación parecen seguir la peripecia vital del autor y de algunas de las intuiciones poéticas que lo han acompañado hasta la consecución de sus últimas obras: “la celebración del trabajo manual como modo de vida y conocimiento, confluyente con el quehacer físico y espiritual” 1, la influencia estética y temática de la poesía china y japonesa, la exploración del sustrato imaginativo de las culturas nativas norteamericanas, y una empatía sin ambages con la naturaleza salvaje. De vuelta a Estados Unidos, Snyder publica The Back Country (1968) y Regarding Wave (1970), que ahondan en las mismas temáticas e incorporan otras –como el nacimiento de sus hijos–. Si bien plenos de buenos poemas, no alcanzan el grado de compleción unitaria que, como libro, posee el que ahora celebramos en su versión en castellano.

    Gary Snyder en 2014. Foto: Larry Miller (CC BY-SA 2.0).

    En 1971, Snyder comienza, ayudado por una cuadrilla de amigos, la construcción de una casa de madera, que aúna características de la arquitectura japonesa y del entorno rural americano, en las faldas de la Sierra Nevada californiana. Con baño en el exterior, sauna caldeada con leña e inicialmente sin conexión a la red eléctrica, Kitkitdizze continúa siendo su hogar a día de hoy, con casi 87 años. El nombre de la propiedad responde al que una tribu nativa local, los miwok, utilizaban para llamar a una planta endémica de la zona que crece entre coníferas, cuya denominación científica es Chamaebatia foliolosa. Ese mismo año se muda allí con “familia, herramientas y libros”, como él mismo cuenta en su último libro de ensayos 2. La primera edición de Turtle Island se publica tres años más tarde.

    La isla de la tortuga –que ve la luz en traducción de José Luis Regojo en kriller71 ediciones– es probablemente la raíz primaria de un proyecto poético que convierte a Gary Snyder en uno de los grandes en lengua inglesa de los últimos sesenta años. Supone su “vuelta a casa” y su completa confirmación como un poeta americano, si atendemos a esa adjetivación en la más rica de sus acepciones: aquella que, consecuentemente, el propio autor ayuda a establecer y definir en el largo aliento de su obra. El libro propone, ya desde el título – que aparece inmediatamente glosado en una nota introductoria–, ensanchar la compresión común del continente por medio de la recuperación de un antiguo nombre, presente en los mitos de creación de varias culturas nativas americanas. En ellos, la tierra se sostiene sobre el caparazón de una tortuga. Snyder expande el alcance del relato instando a reelaborar una relación con el espacio físico del continente atenta a fronteras naturales como las cuencas fluviales, que determinan comunidades de plantas, animales y áreas culturales, en contraste con una división territorial y sus denominaciones que conforman “imposiciones arbitrarias e inexactas de lo que realmente hay aquí” 3.

    Son muchos los rastros que sigue el libro en su propósito de alcanzar una visión real y vinculante de ese “aquí”; desde la incorporación de la propia formación espiritual de Snyder en la cosmogonía budista –“El Darma es como un Aguacate”–, hasta la recuperación de un arquetipo de cordura vital y espiritual encarnado por la figura mítica del coyote para muchas tribus nativas; desde la afluencia al caudal de la poesía de conceptos de la ciencia ecológica, como el clímax, a las propuestas ideológicas contenidas en una sección final de ensayos, “Charla franca”, sobre límites demográficos, polución, abusos de la energía, biodiversidad o la relectura de los elementos esenciales clásicos. El sesgo más reivindicativo, la defensa sin concesiones de la naturaleza que tanto identifica a Snyder, es consustancial a La isla de la tortuga, a menudo incluso desde una asociación de metáforas e imágenes crudas y axiomáticas: “El 4×4 de la/ Inmobiliaria trae/ Buscadores de tierras, ojeadores, le dicen /A la tierra/ Ábrete de piernas”. Un imaginario que se funde en el libro con una tonalidad menos confrontante que también es propia del autor, en poemas como “Oración para la gran familia” o el que da titulo a la tercera sección, “Para los niños”, que termina con tres de los versos más apreciados de toda su poesía: “permaneced juntos/ aprended las flores /id ligeros”. De alguna manera, la reivindicación moral de la obra de Snyder a favor del mundo natural, e incluso parte de su expresión, quedará ya implantada con La isla de la tortuga, que contiene el germen sustancial de su obra posterior.

    El libro se inserta plenamente en la corriente ideológica que, desde la década de los sesenta del pasado siglo en adelante, toma partido y acción a favor de la naturaleza y la dignidad intrínseca de las culturas indígenas, y con cuyos mimbres temáticos establece un umbral de calidad difícilmente reconocible hasta entonces en la poesía contemporánea norteamericana (si bien existen algunos ejemplos previos en prosa, como la breve obra de Aldo Leopold). Con el inmediato reconocimiento e influencia que alcanza –recibe el premio Pulitzer en 1975, quizás el reconocimiento literario más prestigioso de Estados Unidos, y ha vendido más de 100.000 ejemplares a lo largo de su historia–, La isla de la tortuga participa de una perspectiva conservacionista inscrita en el pensamiento común de muchos de nosotros hoy. Sin embargo, la flecha que a mi entender se inserta en el centro del blanco y cuyo astil no ha dejado de vibrar desde su publicación es la reivindicación del aprendizaje y la experiencia del territorio local –el que se puede recorrer andando– como fuente de conocimiento y responsabilidad primera. Quizás porque esta lección, pese a su trasparencia, parece particularmente difícil de atrapar para una sociedad cuyos vínculos con la movilidad física y la acumulación material desdibujan cada vez más una relación plena con nuestro sentido del lugar. Escribiendo desde la conciencia del suyo, Snyder propone un ejercicio poético que aúna etimología, etnobotánica, espiritualidad, comunidad y cultura.

    “Manzanita”, el nombre de un arbusto del género Arctostaphylos abundante en la parte occidental de las colinas de la Sierra Nevada donde el autor tiene su casa, es el título de la primera sección del libro. “Anasazi”, su primer poema, imagina la vida de esta comunidad amerindia de poblados estables, antecesores de los indios pueblo, en un poema fundacional de serena vindicación de pasado, familia y existencia enraizada en un lugar: “Cesta de maíz / ojos abiertos / niño rojo /casa de labio de roca /Anasazi”. El extraordinario poema “Los muertos al lado de la carretera” llama a la hermandad con los animales que fallecen atropellados en las calzadas que hoy cruzan sus antiguas sendas –alas que servirán para abanicos de danza, carne de ciervo que no se echará a perder–, las carreteras que el propio poeta y sus vecinos transitan, las mismas por las que ruedan los camiones madereros cuyo combustible es la vegetación fosilizada.

    Decir que Gary Snyder es el poeta beat de la naturaleza es decir casi nada. Lo que a mi entender convierte su poesía en un hecho trascendente es la articulación de una visión que vincula tradición con propuestas de futuro, enraizada en una contundente argumentación intelectual plena de referencias cruzadas y una experiencia vital arrolladora. En sus versos se aúna la crítica anticapitalista a un modelo de sociedad sin conciencia de los límites ecológicos, una otredad inclusiva que incluye lo no humano – animales y otros seres vivos– como vecinos de pleno derecho y una nueva conciencia del lugar donde habitamos, llamada a recuperar su pasado cultural y la vivencia significativa de nuestro territorio –no tanto como irreflexivos ciudadanos del mundo, sino como moradores asentados en una biorregión concreta con características climáticas y vegetales particulares–. Conocer la flora local, tomar saunas en familia, caminar por nuestro bosque o ciudad, saber de dónde viene el agua que bebemos o la orientación que siguen las tormentas es todo, de acuerdo con Gary Snyder, parte de nuestro retorno a casa.

    Breve coda sobre la traducción de kriller71 ediciones

    Traducir poesía se asemeja a participar en una cordada de escaladores, donde el autor asciende abriendo la vía o asido a los salientes que encuentra, y el traductor le sigue, encordado con él, en una aventura que combina intuición, esfuerzo y un aprendizaje tutelado.

    Portada de «La isla de la tortuga», Gary Snyder (trad. José Luis Regojo). kriller71 ediciones, 2017.

    Turtle Island –y su traducción– ronda el corazón y los pasos de José Luis Regojo desde 1983, cuando este, con unas cuantas traducciones en la mochila, se marchó en busca de su autor a California. Visitó a Snyder en su casa de Kitkitdizze en febrero de ese mismo año, y tuvo la suerte de que cayó una copiosa nevada, así que el poeta y su familia lo acogieron varios días. Las traducciones de La isla de la tortuga se completaron a su vuelta; hubo una edición no venal y algunas se publicaron en La mente salvaje, poemas & ensayos, una antología de poesía y prosa de Gary Snyder (Ardora, 2000 y 2016), pero como libro al alcance de todos había permanecido inédito hasta ahora. Partiendo de su versión inicial hace 34 años, el aroma de estos versos se ha intensificado con el trabajo posterior de Regojo en la traducción de otras obras del autor: ensayos en colaboración en La práctica de lo salvaje (Varasek, 2016) el libro de ruta Viaje por la India (Varasek, 2015) o poemas vertidos al catalán con Jaume Subirana en Les muntanyes són la teva ment (Tushita, 2103). Una comprensión atinada del ritmo, la inflexión y el alcance significante de los versos de un buen poema puede llevar años. Se asciende “paso a paso, respiración a respiración, sin prisa, sin dolor” 4… Con sudor genuino, humildad y algo de suerte, un buen traductor conseguirá que el horizonte revelado del poema aparezca también en su lengua, entre jirones de bruma. Gracias a José Luis Regojo disfrutamos hoy de estas visiones; buena suerte para todos en el descenso.

    Madrid, febrero, 2017.

    Notas

    1. Snyder, Gary. La mente salvaje (poemas y ensayos) Nueva antología. Edición de Nacho Fernández Rocafort. Pág. 18, “Introducción a la primera edición”. Madrid, Árdora Ediciones, 2016.

    2. Snyder, Gary. The Great Clod. Notes and Memoirs on Nature and History in East Asia. Berkeley, Counterpoint, 2016. De próxima publicación en castellano en Varasek Ediciones.

    3. Snyder Gary. La isla de la tortuga. En esta edición, pág. 15

    4. Snyder, Gary. La práctica de lo salvaje. Op. cit. Pág. 312, en el ensayo “Los escritores y la guerra contra la naturaleza”.