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  • 13 preguntas y una poeta, Mariela Cordero: «Creo que la publicación a cargo del editor está en vías de extinción y es una pena»

    13 preguntas y una poeta, Mariela Cordero: «Creo que la publicación a cargo del editor está en vías de extinción y es una pena»

    Mariela Cordero (Valencia -Venezuela-, 1985) es abogada, poeta, escritora, traductora y artista visual. Su poesía ha sido publicada en diversas antologías internacionales. Ha recibido algunas distinciones entre ellas: Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik Argentina (2014). Primer Premio en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015).
    Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015) Premio Micropoemas en castellano del III concurso TRANSPalabr@RTE 2015.Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía Aniversario Poetas Hispanos mención calidad literaria, España (2016). Es autora del poemario «El cuerpo de la duda» Ediciones Publicarte Caracas, Venezuela (2013). Sus poemas se han traducido al hindi, checo, serbio, shona, uzbeko rumano, macedonio,
    bengalí, inglés, árabe, chino, ruso, polaco. Actualmente coordina las secciones #PoesíaVenezolana y #PoetasdelMundo en la Revista Abierta de Poesía Poémame (España).

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi padre me enseñó a leer desde muy niña. Recuerdo que comencé a leer todo lo que tenía a mi alcance con curiosa voracidad. Empecé a asistir a la biblioteca y pronto tuve mi primer carnet, que me autorizaba el préstamo de  algunos libros. En la adolescencia comencé a escribir algunas frases sueltas, aforismos o versos dispersos que poco a poco fueron tomando una forma parecida a la poesía. No era un secreto que era una amante de la lectura pero escribir poesía era para mí una actividad clandestina. Estudiando Derecho, decidí comenzar a publicar algún que otro poema en blogs y ya tenía una cantidad considerable de material escrito. Uno de los primeros blogs que me publicó fue el blog de Legados Ediciones (España) donde más tarde mis poemas fueron seleccionados para una antología Cuaderno de Legados. Ya con esta participación, me decidí a seguir escribiendo y en 2006-2007 participé en el Taller de Poesía de Monte Ávila Editores, impartido por el poeta venezolano Alfredo Chacón, dicho taller fue una gran experiencia para mí. Luego de esto fui un poco más audaz y comencé a participar en concursos, enviar poemas a revistas, y a participar en diversas convocatorias.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Estaba muy niña y no recuerdo exactamente la edad. Pero recuerdo claramente que lo primero que leí (poesía) fue un madrigal de Gutierre de Cetina, que era un ejemplo en un libro de gramática que pertenecía a mi padre.

    Ojos claros, serenos,

    si de un dulce mirar sois alabados,

    ¿por qué si me miráis, miráis airados?

    Luego de leerlo, tuve mucha curiosidad y leí algunos otros poemas del llamado Siglo de Oro. Por supuesto leí  a Andrés Eloy Blanco, un poeta venezolano muy popular. Más adelante fueron llegando otras lecturas poéticas. Tuve una época de lectora compulsiva de poesía y allí llegó todo de golpe, Dickinson, Hölderlin, Novalis, Keats, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Pizarnik, Celan, Kavafis… Y  creé un blog donde voy dejando todos los poemas que amo por alguna u otra razón. En este blog hay muchos de los poetas que me influyeron. El blog se llama como mi primer libro El cuerpo de la duda https://elcuerpodeladuda.blogspot.com/

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Es difícil para un poeta definir su propia poesía, o al menos lo es para mí. Algunos han definido mi poesía como posmodernista, metapoesía, experimental. Creo que puedo decir que hay algo de metapoesía en ella pero hay más y es indefinible. Esa definición creo que es mejor dejársela a la crítica literaria.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, sin duda. Las lecturas, las vivencias, las catástrofes y las glorias. Todo va infiltrándose en la poeta y esto termina por transformar lo que escribe. A veces con los años he sentido cierta depuración, es como una especie de despojamiento de artificios y accesorios. Es como pasar de un estilo rococó a un minimalismo. Por ejemplo es como pasar de una obra de Boucher, por ejemplo el Triunfo de Venus (donde hay belleza, pero demasiado que ver) a una obra de Pierre Soulages donde nos podemos encontrar frente  la simplicidad de un cuadro negro y abstracto. Pero creo que lo esencial, y el estilo o sello personal por decirlo así, permanecen en la escritura, pese a todas las mutaciones que puedan ocurrir.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando escribo un poema, lo escribo con lápiz de grafito y papel. Luego lo escribo en la computadora, allí releo y también leo en voz alta. Todo aquello que sea discordante, que me incomode, lo borro. Y finalmente cuando siento que está limpio y podado como un bonsái, pues lo doy por terminado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía como todo arte busca expresión. Solo con expresarme mediante la escritura de poesía siento la satisfacción de comunicar algo que evidentemente no tendrá el mismo valor o sentido para todo el mundo. Pero quizás para alguien sí lo tenga, quizás lo que escribí le puede resonar a una persona.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Creo que son importantes. Es impresionante sentir la fuerza y la cadencia de la poesía al leerla en público y como la audiencia se conecta con lo que uno está recitando. He tenido la oportunidad de leer mis poemas en público y es algo que me cuesta muchísimo debido a mi personalidad bastante introvertida. Pero una vez superado el miedo escénico, se crea una energía muy especial y sinceramente he salido eufórica y radiante de esos recitales, como si hubiese liberado algo de mí. Pero creo que pese a todo sigo prefiriendo escribir, y no saber quién me lee y cuándo me lee. Este acto entraña un misterio maravilloso.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece formidable. A mí en lo particular me ha ayudado mucho participar en este tipo de medios. Se puede difundir la obra propia, pero también descubrir la obra de otros poetas increíbles que están al otro lado del mundo. Y en esto cobra mucha importancia, la traducción que es algo que hago con devoción. Difundir la poesía de otros poetas también es algo que me apasiona mucho y para esto los medios electrónicos son los canales perfectos

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Pues amo a muchos poemas. Pero se me viene a la mente el poema de Leopoldo María Panero.

    Suave como el peligro atravesaste un día

    con tu mano imposible la frágil medianoche

    y tu mano valía mi vida, y muchas vidas

    y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

    Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida

    porque eras suave como el peligro,

    como el peligro de vivir de nuevo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo Más allá del equinoccio de primavera  de Natsume Sōseki y Rimas de Guido Cavalcanti en traducción de Jorge Aulicino.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea de todo, prosa y poesía. Que lea todo lo que pueda y que tenga paciencia. Que no quiera publicar todo lo que escriba con prisa, sino que permita que su voz poética madure con los años, con las calamidades y también con las alegrías.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En Venezuela casi no existe industria editorial. Aunque existen algunas casas editoriales que siguen luchando en medio de la tormenta y se merecen toda mi admiración y respeto. A modo general veo que publicar poesía  en cualquier lugar del mundo es muy difícil, pues el género no es considerado rentable. Actualmente abundan editoriales que ofrecen opciones de coedición que son verdaderamente impagables para un poeta. Creo que la publicación a cargo del editor está en vías de extinción y es una pena.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría que me hubiese preguntado ¿Qué es la poesía? Es una pregunta que considero interesante y que he tenido la oportunidad de realizar cuando he entrevistado a poetas. Creo que las respuestas son tan ricas y variadas, que pueden surgir mil y un debates.

    Muchas gracias Mariela por haber accedido a la entrevista. A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y os agradecemos que hayáis llegado hasta aquí.

  • 2 poemas de Yolanda Pantin, poeta venezolana

    2 poemas de Yolanda Pantin, poeta venezolana

    Yolanda Pantin (1954) es una reconocida poeta venezolana, dramaturga, ensayista, autora de libros infantiles y editora. Cursó estudios de Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Cofundadora del grupo literario Tráfico en 1981 y de la editorial de poesía Pequeña Venecia en 1991, en 1989 recibió el Premio Fundarte de Poesía. Ha sido becaria de la Fundación Rockefeller y de la Fundación Guggenheim.

    Su obra poética comprende los libros Casa o lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor (1989), El cielo de París (1989), Los bajos sentimientos (1993), La quietud (1998), La épica del padre (2002), Poemas huérfanos (2002), El hueso pélvico (2002), País (2007), 21 caballos (2011) y Bellas ficciones (2016).

    En el 2014, la editorial española Pre-Textos publicó País. Poesía reunida (1981-2011). Junto a Ana Teresa Torres, es coautora del libro El hilo de la voz. Antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX (2003), uno de los más importantes estudios que sobre literatura femenina se ha hecho en Venezuela.

    HERENCIA

    I
    Pertenezco
    a este pedazo de la tierra.
    Reconozco como míos
    el aire
    que fue de mi infancia,
    los relatos de mis padres
    jóvenes y eternos,
    cuanto su vista levantó
    de estos valles
    donde abreva el deseo.

    II
    Yo soy aquella en la fotografía,
    de pie,
    entre el miedo y el deslumbramiento.
    Le he sido fiel a su memoria
    a cuanto sus ojos recuerdan
    de aquel cielo,
    al lomo
    de los caballos relucientes.
    Pero vuelve el recuerdo
    de aquella ocasión en que quise sustraerme,
    y no hallé lugar que me resguardara
    de mis despóticos fantasmas coloniales.
    Así me hundo en esa putrefacción cálida,
    Mientras manos que son de nadie me arrancan de cuerpo.
    [de País, 2007]

    Dioce Martínez (2017), investigadora en poesía venezolana, escribirá sobre Pantin: «Consciente de su «Herencia», quiere ser fiel a la memoria de los suyos, a los fantasmas, los mismos que se recostaban en su cama de niña y a los que perseguía hasta el patio: «Pertenezco/a este pedazo de tierra./Reconozco como míos el aire/que fue de mi infancia / los relatos de mis padres/jóvenes y eternos/cuanto su vista levantó/de estos valles (…) Le he sido fiel a su memoria/a cuanto sus ojos recuerdan/de aquel cielo (…)». Y «El mandato» de su abuela que venía de otros cielos (como aparece en el «Somebody Loves You in Turmero (Gottfried Been)») se hace claro y firme y nos dice cómo empezó todo su país: «Mientras registraba en el escaparate,/escuchaba el mandato. Estaba/dentro de las cajas, en esas cosas/que los viejos guardan (…) //Tú me escogiste para hablar por / nuestros muertos (…)»»

    SOMEBODY LOVES YOU IN TURMERO (GOTTFRIED BENN)
    La desdicha del amante es el engaño de lo que vive el
    amor como un ilusión de presente, cuando todo es pasado.

    Tomo un mapa y marco un ciego itinerario. Ayer caminé a lo largo de la avenida George Mandel hasta el bosque de Boloña. En esa ocasión quise creer que el goce se elige, como el sufrimiento.
                                                                *
    Miré la fuente y sobre la terraza, la mancha de pálida luz. Sentada en un banco, percibí la voz de una mujer. Presté atención. Una madre reprendía al mayor de sus hijos ¡Philippe!, le decía. Yo escuchaba el mandato venido de otros cielos. Entonces recordé lo que había olvidado. Lo que no podía recordar porque no tenía rostro, ni tiempo, sólo la huella de lo que ha muerto en nosotros, pero está profundamente vivo. No del amor se enamora el amante, ni de nadie, sino de la nostalgia del amor.

    Usted tiene que obedecerme, le dijo la madre al niño.

    Yo miraba todo y sentía
    la herida sobre el labio que ahora sangra.

  • Dira Martínez, poeta: «No hay que tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo»

    Dira Martínez, poeta: «No hay que tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo»

    La poeta venezolana Dira Martínez Mendoza es Licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela y Especialista en Estudios Avanzados en América Latina por la Universidad Complutense de Madrid.

    La artista y poeta, Dira Martínez Mendoza.

    Autora del libro (N)aves (Pirata Cartonera), ha participado en múltiples antologías como «Mi país es un Zombie – Antología postmortem» (Editorial Casamanita, México), «Prometeo 97 – La paz se escribe sobre lava» (Revista Prometeo, Colombia), Antología Literaria Internacional «Poesía Hembra» (Perú, 2014), «102 poetas Jamming» (Oscar Todtmann Editores, Venezuela) o la Antología del Festival de Poesía «A voz limpia» (Australia, 2016), así como colaborado en diferentes revistas culturales y fanzines.

    Su propuesta poética destaca por la incorporación de intervenciones de cuerpos con poemas, propuesta con la que participó en White Street Project en Melbourne (Australia) en el 2014.

    Charlamos con ella sobre su visión de la poesía y descubrimos algunos de sus trabajos.


    ¿Cómo nació tu afición por la escritura? ¿Cuándo comenzaste a escribir?

    Comencé a escribir cuando estaba en edad escolar; en mi casa me regalaron un libro de rondas infantiles que todavía conservo. Quizá en aquel momento quería un juguete y llegó en forma de libro; rondas, canciones infantiles, palabras rimando lúdicamente: en medio de esa sonoridad apareció la escritura.

    Te gusta combinar tus poemas con imágenes creadas por ti misma. ¿Tiene algún significado especial para ti?

    Algunas imágenes que realizo representan una lectura transversal del mundo y de los poemas. Voy experimentando y mezclando; es un proceso alquímico entre la palabra escrita y todo lo que se puede transmitir a través de una composición visual: collages, fotografías, abstracciones geométricas, etc. En algunas ocasiones las imágenes sin el acompañamiento de la palabra; no todo es pronunciable y va de la mano con un proceso de transformación interno, un fuego transformando en mi todo lo que toca. Algunas expresiones visuales sin la presencia de la palabra hablan por si mismas. En el lenguaje visual, símbolos para ser sentidos sin necesidad de racionalizar; muchas veces la palabra escrita sugiere límites, un margen, es en la expresión visual donde es posible encontrar un espacio de comprensión no definido e ilimitado, libre interpretación.

    ¿Cómo definirías tu poesía?

    Considero que en este momento no puedo ni quiero definir mi poesía, tampoco quisiera hablar de mi poesía como tal; lo que yo pensaba que era la poesía se desintegró y ahora está en un proceso de comprensión y también de asimilación de otra realidad completamente distinta. La raíz del verbo no la percibo en este momento como antes lo hice, ha sido entender que no comprendemos todo y una de esas cosas es precisamente el origen de la palabra mucho más allá de una definición formal. 

    No me encuentro en este momento en un esquema formal de la escritura, todo lo que estoy haciendo, lo visual y lo escrito está siendo atravesado por una espada que desvanece cualquier idea fija o preconcebida, me estoy dando esa oportunidad de entregarme a todos los asombros, al servicio de otro propósito menos individual, en pro del trascender colectivo. 

    Es un tránsito en medio de esta transformación que estamos viviendo todos, estamos viviendo una transición hacia otro nivel de conciencia; una visión y ampliada de nosotros mismos y de todo aquello que nos rodea.

    Con esto te quiero decir que no se puede limitar algo que todavía no ha concluido.

    La noche es un diluvio columpiándose en las entrañas 
    La noche es en el soñante una esfera deshaciéndose vociferando en el silencio su canto.
    Fallecimos como astros,
    violentísima radiación sideral.


    Hay una prolongación de madrugada
    de atmósfera, de cuarto
    de jardín nocturno 
    de estrellas dando vueltas en su mano
    como si yo fuese su bosque, su luz y su isla
    cómo si yo fuese este campanario líquido en sus ojos 

    Como si yo fuese Tokio en su mapa
    como si una mano ambigua y antigua
    como si una mano turbulenta y serena
    late al unísono conmigo
    al otro lado del mundo
    y me despeina con la voracidad de su viento

    Él arde, yo lo sé. Él arde.
    Y me toca desde sus edificios con isla
    en la orfandad de su canto.

    ¿Qué es el cosmos? ¿Qué representa para tu poesía?

    El cosmos es todo lo que somos, un sistema totalmente integrado. El hombre es un ser universal con capacidades inmensas, degradado a ser esclavo de sus propios límites: raza, género, dogmas. Somos micro y macro cosmos, el universo lo llevamos dentro, somos fractalidad en movimiento. Me preguntas por el cosmos en mi poesía y te puedo decir que abarca todo lo que puede ser una palabra, un campo sonoro de acción creando realidades hasta lo invisible que ha sido, es y permanecerá como inexplicable e inexpresable. 

    I can say reef and it transforms itself into a song
    I look for you in this accumulation of heavenly bodies
    in all of their raggedness surrounded by their own auroras
    We are drawing a new old-sky in our veins
    a heart beat of indecipherable geometry
    a striking display of colours in the eyes.

    ¿Qué valoración tiene para ti actualmente la poesía escrita en Venezuela?

    Siento respeto por la poesía escrita en Venezuela y en cualquier otro lugar; son muchas voces intentando comunicar su propia visión del mundo, esté de acuerdo o no con esa visión. En algún momento sentí inconformidad en Venezuela por considerar que la poesía tenía necesariamente que abarcar otros espacios en medio de un contexto hostil de adoctrinamiento político; un acercamiento más humano y menos contemplativo y encapsulado. Como todo ha sido movimiento, bastante aleccionador, además, todo fue surgiendo de manera natural y ese acercamiento de los autores con el resto de la población ya está ocurriendo, fue un proceso tardío pero inevitable. Me parece hermoso lo que está ocurriendo en ese sentido.

    La escritura actual en Venezuela, en cualquiera de sus géneros, la voz de tantos autores también se ha ido transformando después de haber sido atravesada por este rayo repentino que nos despertó a todos.

    Es un coro de voces afinándose, diferentes propuestas recreando un antes y un después de todo lo que hemos tenido que atravesar para poder encontrarnos, mirarnos a los ojos inevitablemente y poder convertirnos a pesar de nuestras aparentes diferencias semánticas y humanas en una sola voz y un solo canto en Venezuela.

    ¿Te gustaría escribir sobre el éxodo y la miseria en el futuro?

    Son etapas transitadas. Durante un tiempo escribí sobre el éxodo percibida como una memoria que me habitaba, antes de la  reciente «Diáspora Venezolana», también escribí poemas a los desaparecidos latinoamericanos, antes de las más recientes desapariciones forzadas en Venezuela, escribí sobre la brecha social ignorada tanto tiempo en el país, y por supuesto poemas feministas con una postura rígida e intransigente. Escribí sobre muchas cosas que en algún momento representaron una causa en mi vida y una guerra. Posteriormente saqué el poema de la hoja, lo llevé a los cuerpos,  y otros espacios, una experiencia determinante que fue cambiando la percepción que tenía del mundo, fui entrando paralelamente a todo lo que estaba ocurriendo en el país, en una transformación tan aleccionadora y demoledora, un despertar a otra realidad que  todas las durezas se han ido erosionando como una piedra que recibe la constancia del agua. Encontré de esta manera otra fortaleza que ya no necesitaba que me enfrentara contra el mundo, sino sentirme cada día más parte de él, porque ese mundo que yo veía afuera hostigándome sin cesar estaba en muchas de mis fisuras. Ir reconociendo esas fisuras, patrones y repeticiones me ha permitido abrirme a la grandeza de todo aquello de lo que formamos parte. Ha sido revelador, ha sido morir estando en vida para seguir viviendo y avanzando en un camino que ahora siento sin principio ni fin, el camino hacia el despertar del corazón. 

    ¿Qué autores jóvenes recomiendas leer actualmente?

    Recomendar autores es un tema para los expertos literarios, no es mi caso. No soy experta en literatura. Cada autor es un vaso comunicante con su propia comprensión de la realidad, y los lectores deciden a cual expresión de la  «realidad» prefieren acercarse.

    Si pudiera recomendar una lectura, podría decir que la lectura de nuestra propia sonoridad como punto de partida hacia el reconocimiento de otras voces.

    Existe también un lenguaje  imperceptible, un hilo conductor entre cielo y tierra que sacude por completo; son alfabetos libres y abiertos a todo aquel dispuesto a escucharlos.

    También hay un libro amplio y sin folios registrados formalmente dentro del corazón humano. 

    ¿Qué consejos darías a los nuevos poetas?

    El consejo para los nuevos poetas es no tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo. Que después de encontrar su propia voz, puedan reconocerse en todas las voces que los precedieron. Que puedan abrirse lo suficiente, para reconocer algún día en su palabra, la raíz del verbo que da origen a todo lo que existe.