Autor: Hortensia Márquez

  • 2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    Veronica Elizabeth Marian Forrest Thomson (1947-1975) fue una poeta y teórica crítica inglesa. Una atmósfera de misterio envuelve a esta poeta, que creció en Glasgow (Escocia) pues quienes la conocieron guardaron siempre celosamente cualquier dato biográfico o personal acerca de ella. Estudió en la Universidad de Liverpool y en Girton College, Cambridge, y enseñó en las Universidades de Leicester y Birmingham.

    Será maldecida la raza de los poetas, porque ha herido.

    Veronica Forrest Thomson

    Veronica murió mientras dormía el 26 de abril de 1975 a la edad de 27 años, como resultado de una sobredosis de drogas recetadas y alcohol. Estuvo casada con el escritor y académico Jonathan Culler desde 1971 hasta 1974, quien gestionaría su patrimonio literario. En 2013, el poeta y académico Gareth Farmer organizó el establecimiento del Archivo Veronica Forrest Thomson en la Biblioteca de Girton College.

    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson
    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson

    Dos volúmenes publicados con posterioridad a su muerte, En la periferia (1976) y Artificio poético: una teoría de la poesía del siglo XX (1978) reúnen, respectivamente, su producción poética y sus trabajos teóricos.

    Comparto en este breve artículo dos de sus poemas: originalidad en El Libro Marrón y despliegue, derroche y amplio repertorio de sentires y sentimientos en el extenso Cordelia o «un poema no debería significar sino ser»


    EL LIBRO MARRÓN

    Pero en un cuento de hadas la marmita también puede oír y ver
    y ayudar al héroe en su tarea
    de alentar algo hasta convertirlo en sus propios pensamientos,
    Noms de Personnes, Noms de Pays

    como Proust enseñó le tout Paris
    su pequeña frase
    intentando conseguirlo entre el dolor y su expresión.
    La vida yace entre Combray y Illiers.

    No es imposible que las reflexiones en torno a una magdalena
    iluminen una mente,
    pero un hombre que quiere detalles concretos
    grita de dolor

    con la superficie afásica de los objetos y sucesos
    de un día,
    sólo puede elegir la boca con la que dice:
    debería haberme gustado escribir un buen libro.

    Eso no ha ocurrido
    pero ya pasó el tiempo en que podía mejorarlo.

    CORDELIA O «UN POEMA NO DEBERÍA SIGNIFICAR SINO SER»

    A aquellos que besan en el temor de no volver a besar nunca
    A aquellos que aman con el temor de no volver a amar nunca
    A ellos dedico esta rima y lo que tenga.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano
    Se resuelve, y me gusta, en refrán
    Sobre todo porque puedo, ahora y luego, repetirlo
    Que estribillo es el uso, sustancial, del refrán.
    Yo pretendo, sin vuelo medio, dejar clara la verdad
    De honor, verdad y amor trasnochado que resurge
    Es un hecho que el amor cuando vuelve aburre.
    Puede que yo no entienda de dioses pero sé
    Que Eros es dios, poderoso y púrpura.
    Y que llegando a un punto, el incesto se convierta en
    Traición. No lo digo de forma literal;
    No amo a mi hermano o él me ama.
    Hemos estado evitándonos mutuamente
    Durante años así seguiremos.
    Hasta sé de palabras cruzadas.
    Lo que necesitamos es Dante.
    Dijo que amaba a Beatriz. Hiciera lo que hiciere
    No amó a Beatriz. Al menos, no
    A la Beatriz Portinari que menciona la historia.
    La conocía. Y lo que ocurre con todos esos
    Florentinos es que todos se ocupaban en
    Matarse unos a otros o en morir de tuberculosis
    Galopante. Beatriz murió; Rosetti la pintó
    Omitiendo a Dante en la calle. Boticelli
    Pintó el resto: Simonetta Vespucci
    Murió de tuberculosis galopante (edad, 23)
    Giuliano Cavalcanti murió en el exilio (edad, 35)
    Dante dei Aligieri murió en el exilio (edad, 90)
    Lorenzo dei Medici, que vive para siempre
    Puesto que allí estuvo, encargando
    Cuadros, poemas y estatuas,
    Si también encargó muertes
    Yo no se lo reprocho. No se sintió
    Muy magnífico cuando su hermano
    Fue asesinado en el santuario.
    Hay que comprender que quien lo hiciere
    Había de ser excomulgado si, eso es, si
    No hubiere asesinado también al enviado pontificio,
    Su mejor amigo.
    He vivido lo suficiente para observar una cosa;
    Que el término tiene un final.
    Oscurecía en el andén de ninguna parte
    Cuando llegué a ti ansiosa y triste.
    Ajena a la lluvia. Ajena al sonido del frío
    Viento que sopla antes y después y
    Hasta en Provenza se conoce.
    Y por lo que respecta a esta línea, la robo de T.S. Eliot
    Y de Ezra Pound y de A.C.Swinburne. Todos excelentes
    Poetas para robar porque los tres han muerto.
    El amor que es siempre, ha de guardar
    Seña de amor que fue, fuera de su dolor cual fuere.
    Jugamos a encajar las piezas que embozan los desagües.
    Escúchame. Oh Mister Poster, yo sé
    Que me cociste demasiado oscura, que debes hervirme de nuevo.
    Ni noción tienes de la delicia que sería
    Que nos cogieran y arrojaran al mar con las langostas.
    Amor mío, es la alondra y no el ruiseñor.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano.
    Ella quiso y buscaba gente que quisiera
    Yo creía que quería y ahora sé que no quiero.
    Amor mío es la alondra y no el ruiseñor.
    Por cierto que nunca escuché a una ni a otro
    Pero la gente dice que suenan lo mismo o casi.
    De qué pasta hicieron a ese Romeo y a esa Julieta
    Que perdieron su postrer momento
    Escuchando a los pájaros. Ah
    A mí me gusta sorprender a las alondras.
    Sorprender los juegos. Así obran casi todos los poetas
    J.H Prynne incluso, el memorable poeta
    Que se alegra al decir que U.L.
    Tiene su apellido intermedio equivocado.
    Pretende que la H sustituye a Hola
    Pero todo tiene un límite. Y yo me las sé todas.
    Adivina adivinanza, en un mar
    Verde de mocos gira y rueda cuando
    Nos cogen, cuando nos echan a la mar
    Junto a los Joyces.
    Cuéntanos el cuento de la derrota de Troya.
    A todos nos habría gustado estar allí.
    Infernal Ulises. Él es, él era, hiel turbia
    de envidia y revancha, destruye
    A la diosa-madre de mujeres. y a Swinburne
    le chifló el dolor pero a mí no
    Porque a mí me pegan.
    Me gustaría no seguir sonando como Ricardo Tercero.
    Claro que, si no, tiendo a sonar
    Como Ricardo Segundo. Y quién quiere ese.
    Supongo que debo sonar como Ricardo Primero.
    ¿Y él, qué hizo?
    Nada, me imagino.
    Me divierte sorprender con el pie a los ruiseñores.
    Prynne dice que si no regreso
    A salvo a Sicilia para el treinta de abril
    Enviarán un destacamento.
    Marzo es la estación más cruel
    Para enfrentarte a los camorristas.
    ¿Te asustaba realmente que pudieran violarte?
    No. Pensé que habría serias dificultades.
    Y no sólo porque estuviera yo en franca oposición,
    Que así estaba cualquiera, hombre, mujer o niño,
    Que viajara en ese tren.
    Me asustaba que pudieran matarme.
    Puedo parecer estúpida pero no lo soy
    hasta el extremo de pensar que tu nombre
    Es Elisabeth Brown. Bueno. De acuerdo,
    Mi nombre es Verónica Forrest Thomson.
    Agamenón era rey de los aqueos por aquel entonces,
    Príamo de los troyanos, Teseo de los atenienses.
    Y están muertos, como todos los buenos reyes.
    En mis tiempos era costumbre tomar partido
    por los troyanos, por la simple razón de su
    Fracaso. Pero yo siempre apuesto por
    Los ganadores, cada vez.
    Mary Shelley podría irse al infierno
    Porque pensó que iba a ninguna parte
    Y se llevó consigo a Frankincienso.
    Quiero a su marido, vivito y coleando.
    También a él lo mataron, por supuesto.
    Casi ni extraña que él tuviera la costumbre
    De leer a Aiscylos mientras navegaba.
    No leía a Aiscylos cuando se ahogó
    Fue incinerado como un rey pagano.
    No así Agamenón, quien -como dije- era rey por entonces
    Y perdió, asesino de su hija
    Asesinado por su mujer y por su otra hija.
    Asesinado por su muerte asesina de su vida.
    Apuñalado por la espalda en su baño.
    Lo pienso cada vez que tomo un baño.
    Aunque no siento simpatía alguna
    Hacia esa hija y ese hijo.
    Pienso que no es justo que Helena
    Lo tuviera todo, belleza inmortal,
    Amantes, ciudades destruidas y batallas
    Libradas por su causa. Ni que volviera a casa
    Y pudiera pasearse tranquilamente como mujer de Menelao
    Mientras su hermana gemela, Clitemnestra
    Era asesinada por su hijo y por su hija.
    Y los atenienses los frecuentaban.
    Nación de sofistas, ¿por qué no habían de hacerlo?
    Perpetuos traidores de aliados, torturadores
    De mujeres y niños y esclavizadores de gentes
    Hasta a Sócrates mataron, su hombre bueno y sin par
    Entonces fue cuando platón intentó convertirse en un filósofo rey.
    Le esclavizaron a causa de sus dolencias.
    Desearía que le hubieran mantenido esclavizado.
    Escapó, claro está, y escribió libros
    Sobre cómo lo haría mejor,
    De ser él responsable. Todos los poetas hacen eso.
    Son tan incompetentes como el resto
    Si intentan poner orden en las cosas.
    Como testigo de mis esfuerzos en ese sentido
    O los de mi avatar, Agamenón,
    Quien, como dije, volvió a casa y fue asesinado en su baño
    Asesinando a su mujer y a su hija.
    Y si no conocéis la historia, debéis conocerla.
    Leedla en la Ilíada, leedla en la Odisea.
    No la leáis en Freud, se equivoca siempre
    Aunque ni Freud merecería un hijo como Lacán.
    Pero de comienzo y de final, leedme a mí, amada,
    Asesinada en la matanza general
    Pero revive de nuevo con John Donne
    (Leedle también) Yo, Helena, Isolda, Yo, Ginebra,
    Yo, Clitemnestra y otras muchas que están al llegar.
    Yo lo hice, yo misma, lo hice matando al rey mi hermano.
    Es la sorpresa, mi amor, y no el ruiseñor
    Que a mí me chifla sorprenderme
    Pero no me gusta dar coces.
    Ellos tienen la potestad de herir y hieren
    Sin que los maldiga Shakespeare u otro cualquiera.
    De todos modos será maldecida
    La raza de los poetas, porque ha herido. De todos modos
    Es productivo el lindo proceso
    Especialmente si uno puede ser fontanero a la vez que poeta
    Y desatasca al mismo tiempo poesía y sumidero
    Artificio Poético «El dolor detuvo el partido» y
    Otros muchos libros, incluso poemas
    1974 y Todo lo demás (lo digo en serio)
    Yo, Verónica, lo hice. Entrecortada, buscada verdad
    Hurgada en el estiércol consigue la victoria.
    Los guerreros se escondieron en un caballo, ¡claro!
    Pretendían traer la paz
    Y no quisieron dirigirme la palabra, emboscados en lo oscuro
    Como un puñado de necios que escucharan la voz de la diosa
    En una ciudad ajena, yo hablo tu lengua en mi ciudad
    Cambridge o Camelot, y no me escucharéis
    Prevenidos como estáis por Odioseo, pretendiente, traidor,
    Y cuando hubieron matado a todos los hombres,
    Violado a todas las mujeres… etc.
    Agamenón volvió a casa y, como dije, fue apuñalado por su mujer
    En su baño. De todos modos mi amor, es la alondra,
    Y no el ruiseñor. Sigo los sagrados pasos de
    Hipólita, bendita tú, lo mejor
    Que ha sido dicho o bien expresado en lengua alguna
    Leed a John Donne – el memorable acreedor
    No leáis a Mathew Arnold; es un estúpido
    Yo no soy el príncipe Tomás de Aquino F.H.Elliot
    Tampoco soy servidor de lores
    Yo soy el rey que vive.
    La primavera nos sorprendió atravesando la plaza del mercado
    Y al salir el sol seguimos hacia la biblioteca universitaria
    Y tomamos yogur y hablamos durante una hora.
    Tú, tú, coge las riendas.
    Bebe cuanto puedas y ama cuanto puedas
    Y trabaja cuanto puedas
    Que nada de esto podrás hacer cuando estés muerto.

    Presta atención al refrán de este poema
    Y ponlo en práctica:
    Mientras estés aquí, no desperdicies y no eches en falta
    Los posibles júbilos.


    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)» de  árdora ediciones, libro de mi biblioteca personal y de Wikipedia.

  • Ángeles Torres Torres, poeta de palabras desnudas

    Ángeles Torres Torres, poeta de palabras desnudas

    Comenzaré esta reseña sobre la poesía de Ángeles Torres con unos versos de su poema “Vive”:

    Desnudo mis palabras,
    perfundidas de sílabas,
    y noto como crece,
    la alteración estática
    de las cuerdas que lloran
    dentro de mi garganta…

    Así es la poesía de Ángeles. Crece con cada palabra, llora los versos o los convierte en sonrisa  y carcajada. Esculpe y cincela la poesía. Desnuda el alma y nos la muestra en bandeja de plata. Hermosa, profunda y pasional.

    Ángeles Torres Torres (mi otra castilla como nos autodenominamos) pertenece a ese grupo de poetas de Poémame que resulta imprescindible para entender la esencia de este espacio.

    La imagen puede contener: 1 persona, exterior
    La poeta Ángeles Torres

    Verso ligero, ágil e inteligente.  Lirismo exquisito unas vece, sencillo y cálido en otras. Difícil de clasificar, de encajar en un estilo que no sea ella misma. Personal, muy viva y elocuente.

    Más que escribir palabras, parece que despliega alas, alza el vuelo y empapa de poesía lo que toca. Destila poesía a su paso.

    Dibuja con las palabras imagines oníricas, que transmiten al lector una imagen clara de lo que quiere transmitir. Poeta de piel, con versos para la piel.

    Luna de piel de mandarina,
    con cada poro surtido
    de espacio y tiempo,
    me seccionas
    en gajos pequeños
    de dudas…

    Delicadeza y delicia en metáforas que enriquecen lo que dice y como lo dice.

    Por querer ser lluvia
    me hice pañuelo de lágrimas,
    y las nubes ensortijadas
    desmenuzaban mi melena…

    De versos profundos como cuchillos que se clavan en la conciencia de quien lee.

    Alguna vez, te has sentido
    prisionera en las tejas
    de tu propia saliva,
    te has pintado
    de apatía gris tus pupilas,
    te has colocado
    cintas sin amaneceres,
    has dejado encendida
    tu sonrisa?

    Ángeles nos invita a un viaje de sensaciones, sentido y sensibilidad.

    Te has ido
    como espuma de cerveza,
    dejando los amaneceres
    llenos de arrugas
    en mis sábanas.

    Poeta imprescindible de este universo “poemaniano” que entre todos hemos ido dando forma. No dejes de pasar por su rincón.

    Para terminar la reseña os dejo un par de poemas suyos:

    NUESTRA TAZA DE CAFÉ

    Besos evaporados
    en nuestras miradas,
    el café nos espera,
    nos siente, nos palpa,
    nos escucha, nos desvela,
    y yo, me dejo observar
    por el vaho que desprende.

    Entre aromas expandidos,
    mis ojos se escapan
    buscando los tuyos,
    entre el aire,
    un halo de luz, nos envuelve,
    dibujando en tu retina, mi mirada,
    bebiendo, lluvia de café
    suspendida en suave
    cielo, por morada.

    Café, oloroso, cremoso, calentito,
    tu café y el mío
    bebiendo primaveras juntos,
    rozando nuestros labios,
    aún dormidos.

    Palomas exaltadas,
    danzan sus picos al viento,
    instantes pausados,
    sin tiempo para los sueños.

    Te huelo el aliento,
    y saboreo, sorbo a sorbo,
    tu dulce contexto,
    de meloso moscatel
    suspendido en el tiempo.

    Vapor, desordenado e incoherente,
    buscando nuestra sintaxis,
    nadando entre silencios
    de oraciones dormidas,
    inhalas la cafeína de mis deseos.

    Te miro, como el agua
    que bebe mi carne,
    y noto tu tallo
    de rama verde.

    VIVIR SIN AIRE

    Ojalá, pudiera desvestirme
    de tu piel,
    si supiera, como desprenderme
    de arrugas vividas,
    vaciaría las mareas
    de puntos suspensivos
    que apagan mis labios cianóticos,
    sacudiría los años que muerden,
    llenos de luces y sombras.
    Vivir sin aire, no es vivir.

    Ojalá, pudiera liberar
    la poca existencia,
    que aún me queda,
    escribir en colores
    alegrías dispersas,
    borrando los patéticos
    blancos y negros,
    que derivan
    mi existencia.

    Ojalá, me dejes vivir,
    sin arrugas impuestas,
    borrar arrugas desgastadas,
    en pergaminos de selvas muertas,
    que condenan mi razón,
    y mi cuerpo atormenta,
    que aniquila toda belleza
    de mi alma eterna.

    Miedo a qué caiga
    el telón de mis párpados,
    y se consuman
    en la oscuridad sin nombre,
    sin luz de amparo,
    a la que me sometes.
    Vivir sin aire,
    me ahoga.

    Ojalá, te atrape la noche,
    y te lleve de vuelta,
    a otra isla.
    Ojalá, mi historia aletargada,
    deje de echar pulsos
    que exhuman lágrimas,
    ojalá, me dejes vida.

  • «Correspondencias», de Juan Antonio Gallardo

    «Correspondencias», de Juan Antonio Gallardo

    Juan Antonio Gallardo, poeta y también escritor de relatos, artículos y canciones, nos muestra en su libro “Correspondencias” una selección de poemas donde lo común se despliega y se exhibe. Poemas de palabras y versos sencillos, que te acercan a la cotidianidad del poeta. La cafetería de la esquina, el autobús de las 8, el bullicio de la vida y del día a día. Habla del mundo más próximo, del mundo inmediato y de los recuerdos que los momentos especiales van marcando en su rumbo y en su futuro.

    «Correspondencias», de Juan Antonio Gallardo

    Como indica el título, es como una correspondencia mantenida entre el autor, como poeta y el  autor, como hombre del día a día. Visión clara y transparente, sin florituras, de las inquietudes y vicisitudes de la vida.

    Buen contador de pequeños momentos reales, más relatados que versados, es fácil ver las escenas que nos muestra en cada poema.

    VISITA

    «A veces miro las fotografías,

    a mi hijo le encanta mirarla.

    A mí no me gusta nada,

    sólo lo hago porque cuando él viene

    las deja desordenadas

    y a mí me toca ordenarlas”.

    Así se lo dijiste

    y era casi una canción

    involuntaria

    y triste.

    Se recrea en las pequeñas escenas del barrio, de los conocidos y vecinos que transitan y van a sus destinos diarios, o de esas caras anónimas con las que nos encontramos cada día.

    POESÍA (fragmento)

    Creo que ya he tenido

    la oportunidad de escuchar,

    tan temprano, el  poema

    más hermoso de la jornada.

    Ha venido este regalo de parte de un niño,

    seis o siete años,

    que iba de la mano de su padre,

    cargado con la mochila

    y rumbo al colegio

    con esa cara de confusión

    y de sueño que llevan los niños

    a esas horas de la mañana.

    Pasea por el tiempo y por los retratos de momentos vividos, desde la naturalidad y la prosa poética, haciendo bonitos guiños a la infancia y los recuerdos.

    LA SILLA

    Mi hermano dibuja un hombre

    que trata de sentarse en una silla.

    Ha convertido mi hermano

    la delicada geometría de los cuerpos

    (Uno inerte, el otro vivo;

    los dos muertos sobre el folio dibujado)

    en un estupor del espacio.

    Mi hermano tiene ocho años y yo nueve,

    ninguno de los dos ha sabido

    dibujar a un hombre vivo.

    Sin embargo, la silla

    se retuerce sobre sí misma

    y danza sobre sus cuatro patas.

    En las sillas de aquella casa

    jugábamos mi hermano y yo

    a mirarnos fijamente el tiempo justo

    hasta que la risa nos hechizaba

    y el que antes se reía era

    el paradójico perdedor.

    No quiero pensar que hoy,

    repitiéramos el reto de mirarnos

    seriamente.

    No sea que al final nadie gane.

    No sea que al final nadie juegue.

    No sea que al final nadie ría.

    En otras ocasiones engalana un instante sencillo con versos dulces y suaves, dejándonos ver una poesía ligeramente adornada, que acaricia y motiva a seguir leyendo.

    MADRE DEL AGUA (fragmento)

    No romper este frágil equilibrio

    que nos mantienen en pie y alertas

    como los ejércitos en la tregua,

     dormitando en el vivac

    con un ojo abierto y otro cerrado.

    La higuera del campo al que vamos

    estaba hace unos meses

    cargada de frutos y de hojas,

    engalanada y fértil y reservaba

    de los rigores del sol de septiembre.

    Es un libro especialmente recomendable para aquellas personas que aún no conocen demasiado la poesía, pues es una buena forma de acercarse a ella y encontrarán en él una bonita prosa poética y una poesía de matices suaves. También para los amantes de los relatos cortos de estilo realista y costumbrista, o aquellas personas a las que no les gusta la poesía demasiado cargada de metáfora o lirismo. En definitiva, un libro de agradable lectura.

  • 5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    Caroline o Karoline Friederike Louise Maximiliane von Günderrode, que usó el pseudónimo de Tian (Karlsruhe, 11 de febrero de 1780 – Winkel, 26 de julio de 1806) fue una poeta alemana del Romanticismo.

    Hija de nobles, ingresa a los dieciséis años como pensionista en el convento de Cronstett. Cinco años después conoce a Bettina Brentano. La relación entre ambas dará lugar a una apasionada correspondencia y a una novela que Bettina escribirá años después, con aquellas cartas: Die Günderrode, 1840 (libro que Karoline nunca verá).

    Karoline Günderrode

    En el verano de 1806, el hombre al que ama, el filósofo Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), decide regresar al lado de su esposa. Karoline, que tiene veintiséis años, se apuñala el corazón y deja su cuerpo a las aguas del Rhin. Como correspondía entonces a los suicidas, no fue enterrada en tierra sagrada.

    Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conociera por el poeta Herder.

    Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.

    Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.

    Y mi padre, el éter, a todos con veneración

    doy gracias; ahí he vivido con vosotros.

    Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.

    Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.

    Creuzer, un erudito renombrado en toda Europa, hizo todo cuanto pudo para evitar que se publicase su obra póstuma, Meleté (Μελετή), una mezcla de verso y prosa donde Karoline relataba su romance con Creuzer, que aparecía bajo el nombre de Eusebio. Hubo que esperar cien años para que su obra fuera publicada en 1906.


    ROJO VIVO

    Tú, rojo fuerte,
    hasta la muerte
    se te parecerá mi amor,
    no palidecerá el color,
    hasta la muerte,
    tú, carmín fuerte,
    se te parecerá mi amor.

    AMOR EN TODAS PARTES

    ¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos?
    Contemplar las coronas de flores de la vida,
    y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna,
    ¿y no debo, además, despertar a la desesperación?

    ¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido?
    ¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras,
    implorar a otros dioses otros placeres,
    acaso pedir nuevas delicias a los muertos?

    Descendí, pero incluso en el reino de Plutón,
    en el lecho de las noches la pasión arde;
    anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.

    Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor,
    e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia,
    en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.

    – Poema enviado a su amiga Bettina, antes de suicidarse.

    AMOR

    ¡Oh, rica pobreza! ¡Dichoso recibir que sólo da!
    ¡En el temor valentía! ¡Prisionera en libertad!
    En el silencio palabras,
    durante el día apocadas
    venciendo, vacilando sin paz.

    Viviente muerte que pasa en dichosa vida,
    leal en oponerse, en la necesidad sibarita.
    Disfrutando de languidecer,
    no terminar nunca de ver
    vida en el sueño, en doble vida.

    ANTES, Y AHORA

    Era Tierra un vericueto escabroso,
    sobre la montaña brillaba Cielo,
    a un lado un precipicio era Infierno,
    y a ellos conducían caminos rigurosos.
    Pero es distinto todo ahora, Cielo
    se ha derrumbado, el precipicio se llenó,
    es fácil de andar cubierto de razón.
    Se demolieron alturas sagradas,
    vence la razón en la tierra plana,
    todo lo mide, por pies y por yardas.

    A CREUZER

    Ay, amigo, la tarde veo enrojecer más hondo en el Oeste,
    con una sonrisa sería, irse apagando con triste sonrisa;
    Oh, debo entonces preguntar por qué se vuelve todo turbio y oscuro.
    Pero guarda silencio y llora en mí burbujas de rocío.


    Referencias

    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)», de Árdora Ediciones, libro de mi biblioteca personal, y de la Wikipedia.

  • 7 poemas de León Felipe

    7 poemas de León Felipe

    Felipe Camino Galicia de la Rosa, más conocido como León Felipe, nació en Tábara – Zamora – España el 11 de abril de 1884 y murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.

    A caballo entre la generación del 98 y la del 27, por su situación histórica está más cerca de la del 98, pero se le consideró dentro de la del 27 por tener más afinidad con este grupo.

    León Felipe fue un poeta de estilo muy personal, con una poesía difícil de calificar, de la que se dice que es un canto a la libertad. Una poesía plagada de cierto énfasis religioso popular pero anticlerical, independiente de todas las corrientes literarias de la época y por ello difícil de encajar en un estilo específico.

    Como lectora, destaco ese grito por ser libre, una poesía que es casi una conversación con la vida, un deseo o necesidad de exponer las cosas de manera distinta a las convenciones de la época y a lo preestablecido. Un grito de humanidad,  por y para la humanidad. Una necesidad de reivindicar la independencia del ser humano con respecto a organizaciones o políticas. Su vida de hombre inquieto y trashumante (primero por el teatro y después por el exilio), le llevó a vivir y estar en muchos lugares, de ahí que su poesía tengo poco de patria y mucho de mundana.

    ¿Y si la historia no la hiciese el reloj?

     Ni el de la cocina ni el del parlamento…

     Si la Historia, señor Profesor…

     no la hiciese el tiempo.

    Tiene carácter y fuerza, reivindicativa, plagada de voz clara y pocos adornos.

    Escucha…

    escucha esa ruido de alas rotas…

    ¿de dónde viene ese ruido…?

    ¡Oh, el hombre, el hombre!

    Y esa mirada de candor y de súplica…

    ¿de dónde viene esa mirada…?

    ¡No hay luz!

    ¡Oh, el divorcio lascivo

    de la arcilla y el viento!

    Farmacéutico de profesión para conformar a su padre, León Felipe recorrió el país como cómico en una compañía de teatro. Republicano. Admirador del poeta estadounidense Walt Whitman, considerado el padre del verso libre, quien escribiera el “Canto a mí mismo”, del que León Felipe realizó una traducción y una paráfrasis en 1941.

    Aquel que camina una sola legua sin amor

    camina amortajado hacia su propio funeral.


    – Walt Whitman

    Permaneció tres años en la cárcel de El Dueso, Santoña, Cantabria, por desfalco.

    «Viví tres años en la cárcel… / no como prisionero político, / sino como delincuente vulgar…»

    He dormido en el estiércol de las cuadras, en los bancos municipales,

    he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos

    y me ha dado limosna —Dios se lo pague—

    una prostituta callejera…

    Viajó a México en 1922 con una carta de Alfonso Reyes poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano-  que le abriría las puertas del ambiente intelectual mexicano.

    El 6 enero de 1968, obsequiaba el poema Carta de viaje a “su pequeño amigo Benito, el Ángel del acordeón”, hijo menor de Luis Echavarría, que más tarde sería elegido presidente de México (1970). El manuscrito de este poema se conserva y comienza así:

    Del libro «Puesto ya el pie en el estribo»

    Pero de este proyectado libro solo pudo escribir apenas unos pocos poemas. Murió en el país que lo acogió, en la Ciudad de México, tan sólo unos meses después.

    He tenido que llegar a la vejez

    para averiguar que el poeta

    es un payaso….el payaso.

    ¡el gran payaso! (¿o el payaso es el poeta?)

    ¿Cómo no me fijé antes?

    – El payaso, León Felipe

    Paso ahora a dejar  7 poemas suyos, para que conozcáis un poco más su obra.


    COLOFÓN

    Luz…

    Cuando mis lágrimas te alcancen

    la función de mis ojos

    ya no será llorar,

    sino ver.

    CON LAS PIEDRAS SAGRADAS

    Con las piedras sagradas

    de los templos caídos

    grava menuda hicieron

    los martillos

    largos

    de los picapedreros analíticos.

    Después,

    sobre esta grava, se ha vertido

    el asfalto negro y viscoso

    de los pesimismos.

    Y ahora… Ahora, con esta mezcla extraña,

    se han abierto calzadas y caminos

    por donde el cascabel de la esperanza

    acelera su ritmo.

    GLORIA

    Y la Gloria última,

    la vida celeste….

    ¿no será el triunfo de la materia

    y de la forma

    que vuelve a hacerse

    luz y espíritu otra vez?

    LA NADA Y LA ETERNIDAD

    Si la Agonía,

    el vestíbulo de la muerte

    de donde no ha tornado nadie

    nunca tampoco… Si la agonía

    no fuese más que un sueño,

    un dulce sueño…

    el último sueño

    en el que, ya, sin angustias

    ni dolores

    vemos una lucecita

    alumbrando dulcemente

    la vida celestial… La vida celestial

    que se pierde en la Nada

    y tiene la misma fuerza que le Eternidad…

    Porque la Nada… ¿no es la Eternidad?

    Y la Nada y la Eternidad

    ¿no son un dulce sueños?

    Reclinada mi cabeza

    sobre la almohada vacía de la Nada

    sueño con la infinita Eternidad.

    REVOLUCIÓN

    Siempre habrá nieve altanera

    que vista el monte de armiño

    y agua humilde que trabaje

    en la presa del molino.

    Y siempre habrá un sol también

    un sol verdugo y amigo—

    que trueque en llanto la nieve

    y en nube el agua del río.

    DAME TU OSCURA HOSTIA

    No te apiades de mí, luz cenicienta.

    Dame tu oscura hostia, tu último pan…

    Un sueño sin retorno y sin recuerdo.

    Déjame hundirme en ese pozo negro,

    más abajo del limo y de la larva…

    Donde la vida es un fantasma verde

    que nadie vio jamás.

    SÉ TODOS LOS CUENTOS

    Yo no sé muchas cosas, es verdad.

    Digo tan sólo lo que he visto.

    Y he visto:

    que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

    que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

    que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

    que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

    y que el miedo del hombre…

    ha inventado todos los cuentos.

    Yo no sé muchas cosas, es verdad,

    pero me han dormido con todos los cuentos…

    y sé todos los cuentos.


    Referencias

    Los datos biográficos y algunas reseñas han sido extraídos de dos de sus libros editados por Visor poesía: Traducción de “Canto a mí mismo” y “Puesto ya el pie en el estribo y otros poemas” (libros de mi biblioteca personal) y de la Wikipedia.

  • HotelK: parada y fonda para la poesía

    HotelK: parada y fonda para la poesía

    Hoy quiero hablar de un compañero de versos con una forma muy personal de escribir, y a quien admiro mucho. Su poesía es visceral, urbana, dinámica, ágil, transgresora, única… podría poner mil calificativos y nunca acabaría de hacer una buena descripción. Estoy hablando de HotelK, poeta y músico.

    Desde que leí un poema suyo por primera vez me enganché a su manera de escribir y expresar. Todos sus poemas me han gustado en mayor o menor medida y ninguno me ha dejado indiferente. Sabe escribir de tal forma que en el mismo poema esbozas una mueca triste y en el siguiente verso te saca una sonrisa. Te lleva al cielo y te muestra el infierno en el mismo párrafo.

    No dejéis de pasar por su rincón y leer su magnífica poesía -en Poémame, en su perfil en Twitter o en su poemario «Los zapatos del no volver» (Ediciones Mouse, 2018)- o incluso de disfrutarla recitada en la voz de Zies:

    https://youtu.be/7Mfa9xrbAEc

    A continuación dejo una pequeña selección de algunos de sus poemas, que están entre mis favoritos. Espero que disfrutéis tanto como yo.


    La princesa del cómic

    Cuando la luna come gusanitos
    y la noche te hace prisionero
    de unas pestañas,
    guardo los hilos
    de mi marioneta autodidacta
    e ignoro la red de seguridad.

    Aún no han sido retiradas
    las briznas ajadas
    de mi desubicado maremoto,
    se maceran veletas
    bajo el azulado manto
    de los días sin programar.

    Herederos de un girasol,
    los corazones más duros
    brotan en silencio
    mientras un aliento improvisado
    contiene el grito
    en los tejados tristes.

    La princesa del cómic
    me invitó a su guarida
    sin preguntar si la noche
    está atestada de disfraces.

    Sus misteriosos ojos
    sanaron todas las heridas
    que revoloteaban
    en la página veintiuno.

    Comimos libros desenfocados,
    bebimos licores de
    no esperar nada a cambio,
    dormimos sobre una rugosa alfombra
    al calor de dos cuerpos
    que intentaban encajar
    las dos mil piezas rotas
    de un turbulento pasado.

    Al despertar pedí
    un poco de mi identidad
    para poder regresar a casa.

    «Vuelvo a por ti en unas horas,
    de camino compraré
    algunas hogazas de futuro,
    cuando llegue nada será igual».

    Viejo apósito, herida fresca

    Descubro el apósito
    tras dos años de fermentación,
    el tiempo no ha curado nada
    la herida aún sigue fresca.

    El remiendo
    con parches de humo
    me ha hecho masticar
    diagonales de consuelo de tonto.

    Hoy es buen día para hurgar,
    con lentitud,
    con reposo de tiempo,
    de memoria,
    acariciando el elenco
    de imágenes y sonidos
    perpetuados en mi ser.

    Puedo ver tus manos prohibidas
    deslizarse bajo la mesa,
    puedo oír tu voz
    y los ladridos de tu perro,
    puedo notar el dulce elixir
    del primer encuentro,
    puedo notar el agrio estilete
    de la despedida
    mil novecientos noventa y cinco
    días después.

    Hoy desde la tranquilidad
    hermano un zarpazo más
    en el envés de la herida base.

    Han llovido algunas dualidades
    pero el olvido se resiste
    a pasar al interior,
    siempre se queda en el umbral,
    encadenado al marco de la puerta.

    Domingo 7:00 a.m
    despierto junto a un cuerpo
    que se antoja extraño,
    presento mis respetos
    al saberse de mi corazón empequeñecido.

    Salgo a buscarte
    por la ciudad fantasma
    y lo único que encuentro
    son pasos de vuelta a casa.

    Cuadriláteros

    Tras tocar el timbre felino
    de la última puerta del mundo
    la cancha quedó deshabitada.

    El sol escupió alergias de sombras
    y sueños frustrados,
    despojada la diversión
    cualquier tipo de maquillaje
    ya no tiene cabida.

    He despertado cuatro veces
    sin mirar el reloj del miedo
    y como púgil desdentado
    he tirado las sábanas al suelo.

    Como público
    solo fotos rasgadas
    adheridas a una telaraña.

    Silban los ojos
    implorando un poco de agua anónima
    en el rectángulo submarino
    de aceite hirviendo.

    Resbalé quince veces
    sobre tu rostro tatuado
    en la lona de papel.

    Se abrió mi ser de piernas
    viendo pasar la fortuna de largo
    e instalarse la mala suerte
    en todos los adosados de futuros
    aún no pensados.

    Fuera del observatorio

    El roedor
    deshila versos de Rock
    bajo el puente rojo
    de la no conquista.

    ¿A quién esperas?
    las ráfagas de líos
    han saltado turno
    y creo que nos toca.

    ¡Corre!
    apostemos a la sed impar
    así mudaremos la piel
    para no oler a día anterior.

    Escapé del Observatorio
    con hojas de tabaco
    y algunas monedas
    de rodillas ensangrentadas.

    Tuve la capacidad
    de retener el fuego
    entre mis manos
    pero el precio
    de una barata canción
    desbarató el asalto
    a un cielo no pintado.

    «Secuéstrame,
    arrástrame contigo
    abandonemos el lugar,
    inventemos sueños
    donde no habite el dolor».

    ¡Continúa!
    sigamos profanando la oscuridad
    envueltos en la toxicidad
    que nos depara.

    Un vendaval
    de despedidas urgentes
    atraviesa los rincones
    de la ciudad.

    Palabras llenas de zarpazos
    se guardan sin masticar.

    ¡Adiós!
    gracias por el viaje,
    un placer
    nos vemos en otra vida.

    No tengo ganas de dormir,
    voy a quedarme un rato
    removiendo tumbas
    con la cucharilla del café.

    Chistera

    Un poema etílico
    en papel de cocina
    escrito con tu pequeño
    lápiz de ojos.

    Llevo mis bolsillos repletos
    de banderas blancas
    pero la molestia
    no utiliza gabardinas.

    Una chistera
    llena de indecisión
    guarda los azotes encriptados
    de la tarde.

    Los sueños repartidos
    laten con miedo
    a los monosílabos
    que congelan el corazón.

    Desnúdame
    rompiéndome a tiras
    mi otra piel.

    A falta de pan
    buen trasvase de mentiras,

    a falta de tabaco
    buenas son las heridas,

    a falta de cuadros
    manteles vacíos,

    a falta de esperas
    salas repletas de atendidos.

    Caen timbres y paradas,
    gente sube y baja
    al antojo del día.

  • La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    Hablar de la poesía de nuestro compañero Marc Zarzosa, es hablar de agilidad en el lenguaje. Su poesía, tanto en verso rimado (al cual es muy dado) como en prosa, es desde mi punto de vista dinámica, locuaz y sobre todo divertida. Nunca deja “puntada sin hilo”, y hace un análisis de la sociedad cargado de maravillosa ironía. En la descripción de su perfil en Poémame dice “payaso y responsable”, creo que esto dice mucho de cómo es su forma de escribir: doble sentido y más de una lectura.

    Para mí es un placer leer su poesía, ya que siempre encuentro algo nuevo, algo refrescante. Además le gusta mucho jugar a esconder mensajes en los textos, y yo me he prestado en más de una ocasión a dicho juego.

    Por si fuera poco, podemos disfrutar de algunos de sus poemas recogidos en recitados y cantados en su perfil en Soundcloud, ElectreJocs, además de diversas recopilaciones publicadas en iTunes.

    Paso a dejaros una pequeña selección de sus geniales poemas, y os invito a leer y a conocer un poco más su poesía.

    Poemas que matan

    A oscuras en un día
    en que los vientos azotaron
    las lágrimas perdidas
    por los besos olvidados,

    a tientas, caminaba fría
    por un fuego sofocado.
    Reabriendo sus heridas…
    reescribiendo su pasado.

    Una simple poesía
    rompería su cercado,
    entraría en sus entrañas
    destruyendo lo aprendido.

    Como un mazo de patrañas
    aplastando su sentido,
    la empujó hasta las cañas,
    las cruzó… y se tiró al río.

    Destino dado

    Dado que brindas dudas,
    dame dignas respuestas,
    dime a quien blindas dentro,
    di que me dejas fuera.

    Día de dones dados,
    tarde de dichas puestas,
    digo que dije Diego,
    niego que el dado rueda.

    Amnesia

    Sensación dulce pero extraña
    he tenido al despertar,
    pues no sé si esta es mi casa…
    debo recapacitar.

    Mi nombre se me olvidó,
    no distingo bien mi cara..
    pero tengo una razón
    que mantiene mi esperanza.

    Lo primero que recuerdo,
    es el eco de tu voz,
    y lo último un anhelo
    por besarte con fervor.

    Sí me acuerdo de tu piel,
    saladita y remojada,
    de tus ojos color miel
    e infinito en tu mirada.

    Pero en cambio se me escapa
    cómo he llegado hasta aquí,
    y ahora dudo de que haya
    nada más después de ti.

    La cordura me falló,
    se fugó por la ventana,
    y el cerebro se rindió
    a una mente obsesionada.

    Ya no sé si soy humano,
    dónde voy o a dónde fui,
    pero sí siento aún tu mano
    acariciando mi nariz.

    ¡Super gañán!

    Hoy los corruptos crecen como champiñones
    y he cogido miedo a robar.
    Me pongo la capa de las grandes ocasiones,
    me calzo las Asics de runner,
    me planto con gafas en medio del puerto y empiezo a gritar,
    con el puño levantado pa’ volar:

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    Al levantarme me han dicho que esto estaba amañao,
    que hay mucho trigo por segar..
    Y al volver a casa, mi abuelo to’ preocupao..
    Me he dicho «tengo que hacer algo»,
    me salgo y entiendo que me he convertido en el…

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    De los dos últimos poemas que aquí os dejo, el primero es un poema con mensaje (mensaje que logré descubrir, te invito a que lo hagas tú, amigo lector). Muy divertido. El segundo es un poema que me dedicó (lo cual agradezco muchísimo) y que también incluía un pequeño mensaje.

    Coge un boli

    No hay más relato que el que cuento,
    más verdad, que la que llevo dentro,
    no hay mensajes si no llegan a su dueño.

    Así en el dos del primero de estos versos,
    suma el uno del segundo que otros vieron,
    coge el tres de las garras del tercero.

    Vuelve al dos, que es el número que quiero
    para el cuarto de los «enters» por mi intento.
    Siete son las palabras hasta el reto
    de la quinta de estas frases con salero.

    Y ahora ponle «poemas en los que» miento,
    y le añades «no he avisado» a tiempo,
    así sabes en aquello en que me vuelco
    aunque no hayas descubierto todo el texto.

    Para ti mi última estrofa

    No me atrevo a escribirte sin haberte leído,
    no me atrevo a dormirme sin haberte sufrido,
    no concibo la muerte sin haberte vivido,
    sin embargo mi suerte sigue a salvo contigo.

    Tus palabras desprenden, como el cauce de un río,
    piedrecitas que arrastras de mi corazón frío.
    Me sumerjo en tus aguas, me mantienes en vilo,
    aunque a veces devastas mi inocencia de niño.

    Veo como las gastas descifrando mis guiños,
    convirtiendo mis ganas en pasión por los líos,
    conociéndome saltas el listón de mi auxilio
    rescatándome a rastras del rincón más sombrío.

    Estoy ciego en tu labia, que me ofrece su asilo,
    preparando en la nada que me da un folio limpio
    tu respuesta soñada, liberada del limbo,
    regalo mi esperanza a cada paso que escribo.

    A Hortensia Márquez (@horten67 para los amigos)

  • Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Hoy quería acercaros un poco a una autora de Poémame con la que tengo una especial relación, Jana Rivera (@JanaRivera).

    Jana es sin duda un alma inquieta y un remolino de emociones. Transmite mucho sentimiento a través de su poesía. Juega con las palabras hasta moldearlas y hacer con ellas nuevos conceptos y sentidos. Le da un pellizco a los mofletes de la mañana, y se unta una tostada de pan de higo con mermelada de noche. Así es como yo veo su poesía. Una explosión de vida.

    Sin habernos visto nunca, tengo con ella una complicidad que he conseguido con pocas personas. Hemos tenido tardes y noches de risas y versos, porque eso es escribir con ella, momentos únicos de vida en verso. Por eso hoy os invito a que la conozcáis un poquito más a través de su poesía.

    Comerme la vida

    Remuevo conciencias.
    Hiervo las venas.
    Pongo sal a las lágrimas.
    Picante a los besos.
    Dulce al mirar.

    Mezclo caricias.
    Parto condenas.
    Separo rencores.
    Pellizco el caminar.

    Comerme la vida entera. Con sus platos amargos y también sabrosos.

    Ya me vendrá la cuenta. Pero, para entonces, habré amado, reído, llorado y soñado.

    Para entonces, habré decantado infinitos momentos dichosos.

     

    Relámpago

    Entraste por una rendija. Clavel curioso en la solapa del viento.

    Te fuiste como un relámpago. Con carga eléctrica. Puro estruendo.

     

    Tatuajes de tinta y saliva

    Abriéndose paso a base de pespuntes de piel, la aguja inyectaba tinta en un lienzo en blanco.

    Expectativas, ilusiones, historias y abrazos de mil maneras pueden caber en un pequeño dibujo.

    Besos rodados, besos soñados, besos imaginados, besos robados, besos en bucle, uno detrás de otro, se iban grabando en color negro en la memoria.

    Acariciaban las agujas con regusto afilado. Sentada, la impaciencia esperaba, ansiosa, en un banco.

    Al fin se reveló el universo particular. Asomaba al día un diminuto tatuaje. Tan grande que en él cabían deseos, estrellas, ecos, energías, constelaciones. Tan pequeño. Tan poco. Y tanto.

     

    El baile de mis cortinas

    ¡Cortinas al viento se precipitan por la ventana! Se agita mi pelo, asomada a la nada. Observo palomas, mariquitas en rojo y lunares. Nidos de cigüeña haciendo equilibrios entre torres y tejas. Oigo sus picos de percusión, espérame aquí, que ahora vengo.

    Me doy una vuelta por dos melodías y tres batucadas. Qué poco me pesan los huesos, qué fuertes mis alas.

    Sin mochilas a cuestas, bailo y vuelo con los pies en las nubes y las manos en el suelo. Qué mareoooo.

    Pero es genial. Es un aturdimiento placentero. Entro en el juego.

    Dicen que no es el tiempo quien todo lo cura, sino las personas que lo pasan con nosotros. Bienvenida la buena gente, la entusiasta, la sincera, la de las cosas claras, la de las risas a carcajadas.

    Tengo un horizonte cálido, repleto de oportunidades. De sueños tibios y sueños lentos. De sueños agitados y sueños tremendos.

    Irlanda, Escandinavia, Rusia. Este, oeste, norte y vientre meridional, danzando en curva y contracurva. Échale picante. Cálmalo con canela y azúcar.

    Deja que mi ventana siga abierta de par en par. Deja que mis cortinas jueguen entre pasos de baile, que el aire no pare de soplar.

     

    Un bocado de sandía

    Reducida hasta lo más esencial, surqué los mares moleculares. Los golpes de elementos que chocan como por arte de magia. Y el Hidrógeno se enamora del Oxígeno, y en su abrazo implosivo se derriten en agua, y me fluyen como al morder una porción de sandía.

    Con mis ojos bebo clorofila, me destella el verde más refrescante, me eriza toda la piel, es selva, es una sonrisa viva.

    En las plumas de un jilguero despliego el vuelo, serpenteo, planeo, zigzagueo, goteo… ¡Tin-tin-tin!, y me escurro por rocas calizas, mis manos desnudas, la mente vestida.

    Y me acurruco en los labios, suaves dunas en puestas de sol. Me deslizo entre curvas, la boca es un lienzo prohibido a pleno color.

    Que me deslizo, me simplifico, me complico.

    No sé si abrazar lo más pequeño o explotar al compás del universo entero. Igual me doy una vuelta en mi nube de barro, por si llueve chocolate, dulce y amargo.

    [Porque ya sabes que lo pequeñito puede ser realmente espectacular]

     

    Pirata de comisuras

    Era tan pirata sin pata de palo,
    que abordó sonrisas
    sin regalar botín a los ruidos,
    sin dar tregua a los llantos.

    [Dedicado a mi amiga Horten, que lleva por emblema el lado bueno de las cosas.]

     

    Miguitas de magdalenas

    Tenía un abrigo naranja para los días que pesaban. Hacía livianas las penas.

    Los labios vestidos en color frambuesa. Dejaban su marca en las tazas de café, como el que lanza miguitas en el camino para no perderse. Cada sorbo, una huella en el mapa.

    Sentada en la mesa con flores naturales. Madera suave, pulida por el paso de vidas y manos llenas, corazones rotos y sangre en las venas.

    Ella observaba el bullicio de la gente pasar por el ventanal de la cafetería. Era coqueto, el escenario ideal para practicar, con las comisuras rizadas, la magia de la mirada.

    Miraba los gorriones llevándose restos de magdalenas en el suelo. Miraba repartidores de vida agitada. Miraba jardines que aguardan la lluvia.

    Despacito se fijaba en los besos en las esquinas. Los bolsos llenos de rosas sin espinas.

    Miraba caminando vidas desoladas. Preocupaciones a cuestas del que muere en el trabajo. De los que viven en treinta metros cuadrados.

    Miraba cejas sinceras. Extraños que se cruzan y se saludan con la chispa del «buenos días» de verdad.

    Miraba bufandas suaves. Pañuelos al viento. Corazones blanditos y almas que rugen con puro estruendo.

    Miraba el amor del calcetín desemparejado con el que aparece en el otro pie de repente.

    Miraba fuentes incesantes. Gotas de vida. Periódicos altivos y gafas tímidas.

    Y miraba.

    Porque ver no es mirar. Cuando uno mira, le pone el alma. Toca la puerta del pecho. A veces se entra de puntillas. Otras, suenan campanas y se alborota el cabello.

    Déjame que mire, decía. Déjame que me beba el tiempo.

    Jana es la compañera de Poémame con la que más colaboraciones he hecho, y es todo un placer escribir con ella, así que os invito a leer esta. Nuestro compañero Alex richter-boix nos apodó la sal y la pimienta de Poémame, de ahí este poema.

    Risas a la sal y pimienta (colaboración con @horten67)

    Estornudar raudales de risas. Cocinar con sabor los pequeños momentos. Compartir trocitos de regocijo, amasar la amistad, hacer de la vida un feliz revoltijo.

    Poner sabor a la vida, con chispitas que explotan en la boca y hacen cosquillas en el alma. Sonreír juntos, en conjunto y juntando carcajadas y bromas que limpian lágrimas pegadas. Esas que se adhieren, se adueñan e inundan las mañanas nubladas y las noches sin luna.

    Echar carreras a los pájaros en el cielo, a las hormigas en el suelo. Que crujan los bordes de la pizza. Beberse la vida con bien de hielo y un millón de burbujas.

    Y si nos falta color en las mejillas, pellizcos de abuela en los mofletes. Canturrear cuando la voz está quebrada y cantar a pleno pulmón cuando se recupera.

    Y si llueve, botas de goma rojas. Y si nieva, gorros de colores y manoplas calientes.

    Sopa de pan calentita cuando el corazón es mendrugo duro.

    Y silbar en la ducha cuando el agua nos limpie tropiezos y deshaga los barros. Aplaudir los logros y zapatear con fuerza sobre los fracasos. Brindar por la suerte y lanzar hasta Júpiter al hombre del saco.

    Tomar la medida al miedo para hacerle un traje de faralaes, y bailar hasta que se rinda a tus pies. Después descorchar una botella de ganas y beber hasta quedar borracha de vida.

    No hay más vida que una.

    No la pierdas, no la tires ni la malgastes.

    Disfruta cada día como si fuera el primero y el último, y no olvides nunca, que todo sabe mejor CON SAL Y PIMIENTA.

    Estas líneas son fruto de la complicidad que une a personas que no se conocen, pero se conocen: las ganas de espachurrar la vida y de dar rienda suelta al estornudo del alma… la risa.