Autor: Miguel Adame Vázquez

  • ¿Cómo leer poesía?

    O, todavía mejor, ¿cómo escribir poesía? Los tiempos cambian, llegó Internet y con ello la globalización, los medios electrónicos, la mercadotecnia, las libertades y los derechos humanos universales.

    La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación.

    Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), “poesía” es la “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”. Pero esa descripción no dice mucho, un poema es vida, reconciliación, esperanza, amor, desdicha, melancolía, es llegar al corazón de manera abstracta, sintetizada o en prosa poética.

    En este 21 de marzo se ha celebrado el Día Mundial de la Poesía, así que no hay mejor momento para intentar echar un vistazo al tema y dejarse llevar por este maravilloso género literario para algunos único, para otros en decadencia y abandono. Para el poeta y ensayista mexicano Juan Domingo Argüelles el simbolismo es previsible: “en esa fecha se conmemora el inicio de la primavera, el inicio de la primavera y la primavera como metáfora e imagen de la luz, el calor, el renacimiento del verdor de la naturaleza, luego del frío y oscuro invierno: el triunfo de la luz sobre las tinieblas”.

    Para Fernando García Ramírez un poema se deja leer de muchas maneras, “según lo pida el texto y el ánimo lector” e incluso por gusto:

    Cuando se lee por gusto, la verdadera unidad metodológica está en la vida del lector que pasa, que se anima y se vuelve más real, gracias a la lectura.

    Gabriel Zaid nos ofrece en su libro “Leer poesía” algunas definiciones que nos ayudarán a comprender mejor el mundo del poeta en estos tiempos donde el género literario desaparece de los estantes de las librerías por no ser, en muchos casos, un género de venta a las masas.

    Un poeta descubrió hace milenios que se pueden intercambiar las palabras usadas para el agua que corre y las lágrimas. ¿Qué hubo de nuevo en el experimento? Que nunca se había construido una frase como “ríos de lágrimas”; que sí se podía construir, y que decía algo nunca dicho sobre el dolor: que puede sentirse como algo caudaloso. Hay dolores que queman, como ácidos; dolores que pesan como piedras; dolores que sacuden, que asfixian, que envenenan. Pero también hay dolores que brotan caudalosamente y corren como un río. En lo cual hubo un triple descubrimiento: lingüístico (la construcción es válida, aunque nunca se había intentado), literario (una nueva metáfora, bonita y expresiva), psicológico (la taxonomía del dolor se enriquece con otra categoría).

    – Gabriel Zaid

    ¿Para qué leemos poesía? Propone García Ramírez que “leemos poesía para liberarnos, ensayar nuevas maneras de poder ser y sentir”. Al leer imitamos lo que leemos, adquirimos práctica y técnicas, vocabulario, aprendemos con paciencia los códigos de la lectura y avanzamos en ella. Para ser buenos lectores de poesía requerimos tener pasión y amor por ella y disciplina y entrenamiento para ser continuos y perseverantes.

    Por su parte, Juan Domingo Argüelles, recupera la visión de Machado, para quien  “poesía es el diálogo del hombre con su tiempo”, y la de Octavio Paz, que establece que “poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono, operación capaz de cambiar al mundo”, también experiencia que “revela este mundo y crea otro”.

    Respecto del “poeta”, el forjador del poema, Paz afirma: “No es poeta aquel que no haya sentido la tentación de destruir el lenguaje o de crear otro, aquel que no haya experimentado la fascinación de la no-significación y la no menos aterradora de la significación indecible… El silencio después de la palabra” (Corriente alterna). Contra lo que dice el diccionario, para Paz, la poesía es exorcismo, plegaria, oración, letanía, epifanía, experiencia, intuición, emoción, angustia y también pensamiento, y “el poema no es una forma literaria, sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre…, un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía [y en donde] forma y sustancia son lo mismo” (El arco y la lira).

    – Juan Domingo Argüelles

    Así que al ser la poesía una manifestación de la diversidad que podemos manifestar en nuestro diálogo diario, de la libre circulación de nuestras ideas por medio de la palabra, del verso, del poema, contribuimos a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras, la manera de percibir e interpretar nuestra realidad y la realidad de otros. 

    Me quedo con la idea de leer y escribir poesía para expresarnos, ser iguales y no diferentes, seguir intentando fomentar la tradición oral de los recitales poéticos; intentar llegar con nuestros poemas a las pequeñas editoriales; compartirlos en la red, en la nube para crear una imagen atractiva de la poesía para que no se considere una forma anticuada de arte.

    En un mundo lleno de mercadotécnica y pocos presupuestos públicos para la difusión de la poesía debemos leer y escribir libres, puesto que, como dice de nuevo Arguelles “si hay alguien que no tiene posibilidades de vivir de sus regalías, ése justamente es el poeta”.

    Formemos público para la poesía, invitemos a que se lea poesía en voz alta en las aulas, en las escuelas. La poesía nos desnuda, nos reconforta, nos abraza, nos da un refugio en la tempestad, nos hace ver cómo somos en realidad.

    Difundamos este noble arte en este nuestro mundo contemporáneo, leamos los poetas clásicos, los estilos que se formaron en el pasado, leamos poesía libre, mejoremos en nuestra comprensión y sigamos intentando con estilo expresarnos. Existen muchísimos nuevos poetas en el mundo, soñemos con ser algún día una gran poetisa o un gran poeta.

    Tal vez en veinte o cincuenta años alguien todavía nos recuerde, quizás alguien nos lea y se sienta identificado con nuestras letras en una poesía. Si por lo menos lo podemos lograr una sola vez, habremos cumplido con un propósito que nunca nos propusimos.

    Referencias

    1. Juan Domingo Argüelles, «Poesía: celebración de una gran desconocida«.
    2. Gabriel Zaid, «¿Cómo leer poesía?»
    3. Fernando García Ramírez, «Relecturas de Gabriel Zaid: IV. Que cada quien lea el libro que se merece«
  • 7 poemas de Ida Vitale, premio Cervantes 2018

    7 poemas de Ida Vitale, premio Cervantes 2018

    Nacida en Montevideo en 1923, Ida Vitale es poeta, traductora y ensayista. Exiliada en México desde 1974, por la dictadura en su país, no volvería a Uruguay hasta 1984.

    Considerada miembro de la Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, tiene una voz poética que es cada vez más profunda y certera y que no deja de editarse. Antologías suyas de estos años pueden encontrarse en papel y también en digital: Todo de pronto es nada (2015), Cerca de cien (2015), Sobrevida (2016) y la flamante edición de Poesía reunida, aparecida en Tusquets el año pasado, donde están los poemas que ella publicó entre 1949 y 2015.

    En palabras de José Guirao, Ministro de Cultura español, entre las razones para la elección de Ida Vitale se encuentra «su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda». Cuando recibió la noticia del premio, la poeta se mostró «sorprendida, agradecida y muy vital, haciendo honor a su nombre».


    Agosto, Santa Rosa

    Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
    puede en gotas,
    en hojas de amarilla tristeza
    irnos cambiando el cielo todo, el aire,
    en torva inundación la luz,
    triste, en silencio y negra,
    como un mirlo mojado.
    Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
    destrozándose en torre y pararrayos,
    me sobreviene, se me viene sobre
    mi altura tantas veces,
    mojándome, mugiendo, compartiendo
    mi ropa y mis zapatos,
    también mi sola lágrima tan salida de madre.
    Miro la tarde de hora en hora,
    miro de buscarle la cara
    con tierna proposición de acento,
    miro de perderle pavor,
    pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
    Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
    ¡Qué fácil desalmarse,
    ser con muy buenos modos de piedra,
    quedar sola, gritando como un árbol,
    por cada rama temporal,
    muriéndome de agosto!

     

    Fortuna

    Por años, disfrutar del error
    y de su enmienda,
    haber podido hablar, caminar libre,
    no existir mutilada,
    no entrar o sí en iglesias,
    leer, oír la música querida,
    ser en la noche un ser como en el día.

    No ser casada en un negocio,
    medida en cabras,
    sufrir gobierno de parientes
    o legal lapidación.
    No desfilar ya nunca
    y no admitir palabras
    que pongan en la sangre
    limaduras de hierro.
    Descubrir por ti misma
    otro ser no previsto
    en el puente de la mirada.

    Ser humano y mujer, ni más ni menos.

     

    Gotas

    ¿Se hieren y se funden?
    Acaban de dejar de ser la lluvia.
    Traviesas en recreo,
    gatitos de un reino transparente,
    corren libres por vidrios y barandas,
    umbrales de su limbo,
    se siguen, se persiguen,
    quizá van, de soledad a bodas,
    a fundirse y amarse.
    Trasueñan otra muerte.

     

    Invierno

    Como las gotas en el vidrio,
    como las gotas de la lluvia
    en una tarde somnolienta,
    exactamente iguales,
    superficiales,
    ávidas todas,
    breves,
    se hieren y se funden,
    tan, tan breves
    que no podrían dar cabida al miedo,
    que el espanto no debiera hacer huella
    en nosotros.

    Después, ya muertos, rodaremos,
    redondos y olvidados.

     

    Cuadro

    Construimos el orden de la mesa,
    el follaje de la ilusión,
    un festín de luces y sombras,
    la apariencia del viaje en la inmovilidad.
    Tensamos un blanco campo
    para que en él esplendan
    las reverberaciones del pensamiento
    en torno del icono naciente.
    Luego soltamos nuestros perros,
    azuzamos la cacería,
    la imagen serenísima, virtual,
    cae desgarrada.

     

    Penitencia

    ¿Mirar atrás será pasar
    a ser de sal precaria estatua,
    un perecer petrificado
    preso en sí mismo, parte
    del roto encanto de un paisaje
    cuya música no logró más oír?

    ¿Debo matar lo que miré,
    el mito que minuciosa
    pliego y despliego,
    grava para mi paso solo?
    ¿Ciega borrar lugares,
    playas, vientos, el tiempo?

    Sobre todas las cosas,
    anular horas que se han vuelto inútiles
    como lluvia que cae
    sobre el mar implacable,
    como mis propios pasos
    si no son penitencia.

    Exilios

    …tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
    – Francisco de Aldana

    Están aquí y allá: de paso,
    en ningún lado.
    Cada horizonte: donde un ascua atrae.
    Podrían ir hacia cualquier fisura.
    No hay brújula ni voces.

    Cruzan desiertos que el bravo sol
    o que la helada queman
    y campos infinitos sin el límite
    que los vuelve reales,
    que los haría de solidez y pasto.

    La mirada se acuesta como un perro,
    sin siquiera el recurso de mover una cola.
    La mirada se acuesta o retrocede,
    se pulveriza por el aire
    si nadie la devuelve.
    No regresa a la sangre ni alcanza
    a quien debiera.

    Se disuelve, tan solo.

  • La calidez en los poemas de Malu Mora

    La calidez en los poemas de Malu Mora

    Es difícil reseñar a una poetisa que en lo personal uno le tiene cariño por su incondicional amistad, más si esa poeta es de tu mismo país. Y es que aunque no conozco personalmente a Malulita la conozco muy bien, veo lo que ella ve, sufro lo que ella sufre, siento lo que ella siente, admiro lo que ella admira. Lo hago cada vez que leo sus poemas.

    Más de una vez me ha dicho que sus poemas son sencillos. Yo veo en sus versos mucho sentimiento, mucha calidez, mucha honestidad, mucha solidaridad y mucho amor y belleza por la vida. Para mí eso es la poesía.

    De modo que con mucho orgullo quiero compartir una pequeña reseña y algunos extractos de sus poemas. En ellos encontrarán mucho de lo que afirmo. Para un servidor es un verdadero honor dedicar este espacio a María Luisa. Una poetisa constante en Poémame, tanto publicando sus poemas como leyendo y comentando los poemas de otros poetas que, como ella, han encontrado en la poesía la manera de expresar su sentir.


    A veces

    Siento algo adentro
    como hoyo vacío y negro
    una tristeza que no es mía,
    un dolor ajeno que no me pertenece
    y me llueve copiosamente
    como si sus penas fueran mías.

    Mis nubes antes mullidas y blancas
    se van poniendo pesadas y grises
    ellas tan resplandecientes
    se adolece ante el dolor ajeno
    se sienten impotentes
    de las injusticias y horrores de este mundo
    mis nubes antes níveas se ennegrecen
    se vacían a torrenciales
    hasta formar un gran caudal

    Como si haciéndolo pudiera escampar
    los aguaceros y las tempestades
    de los que sé que no es mío
    de los que llorar no pueden
    de lágrimas que no son mías
    más sin embargo sé me pertenecen
    consciente de que yo también formo parte.

     

    De pronto

    El pasado
    queda atrás, el presente,
    lo tengo ahora mismo
    sujeto entre mis manos
    como oro líquido entre mis dedos
    apretando fuerte para no dejar escapar
    ningún segundo del preciado tiempo.

    El futuro
    masculino al fin, me guiña un ojo
    me coquetea, me conquista
    con ilusiones y sueños
    me cosquillea ansiosamente
    allí en ese sitio exactamente
    donde convergen alma y sentimiento .

    El amor
    el amor desborda en el pecho,
    como si lo hubieran salpicado con levadura
    se ha expandido como una hogaza de pan
    recién horneado en un horno
    hecho con la madre tierra.

     

    Quizá… (Octubre)

    Te ofrecía todos mis octubres
    con sus colores amarillo, café y naranja,
    y en el firmamento sus lunas hermosas
    de un plateado intenso,
    reflejándose en las aguas claras de un mar inmenso.

    No importa que no estés,
    no importa que nunca vengas.
    Te regalo mi corazón de oro ,
    mis otoños, mis octubres, y hasta mis inviernos.

    Quizá en otra vida,
    quizá en otro tiempo.
    Quizá…

     

    Navegando a barlovento

    Hoy al caer la tarde
    cuando el último rayo del sol
    se haya ocultado detrás del horizonte.
    Cuando la noche
    nos cubra con su manto,
    y en lo alto refulgen las estrellas
    y la luna esté alumbrando.

    Zarparé en un viaje sin destino
    hacia mar a dentro a lo desconocido,
    el miedo es indeseable polizón
    que acecha para debilitarme,
    quisiera echarlo por la borda
    en mis noches de zozobra

    A medio mar y a la deriva
    cuando nubes negras
    cubren a la nívea luna;
    no quiero naufragar,
    aún con el ruido de las olas,en silencios
    trato de escuchar tu voz como guía,
    entre el oleaje y los murmullos
    del andariego viento.

    Deseosa de que se abra una ventana
    por donde pueda entrar el sol,
    no se si mi embarcación es fuerte
    para llegar a un puerto seguro
    no se si pueda burlar a la muerte
    sólo sé que he soltado amarras
    y navego a barlovento y a mi suerte.

     

    Mis manos

    Manos trabajadoras, fieles, entregadas
    jamás tienen descanso
    lo mismo acarician crean,
    abrazan, saludan, palmean
    dan cariño, ánimo, amor, entrega

    Manos que ayudan, sirven
    escritoras de historias
    cartas y vivencias cargadas de emociones
    tejedoras de muchas letras
    sentimientos hechas palabras

    Escritoras de mis versos
    en cada letra va quedando algo de mi
    en cada verso se va dejando mi esencia
    un día desapareceré más estaré viviendo
    en cada una de ellas gracias a mis manos

    Manos que se levantan a lo alto orando
    dando gracias al alma grande de lo eterno,
    por todo lo que pueden dar y hacer,
    se alzan en victoria, en la tristeza dan consuelo
    todo lo que puedo dar, gracias a mis manos
    aunque estén cansadas por el paso de los años
    siempre serán mis manos parlanchinas silenciosas.

     

    Mordisqueando el tiempo

    Mordisqueo despacio la línea de tiempo
    hasta encontrar la vereda más corta
    a la plenitud de tu esencia
    mientras la noche florece despacio
    suspiros se asoman tímidamente al infinito
    titilando en forma de estrellas brillantes.

    Mordisqueo por las tardes
    muy despacio el límite del tiempo,
    desterrando ayeres de mi espalda
    desterrando noches viejas de nostalgia,
    absorbe como esponja bellos atardeceres
    me llené cada poro de mi piel de luz del alba.

    Y cuando beso, cuando abrazo
    hace pausas y me regala tiempo
    pedazos de sí, segundos abiertos
    alargando cuando me ve feliz.

     

    Sueños y deseos

    Si la vida la perdiera en un instante
    y mi alma en libertad volara
    como viento que surca los caminos
    la inmensidad de tu esencia, amante devoraba.

     

    El poema perfecto

    Por más veranos que lleves impregnados en la piel
    y un universo de estrellas en tu cielos te haya inspirado,
    por más sentimientos que tu ser haya penetrado
    y fuente inagotable por tu pluma brote inspirados.

    Nada te contendrá ni esas puestas de sol
    que en sus ocasos dejarán en ti
    su último rayo candente de sol
    o esas bellas palabras, versos,
    metáforas o rimas que puedas escribir
    y leer en un libro de maravillas.

    Por más que escribas en finos y tersos pétalos
    de hortensias y orquídeas, letras perfumadas
    con fragancia de azahares, perfume de rosas
    y tinta de miel y polen las que te emanan.

    Puntos, comas y expresiones escritas
    con exóticas plumas de colores brillantes
    de colibrí y quetzal son ellas
    palabras que al escribir expresan
    que logran con sus cromáticos colores
    un hechizo de magia poción de amor

    No habrá una sola que cuente tu historia
    ninguna que totalmente exprese tu verdad
    lo que dentro guardas y sientes,
    sentimiento, esencia sin palabras
    fino hilo de seda que se teje
    sujetando fuerte el alma al corazón.

    Y como lapa te acompañará hasta el confín de los tiempo
    sentimiento que llevas en el tuétano de tus huesos
    hasta la que será tu última morada.

    Para mi gran amigo gran poeta El Mute Miguel

  • Hilvanando silencios con la poesía de Amalia Beatriz Arzac

    Hilvanando silencios con la poesía de Amalia Beatriz Arzac

    El continente americano a través de los años ha dado grandes poetas. Amalia Beatriz Arzac es heredera de una tradición que ha entregado a la poesía en lengua española la obra de Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Luisa Futoranski, Diana Bellessi, Ana Becciu, Paulina Vinderman o Tamara Kamenszain, por mencionar algunas.

    Bien lo describe Joel Fortunato en sus comentarios de los poemas de Amalia publicados en Poémame: “en sus poemas encontramos una obra con alta calidad sentimental, una enorme creatividad con un estilo y desarrollo siempre hábil en cada tema de sus poesías”.

    Tristeza

    En las olas del mar bravío
    encuentro los azules sueños
    y olvidados tiempos perdidos,
    sale a mi encuentro un largo sueño
    en un dolor que ya he sufrido.
    Busco allí un pequeño retazo
    de la luz de brillar sonrisas,
    sólo encuentro la noche bruna
    y una lágrima de la luna.

    Maremoto de mi tristeza,
    grieta desde el abismo emerge,
    desde el imperio de Neptuno
    a la espuma gris de la vida.
    Sin bitácora, ni una guía,
    sin mapa ni luz encendida.
    A la deriva, errar el nado,
    sin salvavidas a la mano,
    profunda muerte en la que acabo.

    Es por eso que bien vale la pena dedicarle este espacio como poeta revelación de Poémame y detenernos a leer algunos de sus poemas:

    Trazos de vida

    (…)

    He vuelto a aquí… con mi vida despeinada.
    Aquí… donde el río de tinta azul me contiene,
    el ave se entrega en sustancia y su pluma cede,
    el árbol desde su fibra entrega el vientre
    y yo… con trazos escritos,
    entre errores repetidos y dudas no resueltas,
    deconstruyo cada paso y compongo una vida nueva.

     

    Pasos del camino

    Encontré en el camino de la vida
    mas de mil y una trampas escondidas.
    Mixtura de falacias y mentiras
    tras un manto de vana melodía.

    Detrás de puertas viejas con cerrojo,
    enmohecidas de tiempo y olvido.
    tras lúgubres pasillos sin destino
    figuras mortecinas a su antojo.

    Laberintos resueltos en mentira,
    callejones de ninguna salida…
    y entre promesas deshoje mi vida.

    Y desnuda al final del recorrido,
    sorprendida en nueva piel sin abrigo,
    el confín marca que sigue el camino.

     

    El lado oscuro

    En la oscuridad profunda de la cerrada noche,
    siete candiles pusiste para hacerla más bella y
    encendiste la Luna, majestuosa… plena.
    En plata tallada, redonda… perfecta.
    Con mieles y azahares bordeaste la esfera y
    despejaste de nubes y polvo de estrellas.
    Tomaste mi mano, remontamos vuelo.
    Las mejillas llenas de tan dulces besos.
    Dimos tantas vueltas en azules sueños ,
    viendo el menguar majestuoso de la reina del cielo.
    En cinco fases me diste tus besos y
    en cada una de ellas mostraste el amor más bello.
    Con la promesa de mil y una vueltas,
    me mostraste el lado que la Luna no muestra.

     

    En honor a la verdad

    (…)

    Las verdades son siempre fantasmales.
    Que escapa al pensamiento binario,
    ni vivo, ni muerto… ni verdadero, ni falso.
    Es la presencia de una ausencia,
    paradójicamente insoportable….
    Una… una sola verdad absoluta,
    que será así por la eternidad de los mundos.
    ¿Quién puede decir que existe?
    Una cuasiverdad no es verdad,
    no es un absoluto.

    (…)

    En mi concepción la poesía es y debe ser un perfecto mecanismo para expresar lo que sentimos y vivimos en cada momento, que mejor si lo podemos escribir en unos versos. Amalia lo realiza perfectamente en cada uno de sus poemas y es un verdadero gusto poder leerla en este espacio.

    Cierro esta reseña con un extracto de uno de sus últimos poemas publicados en Poémame. Un mensaje lleno de fuerza.

    Axioma

    En el correr lento de la monotonía
    de multiplicidad de ausencias sin valía,
    el ser yo misma se diluyen en vaivén
    la superficialidad y la indiferencia.

    Rodeada de semejantes diferentes,
    donde una sonrisa es siempre una mueca inerte,
    por formalismo ritual e indolente de
    esa natural falsedad que nos conviene.

    Universo diezmado en un cruel holocausto,
    rodar sinfín de paradigmas abolidos,
    hexagonal trama de cuerdas palpitantes
    que sostienen una realidad latente.

    En medio de la tempestad y la desidia,
    me rodean postulados de corta talla,
    mirando tras la muralla de viejos llantos,
    visualizo el brutal encanto del Naciente.

    Frente a lo aparente encaro la intolerancia,
    donde prefiero responder con una prosa
    que cuente al mundo la fantástica alegría
    de esta hermosa humanidad que al amor respira.

    Frente a lo aparente encaro la intolerancia,
    donde prefiero responder con una prosa
    que cuente al mundo la fantástica alegría
    de esta hermosa humanidad que al amor respira.

  • Subsistir con la poesía de José Robles

    Subsistir con la poesía de José Robles

    José Robles (@Jose_Robles) trae a Poémame una poesía para subsistir en una realidad que a veces se torna surrealista.

    Y es que qué mejor remedio que sus versos para sobrevivir en el laberinto de los pensamientos que se esconden en la cotidiana vida de la que somos pasajeros. José nos contagia con una poesía compleja y, sin caer en la confusión, nos adentra en un sinfín de historias mediante un mensaje sencillo y claro, vivir para subsistir.

    De cómo plantar un globo y no llorar en el intento (Poesía para la mera subsistencia)

    Se desangra la letra
    en impertinentes laberintos
    de estéticas burdas,
    o certeras.
    En autovías de pensamiento sin quitamiedos.
    En expositores de sensibilidad en trágico desborde.
    En las más que absurdas buhardillas
    llenas de objetos y palabras viejas,
    y en oscuros sótanos con cadáver escondido,
    con miles de cajas de cartón cubiertas de polvo,
    llenas de inválidas ideas,
    que me impregnaron.
    Y de las que no consigo desentenderme
    ni un solo momento.
    Ni tampoco deseo dejar de soñarlas. Boquiabierto.
    Se desangra la letra.

    Pero tengo en casa a mi fiel compañera.
    Una macetilla pequeña encima de un mueble.
    Es preciosa,
    y buena gente.
    Si yo no me meto con ella, ella me respeta
    y me deja vivir tranquilo mi vida.
    Lo sabe todo de mí, pero alardea de prudencia.

    La sonoridad de su poema “Seis lunas” nos entrega alegrías y deja un grato sabor de boca por sus cálidas y sencillas estrofas que envuelven su lectura hasta el final:

    Seis lunas

    Caliente caliente
    como agua de la fuente.
    Poemas, estrofas, letras.
    Versos contracorriente.

    Tres de Pi
    cinco de cuatro.

    Ojos de fuego.
    Beso amargo.

    Seis lunas
    miran al gato.

    Rosa tronchada.
    Mudo el piano.

    Tres de Pi
    cinco de cuatro.

    Seis niñas
    mira el gato.

    En su poema “SN4 (no es una fórmula)“, José nos regala unos versos únicos y originales, carismáticos y fáciles de leer, pero que no por ello carecen de un mensaje que, en su cotidianidad, nos lleva a reflexionar desde el surrealismo más audaz de su poesía.

    SN4 (no es una fórmula)

    Maldiciendo el barro,
    el olvido, o el recuerdo.
    ¡Que sé yo!
    Cogiendo el bus
    o encogiendo,
    y no bajándome nunca.
    ¡O bajiéndo!

    Vueltas. Mas vueltas.
    Y vueltas.
    A absurda velocidad
    como de estar parados.
    ¡Corriando! ¡corriendo!
    Viéndola pasar
    ¡O viviando! ¡o viviendo!

    ¿Las otras? ¿La mía?
    ¿La veo?
    Apenas veo nada.
    Vida ciega, de enceguecida.
    Comprometida,
    con la pura existencia
    inconsistente
    pero inconsciente
    sin consistencia, sin consciencia
    solo maquiavélicamente viviente.

    Si tuviera que escoger un poema, me quedo con “Reincidencia”, me gusta su mensaje valiente y real en un surrealismo que nos acompaña todo el tiempo.

    Reincidencia

    Mientras dormito
    escucho los sonidos
    y no puedo dejar de ver
    y oír
    tanto cuerpo destrozado
    por bombas, balas y metralla
    con sus correspondientes gritos
    y aullidos.
    Y estoy sentado en un hot dogs
    cerca del mar
    en una playa de un desasosegado
    pueblecito pervertido.
    Sentido amordazado por tres asesinas
    palabras:
    No te quiero.

    NECESITO DESCUBRIR quién eres
    realmente.
    O más exactamente QUE FUISTE.
    Sigue siendo inhóspito e inhabitable
    para seres muertos como yo.
    Como todas las acostadas desde más de mil años
    me duermo, o eso creo, con la vista infiltrada
    en el inmenso agujero negro, como cabeza de alfiler.
    Una galaxia cercana se ha desplazado
    un trillón de años luz. Desde ayer.

    Empiezo a soñar.
    Y sueño que quizá, después de todo
    hasta puede que sea una persona normal.
    Siento un tremendo escalofrío. Es ya hora
    de despertarse antes de que en verdad
    me duerma.

    Y es el amanecer del mismo día.
    ¡Venga chico! me grita
    ¡Sin miedo!
    ¡ahí, esos valientes!
    ¡conquistadores de reinos con princesas desvalidas!
    Vamos a vivirlo otra vez.
    ¡Ánimo, que solo son 24 horas!
    Todo, y más aún, me grita la mujer china
    de al lado del hot dogs
    empeñada en cazar las águilas al vuelo
    con sus finos palitos de comer.

    Que la poesía siga siendo la mejor catarsis para la vida. José Robles lo entiende así, y lo plasma en cada uno de sus versos con extraordinaria alegría.

    De qué hablamos

    Según los expertos
    en el juego del amor
    existen tantos amores…

    Amores a través del tiempo
    y lejanos, en la lejanía
    los que cruzan mares
    y fronteras
    amores en estado puro
    y algunos de puro saldo.
    Los menos,
    enredados en una canción.

    Luego está el que yo siento.

    Según los expertos
    sin clasificación.

    Estoy dispuesto
    a pasarme la vida entera
    dándote
    una explicación.