Autor: Miguel Adame Vázquez

  • La poeta Louise Glück gana el Nobel de Literatura 2020.

    La poeta Louise Glück gana el Nobel de Literatura 2020.

    Louise Glück. Fuente: Louise Glück, Premio Nobel de Literatura 2020, artículo de El Cultural.

    “Miramos el mundo una vez, en la infancia.
    El resto es memoria”. Louise Glück.


    La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020 ha sido la poeta estadounidense Louise Glück.

    La estadunidense fue seleccionada por delante de otros favoritos como la francesa Maryse Condé, la rusa Liudmila Ulítskaya, la canadiense Margaret Atwood o el japonés Haruki Murakami. También a la estadounidensecaribeña Jamaica Kincaid, el keniano Ngugi wa Thiong’o, la poetisa canadiense Anne Carson, el húngaro Peter Nadas o el francés Michel Houellebecq.

    Nacida en 1943 en Nueva York, vive en Cambridge, Massachusetts y es profesora de inglés en la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut). Las obras de Glück, que ha publicado doce colecciones de poesía y algunos volúmenes de ensayos sobre poesía, se caracterizan por un esfuerzo por la claridad, según destacó la Academia Sueca.

    La edición de 2020 no tendrá ceremonia de entrega de premios por primera vez desde 1944, debido a la pandemia de coronavirus, que mantiene sumida a Europa en una segunda ola menos mortífera que la primera, hace seis meses, pero con casos en aumento. Louise Glück fue, no obstante, directamente invitada a la ceremonia que se celebrará el año que viene.


    Leamos una muestra de su poesía.

    EL DILEMA DE TELÉMACO

    “Nunca me decido
    sobre qué poner
    en la tumba de mis padres. Sé
    lo que él quiere: él quiere
    amado, lo que ciertamente resulta
    muy exacto, sobre todo
    si contamos a todas esas
    mujeres. Pero
    eso dejaría a mi madre
    en la intemperie. Ella me dice
    que en realidad no le importa
    lo más mínimo; ella prefiere
    ser descrita
    por sus logros. No tendría yo mucho
    tacto si les recordara
    que uno
    no honra a sus muertos
    perpetuando sus vanidades, sus
    auto-proyecciones.
    Mi propio criterio me recomienda
    exactitud sin
    palabrería; son
    mis padres y, en consecuencia,
    los visualizo juntos,
    a veces me inclino por
    marido y mujer, a veces por
    fuerzas contrarias “

    Para mi padre

    Voy a vivir sin ti
    como aprendí una vez
    a vivir sin mi madre.
    ¿Crees que no lo recuerdo?
    Toda la vida he pasado intentando recordar.
    Ahora, después de tanta soledad,
    la muerte no me asusta,
    ni tu muerte, ni aun la mía.
    Y esas palabras, la última vez,
    no tuvieron poder sobre mí. Lo sé
    el amor intenso siempre lleva al duelo.
    Por una vez, tu cuerpo no me asusta.
    De vez en cuando, paso mi mano por tu cara
    ligeramente, como un paño sobre el polvo.
    ¿Qué me puede sorprender ahora? No siento
    ninguna frialdad que no pueda explicarse.
    Contra tu mejilla, mi mano está tibia
    y llena de ternura.

    Un mito sobre la inocencia

    Un verano sale al campo, como de costumbre,
    se para un momento en el estanque donde suele
    mirarse para ver si detecta algún cambio.
    Ve a la misma persona, la túnica horrible
    de su condición de hija aún sobre sus hombros.

    En el agua el sol parece estar al lado.
    Ella piensa: Otra vez mi tío que me espía.
    Todo en la naturaleza es, de algún modo, su pariente.
    Piensa: Nunca estoy sola
    y hace del pensamiento una plegaria.
    La muerte viene así, como respuesta a una plegaria.

    Nadie puede ya entender lo hermoso que él era.
    Perséfone sí lo recuerda, y que él la abrazaba allí,
    delante de su tío.
    Recuerda el reflejo del sol en sus brazos desnudos.

    Eso es lo último que recuerda claramente.
    Después el dios oscuro se la llevó.

    Recuerda también, de un modo menos claro,
    la terrible intuición de que ya jamás podría
    vivir sin él.


    Amante de las flores

    En nuestra familia, todos aman las flores.
    Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:
    sin flores, sólo herméticas fincas de hierba
    con placas de granito en el centro:
    las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras
    llena de mugre algunas veces…
    Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

    Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
    una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre
    a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de
    ladrillo.
    Cada primavera, espera las flores.
    Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
    que es mi madre quien paga; después de todo,
    es su jardín y cada flor
    es para mi padre. Ambas ven
    la casa como su auténtica tumba.

    No todo prospera en Long Island.
    El verano es, a veces, muy caluroso,
    y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.
    Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
    eran tan frágiles…

  • Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

    Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

    Fuente: Google

    Raúl Zurita es un poeta roto, nació en Chile, sobreviviente de la Dictadura de Augusto Pinochet.

    Ha recibido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

    Zurita se convirtió este martes en el tercer poeta chileno en ser distinguido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante del género en español, concedido por Patrimonio Nacional y dotado con 42.100 euros. 

    El Premio Reina Sofía, además de la dotación económica, incluye la edición de un poemario antológico del galardonado además de unas jornadas académicas sobre el poeta premiado.

    Veamos una muestra de su poesía.

    Queridas cordilleras

    Todas las cosas viven y se aman. Las grandes

    montañas y las nieves que se levantan

    azules y se miran

    Como ustedes se miran te miran

    Como ustedes se esperan te esperan

    Te he esperado tanto, se van diciendo unas

    a otras las preñadas montañas, arriba,

    besándose

    Toda la nieve te he esperado, responden al

    unísono los desbordados horizontes

    de los Andes abriéndose igual que todas las

    cosas,

    igual que tú

    a quien ahora saludan estas cumbres

    y a quien yo saludo

    largando la nota más alta de las cordilleras

    Queridos poderosos, queridos humildes

    Cuando todo se acabe quedarán tal vez

    estas algas

    sobrevivirán a las marejadas, a los siglos

    y a los sueños

    Como perdurarán a los poderosos, a los

    tercos de corazón

    y a los hombres que nos humillan

    estos poemas de amor a todas las cosas

    Guárdame en ti.

    Amor mío: guárdame entonces en ti

    en los torrentes más secretos

    que tus ríos levantan

    y cuando ya de nosotros

    sólo que de algo como una orilla

    tenme también en ti

    guárdame en ti como la interrogación

    de las aguas que se marchan

    Y luego: cuando las grandes aves se

    derrumben y las nubes nos indiquen

    que la vida se nos fue entre los dedos

    guárdame todavía en ti

    en la brizna de aire que aún ocupe tu voz

    dura y remota

    como los cauces glaciares en que la primavera desciende. 

    Aún abandonados florecerian

    Abandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los

    valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos

    sobre sus pastos

    i. Porque un crío era Chile chillando por el pasto

    ii. Por eso todos se partían estremecidos sintiendo sus chillidos

    iii. Por eso todos aguardaban quebrados por otros pastos que les

    enverdecieran sus penas

    Para que abandonados empiece a oírse desde los valles el vocear de

    nuevos crios enverdeciéndoles sus penas y sólo pastos miraran allí los

    abandonados hijos de Chile

    iv. Porque allí podrían enverdecer las penas de Chile

    v. Incluso los valles crecerían como los crios de una pena

    vi. Porque todos los hijos de Chile volverían a tender el verdor

    que olvidaron del valle

    Para que chillando todos los hijos de Chile se tiendan como un verdor

    que les renaciera desde sus penas y allí se les vea venir corriendo sobre

    estos pastos todos partidos de gozo cantando aún abandonados florecerían.

  • Cómo escribir mil poemas

    A lo largo del tiempo, el poeta vive queriendo dominar la nostalgia, vive en el exilio y la propia orfandad de sus palabras.

    Cómo un niño que se hace hombre pasan los días y los poemas poco a poco se van diluyendo entre la vida cotidiana y el romanticismo de un verso que hace drama para llamar la atención.

    El poeta sueña, vive, trata de definir en un poema sus experiencias por vivir, a veces necesitamos una, dos o cien palabras para poder recrear lo que en la profundidad de nuestras ideas intentamos expresar.

    El poeta sufre, llora, disfruta, goza cada  palabra que lucha por volver a ser un sueño, un sentimiento, una caricia, un consuelo en arte mayor o en arte menor. El poeta suspira en un lenguaje maduro, matizando sus expresiones más sentidas.

    A veces es francamente imposible y solo termina escribiendo un montón de palabras sin sentido, siendo solo un protagonista desconocido en su propio ego e inocencia que elude la realidad que suele ser muy cruda o estéril.

    El poeta es quejumbroso, transcurre entre la conciencia y la ironía solemne del mismo oficio.

    Qué importa si la poesía es difícil  o solo sobrevive en la llanura de su propio descenso, el poeta ama su propio canto, la entrañable manera de gritar te amo.

    El poeta existe por la búsqueda de su propio camino, aunque caiga en el despeñadero del facilismo cordial y precoz y no intelectual de su propio camino. El poeta ama dormir a las dos de la madrugada, con el frío de un día que no termina y no nace al mismo tiempo.

    Escribir mil poemas es un juego que transcurre en el heroico esfuerzo por querer mirar donde no sabemos que estamos viendo, que queriendo descifrar en un instante, en cualquier momento inesperado, habitual o figurado.

    El poeta se desvanece poco a poco en cada poesía, espontáneo, saltando en la creatividad de un mundo mejor, amando la sensación del instante y esa luz del bosque iluminado por un mejor mañana. Escribir es un tesoro, es como aparecer y desaparecer en un instante, a veces insoluble, a veces caótico pero siempre ilusionado.

    Después de mil poemas, no se sabe que va a pasar, solo queda la fidelidad de la experiencia, que a veces cumple y a veces padece, pero siempre satisface.

    Sigamos tejiendo en el silencio, combativa mente en el desierto, estoicamente amando en el sufrimiento, amando la frescura de escribir un poema en la metáfora de poder existir.

    Me celebro por eso y nada más.

    Miguel Adame Vázquez.

    Muchas gracias por acompañarme en este camino.

  • Gana el Premio Cervantes 2019 el poeta español Joan Margarit

    Gana el Premio Cervantes 2019 el poeta español Joan Margarit

    «La libertad es una librería. Joan Margarit»

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    Su obra poética está llena de trascendencia y de un lenguaje lúcido, innovador y coherente, Joan ha desarrollado su obra en catalán y en castellano, para el Jurado; el poeta ha enriquecido la lengua catalana y española.

    El poeta es autor de una importante obra, que incluye títulos como «Estación de Francia» (1999), «Joana» (2002), «Misteriosamente feliz» (2008), o «Para tener casa hay que ganar la guerra» (2018).

    En el ámbito de la literatura catalana Joan se le han concedido igualmente los premios más destacados, entre ellos el Carles Riba de 1985 o el Premio de la Crítica Serra d’Or de 1982, 1987 y 2007. Además, cuenta con un una antología de su obra en inglés, «Tugs in the Fog».

    Estudió bachillerato en el Instituto Ausias March y es ahí cuando empieza a escribir. En 1954 su familia se trasladó a las Islas Canarias y, desde 1956, pasó los cursos académicos en Barcelona para estudiar Arquitectura en el Colegio Mayor Sant Jordi, donde residiría hasta 1961. Según su biografía.

    Sus inicios literarios, siempre enmarcados en el campo de la poesía, los encontramos en obras en castellano como «Cantos para la coral de un hombre solo» (1963), «Doméstico nací» (1965) o «Predicción para un bárbaro» (1979). Con L’ombra de l’altre mar y Vell malentès (premio de la Crítica), que aparecen en 1981, empieza a publicar su obra poética en catalán.

    A lo largo de su trayectoria poética, Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) ha escrito una treintena de poemarios, que ha publicado en catalán y en castellano, esto lo ha convertido en uno de los grandes referentes de la lírica en Europa y principalmente en España.

    Tiene en su haber también el premio Nacional de Poesía de 2008 y hace poco obtuvo el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

    CINCO POEMAS PARA CONOCERLO:

    No tires las cartas de amor

    No tires las cartas de amor

    Ellas no te abandonarán.

    El tiempo pasará, se borrará el deseo

    -esta flecha de sombra-

    y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,

    se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

    Caerán los años. Te cansarán los libros.

    Descenderás aún más

    e, incluso, perderás la poesía.

    El ruido de ciudad en los cristales

    acabará por ser tu única música,

    y las cartas de amor que habrás guardado

    serán tu última literatura.

    —–

    La libertad

    Es la razón de nuestra vida,

    dijimos, estudiantes soñadores.

    La razón de los viejos, matizamos ahora,

    su única y escéptica esperanza.

    La libertad es un extraño viaje.

    Son las plazas de toros con las sillas

    sobre la arena en las primeras elecciones.

    Es el peligro que, de madrugada,

    nos acecha en el metro,

    son los periódicos al fin de la jornada.

    La libertad es hacer el amor en los parques.

    Es el alba de un día de huelga general.

    Es morir libre. Son las guerras médicas.

    Las palabras República y Civil.

    Un rey saliendo en tren hacia el exilio.

    La libertad es una librería.

    Ir indocumentado.

    Las canciones prohibidas.

    Una forma de amor, la libertad.

    —–

    Ser viejo

    Entre las sombras de los gallos

    y los perros de patios y corrales

    de Sanaüja, se abre un agujero

    que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia

    cuando los niños van hacia la muerte.

    Ser viejo es una especie de posguerra.

    Sentados a la mesa en la cocina,

    limpiando las lentejas

    en los anocheceres de brasero,

    veo a los que me amaron.

    Tan pobres que al final de aquella guerra

    tuvieron que vender el miserable

    viñedo y aquel frío caserón.

    Ser viejo es que la guerra ha terminado.

    Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.

    —–

    Cosas en común

    Habernos conocido

    un otoño en un tren que iba vacío;

    La radiante, aunque cruel

    promesa del deseo.

    La cicatriz de la melancolía

    y el viejo afecto con el que entendemos

    los motivos del lobo.

    La luna que acompaña al tren nocturno

    Barcelona-París.

    Un cuchillo de luz para los crímenes

    que por amor debemos cometer.

    Nuestra maldita e inocente suerte.

    La voz del mar, que siempre te dirá

    dónde estoy, porque es nuestro confidente.

    Los poemas, que son cartas anónimas

    escritas desde donde no imaginas

    a la misma muchacha que un otoño

    conocí en aquel tren que iba vacío.

    ——

    Casa de misericordia

    El padre fusilado.

    O, como dice el juez, ejecutado.

    La madre: la miseria, el hambre,

    la instancia que le escribe alguien a máquina:

    Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal,

    Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos

    en esta Casa de Misericordia.

    El frío del mañana está en la instancia.

    Hospicios y orfanatos eran duros,

    pero más dura era la intemperie.

    La verdadera caridad da miedo.

    Como la poesía:

    por más bello que sea, un buen poema

    ha de ser siempre cruel.

    No hay nada más. La poesía es hoy

    la última casa de misericordia.

    “La inspiración existe, sin inspiración no hay obra de arte”.

     «Al miedo no lo eliminas nunca. Al igual que al amor. Son dos potencias que deben ser parte de la misma fuerza. No se ha inventado una pastilla que lo elimine. Es imposible no sentir miedo, pero es posible desactivarlo, y es lo que hay que hacer. No se debe eliminar de manera directa, porque sino creas héroes. Y el héroe, como ya sabemos, es un tío que huye hacia adelante en vez de hacia atrás. Huye igual. Hay que desactivar el miedo, que significa conocerlo, a través de la inteligencia: la ciencia, el arte, la cultura. Para eso sirve la cultura.” (1)

    Álex Rovira

    «Desde la adolescencia, Margarit escribía poemas en castellano. A los 25 años, en 1963, publicó su primer libro con prólogo de Camilo José Cela, Cantos para coral de un hombre solo. “No le conocía de nada, pero le envié aquello, y a la vuelta del correo, él me había enviado el prólogo, donde dice que soy un ‘surrealista metafísico’ y no sé qué cosa más”, apunta el también ganador del Premio Nacional de Poesía en España, del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (ambos en 2008) y del Premio Poetas del Mundo Latino de México (2013).»

    Michelle Roche Rodríguez

    “Neruda fue un padre peligroso para mí”

    «El chileno Pablo Neruda: “Fue un padre peligroso para mí. Yo era muy joven y su influencia fue tan grande que tuve que aprender a librarme de él”. Para Margarit, las bondades de la lengua castellana están en las obras del autor de Residencia en la tierra o Memorial de isla negra

    Cuando Margarit empezó a escribir en su lengua materna, sintió que las aguas rompían “una barrera”. Lo describe gesticulando con las manos en los aires y con la onomatopeya de una explosión: “Tenía años buscando algo sin conseguirlo y allí estaba una respuesta. Al principio pequé de un exceso de entusiasmo; por eso, la fuerza de aquellos poemas era excesiva. Pero ya sabía cuál era mi camino. «

    Michelle Roche Rodríguez

    «El Poeta primero escribe en catalán y luego los traduce al castellano y los va trabajando en paralelo hasta que queda contento con el resultado. Esto le ha permitido establecer una poética particular en la que la regla es la austeridad.»

    La poesía es como una catedral: está llena de cosas maravillosas, pero como no empieces a construirla desde la cripta no hay catedral. Y la cripta es nada más que un agujero en el suelo, con unas cuantas reliquias y unos huesos”.

    Joan se ha convertido en el poeta vivo más leído, y uno también de los más premiados .

    En Chile obtuvo también el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2017, y en México, el Víctor Sandoval de Poetas del Mundo Latino en 2013, entre otros.

    (1) http://www.alexrovira.com/soluciones/articulo/joan-margarit Álex Rovira

    (2) http://www.colofonrevistaliteraria.com/joan-margarit/ Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

  • La voz  sutil de Ida Vitale

    La voz sutil de Ida Vitale

    “Mientras vivamos, mientras no llegue la catástrofe final, la poesía va a sobrevivir”

    Ida Vitale es una escritora uruguaya quien conocemos  por haber recibido el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2018,.

    La poeta actualmente tiene 95 años de edad y es un referente para poetas de todas las generaciones.

    Nacida en Montevideo, Uruguay, en 1923. Vitale es una de las grandes poetas latinoamericanas.

    A sus 95 años sigue lúcida y con el cuerpo ágil y sano. Sus poemas nos muestran un lenguaje preciso, lleno de ironías y palabras sutiles.

    Vitale califica el libro de Cervantes como el de su «vida», un «tratado de psicología» que le sirvió para «escoger a los amigos».

    «Empecé a buscar a Quijotes y Sanchos: ahora me parece más fácil encontrar a Sanchos en vida que a Quijotes». 

    La poesía de Ida Vitale es inteligente, llena de humor.

    “El humor es esencial para sobrevivir, y no me refiero a los chistes: a veces el humor se refleja simplemente en una actitud de tolerancia que debe empezar por uno mismo”.

    La obra poética de Ida es un cuerpo coherente en la actual poesía latinoamericana gracias a una doble actitud crítica que pone bajo la lente de la sospecha al lenguaje y al mundo.

    Para Ida la poesía tiene música y a veces es algo privado que terminará siendo universal, pero que nace de un proyecto personal.

    ‘‘Hay poetas a los que les interesa o les obsesiona un tema y se centran más en eso. Entendí que de repente hay distintas caras, facetas, rumbos y que si el poeta trabaja mucho y logra un libro muy unitario en el tiempo, es probable que ese libro tenga un único tema: la obsesión del momento que puede o no repetirse. Hay poesía que depende también de lo que uno observa. Los temas podrán ser diferentes, pero la voz es la misma”.

    Leamos algunos poemas que he seleccionado de Ida, desde mi perspectiva y gusto personal.

    Reunión
    Érase un bosque de palabras,
    una emboscada lluvia de palabras,
    una vociferante o tácita
    convención de palabras,
    un musgo delicioso susurrante,
    un estrépito tenue, un oral arcoíris
    de posibles oh leves leves disidencias leves,
    érase el pro y el contra,
    el sí y el no,
    multiplicados árboles
    con voz en cada una de sus hojas.
    Ya nunca más, diríase,
    el silencio.

    Para bajar a tierra
    Se calza uno las botas de la lluvia,
    los ojos de la lluvia
    y el pesimismo del posible granizo,
    acepta la encandilada taza de la mañana,
    barrunta el barro,
    el frío contra la piel caliza,
    urde planes contrarios,
    apostrofa y desmanda,
    supone el ronroneo del poema
    cobijado en la cama, como un gato.
    Pero transige poco a poco,
    baja, y entra al campo del radar de la muerte,
    como todos los días,
    natural, tautológicamente.

    No llores vanamente tu fortuna
    No llores vanamente tu fortuna*
    Las escaleras turbias
    suben a la esperanza del amor,
    descienden a raudales de soledad,
    miseria, a esa sombra
    en la que viejo, te gustará sentarte,
    graduándola:
    entreabrir un postigo,
    apagar o encender una vela,
    otra vela,
    para alumbrar la seda de una frente,
    el cigarrillo consumido a medias,
    epílogos, epílogos.
    No entiendes
    esas grandes cosas inmóviles, egipcias,
    y prefieres vivir sobre un burdel,
    cerca la iglesia, el hospital.
    También tu voz bajó por escaleras,
    llegó a la sombra, al cáncer,
    durante el largo viaje tuyo a Ítaca,
    a nosotros, al milagro sencillo:
    eres
    el derrotado, el triste, el solo
    —no importa de qué tribu—
    que trueca el duelo en canto. * Constantino Cavafis.

    Libro
    Aunque nadie te busque ya, te busco.
    Una frase fugaz y cobro glorias
    de ayer para los días taciturnos,
    en lengua de imprevistas profusiones.
    Lengua que usa de un viento peregrino
    para volar sobre quietudes muertas.
    Viene de imaginaria estación dulce;
    va hacia un inexorable tiempo solo.
    Don que se ofrece entre glosadas voces,
    para tantos equívoco, se obstina
    en hundirse, honda raíz de palma,
    convicto de entenderse con los pocos.

    Mi homenaje
    Mi homenaje
    al que plantó cada árbol
    sin pensar, para siempre.
    O acaso imaginando al desunido
    que un día lo convoca,
    lo celebra.
    A lo que no obstante el mediodía,
    se da en glorioso atardecer.
    A todo lo que ocurre
    sin ser más que eso: algo.
    Al conductor del ómnibus,
    cumplido, sonriente,
    que levanta una tarde
    con su simple saludo.
    Al pájaro que pía.
    A quien en su país desvencijado
    ose decir su parecer riesgoso.
    Al que en el valle
    recuerda que hay montañas
    y en una gota de agua,
    olvidando la niebla,
    tiembla ante la sequía
    y el desierto ofrecido.
    Al banco cuya húmeda madera
    me acoge y me refresca,
    mientras el tormentoso verano
    no da tregua.
    Al hueco que busca
    colmarse pese al vértigo
    y a la gaita que llama a soledades
    desde un acantilado.
    Al que se acuerda de mí.
    Al que me olvida

    Estos son los libros de  Poesía de Ida Vitale

    La luz de esta memoria (1949). Fieles (1976 y 1982). Jardín de sílice (1980). Procura de lo imposible, (1988). Jardines imaginarios (1996). La luz de esta memoria (1999). Mella y criba (2010). Sobrevida (2016). Mínimas de aguanieve (2016). Poesía reunida. 2017.

    Estos son sus premios y reconocimientos.

    Premio Octavio Paz (2009). Doctora honoris causa por la Universidad de la República (2010). Premio Alfonso Reyes (2014). Premio Reina Sofía (2015). Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016). Premio Max Jacob (2017). Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances (Feria del libro de Guadalajara, 2018). Premio Cervantes (2018).

    “Libro a libro, Ida Vitale ha erigido un cosmos impar en el que el lenguaje se yergue, vivo, precisamente como un animal que nos estudiará a nosotros, los lectores”, declaró Trujillo poeta nicaraguense, y con eso nos quedamos.

    La poesía es letra viva y por paradójico que parezca, han sido los poetas y sus poesías los que marcan el pulso de la humanidad.

    Más sobre Ida Vitale en Poémame: 7 poemas de Ida Vitale, premio Cervantes 2018

  • Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019

    Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019

    El austriaco Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019, ha dejado su huella en la cultura popular. Peter Handke fue  premiado por su «ingenio lingüístico».

    El poeta, dramaturgo y cineasta Peter Handke nació el 6 de diciembre de 1942 en Austria.

    Ha publicado más de 50 obras, entre novelas, ensayos y poemas. Destacan libros como La mujer zurda, Desgracia impeorable, Carta breve para un largo adiós o El miedo del portero ante el penalty. 

    También ha escrito alrededor de 18 obras de teatro, así como guiones para películas de Wim Wenders, como Falso movimiento (1975) y Las alas del deseo (1987). 

    Nosotros queremos resaltar la parte poética de Peter. Aquí les dejamos el poema “Cuando el niño era niño”.

    Cuando el niño era niño,

    andaba con los brazos colgando,

    quería que el arroyo fuera un río,

    que el río fuera un torrente,

    y este charco el mar.

    Cuando el niño era niño,

    no sabía que era niño,

    para él todo estaba animado,

    y todas las almas eran una.

    Cuando el niño era niño,

    no tenía opinión sobre nada,

    no tenía ningún hábito,

    frecuentemente se sentaba en cuclillas,

    y echaba a correr de pronto,

    tenía un remolino en el pelo

    y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

    Cuando el niño era niño

    era el tiempo de preguntas como:

    ¿Por qué yo soy yo y no soy tú?

    ¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?

    ¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?

    ¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

    Lo que veo oigo y huelo,

    ¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?

    ¿Existe de verdad el mal

    y gente que en verdad es mala?

    ¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,

    no fuera antes de existir;

    y que un día yo, el que yo soy,

    ya no seré más éste que soy?

    Cuando el niño era niño,

    no podía tragar las espinacas, las judías,

    el arroz con leche y la coliflor.

    Ahora lo come todo y no por obligación.

    Cuando el niño era niño,

    despertó una vez en una cama extraña,

    y ahora lo hace una y otra vez.

    Muchas personas le parecían bellas,

    y ahora, con suerte, solo en ocasiones.

    Imaginaba claramente un paraíso

    y ahora apenas puede intuirlo.

    Nada podía pensar de la nada,

    y ahora se estremece ante a ella.

    Cuando el niño era niño,

    jugaba abstraído,

    y ahora se concentra en cosas como antes

    sólo cuando esas cosas son su trabajo.

    Cuando el niño era niño,

    como alimento le bastaba una manzana y pan

    y hoy sigue siendo así.

    Cuando el niño era niño,

    las moras le caían en la mano como sólo caen las moras

    y aún sigue siendo así.

    Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua

    y aún sigue siendo así.

    En cada montaña ansiaba

    la montaña más alta

    y en cada ciudad ansiaba

    una ciudad aún mayor

    y aún sigue siendo así.

    En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado

    como aún lo sigue estando,

    Era tímido ante los extraños

    y aún lo sigue siendo.

    Esperaba la primera nieve

    y aún la sigue esperando.

    Cuando el niño era niño,

    tiraba una vara como lanza contra un árbol,

    y ésta aún sigue ahí, vibrando.


    Más en Poémame sobre Peter Handke:

    «Cuando el niño era niño», un poema de Peter Handke (RIP Bruno Ganz)

  • ¡Poémame cumple tres años!

    ¡Poémame cumple tres años!

    Hace tres años navegando en la red, buscando una plataforma o un sitio donde pudiera leer y publicar mi poesía encontré una comunidad, Poémame.

    Pronto me di cuenta que había encontrado más que poesías, encontré personas y sus poemas, no me costó nada de trabajo hacer nuevos amigos, algunos de los cuales he tenido la oportunidad de conocer personalmente, otros más los conozco por su bella manera de escribir.

    Muchos ya no están, otros más han regresado, unos nunca se han podido ir. El imán que nos atrae se llama amor por la poesía.

    Celebro estos tres años de miles de poemas, de historias, de amores y dolores, de gente buena que se expresa y se comparte en comunidad.

    Muchas gracias por continuar a pesar de los pesares con este esfuerzo que es más que un sueño.

    Larga vida a Poémame y a la gente que lo ha hecho en realidad. Muchas felicidades y eterno agradecimiento a todos aquellos que colaboran.

    Con aprecio dedico este poema de esperanza a nuestra hermosa comunidad.

    Te encontré en tu silencio, en la vida nueva

    Quiero caminar sin la tierra yerma
    con los ojos abiertos
    buscándote en tu silencio
    en esas palabras que ya no pronuncias.

    No quiero humedecer mi rostro
    en la ausencia, en el poema roto
    en el llanto amargo de la zozobra.

    Se ha secado el arroyo
    en donde conjugamos nuestras ilusiones,
    manantial de vida
    lecho seco en áridos matorrales.

    Se han llevado las flores y la vida eterna
    las nubes errantes son vagabundos
    en la infamia de un bosque sin árboles.

    Solo las rocas son testigos
    del escandaloso ruido que es ausencia,
    mis pensamientos se han quedado ahí
    en el recuerdo perdido de un paraíso que fue.

    ¿Donde estan las hojas tristes
    que extrañan a las flores blancas
    o el gorrión diminuto que canta?.

    Alguien arrojó un verano triste
    en el río vacio,
    solo queda el murmullo del agua que se aleja.

    Los leñadores demolieron la montaña
    como una codorniz mi corazón canta
    extrañando las plantas acuáticas
    y los pequeños frutos de ese diminuto matorral.

    Amaneció y el ruiseñor dejó de cantar
    no escucho tu voz o el nadar de los peces
    el vuelo impaciente de las flores de diente de león.

    Todo será cenizas
    hasta que empezamos de nuevo,
    haciendo casita al retoño pequeño.

    Leeremos poemas como pensamientos
    en los campos violetas
    que se lleva el viento.

    Dormiremos tarde
    que es primavera
    Con el cielo azul y la choza nueva.

    Escucharé tu risa
    y tu baile elegante
    será mi amor temprano
    que ya quiero entregarte.

    Caminaremos juntos con la tierra plena
    con los ojos bien abiertos
    escuchando palabras tiernas,
    te encontré en tu silencio
    en la vida nueva.

    – Él Mute, 26/09/2019

  • 5 poemas de Octavio Paz: Escribir como un acto mental, verbal y físico

    5 poemas de Octavio Paz: Escribir como un acto mental, verbal y físico

    Hablar de Octavio Paz es hablar de un gran ensayista y un magnífico poeta. La poesía de Octavio Paz es una poesía genuina de gran sensibilidad, fue un gran estudioso de la poesía clásica, además deun gran admirador de la cultura mexicana y el arte popular. Para muchos fue el mejor poeta de México, para mí lo fue y lo es hasta el momento.

    Desde muy joven los grandes poetas contemporáneos vieron su gran futuro en la literatura hispanoamericana. La poesía de Octavio Paz trasciende y profundiza en cada una de su obra poética, su poesía escucha la vida y se escucha a sí mismo, esa es la esencia de su grandeza.

    El poeta Octavio Paz.

    Escribir es un acto mental, verbal y físico que permite un distanciamiento crítico de lo que se quiere expresar. Al ir componiendo los versos, las estrofas, el poeta contempla como en un lienzo las líneas que va trazando y cuanto se corresponden con su intención creadora. Pero además, la escritura es el puente que se teje entre el poeta y otras personas. La necesidad de entender la experiencia impulsa a escribirla y todo lenguaje tiende a la comunicación. En medio de los demás, la poesía se vive en soledad, pero hecha poema se vuelve fraterna. El poema es una de las formas de trascender hacia los otros.

    – Ulises Huete, El País

    Juan Malpartida, en un artículo publicado la revista Letras Libres, nos habla de esta trascendencia, o sentido, en la obra de Paz:

    Octavio Paz es uno de los poetas fundamentales del siglo XX. en su obra encontramos una señal que lo convierte en un escritor único: hay sentido. Esto, el sentido, la gravitación de su pensamiento sea cuando escribe sobre el significado de las diferencias entre la métrica francesa y la española o sobre las memorias de Chateaubriand o las de Vasconcelos, es un rasgo poco habitual que convierte la información o la reflexión en algo precioso.

    (…) ese sentido es, en realidad, una búsqueda de sentido, y la búsqueda misma dibuja un rostro. El rostro de Paz es el de la pasión pero también el de la distancia, el enamorado de la geometría de Fourier (la idea, la proporción, el número) tanto como del pasado inextricable de Rousseau. Para letras libres en la obra de Paz encontramos refinadas especulaciones abstractas y exaltaciones de presencias que rehúyen la abstracción. Octavio Paz sabe ver en un poema de cinco líneas un universo, actitud poco frecuente en nuestro actual mundo de gigantismo exhibicionista según el autor. Para Paz el secreto del poeta consiste en ser un buen administrador de sus distracciones, esa es la clave, saberse diluir y aprender de lo que vemos y sentimos y plasmarlo en un lienzo de papel.

    (…)

    Octavio Paz murió sin creer en la trascendencia. No se fue a otro mundo: se quedó en este. Alguna vez, viendo de cerca la muerte, no pidió la iluminación, sino abrir los ojos: tocar el mundo «con mirada de sol que se retira», «memoria y olvido, al fin, una misma claridad instantánea». Pidió en ese poema, frente a iluminación o liberación, algo más modesto y terrenal: la reconciliación. Abrir los ojos, mirar, tocar el mundo con mirada de sol que se retira no nos da la vida eterna ni nos explica los arcanos del ser, pero quizás nos otorgue, al cabo, algo más importante: el valor de ser hombres.

    La obra poética de Octavio Paz es muy inmensa, podemos escoger muchos poemas como nuestros poemas preferidos. Les dejo el mío, “Como quien oye llover”.

    COMO QUIEN OYE LLOVER

    Óyeme como quien oye llover,
    ni atenta ni distraída,
    pasos leves, llovizna,
    agua que es aire, aire que es tiempo,
    el día no acaba de irse,
    la noche no llega todavía,
    figuraciones de la niebla
    al doblar la esquina,
    figuraciones del tiempo
    en el recodo de esta pausa,
    óyeme como quien oye llover,
    sin oírme, oyendo lo que digo
    con los ojos abiertos hacia adentro,
    dormida con los cinco sentidos despiertos,
    llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
    aire y agua, palabras que no pesan:
    lo que fuimos y somos,
    los días y los años, este instante,
    tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
    óyeme como quien oye llover,
    relumbra el asfalto húmedo,
    el vaho se levanta y camina,
    la noche se abre y me mira,
    eres tú y tu talle de vaho,
    tú y tu cara de noche,
    tú y tu pelo, lento relámpago,
    cruzas la calle y entras en mi frente,
    pasos de agua sobre mis párpados,
    óyeme como quien oye llover,
    el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
    es la niebla errante en la noche,
    es la noche dormida en tu cama,
    es el oleaje de tu respiración,
    tus dedos de agua mojan mi frente,
    tus dedos de llama queman mis ojos,
    tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
    manar de apariciones y resurrecciones,
    óyeme como quien oye llover,
    pasan los años, regresan los instantes,
    ¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
    no aquí ni allá: los oyes
    en otro tiempo que es ahora mismo,
    oye los pasos del tiempo
    inventor de lugares sin peso ni sitio,
    oye la lluvia correr por la terraza,
    la noche ya es más noche en la arboleda,
    en los follajes ha anidado el rayo,
    vago jardín a la deriva
    –entra, tu sombra cubre esta página.

    Estos son algunos de los poemas más representativos de Octavio Paz, disfruten su lectura y lean poesía latinoamericana. Les aseguro que no se arrepentirán.

    ENTRE IR Y QUEDARSE

    Entre irse y quedarse duda el día,
    enamorado de su transparencia.
    La tarde circular es ya bahía:
    en su quieto vaivén se mece el mundo.
    Todo es visible y todo es elusivo,
    todo está cerca y todo es intocable.
    Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
    reposan a la sombra de sus nombres.
    Latir del tiempo que en mi sien repite
    la misma terca sílaba de sangre.
    La luz hace del muro indiferente
    un espectral teatro de reflejos.
    En el centro de un ojo me descubro;
    no me mira, me miro en su mirada.
    Se disipa el instante. Sin moverme,
    yo me quedo y me voy: soy una pausa.

    VIENTO

    Cantan las hojas,
    bailan las peras en el peral;
    gira la rosa,
    rosa del viento, no del rosal.
    Nubes y nubes
    flotan dormidas, algas del aire;
    todo el espacio
    gira con ellas, fuerza de nadie.

    Todo es espacio;
    vibra la vara de la amapola
    y una desnuda
    vuela en el viento lomo de ola.

    Nada soy yo,
    cuerpo que flota, luz, oleaje;
    todo es del viento
    y el viento es aire siempre de viaje.

    BAJO TU CLARA SOMBRA

    Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
    un cuerpo como día derramado
    y noche devorada;
    la luz de unos cabellos
    que no apaciguan nunca
    la sombra de mi tacto;
    una garganta, un vientre que amanece
    como el mar que se enciende
    cuando toca la frente de la aurora;
    unos tobillos, puentes del verano;
    unos muslos nocturnos que se hunden
    en la música verde de la tarde;
    un pecho que se alza
    y arrasa las espumas;
    un cuello, sólo un cuello,
    unas manos tan sólo,
    unas palabras lentas que descienden
    como arena caída en otra arena…

    Esto que se me escapa,
    agua y delicia obscura,
    mar naciendo o muriendo;
    estos labios y dientes,
    estos ojos hambrientos,
    me desnudan de mí
    y su furiosa gracia me levanta
    hasta los quietos cielos
    donde vibra el instante;
    la cima de los besos,
    la plenitud del mundo y de sus formas.

    LA POESÍA

    A Luis Cernuda

    Llegas, silenciosa, secreta,
    y despiertas los furores, los goces,
    y esta angustia
    que enciende lo que toca
    y engendra en cada cosa
    una avidez sombría.
    El mundo cede y se desploma
    como metal al fuego.
    Entre mis ruinas me levanto,
    solo, desnudo, despojado,
    sobre la roca inmensa del silencio,
    como un solitario combatiente
    contra invisibles huestes.
    Verdad abrasadora,
    ¿A qué me empujas?
    No quiero tu verdad,
    tu insensata pregunta.
    ¿A qué esta lucha estéril?
    No es el hombre criatura capaz de contenerte,
    avidez que sólo en la sed se sacia,
    llama que todos los labios consume,
    espíritu que no vive en ninguna forma
    mas hace arder todas las formas.
    Subes desde lo más hondo de mí,
    desde el centro innombrable de mi ser,
    ejército, marea.
    Creces, tu sed me ahoga,
    expulsando, tiránica,
    aquello que no cede
    a tu espada frenética.
    Ya sólo tú me habitas,
    tú, sin nombre, furiosa substancia,
    avidez subterránea, delirante.
    Golpean mi pecho tus fantasmas,
    despiertas a mi tacto,
    hielas mi frente,
    abres mis ojos.
    Percibo el mundo y te toco,
    substancia intocable,
    unidad de mi alma y de mi cuerpo,
    y contemplo el combate que combato
    y mis bodas de tierra.
    Nublan mis ojos imágenes opuestas,
    y a las mismas imágenes
    otras, más profundas, las niegan,
    ardiente balbuceo,
    aguas que anega un agua más oculta y densa.
    En su húmeda tiniebla vida y muerte,
    quietud y movimiento, son lo mismo.
    Insiste, vencedora,
    porque tan sólo existo porque existes,
    y mi boca y mi lengua se formaron
    para decir tan sólo tu existencia
    y tus secretas sílabas, palabra
    impalpable y despótica,
    substancia de mi alma.
    Eres tan sólo un sueño,
    pero en ti sueña el mundo
    y su mudez habla con tus palabras.
    Rozo al tocar tu pecho
    la eléctrica frontera de la vida,
    la tiniebla de sangre
    donde pacta la boca cruel y enamorada,
    ávida aún de destruir lo que ama
    y revivir lo que destruye,
    con el mundo, impasible
    y siempre idéntico a sí mismo,
    porque no se detiene en ninguna forma
    ni se demora sobre lo que engendra.
    Llévame, solitaria,
    llévame entre los sueños,
    llévame, madre mía,
    despiértame del todo,
    hazme soñar tu sueño,
    unta mis ojos con aceite,
    para que al conocerte me conozca.

  • “Es inútil vivir, pero es más inútil morir”: 4 poemas de Jaime Sabines

    “Es inútil vivir, pero es más inútil morir”: 4 poemas de Jaime Sabines

    ¿Alguna vez has sentido que un poema te ha salvado la vida?

    La poesía de Jaime Sabines nos ha salvado la vida, no encontraremos otra poesía que nos devuelva el ánimo, nos llene de asombro y entusiasmo que las letras de Sabines. Los versos de Sabines provocan a sobrevivir en esta época.

    Es inútil vivir, pero es más inútil morir

    Jaime Sabines nos llena de enérgica vitalidad creadora y hondura emocional en su obra poética. Lo consigue al atraparnos con sus versos hechos de palabras ordinarias, que logran contagiar las emociones del poeta, y sobre todo el sentido humano de la poesía misma. No le interesó la forma sino el fondo.

    Si no hay emoción, no hay poesía para mí. Hay muchos poetas que por eso no me gustan, porque hacen las cosas con el cerebro.

    ¡Afuera! ¡Lejos, la función trivial, la musiquita, la rima!… Hay que libertarse. El poeta no es un animal de adorno, ni la poesía un arete o un abanico. Somos hombres, antes que poetas. Y lo hondo, lo profundo, lo oscuro, como lo claro y lo concreto del hombre, debe ir al poema, debe hacerlo, construirlo con su mundo aparte… Y es que hacer un poema es llorar.

    La creación poética de Jaime Sabines siempre fue basada en experiencias reales. Sabines decía: “La poesía que ‘sí se entiende’ los toma desprevenidos. No entienden nada porque creen entender. Abandonan las cautelas más elementales. Creen que un poema que no ofrece dificultades para ser leído burdamente es un poema burdo. Creen que está escrito a lo fácil lo que leen a lo fácil.”

    Deleitemonos con algunos extractos que considero parte de su obra crucial. Sabines ha influenciado y justificado en todo su sentido mi forma de ver la poesía.


    No quiero decir nada,

    porque no sé, porque no puedo,

    porque no quiero decir nada.

    Quiero hablar, barbotar, hacer ruido,

    como una olla con su escándalo de agua.

    Si grito, van a venir las gentes

    a socorrerme. No tengo ganas.

    Una boca discreta, desdentada,

    que no diga nada.

    Parla parlaba.

    Igual a la del tío agonizante

    glogloteando sin palabras.

    Aquí lo enterraron. ¡Basta!

    Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

    Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo.

    Uno apenas es una cosa cierta

    que se deja vivir, morir apenas,

    y olvida cada instante, de tal modo

    que cada instante, nuevo, lo sorprenda.

    Uno es algo que vive,

    algo que busca pero encuentra,          

    algo como hombre o como Dios o yerba

    que en el duro saber lo de este mundo

    halla el milagro en actitud primera.

    ¿No se podrá decir lo que el viento y la hora

    hacen sentir de anhelo sin fatiga?

    ¿no podremos hablar de lo que aquí sucede

    inadvertidamente, bajo el cielo vulgar de cualquier día,

    en la calle, en el pueblo,

    en la cervecería,

    en medio de las voces de los que venden diarios,

    sobre las piedras sucias de saliva?

    ¿La madera del piso,

    la toalla en esa silla,

    los espejos, la cama, las cortinas

    que en la ventana el viento atemoriza,

    el rescoldo del sueño entre los ojos,

    el peine en los cabellos de esa niña,

    esto que llaman soledad, sin nadie,

    mi estómago vacío, la ceniza

    fumada, y la mañana fría?

    LOS AMOROSOS

    Los amorosos callan.

    El amor es el silencio más fino,

    el más tembloroso, el más insoportable.

    Los amorosos buscan,

    los amorosos son los que abandonan,

    son los que cambian, los que olvidan.

    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,

    no encuentran, buscan.

    Los amorosos andan como locos

    porque están solos, solos, solos,

    entregándose, dándose a cada rato,

    llorando porque no salvan al amor.

    Les preocupa el amor. Los amorosos

    viven al día, no pueden hacer más, no saben.

    Siempre se están yendo,

    siempre, hacia alguna parte.

    Esperan,

    no esperan nada, pero esperan.

    Saben que nunca han de encontrar.

    El amor es la prórroga perpetua,

    siempre el paso siguiente, el otro, el otro.

    Los amorosos son los insaciables,

    los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.

    Los amorosos son la hidra del cuento.

    Tienen serpientes en lugar de brazos.

    Las venas del cuello se les hinchan

    también como serpientes para asfixiarlos.

    Los amorosos no pueden dormir

    porque si se duermen se los comen los gusanos.

    En la oscuridad abren los ojos

    y les cae en ellos el espanto.

    Encuentran alacranes bajo la sábana

    y su cama flota como sobre un lago.

    Los amorosos son locos, sólo locos,

    sin Dios y sin diablo.

    Los amorosos salen de sus cuevas

    temblorosos, hambrientos,

    a cazar fantasmas.

    Se ríen de las gentes que lo saben todo,

    de las que aman a perpetuidad, verídicamente,

    de las que creen en el amor

    como una lámpara de inagotable aceite.

    Los amorosos juegan a coger el agua,

    a tatuar el humo, a no irse.

    Juegan el largo, el triste juego del amor.

    Nadie ha de resignarse.

    Dicen que nadie ha de resignarse.

    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,

    la muerte les fermenta detrás de los ojos,

    y ellos caminan, lloran hasta la madrugada

    en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,

    a mujeres que duermen con la mano en el sexo,

    complacidas,

    a arroyos de agua tierna y a cocinas.

    Los amorosos se ponen a cantar entre labios

    una canción no aprendida,

    y se van llorando, llorando,

    la hermosa vida.

  • Los colores y los aromas en la lírica de Yaneth Hernández

    Los colores y los aromas en la lírica de Yaneth Hernández

    Todos tenemos más o menos claro lo que nos gusta de la poesía, a veces un poema es profundo, otras veces matizado, penetrante, colorido y lleno de metáforas y de una lírica que nos hace volar en cada letra que leemos de un verso.

    Yaneth nos lleva con sus poemas a lugares lejanos, a sabores exóticos, a sentimientos profundos de una manera tan rica y llena de matices y colores que cuesta trabajo escoger un poema o extracto de un poema para sobresaltarse de los demás.

    Latinoamérica y Sudamérica ha sido a través de los años un nicho de poetas de habla hispana, grandes contadores de historias, grandes forjadores del idioma; los matices y el sentimiento en el americano es algo sin comparación. Yaneth es un ejemplo de ello.

    La poesía es y seguirá siendo un extraordinario vehículo para expresar lo que sentimos, con matices y maravillosas maneras de describir sentimientos y sazones.

    Muchas gracias Yaneth por hacerme amar la retórica, la metáfora y la lírica.

    Deleitémonos con algunos extractos de sus mejores poemas y disfrutemos de la lectura.


    MALABARES

    Hay tantas rocas en el fondo de mis manos

    que mis tendones se doblan,

    no pretendo librarme de ellas

    sería sucumbir en vano.

    Acaso tendré que desangrarme para que entiendas

    cada lágrima vertida por los días

    que pienso en los poros de tu piel

    en tus latidos ajenos

    y en las frases inconclusas de tu mirada,

    no te prometo continuar haciendo

    malabares mientras decides matarme o dejarme con vida.

    Quizá alguna madrugada lance las rocas

    al mar para ahogar

    los kilómetros de ternura

    que se resisten a desaparecer

    o tal vez huya para no compartir

    las mismas agonías que una vez nos unieron.

    INQUIETUDES

    La melancolía es una leyenda

    para los estoicos,

    para mis días es una canción que pareciera emerger

    del último teclado de Chopin

    al compás de un par de recuerdos inútiles

    que abren zanjas a mi costado,

    pero la necedad del inconsciente

    tiene más temple que la razón

    al insistir arrancarte a dentelladas

    de mis pensamientos.

    Con cada amanecer se afianza

    la necesidad de escuchar tus estrépitos

    el contoneo de tus dudas

    y esa caricia malhumorada de tus manos.

    AL MEJOR ESTILO DE BUKOWSKI

    Si nada de lo que se cuenta y se siente

    de ambos lados de la orilla no tiene ningún

    tinte real y honesto, qué sentido tendría

    seguir en la cuerda floja para saber

    lo que de antemano conocemos.

    Nos seguiremos encontrando bajo diferentes

    armaduras, con historias distintas

    con la maldición de escondernos detrás de una inusitada,

    oscuridad para intentar que la una capture a la otra,

    un juego de mucha seducción psicológica que nos mantendrá

    al filo de lo intangible y con final nada predecible.

    Y el amor aquí no tiene cabida,

    sería morir en masoquista lentitud.

    ¿QUÉ OPRIME AL MUNDO?

    ¿Qué oprime al mundo?

    ¿La egocéntrica sed de poder?

    ¿El individualismo?

    ¿La carencia de una conciencia más coherente?

    ¿El desuso de los valores?

    ¿La pleitesía que se le rinde a la vileza?

    El infinito cobija una bandera

    clama por alianzas que desarticulen

    a los enemigos y por otro lado

    las grandes potencias

    en silencio, escalofriante,

    ignoran los cuervos que extirpan ojos.

    Los grandes portadores de la salvación

    desgarran sus vestiduras piden

    unión a los pueblos, cadenas de plegarias

    a un cielo que hace mutis y ¿qué aportan

    ellos cuando tienen en sus manos

    la guerra o la conciliación?

    NO SABÍA

    No sabía

    que tus ojos lloraban

    luciérnagas.

    No sabía

    que el lenguaje

    de tus manos, era triste. 

    No sabía

    que tu sonrisa

    vivía en duelo.

    No sabía

    que tu soledad

    era una bastilla

    en muerte flemática.

    Aspirabas salvación

    y un planeta de sueños desnudos.

    No sabía

    que a tu mundo le faltaran mariposas

    un campo de dulces aromas

    y una mañana sin lluvia.

    No sabía

    cuando, acaricie tu pelo

    la demencia que destilabas.

    No sabía

    qué hablabas con las sombras

    del amor que me profesas.

    DÍAS DE LLUVIA SOLITARIA

    Siempre que pronuncio tu nombre

    las luces se espantan

    y una suerte de enjambre,

    enreda mi garganta, supongo que haber sido,

    abandonada no podría producir

    otro efecto en mis cuerdas vocales.

    Me siento a contemplar los graznidos

    del silencio y una cofradía de mariposas azules

    alientan mis labios a sonreír

    la realidad es que mi ánimo

    está distorsionado y concebir

    un ápice de alegría es imposible.

    A veces quisiera, entender esos amores

    que andan en derrumbe sin embargo

    cada noche sus pieles se bautizan

    de saliva y lenguas sumariales

    maúllan como gatos poseidos

    mientras yo me conformo con Mendelssohn.

    CREO ESCUCHAR LA OCTAVA SINFONÍA DE TU DISTANTE BESO

    En una noche escrita por Benedetti mis lágrimas corrían.

    Caminé bajo la luna preñada de luz y me desnudé de melancolía.

    Te encontré en un templo llamado estrella parecías lúcida

    como un cristal que gira en el fondo de un joyero dormías.

    Abrace el silencio que en tus ojos agonizaba

    tenías la piel de nácar y una mirada que espantaba el alba

    sentí la lluvia de tu aliento, la tesitura de tus cabellos,

    comprendí que era un espejismo una lastimosa agonía.

    Me vacié el alma de aquello que me ahogaba

    y al escuchar el latido del viento en las gárgolas

    y la señal mustia de una sombra en la enredadera

    dejé volar el último sonido de mi respiro.

    Es de noche de nuevo y Benedetti la conjuga con un verso lejos.

    Tú ya no apareces, sólo un par de luciérnagas sin dueño.

    Aún creo escuchar la octava sinfonía de tu distante beso.

    EL SILENCIO DEJA SUS SANDALIAS

    De repente la noche se hace hiedra

    en los bordes de tu respiro

    y la canela de tus labios,

    aromatiza mi aliento,

    en volutas de miel.

    El lucero busca el tálamo

    en la luna nupcial,

    espera ver las corolas de tus ojos

    como lámparas que acompañan los desiertos.

    Y tu pecho, exhala una rosa púrpura

    mezclada con el fuego

    que germina en tus arterias.

    POR TI SERÉ…

    Cascadas de astros sobre

    un lago de perla marroquí;

    el zazen de una mañana sánscrita;

    el molino quieto en el numen de los cielos;

    la sabiduría de una lágrima mártir.

    Por ti seré…

    el pincel del Greco deslizándose

    en el mítico tiempo de la oscuridad;

    templos a orillas del mundo;

    el sudario de los caídos.

    Por ti seré…

    ánforas en el Universo;

    el destino de la luz;

    la paz que reposa en las comisuras

    eternas de Gibrán.

    Por ti seré…

    una franquicia del Paraíso;

    sonetos calcados en cometas de espejos;

    la tibieza de unas alas de arcángel

    y un remanso perpetuo de alabanzas.