Categoría: 13 preguntas y un poeta

  • 13 preguntas y un poeta: Antonio García Lorente

    Este mes vamos a entrevistar a un poeta del que este mismo mes publicamos una reseña de su último poemario: Soterránea.

    Aquí tenéis nuestra conversación

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy escritor bilingüe. Escribo en castellano y en catalán. Esporádicamente, he escrito algún poema en gallego, asturianu, inglés, francés e italiano, cuando la inspiración y el pensamiento poético han ido de la mano en la lengua que sea entre las que he utilizado. He traducido también del catalán al castellano a poetas como Miquel Lluís Muntané, Jordi Pàmias, Vicenç Llorca, Teresa Costa-Gramunt y Xavier Serrahima.

    Mi vida literaria se circunscribe a la necesaria soledad creadora y a la necesaria también necesidad de presentar el poema en sociedad. Así, pues, de la mano del poeta Felipe Sérvulo, amigo, maestro y mentor, me fue introduciendo en los grupos literarios que a finales de los años 90 se daban cita en el Reial Cercle Artístic de Barcelona, para pasar al Grupo El Laberinto de Ariadna en el Ateneu Barcelonès. También tengo relación con otros grupos como Poesia en Acció, la Hora Mágica y el Cercle Artístic de Vallirana.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron Federico García Lorca, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez en castellano, y Josep Vicenç Foix, el Pastisser de Sarrià, en catalán. 

    Los poetas que más influyen en mi poética son numerosos y de diversas literaturas, tales como Góngora, Villamediana, García Lorca, Juan Ramón Jiménez, el Conde de Torrepalma, San Juan de la Cruz, Bécquer, Rosalía de Castro, Rubén Darío, Amado Nervo, Pablo Neruda, César Vallejo, José Angel Valente, Antonio Gamoneda, Jaime Siles, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Salvador Espriu, Josep Vicenç Foix, Agustí Bartra, Carles Riba, Constantinos Kavafis, Buson, Issa Kobayashi, Masaoka Shiki, Kabir, Rabindranath Tagore, Walt Whitman, John Donne, John Keats, Emily Dickinson, Edgar Allan Poe, Pierre de Ronsard, Gerard de Nerval, Alphonse de Lamartine, Baudelaire, Mallarmé, Giosué Carducci, Gabriele d’Annunzio, Guido Gozzano, Hölderlin, Rilke, Ingeborg Bachman, Paul Celan, Marina Tsvitaieva, Anna Akhmatova, Eugenio de Andrade y Carlos Drummond de Andrade.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hace tiempo me planteé escribir metapoética, esto es, definir lo que es la poesía, y más allá de palabra hecha música, hecha canción,  y acto creador no llegué, porque una definición completa supondría hacer una enumeración exhaustiva de paradojas, en la misma línea que el Pseudo Dionisio Areopagita dijo que no se podía hablar de Dios. Yo lo creo así porque en todo acto creador hay una cierta manifestación de lo sagrado. En cuanto a mi poesía, es ecléctica, como en cierto modo la de Juan Ramón Jiménez, donde había poemas más largos y modernistas y otros más breves y desnudos, fruto de su anhelo por lograr la poesía pura. En este eclecticismo influye el hecho de andar con dos lenguas y dos culturas: la castellana y la catalana.

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Obviamente, así como las personas evolucionan a lo largo de la vida. Yo empecé escribiendo poemas rimados y buscando un lenguaje rico pero alambicado, de corte más bien gongorino y lorquiano. Ya en mi primer poemario “Péndulo de Luna” había poemas en versos blancos, polimétricos y libres. Comenzaba a manifestarse una depuración del lenguaje y una búsqueda de la precisión en pro de la función comunicativa del poema y a trabajar también poemas más breves, sencillos y desnudos, sin renunciar al tipo de poemas a los que antes me referia.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Me sorprende esta pregunta porque no tengo una respuesta predefinida que dar a la pregunta. Yo creo que es intuición. Cuando el poema me traslada un mensaje completo, creo que está terminado, sin perjuicio de retocarlo posteriormente si encuentro que hay versos mejorables. Otras veces, he podido tener bocetos en el cajón durante mucho tiempo y, a posteriori, ese esbozo acaba viéndose completado

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética? 

    Como no me conformo con una existencia mediocre y fragmentaria, me gustaría dejar como legado una obra diversa pero enlazable sobre todos los temas que atañen al ser humano con un poso humanista, multicultural, y con experimentos formales diversos, así como la mayor originalidad posible en los temas tratados: el amor, poesía entre filosófica y espiritual en torno al sentido de la vida y de la muerte y cómo estar el ser humano en el mundo, la poesía social, etc.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Un papel divulgativo importante de la poesía. Piense que, en su origen, la poesía no se escribía para ser leída sino para ser recitada y cantada. Darte a conocer supone recibir invitaciones a diferentes eventos literarios, tanto en solitario como con otros poetas.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece muy bien. En definitiva, todo ayuda, el libro físico, el ebook,  el blog personal, la web, la revista digital, el escaneo de obras antiguas no editadas recientemente y que circulan en formato pdf , que son una buena herramienta para conocer a nuestros autores de épocas anteriores. En España, los siglos XVIII y XIX son los más fragmentariamente editados, condenando a autores diversos de dichas épocas al olvido.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Al leer a poetas en diversas lenguas quisiera recomendar varios: “Dieu” de Alphonse de Lamartine, “Do not go gentle into that good night” de Dylan Thomas, “El estudiante de Salamanca” de José de Espronceda, “El comte Arnau” de Josep Maria de Sagarra y la Divina Comedia de Dante.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Nunca estoy leyendo solo un libro, sino varios a la vez. Entre ellos ando con el ensayo sobre el Totalitarismo de Hannah Arendt y las poesías completas de Vicente Huidobro, Alphonse de Lamartine y Cesare Pavese.

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía? 

    Le diría que lo más importante es la autenticidad, que sea él mismo, que cuando escriba un poema tenga una voz tan personal que al leer cualquier poema suyo, podamos reconocerlo como de su autoría incluso sin saberlo. También le diría que se abra a todo tipo de formas, tanto clásicas como modernas y que sea ambicioso creativamente hasta la experimentación.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En las grandes editoriales solo se entra si ya tienes un renombre o si ganas un premio importante. Los grandes premios van relacionados con la rentabilidad del negocio en la industria editorial y no son una tierra de oportunidades para prestigiar a autores sino que premian a los ya prestigiados o a escritores mediocres, pero que son figuras mediáticas. Son las pequeñas editoriales independientes y las plataformas de venta on line, como Amazon, las que dan altavoz a los escritores que no están en el candelero.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Cómo cree que la crítica literaria del futuro tratará a la época actual?

    Muchas gracias por haber atendido nuestra petición y entrevista. Gracias también a nuestros lectores por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta: Isa Hernández

    13 preguntas y una poeta: Isa Hernández

    Esta semana entrevistamos a una poeta novel palmera, Isa Hernández, enfermera de profesión y poeta de corazón. Vamos a ver cómo nos va.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi vida literaria pública es muy corta. Comenzó a raíz de mi jubilación. Soy enfermera de profesión y de ello he vivido casi 40 años. Me jubilé en 2017 y sigo viviendo de la pensión sanitaria. También estudié Derecho y estoy colegiada en el ICAT de Abogada no ejerciente. En lo personal, soy de La Palma y resido en Santa Cruz de Tenerife. Viuda, con dos hijos y dos nietos.

    Toda mi vida he estado estudiando y escribiendo. Cuando decidí publicar me preparé con talleres y cursos de escritura y al mismo tiempo hice un máster de narración y escritura creativa con ESNECA.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Comencé a publicar con narrativa, me interesa la novela y el relato, me gusta inventar historias y mezclarlas con la realidad. La poesía era algo muy serio para mí, pero entré en las RRSS en 2020 y fueron mi salvación. Era una necesidad escribir poesía, siempre con respeto y estudiando a diario para ir mejorando. Siempre he leído mucho, aunque menos de lo que quisiera por el tiempo que me atrapa y tengo muchos jardines. Me han acompañado Machado y Lorca de siempre, también Alberti, Miguel Hernández, Benedetti, Cortázar, G. Márquez y R. Darío entre otros, tengo mucha variedad.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía es sencilla y en general verso libre, pero también me gusta el Soneto, el Mochica (estrofa peruana) y la Gaonesa. Esta última fue creada por el prestigioso escritor y poeta ecuatoriano, Edwin Antonio Gaona Salinas, es una duodécima neoclásica sometida a métrica y rima, y de ritmo. Mis temas son sociales y románticos.

    4 -¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Sí, rotundamente sí. A medida que lees a los autores y escribes cada día notas como evolucionas a mejor. Mi lenguaje poético actual no se parece al primero, ahora es más fluido, correcto, con más recursos literarios, tengo una visión más amplia para detectar el error. Siempre con humildad y aprendiendo.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En las RRSS que es donde yo escribo normalmente, participando en eventos y dinámicas, si quieres que te lean debes economizar el lenguaje. Ya te ponen las normas los Grupos poéticos y tú decides si vas o no. Entonces, escribo el poema en ese número de versos y digo lo que quiero decir. Es disciplina. Corrijo releyendo y embelleciendo con algún recurso, si no hay tropos no hay poesía.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Sin que resulte pedante, pues soy muy humilde, ya he logrado mi fin: publicar. Quería que se me reconociera y se me respetara, y eso ya lo tengo. Todo lo que viene ahora es un regalo para mí. Jamás pensé llegar a lo que ya tengo.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Es maravilloso. Pero yo tengo un problema de la voz, y todo lo tengo que hacer escrito. «No se puede tener todo», aun así estoy feliz de haber logrado tanto, le digo esto porque soy reconocida en Latinoamérica, Portugal, Rumanía, Italia, Eslovenia, …


    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Un poco ya he contestado. Para mí han sido mi salvación. Internet, si se usa con el debido cuidado y respeto, es interesante y te das a conocer. Debes saber elegir y abandonar si no va con lo que deseas o necesitas. Yo solo tengo gratitud.


    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho? 

    Aunque nadie es profeta en su tierra, en Canarias tenemos buenos poetas. Elegir uno es difícil, cualquiera de los poemas de los autores antes reseñados, y de autores de mis grupos poéticos.

    Poema de amor, de Lorca

    Mujer en camisa, de Alberti

    Agua, de Amalia Bautista 


    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    «El Amor en Carne Viva» de Edwin Antonio Gaona Salinas. Poesía y «La ciudad y sus muros inciertos» de Murakami. Realismo mágico. Varios más en cola

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho y variado. Que escriba a diario. Que aprenda recursos literarios. Que los buenos autores si ven faltas no siguen leyendo. Que sea humilde. Que sepa que siempre se está aprendiendo y que nadie lo sabe todo.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Es difícil dar con la mejor, hay variedad, ellos detectan rápido quiénes interesan. Hay que aprender y mirar el papel, que no se trasparente la letra,… Es complicado. Yo en los inicios mandé a tres y las tres me publicaban, fue difícil elegir, pero me ha ido bien, y me han llevado a Ferias.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ha estado bastante completa, siempre quedará algo en el tintero. Lo pensaré para la próxima. Muchas gracias.

    Bien, amigos y amigas, esta es Isa Hernández y esperamos que les guste su poesía cuando se crucen con ella por las redes. Gracias por seguir ahí.

  • 13 preguntas y una poeta: María C. González

    13 preguntas y una poeta: María C. González

    María C. González, nacida en Caracas (Venezuela en 1958), vive actualmente en La Laguna.  Maestra y licenciada en Filosofía y CCEE.  Autora de cuatro novelas. Miembro de la Asociación cultural canaria de escritores / escritoras (Acte). 

    Hoy tenemos la oportunidad de charlar un rato con ella.

     1.— ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?  

    He dedicado toda mi vida laboral a la docencia, de la cual me jubilé hace siete años.  Aproveché para realizar todas las actividades que me gustaban: actuación en Teatro-Pirámide, pintura, baile y escritura. Participé en un Concurso Literario de Amull, donde gané dos años consecutivos el tercer premio y luego otro, un tercer año. 

    Durante la pandemia, decidí escribir mi primera novela, La memoria de la diosa (2020), y seguí escribiendo: Ecos del ayer (2022), Un océano de olvido (2024) y a punto de salir mi cuarta novela: La mujer tras el espejo (2025), actualmente escribiendo la quinta. He participado en antologías, revistas y artículos de blog. Salvo la tercera, publicada por Editorial Idea, las autopublico a través de Acte. 

     2.— ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores la influyeron? 

    Mi primer contacto con la poesía fue con un libro de mi madre titulado: Las mejores cien poesías de la lengua castellana, me encantaba recitarlas y aprenderlas. Era aficionada desde pequeña a leer, comencé por cómic y seguí con libros infantiles de aventuras. Ya en el instituto, leía todo lo recomendado por mis profesores, sobre todo novelas y autores clásicos. Mis poetas preferidos fueron Federico García Lorca con su Romancero gitano, aparte de sus obras de teatro, y Neruda, con sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Autores muchos, me ha gustado mucho la literatura femenina, tanto española, como sudamericana. Y la novela histórica.  Soy una lectora impenitente. 

    3.— ¿Cómo definiría su poesía? ¿Y sus obras literarias? 

    Mis poemas son muestras de mis emociones, solo escribo para mí. La definiría como intimista, nostálgica y privada. Mis novelas reúnen experiencias que he vivenciado, temas que me apasionan como: la historia, el feminismo, la educación, la emigración y el costumbrismo canario, intereses que me han tocado experimentar muy de cerca. Todo fruto de mis vivencias personales. 

    4.— ¿Cree que la escritora “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje a lo largo de los años? 

    Por supuesto que sí, somos seres sometidos al cambio continuamente y nuestra personalidad no se mantiene estática. Nuestra obra se impregna de nuestra evolución y crecimiento personal, maduramos y eso deja su impronta en nuestra obra. 

    En mí hay un continuo aprendizaje, que se muestra en toda mi obra, desde temas, intereses, experiencias vividas y objetivos adaptados a mi momento vital actual. 

    5.— ¿Cómo siente que un poema está terminado? ¿Y cómo lo corrige?  

    Creo que es algo que se acaba, cuando has terminado de expresar lo que sentías. Si sale del corazón es muy fácil su corrección, porque brota con espontaneidad. Si se pone uno a intentar cuidar la rima, estrofa, medida y demás, sí que hay que ser más meticulosa y dedicar tiempo a la revisión minuciosa. Aparte de tener un conocimiento más profundo del lenguaje poético. 

     6.— ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética y en sus novelas?  

    Como no publico mi poesía, mi objetivo único es expresar mis emociones y liberar mis sentimientos más íntimos. Por el contrario, en mis novelas mi objetivo, es llegar a mis lectores a través de su emoción, que se sienta identificado con mis historias. Y en ese momento de lectura se convierte en su protagonista, sus vivencias, una especie de alquimia mágica, que permite salir de tu cotidianidad para ser protagonistas de unas historias y vivencias ajenas, identificándose con ella. 

    7.— ¿Qué lugar ocupa para usted, las lecturas en vivo? 

    Un lugar muy importante, pues es el momento de mostrarse ante tus lectores y percibir el reflejo de lo leído y ver en el ambiente la percepción que les llega de tu escritura. Es siempre muy emotivo ver el interés que despiertan tus palabras, pero sobre todo el intercambio de variadas opiniones, críticas y recepción de tu mensaje. 

     8.— ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de internet, foros literarios, cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.? 

    El desarrollo y avance actual de la comunicación siempre es muy positivo, permite que se difunda rápidamente toda obra escrita en cualquier parte del mundo. Por lo tanto, son herramientas que hay que dominar y saber utilizar adecuadamente, para expandir la cultura y que llegue a todas las personas, sin ser algo elitista como era en el pasado. 

     9.— ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?  

     Recomendaría a Pablo Neruda, titulado: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche” 

     10.— ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?   

    Estoy releyendo dos libros. Uno de Ángeles Mastretta: “Mujeres de ojos grandes” y “El club de la buena estrella” de Amy Tan. “Hombres sin mujeres” de Haruki Murakami. Nunca leo uno solo, varios y según mi estado de ánimo. 

    11.— ¿Qué consejo daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía? 

    No creo que esté preparada para dar consejos, el único que sigo es persistir y no caer en el derrotismo. Lo verdaderamente importante es transmitir lo que deseas, siendo coherente con tus planteamientos. Leer mucho y saber que escriben los demás, no dejarse arrastrar por el mercantilismo comercial, de triunfar con un superventas. (Bestseller) 

    12.— ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial? 

    Para mí, busca más el interés comercial, que la calidad. Triunfa más el nombre famoso, que reclama la sociedad, que autores serios, comprometidos y formados.  

    13.— ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no la he hecho?  

    El cuestionario está bastante completo, me hubiese gustado una pregunta sobre el significado de la poesía para la sociedad actual y su compromiso con el humanismo. 

    De acuerdo, pues dejamos la respuesta para una próxima vez. Gracias por habernos dado la oportunidad de entrevistarla.

  • 13 preguntas y un poeta: Pedro Alcarria

    13 preguntas y un poeta: Pedro Alcarria

    Pedro Alcarria (Barcelona, 1975) es poeta, traductor y gestor cultural. Es autor de los poemarios “El dios de las cosas tal y como deberían ser” (ArtGerust, 2013), “Camada”  (Ediciones Vitruvio, 2021; segunda edición, 2024), seleccionado como uno de los  mejores poemarios de 2021 por la Asociación de Editores de Poesía, y “París Berlín Roma” (Ediciones Vitruvio, 2025).  Además de la plaquette “Damnatio Memoriae” (2015) en colaboración con José A. Ortiz.

    Ha realizado la primera traducción al español de “Las  ciudades tentaculares” de Émile Verhaeren (Ediciones Vitruvio, 2022) y una nueva versión de “Las flores del Mal” de Charles Baudelaire (Ediciones Vitruvio, 2023). Ha colaborado con poemas, reseñas y entrevistas en revistas literarias como Zenda, República Digital, El coloquio de los perros, Casapaís (Uruguay) y Alga. Fue coeditor del número 7 de la revista “Tinta en la Medianoche” (Ediciones Vitruvio, 2022) y ha participado en la antología “Cerca de Hierro. 59 voces y 5 miradas hacia José Hierro”  (Ediciones Vitruvio, 2022) y en la antología poética Radical 3: Recull Magnètic de Poetes (Editorial Promarex, 2024). 

    Desde su creación en 2022 coordina el Festival de Poesía Ediciones Vitruvio en Barcelona, y dirige el ciclo Diàlegs Poètics en colaboración con el Centre Cívic Can Deu, que forma parte de la Xarxa de Centres Cívics de l’Ajuntament de Barcelona. Desde 2017 colabora en Radio Castelldefels, donde participa en el programa cultural semanal “Lou Reed ha muerto”, coordina el espacio “Poemas Regalados” dedicado a la difusión de la poesía, y colabora en la sección “Píldoras culturales” con entrevistas a poetas relevantes del ámbito nacional. 

    1-¿Podría contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Pues nací en Barcelona un otoño de 1975, para ser preciso en Hospitalet. De forma  más justa y exacta diré que crecí en el barrio de Bellvitge. He publicado tres poemarios, un par de traducciones y actualmente coordino varias iniciativas culturales en Barcelona relacionadas también con la poesía.

    2. ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y cómo le influyeron?

    Mi primer contacto con la poesía se produjo en la infancia, en la escuela primaria. Recuerdo muy nítidamente una primera fascinación que tardaría aún años en concretarse. Mis lecturas iniciales fueron de los pocos libros de poesía que había en casa, Antonio Machado y García Lorca básicamente. Cuando se me despertó la vocación por escribir -en torno a los veinte años- mi ambición fue la de hacerme narrador. Por eso fui el primer sorprendido cuando a medida que añadía obras de poesía a mi régimen de lecturas, muy gradualmente mi interés por la lírica se hacía dominante. Si tengo que mencionar los nombres que decantaron aquella balanza del lado de la poesía serían los ya citados de Lorca y Machado, junto a los de Juan Ramón Jiménez, T. S. Eliot, Rimbaud, Baudelaire, Celan y tantos otros que se fueron sumando con los años.       

    3. ¿Cómo definiría su poesía?

    El resultado de un trabajo muy íntimo que se ha ido gestando de forma lenta y obstinada. Aun así creo poder afirmar que nunca he caído en lo autocomplaciente. Me he apartado siempre del sentimentalismo, no concibo que el poeta deba limitarse a ser un portavoz  de los más nobles sentimientos humanos. Con ello, tantas veces se incurre en la impostura. He tenido la ambición de la originalidad, de escribir un tipo de poesía que naciera de la extrañeza absoluta, diferente y propia. Y fundamentalmente, creo que la esencia del lenguaje poético debe ser la transformación, que la poesía debe intentar convertir las palabras, gastadas por el uso convencional, en aquello que en potencia pueden llegar a ser.  

    4. ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí. En mi caso ha habido una depuración formal sostenida en el tiempo, que se ha traducido en una producción no muy extensa -tres libros publicados hasta el momento y una plaquette en colaboración- en la que he ambicionado escribir sin acomodarme. Intento estar alerta ante la tentación de convertirme en un poeta de guardia. Pienso que solo hay que dar cauce a la poesía cuando esta surge de una necesidad extremadamente urgente. Lo contrario es rendirse al oficio, caminar en círculos. Si no se ha producido, en primer lugar, un cambio de piel, difícilmente va a estar en condiciones el poeta de expresar algo nuevo. Y en esa evolución, llegado el caso, uno debe estar dispuesto a detenerse y callar.

    5. ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No sabría explicarlo del todo, pero en mi caso no se trata tanto de corregir como de reescribir. Rara vez un poema me convence si ha salido de una sola vez. Necesito volver a él, cambiar palabras, el ritmo, mover los versos… Es como un proceso de transformación, en donde poco a poco las palabras van encontrando su forma, su tono, su verdad. A veces siento que me voy acercando a algo, a un centro de sentido o de emoción, y cuando llego a ese punto, lo reconozco. Ahí es cuando sé que el poema está terminado, o al menos que ha llegado tan lejos como yo puedo llevarlo.

    6. ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Como he dicho, mi poesía nace de una necesidad íntima, casi como una forma de resistencia personal. Escribir es también preservar algo esencial en medio del caos de una vida marcada por la aceleración y el ruido externo. Persistir, pese a todo, en esta manía improductiva de escribir poesía, es sobre todo una forma de cuidar lo humano, de preservar el espíritu. 

    7. ¿Qué lugar ocupan las lecturas en vivo para un poeta como usted?

    Las lecturas y encuentros entre poetas son vías de acceso al género muy importantes. Me interesa mucho que la poesía conquiste el espacio público, como demuestran los recitales y ciclos que he organizado en los últimos años, por ejemplo el espacio Diàlegs Poètics, en donde no solo se recita, sino que se habla de poesía y se reflexiona. Sin embargo, nada de ello puede sustituir el encuentro íntimo con el poema, la lectura en soledad.  

    8. ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios, cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Han abierto un mundo desde luego, no solo han facilitado que muchas más personas accedan a la lectura y escritura de poesía, también han generado redes de afinidad, comunidad y circulación que antes eran impensables. En ese sentido, han democratizado el género. Pero también han traído sus propias distorsiones. Las redes sociales en especial, tienden a validar cualquier cosa como poesía, a menudo por su impacto inmediato o por cuestiones ajenas a la calidad literaria. Antes, esa tarea de criba o de reconocimiento la desempeñaban revistas especializadas, las editoriales o incluso la crítica. Ahora ese filtro casi no existe, o es muy difuso. Eso obliga a desarrollar una lectura más atenta.

    9. ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?

    Uno solo es difícil. Pero por algún motivo, el primero que me viene es “Susan Lenox” de Juan Eduardo Cirlot, un poema que tiene un hálito que me fascina,  su cadencia llena de aliteraciones, su pulso hipnótico… Es un efecto que me gustaría conseguir. 

    10. ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Actualmente estoy releyendo la biografía de Ian Gibson sobre García Lorca, compaginándolo con la relectura también de varios poemarios: “Las provincias de Benet o Vivir en un Chagall” de Elías Gorostiaga y “Conjunción de las aguas” de Goya Gutiérrez.

    11. ¿Qué consejos le daría a un joven escritor o escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho, que huya de la tentación del adanismo y de la prisa. Que se dé tiempo. Y que, una vez haya escrito lo suficiente, y esté convencido de su vocación, que se detenga a escribir su propia poética antes de continuar.

    12. ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    No soy un experto, pero creo que la impresión, a estas alturas ya general, es que hay un exceso de producción que dificulta que los libros encuentren su público. En poesía, esto se agrava por la enorme desproporción entre autores y lectores. Muchas veces, más que una industria, el circuito poético parece una red de afinidades que se sostiene simplemente por buena voluntad. Muy a menudo el esfuerzo de promoción recae casi por completo en el autor. ¿La solución? Hacer crecer a los lectores. Pero cómo se logra eso, no lo sabe nadie.

    13. ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubieran hecho y que no le he hecho?

    Tal vez: ¿Qué importancia tiene la traducción en su escritura?  La traducción se me ha revelado como la lectura más honda concebible, la forma más intensa de comunión con una obra ajena. Tener la oportunidad de traducir “Las flores del mal” supuso un regalo inmenso; y antes de eso, descubrir “Las ciudades tentaculares” de Émile Verhaeren, que no estaba traducido a nuestro idioma, fue como encontrar un tesoro olvidado. No puedo dejar de preguntarme ¿qué otras voces no han llegado aún a nuestro idioma? ¿Cuántos poemas maravillosos esperan todavía ser leídos?

    Muchísimas gracias, Pedro por esta entrevista tan interesante. Ha sido una enorme suerte poder contar con ella para empezar la temporada que marcará el décimo aniversario de la revista.

  • 13 preguntas y una poeta: Beatriz Gómez

    13 preguntas y una poeta: Beatriz Gómez

    Beatriz Gómez (Isla de La Palma), periodista especializada en Gestión Cultural y Escritora. Entre sus trabajos destacan las novelas cortas Por CasualidadEl Tercer Testamento y Sin respuestas. Su última publicación en prosa fue Lanzarote, isla dorada de mi niñez. Un libro de relatos cortos autobiográficos donde narra sus vivencias en la isla más occidental en la que pasó su infancia y gran parte de su adolescencia.

    Hace un tiempo ya publicamos una reseña de su obra de teatro Inocente ,hasta que se demuestre lo contrario. Hoy la vamos a entrevistar.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    La literatura ha estado presente en mí desde temprana edad. Con trece, catorce años ya escribía poemas y con diecisiete ya había escrito mi primera novela que fue publicada poco tiempo después. Mi vida siempre ha girado en torno a la cultura y el arte. Siempre tuve un acercamiento a ciertas expresiones artísticas. Por parte de mi padre, la música, la escultura…, por parte de mis tíos, la pintura… 

    No concibo la vida sin disciplinas artísticas y sin cultura. Son mi modo de expresión, la forma en la que contar la vida, de exteriorizar sentimientos. En la actualidad tengo la gran fortuna de trabajar en lo que me apasiona y en lo que me he formado. Soy periodista, de la rama cultural especializada en gestión y también tengo una productora audiovisual. Las ramas artísticas con las que más proyecto son el cine, la literatura y el teatro.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Seguramente fueron otras que no recuerde, pero los que sí me marcaron fueron los textos de Félix Francisco Casanova y los de Vargas Vila. Los dos, dentro de su “loca cordura” me hicieron bucear en mis pensamientos. Creo que cuando un texto logra eso, todo cobra sentido.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Me siento más cómoda con la prosa y la dramática, pero la lírica es inevitable no abordarla. Tengo mis momentos y la poesía, sobre todo está presente cuando estoy muy sensible. Quizás podría definirla así: “hiperestésica”.

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    No solo el lenguaje poético, creo que en todos los lenguajes. Sin duda, ha habido una evolución. Crecemos y el lenguaje crece con nosotros. A nivel vocabulario creo que es inevitable. Más lecturas, mejor proyección, más enriquecimiento lingüístico, mayor retórica. En cuanto a temáticas, me mantengo en la denuncia social, en el amor y el desamor, en los valores…

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Esta pregunta me la han hecho muchas veces, pero me encanta responderla. Hay una cosa que nunca falla y es la que funciona, a mí, por lo menos. Sé que está terminado cuando consigue emocionarme, y eso ocurre cuando se resbala una lagrimita por el ojo. Es un momento de viveza. Lo siento y lo vivo.

    En cuanto a la corrección, cada vez soy más exigente con eso. Lo reviso muchas veces, pero también lo dejo dormir un tiempo para volver a darle una vuelta.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Tanto con la poesía como cualquier otra expresión artística con la que me expreso me gustaría poder llegar a muchas personas. Dejar huella de alguna manera es lo que quiere cualquier artista, sea para bien o para mal, pero influir o marcar siempre es necesario. El arte que pasa por ti y no te dice nada no será nunca ni un estímulo, ni una necesidad, ni nada que te pueda aportar algo en la existencia. Es necesario para el desarrollo social, está diseñado para hacernos pensar y plantearnos muchas cosas. Y para los artistas, es nuestra manera de expresarnos y reivindicarnos. Si a través de él no lo conseguimos es como si hubiéramos fracasado.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Estamos en la era digital donde cada vez se suben más audiolibros a internet. Es genial sentir el papel, oler las hojas, deleitarte con los párrafos…, pero, escuchar un buen texto es música para los oídos. Esa es la realidad, por eso las considero necesarias y personalmente me gustan mucho.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?

    Es una buena manera de conectar con el público y tener ese feedback. Volvemos a lo de antes, estamos en una era en la que internet nos sirve de gran ayuda si sabemos utilizarlo bien. Tu trabajo puede llegar a todos los rincones del planeta si nos lo proponemos y eso es maravilloso. Es una gran herramienta sin duda.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Me gustan mucho los poemas de poeta canario Pedro Flores. No podría recomendar solo uno porque todos son muy buenos, así que yo les invitaría a leer sus obras. Pero como canaria también recomendaría a todos los autores de nuestra tierra porque hay mucho talento literario y creo que merecen la oportunidad de ser descubiertos.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Últimamente leo más libros técnicos que otra cosa. Estoy en un momento de mi vida en  el que me sigo formando y poco tiempo me queda para otras cosas. Pero también estoy presentando libros casi todos los meses en un proyecto de autores canarios que estoy realizando en mi Isla y esos autores sí que me los leo para preparar la presentación. Así que hay un poco de todo, desde libros de relatos, novelas…, hace una semana presente un cuento infantil y dentro de unas semanas presentaré el poemario de una autora de aquí, así que navego entre la variedad que eso nunca aburre.

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Tengo la fortuna de impartir talleres de escritura creativa en bibliotecas y centros educativos. Conecto muy bien con los jóvenes porque les cuento mi historia en primera persona y cuando ven que alguien con diecisiete años ha podido escribir y publicar se motivan muchísimo, supone un gancho para ellos. 

    Como autora que experimenté esa vivencia les diría dos cosas, la primera es que nunca se rindan, en la lucha está triunfo. No importa las puertas que se cierren al principio, eso no es motivo de desánimo, sino de mayor motivación. Y segundo, creer en sí mismos. Si crees en lo que escribes o lo que haces, no dejes que nadie te diga que no sirves para ello. 

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Entiendo que cada vez se lleve más la autopublicación. Cada vez los contratos son peores para los escritores y la propiedad intelectual hay que pagarla. Quizás se deberían tomar otras medidas en las que pudiésemos ganar todos. Sería lo ideal porque hay una cadena enorme para que un libro llegue a las librerías y es una pena que los autores sean los menos que ganen con su trabajo.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Pues quizás, me hubiera gustado que me preguntaras ¿De qué es lo que te sientes más orgullosa en la vida? Eso es algo que me repito constantemente, pero que nunca lo he expuesto públicamente. Quizás en otra ocasión, te la pueda responder.

    Gracias por esta maravillosa entrevista en Poémame. 

    Muchas gracias, Beatriz.

  • 13 preguntas y un poeta: Jorge León Gustà

    13 preguntas y un poeta: Jorge León Gustà

    Jorge León Gustà (Barcelona, 1962) es doctor en Filología Hispánica y catedrático de educación secundaria. Ha desarrollado su actividad como autor de diferentes manuales de lengua y literatura castellana (Cruïlla, Verebum) y realizado diversas publicaciones de investigación literaria. Ha editado las Poesías completas del Mosquera de Figueroa, poeta del siglo XVI (Alfar, Sevilla, 2015), la comedia Los melindres de Belisa de Lope de Vega (Prolope-Milenium, Lérida, 2007) y Cuatro entremeses inéditos del Siglo de Oro (Madrid, Verbum, 2018). Es autor, además, de diferentes obras en prosa, como el libro de viajes Un veterinario en la nieve (Godall Edicions, Barcelona, 2017), coescrito con Jaime Martínez Sallés, y la novela Gotas de lluvia (Libros Indie, 2020). Además, ha publicado el poemario Pequeños fragmentos rotos contra el cielo, El llop ferotge, Gerona, 2013. Publica asiduamente artículos de crítica literaria en la revista digital Las nueve musas.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde siempre, que yo recuerde, he sido un apasionado de la lectura. Tuve la suerte de nacer en una familia en la que la Literatura ocupaba un lugar central. Por parte paterna, mi abuelo había sido director de un  periódico, y había publicado algún libro de poemas, estrenado obras de teatro… Mi padre trabajaba para diferentes editoriales, además de escribir él mismo diferentes libros, una novela, investigación de historia, etc. Para mi madre, la poesía tenía un lugar preeminente: su tío era un conocido poeta catalán ganador en varias ocasiones de los juegos florales. De este modo, mi inclinación a la literatura estaba predestinada. Lo raro hubiese sido escoger otro camino. No es de extrañar, por tanto, que estudiase Filología y que dedicara mi tesis doctoral a la investigación literaria. 

    He sido catedrático de educación secundaria durante años, hasta que me he jubilado. Mientras trabajaba, combiné mis clases con la investigación literaria, especialmente centrada en la poesía y el teatro del Siglo de Oro. Poco a poco, fui publicando diferentes tipos de libros: escolares (manuales de secundaria de Lengua española y Literatura), de investigación (alrededor de la literatura del Siglo de Oro) hasta que, finalmente, la creación fue abriéndose paso, especialmente con el nuevo siglo.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas no fueron tales, pues recuerdo a mi padre leyéndonos (a mi hermano y a mí, al acostarnos) fragmentos del romancero, el ciclo dedicado al Cid. Posteriormente, mi contacto con la poesía fue en el colegio, donde descubrí a los clásicos.  Resulta difícil señalar qué autores me han influido: la poesía metafísica de Quevedo, los poemas amorosos de Salinas, Guillén, Rubén Darío… Pero yo diría que ninguno de ellos se puede rastrear en mis poemas.

    3.- ¿Cómo definiría su poesía?

    No sé si puedo definir mi poesía. Solo sé decir cómo me gustaría que fuese: íntima y que logre llegar de manera directa al lector. Mi intención al escribir un poema es comunicar aquellas sensaciones que he podido vivir en algún momento. Y también, por supuesto, aquello que se ha intuido y que el lenguaje resulta insufiuciente para expresarlo. Se ha de acudir, entonces, a la imagen, el único modo de conseguir que el lector experimente aquello que yo llegué a sentir en algún momento. El lenguaje cotidiano nos sirve para comunicar hechos,  ideas y conceptos. Pero, ¿cómo podemos hacer comprender, revivir, las sensaciones, lo sentido en experiencias concretas con el lenguaje cotidiano?

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    No sé si se ha producido una gran evolución, pues publico este año mi tercer libro de poemas. Es cierto que con el tiempo me he visto más seguro de lo que yo quería decir y de los materiales que tengo a mi alcance (las palabras, las imágenes) para expresar aquello que quiero decir. Pero, quizá, en mi primer libro de poemas, Pobres fragmentos rotos contra el cielo (de 2013), destacaba cierto minimalismo, una búsqueda de lo esencial, un intento de evitar la adjetivación, sobre todo la más superflua; esto no lo encuentro en el siguiente poemario, El día y todas las cosas me esperan (2022). La distancia temporal obliga a un cambio de estilo, porque uno ya no es la misma persona, y la escritura, aunque sigue siendo experimentación en todo momento, está más segura de sí misma y de sus posibilidades expresivas. 

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Es algo intuitivo: cuando se relee un poema por enésima vez y ya no es necesario corregir o cambiar nada, cuando se encuentra en él todo lo que se quería decir con él. Entonces, te llena cierta satisfacción por haber alcanzado el objetivo previsto. 

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    No sé si la poesía puede tener un objetivo, pues esta idea me resulta demasiado utilitarista y creo que el poema está en las antípodas de este planteamiento. Si puede servir para algo es para que el lector se adentre en el poema y una sensación o, mejor aún, aquello que el poeta ha intuido. A través del poema, el lector puede despertar en él una sensación que tenía olvidada, si es que no perdida en los rincones del inconsciente. El poema puede servir, como mucho, para plantear preguntas, pero no creo que aporte respuestas. 

    7- ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    La verdad, ha sido algo que no me esperaba, que he descubierto con los años. Lope de Vega decía que la poesía estaba hecha para la soledad de la alcoba, porque partía de la base de que debía ser leída en la intimidad. No creía que la poesía debiera dirigirse a un público colectivo, pues para eso estaba el teatro que él mismo escribía. Sin embargo, con el tiempo, he descubierto que las lecturas en vivo son un modo de llegar a un público cercano que probablemente de otra manera no te conocería. Al fin y al cabo, este es el origen de la poesía lírica entre los antiguos: el recitado de los poemas acompañados de la lira. En un buen recitado quizá no se puede apreciar toda la riqueza que encierra un poema (sería necesaria la intimidad de la alcoba de Lope), pero sí permite disfrutar de otros aspectos (rítmicos, sonoros, etc.) que presenta y que no siempre se aprecian en una lectura silenciosa. Recuerdo que en la universidad mi profesor (y el de tantas generaciones de filólogos), José Manuel Blecua (padre), nos insistía en que debíamos leer en voz baja haciendo trabajar las cuerdas vocales para apreciar estos aspectos fónicos del poema. 

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Es fantástico. Primero porque le da un uso muy diferente y enriquecedor del que se tiene de manera habitual. Pero, sobre todo, es el modo de llegar a muchos lectores, cosa que resulta siempre muy difícil. Si yo escribo desde Barcelona, ¿quién puede leerme en papel en Bogotá? Los canales de distribución no son tan efectivos. Esto lo soluciona internet. Lo mismo pasa con las revistas. Hacer una revista en papel resulta muy dificultoso, pero también caro. Además, está el problema de la distribución. En cambio, su publicación digital es mucho más sencilla. 

    Sin embargo, he de decir que, a pesar de sus ventajas, el papel sigue teniendo una categoría específica. Yo mismo he publicado durante muchos años artículos de crítica literaria en una revista digital, Las nueve musas. Sin embargo, llegó un momento que deseé ver una parte de esos artículos en papel. Y así lo hice: publiqué “Un soneto me manda hacer Violante” y otras historias de la Literatura en papel porque consideré que le daba más prestigio, aunque tuviese un público lector potencial más reducido. 

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    ¿Solo uno?  No es tarea fácil. Pero, ya que recientemente, por desgracia, ha fallecido, recomendaré  un poema de Andrés Sánchez Robayna: Luz de Fuerteventura, “Jables sin nadie, perros en la orilla”, incluido en Palmas sobre la losa fría. Un viaje a través de la luz y la pureza de la tierra que culmina en el amor. ¿Qué más puede pedirse?

    10 – ¿ Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Normalmente, no leo uno solo: combino novela, poesía, ensayo. Estoy leyendo una novela de esas que los pedantes llaman “de culto”, que he descubierto ahora y que me está resultando tan sorprendente como enriquecedora: La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez, publicada en 1976. Leyéndola uno se da cuenta de cuánto ha cambiado la narrativa en este tiempo: frente a la experimentación que alcanzó hasta la novela de los 70 (es un monólogo interior), en la actualidad triunfa la novela de género en la que lo principal es exclusivamente la narración de la historia, sin mucho más objetivo que entretener al público lector. También leo la Al borde de José Corredor-Matheos, poeta por el que siento una especial devoción. En este libro ha logrado reducir la expresión hasta la pura esencia . En cuanto a ensayo, estoy repasando la biografía que Ian Gibson escribió sobre Machado, aprovechando que es el 150 aniversario de su nacimiento. 

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Es una pregunta difícil. Me ha pasado gran parte de mi vida dando clase, y sé que los consejos que puedas darle a un joven, sobre todo a un adolescente, caen, en su mayoría, en saco roto. Lo que le puedo aconsejar es lo más obvio, aunque parece que últimamente resulta bastante escaso: que lea, que lea mucho, preferentemente buena literatura. Antes, la literatura, además de ser un modo de colmar el placer estético, era una manera de pasar el rato. En la actualidad, el entretenimiento, el ocio, se rellena de otros modos, aunque no son formas muy inteligentes de entretenimiento. Parecen solo consumo. Y, en segundo lugar, aunque tenderá al principio a una escritura mimética de lo que ha leído, busque su propia voz: que sea sincero, no pretendidamente literario. Y que tenga paciencia: a veces uno se descorazona porque no le salen las cosas o no le hacen caso. Muchas veces es cuestión de persistir. Perseverancia y paciencia.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que, por desgracia, en los tiempos actuales, está demasiado sometida al imperativo económico. En novela resulta más que evidente: lo que interesan son los autores mediáticos, más periodistas que artistas. Esto significa que la novela se está convirtiendo en algo comercializable, y la editorial es una suerte de sistema de producción que vende libros como pudiera vender otros productos de consumo. En cuanto a la poesía el panorama es muy diferente: aunque sea un sector muy minoritario (en números de lectores), el elemento comercial también está presente. Pero aquí el factor comercial se crea de otro modo: ya no interesa descubrir a un autor, sino lograr una coedición de un  libro que asegure los ingresos por el libro.  Dirán que las condiciones de las distribuidoras obligan a a este planteamiento, pero el problema es que la editorial deja todo el trabajo de promoción al mismo autor, y se lava las manos. Por ello, salvo excepciones, el interés cultural es escaso, y solo interesa el económico. Además, las editoriales de prestigio son cotos vedados para la mayoría de autores: ellas planifican su temporada y poco o nada les interesan los manuscritos que no hayan solicitado o promovido. 

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

    Tengo en la actualidad un libro a punto de salir: una antología de poemas, la mayoría sonetos, del Siglo de Oro español que desarrollan sueños eróticos. Van desde Juan Boscán (en el siglo XVI), aunque con algún antecedente, hasta sor Juan Inés de la Cruz. Por otro lado, estoy también a la espera de publicar un nuevo libro de poemas, que en un principio, saldrá este año, aunque no sé cuándo.  Y otros proyectos que no nombro porque aún no se han concretado…

    Muchas gracias. Amigos y amigas, antes de despedirnos, vamos a escuchar la voz del poeta Jorge León Gustà.

  • 13 preguntas y una poeta: Sol Mussons

    13 preguntas y una poeta: Sol Mussons

    Hoy vamos a entrevistar a Sol Mussons, poeta nacida en Barcelona y que cuenta con dos poemarios publicados recientemente: Objetos perdidos, (Barcelona, Ediciones Letraheridas 2023) y Vertebrada, (Valencia, Cuadranta, 2024).

    Vamos a ver qué nos tiene que decir.

    1 ¿Podría contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy licenciada en Filología inglesa por la Universidad de Barcelona y me especialicé en Literatura Americana y de la Commonwealth. Fui profesora de Secundaria y dirigí un centro de arte municipal en Caldes d’ Estrac. Actualmente, escribo a tiempo completo artículos sobre poesía para las revistas Quimera y Letraheridas y estoy ultimando mi tercer poemario. 

    2 ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y cómo le influyeron?

    Los Sonetos de William Shakespeare, los de Garcilaso y los Cuatro Cuartetos de T.S. Eliot me impresionaron profundamente en mi adolescencia y fueron el motor para empezar a escribir. Aún los releo con una cierta frecuencia.

    3 ¿Cómo definiría su poesía?

    La poesía es para mí un esfuerzo de búsqueda de belleza y precisión en un bosque de palabras. Escribo desde el yo, aunque haya mucho de autoficción, para profundizar en las temáticas que aparecen en mis poemas reiteradamente: la vejez, la pérdida, el desamor, el dolor físico y la muerte. 

    4 ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sin duda. En mi caso escribía en un lenguaje muy desnudo, de versos cortos, pocas subordinadas y cargando el peso en las imágenes. Ahora escribo versos y poemas más largos y también veo cambios en el tipo de lenguaje que uso. Sin embargo, esta fluencia no ha sido en absoluto buscada sino encontrada.

    5 ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Decía Borges que la única manera de dejar de corregir es publicar. Yo escribo de un tirón a partir de la idea germinal y después lo dejo “dormir” y lo pulo en sucesivas versiones. La verdad es que cuando el libro llega de la imprenta, seguiría corrigiendo y, aunque mis libros son proyectos cerrados en cuanto a su temática, los versos siguen abiertos a cambios que no descarto publicar en otro poemario alguna vez.

    6 ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Supongo que todos deseamos una cierta proyección, pero escribo porque es una pulsión que no puedo evitar y que forma parte de quién soy. La finalidad diría que es la propia escritura, alcanzar la excelencia dentro de mis capacidades y posibilidades, encontrar mi voz. Tengo un largo camino por delante.

    7  ¿Qué lugar ocupan las lecturas en vivo para una poeta como usted?

    Me encantan. Hay mucha emoción en la respiración y las pausas de un poeta que lee sus propios versos en voz alta; al fin y al cabo, hemos encerrado la poesía en el papel desde hace relativamente pocos siglos. 

    8. ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios, cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Estoy totalmente a favor. No podemos, ni probablemente queramos, sustraernos a los avances del siglo XXI. Gracias a todos esos nuevos formatos he descubierto autores y personas a las que no habría tenido acceso de otra manera y que me han enriquecido con su poesía y sus conocimientos.

    9 ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?

    Cualquier poema de La descripción de la mentira de Antonio Gamoneda, cualquier poema de Hombre solo de Eduardo Moga, quizás mi favorito sería “El aire, impenetrable” y “Volar” en Trànsit entre dos vols de Anna Aguilar-Amat.

    10 ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Las Transfiguraciones de Jay Wright, en edición bilingüe prologada y traducida por Eduardo Moga (Sevilla, Hojas de Hierba, 2024), Écrire, de Marguerite Duras (París, Gallimard, 1993) e Historia de la muerte en Occidente de Philippe Ariès (Barcelona, Acantilado, 2024). Me gusta leer varios libros a la vez.

    11. ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Aunque no soy joven, yo misma estoy empezando, así que aconsejaría lo que me digo a mí misma y practico: esfuerzo, perseverancia, rutina de trabajo diaria, humildad para aprender y mucha, mucha, mucha lectura.

    12 ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La cultura es un negocio y los libros se han convertido en un producto de consumo rápido. Con respecto a los autores, es siempre David contra Goliat, pero es maravilloso encontrar un editor que crea en lo que haces y se ocupe de acompañar el libro. 

    13 ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y que no le he hecho?

    Ninguna, es un cuestionario muy completo. En realidad, me alegra que no me haya preguntado por qué escribo poesía, que se escribe desde los márgenes, y no novela.

    Gracias amigos y amigas por haber llegado hasta aquí. Ahora vamos a escuchar a la poeta.

  • 13 preguntas y una poeta: Ana Nayra Gorrin

    13 preguntas y una poeta: Ana Nayra Gorrin

    En nuestra sección de entrevistas, hoy tenemos el placer de hablar con Ana Nayra Gorrin, una poeta canaria, nacida el 28 de marzo de 1979 en Santa Cruz de Tenerife, que nos ha contestado a nuestro cuestionario habitual. Disfrútenlo.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me llamo Ana Naira Gorrín Navarro —también Nayra—. Soy natural del municipio de Santiago del Teide, una tierra que llevo profundamente arraigada. Desde muy pequeña sentí fascinación por la lectura y la escritura. Comencé leyendo con avidez los libros de la colección El Barco de Vapor, y desde entonces no he dejado de leer ni un solo día. Mi afición por escribir nació casi al mismo tiempo: recuerdo cómo, siendo aún niña, llenaba cuadernos grandes de espiral con cuentos y relatos nacidos de una imaginación desbordante, que encontraba en la literatura su mejor refugio. 

    Aunque la vocación literaria ha sido siempre una constante, mi trayectoria profesional ha seguido otros caminos. Estudié Derecho en la Universidad de La Laguna, Contabilidad y Finanzas en el Centro de Estudios Financieros de Madrid, y cursé un ciclo superior en Gestión de Recursos Humanos y Prevención de Riesgos Laborales a través de la Universitat Oberta de Catalunya. Hablo varios idiomas y desde hace dieciocho años me dedico a la administración hotelera.

    Soy también superviviente de la violencia machista, una vivencia que marcó profundamente mi vida y me convirtió en madre soltera siendo muy joven. Desde entonces, colaboro activamente con la Fundación Ana Bella, que trabaja en apoyo a otras mujeres que han pasado por situaciones similares. Esa experiencia vital ha impregnado mi voz literaria, especialmente en la poesía, donde la denuncia, la memoria y la esperanza se entrelazan como pilares de mi escritura.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Fueron en el instituto, estudiando las obras de Antonio Machado, Federico García Lorca… Aunque no creo tener influencia de ellos en mis poemas. 

    3 – ¿Cómo definiría a su poesía?

    Cuarenta soles, un mar es un poemario muy personal, donde recojo vivencias, emociones y reflexiones nacidas de mis cuarenta años de vida. Escribo desde las entrañas, con un estilo libre, orgánico y directo, tocando temas como el amor, la maternidad, la violencia machista, la salud mental y, por supuesto, mi identidad canaria. Hay mucho de denuncia, de memoria y de paisaje emocional. Son versos que hablan de resiliencia, de transformación y de libertad. Es mi forma de abrazar al mundo con palabras y también de sanarme a mí misma mientras escribo.

    4 – ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, sin duda. Creo que el poeta evoluciona, igual que lo hace cualquier persona a lo largo de su vida. En mi caso, al venir del mundo de la narrativa, mi lenguaje poético ha ido ganando en síntesis, en simbología y en desnudez emocional. Antes me aferraba más a la forma, pero ahora busco que cada verso sea una verdad cruda, sin adornos innecesarios. He aprendido a confiar en el poder del silencio entre palabras, en lo que no se dice pero se siente. La vida, con sus luces y sombras, me ha llevado a escribir desde un lugar más honesto, más visceral. La poesía ha sido para mí un espacio de libertad total, donde he podido explorar otras formas de contar. 

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Para mí, un poema nunca está completamente terminado, pero llega un momento en el que “dejo de tocarlo”, porque siento que ya ha dicho lo que necesitaba decir. Es algo muy intuitivo: cuando al leerlo en voz alta me emociona o me remueve, aunque sea solo un poco, sé que está listo para volar. En cuanto a la corrección, suelo dejar reposar el texto unos días y luego lo releo con otros ojos, como si fuera de otra persona. A veces cambio una palabra, otras veces un verso entero, y otras simplemente acepto que la imperfección también forma parte de su verdad. La corrección no es solo técnica, es también emocional: hay que saber cuándo intervenir y cuándo dejar que el poema respire por sí solo.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Con mi poesía me gustaría provocar reflexión, sacudir conciencias y, sobre todo, dar voz a quienes han sido silenciadas. Escribo desde la experiencia, pero también desde el dolor y el amor. Muchos de mis poemas nacen de heridas propias y colectivas, especialmente ligadas a la violencia machista, a la desigualdad, a la carga invisible que tantas mujeres arrastramos. Mi fin es aportar a la lucha desde la palabra, desde la emoción, desde lo íntimo que también es político. Si alguien se siente acompañada, comprendida o se atreve a alzar su propia voz después de leerme, entonces mi poesía ya ha cumplido su propósito.

    7 – ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Las lecturas en vivo ocupan un lugar muy especial para mí, porque es ahí donde la poesía deja de ser solo palabra escrita y se convierte en voz, en cuerpo, en emoción compartida. Es un momento casi mágico, donde se crea un vínculo directo con quien escucha. A veces, una mirada o un suspiro del público vale más que cualquier crítica literaria. Además, siendo una poesía con carga social y feminista, creo que leerla en voz alta la potencia, la vuelve más combativa, más cercana. Me gusta que la gente no solo me lea, sino que me escuche, me sienta y, si puede ser, se lleve algo de lo que digo a su propia vida.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?

    Me parecen una herramienta maravillosa y necesaria. Las nuevas formas de difusión han democratizado la palabra: ahora cualquier persona puede compartir lo que escribe sin necesidad de pasar por los filtros tradicionales. Eso abre posibilidades inmensas, sobre todo para quienes escribimos desde los márgenes o con una voz que no siempre encaja en lo comercial. Yo misma he llegado a lectores gracias a las redes, a blogs o a revistas digitales. Lo importante, creo, es no perder la honestidad en lo que se dice. No escribir solo para el “me gusta”, sino para comunicar algo verdadero. Y si esa verdad logra emocionar, remover o hacer pensar, entonces bienvenida sea cualquier plataforma.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?

    Claro que sí. Un poema que me marcó profundamente es “Autopsia” de Ángeles Mora, una poetisa cordobesa que admiro muchísimo. Su poesía es de una fuerza serena, pero demoledora, y combina a la perfección la sensibilidad con la denuncia social y feminista. En ese poema, como en muchos otros suyos, se habla del cuerpo de la mujer no como objeto, sino como territorio de lucha, memoria y dignidad. Ángeles Mora logra decir tanto con tan poco, y siempre desde un lugar muy humano. Leerla es como mirarse al espejo con una mezcla de ternura, coraje y verdad.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Suelo leer dos libros a la vez, uno en francés y otro en español. Ahora mismo estoy leyendo en francés Les Enfants qui blessent de Eva Björg Ægisdóttir y en español la novela finalista al Premio Planeta 2022 Historias de mujeres casadas de Cristina Campos. 

    11 – ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Le diría que se escuche mucho a sí mismo/a, que escriba desde la verdad, no desde lo que cree que “debería” escribir. Que lea mucho, por supuesto, y muy variado, pero que no tenga miedo a encontrar su propia voz, aunque al principio suene rara o insegura. La poesía no es una meta, es un camino: no hace falta tenerlo todo claro, solo atreverse a sentir y a decir. Que no se censure, que no espere la perfección, que se permita fallar y experimentar. Y, sobre todo, que se rodee de otras voces, que comparta, que escuche, que lea en voz alta… porque la poesía, aunque nace en soledad, se completa en comunidad.

    12 – ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en un momento de muchos contrastes. Por un lado, hay una gran oferta y una apertura a voces nuevas, lo cual es muy positivo. Pero también es cierto que sigue siendo un entorno muy exigente, donde lo comercial suele pesar más que lo literario, y donde muchas veces cuesta abrirse camino si no encajas en ciertas fórmulas. Afortunadamente, están surgiendo editoriales independientes y espacios alternativos que apuestan por propuestas más valientes, como la poesía social o la literatura feminista. Creo que quienes escribimos tenemos que combinar la ilusión con una mirada crítica y realista, sin perder nunca la pasión por contar lo que sentimos y creemos necesario decir.

    13 – ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me habría gustado que me preguntaras por las condiciones en las que trabajamos los escritores en España, especialmente en lo que respecta a la ley del libro y a los beneficios económicos que realmente recibimos por nuestras obras. Muy poca gente sabe que, tras años de trabajo, promoción y creación, el porcentaje que recibimos por cada ejemplar vendido suele ser ridículamente bajo. La mayoría de los beneficios se los llevan otros eslabones de la cadena. Es una situación que invisibiliza y precariza nuestro trabajo, como si escribir fuera un hobby y no una profesión. Creo que es necesario abrir este debate, dignificar la figura del autor y revisar un sistema que, tal como está, no protege ni valora suficientemente a quienes creamos cultura.

    Entonces, Ana Nayra, ¿qué me contestarías si te hiciese esa pregunta que me propones?

    Las condiciones en las que trabajamos los escritores en España son, en muchos casos, desalentadoras. La  ley del libro, tal y como está planteada, no protege de forma efectiva al autor, que es, paradójicamente, el origen de toda la cadena editorial. Recibimos entre un 8% y un 10% del precio de venta de cada ejemplar —cuando no menos—, lo que significa que, por cada libro vendido, el beneficio real que percibimos es mínimo, especialmente si no somos autores/as superventas. 

    Además, el esfuerzo que hay detrás de una obra —escritura, corrección, promoción, presentaciones— rara vez se ve compensado económicamente. La mayoría de nosotros/as compaginamos la escritura con otros trabajos o vivimos de otras fuentes de ingresos. Es una realidad que conviene visibilizar, porque detrás de cada libro hay años de entrega, de tiempo robado a la vida personal, y de una vocación que se sostiene más por amor al arte que por reconocimiento económico.

    Creo que es urgente revisar este modelo y dignificar la figura del autor. No solo por justicia, sino porque la cultura no puede construirse sobre la precariedad de quienes la crean.

    Muchas gracias, Ana Nayra por tus respuestas y por compartir un rato con nosotros.

    Gracias de corazón por ofrecerme este espacio y por permitirme compartir no solo mi obra, sino también las inquietudes que nos atraviesan a quienes escribimos desde la pasión, la conciencia y el deseo profundo de seguir construyendo belleza y verdad con palabras.

    Amigos y amigas, gracias una vez más por haber llegado hasta aquí. Como premio, vean y escuchen a la poeta en directo.

    No se olviden que pueden tener todas las noticias y actualizaciones de la obra de Ana Nayra Gorrin en su página web www.ananayragorrin.com 

  • 13 preguntas y una poeta: Dolors Fernández Guerrero

    13 preguntas y una poeta: Dolors Fernández Guerrero

    DOLORS FERNÁNDEZ GUERRERO (Barcelona, 1968) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona.
    Autora de narrativa y poesía, ha colaborado con artículos de creación, ensayísticos y de crítica literaria en diversas publicaciones, entre otras: ‘The Riveraine Muse’ (India), ‘El Ciervo’, ‘Zenda’, ‘Vallejo & Co.’ (Perú), ‘Pliego Suelto’, ‘Clarín’, ‘El Punt Avui’, ‘Estación Poesía’, ‘Nagari’ (EE.UU.), entre otras.
    Es secretaria de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), donde ha organizado diversos eventos y administra el blog literario Despeñaverbos (http://xn--despeaverbos-ehb.es/), con más de 1.700.000 visitas.
    Como gestora cultural, de 2018 a 2024 ha sido presidenta del colectivo literario El Laberinto de Ariadna, con sede en el Ateneo Barcelonés.

    Es una autora que se mueve en diversos géneros: novela, ‘El club del tigre blanco’, Gaspar & Rimbau. Valencia, 2020.; novela corta, ‘Halogramas’, KDP. Amazon 2021 y ‘Huye, Alisa’, KDP. Amazon, 2021; poemario ,’Mi corazón mordido por tus labios’, La Marca Negra Ediciones. Murcia, 2017 y diversas antologías. A todo ello hay que añadir el accésit del Premio Vitruvio de Poesía 2024 con la publicación del poemario ‘La memoria de la piel’ y el hecho de ser finalista del 73 Premio Planeta de Novela 2024 con la obra inédita ‘Lluvia de cristal’.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Bueno, resumir una vida en pocas líneas es complicado, pero lo intentaré. Estudié Filología Hispánica porque desde niña sabía que lo mío eran las letras y porque enseguida descubrí mi vocación literaria. Crecí leyendo tebeos y las aventuras extraordinarias de Julio Verne, y muy pronto me pasé a los grandes autores de la literatura universal. La poesía llegó más tarde, de la mano de Bécquer y Espronceda, y a partir de ahí la carrera ha sido imparable. 

    No obstante, tardé mucho en decidirme a escribir por razones ajenas a la literatura. Desde que publiqué mi primer poemario, Mi corazón mordido por tus labios, han transcurrido ocho años y a partir de ahí todo ha ido muy deprisa. En 2024 obutve el accésit del Premio Vitruvio de Poesía y por esa razón en febrero de este año ha salido publicada en la misma editorial Vitruvio La memoria de la piel. Me siento muy satisfecha, sorprendida por este reconocimiento y a la vez agradecida. Al jurado del premio, a mi editor Pablo Méndez, a Vitruvio y a todos los lectores que leen La memoria de la piel y me comentan cuál es su poema favorito. Es una experiencia increíble que le da una dimensión diferente a mi poesía.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Como decía antes, entré en la poesía con el famosísimo libro de Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y leyendas, con El estudiante de Salamanca y la Canción del pirata de José de Espronceda, ambos autores integrados en el temario escolar de entonces. Antonio Machado fue una figura insoslayable y también recuerdo la impresión que me causó Blas de Otero y su famoso soneto que empieza: “Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,”, que me impresionó sobremanera, sobre todo aquel fragmento, el hemistiquio que dice: “horror a manos llenas” referido a la vida del “hombre” así, en masculino. Federico García Lorca me dejó mucha huella, con su Romancero gitano, a pesar de que tardé en comprenderlo, y Miguel Hernández me pareció pura fuerza totémica.

    Pero tampoco quiero dejar de hacer mención de la lírica tradicional, aquellos romances apegados a la oralidad y a la sencillez expresivas. Realmente, me he movido con unos cuantos referentes, no muchos, pero poderosos. Más adelante apareció Vicente Huidobro y su Altazor, un poemario portentoso, y otros nombres: Pablo Neruda, Octavio Paz, Cesare Pavese, Francisca Aguirre y su canto desolado que es Ítaca

    Siendo franca, siempre he sido muy selectiva.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    La imparcialidad del propio autor es casi imposible, pero si de lo que se trata es de saber cuál es la percepción que tengo de mi escritura, yo diría que me muevo entre lo sensorial y lo rítmico; entre el misterio de la existencia, con esa herida permanentemente abierta que supone vivir, en esa dialéctica. Como diría Miguel Hernández: 

    Llegó con tres heridas:
    la del amor,
    la de la muerte,
    la de la vida. 

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Por supuesto que sí, vivir es evolucionar y el poeta que no lo haga es que se ha enclaustrado en su torre de marfil y se niega a tomar contacto con la realidad, con el devenir de su propia existencia. Yo me nutro de la tradición literaria en la que me he forjado, por supuesto, pero también de los avatares y contingencias de la vida, de un propósito estético que se sobrepone a la escritura, a menudo de modo inconsciente, a través del cual se va moldeando la obra poética.

    En mi caso, dado que no tengo un histórico al que recurrir porque solo he escrito dos poemarios, yo diría que no se aprecian grandes cambios. Si acaso, en mi último poemario me he vuelto más directa en la expresión, más pasional. Mi poesía se presenta con menos subterfugios y veladuras, a verso descubierto. Me he ido desvistiendo de un cierto pudor, me he atrevido a tener una voz propia, con el riesgo que eso representa. No ha sido premeditado, por supuesto.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando lo leo en voz alta y las palabras “encajan”, la sonoridad del verso me lleva al lugar del poema, cuando la coherencia interna del poema no tiene fisuras a mi juicio. Entonces me parece completo, se produce la alquimia: fondo y forma se ensamblan en un todo compacto. Es en ese momento cuando lo doy por terminado.

    Si lo anterior no sucede, hay dos opciones: o encuentro el “fallo” y rectifico lo escrito, la palabra, el verso o los versos; o lo desecho y vuelvo a empezar. O lo abandono porque ese no era el camino, que también sucede, aunque no es lo habitual en mí. En definitiva, es un proceso muy intuitivo.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Para mí la poesía es un fin en sí mismo. No practico “poesía para…”. Es decir, no le atribuyo una función ética, social, doctrinal, terapéutica ni nada de eso. No creo en ese tipo de poesía, aunque todos esos temas puedan estar implícitos porque, como decía antes, vivo en una realidad social y política determinada que inevitablemente me condiciona. Sin embargo, en mi exposición hay una contradicción implícita, porque la aspiración de cualquier poeta o escritor, más allá de la expresión del propio yo y de la mera función estética, es “conectar” con sus lectores, aunque solo sea uno, expandir lo que el yo poético ha deglutido y luego creado. Poíēsis en griego clásico es “creación” y en toda creación el “otro” refrenda la obra. 

    De modo que la literatura es la lucha del “yo” por expandirse entre sus semejantes a través de una creación propia. El tema es complejo a mi modo de ver… 

    7- ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Creo que los recitales conectan la obra poética con el público, son un termómetro que a cada autor le indican la “temperatura” de su propia poesía. Aportan una dimensión viva, real del hecho poético.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?

    Simplemente me parece natural y lógico que se empleen los nuevos canales de comunicación para transmitir poesía o cualquier otro género literario. Bien usados son una herramienta increíble, permiten un alcance muy superior a los de los medios tradicionales.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?

    Recientemente he descubierto la poesía de Jorge Pérez Cebrián, un poeta joven valenciano que me parece realmente bueno, prometedor. De cuánta noche cabe en un espejo, Premio de poesía Arcipreste de Hita 2021, ha sido para mí un hallazgo. Por ejemplo, este par de versos del poema titulado “El resto”: 

    Su hombro es demasiado firme para el consuelo
    demasiado afilado para el daño.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Entre dos nadas de Francisco Brines, poeta exquisito. Se trata de una antología consultada, realizada por otro gran poeta, Alejandro Duque Amusco, publicado en la editorial Renacimiento. Su palabra poética rezuma sabiduría.

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho, incansablemente, a los grandes poetas, a los consagrados y también a sus coetáneos. Mientras tanto, que escriba y vaya depurando su expresión, su estilo, hasta que encuentre su propia voz. Que sea exigente y nada autocomplaciente. Hay que tener respeto por el lector, que esa exigencia sea un motor de crecimiento. Y, sobre todo, que no desfallezca. El camino puede ser arduo, pero si es lo que desea, si siente que algo inexplicable lo empuja a seguir el camino de la poesía, entonces no puede rendirse.  

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Tal y como su nombre indica, es una industria. Sin más. El factor diferencial, el valor literario y artístico se ha devaluado absolutamente. Nadie habla ya de calidad en el mundo editorial, solo de ventas, proyección, marca personal, etc. Un modo de evadir y ocultar lo que de verdad debería importar. Como siempre, no todo está perdido. Es cierto que hay pequeñas editoriales que intentan suplir esas carencias, que son muchas, pero la guerra es de David contra Goliat. Su propósito es loable, pero es que no pueden ni remotamente competir con la “industria” editorial copada por los grandes grupos. No obstante, la poesía es resiliente por naturaleza. 

    Yo diría que, de un modo impreciso, la poesía acabará encontrando acomodo en nuestro ecosistema de mercados y algoritmos de búsquedas por internet. Pero también creo que para hacerlo, para recuperar el prestigio perdido, la presencia, debe reconectar con el público, hablarle de tú a tú, ofrecerle una experiencia lectora y de escucha que valga la pena, que le aporte emociones irreemplazables. 

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no le he hecho?

    ¿Es necesario publicar libros para ser poeta? Creo que ese planteamiento abre un debate muy interesante hoy en día.

    Antes de finalizar la entrevista, vamos a escuchar a la poeta recitar algunos de sus poemas.

    Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta: Luisa Chico

    13 preguntas y una poeta: Luisa Chico

    Luisa Chico, nacida en Santa Cruz de Tenerife en 1954. Es escritora, antóloga, gestora cultural, etnógrafa, folclorista, y profesora de bailes tradicionales canarios durante más de veinte años. Fundadora de la Asociación Cultural Canaria de Escritores y Escritoras (Acte Canarias) en 2018, dimitió en 2020 por motivos de salud, y retomó el cargo de presidenta en febrero de 2024. Dirige la revista «Canarias literaria» y coordina el Club de creación literaria «Alisios de Verso y Prosa».

    Asimismo, fundó la asociación de bailadores canarios “El sendero de Orijama”, y fue cofundadora de los colectivos de folclore canario “Atenguajos” y “Farutes del Atlántico” en la última década del siglo XX. Fundadora de Acte Canarias. Fundadora y directora de la revista digital   Tamasma Cultural. Y coordinadora de los Clubes de creación literaria “Alisios de Verso y Prosa” y “Tertulia Tamasma”.

    Autora de los libros: Sueños de pescador (novela). Historia de una vidabiografía de don Sebastián Melo Castellanos. Agacheros60 años de folclore, (folclore canario). Nuestros bailes, paso a paso (folclore canario), escrito conjuntamente con Diego Felipe. Burbuja vital (poesía). Crisol de letras (relatos). Delirios de madrugada (poesía), escrito conjuntamente con Eduardo García. El cumpleaños de la princesa (cuento infantil). Brandán (novela) y EXs, 50 escalones hacia el olvido (poesía).

    También ha participado en diversas antologías de poemas y relatos dentro y fuera de las islas.

    Galardonada con el Marcador de plata del Ayuntamiento de Güímar en 2020.

    Hoy ha accedido a contestar nuestro cuestionario habitual.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No será fácil hacerlo, pero voy a intentarlo. Llevo escribiendo toda mi vida y le aseguro que es bastante larga. He escrito siempre, pero comencé a publicar en los años 80 del siglo pasado. En la actualidad tengo 9 libros publicados y he participado en otras tantas antologías dentro y fuera de Canarias.

    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas, allá por los años 60, no fueron precisamente poéticas ni influyentes, leía todo lo que caía en mis manos y no eran libro de gran importancia literaria, aunque si social, más bien fueron comics o novelas de amor o del oeste que le “robaba” a mi padre.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    La suelo definir como la poesía del desahogo, dado que lo que plasmo en ella es siempre un sentimiento que da vueltas en mi cabeza y necesito sacar afuera, en estos casos lo que mi pluma emprende es un poema o la letra de alguna canción. No olvidemos que yo soy, básicamente, escritora de narrativa.

    4 -¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Naturalmente que evoluciona con la práctica y los años, lo contrario diría poco de nosotros mismos y de nuestro interés por ofrecer lo mejor en cada trabajo.

    Mis poemas comenzaron siendo rimados hasta que descubrí el verso libre, y ahora me desenvuelvo mejor con este formato.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    ¡Uf! Esta pregunta sí que es complicada. No tengo un método concreto para saberlo, me lo dicta la intuición o quizá el sentir que no queda en mi interior nada más que decir en torno a la esencia que he querido transmitir en él.

    Los corrijo mil veces antes de incorporarlos a un libro o antología. Pero nunca buscando la excelencia de la palabra sino intentando que el posible lector entienda el mensaje contenido en él con palabras sencillas y cercanas.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que mis sensaciones, sentimiento o vivencias tengan su lugar en mi obra literaria, solo eso… que no es poco.

    7 – ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Una importancia vital. Cuando escribimos no sabemos si alguien nos va a leer, el que la gente te compre los libros no te asegura esa circunstancia, quizá lo compre solo por compromiso contigo, pero las lecturas en vivo te permite mirar a los ojos al lector y saber hasta dónde le ha impactado tu poema. No existe nada más gratificante que alzar los ojos de las páginas que compartes con el público y ver lágrimas rodando en las mejillas de alguien.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Algo fundamental para que nuestras creaciones sigan llegando al mundo, por desgracia las publicaciones en papel tienen los años contados, con el añadido de que a través de Internet nuestras palabras vuelan a cualquier punto del planeta y eso te abre un enorme abanico de posibles lectores.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor o autora que le haya gustado mucho?

    Imposible. Son tantos que sería incapaz de elegir uno. Lo que sí puedo decirte es que me han dejado indiferente poemas relevantes en la historia de la poética y, por el contrario, me han hecho llorar poemas de autores prácticamente desconocidos.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    De poesía, el último de la poeta tinerfeña Balbina Rivero. De narrativa Nada de esto es verdad, de Lisa Jewell. Soy incapaz de leer de un tirón un poemario, prefiero degustarlo verso a verso y por eso voy alternando las lecturas.

    11.-¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que si ha descubierto el sendero del sentimiento por el que transita la poesía no lo abandone nunca. Le esperan horas intensas, dolorosas o felices, arropado por los versos que salgan de su pluma.

    12.-¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En declive. A pesar del gran volumen de libros que se publica actualmente en España (más de 87.000 al año), de la mayoría de esos títulos solo se venden alrededor de 100 ejemplares, por lo que poco a poco va dejando de ser un negocio rentable y eso acabará pasando factura a las editoriales, librerías y demás.

    13.-¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Solo una, el porqué sigo escribiendo a día de hoy. Me responderé a mí misma que lo hago porque escribir es para mí una necesidad vital, y no tengo intención de morir en breve plazo.

    Si quieren escucharla en directo. Aquí tienen una entrevista que le realizaron en Radio Realejos.