Categoría: 13 preguntas y un poeta

  • 13 preguntas y una poeta, Tere Vila Matas: «La simplicidad tan compleja de la caligrafía y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionaron»

    13 preguntas y una poeta, Tere Vila Matas: «La simplicidad tan compleja de la caligrafía y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionaron»

    En la tradición china, poesía y caligrafía han estado siempre estrechamente relacionadas. De ahí la decisión de entrevistar hoy a Tere Vila Matas (Barcelona, 1949), artífice de una propuesta poético-pictórica revolucionaria. Vila Matas es una pintora-poeta innovadora e infravalorada que ha sabido articular un lenguaje propio que mezcla su naturaleza occidental con conceptos estéticos orientales y una técnica china milenaria.

    Algunas personas pueden preguntarse qué tiene que ver una pintora en este entorno poético. Pues bien, en un breve artículo publicado por la Revista de literatura ALGA, Ruth Castilla Mora explica muy bien la relación entre la poesía y el arte caligráfico del que destacamos unos párrafos:

    Durante muchos siglos el arte poético en esta cultura fue consustancial al oficio de letrado. Los letrados practicaban la caligrafía así como escribían poemas, pintaban o tocaban la cítara de 7 cuerdas. Poesía, caligrafía, pintura y música formaban parte de un arte completo mediante el cual se expresaban distintas dimensiones de su sensibilidad.

    En la caligrafía tradicional hay muchas maneras de escribir un mismo carácter. Con la unificación del imperio en el s. III a.C. se retomaron los sistemas más antiguos de escritura (estilo del sello y estilo de los escribas) y se fijó su forma definitiva tal y como se mantendrá hasta la época moderna. En ese momento se desarrollaron tres grandes estilos de escritura: la regular, la cursiva y la escritura de estilo hierba (altamente estilizada y de difícil comprensión, que se sirve de designios puramente estéticos). Con este último estilo se creó un tipo de arte sumamente codificado con el que se acercó la experiencia de la caligrafía a la de una pintura sin objeto.
    La poesía china sufrió una gran transformación a principios del s. XX que culminó con el Movimiento de la Nueva Cultura (conocido también como Movimiento del 4 de Mayo de 1919), que se caracterizó por el uso de la «lengua hablada o báihuà» y que incluía en su bagaje la influencia de una literatura occidental que empezaba a ser ampliamente traducida. A pesar de las vicisitudes que sufrió la poesía por las injerencias políticas que se produjeron en la época de Mao Zedong, hoy en día este movimiento sigue siendo el punto de referencia para buscar las raíces de la modernidad de la literatura china.

    La caligrafía tampoco fue ajena a los acontecimientos socio-políticos del s. XX, y a pesar de haber mantenido su carácter propio ha recibido una profunda influencia tanto de la caligrafía japonesa contemporánea como de la pintura moderna occidental. La capacidad expresiva del trazo, las cualidades de la tinta, el valor de los espacios vacíos, son algunas de las particularidades estéticas que se han ido explorando a través de los siglos mediante las posibilidades creativas del pincel. La práctica de la caligrafía es un acto en el que entran en juego el cuerpo y el espíritu del calígrafo y que permite la concentración y la unidad de toda su energía. Más allá de las ideas que exprese, su gesto queda impregnado de su personalidad y su carácter. Es por ello que se considera que la caligrafía es más que escribir. Se trata de la vida y de vivir.

    La técnica de Vila Matas

    La técnica oriental de la que se sirve Tere Vila Matas se basa en el uso del mal llamado papel de arroz (término utilizado para referirse al papel hecho con partes de la planta del arroz, como la paja de arroz o la harina de arroz. Sin embargo, el término se aplica al papel hecho con otras plantas, o que contiene otras plantas, como cáñamo, bambú y morera) y la tinta china. Este tipo de papel es sumamente absorbente así que la tinta penetra en su interior y no queda suspendida sobre él, como ocurre con otras técnicas. Para que la tinta no se corra en una mancha incontrolable es preciso acariciar suavemente el papel y dejar que el pincel fluya siguiendo los dictados de la fuerza interna, nunca física. La técnica no permite ni titubeos ni correcciones. El pincel es un puñado de pelos en la punta de un mango de bambú, tan sensible que para manejarlo se necesitan años de aprendizaje.

    A Tere Vila Matas la avalan más de cuarenta años dedicada al trabajo e investigación de la filosofía, caligrafía y pintura orientales, fusionándolas y enriqueciéndolas con la cultura occidental. Su fascinación se remonta a los años 70, cuando, tras un proceso de búsqueda en solitario, conoció en París al maestro coreano Ung No Lee, quien le ayudó a entender que la técnica china para enfrentarse al espacio en blanco implicaba el aprendizaje de una filosofía de vida. Trabajó durante diez años con Ung No Lee y “ahora –escribió de ella el periodista Eugenio Madueno- debe de ser una de las pocas pintoras europeas capaz de confundir con sus obras a los mismos chinos”.

    En su brillante trayectoria artística cuenta con importantes premios internacionales, como el de la Innovación Artística de Nueva York y el Grand Prix de la Vigne de Francia. Sus obras cuelgan en el Museo Oriental de Valladolid, el Musée Olympique International de Lausana, el Museo Contemporáneo de Ceret o la Universidad de Bellas Artes de Seúl.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad caligráfica?

    Resumir mi vida, que ya es extensa, ocuparía mucho, pero sí puedo decir que siempre ha estado ligada al arte y muy especialmente, desde mis 17 años, a la pintura y caligrafía china que es ‘el Arte de la Escritura’ y poco a poco ha ido fusionándose con mis conocimientos de pintura occidental y me ha permitido investigar y crear un mundo pictórico y caligráfico nuevo. Todo esto ha sido y es mucho trabajo y muchos años de búsqueda imparable.

    ¿Cuáles fueron sus primeras influencias?

    Mi primera influencia fue el Maestro Sainz de la Maza, de quien aprendí pintura al óleo y dibujo, pero siempre buscando nuevas salidas para el arte. En su estudio fue donde, a través de una compañera filipina, descubrí que había una pintura que cumplía los requisitos que deseaba: la pintura china. Esta pintura no admitía corrección, sintetizaba las líneas y ‘el vacío fuera o dentro de los trazos’ era tanto o más importante que el lleno. Esa simplicidad tan compleja y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionó.

    Trabajé con ella todo el tiempo que vivió aquí, y mi compañera decidió, antes de volverse a su país, dejarme todo su material y a su vez me puso en contacto con su maestro. A través de ella y en la distancia, todo era tan difícil que al final solo fue un corto tiempo. A partir de entonces, empezó mi búsqueda y entrada en el mundo caligráfico y pictórico que ha sido y es mi vida. Decidí adentrarme en el mundo de la estética oriental y con el tiempo he ido asimilando en profundidad los planteamientos filosóficos, las técnicas del dominio del pincel y la expresividad del trazo.

    Sí, mi primer contacto con el mundo oriental fue a través de la pintura tradicional china. Lo que me marcó definitivamente fue, tras un proceso de búsqueda en solitario, conocer en Paris al gran maestro coreano Ung No Lee. Él me desveló todos los secretos del proceso por el cual él había transformado la pintura convencional china en una apasionante estética futurista.  A lo largo de diez años y en un ir y venir a Paris, a la Provenza y trabajando con él cuando podía, hice mi aprendizaje de reflexión, investigación y trabajo uniendo Oriente y Occidente, abstracción y figuración, tradición e innovación estética, siempre en movimiento.

    ¿Cómo definiría a su pintura?

    Siempre he llamado a mi pintura, ‘Fusionismo‘, puesto que es ‘mestiza‘. Utiliza toda la filosofía oriental y la filtra a través de mi mundo occidental, fusionando dos culturas.

    Sin embargo, mi técnica es totalmente oriental y se basa en la caligrafía china. Utilizo pinceles chinos, papel chino, tinta china que hago yo misma con un tintero chino y colores y pigmentos minerales. Todo ello hace que se abra un abanico de posibilidades inacabables de investigación y creación dentro de este mundo tan rico. Yo considero que es una pintura intimista, que requiere mucha concentración antes de realizarla y olvidarse de todo lo demás. Y es por eso que se la considera una forma de meditación más.

    Cuando pintas o haces caligrafía, tus pensamientos no pueden estar en otra parte, es imposible. Por eso es meditación. Cuando mueves el pincel y bailas con él sobre el papel, todo lo que vas a poner y dejar ir ya está decidido con anterioridad; después la tinta se encarga de entrar dentro del papel según tu la dirijas.

    ¿Cree que una calígrafa o pintora “evoluciona” en su pintura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético-caligráfico a lo largo de los años?

    ¡Naturalmente! Si una pintora no evoluciona pictóricamente, está muerta. Una pintora puede seguir viviendo pero si no lo refleja en su pintura, su pintura está estancada y como consecuencia acabada. La esencia de una pintora no cambia, pero si ‘está viva’, su pintura debe reflejar el paso del tiempo y no repetirse. Debe ir evolucionando con la vida, porque todo va unido.

    A la segunda pregunta, confieso que ‘progresivamente’ se va adquiriendo un mayor dominio de la técnica que permite una liberación desde lo más hondo y a través de los trazos, una liberación desde lo más profundo que habita en tu interior.

    Al comienzo es muy duro, requiere mucho trabajo: repetir, repetir y repetir. Conocer cada uno de los trazos y practicar sus movimientos para después liberarlo todo y plasmarlo en el papel. Así, poco a poco vas entrando en el placer de liberar esos trazos con el correspondiente movimiento sacándolos de sus formas establecidas, pero guardando siempre el movimiento aprendido para el manejo del pincel. De esta manera se va entrando paulatinamente en una pintura y caligrafía más libre.

    ¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?

    Siempre que pinto algo, sé perfectamente cuando llego al final. Es algo que se aprende pintando, viene con el trabajo. Pero es cierto que lo último que se hace es ‘unir toda la obra‘, lo que yo llamo en francés ‘la liaison’, enlazarlo todo, ‘ligarlo’. Eso es realmente difícil, requiere años de trabajo y experiencia.

    También le diré que cuando me pongo delante del papel en blanco y cojo el pincel, ya está todo decidido hasta el final. El proceso de trabajo es lo primero y la ejecución es lo último. Todo está decidido, sí, pero la tinta es algo vivo que el papel recoge, puesto que pinto dentro del papel y no en la superficie como se hace en occidente, donde se raya el papel por decirlo de alguna manera. Aquí, el papel es seco y yo pinto en un papel que absorbe la tinta y si es excesiva se desfigura. Por lo tanto, por mucho que alguien quisiera repetir una caligrafía exacta es imposible. Además, ‘no admite corrección’ y esto es algo que yo valoro muchísimo, y es precisamente una de las cosas más impresionantes que tiene esta pintura. A través del pincel que recoge tu pulsación y tu movimiento se hace imposible pintar y tapar, y es por eso que yo la llamo ‘la pintura de la verdad’.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su pintura?

    Yo no tengo fines ni metas. Sigo una dirección que supone a veces tomar un camino u otro, pero siempre siguiendo una dirección. Las metas para mi no existen, se hace camino y tu eliges en qué dirección quieres ir y dónde te quedas o sigues.

    ¿Qué lugar ocupa, para una pintora calígrafa como usted, las sesiones de pintura rápida o pintura al aire libre?

    Muy respetables e interesantes. Existen muchos ejercicios al aire libre que ayudan a entender más profundamente lo que es dibujar o pintar antes de entrar en el detalle.

    La pintura al aire libre siempre es buena pero hay que hacerlo poco a poco puesto que de no ser así, no puedes abarcar tanta cosa como te ofrece la naturaleza. Es cierto que antes de atreverte a pintar una montaña hay que saber muchas más cosas, ‘para pintar un árbol, antes has de saber pintar una hoja de él‘ y así poco a poco o ‘petit à petit‘ como decía mi Maestro.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la pintura/caligrafía, ya sea en páginas de Internet, foros cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Ung no Lee

    Cuando empecé a hacer caligrafía y pintura, aquí no había nadie que lo hiciera. Yo era como ‘una extraterrestre’ en soledad y poco a poco fui trabajando y pintando hasta que por fin encontré al gran maestro coreano Ung no Lee en París y a partir de lo que yo le enseñé que había hecho, él revolucionó toda mi pintura y caligrafía y me enseñó realmente lo que era la caligrafía y la pintura oriental con mayúsculas y con un añadido en la forma de hacer los trazos y pintar que él había creado y que te permite pintar a lo grande después de un largo y duro aprendizaje y con un gran refinamiento.

    Trabajé con él unos diez años, con idas y venidas a Paris y hasta pude hacerlo en su ‘atelier’ como un gran privilegio. Eso lo explico porque si me pregunta qué opino de la difusión de la caligrafía hoy en día, creo que es bueno que se conozca y se difunda y me alegra pero …. por el respeto que le tengo, a veces creo que se la toma un poco frívolamente, como una ‘chinoisserie decorativa’.

    ¿Podría recomendarnos un poema/caligrafía de otro pintor que le haya gustado mucho? 

    Me es muy difícil elegir uno, puesto que hay tantos y todos buenísimos: Wang Wei, Lu Yu, Li Bo, Chi Tao, Han Shan, casi todos los poetas budistas de la dinastía Tang, etc. pero si tuviera que elegir uno, sería Wang Xi Zhi, autor del prólogo del libro ‘El pabellón de las orquídeas‘ escrito con prosa poética y considerado hasta el día de hoy como una gran obra maestra.

    También elegiría muchos poemas anónimos que para mi a veces me resultan increíblemente buenos. Por ejemplo, uno del siglo I que se titula: ‘La canción del Jang’.

    Jang

    Trabajo cuando el sol se eleva,

    cuando él se acuesta, me acuesto.

    Para beber cavo mi pozo,

    para comer trabajo mi campo.

    ¿Qué importa el poderío del Emperador?

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo varios a la vez: arte, ensayos, poemas, … pero el que ahora tengo entre mis manos es ‘Resucitar‘ de Christian Bobin, aunque siempre tengo algún libro relacionado con el arte en toda su extensión.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven pintor/a que se inicia en este camino de la caligrafía/pintura?

    Mucho trabajo y poco a poco, ‘beaucoup travail et petit à petit’ (como decía mi Maestro). También le diría ‘despacio como una tortuga pero con la fuerza de un toro’. Y es que esta pintura, basada en la caligrafía no es ni sirve para pintar ni conseguir trofeos, es algo mucho más importante, ‘te ayuda a vivir’ y la satisfacción de volcar tu persona con el pincel y la tinta. Todo un mundo interior ‘dentro‘ del papel.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria de la pintura?

    Es evidente que muy mal. A veces parece que solo existe el comercio de la pintura y las firmas. Pero también creo que son ciclos y que la pintura y la poesía siempre existirán y nos acompañarán en esta vida de una u otra forma. Nunca desaparecerán.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. El silencio es lo mejor, ahí caben todas las preguntas.

    ¿Nos podría enseñar su estudio o parte de él?

    Claro que sí, adelante.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Lluís Calvo i Guardiola: «La poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido»

    13 preguntas y un poeta, Lluís Calvo i Guardiola: «La poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido»

    Lluís Calvo i Guardiola (Zaragoza, 27 de mayo de 1963) es un poeta, escritor y ensayista catalán que vive en Sant Cugat del Vallès. Trabaja como técnico cultural y colabora habitualmente en medios de comunicación y en revistas culturales (como el Diari de Barcelona, Avui, El País, Descobrir Catalunya, Caracters y Rels). Se define como ecléctico, y entiende la poesía como una manera de entenderse a sí mismo, de experimentarse y de reinventarse constantemente. Su obra ha sido traducida al español, italiano, francés, portugués y al polaco. Ha escrito novela, ensayo y 16 libros de poesía. Ha ganado diversos premios literarios.

    En 2003 inició, junto a Pedro Valdeolmillos, la página web Epímone, dedicada a la ciberpoesía, que se ha convertido en un referente internacional en lo que respecta a la exploración de nuevos lenguajes y escrituras.

    La poesía de Calvo es, a veces, dura, áspera. Reflexiona sobre el papel del lenguaje; la naturaleza también es otro de los temas centrales en su poética.

    El crítico Joan Triadú calificó a Calvo como un “faro del siglo XXI y representante de la vanguardia que continuamente vuelve a comenzar y se vuelve a hacer en cada obra”. También el crítico y estudioso Jordi Marrugat ha hablado de la obra calviana como una poesía que va desde la llamada poesía de la experiencia hasta el collage brossiano, el juego visual y la experimentación, siendo el principio de diversidad artística el fundamento de su poética.

    Un poeta muy interesante y no suficientemente conocido fuera de Catalunya. Poémame, en su afán por dar a conocer la poesía sin fronteras os recomienda su lectura. Para saber más de Lluís Calvo i Guardiola.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Publico desde el 1987, por lo tanto son treinta años de trayectoria literaria. Este otoño ha aparecido Llum a l’arsenal, una antología que recoge cien poemas de toda mi producción literaria. David Jiménez i Cot se ha encargado de la selección y Jordi Marrugat ha escrito el prólogo. También he escrito ensayos y novelas. Mi vida se alimenta de la literatura y al revés, son núcleos que se anudan, crean ecos y se confunden. Todo esto crea un rastro en forma de texto, de discurso.

    Com un roc o una efígie:

    així em veus, així em jutges

    ran dels cirerers.

     Però més aviat

    sóc el riu que flueix, …

    -‘Ran dels cirerers’ , del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño no me gustaba la poesía, la encontraba afectada y cursi. Mis primeras lecturas poéticas se centraron en la generación de los 70, con autores como Maria Mercè Marçal, Miquel de Palol, Miquel Desclot, Jaume Creus… También Brossa y Foix. Y autores castellanos: Machado, Guillén, Hernández, Alonso, Aleixandre, Salinas… Salinas fue una influencia muy grande en mis inicios.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    El día que pueda definirla dejará de ser poesía. Porque la poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido, al idiolecto, a lo escondido y sorprendente de uno mismo. Por lo tanto, la definición siempre está en el interrogante.

    Cap altra funció,

    cap altre èxtasi,

    cap estètica retuda als lladregots del cor.

    Ni cap elevació que no ens taqui

    la pell amb el polsim del viure.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Digamos que he viajado desde un cierto realismo y simbolismo hacia formas experimentales y crípticas. Pero como ha subrayado el crítico Jordi Marrugat estas tendencias están continuamente revisitando mis poemas, no son formas que se abandonan y a las que no se vuelve jamás. Me gusta el tránsito entre las referencias muy directas y el territorio en que el lenguaje es la única realidad. De hecho cualquier forma de realismo ya implica una mirada en cierto modo autoreferencial, ya que somos nosotros mismos quienes construimos la realidad. No existe substancia sin observación.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El primer esbozo del poema siempre es rápido, muy instintivo. Dejo que el poema me lleve donde él quiere. Después hay un trabajo muy intenso de corrección. Escribo en libretas y corrijo en ordenador o en papeles impresos.

    Vàrem penjar poemes

    enmig dels murs

    i hi meditàrem.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    El fin siempre es dialéctico. Se anda andando.

    El poema exerceix la funció del batall

    que desperta els veïns a l’alta nit.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    En Cataluña ha habido un auge de los recitales, tenemos rapsodas impresionantes, slamers buenísimos. Yo hago lo que puedo, desde un estilo propio de decir los poemas, en que no importa tanto la técnica, que no poseo, sino la intensidad y la individualidad de la voz. En este sentido soy punk: tres acordes y basta, no aspiro a florituras técnicas que no domino. Me gusta recitar en público, pero sigo pensando que la lectura íntima es el acto primordial de la comprensión y del goce poético.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Me parece un aspecto fundamental. A mí me han facilitado mucho las cosas, no solo desde el punto de vista de la difusión, sino también del contacto con otros poetas y del conocimiento de otras voces. La poesía se mueve en lo subterráneo –si exceptuamos los poetas de supermercado-, por lo tanto defiendo una literatura hacker, infiltrada en el sistema con el fin de subvertirlo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Cualquiera de Poteaux d’angle de Henri Michaux. Pero la lista sería muy larga: Foix, Vinyoli, Ashbery, Ferrater, Quasimodo, Montale, Eliot, Hac Mor, Rilke, Tomaz Salamun, Charles Simic, Manoel de Barros, Bishop, Stevens, Novalis… En castellano, con motivo de un viaje reciente a Perú y Bolivia, he leído autores muy interesantes, como el chileno Héctor Hernández Montecinos, el peruano Odi Gonzales o el chileno-boliviano Fernando van de Wyngard.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    He acabado Informatique celeste del filósofo francés Mark Alizart y he comenzado Jardí vora el mar de Mercè Rodoreda, en la edición original de 1967.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    El mismo que daba Foix: leer mucho. Y ser valiente, hacer lo que te dé la gana. Porque solo la singularidad, el nominalismo del discurso único, dará paso a la creación de la propia voz.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Veo editoriales independientes, que actúan con valentía y criterio literario. Y veo también grandes empresas que destruyen la cultura, con su búsqueda del éxito fácil, de los libros de consumo, conectados con la moda y la actualidad, libros de los que nadie se acuerda al cabo de unos meses y que responden al más rastrero oportunismo. Hay lectores que buscan la ratificación de lo conocido. No me dirijo a ellos.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Justamente ésta. Pero la acaba de formular. Y en cualquier caso muchas gracias por la entrevista.

    Acabamos la entrevista con dos lecturas de dos poemas de Lluís Calvo i Guardiola leídas en momentos diferentes en la sala Horiginal de Barcelona. La primera, ‘L’hort de la reina i l’hort del cant, por el cineasta Albert Serra y la segunda por el propio poeta, Rondalla de su libro Llegat rebel.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

    BIBLIOGRAFÍA POÉTICA

    Veïnatge d’hores (1987)
    A contrallum (1989)
    Vida terrenal (1991)
    Jardí d’una ciutat deserta (1992)
    La llunyania (1993)
    El món que respirava pels ulls (1996)
    L’estret de Bering (1997)
    Opus spicatum (2000)
    Omissió: l’u de la u. (2001)
    El buit i la medusa (2002)
    La tirania del discurs: protoversos i electropoemes (2003)
    Andrómeda espiral: els bumerangs de Villa Chigi (2005)
    Al ras (2007)
    Última oda a Barcelona (2008)
    Cent mil déus en una cau fosc (2008)
    Col·lisions (2009)
    Estiula (2011)

    PREMIOS POÉTICOS

    Amadeu Oller de poesia, 1987
    Miquel Martí i Pol de poesia, 1988
    Miquel de Palol de poesia, 1990
    Salvador Espriu de poesia de Calafell, 1991
    Mercè Bayona de poesia, 1992
    Josep M. López Picó de poesia, 1995
    Joan Alcover de poesia, 1996:
    Maria Mercè Marçal, 2000
    Flor Natural als Jocs Florals de Barcelona, 2002
    Rosa Leveroni de poesia, 2007
    Vicent Andrés Estellés de poesia, 2009
    Premi Crítica Serra d’Or de poesia, 2012

  • 13 preguntas y una poeta, Ángela Pradelli: «La poesía está, y los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura»

    13 preguntas y una poeta, Ángela Pradelli: «La poesía está, y los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura»

    La poeta argentina Ángela Pradelli.

    Ángela Pradelli (Buenos Aires, Argentina, 1957) es escritora y poeta. Profesora de secundaria y coordinadora del Plan Nacional de Lectura en la Región de la Provincia de Buenos Aires, actualmente es también coordinadora de la Cátedra Latinoamericana y del Caribe de Lectura y Escritura.

    Ha dado conferencias y talleres para escritores en la Argentina y en varias ciudades de otros países: Cuba, Venezuela, Suiza, Alemania, Italia, los Estados Unidos de Norteamérica, China. Ha colaborado en diferentes medios periodísticos argentinos y para el periódico La Liberté, de Fribourg (Suiza) y la Jornada semanal, de México y también ha sido seleccionada como escritora residente en diversas partes del mundo: EUA, Suiza, Italia, China. De hecho Poémame ya ha publicado dos artículos suyos en los que Ángela Pradelli ha compartido sus impresiones poéticas durante su estancia en China:

    De su obra poética queremos destacar el poemario Un día entero (Ediciones del dock, 2008). Ha sido galardonada tanto en Argentina como en el extranjero y ha llegado a ser finalista del Premio Casa de las Américas en poesía en 1994 y obtenido el premio Concurso Nacional de Poesía Miguel Ángel Bustos, Roberto Santoro, Francisco Urondo (1996). Algunos de sus libros se han traducido al alemán y al inglés, y en parte, al italiano y al francés. Entre las diversas obras que ha escrito queremos destacar el libro de cuentos Las cosas ocultas, Amigas mías, Turdera y El lugar del padre. Fue galardonada con los premios Emecé de Novela en 2002 y Clarín de Novela en 2004.

    En febrero de 2018, la editorial Emecé publicará su próxima novela La respiración violenta del mundo, cuya historia se desarrolla en escenarios de la zona sur de Argentina (Adrogué, Burzaco, Longchamps, Lomas de Zamora).

    Pradelli es una escritora que siente la escritura como una necesidad y puede tardar horas en encontrar un par de palabras, pasar la tarde para cambiar un párrafo para que suene mejor, o acomodar las frases una y mil veces hasta alcanzar a oír la música que desprenden.

    Como pueden comprobar nuestros lectores, estamos ante una grande de las letras argentinas. Además, también coordina junto con Alejandra Correa un proyecto social y colectivo muy interesante que recoge testimonios de mujeres víctimas de violencia: ¿Por qué llora esa mujer?

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Empecé escribiendo poesía y tardé un tiempo en escribir narrativa. Escribo también crónicas. Pero tengo que decir que, en cualquier género que leo o escribo, necesito encontrar poesía, no puedo leer un texto en el que no encuentre poesía.

    ¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Cuando era adolescente, descubrí a Neruda, fue una recomendación de un librero que tenía su local en una galería a la que concurría poca gente, tal vez porque estaba un poco escondida. La librería estaba en el fondo del pasillo, desde la puerta de entrada, se podía ver al librero, sentado en una silla en la puerta del local, leyendo. Tengo esa imagen muy grabada. Mientras esperaba que llegaran sus clientes, el librero leía. Yo no tenía plata para comprar pero mientras iba haciendo mis ahorros, me gustaba pararme frente a la vidriera a leer títulos y autores. Hasta que un día vi al librero leer con más concentración que otras veces y quise leer esa mismo libro. Eran los Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Unas semanas después volví con mi ahorros a comprar el libro. A los 18 años leí por primera vez a Chejov, y descubrí mucha poesía en sus cuentos. Hace algunos años, el escritor Raymond Carver publicó un libro de poemas, eran los subrayados que fue haciendo en los cuentos del escritor ruso y que, extraídos del relato, funcionan como poemas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que podría decir que es la poesía que habita en las pequeñas cocinas de las casas, en los jardines sencillos, en el instante que se disgrega un mundo pero queda también para siempre.

    A veces, cuando se cierra el sol de los días, el sonido del agua llega
    desde una respiración de la infancia

    y nos salva;
    ¿es ahí donde quedaron las palabras?, ¿encerradas en la luz de los frutales?

    voy hacia ese sol que vive detrás del limonero.

    «El sol detrás del limonero» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Cree que una poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La idea de evolución no me parece muy cercana a los cambios en la escritura. Creo que la poesía está, y que los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura. En esa línea, creo que leer y escribir desarrollan la sensibilidad a través de la cual podemos escribir la poesía del mundo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Corrijo mucho, muchísimo, tratando siempre de que cuidar en ese proceso el corazón del texto, el lugar en el que se aloja el poema. A veces tardo en darme cuenta de que el poema está terminado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    La emoción.

    Mundos rotos rupturas roturas rompimientos

    las caídas
    los agujeros
    el fracaso
    la desintegración el derrumbe
    el hundimiento la destrucción ciertas ruinas una demolición

    no es nostalgia
    es dolor…

    «El dolor» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta mucho leer en voz alta, para otros. Di clases de literatura en la escuela secundaria durante muchos años. Siempre leíamos en voz alta, nos íbamos turnando. Mis alumnos y yo. La voz, su música, puede darle un cuerpo al texto, una atmósfera.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?

    Las celebro, me parecen espacios muy valiosos para difundir a los poetas, para que los que no están publicados aun puedan dar a conocer su poesía

    Algunos días llegan esos instantes
    en los que un fuego conocido me trae fragmentos de una poesía que me rodea desde la infancia. Son como soplos que me devuelven al pasado
    y a una felicidad sin condiciones, libre de todo.

    En esos recortes encuentro el sentido, en las limaduras,
    en la pizca de una voz,
    allí están las primeras palabras,

    en la fruta acidulada,
    en el vestigio de los olores;

    (mientras un fulgor leve se agita en mis manos) la lengua viene a mí para salvarme.

     «La lengua viene hasta mí para salvarme» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho? 

    «La buena vida», de Mark Strand

    Estás parado junto a la ventana.
    Afuera hay una nube de vidrio que parece un corazón.
    Los suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras.
    Sos el fantasma en ese árbol de afuera.

    La calle está en silencio.
    El tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida,
    parcialmente está acá, parcialmente en el aire.
    No podés hacer nada.

    La buena vida llega sin aviso:
    erosiona los climas de la desesperación
    y se presenta, a pie, de incógnito, sin ofrecerte nada,
    y vos estás ahí.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich. Es una cronista maravillosa, que casi nunca se despega de la poesía.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/a que se inicia en este camino de la poesía?

    Leer, leer mucho, y tener un buen oído, sobre todo para distinguir la cadencia en la lengua.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La verdad es que no tengo herramientas para opinar sobre la industria

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Muchas veces los lectores preguntan: ¿y usted, por qué escribe, cómo empezó, cuándo. La infancia, ese territorio tan poderoso, tiene respuestas a muchas preguntas que nos costaría responder de otro modo.

    Es que nosotros pasábamos los veranos en Río Negro, en la casa de mis abuelos, y los domingos íbamos al río con mi abuela. Mi abuelo nunca quería ir y solo algunos días, pero recién cuando la tarde estaba por terminar y el sol ya casi se había puesto detrás de las sierras, él bajaba a buscarnos. Ni bien llegaba, se sentaba sobre el tronco de algún árbol pero no aguantaba mucho ahí quieto y enseguida quería que volviéramos todos juntos a la casa. En cambio mi abuela siempre quería quedarse en el río un poco más. Le gustaba estar ahí y escuchar el rumor que el viento formaba en el agua o entre las ramas más altas de los álamos. Apenas llegábamos, mi abuela se descalzaba, anudaba el ruedo del vestido por encima de las rodillas y se metía en el río. Tenía la piel muy blanca y a mí me gustaba acariciarle la humedad de los brazos desnudos. Cada tanto, formando un cuenco con las manos, juntaba agua y se mojaba la cabeza. Las gotas de agua dulce se deslizaban por la piel blanca y lisa de la cara y se perdían en el cuello. Se quedaba casi toda la tarde metida en el río, con el agua por encima de la rodilla y no le importaba volverse a casa con el vestido tan mojado que se le pegaba a las piernas. Casi siempre por las noches, cuando ya todos dormían, yo cruzaba el pasillo ancho que llevaba a los cuartos y entraba a la habitación de mi abuela. El pasillo estaba oscuro pero yo caminaba segura, guiada por la luz que se filtraba por debajo de la puerta de su cuarto. Mi abuela dormía tan poco que a veces, cuando amanecía, ella estaba todavía despierta, pero nunca la oí quejarse por eso. En verano dejaba la ventana abierta toda la noche y a veces, cuando entraba a su cuarto, la encontraba con los brazos apoyados sobre el marco oscuro de madera barnizada.

    Usaba una enagua de breteles finitos que, en las noches calurosas, a causa de la transpiración, se le adhería a los pechos y al vientre.

    –¿Qué pasa? –me preguntaba cuando yo abría la puerta.

    Otras veces la encontraba sentada sobre la cama. Era una cama tan alta que las piernas le quedaban colgando y ella hacía un balanceo casi imperceptible con los pies. Mi abuelo dormía de espaldas, abrazado a la almohada, mientras ella revolvía una caja de zapatos llena de papeles, escritos casi todos en italiano. Cartas que ella desdoblaba y me leía en ese susurro espeso en el que hablábamos para no despertar a mi abuelo. Tarjetas. Fotos que tenían una dedicatoria al dorso. Estampitas de comunión de sus parientes en Italia. Ella me leía y hacía crecer un murmullo en ese calor pesado del cuarto. Después volvía a guardar todo en la caja y la escondía abajo del ropero.

    –El abuelo no sabe, eh –me decía.

    Y aunque nunca terminé de conocer del todo esos secretos, yo los guardé para siempre. Y a veces cuando escribo me parece que es eso lo que vuelve. El susurro de un idioma que entiendo a medias dentro de un cuarto caluroso; apenas un puñado de palabras para contar lo que está oculto. Voces de gente que no conozco, y que hablan ahí, encerrados en una caja de zapatos escondida debajo del ropero. Y una luz que algunas noches se filtra por debajo de la puerta y alcanza para alumbrar la oscuridad mientras camino.

    Gracias por habernos concedido esta entrevista y por la lectura de sus poemas.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    Alicia Plante nació en Buenos Aires. En 1970 publicó su primer libro, Asumiendo mi alma (poesía; Ediciones LH). En 1973, invitada por la Universidad de Harvard, grabó poemas inéditos para la biblioteca de esa institución. Trabajó en numerosas traducciones literarias y científicas; entre 1976 y 1980 siguió la carrera de Psicología. En 1990 ganó el premio Azorín de Novela (Diputación de Alicante) con Un aire de familia, que publicó en España y en Argentina. En 2004 editó El círculo imperfecto (Sudamericana), en 2011 Una mancha más (Adriana Hidalgo editora) y en 2013 Fuera de temporada (Adriana Hidalgo editora).

    Actualmente es colaboradora del diario Página/12, donde publica notas, cuentos, reseñas y entrevistas. También colabora con Libros sobre Libros, de México. Desde 1990 dirige talleres de narrativa y poesía.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay nada excepcional en mi vida. No fui víctima de maltrato ni abuso ni abandono, no tuve padres especialmente talentosos, no fui una estudiante brillante ni ninguna de esas cosas que generan expectativa. La menor de tres hermanas que nacimos una cada cinco años en una casa en los suburbios que amé y fue mía, tuve que esperar a que la señorita María me enseñara a leer y escribir en primero inferior para dejar de perseguir a mis hermanas para que me leyeran de sus libros en voz alta. Lo primero que escribí fue un poema, tendría unos siete u ocho años, El niño muerto, algo de sus manitos blancas, ni fue guardado ni lo recuerdo, pero estaban todos vagamente asombrados.

    Crecí más bien a la deriva, sin mayores controles ni cuidados, lo cual fue bueno porque me hizo independiente, pero también siempre algo dispuesta a la tristeza. Aunque entonces no me diera cuenta. Usaba el cuerpo desorganizadamente para cualquier deporte, todos y ninguno. Aprendí a nadar en la pileta del club de nuestro barrio sin que nadie me enseñara, era natural y no esperaba otra cosa. Y a la vez me sentía amada. Lo cual no quiere decir “escuchada”.

    No, no se es la menor por varios años sin un precio, eso se paga con el sentimiento de haber llegado tarde, de haberse perdido lo mejor.

    Y tal vez fue desde esa marca que empecé a escribir tan tarde. Todo se demoró, no sólo eso, también los estudios (psicología) ya que primero hube de contravenir el mandato implícito para las tres hermanas de casarnos y dedicar toda nuestra creatividad a fabricar gente. Escribir no fue una incursión en el mundo de lo creativo que me fuera estimulada. De hecho recién a los treinta años se convirtió en una aventura más organizada. Presentar poesías a una convocatoria local…, ser seleccionada…, ver mis palabras impresas (1971), sí, una emoción indescriptible. Y fue poco más tarde (1973), que coincidiendo con mi presencia en los Estados Unidos la Biblioteca de la Universidad de Harvard me invitó a grabar poemas inéditos para su sección de poetas latinoamericanos.

    Seguí en esa vena varios años, aunque supiera que mi aspiración era la prosa, la novela, con la poesía como cimiento estético, como matriz de música, ritmo y lenguaje determinando idéntica búsqueda de belleza y verdad a través de otros anclajes. Las diversificaciones iniciales fueron por el lado del cuento corto, como si fuera más fácil, que no lo es, sólo es un esfuerzo más breve, pero tiene reglas, leyes y características propias que conviene conocer. Los encontré hace poco, los primeros. Eran malos. Un par los reescribí desde una intuición mejor acariciada y ahí están, pero mi pasión ya se agazapaba y sin darme cuenta preparaba los músculos para el salto. Mi primera novela, Un aire de familia, la inicié durante un brevísimo pero inteligente taller de narrativa con Dalmiro Sáenz. Cuando en el grupo leí la primera hojita manuscrita Dalmiro me dijo algo inolvidable: “tenés el personaje de una novela…”. Él venía siendo inflexible, de modo que apoyada en mi nueva espalda trabajé con la idea durante más de un año, escribiendo a mano, corrigiendo en espirales alrededor de la página, y una noche la di por terminada. A comienzos de 1970 la presenté a un concurso en España y me senté a esperar, largos meses esperé, ¡y mi novela, increíblemente, ganó! Un llamado teléfonico, Radio Nacional de España en cadena, quizá mi día más feliz… Se publicó allá, en la bella Alicante (1971) y un año más tarde, sin el puñado de comas que habían agregado al manuscrito, en Buenos Aires (1972).

    Todavía me da placer esa novela, pensar en los personajes, sus perfiles…, revivo en ella el proceso de escritura más que con cualquiera de las otras, que a la fecha son más de diez, cuatro de las cuales todavía están inéditas.

    Luego, en 2002, apareció Carmen Balcells en mi paisaje. Le habían gustado los cuatro manuscritos que le mandé por mail y decidió representarme. Gestionó la publicación de una de esas novelas con la Editorial Sudamericana (2004), pero sin ninguna promoción de la editorial se vendió muy poco y Carmen, habiéndome regalado mi primera computadora, lo interpretó de algún otro modo y dio un paso al costado.

    Años duros, ganar un concurso o lograr un contrato de edición eran una utopía, se rebotaba en las editoriales argentinas tanto como en las españolas. Venía escribiendo numerosas reseñas literarias para Radar, el suplemento cultural del diario argentino Página 12. También cuentos cortos, notas, varios ensayos, incluso alguna traducción. A la vez escribí cuentos y reseñas solicitadas por diarios y revistas de Buenos Aires y del interior, más alguna de México. Y fue desde ahí que el contacto con Adriana Hidalgo editora se convirtió en la deseada realidad de una editorial que decidiera publicarme sin la intermediación de nadie. A la fecha (noviembre 2017) son cuatro las novelas negras aparecidas en ese sello. La que abrió la Trilogía del Agua fue Una mancha más, 2011 (también traducida y publicada en italiano por La Nuova Frontiera, Senza macchia aparente, 2015, y en francés por Editions Métaillié, Les eaux troubles du Tigre, 2016). La segunda sería Fuera de temporada, en 2012, seguida de Verde oscuro, 2014, y La sombra del otro, 2016Durante 2017 terminé de escribir la siguiente, El propio enigma, y en seis meses empecé y completé la última, Mala leche, ambas todavía inéditas.

    Foto de Fernando Sturla.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Me resulta difícil contestar esta pregunta porque no recuerdo exactamente cuándo ni por dónde empecé. Al comienzo estuvieron muy presentes los clásicos, principalmente Rubén Darío, por supuesto, así como los grandes poetas españoles, sobre todo García Lorca, Machado, Alberti, y los franceses traducidos… Hasta que en algún momento remoto descubrí la poesía de Borges. Ese fue un hito importante porque se derrumbaban ante mí las reglas establecidas y la belleza se adueñaba de la palabra sin inhibiciones. Era lo que buscaba, el coraje para transgredir sin destruir, para explorar el adentro más que la buena letra, y que sin embargo la elección de cada palabra, su sentido, su gravidez exacta te dejaran muda. No sé si puedo hacer responsable a Borges de lo que escribí en aquella época lejana, los sesenta, digamos. No lo creo, porque también circulaban por los pliegues absorbentes de mi imaginario escritoras como Juana de Ibarborou, Alfonsina, el amor en las mujeres, el lenguaje de la soledad y la muerte. La forma de rozar lo indecible se venía transformando ya desde Silvina Ocampo y Gabriela Mistral pero la ocupación del primer plano, la implosión en cada uno que significaron Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño, Diana Bellessi, y perdón por la mezcolanza, pero el arte, su manera de permanecer vigente en cada uno es caótico, desordenado, no me parece importante enumerar respetando cronologías, tendencias ni supuestas escuelas, dentro de mí están todas vivas al mismo tiempo, junto a magnates como Girondo, Gelman, Benedetti, Lamborghini… Y tantos otros que no voy a enumerar o que no leí. Confieso haber coqueteado con todos, pero no reconozco en mí la nítida influencia de ninguno.

    ¿Cómo definiría su poesía?

    Mmm, digamos que ajena a las etiquetas, al menos intencionalmente, pero no sabría cómo definirla salvo como un ojo, una mano, un diente, todo hincado en la carne de lo hondo, lo que se esconde, lo que más quiero decir, quizá para confirmarlo antes de que escape. Honesta. Sí, diría que es honesta, siempre hice pocas concesiones, y lo mismo con la prosa.

    ¿Cree que una poeta evoluciona en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Una mismo evoluciona, todo evoluciona, nada se queda quieto. Y necesariamente aparecen cosas nuevas que decir, o tal vez más que cosas nuevas, decirlas de otro modo, desde angustias o felicidades que no estaban, desde algún logro, alguna satisfacción que abrió puertas insospechadas, desde decepciones, alegrías, hay cierta maduración del laboratorio donde se bruñe poco a poco la belleza del lenguaje. Que cambia. El mío, hoy, creo que es más económico, más seco, quizá más hondo. Y más sencillo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En general corrijo la forma, reemplazo una palabra por otra, borro o acorto o alargo un verso. El contenido en cambio se define casi solo de entrada. Hay algo que quiero decir, aunque no tenga claro qué. Algunas veces termino de saberlo recién cuando está escrito, cuando acabó de armarse, con esa extraordinaria autonomía que tienen las palabras, como si respondieran a pulsiones inconscientes, secretas, a otro yo que sabe y dicta. Y no es metafísico ni parapsicológico, son los modos misteriosos de la poesía. Y lo doy por terminado cuando no necesito volver a leerlo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que lo que escribo haga sentir a otro que hablo por él, que encontré la forma de decir lo que no conseguía poner en palabras. O hacerlo descubrir dentro de sí mismo sentimientos o ideas de los que no sabía nada, que estaban sueltos dentro de él, desconectados, porque nunca había reconocido el diseño que formaban. Y que entonces le de placer leerme.

    ¿Qué lugar ocupan, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Francamente, me dan terror. Pocas veces las personas, aun los propios poetas, leen poesía sin distraerme con ese pánico a la vacilación, al error, al énfasis equivocado que me inunda. Recientemente asistí a una lectura conmovedora de sus poemas hecha por Liliana Lukin. Es raro. No sé si habrá ensayado mucho, si los sabía de memoria, pero parecían brotar de ella como si los estuviera escribiendo para nosotros en ese momento, tanto sentido, tanta emoción adecuada…, la vehemencia, la pausa, la introspección, la intención de tocarnos con cada palabra. Sí, fue una emoción fuerte y sabia, pero es raro.

    Poder escribir no es poder decir.

    No necesariamente. Y por emotivo que sea tener al poeta delante, creo que no compensa ese pudor de que lea mal.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Lo importante es llegar al otro, uno escribe para ser leído, se escribe para el otro, ese otro imaginario del que tanto hablaba Umberto Eco. Y como decía el querido y añorado Ricardo Piglia, es en el lector que lo escrito se concreta, se cierra, en el diálogo, que nunca es igual, que se da entre el que escribe y el que lee. Hoy es internet y los medios intangibles, ayer fue el libro, el papel, la tinta. Lo que importa, creo, es que sigamos escribiendo y leyendo. Que siga haciéndonos falta. Lo dramático, claro, es la situación económica de todos los que están detrás del libro, los escritores primero.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Elegir es dejar de lado el resto, imagínate, el universo de los poemas leídos…, pero si he de achicar y achicar la mira, casi al azar, voy por uno de Idea Vilariño, tan simple, tan sentido, que me deja sin palabras: “Ya no será”.

    Ya no será

    Ya no será
    ya no
    no viviré contigo
    no criaré a tu hijo
    no coseré tu ropa
    no te tendré de noche
    no te besaré al irme
    nunca sabrás quién fui
    por qué me amaron otros.
    No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
    ni si era de verdad
    lo que dijiste que era
    ni quién fuiste
    ni qué fui para ti
    ni cómo hubiera sido
    vivir juntos
    querernos
    esperarnos
    estar.
    Ya no soy más que yo
    para siempre y tú
    ya
    no serás para mí
    más que tú. Ya no estás
    en un día futuro
    no sabré dónde vives
    con quién
    ni si te acuerdas.
    No me abrazarás nunca
    como esa noche
    nunca.
    No volveré a tocarte.
    No te veré morir.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ayer terminé de leer una breve joya, de Stefan Zweig, Una partida de ajedrez. Es un relato perfecto.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/a que se iniciara en este camino de la poesía?

    Si la pregunta apuntara a la prosa, a la narración de una historia, tendría varios consejos claros y, creo, útiles, resultado de la experiencia y de lo que otros escritores con los que concuerdo han aconsejado. Pero en el terreno de la poesía…, si bien he tenido algunos jóvenes poetas en mis pequeños talleres con los que hemos trabajado sus textos para elaborar lo más valioso y dejar de lado lo ornamental o lo prescindible, no tengo consejos en este terreno que me atrevería a generalizar. Creo que lo único válido es que hay que escribir mucho, revisar, pulir… y seguir escribiendo. El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que está en una profunda crisis. Eso es precisamente de lo que hablaba en el punto 8. La falta de pausa en los ritmos que impone la vida moderna, el vértigo y la velocidad que parece diferenciar lo nuevo, lo joven, de lo viejo –de los viejos–, impone una preferencia por todas las puertas que abre la cibernética. La industria editorial es una de las víctimas evidentes de este fenómeno.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no le hice?

    Por ejemplo qué pienso de las preguntas que sí me hiciste. Porque me habría permitido decirte que me parecieron inteligentes, bien formuladas, abarcativas de una manera digna, y que estimulan la imaginación. Es decir, que al irlas leyendo me daban ganas de responder.

    Alicia Plante se unió a la iniciativa por la libertad de la palabra ¡PEN protesta! y ya publicamos el poema que allí recitó.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Carlos Asensio: «El camino de cada poeta o escritor es único y personal»

    13 preguntas y un poeta, Carlos Asensio: «El camino de cada poeta o escritor es único y personal»

    Carlos Asensio (Mallorca, 1986) pasó de considerarse un artista total frustrado a un artista total “en construcción”. Aquello le convenció de que todavía tenía la oportunidad de conseguir todo lo que se propusiera.

    Licenciado en sociología y ciencias políticas al que la vida le ha llevado por otros caminos como el marketing, la literatura y el mundo editorial, Asensio es un escritor principalmente de poesía si bien también escribe relato, teatro, ensayo y novela y reparte su tiempo entre diversos proyectos: un libro de relatos ilustrado, una colaboración en un fanzine, su nuevo poemario, y terminar la novela en la que lleva trabajando desde 2010.

    Ahora, vamos a conocer un poco más íntimamente al Asensio poeta a través de esta entrevista.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me llamo Carlos Asensio, trabajo en el mundo editorial y soy escritor, principalmente de poesía. Llevo más de 15 años escribiendo, pero desde hace un par de años lo hago de una forma más “profesional”. Mi primer libro de poesía, Dejar de ser, va a ser publicado y presentado el 15 de diciembre y un par de proyectos más vienen detrás en 2018; proyectos que aúnan poesía, relato e ilustración. Me gusta definirme como artista total en construcción y obseso de la belleza.

    «Dejar de ser», Carlos Asensio (Chiado, 2017)

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Recuerdo que los primeros libros de poesía que leí durante mi adolescencia en Mallorca fueron los de Antonio Machado, Pablo Neruda o Lorca (en castellano), y los de otros poetas como Miquel Martí i Pol o Joan Alcover (en catalán). Poco a poco, se abrió la puerta y entraron los grandes poetas franceses (Baudelaire, Rimbaud, Verlaine) y los norteamericanos (Emily Dickinson, Walt Whitman). De esa primera mezcla nació mi primera poesía; poesía que ha evolucionado con el tiempo gracias a la continua lectura de otros poetas tanto del pasado (Alejandra Pizarnik o Miguel Hernández), como contemporáneos (Yolanda Castaño o Luis Artigue).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que es una poesía muy simbolista, con un aire más bien melancólico, poco optimista. Siempre escribo en prosa, sin rima, sin forma, sin métrica… básicamente porque nunca me ha encajado el verso para expresar todo lo que sobreviene cuando escribo. Pero sería más útil que la definiera alguien más objetivo que yo, desde luego.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo firmemente en ello. De hecho, antes de intentar publicar Dejar de ser me lo pensé mucho, porque es un texto que comencé a escribir hace 4 años y que lleva un año más que terminado y mi estilo ha variado –no sé si evolucionado– desde entonces. Diría incluso que me cuesta sentirme al cien por cien identificado con él ahora mismo; forma parte de un “yo” anterior.

    Un poeta sigue leyendo, aprendiendo, experimentando, formándose durante toda su vida por lo que es imposible que su estilo se mantenga estático. Incluso diría que es deseable que esto ocurra. En diferentes épocas vitales leemos a determinados poetas o escritores, e indudablemente, estos y más tarde otros dejan una impronta en nosotros. También vamos sintiéndonos más cómodos con el lenguaje, nos conocemos más a nosotros mismos y finalmente encontramos nuestra “voz literaria”.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    La creación poética es un proceso complicado, donde influye tanto la inspiración como el trabajo continuo. Hay veces en que los poemas surgen a modo de revelación, de súbito, y se escriben casi solos. Hay otras en que sólo hay una idea, que se trabaja de forma incesante hasta que se convierte en algo enseñable. Hay veces en que se releen y se reescriben versos hasta el hartazgo. Y hay algunas en que ya habías creído terminar con un texto y éste no soporta una relectura meses o semanas después. Siempre digo que un texto “bueno” es el que aguanta con cierta dignidad el paso del tiempo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    El fin de escribir poesía, imagino que casi para todos los poetas, es expresarse. Quizá haya quien escriba pensando en la notoriedad, el reconocimiento o –más extraño aún– el dinero, pero creo que no suele ser así. En mi caso, es una cosa que, primero, hago para mí (para soltar lastres, exorcizar culpas, expresar sentimientos) y, segundo, para el resto. Me gusta la expresión a través del arte, y también me gusta la idea de que alguien sea capaz de leer un texto escrito por mí y sienta algo, le remueva, le genere algún tipo de sensación. Como si “le levantaran la tapa de los sesos”, que diría Emily Dickinson.

    Huracán (fragmento)

    A pesar de que yo siempre preferí jugar a la improvisación, a tirarme al vacío sin mirar lo que podía haber allí abajo.

    Y ahora lo entiendo todo:

    Tú eres el huracán que amenaza con destrozar mi confortable hogar con su pasión y su renovado ímpetu, y yo soy el necio que no se     pone a resguardo cuando te ve acercarte.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Ahora mismo ocupa un lugar muy minoritario, es algo que apenas he hecho. Me gusta mucho la relación con la gente, y trabajando en el mundo editorial he aprendido que el contacto directo con los lectores es algo útil, necesario y enriquecedor, pero personalmente me da algo de apuro. Una cosa es escribir algo, lanzarlo al mundo y esperar una respuesta desde la comodidad de mi casa… y otra muy diferente exponer de cuerpo presente ante los demás algo tan personal y visceral como la propia poesía ante una horda de ojos escrutadores. Pero estamos trabajando en ello.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece algo genial. Cualquier forma, medio o herramienta que ayude a difundir el arte y la cultura, forzosamente tiene que parecernos bien. Nada resta en realidad, y todo tiene su público. Creo que internet y otros medios han ayudado mucho a dar a conocer a poetas y escritores que de otra forma no habrían tenido ningún tipo de reconocimiento. Ya no podemos confiar en un canon literario universal, ni en que el mundo editorial, que al final también es un negocio, se mueva exclusivamente por razones de calidad literaria. Es cierto que, como en todo, esta “democratización” de las comunicaciones ha dado lugar a modas y a la aparición de cosas de muy mala calidad, pero no lo veo como algo necesariamente negativo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Por supuesto. Uno de mis descubrimientos este año ha sido Meridianos de tierra de Hasier Larretxea (Harpo libros), del que os dejo por aquí uno de mis poemas preferidos:

    Escribir es habitar los silencios. Escribir para dar forma a la historia interminable del pasado y sus fronteras sin cicatrizar. Escribir para esclarecer los nudos, liberar alambradas. Soltar a los gorriones. Escribir es caminar descalzos sobre la tierra y su bendición de rocío. Escribir para recoger con el rastrillo la hierba que cortaron a tiempo. Volver a aprender a saborear las cerezas recién recogidas. La textura de la lechuga, la pulga del tomate que brilla ante el cuchillo recién afilado. Escribir como si fuéramos a limpiar las tripas del cerdo que mataron para alimentar durante el invierno a toda una familia. Escribir es otra manera de alargar el vacío. El tirachinas con el que aprendieron a lanzar piedras en terrenos vedados.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo varios. Siempre leo varios géneros a la vez, así voy cambiando en función del momento del día y del ánimo. Ahora estoy leyendo Preciosa sangre, los diarios íntimos de la poeta chilena Teresa Wilms Montt editados por La señora Dalloway, el poemario Ciclo austral, de José Vicente Sala (Visor) y Sexismo cotidiano, un ensayo feminista de Laura Bates editado por Capitán Swing.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Es difícil dar consejos, porque creo que el camino de cada poeta o escritor es único y personal, pero creo que hay un consejo básico, universal e imprescindible: leer y escribir sin descanso. Cuando digo leer me refiero a leer libros de todos los géneros, de todos los estilos y de todas las temáticas. Poesía, relato, ensayo, novela. Ciencia ficción, historia, sociología, biografías, arte. Y luego escribir, escribir y escribir un poco más. Hasta que te encuentres a ti mismo.

    Napoleón (fragmento)

    Uno siempre debe decidir entre luchar y rendirse, entre sucumbir o vencer. Pero el que piensa, el que escribe, el que aguarda, no quiere conocer el fracaso.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Es bastante complicado responder a esta pregunta, incluso trabajando dentro de la industria. Creo que, como he respondido en otras ocasiones a preguntas similares, hay muchos indicios de que la cultura, y con ella toda la estructura de negocio que la rodea, agoniza. Cualitativamente, cada vez siento más que los objetos editoriales son más un producto creado para la venta masiva –como cualquier otro producto–, que bienes culturales y artísticos en sí mismos. Y esto es una pena. Por otro lado, en términos cuantitativos, parece que hay algunas razones para el optimismo: cada año se publican más libros y de momento no hay una tendencia clara de descenso en las ventas, lo cual es positivo. También se publica y se vende (y lee) más en digital. En general, creo que estamos en una época de transformación y adaptaciones, y cómo lo hagamos será clave para el futuro del sector.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Pues… me apasionan todas las preguntas sobre la interrelación entre las diferentes artes: la poesía y la música, la narrativa y la ilustración, la fotografía y la danza… Creo que todo el mundo que se dedica a una de ellas, en el fondo también destaca en alguna de las otras. Y la libertad de experimentación es siempre la clave de los mejores descubrimientos.

    Una vez hemos conocido un poco más la persona de Carlos Asensio, vamos a verlo recitar uno de sus poemas.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


    ÚLTIMA HORA: Carlos Asensio presentará Dejar de ser el viernes 15 de diciembre a las 19h en La Escalera de Jacob (c/ Lavapiés, 9, Madrid). Para inscribirse a la presentación, aquí os dejamos el enlace: http://www.laescaleradejacob.es/evento/633/presentacion-del-poemario-dejar-de-ser

  • 13 preguntas y un poeta, Ánchel Conte: «Un poema es una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona»

    13 preguntas y un poeta, Ánchel Conte: «Un poema es una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona»

    Ánchel Conte Cazcarro (Alcolea de Cinca, Huesca, 15 de octubre de 1942) es un escritor en lengua aragonesa, doctor en historia y catedrático jubilado de enseñanza secundaria. Reorganizó el Partido Comunista de España (PCE) en la provincia de Teruel en los últimos años del franquismo.

    Es uno de los fundadores del Consello d’a Fabla Aragonesa. Durante su estancia en Aínsa como profesor de Historia llevó a cabo una intensa labor de investigación del folclore de la comarca de Sobrarbe y fundó la agrupación folclórica Viello Sobrarbe.

    El poeta Ánchel Conte.

    Es una figura imprescindible de la literatura contemporánea en aragonés. Ha escrito tanto poesía como novela, además de varias colecciones de relatos.

    Fue asesor del I Congreso para la normalización del aragonés, pero no firmó los acuerdos gráficos de 1987, aunque ha escrito después todos sus libros con esa ortografía, exceptuando su último poemario, en el que ha vuelto a escribir como lo hacía con anterioridad a 1987, sin seguir ninguna de las normas de las distintas asociaciones. No quiso participar en el II Congreso del Aragonés, rechazando formar parte de la Academia del Aragonés.

    Ha recibido varios premios literarios: el Premio de Cuentos en Aragonés Ciudad de Barbastro (1970) y premios en la Fiesta de la Poesía de Huesca de 1968, 1969, 1970 y 1971. En 2001 recibió el premio de la Universidad de Zaragoza para poesía en aragonés por el poemario Como plebia sobre o bientre, editado en el poemario E zaga o mar o desierto (2002). Además, en 2008 se presentó como candidato al Senado por la provincia de Huesca en la lista de Izquierda Unida. En mayo de 2009 el Gobierno de Aragón le concedió la Medalla al Mérito Cultural por su larga trayectoria en el estudio, divulgación y defensa del patrimonio cultural popular, especialmente de la lengua aragonesa.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en 1942 en Alcolea de Cinca. Hijo de guardia civil, familia numerosa, pasé años viviendo en un cuartel en Alcolea, Barcelona y Sariñena. Estudié Bachillerato en Barcelona, Preu en Zaragoza y la carrera de Historia en Zaragoza y Barcelona, donde me doctoré. Toda mi vida la he dedicado a la docencia. La literatura me vino en forma de poesía trabajando en Aínsa, el municipio de España más pequeño con un centro de secundaria, al menos en 1966 cuando aterricé allí. Descubrí un mundo en destrucción (pantanos, emigración, cierre de escuelas, etc.) y me identifiqué con una gente y una lengua que yo solo recordaba en la boca de mi abuelo. La actividad docente fue muy satisfactoria y la recuerdo con emoción, pero la soledad era tremenda cuando me encerraba en el hotel o luego en mi piso: ser homosexual y comunista no era fácil en aquellos momentos, y más en un pueblo. Y fue esa soledad la que me llevó a escribir, y lo hice en la lengua ignorada y despreciada que hablaban mis alumnos y que yo hice mía y la tengo como única lengua a la hora de escribir poemas, relatos o novelas.

    ¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Creo recordar que de niño me gustaban los romances, mucho, Y el primer poeta que me emocionó fue Bécquer, no tendría más de 10 años, cursaba primero de bachillerato. Luego llegaron otros: Garcilaso, Quevedo, Rosalía de Castro, Kavafis, Juan Ramón Jiménez, Rimbaud, Baudelaire, Pavese…Pero el que me metió de lleno en la poesía fue Luis Cernuda; lo descubrí a los dieciséis años, en un momento en que su obra en España prácticamenteno se encontraba, pero alguien me lo puso en las manos. No sé qué poeta me ha influido más en mi obra, eso me resulta imposible verlo, pero en la vida, sin duda, todos los que he mencionado.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Sincera, poco elaborada y muy espontánea.

    LIBELULAS N’O PEITO

    escando aire alcontré o tuyo aliento

    busqué augua e me dies a  mirada

    querebe  fuego e trové o tuyo beso

    en revellar  cinco alas en luminoso volito

    revoliaban sobre o tuyo peito

    libelulas naixidas n’os polpillos  d’os míos didos

    23 octubre 2012

     

    LIBÉLULAS EN EL PECHO

    yendo por aire aire encontré tu aliento

    busqué agua y me diste la mirada

    quería fuego y hallé tu beso

    al despertar cinco alas  en luminoso vuelo

    revoloteaban  sobre  tu pecho

    libélulas nacidas en las yemas de mis dedos

     

    LIBÉLULAS NO PEITO

    indo por ar ar encontrei teu alento

    procurei água e deste-me a mirada

    queria fogo e achei teu beijo

    ao acordar cinco asas em luminoso vôo

    volteavam  sobre  teu peito

    libélulas nascidas nas polpas de meus dedos

     

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Cambia con los años, con los meses y con los días. Incluso en un mismo día pueden nacer poemas tan diferentes que si no llevan fecha resulta difícil ubicarlos en el tiempo, por eso desde hace unos años pongo siempre la fecha e incluso la hora exacta en que el poema nace. Seguramente el estilo cambia con los años, pero repaso poemas de hace cuarenta y ocho años y veo temas, imágenes, palabras que se han ido repitiendo a lo largo de mi obra.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No suelo corregir ni revisar un poema. Un poema es como una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona. Decía que mi poesía es espontánea y poco elaborada. Cuando un poema lo reviso, lo hago constar. Pero sucede pocas veces. No soy capaz de estar pensando el poema, sale a la primera o no sale nunca. Admiro a los poetas que construyen prodigiosas obras de arquitectura; yo me conformo con una simple tapia.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que lo vivido por mí reviviera en el lector.

    CHUPIU DE TU

    arribas ta yo con a suaveza d’a bisa

    m’abrazas

    e o beso que me das tien sapia á sal e algas

    ye puro suenio tan reyal

    que me siento de tu chupiu en cuerpo e alma

    21 octubre 2012 sobre borrador de diciembre 2011

     

    EMPAPADO DE TI

    llegas a mí con la suavidad de la brisa

    me abrazas

    y el beso que me das sabe a sal y algas

    es puro sueño tan real

    que me siento empapado de ti en cuerpo y alma

     

    EMPAPADO DE TI

    chegas em mim com a macieza da brisa

    me abraças

    e o beijo que me dás tem gosto a sal e algas

    é puro sonho tão real

    que me sinto  de ti empapado em corpo e alma

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No suelen gustarme, porque soy muy malo leyendo, pero si alguna vez lo hago y percibo que hay una corriente que fluye entre mi palabra y el que escucha, resulta emocionante. Y más si luego se entabla un diálogo.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Llevo siete años colgando mis poemas en Facebook. Alguien creó una página que se llama Queremos más obras d’Ánchel Conte. Piqué, y vi que llegaba a los lugares más insólitos. Decidí poner los poemas en aragonés, castellano y portugués para que llegara a más gente y, sobre todo, para difundir la lengua aragonesa que, por primera vez, llegaba a Japón, EEUU, Australia, Argelia, etc. algo que jamás había imaginado.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    El soliloquio del farero, de Cernuda.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Los diarios de Emilio Renzi, del argentino Piglia. Creo que en este momento, Argentina está dando lo mejor de la literatura en español.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que se dejara llevar por los sentimientos.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Estoy fuera de ese mundo. Escribo en la lengua más minoritaria de España, así que me muevo entre dos editoriales pequeñas, casi artesanales. Pero en general, visto desde fuera, me parece un mundo bastante podrido. Y basta ver lo que se publica, en general, para darse cuenta de eso.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    En qué lengua escribo y por qué lo hago.

    Muchas gracias por sus palabras.

     

    PRESENT  DE CABO D’AÑO (Regalo de cumpleaños, Presente de aniversário)

    en toz os espiellos  crebaus de casa  multiplicada per mil con a tuya nunca  verdadera pero sentida  ausencia creix a boca de tu  cascabillo  de viento que n’a  nueit  se redama vuelta  multisonora que no cesa con  musica m’ acubillas  burces  m’amansas  sin tartir amato luces zarro puertas tranco finestras cosa no veigo res no ascuito  só deixo que dende toz os costaus a tuya risa tova pluma abonico me  pleva

    fé-me o millor present de cabo d’año  deixa que baixo a tuya uembra de luz e agua con tu m’aduerma

    15 octubre 2012

     

    REGALO DE CUMPLEAÑOS

    en todos los espejos  quebrados de casa multiplicada por mil con tu nunca verdadera pero sentida ausencia crece tu boca cascabel de viento que en la noche se derrama  bóveda multisonora  que no cesa con música me cobijas  tempestades amansas  en silencio  apago luces puertas cierro atranco ventanas nada  veo cosa escucho sólo dejo que desde todos los sitios tu risa blanda pluma despacio  me llueva

    hazme el mejor regalo de cumpleaños deja que bajo tu sombra  de luz y agua contigo me duerma

     

    PRESENTE DE ANIVERSÁRIO

    em todos os espelhos quebrados  de casa multiplicada por mil com tua nunca verdadeira mas sentida ausência cresce tua boca cascavel de vento  que na noite derrama-se abóbada multisonora que não cessa com música me abrigas  tempestades amansas em silêncio apago luzes fecho portas atranco janelas nada vejo nada escuto só deixo que desde todos os lugares teu riso cbranda pluma devagar me chova

    faz-me o melhor presente de aniversário deixa que baixo tua sombra de luz e água  contigo me durma

    Ánchel nos ha comentado que no le gusta leer su poesía, por eso hemos decidido escuchar dos versiones del poema Mai, del poemario No deixez morir a mía boz (1972) cantado por José Antonio Labordeta y por Manolo García

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

    Poemarios

  • 13 preguntas y un poeta, Sergio Espinosa: «Me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda»

    13 preguntas y un poeta, Sergio Espinosa: «Me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda»

    El pasado 18 octubre a las 19h en la Sala Inusual Project de Barcelona se presentó el primer poemario de Sergio Espinosa, Hacia la mudez, publicado por kriller71ediciones en su colección Púlsar. Poémame fue hasta allí.


    Hacia la mudez, Sergio Espinosa (Kriller71, 2017)

    Sergio Espinosa, Jerez de la Frontera, 1988. Sus poemas se han publicado en antologías y revistas internacionales y han sido traducidos a doce idiomas.

    Sergio Espinosa hace una apuesta valiente apoyada por sus editores (más valientes todavía), Aníbal Cristobo y Lola Nieto, en este primer poemario con unos poemas en los que la oralidad son la fuerza que los mueve a pesar de / gracias a la mudez, a la ausencia de voz por la imposibilidad o negación que transmiten sus versos. Las cinco partes del libro destilan un monólogo interior que sale o huye de la poesía fácil de las grandes multinacionales de la edición.

    Antes de elegir el título definitivo del poemario, Hacia la mudez, el autor barajó la posibilidad de titularlo Fractales, título interesante para un conjunto de poemas cuyas palabras tienen una estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, que se repite a diferentes escalas.

    dibujando soles en la espalda amiga he pensado he

    girado sobre nuestros cuerpos has sido la mejor versión

    posible has querido siempre y evitado cuando si mañana

    siempre llueve solo perderás el alba pero si mañana no

    estás sano hoy eres del vencido solo una costilla mas

    En las partes del poemario podemos ver que a veces utiliza la cursiva (cuando escribe con mayúsculas y signos de puntuación) y otras veces utiliza la redondita (cuando escribe sin mayúsculas ni signos).Los poemas forman la imagen de un espejo desencajado hecho de palabras cuyo significado depende del contexto en el que se encuentren. Un poemario que tardó, en palabras de Sergio Espinosa tres años en ser escrito y cuatro en ser corregido.

    A lo largo de las páginas del libro, las palabras van goteando poco a poco hasta ir cayendo a raudales hacia el final del poemario. Pasa de un verso en la primera página* a trece en la última.

    vives en este mundo y nadie ve a través de la niebla

    Poemas en los que se nota que el poeta necesita crear sus mundos propios, en los que la persona que los lee está cercana a pesar de que el discurso no lo es. El poeta escribe para ser leído, intenta acercarse al lector huyendo de dogmas y verdades absolutas.

    invoco: suturo: que quien obre el milagro también

    construya el templo

    Una parte sorprendente de la lectura poética y que dio una plasticidad increíble a las palabras de Sergio Espinosa fue la gestualidad de su amigo Albert, el interprete de signos. La majestuosidad del lenguaje de signos llegó en algunos momentos a superar el sonido de las palabras de los poemas recitados por Espinosa.

    Si algo no me gustó de la presentación fue la exagerada utilización de un lenguaje en algunos momentos muy obtuso y rebuscado en las preguntas que llevó a situaciones cómicas cuando el poeta, una vez acabada su respuesta, se dirigiera al público y les preguntase: ¿Lo habéis entendido? Porque yo no.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me dedico al mundo de la traducción desde hace unos diez años. Llegué a la actividad literaria, en primer lugar, leyendo. Más tarde, escribiendo y traduciendo a otros.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras lecturas fueron probablemente las escolares: Romancero gitano de Lorca o Campos de Castilla de Machado. Ya pasados los años, la obra de Chantal Maillard ha sido transversal a mi primer libro.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Con Hacia la mudez intento presentar una poética plenamente consciente, y propongo un trabajo que desmitifique la propia palabra. Las ideas. Los mundos. Querría, luego, crear puentes.

    Que entregar de lejos con la palabra

    solo es desconfiar.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Quien escribe cambia, claro. La voz poética, por tanto, también hará propuestas diferentes. Hacia la mudez es mi primer libro, pero empecé a escribirlo hace ocho años. Diría que el mayor cambio gradual en mi lenguaje ha sido el de desconfiar de aquello que tiene muchos nombres. Trabajar más con palabras como “hombre”, “casa”. Crear imágenes a partir de ellas.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Visualizo el poema como un goteo. ¿Cuándo está lleno el lago? No lo sé. ¿Debe estar lleno? La corrección la planteo de una forma metódica: el texto no debo entenderlo solo yo, debe responder a una realidad común. Debe ser necesario. Si no lo es, no sirve.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Crear puentes. Puentes que conecten mundos. Con Hacia la mudez, me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda. Creo que hay muchas cosas que poner en duda hoy en día. Siempre.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Los poemas deben poder leerse, cantarse. Al escribirlos, la oralidad es inherente. Las lecturas en vivo sirven para levantar al texto de la página, darle una dimensión necesaria. Recitar es indispensable.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Lo digital es tan válido como lo analógico. Yo comencé escribiendo un blog en 2008 y casi diez años después he publicado un libro en papel. La virtualidad responde a una realidad diferente, sí, pero es una herramienta de difusión inmediata que ya está instalada en casi todas nuestras casas.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    ‘Deseo de ser arquero’, de Ruth Llana. Está en su libro Tiembla (Point de lunettes, 2014)

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Esta semana justamente releía Parte de nieve, de Paul Celan.

     la merodeante convicción

    de que esto hay que decirlo de otro modo y no

    así.

    Paul Celan (cita al inicio de «Hacia la mudez»)

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, corrige, y luego vuelve a corregir.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Si hablamos de poesía, y si hablamos de España, creo que las propuestas de casas editoriales como La Bella Varsovia han marcado una diferencia en la industria actual. Como lo hizo DVD hace unos años.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Quieres preguntarme algo?

    Por último y fuera del cuestionario nos gustaría que se autograbase recitando un poema que usted haya escrito y sea especial por algún motivo y nos explicase el porqué para nuestro canal de Youtube. Gracias.

    Muy bien. Espero que os guste.

     

    En el momento de cerrar la edición de este artículo, Sergio Espinosa lee un poema en el programa Página Dos de RTVE el 7 de noviembre. Le podéis escuchar en el minuto 17.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


    ACTUALIZACIÓN Sergio Espinosa estará presentando «Hacia la mudez» en Sevilla (1 DIC, Librería Casa Tomada) , Madrid (9 DIC, Arrebato Libros), Barcelona (14 DIC, Malpaso Librería) y Jerez (22 DIC, Alcázar). 

  • 13 preguntas y un poeta: Josep Masanés

    13 preguntas y un poeta: Josep Masanés

    Radiació de fons, Josep Masanés (Ed. Pagés, 2017)

    Josep Masanés Nogués (Barcelona, 1967) es un escritor catalán residente en Menorca desde el año 2004. Es autor de la novela La vall de la matança ganador del XXIX Premio Ribera d’Ebre de narrativa, finalista del Premio Ramon Llull 2013, ganador del 25º Premio de Novela Josep Saperas organitzado per Òmnium Cultural del Vallès Oriental, con la obra Camins sense retorn. El año 2015 ganó el Premio Literario la Vall de Sòller de novela y el Premio Ciutat d’Eivissa de literatura (2015) con La putrecacció de la llum, así como el LII Premio de poesía Benet Ribas con Radiació de Fons y el Premio de Novela Ciutat de Manacor 2017 Maria Antònia Oliver.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Barcelona en 1967. Estudié Derecho y vivo en Menorca. Tengo publicadas cuatro novelas y un poemario. Los cinco libros son premios literarios. Ahora está a punto de salir una quinta novela, Premio Ciudad de Manacor 2017.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En mi casa no había libros, de manera que mi primer libro de poesía lo compré yo. Cerca de donde vivía abrieron una papelería que duró cuatro o cinco años y allí compré por menos de cien pesetas las ‘Rimas y leyendas’ de Bécquer y un ‘Hamlet’ también por menos de cien pesetas. Los conservo ambos. El de Bécquer, destrozadito. Una edición de editorial Ebro. Creo que era en quinto de EGB. Después lo estudiamos en la escuela. Un año más tarde abrieron una biblioteca en la escuela y aquello ya fue el acabóse.

    Rimas y leyendas, G.A. Bécquer (Clásicos Ebro)

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    2x + 2y = 0

    Enmig del camp li obriren el cap i li tragueren la pedra de la bogeria i des de llavors va poder somriure a tothom mentre les babes li queien de la boca sobre els peus llagats.

    En medio del campo le abrieron la cabeza y le extrajeron la piedra de la locura y desde entonces pudo sonreír a todo el mundo mientras las babas le caían de la boca sobre sus pies llagados.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Siempre. Cuando uno es un escritor maduro puede no parecerlo pero siempre se evoluciona. Quedarse quieto es morir.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Si un poema sale bien no sueles tener que tocar mucha cosas. Si sale mal, no tiene arreglo. Conviene ir eliminando poemas y corrigiendo hasta que llega un momento que prácticamente no tocas nada.

    La revolució és sorda és idiota és sicària és cruel és manipulable és violenta. La revolució mai no ho canvia tot però ho remena tot i entretant cau algú, algun cap, alguns ronyons, més aviat els meus, els teus, que no pas els del déus.

    La revolución es sorda es idiota es sicaria es cruel es manipulable es violenta. La revolución nunca lo cambia todo sino que lo revuelve todo y mientras tanto alguien cae, alguna cabeza, algunos riñones, más bien los míos, los tuyos, pero no los de los dioses.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
    Hacer pensar, reflexionar, mostrar aspectos que nos pasan desapercibidos, transmitir conocimiento, trasladar belleza.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Creo que la lectura es un acto íntimo que requiere concentración, pausas y relectura. Lápiz, papel y documentación. Las lecturas en vivo son un modo de darse a conocer.

    La desil.lusió del licantrop. Tancat com un vell invàlid en una institució sinistra de parets enrajolades. Fetor de fluids vitals. Fins que cansat de voler ser home, una nit de lluna plena, abandonà la vella corbata i tornà amb els de la seva raça.

    La desilusión del licántropo. Encerrado como un viejo inválido en una institución siniestra de paredes alicatadas. Peste de fluidos vitales. Hasta que cansado de querer ser hombre, una noche de luna llena, abandonó la vieja corbata y volvió con los de su raza.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Un gran avance que se dispersa por el gran numero de información de que disponemos. Poco a poco aprenderemos a organizar mejor esta información.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Este lo leí ayer. Es de Emily Dickinson.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo varios libros a la vez. Uno de los que estoy leyendo es «La isla de la tortuga» de Gary Snyder, un poeta beatnik que ganó el Pulitzer en 1975 y que está vivo.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que siga su instinto y que sea valiente.

    …No som més que el somni d’un déu baixet i amb els calçons caiguts i granellut i de celles fosques, roí i mesquí i amb un sentit de l’humor cruel.

    …No somos más que el sueño de un dios bajito y con los pantalones caídos y lleno de granos y de cejas oscuras, ruin y mezquino y con un cruel sentido del humor.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que el principal problema es ser visible para el lector. Como lector me cuesta mucho estar al día de las novedades. Vivo en una isla pequeña donde apenas llegan los libros de poesía. Si busco en Internet rara vez cuelgan las primeras páginas de las obras. Así es bastante difícil vender un libro.

    Solipsistes incansables en un aparador, com sectaris internautes defensors de l’amo que els esclavitza. Marcs buits i violència invisible. Només ens queda la poesia.

    Solipsistas incansables en un escaparate, cual sectarios internautas defensores del amo que los esclaviza. Marcos vacíos y violencia invisible. Solo nos queda la poesía.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Dos reflexiones. Primera. Que las preguntas más simples y repetidas son las más difíciles de responder. Quizás porque nunca se han respondido bien. Segunda. Observo una tendencia generalizada a responder las preguntas en las entrevistas literarias con clichés. Creo que uno debería responder desde su propia experiencia y a veces coincidir con el cliché y otras veces no.

    Alienats i rebutjats i aturats. S’aixequen barreres invisibles al centre i als barris alts mentre ens dutxem amb elogis de democràcia i progrés, satisfets de ser cecs, cridant la nostra tolerància mentre els guetos innombrables segueixen sense ser trepitjats. Què ens queda ara que hem assassinat la necessitat i l’hem substituït pel desig.

    Alienados y rechazados y parados. Se levantan barreras invisibles en el centro y en los barrios altos mientras nos duchamos con elogios de democracia y progreso, satisfechos de ser ciegos, clamando nuestra tolerancia mientras los guetos innombrables continúan sin pisarse. Qué nos queda ahora que hemos asesinado la necesidad y la hemos substituido por el deseo.

     

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.