Juan Ortiz es un músico, poeta, escritor y artista plástico nacido el 5 de diciembre de 1983 en el pueblo de Punta de Piedras, Isla de Margarita, Venezuela. Es egresado en Educación Integral en la mención de Lengua y Literatura de la Universidad de Oriente, Núcleo Nueva Esparta.
Durante su carrera, ha ejercido como profesor universitario de literatura, historia, artes y guitarra en Unimar y Unearte. Hoy en día, es columnista del periódico El Sol de Margarita y ha colaborado con los portales digitales Gente de Mar, Writing Tips Oasis, Frases más Poemas, Lifeder, y Actualidad Literatura. Actualmente, el autor vive en Buenos Aires, Argentina, donde trabaja como editor, corrector de estilo, creador de contenidos y escritor a tiempo completo.
En la flor de los metales acústicos
(a Julia Elena)
La hallé en la flor de los metales acústicos,
orquídea de voz temprana,
cedro nácar enraizado en los arrecifes.
Guardaba bajo su lengua los silencios oportunos
tejidos en los vuelos de un alcatraz anciano que descansa a lo lejos
en espera de los últimos vientos.
Cuando la guerra es el arte, ella se esconde,
refugia sus ojos en los óleos de un lienzo del santo patrono de su pueblo
y recuerda que entre los que matan hay vestigios de dibujantes y cantores,
que luego de la sangre volverá la locura de los trascendidos a redimir todo.
La hallé en la flor de los metales acústicos,
está en ese estado en que aún habla con Dios
—esgrimen sabiduría ambos—,
mis oídos no les entienden,
pero en mi alma algo resuena,
algo se acerca al principio.
Neblina blanda
«Reinaré esta hoja de resistencias», me dije, trazando con mis dedos un recuerdo
en tu espalda, fascinado con lo profundo de las aguas que me recibían. El fondo de la cama aturdía, la almohada pesaba. Algo sujetaba la noche a la alcoba, a nosotros.
Parecías volver de un letargo, de un azul que duerme, diluida en la espina con los ojos perdidos en la ventana.
Yo te miraba a lo lejos, en la esquina mojada de septiembres, te veía irte sonora
a los balcones a lamentar las brevedades del insomnio en una neblina blanda
que rezaba por dentro.
Tan solo vine a cerrar la noche
No he venido a mucho, tan solo a cerrar la noche. Vengo del veneno
que llaman conciencia, que besa al hombre y lo deja solo, sin estirpe.
No he venido a grandes cosas, tan solo a encender los muros infranqueables de la razón, a repartir soledades entre las multitudes, hijas de los maderos en las rutas
milenarias e infinitas de las palmas de las manos.
No he venido a exceder con más horas los espacios,
paso simplemente a retirar los conjuros en los sótanos de los árboles
donde los amantes esconden el mejor amor, el que no se ve.
No, no he venido a mucho, de hecho, nunca he estado.
Estos Poemas pertenecen a la antología poética “Naufragio”. Juan Ortiz
Hyun-rim Shin 신현림 Es poeta y fotógrafa. Nació en Uiwang, Kyunggi-do, Corea del Sur, y estudió lengua y literatura coreanas en la universidad, especializándose después en Bellas Artes en la Escuela de Diseño de la Universidad de Sangmyung. Es una artista polifacética, goza de gran prestigio entre la crítica y el público coreanos. Su primer poemario, «Throw a Burning Shoe at a Boring World», le valió el reconocimiento inicial. Se hizo muy popular con su poemario «Blues at the end of a century», que alcanzó el número 1 de la lista de los más vendidos en la sección de poesía. También es autora de otros numerosos libros de poesía, como «Sick People At Sunset», «I Rode Through The City On A Bed», «Alice», «Apple Blossom When You Come», «Hug for 7 Seconds. Recientemente, fue reconocida como una de las nueve mujeres representativas de Corea por Tilted Axis, una editorial inglesa. En 2019, su relato corto, «Paper Gravestone», fue seleccionada como ganadora. Por su tercera exposición de fotografía titulada «Apple Orchard Photo Studio», fue elegida como una de las cuatro artistas coreanas representativas en el Festival Internacional de Fotografía de Ulsan en 2012. Además de su poesía, Shin ha escrito varios ensayos sobre arte, como «My beautiful window», « So Fascinating Modern Art », «Time with a lover», «Tiempo con un amante» entre otros. Ha impartido cursos sobre texto, imagen y escritura poética en la Universidad Nacional de Arte de Corea y en la Universidad de Ajou.
¿Cómo desvelan el amor? ¡Ustedes, almas solitarias!
¿Cómo amas? Yo simplemente olvido y sigo adelante.
¿Cómo amas? No puedo encender bien las velas.
¿Cómo amas? Amo con un desconsuelo profundo como un pozo y sueños enredados.
¿Cómo amas? Encuentro a dos personas. Lo que una no puede cumplir, la otra tal vez sí.
¿Cómo amas? Tengo un compañero para toda la vida más allá de los límites del matrimonio.
¿Cómo amas? Todo es una molestia.
¿Cómo amas? Basta con tocarse a escondidas.
¿Cómo amas? El amor ya me resulta difícil y el sexo aún más.
¿Cómo amas? Sin comentarios.
¿Cómo amas? Ya no estoy aquí.
Comencé de nuevo
Comenzar de nuevo es comprenderte de verdad a ti mismo.
Es sentir y conocer todo con todo tu ser
como si rompieras una cáscara de huevo.
Es darte cuenta de lo que significa ser humano y por qué vives.
No hay necesidad de luchar por falsos conocimientos, olores penosos
o ideologías dañinas que te han causado sufrimiento.
Necesitas estudiar genuinamente y comprender en profundidad la historia.
Debes valorar tu libertad como ciudadano, y llevarla adelante.
Debes desechar el agua estancada que se ha acumulado dentro del huevo,
limpiarte y dejarte secar por el viento para renacer de nuevo.
En lugar de hacer más de lo que puedes
debes desecharlo todo para ganarlo todo, que es el camino hacia la libertad.
Si aguantas, estudias y trabajas diligentemente durante sólo diez años,
el huevo se convertirá en una importante caja de ahorros.
Tras diez años de dedicación, se abrirán tus propios sueños y caminos.
Lo que tienes que hacer es vivir al máximo, como el sol que sale entre las nubes.
Yo también tuve 22 años
Soñaba con viajes cortos y romances largos,
comía tomates parecidos al sol,
creyendo que incluso la tristeza podía convertirse en un tónico herbal.
El Canon de Pachelbel sonaba en YouTube.
Pensaba en el mar
cuando veía una gran lona azul en una obra.
Mirando al cielo occidental, almorcé.
Me preguntba si un sándwich de huevo podría convertirse en una enorme manta
si se extendiera sin fin. Igual que los griegos equiparaban la ceguera con la muerte,
asentí con la cabeza que tener ojos para ver es la felicidad.
Entonces, podría volver a ser una joven de 22 años. Te necesito a ti que moverás mis muebles.
Te necesito a ti, que colgarás mis cortinas.
Te extraño a ti, que plantarás árboles conmigo en la traicionera colina de la Tierra.
Así que no me pidas que busque un sirviente Tú me darás un toque de atención antes que cualquier otra cosa.
Soltándome el cabello, que de la noche a la mañana ha crecido hasta alcanzar la longitud de Rapunzel,
siento la melodía del Canon de Pachelbel como la seda.
El hombre se dirige hacia mí, cabalgando sobre mi cabello.
No es visible para nadie más que para mí.
Toqué el Canon de Pachelbel, que para mí es el innegable himno nacional del Planeta Tierra,
siguiendo su ritmo que fluía tan profundo y suave como la seda.
Nacido en 1964 en Hongseong, Chungcheongnam-do, Corea del Sur, Jeong-lock Lee estudió educación literaria china en la universidad, y literatura y artes en la escuela de posgrado. Debutó como poeta al ganar el Concurso Literario de Año Nuevo del Daejeon Ilbo en 1989 y del Dong-A Ilbo en 1993. Ha publicado 11 poemarios, entre ellos «»There Are Times When Things Happen That Way,» «Dictionary of Childlike Language,»» y «»A List of Things That Don’t Hurt Even When Put in the Eye». Sus poemarios para adolescentes incluyen «»To the Me Who Has Not Yet Come» » y «»Whatever». Sus colecciones de ensayo incluyen «If I Can’t Write Poetry, I Take the City Bus» y «The Poet’s Drawer». También ha escrito tres libros infantiles, entre ellos «Father and Son», cuatro colecciones de poesía infantil, entre ellas «Being Nine Is Tough», y ocho libros ilustrados, entre ellos «Chair». Lee ha recibido varios premios literarios: el Daejeon Ilbo Literary Award, el Kim Soo-young Literary Award, el Kim Dal-jin Literary Award, el Yun Dong-ju Poetry Award, el Park Jae-sam Literary Award, el Han Seong-gi Literary Award, el Dica(foto-poema) Poetry Award, el Cheon Sang-byeong Children’s Literature Award y el Wildflower Literature Award.
Amor lento
El Buda de piedra
se convierte en un montículo de arena mientras cierras y abres los ojos una vez.
Lo hace incluso antes de que puedas parpadear.
Querida mía,
no digas que todo fue fugaz.
La luna perdura un mes entero por un solo guiño.
Hay veces en que las cosas suceden así
Incluso en una suave carretera,
hay veces en que el volante da una sacudida
Es cuando alguien al otro lado de la Tierra roza su pie con lágrimas.
Hay veces en que el vaso de Soju sobre la mesa tiembla por sí solo.
Es cuando los ojos llenos de lágrimas se muerden los labios jóvenes y se golpean el pecho
tras una larga mirada al atardecer en un lugar donde el fuego de las armas ha cesado.
Hay veces en que las cosas suceden así.
Empiezo a golpearme el pecho para reventar una bolsa de suspiros,
pero bajo el puño cerrado en silencio.
Es porque temo perturbar el sueño profundo de un bebé en algún lugar
que es lactado por primera vez en tres o cuatro días.
Hay veces en que una vela parpadea, mostrando su mecha negra,
y luego vuelve a la vida.
En ese momento,
ha pasado sus brasas a un lugar oscuro y lejano.
Azalea
Nos las arreglamos, de una forma u otra.
Si ese Buda de piedra en el acantilado
hubiera guardado todos los sonidos de los martillazos
Nacida en 1850, Rosario de Acuña fue una escritora, poeta, pensadora y periodista considerada una adelantada en el proceso de la igualdad entre hombres y mujeres, y la en la lucha por los derechos de los más débiles.
Desarrolló una enfermedad ocular que le ocasionaba la pérdida intermitente de visión, cosa que hizo que su enseñanza y educación difería en cierto modo de la enseñanza oficial que se daba a las mujeres, siendo educada en su propia casa, con un pleno contacto con la naturaleza, y al cuidado de unos padres dedicados totalmente a Rosario, como hija única que era. Esta educación despertó en ella un interés por la Historia y por las Ciencias Naturales, adquiriendo, en parte también gracias a sus estancias en Roma, en tierras andaluzas o a la vera del Cantábrico, un conocimiento tremendo del mundo animal y vegetal. Sus periódicos viajes al extranjero, París, Bayona, Roma, alimentaron su curiosidad por el mundo que la rodaba y su cultura, así como su talante libre pensador y republicano.
Cuando apenas contaba veinticinco años, se estrena en el mundo literario ni más ni menos que en el Teatro Español de Madrid, siendo la segunda mujer que lo lograba, después de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Después de este magnífico estrenó, que le brindó el aplauso del público asistente, con una obra, Rienzi el Tribuno, que se centraba en ser una crítica a la tiranía y un grito a la libertad. A su vez, inevitablemente, también levantó las críticas de algunos sectores.
Se casó poco después, trasladándose a vivir a Zaragoza, pero el matrimonio no duró demasiado y Rosario decidió abandonar a su marido por sus repetidas infidelidades; otra muestra más de que Rosario era una mujer adelantada y valiente, puesto que en esa época no que la mujer abandonara al marido era algo casi inconcebible.
Paralelamente, no abandonó su producción literaria, publicándose, en 1874, el largo poema Ecos del Alma, que le abrió las puertas a diversas revistas como La Mesa revuelta, o El imparcial.
A mediados de los años 1880, fue la primera mujer en ocupar la tribuna del Ateneo de Madrid, realizando una lectura poética y, posteriormente, también en el Fomento de las Artes, centro de acogida de escritoras liberales. Por su obra y su manera de ser, se ganó la simpatía de las corrientes y sectores librepensadores del país, grupos cercanos a la ideología republicana y defendiendo la separación de la iglesia y el estado, así como en la intromisión de la iglesia en la intimidad de las conciencias. Siguiendo su pensamiento, ingresó en una Logia masónica, y estuvo igualmente vinculada a otras dos logias más, Las Hijas del progreso, de Madrid, y la Logia Jovellanos, en Xixón.
Sus ideas, su obra y su valentía la convirtieron en una de las primeras mujeres en vivir el éxito y abrirse camino en un mundo dominado por los hombres, clamando a viva voz por la igualdad de derechos. Una muestra podría ser el estreno de su obra El padre Juan, una de las más polémicas de su carrera, puesto que presentaba en escena los falsos valores de la religión católica, las deformadas creencias religiosas y el fanatismo, contraponiéndolos con personajes que encarnan la razón, la bondad y la justicia. La obra fue un escándalo para la época e incluso llegó a prohibirse, cerrando las puertas del teatro.
Decidió abandonar la capital e instalarse en un pueblito de Cantabria, convirtiéndose en una experta avicultora, destacando igualmente en esta faceta, por su labor como investigadora y difusora de la industria avícola. Rescindido el contrato de su vivienda en cántabra, se trasladó a Asturies, donde habitó hasta su muerte en el año 1910. Allí continuo con sus ataques contra el conservadorismo y los estamentos más convencionales, con diversas publicaciones en distintos medios, siempre fieles al librepensamiento, denunciando el maltrato a las mujeres, la situación de los obreros y la dureza de la vida en algunos sectores más oprimidos. Y allí fue donde finalmente se estrenó su obra El padre Juan, gracias a la Sección Artística Obrera del Ateneo, siendo representada en el Teatro Robledo de Xixón. Falleció en el año 1923, en Asturies, por una embolia cerebral.
Es importante también su faceta como periodista, la cual se centró en la denuncia de las desigualdades existentes entre la mujer y el hombre, destacando sus colaboraciones en Las Dominicales del Libre Pensamiento, un periódico que ya gozaba de bastante crítica y con multitud de denuncias por su contenido.
En definitiva, Rosario fue una mujer adelantada a su tiempo, valiente, que se enfrentó a diversos sectores del conservadorismo, viviendo incluso la amenaza de entrar en prisión, cosa que la llevó a exiliarse durante un tiempo a Portugal. Su obra es una muestra de su manera de pensar, de su lucha y de su ideología.
Su obra como dramaturga es quizás la más destacada de toda su producción, logrando un éxito hasta entonces casi sin precedentes por una mujer, pero aquí os vamos a compartir cinco poemas suyos. Esperamos que los disfrutéis.
Ju-ri Oh오주리 nació en Seúl. Licenciada en Literatura Coreana por la Universidad Nacional de Seúl. Nacional de Seúl. En 2010, debutó en el Munhagsasang, y su poemario, «Rose Mausoleum», fue seleccionado como libro compartido por el por el Consejo de las Artes de Corea. Entre sus libros académicos se incluyen 《A Study on the Existence and Truth of Kim Chun-su’s Metaphysical de Kim Chun-su》(seleccionado como libro académico Sejong Academic Book en 2020), 《A Study on Love in Modern Korean Poetry》, 《La poesía del ser: Un estudio ontológico sobre Contemporary Korean Poetry》, y 《The Pure Poetry: Un estudio ontológico sobre el Poetry of Being: An Ontological Study on the Contemporary Korean Poetry》. Actualmente prepara su segundo poemario y su quinto libro académico. Es profesora en la Universidad Católica de Kwandong desde 2017.
El cisne y el poeta
Descendiendo de la Vía Láctea, el cisne permanece en las aguas derretidas por el glaciar del lago de San Wolfgang.
El patrón de luz en el agua y en el cisne se funden en uno; el cisne es el creador de la luz.
¿Es porque la luz divina abraza al cisne que no huye cuando el poeta se acerca?
Perdido en el camino de regreso al mundo secular, el poeta abre su existencia ante el cisne radiante.
Mientras el horizonte se filtra en gotas de luz, el cisne lleva el lenguaje divino al poeta, diciéndole: «Existes como uno, tu existencia es una». Las sombras que bordean el lago guardan los ecos de una conversación silenciosa. Nada de la nada pudo romper el momento en que el cisne y el poeta se encontraron.
Como el reloj de Dios se detiene en el aire, el poeta renace, renace como cisne en el lago eterno de la poesía.
Ontología del ballet 1
La muerte es un ala que se extiende desde su cuerpo. Es un patrón negro en el aire. Una gota de oxígeno emerge de ella como muerte, y otra gota de oxígeno entra en ella como vida. Ella flota en medio del flujo entremezclado.
Es el flujo del tiempo lo que mueve sus pasos de donde estaba a donde no estaba.
En el tiempo abrasado, donde el movimiento desvanecido, el silencio llena el espacio entre el aquí y el allá. Sólo el alma se asemeja al tiempo.
El peso del oxígeno solidificado – Es un exceso incapaz de circular por las partes inferiores de su cuerpo.
Hasta que el exceso se oxida por completo, la luz se convierte en un escenario, donde ella es la manifestación. Recibe la luz con el cuello; sus párpados se resisten a abrirse.
La luz fluye a lo largo de su superficie, líneas nacientes. El tiempo se asemeja al alma. Deja de ser una línea que avanza y comienza a trenzar su tejido interior.
Mientras se forman circuitos de luz dentro de su alma, la superficie espera. Aunque se revela su existencia como reflector, aún sigue esperando el momento en que los sueños desolados se conviertan en superficie.
La luz es su vestimenta. Cuanto más profunda es la luz, más se marchita.
Del ‘Yo de la Luz’ al ‘Yo de la Oscuridad’
El alba llena el espejo de vanidad.
Es el momento en que Dios mezcla por igual los pigmentos de la luz y la oscuridad. En mi piel translúcida, el «yo de la luz» y el «yo de la obscuridad» se enfrentan.
La belleza es el momento en que una rosa emerge de un mundo oculto.
Incluso sin amor, una doncella parece fresca junto a la rosa.
El «yo de la luz» acuna el tiempo por venir, mientras que el «yo de la oscuridad» guarda el tiempo pasado, cada uno en una caja de cristal contra mi pecho. El tiempo en estas dos cajas de cristal enhebra perlas en una sola cuerda, atándola alrededor de mi cuello.
El «yo de la luz» susurra al «yo de la obscuridad»:
Dios no destruyó la oscuridad con la luz. Dios no destruyó la luz con la oscuridad.
En la perla que encierra el alba, luz y oscuridad se arremolinan como mis lágrimas.
Eon Kim김언 nació en Busan, Corea del Sur, en 1973. Ha publicado siete libros de poesía, entre ellos The Breathing Tomb (2003), The Giant (2005) y Let’s Write Novels (2009). Entre sus otras obras se incluyen una colección de prosa, Everyone Has Sentences in Their Heart (2017); un libro de poesía, Poetry Doesn’t Talk About Parting (2019); un libro de crítica, Beyond the Writing of Violence and Charm (2023); y una colección de prosa, Old Reading Books (2023). El poeta Eon Kim ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Literario Midang (2009), el Premio Literario Park In-hwan (2012), la Placa Literaria Kim Hyun (2021) y el Premio Literario Daesan (2021). Desde 1998, se ha convertido en una figura clave en la escena poética coreana, con una serie de obras marcadas por un fuerte pensamiento existencialista. Actualmente se desempeña como profesor de escritura creativa en la Universidad de Artes de Chugye.
No sé de dónde vino el agujero.
Abrí la puerta del baño y te encontré llorando dentro.
Estabas sentada en el inodoro con la espalda encorvada, sollozando.
¿Por qué lloras?
quise preguntar pero decidí no hacerlo, porque sé que no me lo dirías de todos modos.
Quise preguntar, pero decidí no hacerlo una vez más. Sería inútil.
No sé qué o quién lo ha provocado,
pero una persona que llora tiene todas las razones para llorar. Una persona que llora desborda lágrimas. Es demasiado tarde para preguntar en un intento de detenerlas.
Hasta que sus sollozos cesen, hasta que sus lágrimas se detengan,
o hasta que se sequen, espero y vigilo el baño.
Te observo. Por suerte, no hay ventana en el baño, ni siquiera una pequeña.
No hay lugar para que tus sollozos escapen al exterior.
No hay ninguna pared exterior por la que puedan fluir tus lágrimas.
Hoy, las nubes de la mañana pasan a la deriva por las ventanas del salón,
que podrías ver fácilmente si tuvieras una ventana en el baño.
Me quedo allí, olvidando tus lágrimas, embelesado por las nubes que pasan a la deriva. ¿Cómo puedo consolarte? ¿Cómo puedo detener las nubes?
Soy un extraño. Un extraño que ama. Un extraño que odia. Un extraño indiferente.
Soy un extraño, como una nube a la deriva donde le plazca, o como esta mañana, que permanece inmóvil.
El extraño menos capaz de detener al extraño dominante.
Estoy frente al baño, tolerando las nubes.
Sentí algo filtrarse, como agua que se escapa. No sé de dónde vino el agujero…
Estructura
Una estructura con un segundo piso construido sobre el primero. Una estructura con un segundo piso construido sin el primero. Una estructura con un tercer piso construido sin el segundo. Una estructura que sube hasta la cima, donde se vuelve a construir una casa en la azotea. Ahora estoy mirando hacia abajo. ¿Cómo terminó aquí? Pensé que era codicioso. La estructura no sabe nada del sótano. No conoce un silencio indiferente dentro de la Tierra, que el sótano sostiene. Si lo supiera, se desmoronaría desde el primer piso. Desaparecería del segundo. En este barrio donde sólo sobreviven los últimos pisos para construir casas en las azoteas, la lava que flota alrededor se enfría de arriba abajo.
Mochila
Dentro había un libro de poemas. En ella también había una conciencia clara. Una persona que colapsaba estaba dentro, y una persona no identificable también estaba allí. Había un alma indistinguible del cuerpo y la muerte indistinguible del alma en ella. En realidad, todo se movía. Un órgano estaba siendo destruido, y dos órganos estaban siendo destruidos, y desde el tercer órgano en adelante, todas las cosas que yo no podía entender estaban sucediendo. Alguien me estaba pinchando. ¿Qué hay dentro? No es algo inmensamente significativo. Tampoco es algo trivialmente insignificante. Simplemente contiene cosas desconocidas para mí, y tú las sacas y las lees en voz alta.
Susana Thenón llegó al mundo en el año 1935. De familia judía, desde bien pequeñita estuvo rodeada por el mundo de la cultura y el arte. Formó parte del grupo de jóvenes actores del Teatro Cervantes, y estudió la Licenciatura en Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Contaba solamente 23 años cuando se publicó su primer libro de poesía, Edad sin tregua, en el año 1958 y, al año siguiente, salió a la luz Habitante de la nada.
Junto con otros autores argentinos, como Alejandra Pizarnik o Alejandro Vignati, fundó la revista literaria Agua Viva, y quedó plenamente introducida en el mundo de la poesía. Se dedicó durante algunos años, aproximadamente a partir de mediados de la década de los 60, a la traducción de textos y fue entonces cuando publicó su tercer poemario, De lugares extraños, en el año 1967.
A pesar de ser parte de algunos círculos intelectuales, lentamente se fue separando alejándose en cierto modo del mundo literario, tomando su propio camino, siendo fiel a las voces de su interior para sacar a la luz una poesía cruda, desnuda e incluso a veces hiriente.
En la década de los 60, centró su atención en su faceta fotográfica, fotografiando a la que fue su pareja, la bailarina Iris Scaccheri. De hecho, su obra como fotógrafa se consolidó con diversas exposiciones en diferentes Galerías de Europa, e incluso logró el Premio de Fotografía Parisien, con su serie Humor Blanco Humor Negro. No publicó nada más de poesía hasta el año 1984; de hecho, su última obra publicada fue Ova completa, en el año 1987, pero a pesar de casi no publicar nada, siguió escribiendo y eso se muestra en la publicación de obras póstumas como La morada Imposible I y II, compilada por la poeta María Negroni, o Paraíso de Nadie.
Falleció también en Buenos Aires, en el año 1991.
Su poesía aborda temas como la soledad, la oscuridad, el deseo negado cosa que la llevó a ser, en cierto modo, comparada con la poesía de Pizarnik. Lo ausente está paradójicamente muy presente en su poesía, lugares extraños, sombras e imposibles. Es una poesía casi tangible que parte de su propio yo más íntimo para adentrarse en el mundo del lenguaje, de la oscuridad y del extravío. Su poesía contaba con un punto irreverente, despojada de adornos, directa y con un lenguaje afilado; lo que pretendía Thenón no era adaptarse a las corrientes literarias de su época, sino ser fiel a su yo más íntimo.
A continuación os dejamos una selección de cinco poemas, no sin antes recomendaros que profundicéis un poco más en su obra. La poesía de Thenón ha sido en cierto modo injustamente eclipsada por otros autores argentinos de gran renombre, pero es una poesía que no dejará indiferente a nadie y podría incluso ser una poesía, a pesar de los años, de lo más actual.
Yong Mee Cho조용미 debutó en 1990 a través de «Hangil Literature». Entre sus poemarios figuran «La ansiedad se come el alma», «Diez mil peces vuelan montaña arriba», «Autorretrato en tela de cáñamo», «El cerezo en flor de mi villa», «Planeta memoria», «Mis otros nombres» y «Tu belleza». También tiene una colección de prosa titulada «Cien años en la isla». Yong-Mee Cho ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Literario Kim Dal-jin, el Premio Literario Kim Jun-seong, el Premio Literario Gosan y el Premio Literario Mokwol.
Tu belleza
Siempre das la espalda a la luz.
Es una escena que he creado.
Tu belleza debería ser objetiva.
Debes trascenderte a ti misma.
Además, tu belleza debe ser
Ética.
Tu belleza debe ser definitiva y decisiva.
Tu belleza debe ser
Impecable.
Tu belleza debe crear
un evento de soledad.
Tu belleza surge de mí.
Tu belleza es siempre
mi mayor prueba.
Hay una luz detrás de ti
que eclipsas un poco.
Observatorio Albireo
Es una noche de fuerte dolor de cabeza, y anhelo visitar el Observatorio del Albireo para contemplar las estrellas.
Al conectar las estrellas de la constelación de Lyra, curiosamente, aparece un pez.
Del mismo modo, cuando conecto mi yo actual con un momento del pasado, surge una completa desconocida.
Si quiero escudriñarla, tengo que aventurarme más en el espacio.
¿Seguiré siendo la misma persona cuando regrese después de viajar tan lejos?
Por ahora, sólo sufro de una fiebre alta, postrada en cama por la certeza y la monotonía de la vida.
Mis labios solo están agrietados, pero tengo la sensación de haber perdido la mitad de las palabras.
Probablemente debería observar este dolor de cabeza desde un lugar más distante, como descubrir los peces de la constelación de Lyra.
Mi cuerpo y carne son difíciles de alinear conmigo misma.
Mi vida es un viaje extenuante que exige llegar al Observatorio Albireo.
No está demasiado lejos; después de que mis labios se agrieten unas cuantas veces más y soporte otra fiebre, me volveré tan ligera como los pétalos de las flores en primavera.
Mi cuerpo podría viajar a un lugar irrecuperable, diferente.
Mi carne devora lentamente mis recuerdos.
Aquí, preveo penas pasadas, revisito sucesos inminentes y me enfrento al dolor que me ha sido dado.
Cada dolor es único; como un cisne que se desliza sobre el agua, deseo recuperarme lentamente, aquí, en este lugar.
Mis otros nombres
Fernando Pessoa es Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.
Tiene docenas de nombres diferentes; son seudónimos, pero también desea ser una persona diferente con cada nombre.
¿Hasta qué punto puedo seguir siendo yo mismo?
¿Cómo puedo demostrar mi identidad y cuándo no debo revelar mis otras caras?
¿Cómo puedo darme cuenta de esta verdad de que soy un cúmulo de potencial para no ser yo mismo?
¿Hay alguna forma de negar que el yo de hace un momento no es el mismo que el yo del momento siguiente?
La tarea de darme cuenta perfectamente de que no soy yo mismo es un trabajo profundamente solitario.
Vivir mi vida y luego volver a otra vida mía requiere una ilusión meticulosa.
Ser testigo de la muerte de otro yo antes de morir exige una sincronización precisa.
¿Por qué debo ser siempre únicamente yo mismo?
Incluso hoy, me escondo apropiadamente en mi interior, observando estrictamente la posibilidad de no ser yo mismo.
¿Fui realmente él, y él fue otro yo?
¿Cómo puedo ignorar la verdad de que soy un cúmulo de potencial para no ser yo mismo?
Chill Hwan Ban반칠환 (Corea del Sur). Nacido en Cheongju, el poeta Chill Hwan Ban반칠환 reside actualmente en Gwacheon, provincia de Gyeonggi. Su obra fue galardonada con el Premio Literario Seorabeol en 2002. Ha publicado tres poemarios: «Love that Scoops Dead Stars with a Dip Net», «The Power of Laughter» y «War Maniac Sanctuary». Su primer poemario reflexiona sobre su historia familiar y su infancia. La segunda colección comprende poemas breves que persiguen la economía de la poesía, encarnando la idea de que «las palabras están todas dichas, pero sus significados nunca están completos». La tercera colección explora los temas de la empatía y la coexistencia, presentando imaginaciones lúdicas donde las flores florecen y los pájaros cantan mientras las guerras hacen estragos. Actualmente, prepara su cuarto poemario, «The Joy of Extinction». Algunos de sus poemas se han incluido en libros de texto de secundaria y bachillerato surcoreanos. Además, lleva más de 20 años entregando poemas notables a periódicos matutinos, empezando por el Dong-A Ilbo en 2003 y continuando hasta la actualidad con el Seoul Economic Daily,
Oruga
Dicen que era un agrimensor lamentable e incompetente, que nadie jamás recibió de él mediciones definitivas para clavar estacas, construir vallas o replantear campos con confianza, que hizo lo mejor que pudo, manteniendo sus pasos firmes durante toda su vida, ya fuera corriendo o andando, en alegría o tristeza, para mantener una distancia constante. Se dice que su cinta métrica ni siquiera tenía marcas.
También dicen que era un agrimensor amable y capaz, que, cuando pasaba, las raíces de los árboles inmediatamente aprendían la distancia hasta los capullos de las flores que nunca podrían alcanzar, y las ramas muertas recordaban la distancia hasta los nuevos brotes que habían olvidado por completo, que intentaba medir la distancia que estaba más allá de su alcance o del tuyo, que realizaba una agrimensura peculiar en la que cuanto más medía, más desaparecían las distancias, que todas las distancias desde la base del árbol hasta la copa, desde la flor hasta el fruto, se convertían en la misma, que todo el árbol sentía el calor de la rama donde se habían posado los pájaros y la descarga de la herida de la rama que había perdido sus hojas, y sin embargo, su cinta métrica seguía sin tener marcas.
Dicen que lo que midió podría haber sido el corto tiempo de vida que le quedaría, que unas pocas marcas se hicieron en su cinta como arrugas en su vejez, que su sueño era volar lejos como una colorida polilla Geómetra después de hacer una corta visita a la prisión de la Tierra cuando su agotador análisis hubiera terminado, que mediría repetidamente las distancias entre las estrellas, sólo para eliminarlas.
Se dice que, de repente, un zorzal cubierto de polvo apareció de la nada, gritando «¡Kiyorot! Kiyoort!» y se tragó al agrimensor, que mediría las venas que corrían por el cuerpo del zorzal, se liberaría de la garganta del pájaro y mediría el eco que llegaba a las montañas al otro lado del valle, llevando el calor del zorzal a los lejanos acantilados.
Toda una vida
– Meditaciones sobre la velocidad (12)
En una zanja más adelante, una mosca de mayo que eclosionó por la mañana alcanza la adolescencia al mediodía, encuentra pareja por la tarde, se casa al anochecer y pone muchos huevos a medianoche. Al amanecer, pliega sus alas deshilachadas y grita: «Vine bailando y me voy bailando».
Una vieja cigarra que obtuvo sus alas y vivió siete días bajo los álamos dijo: «Dominé el arte de emitir sonidos y conocí a un amigo que me reconoció por mi voz. Canté durante una semana entera y las hojas de los árboles no dudaron ni una vez en aplaudir».
Un anciano de ochenta años murmuró: «Cuando llegó el momento de bailar, lo dejé para el día siguiente. Cuando me llegó la hora de cantar, lo dejé para el día siguiente. Pospuse todas las cosas buenas para el día adecuado, y ahora, estoy luchando por respirar».
Mientras tanto, en la orilla del mar, una tortuga milenaria camina lentamente a través de su milésimo año.
¡Es toda una vida!
Nido de Urraca
Ni un martillo, ni un plano.
ni una gota de pegamento, ni un solo clavo.
No se usan ramas frescas, sólo ramitas caídas recicladas.
No hay calefacción en el suelo ni televisión,
pero a través del techo de paja, las estrellas brillan toda la noche.
En el corazón del árbol desnudo de invierno,
la familia de las urracas revolotea como calentadores de bolsillo.
Dicen que un árbol con un nido de urraca se mantiene firme contra los tifones.
Las urracas son lo suficientemente sabias como para elegir sólo los árboles más fuertes,
Pero puede que sea cierto que los árboles se esfuerzan por no dejar caer los nidos.
Agradecidos por los dulces cantos de las urracas y el control de plagas,
Los árboles no pueden soportar derrumbarse.
En verano, dan sombra con sus hojas,
En invierno, se despojan de ellas para dejar entrar la luz del sol.
Árboles y urracas, son felices juntos, incluso sin contrato de arrendamiento.
Audre Lorde, fue, como ella misma se definía, una guerrera, poeta, feminista, negra y lesbiana nacida en pleno barrio de Harlem, Nueva York, en el año 1934, hija de inmigrantes caribeños, con los que no tenía una excelente relación, puesto que había cierto distanciamiento y Audre era una chiquilla más bien introvertida y de altas capacidades intelectuales. Encontró en la poesía una salida y una manera de comunicar sus ideas y pensamientos, desarrollando un gran don para esta disciplina literaria ya desde bien jovencita.
Se graduó en Literatura y Folosofía en el Hunter College, donde acabó, con los años siendo profesora. Sufrió discriminación y homofobia a lo largo de su vida, como cuando quiso introducirse en la asociación de escritores Harlem Writers Guild, en los años 50, pero esto, lejos de hacerla desistir, afianzó su fuerza y su lucha para enfrentarse a la discriminación, a las injusticias, y reafirmó todavía más su identidad como mujer, negra y lesbiana. Su vida, de hecho, fue una constante lucha contra toda la opresión que vivía la sociedad norteamericana.
Audre Lorde. Fuente The poetry Foundation.
Por ejemplo, fundó la editorial The kitchen table, para editar a escritoras de color, fundó también organizaciones para ayudar y asistir a víctimas de abusos sexuales o de violencia de género, y fue codirectora del periódico lésbico Chrysalis.
Estuvo unos años en México, durante los cuales asistió a la Universidad Autónoma de México, y se integró en círculos de exiliados norteamericanos y fue en este período que reafirmó su identidad como personal y artístico como poeta y lesbiana.
Después de obtener un Máster de biblioteconomía en la Universidad de Columbia, trabajó como bibliotecaria durante años, pero poco después se afianzó como profesora universitaria, siendo contratada como poeta residente por el Tougaloo College, donde conoció la que fue su pareja durante 19 años, Frances Louise Clayton.
También vivió ocho años en Berlín, donde obtuvo un importante reconocimiento en Alemania y en Europa siempre sin abandonar su lucha y organizando el movimiento de africanos y afrodesdecientes en Alemania.
A lo largo de su vida, Audre fue muy consciente de la opresión que existía en el mundo, por diversas vertientes, el color, la sexualidad, el género, y eso hizo que su obra destilara rabia e ira, y fuera parte de su lucha contra estas injusticias. Usó el lenguaje como una fuerza y arma de resistencia.
En el año 1987 se le diagnosticó un cáncer de mama que la llevó a tener que realizarse una mastectomía, para después sufrir un cáncer hepático. De ahí salió una de sus obras más importantes, The Cancer Journals, pulicado en el año 1981, donde habla íntimamente sobre sus viviencias con esta enfermedad; una obra muy recomendada para mujeres que la sufren o la han sufrido.
Respecto a su obra, marcada especialmente por su incansable lucha contra las injusticias, las opresiones, destaca su primer libro de poesía, publicado en el año 1968, The First Cities, aunque su obra más conocida es Sister Outsider, que es una colección de ensayos sobre la lucha contra el racismo, el machismo y la opresión heteronormativa.
Os dejamos a continuación seis poemas de Audre.
Quién dijo que era fácil
Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.
Sentadas en Nedicks
las mujeres se juntan antes de marchar,
hablan sobre las chicas problemáticas
que contratan para ser libres.
Un empleado casi blanco ignora
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no se dan cuenta y rechazan
los pequeños placeres de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
como por mi cama
como también en el sexo.
y me siento acá preguntándome
cuál de mis yoes sobrevivirá
a todas estas liberaciones.
Oaxaca
Bajo el pedazo de madera que labra
se mueve lentamente la tierra.
Pero los relámpagos se acercan.
Cultivando su secreto en la tierra ocre
tendida como una mujer
la osadía es una labor agotadora
para hombres de ojos inmóviles
que cuidan sus semillas
y una dura vigilia en la estación sin lluvia.
Pero en el fino y brillante borde del día,
más allá del arado partido, miran hacia las colinas
los relámpagos que se incuban
pues la tormenta es conocida.
Se mueve lentamente la tierra.
Aunque la víspera del relámpago
puede romper con un destello
la cara de una montaña, frágil como el vidrio,
la tierra se mueve lentamente.
Toda la fuerza de un hombre en brazos de su hijo
por tal de esculpir un surco
en duro suelo desafiante,
y la tendida tierra aguarda.
Largo y lento el arado
a través de la ocre estación seca,
y se mueve lentamente la tierra.
Pero los relámpagos se acercan.
Letanía de la supervivencia
Para las que vivimos en la orilla
paradas sobre el borde constante de la decisión
cruciales y solas
para las que no nos podemos permitir
los sueños pasajeros de la elección
las que amamos en los umbrales yendo y viniendo
en las horas entre los amaneceres
mirando hacia dentro y hacia fuera
al mismo tiempo antes y después
buscando un ahora que pueda engendrar
futuros
como el pan en la boca de nuestros hijos
para que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros;
Para las que
fuimos marcadas por el miedo
como una suave línea en el medio de nuestras frentes
aprendiendo a tener miedo con la leche de nuestra madre
porque con esta arma,
la ilusión de poder encontrar más seguridad,
los torpes esperaban silenciarnos.
Para todas nosotras
este instante y este triunfo
No se suponía que íbamos a sobrevivir.
Y cuando el sol sale tenemos miedo
de que no permanezca ahí
cuando el sol se pone tenemos miedo
de que tal vez no salga en la mañana
cuando nuestros estómagos están llenos tenemos miedo
de la indigestión
cuando nuestros estómagos están vacíos tenemos miedo
de nunca volver a comer
cuando nos aman tenemos miedo
de que el amor desaparezca
cuando estamos solas tenemos miedo
de que nunca vuelva el amor
y cuando hablamos tenemos miedo
de que nuestras palabras no se escuchen
de que nuestras palabras no se escuchen
pero cuando estamos calladas
todavía tenemos miedo
Así que es mejor hablar
recordando.
No se suponía que íbamos a sobrevivir.
Carbón
«Yo»
es el negro completo,
algo hablado del interior de la Tierra.
Hay muchas clases de «abierto»-
como un diamante se vuelve en nudo de llama,
como un sonido se vuelve una palabra,
coloreado por quien-paga-cuál para hablar.
Algunas palabras son abiertas
como un diamante sobre ventanas de cristal,
cantando en alto dentro del choque pasajero del sol.
También hay palabras como
apuestas grapadas en un libro perforado
(cómpralo, fírmalo, y depedázalo)
y pase-lo-que-pase anhela todas las oportunidades;
queda el boleto, y un diente extraído (incorrectamente)
con un borde desigual.
Unas palabras viven un mi garganta,
engendradas como culebras.
Otros conocen el sol,
buscando como gitanos sobre mi lnegua
para explorar a través de mis labios
-como gorriones jóvenes que brotan de su cáscara.
Hay ciertas palabras
que me importunan.
«Amor» es una palabra -y una otra clase de «abierto».
Así como un diamante se vuelve en nudo de llama,
yo soy «Negro» – porque me origino del interior de la tierra.
Ahora: toma mi palabra -como una joya-en tu luz abierta.
Poema de amor
Canta, tierra, y bendíceme con lo que es más rico
haz que el cielo haga fluir la miel de mis caderas
rígidas como las montañas
tendidas sobre un valle
carcomido por la boca de la lluvia.
Y supe cuando entré en ella que yo era
viento alto en el hueco de sus bosques
susurrando sonido los dedos
miel derramada
de la copa partida
empalada en una lanza de lenguas
en las puntas de sus pechos de su ombligo
y mi aliento
aullando en sus entradas
a través de sus pulmones doloridos.
Codiciosa como una gaviota
o como una niña
me balanceo sobre la tierra
una vez
y otra.
Libro de cuentos en la mesa de la cocina
La matriz dolorosa de mi madre escupió algo: yo.
Escupió “yo”
en su arnés incómodo de desesperanza,
en sus engaños,
donde la ira me concibió (una segunda vez),
perforando mis ojos, como flechas
señaladas por su pesadilla de la “ella” que yo no me volvía.
Y ella, yendo, dejó en su lugar
unas doncellas de hierro que me protegieran;
y mi comida fuera
la leche arrugada de leyenda
donde yo, envuelta de pesadillas,
vagabundeaba a través de las habitaciones aisladas de la tarde.