Poemas

  • Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Nacida en 1850, Rosario de Acuña fue una escritora, poeta, pensadora y periodista considerada una adelantada en el proceso de la igualdad entre hombres y mujeres, y la en la lucha por los derechos de los más débiles.

    Desarrolló una enfermedad ocular que le ocasionaba la pérdida intermitente de visión, cosa que hizo que su enseñanza y educación difería en cierto modo de la enseñanza oficial que se daba a las mujeres, siendo educada en su propia casa, con un pleno contacto con la naturaleza, y al cuidado de unos padres dedicados totalmente a Rosario, como hija única que era. Esta educación despertó en ella un interés por la Historia y por las Ciencias Naturales, adquiriendo, en parte también gracias a sus estancias en Roma, en tierras andaluzas o a la vera del Cantábrico, un conocimiento tremendo del mundo animal y vegetal. Sus periódicos viajes al extranjero, París, Bayona, Roma, alimentaron su curiosidad por el mundo que la rodaba y su cultura, así como su talante libre pensador y republicano.

    Cuando apenas contaba veinticinco años, se estrena en el mundo literario ni más ni menos que en el Teatro Español de Madrid, siendo la segunda mujer que lo lograba, después de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Después de este magnífico estrenó, que le brindó el aplauso del público asistente, con una obra, Rienzi el Tribuno, que se centraba en ser una crítica a la tiranía y un grito a la libertad. A su vez, inevitablemente, también levantó las críticas de algunos sectores.

    Se casó poco después, trasladándose a vivir a Zaragoza, pero el matrimonio no duró demasiado y Rosario decidió abandonar a su marido por sus repetidas infidelidades; otra muestra más de que Rosario era una mujer adelantada y valiente, puesto que en esa época no que la mujer abandonara al marido era algo casi inconcebible.

    Paralelamente, no abandonó su producción literaria, publicándose, en 1874, el largo poema Ecos del Alma, que le abrió las puertas a diversas revistas como La Mesa revuelta, o El imparcial.

    A mediados de los años 1880, fue la primera mujer en ocupar la tribuna del Ateneo de Madrid, realizando una lectura poética y, posteriormente, también en el Fomento de las Artes, centro de acogida de escritoras liberales. Por su obra y su manera de ser, se ganó la simpatía de las corrientes y sectores librepensadores del país, grupos cercanos a la ideología republicana y defendiendo la separación de la iglesia y el estado, así como en la intromisión de la iglesia en la intimidad de las conciencias. Siguiendo su pensamiento, ingresó en una Logia masónica, y estuvo igualmente vinculada a otras dos logias más, Las Hijas del progreso, de Madrid, y la Logia Jovellanos, en Xixón.

    Sus ideas, su obra y su valentía la convirtieron en una de las primeras mujeres en vivir el éxito y abrirse camino en un mundo dominado por los hombres, clamando a viva voz por la igualdad de derechos. Una muestra podría ser el estreno de su obra El padre Juan, una de las más polémicas de su carrera, puesto que presentaba en escena los falsos valores de la religión católica, las deformadas creencias religiosas y el fanatismo, contraponiéndolos con personajes que encarnan la razón, la bondad y la justicia. La obra fue un escándalo para la época e incluso llegó a prohibirse, cerrando las puertas del teatro.

    Decidió abandonar la capital e instalarse en un pueblito de Cantabria, convirtiéndose en una experta avicultora, destacando igualmente en esta faceta, por su labor como investigadora y difusora de la industria avícola. Rescindido el contrato de su vivienda en cántabra, se trasladó a Asturies, donde habitó hasta su muerte en el año 1910. Allí continuo con sus ataques contra el conservadorismo y los estamentos más convencionales, con diversas publicaciones en distintos medios, siempre fieles al librepensamiento, denunciando el maltrato a las mujeres, la situación de los obreros y la dureza de la vida en algunos sectores más oprimidos. Y allí fue donde finalmente se estrenó su obra El padre Juan, gracias a la Sección Artística Obrera del Ateneo, siendo representada en el Teatro Robledo de Xixón. Falleció en el año 1923, en Asturies, por una embolia cerebral.

    Es importante también su faceta como periodista, la cual se centró en la denuncia de las desigualdades existentes entre la mujer y el hombre, destacando sus colaboraciones en Las Dominicales del Libre Pensamiento, un periódico que ya gozaba de bastante crítica y con multitud de denuncias por su contenido.

    En definitiva, Rosario fue una mujer adelantada a su tiempo, valiente, que se enfrentó a diversos sectores del conservadorismo, viviendo incluso la amenaza de entrar en prisión, cosa que la llevó a exiliarse durante un tiempo a Portugal. Su obra es una muestra de su manera de pensar, de su lucha y de su ideología.

    Su obra como dramaturga es quizás la más destacada de toda su producción, logrando un éxito hasta entonces casi sin precedentes por una mujer, pero aquí os vamos a compartir cinco poemas suyos. Esperamos que los disfrutéis.

    La eternidad

    Cuando resbala doloroso aliento

    de nuestro corazón entumecido

    y se torna la voz en un quejido

    eco triste de horrible sufrimiento,

    levantando su vuelo, el pensamiento

    así percibe el eco de un sonido

    que, de esperanza sacrosanta henchido,

    desciende del crespón al firmamento.

    «¡Mírala allí brillar!», dícele el alma

    señalando la azul inmensidad:

    «Para lograr tu inmarcesible palma

    sólo debieras ver la eternidad:

    allí la vida se desliza en calma,

    que el imperio es aquel de la verdad»

    Oh, libertad

    ¡Oh!, libertad, fantasma de la vida,

    astro de amor a la ambición humana

    el hombre en su delirio te engalana,

    pero nunca te encuentra agradecida.

    Despierta alguna vez, siempre dormida

    cruzas la tierra, como sombra vana;

    se te busca en el hoy para el mañana,

    viene el mañana y se te ve perdida.

    Cámbiase el niño en el mancebo fuerte

    y piensa que te ve ¡triste quimera!

    Con la esperanza de llegar a verte

    ruedan los años sobre la ancha esfera

    y en el último trance de la muerte

    aun nos dice tu voz, ¡espera, espera!

    En la escalera de mi casa

    Sube sin vacilar, si bajas llega

    adonde todo se le ofrezca llano,

    que solamente el ignorante o vano

    altura o fondo con empeño niega;

    alma o conciencia depravada o ciega

    podrá dudar del fin del ser humano

    y de que arriba existe un soberano

    que en los abismos su poder despliega.

    No reposes jamás, que entendimiento

    tienes, mortal, y en él está la ciencia,

    sube o baja sin dudas ni lamentos:

    que es una escala eterna la existencia

    por donde sube al cielo el pensamiento

    para bajar a hundirse en la conciencia.

    Los apóstatas del pueblo

    Nacieron entre restos de impudicia,

    o ejemplos de alcoholismo y de miseria;

    no brillando en su noche de laceria

    otro rastro de luz que la codicia:

    bajo este impulso de virtud ficticia

    buscan del pueblo la sublime arteria

    -¡Libertad!- dicen con palabra seria,

    y pretenden guiar la gran milicia.

    Bajo su aspecto de héroes, centellea

    su raza vil, y su ambición impura.

    Que triunfen una vez, y como sea

    de modo que vislumbren una hartura,

    ¡cuán fácilmente se cambiarán de idea

    tornando contra le pueblo su bravura!

    Un sueño de Satanás

    Durmiose Satanás, ansiando goces

    forjó en su mente ensueño deleitoso

    viose de nuevo arcángel venturoso

    y oyó su voz entre celestes voces.

    ¡Gracias, Señor, por fin me reconoces

    hijo tuyo, por fin, seré dichoso»

    -le dijo a Dios- «Espera, vanidoso

    -le contestó el Señor- «No te alboroces»

    «¿Odias?» -«No, ya del odio me he curado

    y de los siete vicios capitales»

    «¿Te curaste también del egoísmo?»

    «Él es mi vida» -dijo el condenado.

    «¡Pues huye de las huestes celestiales,

    vuelve a rondar al infernal abismo!»


  • 3 Poemas de Ju-ri Oh오주리, poeta surcoreana

    3 Poemas de Ju-ri Oh오주리, poeta surcoreana

    Ju-ri Oh오주리 nació en Seúl. Licenciada en Literatura Coreana por la Universidad Nacional de Seúl. Nacional de Seúl. En 2010, debutó en el Munhagsasang, y su poemario, «Rose Mausoleum», fue seleccionado como libro compartido por el por el Consejo de las Artes de Corea. Entre sus libros académicos se incluyen 《A Study on the Existence and Truth of Kim Chun-su’s Metaphysical de Kim Chun-su》(seleccionado como libro académico Sejong Academic Book en 2020), 《A Study on Love in Modern Korean Poetry》, 《La poesía del ser: Un estudio ontológico sobre Contemporary Korean Poetry》, y 《The Pure Poetry: Un estudio ontológico sobre el Poetry of Being: An Ontological Study on the Contemporary Korean Poetry》. Actualmente prepara su segundo poemario y su quinto libro académico. Es profesora en la Universidad Católica de Kwandong desde 2017.

     El cisne y el poeta

    Descendiendo de la Vía Láctea, el cisne permanece en las aguas derretidas por el glaciar del lago de San Wolfgang.

    El patrón de luz en el agua y en el cisne se funden en uno; el cisne es el creador de la luz.

    ¿Es porque la luz divina abraza al cisne  que no huye cuando el poeta se acerca?

    Perdido en el camino de regreso al mundo secular, el poeta abre su existencia ante el cisne radiante.

    Mientras el horizonte se filtra en gotas de luz, el cisne lleva el lenguaje divino al poeta, diciéndole: «Existes como uno, tu existencia es una». Las sombras que bordean el lago guardan los ecos de una conversación silenciosa. Nada de la nada pudo romper el momento en que el cisne y el poeta se encontraron.

    Como el reloj de Dios se detiene en el aire, el poeta renace, renace como cisne en el lago eterno de la poesía.

     

    Ontología del ballet 1

    La muerte es un ala que se extiende desde su cuerpo. Es un patrón negro en el aire. Una gota de oxígeno emerge de ella como muerte, y otra gota de oxígeno entra en ella como vida.  Ella flota en medio del flujo entremezclado.

    Es el flujo del tiempo lo que mueve sus pasos de donde estaba a donde no estaba.

    En el tiempo abrasado, donde el movimiento desvanecido, el silencio llena el espacio entre el aquí y el allá. Sólo el alma se asemeja al tiempo.

    El peso del oxígeno solidificado – Es un exceso incapaz de circular por las partes inferiores de su cuerpo.

    Hasta que el exceso se oxida por completo, la luz se convierte en un escenario, donde ella es la manifestación. Recibe la luz con el cuello; sus párpados se resisten a abrirse.

    La luz fluye a lo largo de su superficie, líneas nacientes. El tiempo se asemeja al alma. Deja de ser una línea que avanza y comienza a trenzar su tejido interior.

    Mientras se forman circuitos de luz dentro de su alma, la superficie espera. Aunque se revela su existencia como reflector, aún sigue esperando el momento en que los sueños desolados se conviertan en superficie.

    La luz es su vestimenta. Cuanto más profunda es la luz, más se marchita.

    Del ‘Yo de la Luz’ al ‘Yo de la Oscuridad’

    El alba llena el espejo de vanidad.

    Es el momento en que Dios mezcla por igual los pigmentos de la luz y la oscuridad. En mi piel translúcida, el «yo de la luz» y el «yo de la obscuridad» se enfrentan.

    La belleza es el momento en que una rosa emerge de un mundo oculto.

    Incluso sin amor, una doncella parece fresca junto a la rosa.

    El «yo de la luz» acuna el tiempo por venir, mientras que el «yo de la oscuridad» guarda el tiempo pasado, cada uno en una caja de cristal contra mi pecho. El tiempo en estas dos cajas de cristal enhebra perlas en una sola cuerda, atándola alrededor de mi cuello.

    El «yo de la luz» susurra al «yo de la obscuridad»:

    Dios no destruyó la oscuridad con la luz. Dios no destruyó la luz con la oscuridad.

    En la perla que encierra el alba, luz y oscuridad se arremolinan como mis lágrimas.

    Traducción al inglés por Joo-Hyun Song 송주현

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de  Eon Kim김언, poeta surcoreano

    3 Poemas de  Eon Kim김언, poeta surcoreano

     Eon Kim김언 nació en Busan, Corea del Sur, en 1973. Ha publicado siete libros de poesía, entre ellos The Breathing Tomb (2003), The Giant (2005) y Let’s Write Novels (2009). Entre sus otras obras se incluyen una colección de prosa, Everyone Has Sentences in Their Heart (2017); un libro de poesía, Poetry Doesn’t Talk About Parting (2019); un libro de crítica, Beyond the Writing of Violence and Charm (2023); y una colección de prosa, Old Reading Books (2023). El poeta Eon Kim ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Literario Midang (2009), el Premio Literario Park In-hwan (2012), la Placa Literaria Kim Hyun (2021) y el Premio Literario Daesan (2021). Desde 1998, se ha convertido en una figura clave en la escena poética coreana, con una serie de obras marcadas por un fuerte pensamiento existencialista. Actualmente se desempeña como profesor de escritura creativa en la Universidad de Artes de Chugye.

    No sé de dónde vino el agujero.

    Abrí la puerta del baño y te encontré llorando dentro.

    Estabas sentada en el inodoro con la espalda encorvada, sollozando.

    ¿Por qué lloras?

    quise preguntar pero decidí no hacerlo, porque sé que no me lo dirías de todos modos.

    Quise preguntar, pero decidí no hacerlo una vez más. Sería inútil.

    No sé qué o quién lo ha provocado,

    pero una persona que llora tiene todas las razones para llorar. Una persona que llora desborda lágrimas. Es demasiado tarde para preguntar en un intento de detenerlas.

    Hasta que sus sollozos cesen, hasta que sus lágrimas se detengan,

    o hasta que se sequen, espero y vigilo el baño.

    Te observo. Por suerte, no hay ventana en el baño, ni siquiera una pequeña.

    No hay lugar para que tus sollozos escapen al exterior.

    No hay ninguna pared exterior por la que puedan fluir tus lágrimas.

    Hoy, las nubes de la mañana pasan a la deriva por las ventanas del salón,

    que podrías ver fácilmente si tuvieras una ventana en el baño.

    Me quedo allí, olvidando tus lágrimas, embelesado por las nubes que pasan a la deriva. ¿Cómo puedo consolarte? ¿Cómo puedo detener las nubes?

    Soy un extraño. Un extraño que ama. Un extraño que odia. Un extraño indiferente.

    Soy un extraño, como una nube a la deriva donde le plazca, o como esta mañana, que permanece inmóvil.

    El extraño menos capaz de detener al extraño dominante.

    Estoy frente al baño, tolerando las nubes.

    Sentí algo filtrarse, como agua que se escapa. No sé de dónde vino el agujero…

    Estructura

    Una estructura con un segundo piso construido sobre el primero. Una estructura con un segundo piso construido sin el primero.  Una estructura con un tercer piso construido sin el segundo. Una estructura que sube hasta la cima, donde se vuelve a construir una casa en la azotea. Ahora estoy mirando hacia abajo. ¿Cómo terminó aquí? Pensé que era codicioso. La estructura no sabe nada del sótano. No conoce un silencio indiferente dentro de la Tierra, que el sótano sostiene. Si lo supiera, se desmoronaría desde el primer piso. Desaparecería del segundo. En este barrio donde sólo sobreviven los últimos pisos para construir casas en las azoteas, la lava que flota alrededor se enfría de arriba abajo.

    Mochila

    Dentro había un libro de poemas.  En ella también había una conciencia clara. Una persona que colapsaba estaba dentro, y una persona no identificable también estaba allí. Había un alma indistinguible del cuerpo y la muerte indistinguible del alma en ella. En realidad, todo se movía. Un órgano estaba siendo destruido, y dos órganos estaban siendo destruidos, y desde el tercer órgano en adelante, todas las cosas que yo no podía entender estaban sucediendo. Alguien me estaba pinchando. ¿Qué hay dentro? No es algo inmensamente significativo. Tampoco es algo trivialmente insignificante. Simplemente contiene cosas desconocidas para mí, y tú las sacas y las lees en voz alta.

    Traducción al inglés por Joo-Hyun Song 송주현

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Cinco poemas de Susana Thenón

    Cinco poemas de Susana Thenón

    Susana Thenón llegó al mundo en el año 1935. De familia judía, desde bien pequeñita estuvo rodeada por el mundo de la cultura y el arte. Formó parte del grupo de jóvenes actores del Teatro Cervantes, y estudió la Licenciatura en Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Contaba solamente 23 años cuando se publicó su primer libro de poesía, Edad sin tregua, en el año 1958 y, al año siguiente, salió a la luz Habitante de la nada.

    Junto con otros autores argentinos, como Alejandra Pizarnik o Alejandro Vignati, fundó la revista literaria Agua Viva, y quedó plenamente introducida en el mundo de la poesía. Se dedicó durante algunos años, aproximadamente a partir de mediados de la década de los 60, a la traducción de textos y fue entonces cuando publicó su tercer poemario, De lugares extraños, en el año 1967.

    A pesar de ser parte de algunos círculos intelectuales, lentamente se fue separando alejándose en cierto modo del mundo literario, tomando su propio camino, siendo fiel a las voces de su interior para sacar a la luz una poesía cruda, desnuda e incluso a veces hiriente.

    En la década de los 60, centró su atención en su faceta fotográfica, fotografiando a la que fue su pareja, la bailarina Iris Scaccheri. De hecho, su obra como fotógrafa se consolidó con diversas exposiciones en diferentes Galerías de Europa, e incluso logró el Premio de Fotografía Parisien, con su serie Humor Blanco Humor Negro. No publicó nada más de poesía hasta el año 1984; de hecho, su última obra publicada fue Ova completa, en el año 1987, pero a pesar de casi no publicar nada, siguió escribiendo y eso se muestra en la publicación de obras póstumas como La morada Imposible I y II, compilada por la poeta María Negroni, o Paraíso de Nadie.

    Falleció también en Buenos Aires, en el año 1991.

    Su poesía aborda temas como la soledad, la oscuridad, el deseo negado cosa que la llevó a ser, en cierto modo, comparada con la poesía de Pizarnik. Lo ausente está paradójicamente muy presente en su poesía, lugares extraños, sombras e imposibles. Es una poesía casi tangible que parte de su propio yo más íntimo para adentrarse en el mundo del lenguaje, de la oscuridad y del extravío. Su poesía contaba con un punto irreverente, despojada de adornos, directa y con un lenguaje afilado; lo que pretendía Thenón no era adaptarse a las corrientes literarias de su época, sino ser fiel a su yo más íntimo.

    A continuación os dejamos una selección de cinco poemas, no sin antes recomendaros que profundicéis un poco más en su obra. La poesía de Thenón ha sido en cierto modo injustamente eclipsada por otros autores argentinos de gran renombre, pero es una poesía que no dejará indiferente a nadie y podría incluso ser una poesía, a pesar de los años, de lo más actual.

    Juego

    Despojémonos de todo aquello

    seguro

    que se proyecta al exterior

    con trazos lentos

    y definitivos.

    Todos empleados en la tarea

    de ser, vivir, sentir

    sin otros lazos.

    Y quien no atine a sofocar

    su amor por lo prohibido,

    reclame su derecho al dolor,

    su penitencia.

    Despojémonos de todo cuanto

    nos conformó a imagen y semejanza

    nuestra

    y gustemos sabiamente para el recuerdo

    el minuto absurdo y libre.

    No

    Me niego a ser poesía

    por palabras, por jaulas,

    por geometrías abyectas.

    Me niego a ser

    encasillada,

    rota,

    absorbida.

    Sólo yo sé cómo destruirme,

    cómo golpear mi cabeza

    contra la cabeza del cielo,

    cómo cortar mis manos y sentirlas de noche

    creciéndome hacia adentro.

    Me niego a recibir esta muerte,

    este dolor,

    estos planes tramados, inconmovibles.

    Sólo yo conozco el dolor

    que lleva mi nombre

    y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

    Verdugo

    Una voz cercana

    me repite: descansa,

    y yo

    descansar no podría

    sino como en sueño

    latente,

    como flecha que reposa

    en su carcaj.

    Cada día

    mis horas

    se tornan más agudas,

    más ásperas,

    desde que no respiro

    y el sol me arde.

    Conozco las palabras

    a cuyo sonido

    las puertas vuelan como plumas

    y el cielo es un cojón a los pies.

    Conozco el castigo.

    Conozco todos los castigos.

    Pero hoy amanecí verdugo.

    No es un poema

    Los rostros son los mismos,

    los cuerpos son los mismos,

    las palabras huelen a viejo,

    las ideas a cadáver antiguo.

    Esto no es un poema:

    es un grito de rabia,

    rabia por los ojos huecos,

    por las palabras torpes

    que digo y que me dicen,

    por inclinar la cabeza

    ante ratones,

    ante cerebros llenos de orín,

    ante muertos persistentes

    que obstruyen el jardín del aire.

    Esto no es un poema:

    es un puntapié universal,

    un golpe en el estómago del cielo,

    una enorme náusea

    roja

    como era la sangre antes de ser agua.

    Oración

    Cuándo dejará la luna

    de preferir a esos pocos

    que tanto a media noche

    como al alba

    gritan su ardor sin freno.

    Cuándo será definitivo

    el derecho a soñarse

    sin verificar números,

    papeles rotos, sexos,

    velocidad sin prisa en la sangre.

    Cuándo morirá el cielo

    -sus castigos-

    y el rayo será un niño

    entre las hojas.

    Cuándo arderán los vientos

    sepultados.

  • 3 Poemas de Yong Mee Cho조용미, poeta surcoreana

    3 Poemas de Yong Mee Cho조용미, poeta surcoreana

    Yong Mee Cho조용미 debutó en 1990 a través de «Hangil Literature». Entre sus poemarios figuran «La ansiedad se come el alma», «Diez mil peces vuelan montaña arriba», «Autorretrato en tela de cáñamo», «El cerezo en flor de mi villa», «Planeta memoria», «Mis otros nombres» y «Tu belleza». También tiene una colección de prosa titulada «Cien años en la isla». Yong-Mee Cho ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Literario Kim Dal-jin, el Premio Literario Kim Jun-seong, el Premio Literario Gosan y el Premio Literario Mokwol.

    Tu belleza

    Siempre das la espalda a la luz.

    Es una escena que he creado.

    Tu belleza debería ser objetiva.

    Debes trascenderte a ti misma.

    Además, tu belleza debe ser

    Ética.

    Tu belleza debe ser definitiva y decisiva.

    Tu belleza debe ser

    Impecable.

    Tu belleza debe crear

    un evento de soledad.

    Tu belleza surge de mí.

    Tu belleza es siempre

    mi mayor prueba.

    Hay una luz detrás de ti

    que eclipsas un poco.

    Observatorio Albireo

    Es una noche de fuerte dolor de cabeza, y anhelo visitar el Observatorio del Albireo para contemplar las estrellas.

    Al conectar las estrellas de la constelación de Lyra, curiosamente, aparece un pez.

    Del mismo modo, cuando conecto mi yo actual con un momento del pasado, surge una completa desconocida.

    Si quiero escudriñarla, tengo que aventurarme más en el espacio.

    ¿Seguiré siendo la misma persona cuando regrese después de viajar tan lejos?

    Por ahora, sólo sufro de una fiebre alta, postrada en cama por la certeza y la monotonía de la vida.

    Mis labios solo están agrietados, pero tengo la sensación de haber perdido la mitad de las palabras.

    Probablemente debería observar este dolor de cabeza desde un lugar más distante, como descubrir los peces de la constelación de Lyra.

    Mi cuerpo y carne son difíciles de alinear conmigo misma.

    Mi vida es un viaje extenuante que exige llegar al Observatorio Albireo.

    No está demasiado lejos; después de que mis labios se agrieten unas cuantas veces más y soporte otra fiebre, me volveré tan ligera como los pétalos de las flores en primavera.

    Mi cuerpo podría viajar a un lugar irrecuperable, diferente.

    Mi carne devora lentamente mis recuerdos.

    Aquí, preveo penas pasadas, revisito sucesos inminentes y me enfrento al dolor que me ha sido dado.

    Cada dolor es único; como un cisne que se desliza sobre el agua, deseo recuperarme lentamente, aquí, en este lugar.

    Mis otros nombres

    Fernando Pessoa es Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.

    Tiene docenas de nombres diferentes; son seudónimos, pero también desea ser una persona diferente con cada nombre.

    ¿Hasta qué punto puedo seguir siendo yo mismo?

    ¿Cómo puedo demostrar mi identidad y cuándo no debo revelar mis otras caras?

    ¿Cómo puedo darme cuenta de esta verdad de que soy un cúmulo de potencial para no ser yo mismo?

    ¿Hay alguna forma de negar que el yo de hace un momento no es el mismo que el yo del momento siguiente?

    La tarea de darme cuenta perfectamente de que no soy yo mismo es un trabajo profundamente solitario.

    Vivir mi vida y luego volver a otra vida mía requiere una ilusión meticulosa.

     Ser testigo de la muerte de otro yo antes de morir exige una sincronización precisa.

    ¿Por qué debo ser siempre únicamente yo mismo?

    Incluso hoy, me escondo apropiadamente en mi interior, observando estrictamente la posibilidad de no ser yo mismo.

    ¿Fui realmente él, y él fue otro yo?

    ¿Cómo puedo ignorar la verdad de que soy un cúmulo de potencial para no ser yo mismo?

     

    Traducción al inglés por Joo-Hyun Song 송주현

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Chill Hwan Ban반칠환, poeta surcoreano

    3 Poemas de Chill Hwan Ban반칠환, poeta surcoreano

    Chill Hwan Ban반칠환 (Corea del Sur). Nacido en Cheongju, el poeta Chill Hwan Ban반칠환   reside actualmente en Gwacheon, provincia de Gyeonggi. Su obra fue galardonada con el Premio Literario Seorabeol en 2002. Ha publicado tres poemarios: «Love that Scoops Dead Stars with a Dip Net», «The Power of Laughter» y «War Maniac Sanctuary». Su primer poemario reflexiona sobre su historia familiar y su infancia. La segunda colección comprende poemas breves que persiguen la economía de la poesía, encarnando la idea de que «las palabras están todas dichas, pero sus significados nunca están completos». La tercera colección explora los temas de la empatía y la coexistencia, presentando imaginaciones lúdicas donde las flores florecen y los pájaros cantan mientras las guerras hacen estragos. Actualmente, prepara su cuarto poemario, «The Joy of Extinction». Algunos de sus poemas se han incluido en libros de texto de secundaria y bachillerato surcoreanos. Además, lleva más de 20 años entregando poemas notables a periódicos matutinos, empezando por el Dong-A Ilbo en 2003 y continuando hasta la actualidad con el Seoul Economic Daily,

    Oruga

    Dicen que era un agrimensor lamentable e incompetente, que  nadie jamás recibió de él mediciones definitivas para clavar estacas, construir vallas o replantear campos con confianza, que hizo lo mejor que pudo, manteniendo sus pasos firmes durante toda su vida, ya fuera corriendo o andando, en alegría o tristeza, para mantener una distancia constante. Se dice que su cinta métrica ni siquiera tenía marcas.

    También dicen que era un agrimensor amable y capaz, que, cuando pasaba, las raíces de los árboles inmediatamente aprendían la distancia hasta los capullos de las flores que nunca podrían alcanzar, y las ramas muertas recordaban la distancia hasta los nuevos brotes que habían olvidado por completo, que intentaba medir la distancia que estaba más allá de su alcance o del tuyo, que realizaba una agrimensura peculiar en la que cuanto más medía, más desaparecían las distancias, que todas las distancias desde la base del árbol hasta la copa, desde la flor hasta el fruto, se convertían en la misma, que todo el árbol sentía el calor de la rama donde se habían posado los pájaros y la descarga de la herida de la rama que había perdido sus hojas, y sin embargo, su cinta métrica seguía sin tener marcas.

    Dicen que lo que midió podría haber sido el corto tiempo de vida que le quedaría, que unas pocas marcas se hicieron en su cinta como arrugas en su vejez, que su sueño era volar lejos como una colorida polilla Geómetra después de hacer una corta visita a la prisión de la Tierra cuando su agotador análisis hubiera terminado, que mediría repetidamente las distancias entre las estrellas, sólo para eliminarlas.

    Se dice que, de repente, un zorzal cubierto de polvo apareció de la nada, gritando «¡Kiyorot! Kiyoort!» y se tragó al agrimensor, que mediría las venas que corrían por el cuerpo del zorzal, se liberaría de la garganta del pájaro y mediría el eco que llegaba a las montañas al otro lado del valle, llevando el calor del zorzal a los lejanos acantilados.

    Toda una vida

    – Meditaciones sobre la velocidad (12)

    En una zanja más adelante, una mosca de mayo que eclosionó por la mañana alcanza la adolescencia al mediodía, encuentra pareja por la tarde, se casa al anochecer y pone muchos huevos a medianoche. Al amanecer, pliega sus alas deshilachadas y grita: «Vine bailando y me voy bailando».

    Una vieja cigarra que obtuvo sus alas y vivió siete días bajo los álamos dijo: «Dominé el arte de emitir sonidos y conocí a un amigo que me reconoció por mi voz. Canté durante una semana entera y las hojas de los árboles no dudaron ni una vez en aplaudir».

    Un anciano de ochenta años murmuró: «Cuando llegó el momento de bailar, lo dejé para el día siguiente. Cuando me llegó la hora de cantar, lo dejé para el día siguiente. Pospuse todas las cosas buenas para el día adecuado, y ahora, estoy luchando por respirar».

    Mientras tanto, en la orilla del mar, una tortuga milenaria camina lentamente a través de su milésimo año.

    ¡Es toda una vida!

    Nido de Urraca

    Ni un martillo, ni un plano.

    ni una gota de pegamento, ni un solo clavo.

    No se usan ramas frescas, sólo ramitas caídas recicladas.

    No hay calefacción en el suelo ni televisión,

    pero a través del techo de paja, las estrellas brillan toda la noche.

    En el corazón del árbol desnudo de invierno,

    la familia de las urracas revolotea como calentadores de bolsillo.

    Dicen que un árbol con un nido de urraca se mantiene firme contra los tifones.

    Las urracas son lo suficientemente sabias como para elegir sólo los árboles más fuertes,

    Pero puede que sea cierto que los árboles se esfuerzan por no dejar caer los nidos.

    Agradecidos por los dulces cantos de las urracas y el control de plagas,

    Los árboles no pueden soportar derrumbarse.

    En verano, dan sombra con sus hojas,

    En invierno, se despojan de ellas para dejar entrar la luz del sol.

    Árboles y urracas, son felices juntos, incluso sin contrato de arrendamiento.

     Traducción al inglés por Joo-Hyun Song 송주현

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Seis poemas de Audre Lorde

    Seis poemas de Audre Lorde

    Audre Lorde, fue, como ella misma se definía, una guerrera, poeta, feminista, negra y lesbiana nacida en pleno barrio de Harlem, Nueva York, en el año 1934, hija de inmigrantes caribeños, con los que no tenía una excelente relación, puesto que había cierto distanciamiento y Audre era una chiquilla más bien introvertida y de altas capacidades intelectuales. Encontró en la poesía una salida y una manera de comunicar sus ideas y pensamientos, desarrollando un gran don para esta disciplina literaria ya desde bien jovencita.

    Se graduó en Literatura y Folosofía en el Hunter College, donde acabó, con los años siendo profesora. Sufrió discriminación y homofobia a lo largo de su vida, como cuando quiso introducirse en la asociación de escritores Harlem Writers Guild, en los años 50, pero esto, lejos de hacerla desistir, afianzó su fuerza y su lucha para enfrentarse a la discriminación, a las injusticias, y reafirmó todavía más su identidad como mujer, negra y lesbiana. Su vida, de hecho, fue una constante lucha contra toda la opresión que vivía la sociedad norteamericana.

    Audre Lorde. Fuente The poetry Foundation.

    Por ejemplo, fundó la editorial The kitchen table, para editar a escritoras de color, fundó también organizaciones para ayudar y asistir a víctimas de abusos sexuales o de violencia de género, y fue codirectora del periódico lésbico Chrysalis.

    Estuvo unos años en México, durante los cuales asistió a la Universidad Autónoma de México, y se integró en círculos de exiliados norteamericanos y fue en este período que reafirmó su identidad como personal y artístico como poeta y lesbiana.

    Después de obtener un Máster de biblioteconomía en la Universidad de Columbia, trabajó como bibliotecaria durante años, pero poco después se afianzó como profesora universitaria, siendo contratada como poeta residente por el Tougaloo College, donde conoció la que fue su pareja durante 19 años, Frances Louise Clayton.

    También vivió ocho años en Berlín, donde obtuvo un importante reconocimiento en Alemania y en Europa siempre sin abandonar su lucha y organizando el movimiento de africanos y afrodesdecientes en Alemania.

    A lo largo de su vida, Audre fue muy consciente de la opresión que existía en el mundo, por diversas vertientes, el color, la sexualidad, el género, y eso hizo que su obra destilara rabia e ira, y fuera parte de su lucha contra estas injusticias. Usó el lenguaje como una fuerza y arma de resistencia.

    En el año 1987 se le diagnosticó un cáncer de mama que la llevó a tener que realizarse una mastectomía, para después sufrir un cáncer hepático. De ahí salió una de sus obras más importantes, The Cancer Journals, pulicado en el año 1981, donde habla íntimamente sobre sus viviencias con esta enfermedad; una obra muy recomendada para mujeres que la sufren o la han sufrido.

    Respecto a su obra, marcada especialmente por su incansable lucha contra las injusticias, las opresiones, destaca su primer libro de poesía, publicado en el año 1968, The First Cities, aunque su obra más conocida es Sister Outsider, que es una colección de ensayos sobre la lucha contra el racismo, el machismo y la opresión heteronormativa.

    Os dejamos a continuación seis poemas de Audre.

    Quién dijo que era fácil

    Tiene tantas raíces el árbol de la rabia

    que a veces las ramas se quiebran

    antes de dar frutos.

    Sentadas en Nedicks

    las mujeres se juntan antes de marchar,

    hablan sobre las chicas problemáticas

    que contratan para ser libres.

    Un empleado casi blanco ignora

    a un hermano que espera para atenderlas primero

    y las damas no se dan cuenta y rechazan

    los pequeños placeres de su esclavitud.

    Pero yo que estoy limitada por mi espejo

    como por mi cama

    como también en el sexo.

    y me siento acá preguntándome

    cuál de mis yoes sobrevivirá

    a todas estas liberaciones.

    Oaxaca

    Bajo el pedazo de madera que labra

    se mueve lentamente la tierra.

    Pero los relámpagos se acercan.

    Cultivando su secreto en la tierra ocre

    tendida como una mujer

    la osadía es una labor agotadora

    para hombres de ojos inmóviles

    que cuidan sus semillas

    y una dura vigilia en la estación sin lluvia.

    Pero en el fino y brillante borde del día,

    más allá del arado partido, miran hacia las colinas

    los relámpagos que se incuban

    pues la tormenta es conocida.

    Se mueve lentamente la tierra.

    Aunque la víspera del relámpago

    puede romper con un destello

    la cara de una montaña, frágil como el vidrio,

    la tierra se mueve lentamente.

    Toda la fuerza de un hombre en brazos de su hijo

    por tal de esculpir un surco

    en duro suelo desafiante,

    y la tendida tierra aguarda.

    Largo y lento el arado

    a través de la ocre estación seca,

    y se mueve lentamente la tierra.

    Pero los relámpagos se acercan.

    Letanía de la supervivencia

    Para las que vivimos en la orilla

    paradas sobre el borde constante de la decisión

    cruciales y solas

    para las que no nos podemos permitir

    los sueños pasajeros de la elección

    las que amamos en los umbrales yendo y viniendo

    en las horas entre los amaneceres

    mirando hacia dentro y hacia fuera

    al mismo tiempo antes y después

    buscando un ahora que pueda engendrar

    futuros

    como el pan en la boca de nuestros hijos

    para que sus sueños no reflejen

    la muerte de los nuestros;

    Para las que

    fuimos marcadas por el miedo

    como una suave línea en el medio de nuestras frentes

    aprendiendo a tener miedo con la leche de nuestra madre

    porque con esta arma,

    la ilusión de poder encontrar más seguridad,

    los torpes esperaban silenciarnos.

    Para todas nosotras

    este instante y este triunfo

    No se suponía que íbamos a sobrevivir.

    Y cuando el sol sale tenemos miedo

    de que no permanezca ahí

    cuando el sol se pone tenemos miedo

    de que tal vez no salga en la mañana

    cuando nuestros estómagos están llenos tenemos miedo

    de la indigestión

    cuando nuestros estómagos están vacíos tenemos miedo

    de nunca volver a comer

    cuando nos aman tenemos miedo

    de que el amor desaparezca

    cuando estamos solas tenemos miedo

    de que nunca vuelva el amor

    y cuando hablamos tenemos miedo

    de que nuestras palabras no se escuchen

    de que nuestras palabras no se escuchen

    pero cuando estamos calladas

    todavía tenemos miedo

    Así que es mejor hablar

    recordando.

    No se suponía que íbamos a sobrevivir.

    Carbón

    «Yo»

    es el negro completo,

    algo hablado del interior de la Tierra.

    Hay muchas clases de «abierto»-

    como un diamante se vuelve en nudo de llama,

    como un sonido se vuelve una palabra,

    coloreado por quien-paga-cuál para hablar.

    Algunas palabras son abiertas

    como un diamante sobre ventanas de cristal,

    cantando en alto dentro del choque pasajero del sol.

    También hay palabras como

    apuestas grapadas en un libro perforado

    (cómpralo, fírmalo, y depedázalo)

    y pase-lo-que-pase anhela todas las oportunidades;

    queda el boleto, y un diente extraído (incorrectamente)

    con un borde desigual.

    Unas palabras viven un mi garganta,

    engendradas como culebras.

    Otros conocen el sol,

    buscando como gitanos sobre mi lnegua

    para explorar a través de mis labios

    -como gorriones jóvenes que brotan de su cáscara.

    Hay ciertas palabras

    que me importunan.

    «Amor» es una palabra -y una otra clase de «abierto».

    Así como un diamante se vuelve en nudo de llama,

    yo soy «Negro» – porque me origino del interior de la tierra.

    Ahora: toma mi palabra -como una joya-en tu luz abierta.

    Poema de amor

    Canta, tierra, y bendíceme con lo que es más rico

    haz que el cielo haga fluir la miel de mis caderas

    rígidas como las montañas

    tendidas sobre un valle

    carcomido por la boca de la lluvia.

    Y supe cuando entré en ella que yo era

    viento alto en el hueco de sus bosques

    susurrando sonido los dedos

    miel derramada

    de la copa partida

    empalada en una lanza de lenguas

    en las puntas de sus pechos de su ombligo

    y mi aliento

    aullando en sus entradas

    a través de sus pulmones doloridos.

    Codiciosa como una gaviota

    o como una  niña

    me balanceo sobre la tierra

    una vez

    y otra.

    Libro de cuentos en la mesa de la cocina

    La matriz dolorosa de mi madre escupió algo: yo.

    Escupió “yo”

    en su arnés incómodo de desesperanza,

    en sus engaños,

    donde la ira me concibió (una segunda vez),

    perforando mis ojos, como flechas

    señaladas por su pesadilla de la “ella” que yo no me volvía.

    Y ella, yendo, dejó en su lugar

    unas doncellas de hierro que me protegieran;

    y mi comida fuera

    la leche arrugada de leyenda

    donde yo, envuelta de pesadillas,

    vagabundeaba a través de las habitaciones aisladas de la tarde.

    Las pesadillas llegaron de los

    Libros de las Hadas

    en colores de

    Naranja y Rojo y Amarillo,

    Púrpura y Azul y Verde.

    En esos libros

    las brujas blancas gobernaron

    la mesa vacía de la cocina;

    y ellas ni lloraron ni ofrecieron de oro a nadie

    – nunca –

    y ningún encantamiento cálido por

    la madre desaparecida de una niña negra.

  • 3 Poemas de Byeong-il Le이병일, poeta surcoreano

    3 Poemas de Byeong-il Le이병일, poeta surcoreano

    Byeong-il Le이병일 nació en Jinan, Jeollabuk-do, en 1981. Sus obras incluyen numerosos poemas que abordan temas medioambientales y de imaginación ecológica. Ha publicado su primer poemario, «Discovery of the Side» (Changbi, 2012), su segundo poemario, «With Ninety-Nine Lights» (Changbi, 2016), y su tercer poemario, «A Tree is a Tree» (Literary Notebook, 2020). Actualmente, enseña poesía en una universidad y escribe poesía, teatro y prosa.  Trabaja como profesor adjunto de escritura creativa en el Myongji College.

    Un corte por encima

    Cuando la lengua de la jirafa mordisquea las hojas nuevas, la acacia espina de paraguas sólo hace una pregunta:

    «¿Puedes manejarlo?».

    La jirafa abre y cierra los orificios nasales, conteniendo las lágrimas aunque le escuezan los ojos. No le importa viajar lejos contra un fuerte viento para arrancar las hojas.

    «Si fuera así, no necesitaría luchar».

    El tronco del árbol revela sus hojas. Una sola hormiga guerrera dirige a cientos de millones de hormigas de fuego. Escalan los ojos de la jirafa como si tuvieran un destino en mente.

    Ladran zapatos de cuerno de tacón alto. ¡Esto es un castigo! Roe nubes oscuras. ¡Golpeteo!, ¡Golpeteo! Las hormigas llegan al roble de Mongolia, lo que les tomaría el viaje de un siglo alcanzar.

    La lengua de la jirafa, aunque es pinchada por las espinas, no puede saborear el dolor.

    Cada vez que la acacia de espinas de paraguas quería contener el sonido de la lluvia dentro de sí misma, simplemente hacía brotar sus hojas más pequeñas.

    Una lucha y un dilema ahondados por la belleza del vástago y la catástrofe inminente – lo llamo «Un corte por encima», porque el árbol maniobra como algo que está en algún lugar, algo que existe en algún lugar, algo que nunca te llena, incluso cuando se come.

    Un poema sobre la cocina de lujo

    ¿Por qué no dejamos de comer manjares como Pata de oso, Cazuela de tortuga, Hortelano, Foie gras, Fung kan chi, San zu er, Kao ya zhang, Aleta de tiburón y similares?

    Este es mi consejo para los que se quejan de que no tienen nada bueno que comer y para los que afirman que no han comido nada especial: «Por favor, intenten masticar agua durante una comida al día». Incluso en la montaña llena de árboles y hierba, no se puede subsistir sin agua.

    A aquellos que dicen que no han comido nada, a pesar de las toneladas de agua que han bebido, quiero decirles: «No olviden que hay un pozo entre el hambre y la obesidad». Seguimos tallando el sonido de la lluvia en acantilados y piedras para recordar el sabor del agua, o para eliminar su recuerdo de sus mentes para siempre.

    He visto a alguien que fue arañado por el agua. Cubierto de escamas de agua, no pudo volver a ponerse en pie. Su sombra sin aletas se dobló. Sin saber qué decir, solo sigue babeando.

    Festival gourmet: todo tipo de infiernos brillan allí, pero nadie los reconoce. Sólo seguimos mordiendo y masticando hasta nuestra muerte porque no sabemos nada hasta el último momento. Yo soy el que ha vuelto con arañazos del agua. Si vieras con un ojo nublado, aprenderías lo que deberías comer para volver a ponerte en pie, y por qué deberías ser feliz con un cuerpo sangrante. Pero nuestra comprensión llega demasiado tarde y nuestras venas se secan como arañas tarántulas.

    Al árbol con vasijas de porcelana blanca

    Noche de primavera, las vasijas de porcelana blanca cuelgan allí, intactas, dando forma a la redondez.

    Las vasijas nunca lucen desvaídas, aunque tienen un aspecto prominentemente sombrío.

    ¿Por qué deben romperse las vasijas de porcelana en tres formas distintas?

    ¿por qué no se desparraman cuando se rompen?

    mientras reflexiono sobre esto,

    un pájaro da vueltas y vuela hacia el árbol con las vasijas blancas.

    ¿Qué hay en ellas?

    el pájaro se pregunta y llora en silencio.

    Sin desplegar las alas, cae y muere.

    ¿La luz blanca hirió los ojos del pájaro?

    ¿o fue encantado por el aroma

    antes de desplomarse sin memoria?

    eso es blanco, magnolia.

    Mira, el patio vacío en la ladera

    nunca delata que tiene la luz blanca.

    Otros, aparte del de las vasijas de porcelana, estaban completamente fuera de mi pensamiento.

    Estoy meramente en trance por algo ininteligible.

    La excepcional oscuridad en mí es mi locura.

    ¿Puedo ensuciar los patrones de porcelana con mis dedos?

    tal vil temperamento atraviesa el día y la luna,

    acercándose a la inquietante noche de primavera.

    El hecho de que una flor proyecte una sombra significa

    que tiene un cuerpo de silencio y cansancio que perder.

    Su brillantez multicolor es bastante impredecible.

    Por ello, me encariño a las vasijas de porcelana.

    La vasija que es buena para sostener la cabeza decapitada de un dios – Es un nombre que se le da al momento en que se abre el pétalo de una flor.

    ¡Es un fraude condenado al rápido y suave deslustre!

     Traducción al inglés por Joo-Hyun Song 송주현

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Jasna Gugić, poeta croata

    3 Poemas de Jasna Gugić, poeta croata

    Jasna Gugić nació en Vinkovci, Croacia. Es Vicepresidenta de los Artistas y Escritores Soberanos del Mundo SAPS, Embajadora de la Revista Creativa P.L.O.T.S USA para Croacia, Embajadora de la Unión Creativa Árabe de Élite de la Casa Real del Líbano, Embajadora de la Paz y la Coexistencia Pacífica de Marruecos, Embajadora Mundial de la Alfabetización y la Cultura para los Escritores Mundiales de Asih Sasami Indonesia y miembro de Angeena Internacional, una organización sin ánimo de lucro para la paz, la humanidad, la literatura, la poesía y la cultura. También es coeditora de la antología Compassion-Save the World, un poema escrito por 130 poetas del mundo. Jasna ha publicado tres poemarios. Los dos primeros son bilingües: uno es croata-inglés y el otro croata-polaco. Jasna ha ganado numerosos premios internacionales de poesía y literatura, y su obra se ha traducido a varias lenguas del mundo. Vive y trabaja en Zagreb (Croacia). Sus poemas se han publicado en revistas de Estados Unidos, Reino Unido, España, Grecia, Italia, Rusia, Croacia, India, Siria, Dinamarca, Brasil, México, Bangladesh, Serbia, Albania, Nigeria, Bélgica, China, Chile, Nepal, Pakistán, Corea, Alemania, Turquía, Kosovo, Rumanía, Irak, Nueva Zelanda, etc.

    Lágrima

    Siento una lágrima venir

    en nubes grises

    que huelen a lluvia de otoño,

    llorando

    y mi poema trae inquietud

    en mis pensamientos deshilachados

    dispersos sobre la blancura de la imaginación.

    La desolación llega con las gotas del otoño

    y su olor es espantoso

    y pegajoso como la resina.

    Después de todo, sólo queda el dolor

    como un sello impreso

    en medio del corazón,

    apagado con tu lágrima de remordimiento.

    Si alguna vez vuelves

    permíteme robar una sonrisa

    de tu rostro

    y ahuyentar todas las penas de este mundo.

    Abraza mi silencio

    Abraza mi silencio

    con tus brazos de felicidad

    y envuelve mi corazón

    en hilos de seda

    y no dejes que el viento del sur

    borre una sonrisa

    de la esperanza regalada

    a los caídos.

    Abraza mi silencio

    y oirás

    un latido

    y el estruendo del anhelo

    en el silencio de mi infinitud.

    Abraza mi silencio

    y llámame por mi nombre

    en esta noche de suspenso

    y vendré

    como un hada

    toda de blanco

    a abrir tus ojos

    que brillan

    como estrellas ardientes.

    tus ojos

    son como faros blancos

    en el miedo de mis profundidades.

    tus ojos son como diamantes eternos

    en los colores

    de la vida gloriosa.

    Mis días

    Todos los días están llenos de sonrisas

    y las lágrimas ya no duelen.

    guíame

    por los caminos no recorridos

    lejos, los más lejanos

    donde mi ojo

    nunca ha mirado.

    alégrame con una sonrisa

    y tócame con bondad

    de manera casual,

    como por casualidad.

    y ríe en voz alta

    para que yo pueda oír

    y guardar esa risa

    para otro día triste,

    un día

    sin mis sueños coloridos

    derrite todo mi hielo

    y sé una alegría sin fin

    y haz sonreír la vida de una buscadora.

    Traducción al español por Mariela Cordero.

  • Poesía, vida y muerte de Teresa Wilms Montt

    Poesía, vida y muerte de Teresa Wilms Montt

    «Nada tengo, nada dejo, nada pido»: poesía, vida y muerte de Teresa Wilms Montt

    «Nada tengo, nada dejo, nada pido.
    Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había».

    La vida de la poeta chilena Teresa Wilms Montt (1893-1921) fue desgarradora e intensa a pesar de ser tan injustamente corta. De origen aristocrático, Teresa concentró, en tan solo 28 años, una existencia llena de pasiones, viajes, decepciones, sinsabores y pocas alegrías. Todo a su alrededor fue casi novelesco, agitado, movido por sentimientos tan contradictorios y potentes como el amor, la rebeldía, la melancolía, las ganas de probarlo todo o el deseo de perdurar y ser reconocida.

    En los últimos años varias editoriales españolas se han lanzado a la titánica labor de reeditar su obra, injustamente abocada al olvido durante muchos años. Gracias a esto, actualmente podemos encontrar con cierta facilidad tres de sus poemarios: Anuarí, libro rescatado originalmente en 2009 por la editorial Torremozas y reeditado de nuevo en 2017, Inquietudes sentimentales, también recuperado por Torremozas en 2021, y En la quietud del mármol, traído de vuelta a las librerías por la Editorial Medusa en 2022.

    También de 2022 es la última edición de sus Diarios íntimos en Pepitas de Calabaza, aunque ya fueron publicados en 2017 por la tristemente desaparecida editorial La Señora Dalloway con el sugerente título Preciosa Sangre. A María Ángeles Pérez López y Mayte Martín les debemos, en última instancia, la edición de sus Obras completas, publicadas en la Editorial Renacimiento en 2023.

    En esta breve nota vamos a centrarnos en sus Diarios íntimos y en su cuarto poemario, Anuarí. Leídos en conjunto, uno en clave biográfica y el otro como imprescindible lectura poética de los acontecimientos vividos por la autora, ambos libros suponen un verdadero descubrimiento lírico y creativo.


    1. Diarios íntimos

    «Quiero infinidad porque me ahoga lo finito».

    En una época de creciente interés por las vidas particulares de las grandes escritoras, y de publicación de múltiples diarios y correspondencias privadas –Virginia Woolf, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik–, los diarios íntimos de Teresa Wilms Montt son una rara avis, un «espejo», como ella misma lo denominó, de sus sentimientos más sinceros y profundos, con una voluntad literaria apenas buscada.

    Sus diarios se ven, a lo largo de sus confusas entradas, salpicados por dolorosas e inesperadas confesiones para la época:

    «Por mis hijas no he llorado yo las lágrimas de sangre que he derramado por Vicente», 

    amores arrebatados:

    «Y yo no me canso de beber amor, siempre tengo sed, una sed inextinguible de él», o 

    «¡Y así soñé morir de besarte!», 

    auténticos gritos de amargura:

    «¡Sufrir, sufrir, ahora!»

    loas a la muerte y al suicidio: 

    «Siento verdadero sensualismo en morir. Que suceda lo que el destino ha marcado», 

    poesía:

    «Este siglo está caduco, sangre mía.
    ¿Quieres que te vacíe sobre el seno de la tierra?», 

    reflexiones sobre la vida después de la muerte:

    «Creo que después de la muerte, el espíritu vaga cierto tiempo en el espacio y después se reincorpora en el cuerpo de un recién nacido» 

    o frases que podrían ser consideradas como modernos aforismos: 

    «La costumbre es prostitución», o 

    «El alcohol es enemigo de la filosofía y mata a la ironía».

    El lenguaje y la forma de expresarse de Teresa son siempre desgarrados y ardientes; su autora parece en la mayoría de los casos conducida por una pasión incontrolable: amorosa, pero también pasión por la vida, por la muerte, por sus hijas, por Dios, por el más allá. 

    Su vocabulario es siempre impetuoso, apenas pasado por filtros, en un ejercicio de honestidad donde se ve una clara evolución desde los primeros años –donde Teresa escribe entradas más realistas, más vinculadas a su cotidianidad– hasta los últimos –donde las entradas son apenas comentarios fragmentados, de corte más poético y más complicadas de interpretar–.


    2. Anuarí (1918)

    «Camino al olvido, lentamente se cierran las losas de mi cerebro».

    Dentro de la obra poética de Teresa Wilms, Anuarí es uno de los libros más emblemáticos y reconocidos. De hecho, su época en Madrid es aplaudida por la crítica como la más fructífera a nivel literario. Recién llegada a España en 1918, introducida en los círculos intelectuales y literarios madrileños de la época –se relacionó asiduamente con personalidades como el pintor Julio Romero de Torres o los escritores Jacinto Benavente, Azorín o Juan Ramón Jiménez–, Teresa publica un impactante libro donde la muerte y la belleza habitan en cada una de sus páginas y poemas. 

    Anuarí es «un poemario conmovedor de imprescindible lectura», en palabras de Marta Porpetta, directora de Ediciones Torremozas. Y también un libro donde Teresa «contempla el lado oscuro de la vida, comprende que hay un silencio y que existe una travesía del dolor que late bajo experiencias muy profundas», según Luzmaría Jiménez Faro, fundadora de Torremozas. 

    El origen del libro es este: Teresa, después de una estancia de apenas dos años en Buenos Aires, abandona la ciudad tras un hecho traumático para ella: uno de sus amantes, Horacio Ramos Mejía, un joven de apenas 19 años, se suicida cortándose las venas ante ella por su rechazo a establecer con él una relación amorosa. Este hecho, profundamente perturbador para la autora, le persigue durante mucho tiempo, dando lugar finalmente a la creación de dos obras: En la quietud del mármol, una suerte de diario de duelo donde Teresa habla de sus visitas al cementerio para llorar al amado y de su postración en la cama para invocarlo, y Anuarí, un libro hipnótico, bello y oscuro, lleno de elegías a la muerte del joven examante. 

    La edición inicial de Anuarí, publicada en Madrid en 1918, incluye un prólogo de Ramón del Valle-Inclán donde habla de Teresa como una voz «cargada de siglos y juventud», «de maravillosa gracia alejandrina» y cuyos poemas son como «versículos de un libro sagrado» con «la misteriosa resonancia de las voces elementales».

    El poemario comienza de una forma tan pasional y sugestiva como esta:

    «Apareciste Anuarí, cuando yo con mis ojos ciegos y las manos tendidas te buscaba,
    Apareciste, y hubo en mi alma un estallido de vida. Se abrieron todas mis flores interiores, y cantó el ave de los días festivos»

    Y sigue, a lo largo de sus páginas, indagando de una forma lírica y ardiente en esa ya mítica figura de Anuarí, el joven enamorado desvanecido de la noche a la mañana:

    «Anuarí, yo te amé.
    No hubo para mi alma música como la de tus dientes cuando entrechocaban de lujuria».

    «El corazón, como un puñado de mercurio, resbaló a lo largo de mi cuerpo hasta ponerse a mis pies».

    Para finalmente terminar con un grito eterno y desconsolado:

    «¡Anuarí! ¡Anuarí!
    ¡Vuelve del caos!».