Categoría: Reseñas

  • Al caire de l’abisme: retrat de la fragilitat humana 

    Al caire de l’abisme: retrat de la fragilitat humana 

    Al caire de l’abisme. Guillem Benejam. Adia Edicions. 88 pàgines. 12 euros.

    Guillem Benejam (Ciutadella, 1990) és una de les veus més sòlides entre els joves poetes en llengua catalana. Al caire de l’abisme és una proposta que emprèn un viatge d’exploració a través de la fragilitat humana, la crítica social i la naturalesa illenca. L’obra, estructurada en quatre parts, amb un pòrtic a càrrec de Pere Gomila i unes notes aclaridores del propi autor, es fonamenta en una idea central: la consciència que l’existència, tant individual com col·lectiva, es desenvolupa en la tensió constant de la precarietat, just al caire del col·lapse, un fracàs que és tant una amenaça com una oportunitat per brillar. Aquesta poesia esdevé, doncs, una reflexió que cava en el llenguatge per trobar allò que és essencial i indicible.

    El títol, Al caire de l’abisme, ens interroga. Benejam gaudeix, aparentment, d’una vida satisfactòria: poeta reconegut, professor i director d’una institució com els Salesians. Aquest contrast entre l’estabilitat personal i la radicalitat del títol convida a una pregunta ineludible: de quin abisme ens parla l’autor? La conclusió és que l’obra no es refereix a cap crisi personal de l’autor, sinó a l’abisme col·lectiu.

    El llibre s’inicia amb una citació del poeta Blai Bonet que afirma que «anar per terra fosca és tenir ja una fonda voluntat de brillar», marcant des del principi el to d’un optimisme que neix del fracàs. La primera part, titulada «El rostre del capvespre,» ja anticipa amb el seu to elegíac i melancòlic una invitació a reflexionar sobre la fi d’una civilització que sembla esgotar-se. Benejam utilitza la natura, especialment l’illa de Menorca i el treball del camp fet a l’antiga, com a territori per trobar el sentit de la vida.

    El poeta és profundament conscient que la natura és al caire de l’extinció tal com la coneixem, víctima de la tecnologia, el turisme de masses, el capitalisme salvatge i l’agricultura intensiva. L’abisme es multiplica, incloent-hi el perill d’extinció d’una cultura i d’una llengua, el català, que l’autor estima i que veu amenaçada per «un crit inculte» i la foscor més pregona. Les ferides s’acumulen i el poemari no defuig temes com la mort dels qui s’ofeguen al mar buscant un món millor. L’art, en aquest context, emergeix com la força capaç de restaurar el desig enmig de l’absurd de l’existència.

    La segona part s’endinsa en aquesta meditació sobre la foscor, evocant el passat com un territori de bellesa i esperança irrecuperable. La poesia és clarament una recerca que intenta dir allò que no es pot dir amb paraules, allò que només s’entreveu. El canvi més notable arriba a la tercera part, amb només cinc poemes que destaquen pel seu canvi formal. L’ús dels alexandrins amb cesura exigeix una formulació neta, gairebé oriental, de despullar la paraula per deixar-la només als ossos. I és precisament d’aquesta senzillesa extrema, d’aquesta veritat sense adorns, d’on brolla l’optimisme més invencible: un optimisme ferm i dur perquè sorgeix directament de la foscor i la consciència de la fragilitat.

    En definitiva, Al caire de l’abisme és un poemari d’una gran honestedat intel·lectual i lírica. El concepte del «caire de l’abisme» esdevé la consciència clara de la nostra pròpia fragilitat i de com l’ésser humà viu sempre al caire del fracàs. La cita inicial de Blai Bonet es tanca amb l’obra: no hi ha ningú més optimista que aquell que es rebolca en el fang de la possible caiguda. Aquesta poesia no ofereix respostes fàcils, sinó una reflexió sobre la nostra responsabilitat d’evitar la caiguda en aquests temps confusos, mantenint l’esperança gràcies als petits rajos de llum que ens arriben. 

    Aquí us deixo un petit vídeo on l’autor conversa amb Pep Antoni Roig: https://www.youtube.com/watch?v=y831Y8VsUmM

  • Soterránea. Antonio García Lorente. Parnass ediciones (2025)

    Soterránea. Antonio García Lorente. Parnass ediciones (2025)

    Antonio García Lorente (Barcelona, 1969), autor de Soterránea, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha escrito los poemarios Péndulo de luna (2001), Ambre Proper – Ámbar Cercano (2005), Variacions Essencials – Variaciones Esenciales (2014), y Barras Paralelas (2021). En prosa ha formado parte de El crack del 2009 (2011), antología de microrrelatos prologada por él mismo. Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC), García Llorente forma parte de antologías y sus poemas son publicados en revistas. Como traductor del catalán al castellano publica a diversos autores.

    El poeta que lo ha alumbrado define a su cuarto poemario como «libro de poesía social y cívica». Cualquier composición poética, desde el momento en que la escribe un hombre (y más cuando procede de un gran vate, como es García Lorente, que se apoya y alimenta en esta sociedad que la ha tocado vivir/padecer) y va destinada a otros hombres (en este caso a la ciudadanía española, y aun a toda la humanidad) es social. El catalán cuya obra reseñamos, mezclando preocupaciones sociales y existenciales, permitiéndose la dura crítica a unos tiempos caracterizados por la hipocresía, la intolerancia y la represión, persigue —y encuentra—en su quehacer literario una poesía no solo perentoria (así la percibimos sus lectores), sino, hoy, del todo inevitable.

    Witold Gombrowizc dijo: «La más seria dificultad de orden personal y social que debe afrontar el poeta proviene de que él, considerándose superior como sacerdote de la poesía, se dirige a sus oyentes desde arriba, pero los oyentes no siempre reconocen su derecho a la superioridad y no quieren oírlo desde abajo». García Lorente sabe evitar cualquier tentación de púlpito. Él forma parte de quienes creen que la poesía, para ser grande y apreciada, debe pensar y sentir; reflejar ideas y pasiones, los dolores y alegrías de la sociedad en que vive y se sustenta. Y todo ello con igual naturalidad que canta un pájaro en la rama: mezclándose con cuanto le rodea y modulando sutilmente su trino.

    Para la primera parte de Soterránea, «El Árbol», García Lorente se inspira en la Cábala, el viejo conocimiento místico de los judíos. Método de estudio y base de un código ético para la vida, guiándose por un principio de polaridad la Cábala, sumergida en la psicología, infiere las cualidades espirituales del hombre tanto para el Bien como para el Mal. El Árbol de la Ciencia del Conocimiento del Bien y el Mal comprende al Árbol de la Vida (Árbol de las Sephirots) y al Árbol de la Muerte (Árbol de las Qliphots). Las Sephirots vendrían a ser los diez aspectos divinos de la personalidad que aúnan mente y emoción (relacionados con la luz, la astrología y la angeología, cada sephira tiene atribuido su propio ángel). Los Qliphots, cáscaras o escorias, representan fuerzas negativas y corruptas que se oponen a la luz y el orden constituyendo su lado oscuro, esto es, la perversión de la mente y la emoción.

    Precedidos por un poema donde, traspasando la puerta del conocimiento y desde su conquistada integridad, asume el poeta la escasa popularidad de sus versos confiando, por lo menos, en que no sean barridos por el olvido (y la legión de lectores de MoonMagazine va a impedirlo); introducidos, decimos, por El Amanuense, los trece poemas de «El Árbol» desarrollan en bello lenguaje poético (predomina el verso libre pero la rima tiene presencia) atributos celestiales e impulsos negros que, según la Cábala, reparten equitativamente su poder. Para mejor asimilar las Sephirots y los Qliphots con presencia aquí, García Lorente incluye un diccionario (acompañado por un cuadro sinóptico) desde el que, de forma sucinta, define categorías positivas y negativas que, en eterna lucha, buscan predominar sobre el alma humana.

    «El Árbol» resulta ser un varapalo sin concesiones a la clase política gobernante (genéricamente entendida). Por una de esas casualidades que a veces sacuden al lector, la reseña de estos versos, hecha a finales de junio de 2025, ha coincidido con el descubrimiento de gravísimos casos de corrupción que están haciendo tambalear al ejecutivo de la nación. Pere Gimferrer ha dicho: «Toda poesía que no persiga la contravención, expresa o tácita del sistema represivo de la sociedad, debe ser considerada como cómplice de este sistema». Optando por no pertenecer a los instrumentos funcionales de conciencia de la sociedad, evitando ser otro medio más de manipulación, la poesía de denuncia de Antonio García Llorente, haciéndose significante y útil en la tarea de abrir los ojos a esta realidad que repugna, asegura su continuidad dejando su urgente recado: solo desde nuestra inteligente y rebelde protesta hay solución.

    En [1] un orador dudoso ofrece placeres y un luminoso nivel de conciencia, algo que al sagaz poeta parece otra inconsistente promesa más; [2] poetiza el gastado palabrerío de cualquier ideología, algo que al poeta hace exigir la extirpación del gigantesco tumor instalado en la vida política y, hasta entonces, refugiarse en el reino de la luz (único lugar desde el que trascender); en [3] se da otra apesadumbrada visión de la actual vida política, representada por un Parlamento dominado por insultos proferidos entre diputados engreídos y cobardes: este reino de sombras urge ser combatido; [4] muestra a gobiernos sin voz inteligente asumiendo roles de ventajistas bancarios: solo la sabiduría doblega semejante trastienda de la mentira; en [5], dominada la vida pública por una paranoia de materialismo y avaricia, el poeta orienta su mirada hacia la inteligencia; [6] muestra un alto muro que separa a poderosos, ricos y despóticos, de aquellos más necesitados que no reciben ni las migas; en [7] la quema de libros por el fanatismo, siempre bajo el pretexto de una paradójica pureza, oculta una inclemencia que atenta contra el sereno entendimiento; [8] describe esa sequía agravada por la incompetencia de los políticos, algo que hace suspirar al poeta por nubes con lluvia para todos; en [9] negros presagios de una Naturaleza atacada y contaminada son insuficientes para ahuyentar a ese explorador en busca de aquello que revitalice su fuerza vital; en [10] el egoísta interés de los políticos, su inagotable avaricia oculta en demagogias, hace que la desolación campe a su anchas en el pueblo y que este exija ya una completa regeneración; en [11] solo gracias al pensamiento libre y a una plena sexualidad el hombre, casi derrotado por la injusticia política, sigue hacia adelante; en [12] se desenmascara la afición prostibular de los políticos, y [13] denuncia vicios y corrupciones demandando de nuevo una regeneración —urgente— a través del amor y la filantropía para que la justicia presida una República limpia como los lirios.

    AIN SOPF AUR [2]

    […] La política debería ser como

    la cándida sonrisa de una niña,

    dejar que se destiña el uniforme,

    hablar las lenguas sin sufrir rechazo,

    extirpar el tumor de la miseria […].

    ÁRBOL DE SOL [3]

    […] Quedan los engreídos y los lerdos,

    tras haberse batido en retirada

    las togas ilustradas y brillantes.

    No puede haber futuro en perspectiva

    si se asemeja una generación

    a cuernos débiles de caracoles […],

    GALAMIEL [12]

    Y Galamiel anoche fue de putas

    con alcahuete ajeno a las disputas.

    Así comieron las mejores frutas

    en un festín, envidia de reclutas.

    La ubicación del móvil les delata

    cuando se abre el cordel y cae la bata.

    Se da fe que salió por la culata

    el quinto tiro de entre pata y pata.

    Toda la corte está escandalizada

    con el rey de mirada tan pasmada.

    La meretriz al fuego está emplazada

    porque es fundamental sacar tajada.

    Los notables no quieren dilaciones

    para vedar al pueblo otras nociones:

    «Se forjan con dinero corrupciones

    que no remedian ni otras erecciones».

    MALKUTH [13]

    […] Nuestra morada está llena de cáscaras

    que con vigor hay que desincrustar,

    usando los cinceles del silencio,

    y volverá a ser claro nuestro ser […].

    […] Venir en nuestro auxilio, filantrópicos

    númenes, en las horas más aciagas

    y derrocad a nuestra Kali Yuga,

    aunque el esfuerzo sea nuestro coste

    tanto en la intimidad como en lo público,

    a fin de que en sesión de investidura

    Malkuth sea elegido presidente

    de la eterna República del Lirio.

    La segunda parte de Soterránea, «El Mundo», insiste en la iniquidad del Poder. Así, El foro de debate [15] lo acusa de enclaustrar la Cultura haciéndola de pago y no universal; en El teatro [16] la política aparece como un juego entre máscaras gritonas; Uncidos a la hipoteca [17] muestra el derecho constitucional a una vivienda digna trocado en burla por las salvajes hipotecas del banquero, situación que asimismo recoge Pancarta de cebollas [21] donde se describe la vida cotidiana del trabajador, agobiado por deudas; y Mitin de silencio [37] es un reclamo del poeta para ahogar la voz de los demagogos y para que del cielo caiga una lluvia purificadora.

    MITIN DE SILENCIO [37]

    Ya es noche cerrada.

    La lluvia pulsa

    las teclas de la luna.

    He convocado un mitin de silencio

    en la campaña electoral del cielo.

    «El Mundo» amplía el radio de acción del poeta serenamente cabreado. Violaciones de derechos humanos (Las sillas del miedo [14]; Afganistán [28]); guerras y masacres (Irak [29]; Madrid 11 [30]; Alkonost [34]); la emigración y las tremendas condiciones de vida en el continente africano (Nadies [23]; África negra [24]); sexo por obligación y violencia de género (Flores de nieve [26]; Violencia con género [27]); el terrorismo (Roble de utopía [31]); el belicoso papel de las religiones (En nombre de Dios [33]); el acoso (Mobbing [19]); la clonación (Clonación [20]); la tala indiscriminada (Minas de tantalita [25]), devastadas visiones de la ciudad moderna (Colapso de la urbe [35]) y otras denuncias más, son literarias puyas con las que García Lorente despacha infames realidades de un mundo en directo que nos causa profundo pesar.

    MADRID 11 [30]

    Enjaezaron caballos negros

    con las gualdrapas de los horrores,

    sus lomos con bombas ensillaban.

    Denota el verdugo sus alforjas

    y en los trenes Mot calma su sed

    con sangre que le sirven coperos

    del terror. Todo destruye el once.

    Terrorismo y guerra se unifican,

    las aves de la muerte no entienden

    de matices. Setenta y dos horas

    en las comisarías del luto,

    mientras oigo gritos en el aire.

    El ayuntamiento de los cirios

    auspicia urnas de salvación.

    Siento que mi ser se está tostando

    en la parrilla de la impotencia

    y en el horno de la incertidumbre.

    VIOLENCIA CON GÉNERO [27]

    […] ¿Qué me sucederá cuando regrese

    al hogar, dulce hogar

    tras haber presentado la denuncia?

    Si no hay ningún albergue que me ampare

    y me dejan al raso de una lista de espera,

    la espada, la navaja o el cuchillo

    me llevarán al barco de Caronte,

    tan pronto como él sepa mi osadía […].

    Escribió Fernando Lázaro Carreter: «Hay que salvar la poesía. Por su enorme valor enriquecedor, de solidaridad y catarsis, es una de las pocas fuerzas espirituales que sobreviven en una sociedad como la actual, en la que todo invita a la deshumanización».

    Frente a esa sociedad enferma que ha hecho de la manipulación del sentido un punto clave de su dominación, en Soterránea Antonio García Lorente, con un lenguaje intenso, alejado de cualquier complejidad pero acompañado por la fuerza de su visceral empuje, logra algo tan inesperado hoy como mostrar su íntima relación con la verdad. Leer ahora este original y contundente poemario que osa dar salidas para los tiempos corruptos y cínicos que toca aguantar se convierte en dolorosa (pero necesaria) obligación.

    Soterránea , Antonio García Lorente, Parnass ediciones

    Reseña publicada previamente en Moon Magazine

  • CUANDO LA PALABRA ARDE

    CUANDO LA PALABRA ARDE

    Una lectura de ”La memoria de la piel”

    Este texto no nace con la voluntad de reseñar un libro, sino con la de formular una pregunta a partir de él: qué entendemos hoy por poesía cuando la poesía deja de protegernos y empieza a desnudarnos. Para acercarnos a esa búsqueda no partiremos de teorías cerradas, sino del propio lenguaje del libro: observar cómo funciona la palabra cuando se acerca al cuerpo, cómo se transforma al nombrar el amor y cómo resiste cuando intenta decir lo indecible. El análisis no pretende dictar, sino escuchar.

    No todos los libros se leen; algunos se atraviesan. La memoria de la piel pertenece a esa estirpe: no comunica una experiencia poética, la instala. Su lectura no es cómoda. Desde los primeros versos —«Peinar el tiempo es aflojar los hilvanes del olvido»—, la voz advierte que aquí no se viene a descansar, sino a enfrentar lo esencial: el cuerpo como archivo, el amor como riesgo y la palabra como frontera precaria frente al olvido.

    Este libro no embellece la existencia: la somete a una prueba de resistencia. Cada poema actúa como una incisión en el idioma. No hay poética del consuelo, sino una ética de la lucidez. La escritura no maquilla el dolor: lo nombra. Leer La memoria de la piel es aceptar que el poema no siempre refugia; a veces expone.

    El amor ocupa un lugar central en este universo. No aparece como promesa de armonía, sino como fuerza incandescente. En poemas como Amantes o Vino caliente, el deseo no construye abrigo: quema. El amante no se protege, se entrega. El verso lo dice con crudeza: «Arder en el fuego amado no es una elección, es un acto de rebeldía». Amar aquí es una forma de insumisión frente a la comodidad.

    El cuerpo femenino no es escenario decorativo, sino territorio de batalla. La piel es memoria viva. No simboliza el dolor: lo encarna. En A bocajarro se condensa ese núcleo ético: «Hurgar en el dolor te hace más fuerte… o te liquida». Escribir no es neutro: tiene consecuencias.

    El lenguaje avanza por acumulación y riesgo sintáctico. El verso no acaricia; sacude. No hay espacio para el ornamento. Cada poema exige presencia. En los textos metapoéticos —Anaqueles del olvido, La telaraña— la escritura se reconoce frágil. Tejer palabras es levantar una casa a la intemperie. La poesía no salva: insiste. No detiene el tiempo: lo hiere.

    La aparición de los Sonetos del desasosiego no responde a nostalgia clásica, sino a refugio estructural. Cuando la palabra amenaza con quebrarse, la forma sostiene. No embellece: contiene. Permite que la emoción no se disperse, que el dolor encuentre contorno.

    Todo ello aproxima esta poética a la idea de que el cuerpo no es objeto, sino lugar de experiencia. La piel no funciona como símbolo: es acontecimiento. Del mismo modo, aquí la palabra no representa la herida: la reactiva. El exceso verbal, la densidad del verso y la dificultad del decir no son estilo: son síntoma.

    En el ámbito hispánico, la voz de este libro dialoga con una tradición que concibe la escritura como conocimiento sensible y con la noción de que la poesía no describe el mundo, sino que lo pone en estado de intensidad. Resuena también una ética radical: escribir no después del dolor, sino desde él. No como relato, sino como resto.

    Desde ahí se comprende mejor la idea de poesía que emerge del libro:

    La poesía, tal como se practica en La memoria de la piel, no es un lenguaje sobre la vida, sino una forma de vivirla. No embellece la herida: la vuelve visible. No promete refugio: sostiene la intemperie. No alivia: nombra. No salva: despierta.

    En tiempos de poesía inofensiva, este libro recuerda que la palabra aún puede arder. Y que sólo cuando quema, ilumina.

    CONCLUSIONES

    La lectura de La memoria de la piel permite entender la poesía como una experiencia vital, no como adorno literario. El cuerpo aparece como espacio de memoria, el amor como riesgo y la palabra como acto ético.

    No hay consuelo, sino lucidez.
    No hay refugio, sino conciencia.

    La forma sostiene lo que el dolor desborda, y la memoria no se recuerda: irrumpe. En este libro, la poesía no explica la herida, la vuelve visible.

    La memoria de la piel confirma que cuando la palabra arde, no destruye: ilumina.

    Referencia

    FERNÁNDEZ GUERRERO, Dolors
    La memoria de la piel. Ediciones Vitruvio, 2025.

  • Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Melchor López, nacido en Santa Cruz de Tenerife y criado en Los Silos, es un poeta que ha hecho del desplazamiento una forma de vida y de escritura. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna y publicó sus primeros poemas en 1990, en la revista Syntaxis, para después colaborar con Paradiso. Desde entonces, su trayectoria vital ha sido un continuo ir y venir entre islas: en 1998 se instaló en Fuerteventura, más tarde en Lanzarote, donde ejerce como profesor de Secundaria y donde sigue escribiendo desde Arrecife.

    Su libro Según la luz es una recopilación de cuadernos escritos a lo largo de más de veinte años de viajes y poesía. Lo abre una cita de Sophia de Mello —«E outro nasceu de tudo quanto viu»— que condensa el corazón del libro: el viaje como transformación, como forma de renacer en otro. Porque cada desplazamiento, cada mirada nueva, cambia también a quien la ejerce.

    El poemario se construye como se construye una vida: por acumulación, sin plan previo, siguiendo el curso imprevisto del viaje. López lo define como una “poesía del yo y del lugar”, una escritura que se nutre de las revelaciones de lo cotidiano, de esos instantes en que el mundo se deja ver con una claridad repentina. Pero junto a esa celebración de lo vivido late también el paso del tiempo y la pérdida que toda belleza conlleva.

    El recorrido por los distintos cuadernos que conforman Según la luz plantea una evolución clara: la voz del poeta cambia, se transforma a medida que avanza el viaje. No se trata solo de acumular poemas, sino de vivir una metamorfosis: el sujeto que escribe al final ya no es el mismo que inició el trayecto.

    Cada cuaderno que compone Según la luz marca una etapa en esa transformación del poeta y de su voz. En el “Cuaderno marroquí” (1993-1994), inspirado por la lectura de Eugénio de Andrade, el autor se adentra en un territorio próximo y, sin embargo, culturalmente distinto, habitado por gentes que despiertan fascinación y desconfianza a partes iguales. El viaje, en contraste, también sirve para reivindicar las virtudes del sedentarismo.

    El “Cuaderno inglés” (1996) nace de un viaje a Gran Bretaña y destaca el contraste con su isla de origen. López observa un país hecho de mezclas, y de esa observación surgen poemas de tono melancólico y romántico, donde el amor y la distancia dialogan en equilibrio.

    En el “Cuaderno de La Gomera”, la relación entre paisaje y palabra se vuelve esencial como se muestra en “Paisaje del lugar”: “Con tres/ o cuatro rocas/ (…) se compone un paisaje./ O un poema”. Esa economía expresiva se acentúa en el “Cuaderno de El Hierro” (1997), donde la aridez volcánica condiciona el lenguaje. Allí, la escritura se vuelve casi filosófica: “Detrás del horizonte/ no espera otro horizonte”.

    Con el “Cuaderno portugués”, el tono cambia, aflora una voz más serena y agradecida. En “La paz, en Braga”, el poeta cuenta cómo “la paz me asaltó en Braga” y lo reconcilió “con dios, el mundo y los hombres”: un poema de reconciliación, de redescubrimiento.

    El “Cuaderno de Granada”, la belleza adquiere un papel central. Frente a la hermosura del Generalife, el poeta confiesa que “entre tanta belleza, [no] quiso (…) morir”. Pero incluso en ese canto a la vida permanece el eco del dolor, como se aprecia en “La elegía del bosque de las cenizas”, donde la muerte se asume como parte inseparable de la existencia.

    Finalmente, los cuadernos de Lisboa y las Azores revelan un cambio de tono y forma: el verso se hace más narrativo, más contemplativo. Es la voz de quien ya ha viajado mucho, pero sigue mirando con asombro.

    A lo largo de todas estas etapas, Melchor López mantiene intacta su curiosidad por el mundo y su deseo de encontrar la belleza —a veces mínima, a veces deslumbrante— en lo más cotidiano. 

    Según la luz no es solo un cuaderno de viajes: es una búsqueda de sentido, una meditación sobre el paso del tiempo y la identidad, escrita con una luz cambiante que, como la del título, revela distintas verdades según desde dónde se mire.

    Según la luz está disponible aquí.

    Pueden leer otra reseña de Melchor López y su Cuaderno de Cabo Verde, aquí.

  • Poesías familiares y domésticas

    Poesías familiares y domésticas

    Nos situamos en Ausejo de la Sierra. Ese es el espacio. Nos situamos en 1963. Ese es el tiempo. Y no lo digo porque este año se celebren los 120 de la Teoría de la Relatividad Especial, de Einstein. Espacio-tiempo único. Ahora, nos situamos en la memoria. Y esta es la última publicación del poeta soriano Fermín Herrero. Su título, el de este artículo. Fermín ha viajado en su recuerdo, personal, afectivo y poético y ha reconstruido con adobes ya fabricados una casa nueva, propia y compartida, entrañable y perfecta. Que conste, no obstante, que lo que la define no es el adjetivo sino la sustancia. ¿Por qué para reconstruir un mundo hemos de ir a las estrellas si tenemos Ausejo de la Sierra, el recuerdo de la infancia, la memoria de los padres, la llamada de nuestra obra y el valor de las palabras que nos moldearon?


    «Poesías familiares y domésticas». Una antología personal. Y algo más. Orientador título. Editorial Difácil. Noventa sabrosas páginas. Cuatro partes. La primera y la cuarta, bajo números romanos. La segunda, titulada «En casa de los padres». La tercera, «En casa propia». Más un prólogo de Julio Llamazares, que lo descifra todo y me deja en la tesitura de si puedo, o debo, añadir algo más y que sea provechoso. Lo titula «Bajando el puerto de Oncala». ¿Nos vamos allí?
    Igual Fermín nos ayuda con la «Nota de autor», de la página ochenta y siete. Yo he sentido un zarandeo especial al recorrer el camino. Fermín ha clavado en tierra finas señales para que nadie se pierda. “El trastorno de consagrar la vida entera a la literatura no solo afecta al paciente enajenado, sino también a cuantos conviven con él. Creo que… han venido, a lo largo de los años y los libros, estas poesías, por lo general hogareñas, de andar por casa, sin ínfulas ni pretensiones sublimes… me han servido… de alivio. Por eso, venciendo de nuevo los remordimientos derivados del necesario pudor conculcado, las he recogido aquí”. Querido Fermín, tu sinceridad ennoblece aún más tu palabra certera. Y poética, en el más puro sentido etimológico, de crear y hacer, que es lo que nos distingue como humanos. Lo espero, en estos tiempos de incertidumbre, donde Ausejo de la Sierra u otros ausejos sorianos siguen en su esencia de cielo y lomas. 

    Capítulo I: “VESTIDO de domingo, mi padre subía/ en bici el puerto, con amor, venidero./ Mi madre lo esperaba”. Segundo poema: “SECRETAMENTE/ tuyo, con un temblor/ de letra parvulita”. Capítulo “En casa de los padres”: “DE MI NIÑEZ, en el ventano del desván/ la luz de la mañana…”. “EN CASA de la madre, la pérdida/ del tacto no es posible”. Capítulo “En casa propia”: “Voy hasta la ventana. Vuelvo. Vuelvo sobre/ todo cuanto deseo…”. Capítulo IV: “EL DÍA EN QUE MURIÓ mi padre, el mismo casi/ en que nací, pletóricos, los almendros/ florecían, ajenos de todas a su ser / y al mío…”. Busquen el libro. Mastiquen las palabras. Paseen los versos y la nostalgia del relato. Nadie quedará indiferente. Fermín ha construido, con adobes previos, un mundo que llevamos dentro. “Este libro de Fermín Herrero, selección, según él, de sus poesías más humildes (familiares o domésticas, tanto da), es por eso la mejor manera de entrar de lleno en la poesía de un poeta que pasará a la historia”. Lo dice Julio Llamazares.  

    Poesías familiares y domésticas se puede encontrar aquí.

    • Publicado el 15 de noviembre de 2025 en El Día de Soria
  • Quiquiriquic: ludopatia poètica

    Quiquiriquic: ludopatia poètica

    Quiquiriquic. Òscar Palazón. Onada Edicions. 64 pàgines. 14 euros.

    Òscar Palazón, escriptor nascut a Lleida, llicenciat en Filologia Anglogermànica i resident a Tarragona, posseeix una trajectòria literària vasta i distingida als camps de la narrativa i la poesia. El seu poemari, Quiquiriquic, és una obra singular que s’insereix en aquesta sòlida producció. La idea fonamental d’aquest llibre, que es llegeix en un sospir, és la reivindicació de l’aspecte més lúdic i experimental de la creació. Quiquiriquic és un conjunt de poemes monovocàlics, centrat en la lletra ‘i’, que utilitza la tècnica del lipograma per empènyer el llenguatge fins a límits d’inhibició fonètica i visual, jugant amb calembours, homofonies, metàtesis, palíndroms i cal·ligrames, desencadenant una eufonia continguda i enlluernadora.

    Si alguna cosa defineix l’escriptura de Palazón, ja sigui en prosa o en vers, és un mestratge i un control sobre el llenguatge que li permeten abordar projectes de complexitat enorme sense que el resultat se senti forçat o inaccessible. Aquest rigor no és un fi en si mateix, sinó l’eina que permet accedir a la màxima llibertat creativa, com demostra el parlament inicial del llibre, escrit exclusivament amb la vocal ‘i’, que va ser el seu discurs d’agraïment en rebre el Premi Terra de Fang, que va obtenir aquest poemari.

    L’origen d’aquest projecte ambiciós és l’obra Eunoia (2001) de Christian Bök, un conjunt de textos monovocàlics. Palazón aspira a crear una obra anàloga en català, no pas com una traducció o adaptació, sinó com una nova creació aixecada des de zero, conservant l’esperit i la intenció. Aquesta intenció és sotmetre el llenguatge a un «empresonament» -la restricció d’una sola vocal- que, paradoxalment, el dota d’una loquacitat i una gesticulació inèdites. La privació de llibertat lingüística esdevé, de fet, una llibertat absoluta: el llenguatge, en ser constrenyit, revela els seus secrets més íntims i diàfans. L’autor es limita llavors a cartografiar aquests territoris verbals, guiat pel cabal del diccionari, reflectint com el llenguatge es metamorfosea, canvia de color i, en última instància, fabrica la realitat a partir de les seves pròpies limitacions. No és una escriptura automàtica, sinó un posicionament silent de paraules sota la sintaxi, en una «tendra fornicació» verbal que busca la coherència interna i la cohesió argumental. 

    En el cas específic de Quiquiriquic (la tercera part d’aquest pentateuc), l’elecció de la vocal ‘i’ suposa un desafiament extrem per a l’autor, ja que les paraules en català amb aquesta una única vocal són limitades. El poemari s’estructura en un pòrtic i tres parts (21, 17 i 5 poemes, respectivament), en què el ritme i la sonoritat s’han de conjugar amb aquest aparell tècnic enlluernador. Els elements fonètics i visuals són crucials al llarg del llibre: les cacofonies, les aliteracions, les rimes, els poemes tipogràfics i els cal·ligrames no són mers adorns, sinó una part fonamental d’aquest joc d’enginy. L’autor aconsegueix crear imatges i reconnectar idees d’una manera que sembla senzilla només un cop s’ha manifestat el resultat. La gràcia i l’enginy de Palazón brillen, per exemple, en poemes curts que adopten la forma de cal·ligrames, com els titulats Tipi o Inri, demostrant que la restricció pot ser el motor de la creativitat.

    Quiquiriquic és, en definitiva, un poemari juganer i del nostre temps. És una obra que celebra de manera eufòrica i eufònica l’aspecte lúdic de la creació, utilitzant el màxim nombre de paraules possible sense repetir-les excessivament. Tot i la seva complexitat tècnica subjacent, el llibre és perfectament comprensible per qualsevol lector, cosa que el converteix en un regal ideal i relaxat per a qualsevol ocasió

    Per acabar aquest viatge us deixo amb els dos poemes que obren el llibre.

    FILM 

    inici 

    mig 

    fi

     i el seu revers 

    LYNCH

     fi

     mig

    inici

    Una peça magistral que demostra que les limitacions són el camí més curt cap a la llibertat expressiva.

    Aquí us deixo un petit vídeo amb un poema visual de l’autor: https://www.youtube.com/watch?v=6MqAOc5o-0k

  • Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Lo primero que puedo decir de este poemario es que es realmente sorprendente. José Siles se desmarca de la armonía de la rima clásica y se adentra en el mundo de la poesía libre y con cierto aire vanguardista, invitándonos a recorrer un camino intelectual y estético que nos lleva hacia las raíces de nuestra existencia, usando la vanguardia y la originalidad como un cuchillo que se dispone a abrir en canal nuestra historia, nuestra existencia y nuestro hacer.

    Adentrándonos en el poemario, se hace casi inevitable acordarse de la conocida teoría de McKenna, El mono dopado, donde se dice, a grandes rasgos, que el paso hacia el Homo Sapiens se dio debido a unos hongos.

    El poemario está estructurado en cinco partes, de las cuales hablaremos un poquito aquí, pero un poquito, porque considero que este libro hay que leerlo no una vez, sino dos como mínimo, con la mente abierta y dispuesto a preguntarse sobre el camino de la humanidad en el mundo. Estas cinco partes huyen de la belleza efímera y se centran en ese espejo que muestra la cruda realidad, transitando desde lo más primitivo a una sátira afilada y aguda de la sociedad actual.

    Espejo de monos alumbrados.

    Cogiendo como tema central la evolución del primate a ser humano consciente, del árbol al bipedismo, el mono alumbrado aparece como la figura central, influenciado por substancias externas (como declara la teoría de Mckenna) que se hacen parte indispensable en esa evolución.

    Estos monos colocados

    se hicieron notar,

    alcanzando cierta fama por la intensidad dramática

    de sus trascendentes trances,

    siempre trotando alrededor de la pira,

    hartos de setas y aullando mantras,

    como lobos enrabietados.

    Es palpable el tono filosófico en estos versos, donde abundan las preguntas indirectas sobre esa “luz” que alumbra a los monos, que los ilumina y no somos capaces de afirmar si esa luz es un logro, un pedacito de fortuna, o más bien una condena.

    Manadero de místicos mántricos

    Se me antoja como la parte más oscura y profunda del poemario. Es como si el individuo estuviera como atrapado entre la lucidez y el desvarío, la trascendencia frente a la inevitable finitud. Son poemas que podría reflejar el ritmo de la vida actual, como acelerado, como ligeramente caótico, oscuro y a veces imprevisible.

    Sigo percibiendo la crítica social, quizás un poco menos obvia y más inteligente

    en esa vida anonadada,

    donde reposa sin descanso

    y en vilo de relapso perpetuo

    el alma de un cuerpo de mujer

    quemado vivo ante un público expectante.

    Todo ello regado con cierto aire de desamparo existencial, como si esa evolución de la que hablaba en los anteriores poemas fuera un paso al caos, mostrando que luz, quizás, sí era más una condena que una suerte.

    Griegos, si aún recordarais algo de lo que fuisteis: ¡saltad!

    Aparece algunos de los grandes temas poéticos, como el tiempo y, sobretodo, la muerte. La vida persiste en el paso del tiempo, a pesar de las oscuridades, de la búsqueda incesante de una verdad que quizás ni siquiera existe o, si existe, se nos muestra como confusa y ligeramente delirante.

    Hay cierto aroma a bajeza humana que se planta ante nuestros ojos casi haciendo daño, incomodándonos y haciéndonos enfrentar con lo que realmente somos.

    Mis ojos, asomándose sin recelo

    a los ventanales que se abren al infinito inédito

    donde estuvimos, estamos o estaremos alguna vez,

    contemplan las lejanías inclasificables,

    remotos horizontes donde los dogmas

    que aún ningún profeta ha escrito

    se desvanecen antes de nacer.

    Sinfonía de hachas y hogueras: versos de alumbrados ajusticiados.

    Quizás esta sea la parte más cruel o más violenta del poemario. Seres alumbrados son ajusticiados ante la irracionalidad. Una vez más veo entre líneas que la luz deviene condena antes que fortuna.

    Es necesaria una verdad, pero tiene porqué ser la verdad más pura, sino aquella más imprevisible, la que refleja el espejo. La lucidez frente al desvarío, las hachas como armas para destrozar esos espejos y romper con esa “verdad” mediante la reflexión que despiertan estos versos.

    Ahora, en el siglo del posmodernismo,

    el ajusticiamiento público y ejemplarizante

    de las brujas, mujeres sabias del siglo XXI,

    no ha cambiado de causa:

    purificarlas

    de su delictivo conocimiento.

    Tomando ron bajo las estrellas en la popa del Líricus

    Vendría a ser un cierre o conclusión del viaje filosófico y satírico al que el autor nos ha sometido.

    Aparecen sutilmente los espejos y los espejismos, como un cierre cíclico que nunca acaba de cerrar. La humanidad sigue su camino y vuelve a su inicio, una involución vestida de evolución

    La búsqueda incesante de la verdad y de los orígenes puede llevarnos a ver la luz o condenarnos por ella.

    Desde tiempos inmemoriales, esta fascinación ha orientado

    al bicho bípedo impulsándolo, cada noche,

    a mirar más allá de lo común que tienen las estrellas

    elaborando fábulas, mitos y religiones

    para concebir fenómenos inasimilables.

    Es un poemario que, de la mano de decenas de personajes históricos, nos lleva de la mano por nuestro propio camino; desde los primates hasta los humanos racionales, mostrando la parte más oscura, que nunca cambia. Logra conectar el pasado evolutivo de la humanidad con un presente poético cargado de preguntas indirectas que no nos dejan huir por atajos, que nos hacen seguir el camino que el autor propone, para darse de bruces con lo que en realidad es el ser humano.

    Este poemario no solo se lee; se nos incrusta en la piel como una pregunta incómoda sobre quiénes somos realmente. Eso sin deslucir la clara sátira social que destilan estos versos, mostrando la autodestrucción propia del humano, la hipocresía, la ceguera voluntaria, que nos hacen preguntarnos si nuestro comportamiento realmente es civilizado y racional, o simplemente es una pureza primitiva con diferentes trajes.

    Es un poemario que logra mantener al lector y su mente abiertos y activos, usando un lenguaje científico, referencias históricas, y la libertad que otorga el verso libre, junto con tintes de poesía vanguardista; implica al lector en todos y cada uno de los poemas, atrapándolo y no dejándole escapar.

    Ciertamente, no es un libro fácil, precisa de diversas lecturas y, como hemos dicho, de una mente despierta y preparada para afrontar diversas verdades que pueden parecer incómodas. Es sacar toda la paja y los distintos embellecedores de la humanidad, para quedarse con la parte más primitiva y pura.

  • Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí de Amalia Sanchís es una poderosa reivindicación de la memoria ancestral femenina a través de madres, hijas, hermanas y diosas. No se trata de una colección de poemas sueltos. La poeta construye un corpus narrativo unificado donde la voz poética se asienta en la estirpe de “mujeres que han rehusado a sus hombres”, guardianas de una herencia hecha de resistencia, dolor y esperanza.

    Sanchís establece una línea de continuidad entre las guerreras, paridoras y cuidadoras del pasado y las mujeres del presente que, desde la invisibilidad, siguen sosteniendo el mundo. Las diosas que hay en mí se articula como un renacer, donde lo sagrado femenino recupera su lugar perdido frente a la hegemonía patriarcal. El tono es elegíaco, pero nunca resignado. Cada poema es una invocación a una Diosa: a Artemisa, a Vesta, a Yemayá, a Idun; símbolos de la independencia, el hogar, la sabiduría y la renovación. 

    En versos como “nos morimos, hermana, / pero seguimos en pie”, late una afirmación que convierte el dolor en impulso. La muerte, la pérdida y el silencio se transfiguran en energía, en una metamorfosis constante del alma femenina. La musicalidad del verso libre, junto a las imágenes de la tierra, el fuego y la sangre, construyen un lenguaje ritual, donde la poesía se vuelve acto de sanación y conjuro.

    A su vez, hay una conciencia histórica y política: la denuncia de la exclusión (“ellos escribieron la historia —que no es la tuya—”) convive con la voluntad de reconstruir un nuevo relato colectivo desde la experiencia femenina (“las mujeres de casa construimos el mundo cada día y lo destruimos por la noche para ponerlo a salvo”).

    La voz lírica se mueve entre lo mítico y lo íntimo. Desde los campos y ríos donde las hembras paren solas, hasta las ciudades modernas donde el barro impide avanzar, el poemario traza una geografía simbólica del cuerpo y del espíritu. 

    En su conjunto, Las diosas que hay en mí puede leerse como una odisea femenina contemporánea, donde la narradora transita del silencio a la revelación, del sometimiento a la conciencia de su poder. Al final, la mujer-poeta se reconoce incompleta, pero en construcción, cosiendo sus heridas “con hilos de oro”, lista para llegar “vestida de reina / al palacio de la Luz”.

    Este poemario es más que una lectura; es una experiencia. Es un viaje a través del dolor y la belleza de ser mujer en una historia escrita por otros. Es un reconocimiento a las «mujeres de casa» que, a escondidas, «cosen alas / a nuestros pies encadenados«, y un homenaje a todas aquellas cuya huella intentó ser borrada.

    Con una voz poderosa, Amalia Sanchís nos entrega una valiosa contribución a la poesía contemporánea en castellano que aborda la experiencia femenina desde una perspectiva de recuperación ancestral y empoderamiento. Una poesía combativa, cargada de imágenes épicas y una profunda resonancia con el poder de lo femenino.

    Un apunte editorial: Las diosas que hay en mí, editada por in-VERSO ediciones, ofrece una excelente edición bilingüe (castellano/catalán), con la magnífica traducción al catalán a cargo de Anna Aguilar-Amat. 

  • Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    En el panorama poético actual, a veces saturado de estruendos y grandilocuencia, el poemario Más que palabras, de José Molina Melgarejo, aparece como un oasis de paz, un lugar en el que una puede refugiarse para disfrutar de un rato emotivo y calmo, dejando una estela de paz una vez se han cerrado sus páginas.

    Es un poemario que ya desde su inicio nos lleva de la mano hacia un camino de introspección; explorar esos instantes y esas emociones para los que el lenguaje a veces se hace insuficiente, y nos invita a ir más allá de lo que nuestros ojos perciben en los versos.

    Con un puñado de palabras se pueden tejer versos y trazar poemas. Pero las palabras no siempre bastan para que los versos o los poemas cobren vida. En muchas ocasiones se necesitan más que palabras; se requiere un bramido de pasión, una ráfaga de emoción contenida o sin contener.

    Cuando una se introduce en los poemas de José Molina, se da cuenta, poco a poco, que el autor no busca describir la realidad, sino más bien evocarla a través del hilo invisible del sentimiento; la poesía se convierte en una ventana desde la que se observan las distintas emociones: melancolía y memoria, dolor, amor…

    La importancia de las palabras como camino para desgranar las emociones es innegable en este poemario. Pero ya no sólo de las palabras; sino también de todo aquello que de ellas se desprende y que no podemos llegar a percibir simplemente con nuestra mirada, sino que hay que ir un poco más allá, abrir el alma y darse cuenta de que todo lo que nos cuentan va un paso por delante de las propias palabras.

    El poemario aborda temas recurrentes en la poesía; el amor, la guerra, la muerte, el dolor, el recuerdo… la vida en general, pero tratados de una manera tan sutil, tan suave, que sin darnos cuenta va adentrándose en nosotros hasta llegar, si se lo permitimos, a ser parte de nosotros mismos. El autor ahonda en estos temas de una manera profunda y madura, que “obliga” en cierto modo al lector a poner de su parte para poder sentirlos en su absoluta plenitud.

    Se diluye el tiempo,

    el que volaba a corazón abierto

    a cualquier lugar del universo

    y ahora vuela a ras del suelo,

    sin poder batir sus alas,

    que un soplo de aire punzante

    laceró sus plumas a medianoche

    y ahora se arrastra de día.

    He de decir que, en mi opinión, Más que palabras es un poemario muy humano y sentido, y no solamente por las emociones y por esa incesante búsqueda del yo, de la esencia, sino también por la denuncia y la pena de ciertos temas, como desastres naturales o guerras, que convierten el poema en un grito que resuena dentro.

    Quizás sea por eso que a veces se leen los poemas tras un velo de desesperanza o pesimismo, como si una negrura asediara los días, la vida, el mundo, y las palabras solas no son capaces de disipar.

    Más que palabras es un poemario maduro y profundo que requiere que el lector ponga de su parte para dejarse penetrar por los poemas, y llegar a su fondo, aquel fondo que no se solamente en las palabras, sino que requiere de la pasión, del bramido, del sentimiento.

    Os invito a entrar en el poemario y dedicarle el tiempo que merece; uno no puede abrir el libro, leer un poema y cerrarlo. Debemos adentrarnos y dejar que el poemario nos entre, hasta hallar esa conexión emocional que nos hará abrir los ojos, pero por dentro.

    José Molina Melgarejo es miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, y colaborador de la revista Entreletras. Es autor de libros de relatos y cuentos, así como de novela y poesía. Tiene numerosa obra publicada que, dicho sea de paso, os recomiendo que investiguéis, porque no os dejará indiferente. En definitiva, un autor consagrado de gran talento, con una obra limpia y despojada de innecesidades, para traernos lo más pudro del sentimiento, de la palabra.

  • Resistir poéticamente en Venezuela

    Resistir poéticamente en Venezuela

             El abismo en el fondo tiene rostro.

    Allí, siempre detrás, aguarda el Tú.

    Armando Rojas Guardia 

    De plus en plus, l’écriture m’apparait 

    comme un espace de résistance, de ré-existence. 

    Didier Daeninckx 

    En las páginas de la antología de poesía latinoamericana Resistir (París, 2025), el lector encontrará en el capítulo dedicado a Venezuela el eco de una resistencia colectiva, la voz de un país que florece en medio de la adversidad. La poesía venezolana contemporánea se ha erigido como un espacio de resistencia y reinvención. Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2023, nos lo recuerda con su poderoso verso: «Florecemos en un abismo». Esta antología es un testimonio de esa floración, una invitación a explorar la riqueza y la diversidad de una poesía que se nutre, en tanto espacio de resurrección y reinvención, en medio de situaciones límite, originadas en crisis personales y/o colectivas.

    La palabra tiene la cualidad de crear cosmos, ser vehículo de transformación, lo cual es medular en el ejercicio poético: persiste en nombrar lo desconocido, ilumina rincones de caos y adversidad, ahonda en la humanidad compartida, desafiando y resistiendo diluvios y demoliciones. La poesía sustenta la juventud del lenguaje con su palabra siempre renovada Evoco a la gran Anna Ajmatova, ejemplo de resistencia poética frente a la oscuridad. 

    La poesía en Venezuela se ha caracterizado por la pluralidad que genera nuestro ambiente multicultural, la exuberancia de un paisaje externo visto y elaborado desde la interioridad, la presencia de conflictos sociales y políticos de larga data, y por una suerte de tensión entre la influencia de las vanguardias europeas y el imperativo de ruptura y originalidad, rasgo que se intensifica en la postmodernidad.

    A pesar de las dificultades, o quizá gracias a ellas, los poetas venezolanos han logrado consolidar un movimiento poético vibrante y heterogéneo. El siglo XX nos dejó una sustantiva impronta: Enriqueta Arvelo Larriva, Vicente Gerbasi, Juan Liscano, Alfredo Silva Estrada, Juan Sánchez Pélaez, Ida Gramcko, Elizabeth Schön, Miyó Vestrini, Hanni Ossott, Eugenio Montejo, Ramón Palomares, entre otros y más recientemente  Armando Rojas Guardia y Rafael Cadenas, cuyas huellas  se perciben con fulgurante potencia  en las generaciones actuales, quienes han sabido construir su propio espacio poético.

    Esta selección busca reflejar la diversidad generacional, sociocultural y de género que caracteriza a la poesía venezolana. A través de sus versos, exploramos la experiencia de vivir en un país de contrastes, pródigo y convulso. Invitamos al lector a sumergirse en esta poética de múltiples matices y visiones, influenciada por las particularidades individuales, el entorno geográfico, el momento histórico y la rica mezcla cultural que define nuestra identidad. En esta oportunidad, participamos: Mariela Cordero, Christianne Dimitriades, Jhonny Gavlovski, Ana María Hurtado, Juan Lebrun, Yhonaís Lemus, Luis Gerardo Mármol- Bosch, Belén Ojeda, María Ramírez Delgado, Carmen Verde Arocha y Edgar Vidaurre.

    Damos gracias a la Fundación Cultural Rocío Durán-Barba y a la Asociación Poética Lettress en vol, por la posibilidad de reunir múltiples voces de Hispanoamérica en esta nueva antología Resistir, 2025. La luz de la poesía contra el caos del mundo.

    Siempre es grato compartir el pan de la poesía  y poder reunirnos en la tarea de Re-existir.