Reseñas

  • Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Según la luz: un viaje poético de dos décadas (Melchor López)

    Melchor López, nacido en Santa Cruz de Tenerife y criado en Los Silos, es un poeta que ha hecho del desplazamiento una forma de vida y de escritura. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna y publicó sus primeros poemas en 1990, en la revista Syntaxis, para después colaborar con Paradiso. Desde entonces, su trayectoria vital ha sido un continuo ir y venir entre islas: en 1998 se instaló en Fuerteventura, más tarde en Lanzarote, donde ejerce como profesor de Secundaria y donde sigue escribiendo desde Arrecife.

    Su libro Según la luz es una recopilación de cuadernos escritos a lo largo de más de veinte años de viajes y poesía. Lo abre una cita de Sophia de Mello —«E outro nasceu de tudo quanto viu»— que condensa el corazón del libro: el viaje como transformación, como forma de renacer en otro. Porque cada desplazamiento, cada mirada nueva, cambia también a quien la ejerce.

    El poemario se construye como se construye una vida: por acumulación, sin plan previo, siguiendo el curso imprevisto del viaje. López lo define como una “poesía del yo y del lugar”, una escritura que se nutre de las revelaciones de lo cotidiano, de esos instantes en que el mundo se deja ver con una claridad repentina. Pero junto a esa celebración de lo vivido late también el paso del tiempo y la pérdida que toda belleza conlleva.

    El recorrido por los distintos cuadernos que conforman Según la luz plantea una evolución clara: la voz del poeta cambia, se transforma a medida que avanza el viaje. No se trata solo de acumular poemas, sino de vivir una metamorfosis: el sujeto que escribe al final ya no es el mismo que inició el trayecto.

    Cada cuaderno que compone Según la luz marca una etapa en esa transformación del poeta y de su voz. En el “Cuaderno marroquí” (1993-1994), inspirado por la lectura de Eugénio de Andrade, el autor se adentra en un territorio próximo y, sin embargo, culturalmente distinto, habitado por gentes que despiertan fascinación y desconfianza a partes iguales. El viaje, en contraste, también sirve para reivindicar las virtudes del sedentarismo.

    El “Cuaderno inglés” (1996) nace de un viaje a Gran Bretaña y destaca el contraste con su isla de origen. López observa un país hecho de mezclas, y de esa observación surgen poemas de tono melancólico y romántico, donde el amor y la distancia dialogan en equilibrio.

    En el “Cuaderno de La Gomera”, la relación entre paisaje y palabra se vuelve esencial como se muestra en “Paisaje del lugar”: “Con tres/ o cuatro rocas/ (…) se compone un paisaje./ O un poema”. Esa economía expresiva se acentúa en el “Cuaderno de El Hierro” (1997), donde la aridez volcánica condiciona el lenguaje. Allí, la escritura se vuelve casi filosófica: “Detrás del horizonte/ no espera otro horizonte”.

    Con el “Cuaderno portugués”, el tono cambia, aflora una voz más serena y agradecida. En “La paz, en Braga”, el poeta cuenta cómo “la paz me asaltó en Braga” y lo reconcilió “con dios, el mundo y los hombres”: un poema de reconciliación, de redescubrimiento.

    El “Cuaderno de Granada”, la belleza adquiere un papel central. Frente a la hermosura del Generalife, el poeta confiesa que “entre tanta belleza, [no] quiso (…) morir”. Pero incluso en ese canto a la vida permanece el eco del dolor, como se aprecia en “La elegía del bosque de las cenizas”, donde la muerte se asume como parte inseparable de la existencia.

    Finalmente, los cuadernos de Lisboa y las Azores revelan un cambio de tono y forma: el verso se hace más narrativo, más contemplativo. Es la voz de quien ya ha viajado mucho, pero sigue mirando con asombro.

    A lo largo de todas estas etapas, Melchor López mantiene intacta su curiosidad por el mundo y su deseo de encontrar la belleza —a veces mínima, a veces deslumbrante— en lo más cotidiano. 

    Según la luz no es solo un cuaderno de viajes: es una búsqueda de sentido, una meditación sobre el paso del tiempo y la identidad, escrita con una luz cambiante que, como la del título, revela distintas verdades según desde dónde se mire.

    Según la luz está disponible aquí.

    Pueden leer otra reseña de Melchor López y su Cuaderno de Cabo Verde, aquí.

  • Poesías familiares y domésticas

    Poesías familiares y domésticas

    Nos situamos en Ausejo de la Sierra. Ese es el espacio. Nos situamos en 1963. Ese es el tiempo. Y no lo digo porque este año se celebren los 120 de la Teoría de la Relatividad Especial, de Einstein. Espacio-tiempo único. Ahora, nos situamos en la memoria. Y esta es la última publicación del poeta soriano Fermín Herrero. Su título, el de este artículo. Fermín ha viajado en su recuerdo, personal, afectivo y poético y ha reconstruido con adobes ya fabricados una casa nueva, propia y compartida, entrañable y perfecta. Que conste, no obstante, que lo que la define no es el adjetivo sino la sustancia. ¿Por qué para reconstruir un mundo hemos de ir a las estrellas si tenemos Ausejo de la Sierra, el recuerdo de la infancia, la memoria de los padres, la llamada de nuestra obra y el valor de las palabras que nos moldearon?


    «Poesías familiares y domésticas». Una antología personal. Y algo más. Orientador título. Editorial Difácil. Noventa sabrosas páginas. Cuatro partes. La primera y la cuarta, bajo números romanos. La segunda, titulada «En casa de los padres». La tercera, «En casa propia». Más un prólogo de Julio Llamazares, que lo descifra todo y me deja en la tesitura de si puedo, o debo, añadir algo más y que sea provechoso. Lo titula «Bajando el puerto de Oncala». ¿Nos vamos allí?
    Igual Fermín nos ayuda con la «Nota de autor», de la página ochenta y siete. Yo he sentido un zarandeo especial al recorrer el camino. Fermín ha clavado en tierra finas señales para que nadie se pierda. “El trastorno de consagrar la vida entera a la literatura no solo afecta al paciente enajenado, sino también a cuantos conviven con él. Creo que… han venido, a lo largo de los años y los libros, estas poesías, por lo general hogareñas, de andar por casa, sin ínfulas ni pretensiones sublimes… me han servido… de alivio. Por eso, venciendo de nuevo los remordimientos derivados del necesario pudor conculcado, las he recogido aquí”. Querido Fermín, tu sinceridad ennoblece aún más tu palabra certera. Y poética, en el más puro sentido etimológico, de crear y hacer, que es lo que nos distingue como humanos. Lo espero, en estos tiempos de incertidumbre, donde Ausejo de la Sierra u otros ausejos sorianos siguen en su esencia de cielo y lomas. 

    Capítulo I: “VESTIDO de domingo, mi padre subía/ en bici el puerto, con amor, venidero./ Mi madre lo esperaba”. Segundo poema: “SECRETAMENTE/ tuyo, con un temblor/ de letra parvulita”. Capítulo “En casa de los padres”: “DE MI NIÑEZ, en el ventano del desván/ la luz de la mañana…”. “EN CASA de la madre, la pérdida/ del tacto no es posible”. Capítulo “En casa propia”: “Voy hasta la ventana. Vuelvo. Vuelvo sobre/ todo cuanto deseo…”. Capítulo IV: “EL DÍA EN QUE MURIÓ mi padre, el mismo casi/ en que nací, pletóricos, los almendros/ florecían, ajenos de todas a su ser / y al mío…”. Busquen el libro. Mastiquen las palabras. Paseen los versos y la nostalgia del relato. Nadie quedará indiferente. Fermín ha construido, con adobes previos, un mundo que llevamos dentro. “Este libro de Fermín Herrero, selección, según él, de sus poesías más humildes (familiares o domésticas, tanto da), es por eso la mejor manera de entrar de lleno en la poesía de un poeta que pasará a la historia”. Lo dice Julio Llamazares.  

    Poesías familiares y domésticas se puede encontrar aquí.

    • Publicado el 15 de noviembre de 2025 en El Día de Soria
  • Quiquiriquic: ludopatia poètica

    Quiquiriquic: ludopatia poètica

    Quiquiriquic. Òscar Palazón. Onada Edicions. 64 pàgines. 14 euros.

    Òscar Palazón, escriptor nascut a Lleida, llicenciat en Filologia Anglogermànica i resident a Tarragona, posseeix una trajectòria literària vasta i distingida als camps de la narrativa i la poesia. El seu poemari, Quiquiriquic, és una obra singular que s’insereix en aquesta sòlida producció. La idea fonamental d’aquest llibre, que es llegeix en un sospir, és la reivindicació de l’aspecte més lúdic i experimental de la creació. Quiquiriquic és un conjunt de poemes monovocàlics, centrat en la lletra ‘i’, que utilitza la tècnica del lipograma per empènyer el llenguatge fins a límits d’inhibició fonètica i visual, jugant amb calembours, homofonies, metàtesis, palíndroms i cal·ligrames, desencadenant una eufonia continguda i enlluernadora.

    Si alguna cosa defineix l’escriptura de Palazón, ja sigui en prosa o en vers, és un mestratge i un control sobre el llenguatge que li permeten abordar projectes de complexitat enorme sense que el resultat se senti forçat o inaccessible. Aquest rigor no és un fi en si mateix, sinó l’eina que permet accedir a la màxima llibertat creativa, com demostra el parlament inicial del llibre, escrit exclusivament amb la vocal ‘i’, que va ser el seu discurs d’agraïment en rebre el Premi Terra de Fang, que va obtenir aquest poemari.

    L’origen d’aquest projecte ambiciós és l’obra Eunoia (2001) de Christian Bök, un conjunt de textos monovocàlics. Palazón aspira a crear una obra anàloga en català, no pas com una traducció o adaptació, sinó com una nova creació aixecada des de zero, conservant l’esperit i la intenció. Aquesta intenció és sotmetre el llenguatge a un «empresonament» -la restricció d’una sola vocal- que, paradoxalment, el dota d’una loquacitat i una gesticulació inèdites. La privació de llibertat lingüística esdevé, de fet, una llibertat absoluta: el llenguatge, en ser constrenyit, revela els seus secrets més íntims i diàfans. L’autor es limita llavors a cartografiar aquests territoris verbals, guiat pel cabal del diccionari, reflectint com el llenguatge es metamorfosea, canvia de color i, en última instància, fabrica la realitat a partir de les seves pròpies limitacions. No és una escriptura automàtica, sinó un posicionament silent de paraules sota la sintaxi, en una «tendra fornicació» verbal que busca la coherència interna i la cohesió argumental. 

    En el cas específic de Quiquiriquic (la tercera part d’aquest pentateuc), l’elecció de la vocal ‘i’ suposa un desafiament extrem per a l’autor, ja que les paraules en català amb aquesta una única vocal són limitades. El poemari s’estructura en un pòrtic i tres parts (21, 17 i 5 poemes, respectivament), en què el ritme i la sonoritat s’han de conjugar amb aquest aparell tècnic enlluernador. Els elements fonètics i visuals són crucials al llarg del llibre: les cacofonies, les aliteracions, les rimes, els poemes tipogràfics i els cal·ligrames no són mers adorns, sinó una part fonamental d’aquest joc d’enginy. L’autor aconsegueix crear imatges i reconnectar idees d’una manera que sembla senzilla només un cop s’ha manifestat el resultat. La gràcia i l’enginy de Palazón brillen, per exemple, en poemes curts que adopten la forma de cal·ligrames, com els titulats Tipi o Inri, demostrant que la restricció pot ser el motor de la creativitat.

    Quiquiriquic és, en definitiva, un poemari juganer i del nostre temps. És una obra que celebra de manera eufòrica i eufònica l’aspecte lúdic de la creació, utilitzant el màxim nombre de paraules possible sense repetir-les excessivament. Tot i la seva complexitat tècnica subjacent, el llibre és perfectament comprensible per qualsevol lector, cosa que el converteix en un regal ideal i relaxat per a qualsevol ocasió. 

    Per acabar aquest viatge us deixo amb els dos poemes que obren el llibre.

    FILM 

    inici 

    mig 

    fi

     i el seu revers 

    LYNCH

     fi

     mig

    inici

    Una peça magistral que demostra que les limitacions són el camí més curt cap a la llibertat expressiva.

    Aquí us deixo un petit vídeo amb un poema visual de l’autor: https://www.youtube.com/watch?v=6MqAOc5o-0k

  • Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Lo primero que puedo decir de este poemario es que es realmente sorprendente. José Siles se desmarca de la armonía de la rima clásica y se adentra en el mundo de la poesía libre y con cierto aire vanguardista, invitándonos a recorrer un camino intelectual y estético que nos lleva hacia las raíces de nuestra existencia, usando la vanguardia y la originalidad como un cuchillo que se dispone a abrir en canal nuestra historia, nuestra existencia y nuestro hacer.

    Adentrándonos en el poemario, se hace casi inevitable acordarse de la conocida teoría de McKenna, El mono dopado, donde se dice, a grandes rasgos, que el paso hacia el Homo Sapiens se dio debido a unos hongos.

    El poemario está estructurado en cinco partes, de las cuales hablaremos un poquito aquí, pero un poquito, porque considero que este libro hay que leerlo no una vez, sino dos como mínimo, con la mente abierta y dispuesto a preguntarse sobre el camino de la humanidad en el mundo. Estas cinco partes huyen de la belleza efímera y se centran en ese espejo que muestra la cruda realidad, transitando desde lo más primitivo a una sátira afilada y aguda de la sociedad actual.

    Espejo de monos alumbrados.

    Cogiendo como tema central la evolución del primate a ser humano consciente, del árbol al bipedismo, el mono alumbrado aparece como la figura central, influenciado por substancias externas (como declara la teoría de Mckenna) que se hacen parte indispensable en esa evolución.

    Estos monos colocados

    se hicieron notar,

    alcanzando cierta fama por la intensidad dramática

    de sus trascendentes trances,

    siempre trotando alrededor de la pira,

    hartos de setas y aullando mantras,

    como lobos enrabietados.

    Es palpable el tono filosófico en estos versos, donde abundan las preguntas indirectas sobre esa “luz” que alumbra a los monos, que los ilumina y no somos capaces de afirmar si esa luz es un logro, un pedacito de fortuna, o más bien una condena.

    Manadero de místicos mántricos

    Se me antoja como la parte más oscura y profunda del poemario. Es como si el individuo estuviera como atrapado entre la lucidez y el desvarío, la trascendencia frente a la inevitable finitud. Son poemas que podría reflejar el ritmo de la vida actual, como acelerado, como ligeramente caótico, oscuro y a veces imprevisible.

    Sigo percibiendo la crítica social, quizás un poco menos obvia y más inteligente

    en esa vida anonadada,

    donde reposa sin descanso

    y en vilo de relapso perpetuo

    el alma de un cuerpo de mujer

    quemado vivo ante un público expectante.

    Todo ello regado con cierto aire de desamparo existencial, como si esa evolución de la que hablaba en los anteriores poemas fuera un paso al caos, mostrando que luz, quizás, sí era más una condena que una suerte.

    Griegos, si aún recordarais algo de lo que fuisteis: ¡saltad!

    Aparece algunos de los grandes temas poéticos, como el tiempo y, sobretodo, la muerte. La vida persiste en el paso del tiempo, a pesar de las oscuridades, de la búsqueda incesante de una verdad que quizás ni siquiera existe o, si existe, se nos muestra como confusa y ligeramente delirante.

    Hay cierto aroma a bajeza humana que se planta ante nuestros ojos casi haciendo daño, incomodándonos y haciéndonos enfrentar con lo que realmente somos.

    Mis ojos, asomándose sin recelo

    a los ventanales que se abren al infinito inédito

    donde estuvimos, estamos o estaremos alguna vez,

    contemplan las lejanías inclasificables,

    remotos horizontes donde los dogmas

    que aún ningún profeta ha escrito

    se desvanecen antes de nacer.

    Sinfonía de hachas y hogueras: versos de alumbrados ajusticiados.

    Quizás esta sea la parte más cruel o más violenta del poemario. Seres alumbrados son ajusticiados ante la irracionalidad. Una vez más veo entre líneas que la luz deviene condena antes que fortuna.

    Es necesaria una verdad, pero tiene porqué ser la verdad más pura, sino aquella más imprevisible, la que refleja el espejo. La lucidez frente al desvarío, las hachas como armas para destrozar esos espejos y romper con esa “verdad” mediante la reflexión que despiertan estos versos.

    Ahora, en el siglo del posmodernismo,

    el ajusticiamiento público y ejemplarizante

    de las brujas, mujeres sabias del siglo XXI,

    no ha cambiado de causa:

    purificarlas

    de su delictivo conocimiento.

    Tomando ron bajo las estrellas en la popa del Líricus

    Vendría a ser un cierre o conclusión del viaje filosófico y satírico al que el autor nos ha sometido.

    Aparecen sutilmente los espejos y los espejismos, como un cierre cíclico que nunca acaba de cerrar. La humanidad sigue su camino y vuelve a su inicio, una involución vestida de evolución

    La búsqueda incesante de la verdad y de los orígenes puede llevarnos a ver la luz o condenarnos por ella.

    Desde tiempos inmemoriales, esta fascinación ha orientado

    al bicho bípedo impulsándolo, cada noche,

    a mirar más allá de lo común que tienen las estrellas

    elaborando fábulas, mitos y religiones

    para concebir fenómenos inasimilables.

    Es un poemario que, de la mano de decenas de personajes históricos, nos lleva de la mano por nuestro propio camino; desde los primates hasta los humanos racionales, mostrando la parte más oscura, que nunca cambia. Logra conectar el pasado evolutivo de la humanidad con un presente poético cargado de preguntas indirectas que no nos dejan huir por atajos, que nos hacen seguir el camino que el autor propone, para darse de bruces con lo que en realidad es el ser humano.

    Este poemario no solo se lee; se nos incrusta en la piel como una pregunta incómoda sobre quiénes somos realmente. Eso sin deslucir la clara sátira social que destilan estos versos, mostrando la autodestrucción propia del humano, la hipocresía, la ceguera voluntaria, que nos hacen preguntarnos si nuestro comportamiento realmente es civilizado y racional, o simplemente es una pureza primitiva con diferentes trajes.

    Es un poemario que logra mantener al lector y su mente abiertos y activos, usando un lenguaje científico, referencias históricas, y la libertad que otorga el verso libre, junto con tintes de poesía vanguardista; implica al lector en todos y cada uno de los poemas, atrapándolo y no dejándole escapar.

    Ciertamente, no es un libro fácil, precisa de diversas lecturas y, como hemos dicho, de una mente despierta y preparada para afrontar diversas verdades que pueden parecer incómodas. Es sacar toda la paja y los distintos embellecedores de la humanidad, para quedarse con la parte más primitiva y pura.

  • Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí, de Amalia Sanchís (in-VERSO ediciones, 2025)

    Las diosas que hay en mí de Amalia Sanchís es una poderosa reivindicación de la memoria ancestral femenina a través de madres, hijas, hermanas y diosas. No se trata de una colección de poemas sueltos. La poeta construye un corpus narrativo unificado donde la voz poética se asienta en la estirpe de “mujeres que han rehusado a sus hombres”, guardianas de una herencia hecha de resistencia, dolor y esperanza.

    Sanchís establece una línea de continuidad entre las guerreras, paridoras y cuidadoras del pasado y las mujeres del presente que, desde la invisibilidad, siguen sosteniendo el mundo. Las diosas que hay en mí se articula como un renacer, donde lo sagrado femenino recupera su lugar perdido frente a la hegemonía patriarcal. El tono es elegíaco, pero nunca resignado. Cada poema es una invocación a una Diosa: a Artemisa, a Vesta, a Yemayá, a Idun; símbolos de la independencia, el hogar, la sabiduría y la renovación. 

    En versos como “nos morimos, hermana, / pero seguimos en pie”, late una afirmación que convierte el dolor en impulso. La muerte, la pérdida y el silencio se transfiguran en energía, en una metamorfosis constante del alma femenina. La musicalidad del verso libre, junto a las imágenes de la tierra, el fuego y la sangre, construyen un lenguaje ritual, donde la poesía se vuelve acto de sanación y conjuro.

    A su vez, hay una conciencia histórica y política: la denuncia de la exclusión (“ellos escribieron la historia —que no es la tuya—”) convive con la voluntad de reconstruir un nuevo relato colectivo desde la experiencia femenina (“las mujeres de casa construimos el mundo cada día y lo destruimos por la noche para ponerlo a salvo”).

    La voz lírica se mueve entre lo mítico y lo íntimo. Desde los campos y ríos donde las hembras paren solas, hasta las ciudades modernas donde el barro impide avanzar, el poemario traza una geografía simbólica del cuerpo y del espíritu. 

    En su conjunto, Las diosas que hay en mí puede leerse como una odisea femenina contemporánea, donde la narradora transita del silencio a la revelación, del sometimiento a la conciencia de su poder. Al final, la mujer-poeta se reconoce incompleta, pero en construcción, cosiendo sus heridas “con hilos de oro”, lista para llegar “vestida de reina / al palacio de la Luz”.

    Este poemario es más que una lectura; es una experiencia. Es un viaje a través del dolor y la belleza de ser mujer en una historia escrita por otros. Es un reconocimiento a las «mujeres de casa» que, a escondidas, «cosen alas / a nuestros pies encadenados«, y un homenaje a todas aquellas cuya huella intentó ser borrada.

    Con una voz poderosa, Amalia Sanchís nos entrega una valiosa contribución a la poesía contemporánea en castellano que aborda la experiencia femenina desde una perspectiva de recuperación ancestral y empoderamiento. Una poesía combativa, cargada de imágenes épicas y una profunda resonancia con el poder de lo femenino.

    Un apunte editorial: Las diosas que hay en mí, editada por in-VERSO ediciones, ofrece una excelente edición bilingüe (castellano/catalán), con la magnífica traducción al catalán a cargo de Anna Aguilar-Amat. 

  • Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    En el panorama poético actual, a veces saturado de estruendos y grandilocuencia, el poemario Más que palabras, de José Molina Melgarejo, aparece como un oasis de paz, un lugar en el que una puede refugiarse para disfrutar de un rato emotivo y calmo, dejando una estela de paz una vez se han cerrado sus páginas.

    Es un poemario que ya desde su inicio nos lleva de la mano hacia un camino de introspección; explorar esos instantes y esas emociones para los que el lenguaje a veces se hace insuficiente, y nos invita a ir más allá de lo que nuestros ojos perciben en los versos.

    Con un puñado de palabras se pueden tejer versos y trazar poemas. Pero las palabras no siempre bastan para que los versos o los poemas cobren vida. En muchas ocasiones se necesitan más que palabras; se requiere un bramido de pasión, una ráfaga de emoción contenida o sin contener.

    Cuando una se introduce en los poemas de José Molina, se da cuenta, poco a poco, que el autor no busca describir la realidad, sino más bien evocarla a través del hilo invisible del sentimiento; la poesía se convierte en una ventana desde la que se observan las distintas emociones: melancolía y memoria, dolor, amor…

    La importancia de las palabras como camino para desgranar las emociones es innegable en este poemario. Pero ya no sólo de las palabras; sino también de todo aquello que de ellas se desprende y que no podemos llegar a percibir simplemente con nuestra mirada, sino que hay que ir un poco más allá, abrir el alma y darse cuenta de que todo lo que nos cuentan va un paso por delante de las propias palabras.

    El poemario aborda temas recurrentes en la poesía; el amor, la guerra, la muerte, el dolor, el recuerdo… la vida en general, pero tratados de una manera tan sutil, tan suave, que sin darnos cuenta va adentrándose en nosotros hasta llegar, si se lo permitimos, a ser parte de nosotros mismos. El autor ahonda en estos temas de una manera profunda y madura, que “obliga” en cierto modo al lector a poner de su parte para poder sentirlos en su absoluta plenitud.

    Se diluye el tiempo,

    el que volaba a corazón abierto

    a cualquier lugar del universo

    y ahora vuela a ras del suelo,

    sin poder batir sus alas,

    que un soplo de aire punzante

    laceró sus plumas a medianoche

    y ahora se arrastra de día.

    He de decir que, en mi opinión, Más que palabras es un poemario muy humano y sentido, y no solamente por las emociones y por esa incesante búsqueda del yo, de la esencia, sino también por la denuncia y la pena de ciertos temas, como desastres naturales o guerras, que convierten el poema en un grito que resuena dentro.

    Quizás sea por eso que a veces se leen los poemas tras un velo de desesperanza o pesimismo, como si una negrura asediara los días, la vida, el mundo, y las palabras solas no son capaces de disipar.

    Más que palabras es un poemario maduro y profundo que requiere que el lector ponga de su parte para dejarse penetrar por los poemas, y llegar a su fondo, aquel fondo que no se solamente en las palabras, sino que requiere de la pasión, del bramido, del sentimiento.

    Os invito a entrar en el poemario y dedicarle el tiempo que merece; uno no puede abrir el libro, leer un poema y cerrarlo. Debemos adentrarnos y dejar que el poemario nos entre, hasta hallar esa conexión emocional que nos hará abrir los ojos, pero por dentro.

    José Molina Melgarejo es miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, y colaborador de la revista Entreletras. Es autor de libros de relatos y cuentos, así como de novela y poesía. Tiene numerosa obra publicada que, dicho sea de paso, os recomiendo que investiguéis, porque no os dejará indiferente. En definitiva, un autor consagrado de gran talento, con una obra limpia y despojada de innecesidades, para traernos lo más pudro del sentimiento, de la palabra.

  • Resistir poéticamente en Venezuela

    Resistir poéticamente en Venezuela

             El abismo en el fondo tiene rostro.

    Allí, siempre detrás, aguarda el Tú.

    Armando Rojas Guardia 

    De plus en plus, l’écriture m’apparait 

    comme un espace de résistance, de ré-existence. 

    Didier Daeninckx 

    En las páginas de la antología de poesía latinoamericana Resistir (París, 2025), el lector encontrará en el capítulo dedicado a Venezuela el eco de una resistencia colectiva, la voz de un país que florece en medio de la adversidad. La poesía venezolana contemporánea se ha erigido como un espacio de resistencia y reinvención. Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2023, nos lo recuerda con su poderoso verso: «Florecemos en un abismo». Esta antología es un testimonio de esa floración, una invitación a explorar la riqueza y la diversidad de una poesía que se nutre, en tanto espacio de resurrección y reinvención, en medio de situaciones límite, originadas en crisis personales y/o colectivas.

    La palabra tiene la cualidad de crear cosmos, ser vehículo de transformación, lo cual es medular en el ejercicio poético: persiste en nombrar lo desconocido, ilumina rincones de caos y adversidad, ahonda en la humanidad compartida, desafiando y resistiendo diluvios y demoliciones. La poesía sustenta la juventud del lenguaje con su palabra siempre renovada Evoco a la gran Anna Ajmatova, ejemplo de resistencia poética frente a la oscuridad. 

    La poesía en Venezuela se ha caracterizado por la pluralidad que genera nuestro ambiente multicultural, la exuberancia de un paisaje externo visto y elaborado desde la interioridad, la presencia de conflictos sociales y políticos de larga data, y por una suerte de tensión entre la influencia de las vanguardias europeas y el imperativo de ruptura y originalidad, rasgo que se intensifica en la postmodernidad.

    A pesar de las dificultades, o quizá gracias a ellas, los poetas venezolanos han logrado consolidar un movimiento poético vibrante y heterogéneo. El siglo XX nos dejó una sustantiva impronta: Enriqueta Arvelo Larriva, Vicente Gerbasi, Juan Liscano, Alfredo Silva Estrada, Juan Sánchez Pélaez, Ida Gramcko, Elizabeth Schön, Miyó Vestrini, Hanni Ossott, Eugenio Montejo, Ramón Palomares, entre otros y más recientemente  Armando Rojas Guardia y Rafael Cadenas, cuyas huellas  se perciben con fulgurante potencia  en las generaciones actuales, quienes han sabido construir su propio espacio poético.

    Esta selección busca reflejar la diversidad generacional, sociocultural y de género que caracteriza a la poesía venezolana. A través de sus versos, exploramos la experiencia de vivir en un país de contrastes, pródigo y convulso. Invitamos al lector a sumergirse en esta poética de múltiples matices y visiones, influenciada por las particularidades individuales, el entorno geográfico, el momento histórico y la rica mezcla cultural que define nuestra identidad. En esta oportunidad, participamos: Mariela Cordero, Christianne Dimitriades, Jhonny Gavlovski, Ana María Hurtado, Juan Lebrun, Yhonaís Lemus, Luis Gerardo Mármol- Bosch, Belén Ojeda, María Ramírez Delgado, Carmen Verde Arocha y Edgar Vidaurre.

    Damos gracias a la Fundación Cultural Rocío Durán-Barba y a la Asociación Poética Lettress en vol, por la posibilidad de reunir múltiples voces de Hispanoamérica en esta nueva antología Resistir, 2025. La luz de la poesía contra el caos del mundo.

    Siempre es grato compartir el pan de la poesía  y poder reunirnos en la tarea de Re-existir.

  • Pacto de otro mar, Mariela Cordero, (LP5 Editora, 2025)

    Pacto de otro mar, Mariela Cordero, (LP5 Editora, 2025)

    El maravilloso prólogo-reseña que escribe Gladys Mendía precede a un poemario escrito por Mariela Cordero: abogada, poeta, escritora, traductora y artista visual. Su poesía ha sido publicada en varias antologías internacionales. Ha recibido varias distinciones, entre ellas: Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik Argentina (2014); Primer Premio del II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015); Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015); Premio Micropoemas en español del III concurso TRANSPalabr@RTE (2015); Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos mención calidad literaria, España (2016) y Premio Internacional Sahitto a la Excelencia Literaria (2023). Esta misma semana ha recibido el prestigioso VIII Premio Internacional de Traducción de Poesía «M’illumino d’immenso» (Italia).

    Ha publicado los poemarios:​​ El cuerpo de la duda​​ (2013);​​ Transfigurar es un país que amas​​ (2020) y​​ La larga noche de las jaurías​​ (2023). Actualmente, dirige las secciones #PoesíaVenezolana y #PoetasdelMundo en la​​ Revista de Poesía Poémame​​ (España). 

    El poemario que presentamos hoy, Pacto de otro mar, nos enfrenta, en una primera parte, al vértigo de lo frágiles que somos en la marea. Posteriormente, nos conduce, en la segunda parte, hacia la promesa de redención en la contemplación. Para disfrutarlo, hemos de dejarnos empapar por las palabras de la poeta, dejarnos arrastrar por las olas de sus versos, hasta no saber dónde termina la piel del mar y dónde empieza nuestra propia piel.

    Leer este poemario es dejarse arrastrar por un oleaje que no da tregua. Desde la primera página, el mar se convierte en territorio total. Es un viaje en el que el mar se convierte en metáfora absoluta: cuerpo, herida, memoria, deseo, violencia y redención. Cada poema es una ola distinta; un poemario-oleaje incesante con una voz poética que oscila entre lo íntimo y lo histórico: desde lo erótico y lo sagrado hasta la denuncia velada de la violencia colectiva y la memoria de la guerra (“La paz de los fusiles”, “Fértil”). 

    La escritura de Mariela Cordero despliega imágenes poderosas y sensoriales, donde el salitre, la espuma, el oleaje y la arena dialogan con la experiencia del cuerpo y del tiempo. Hay una constante tensión en sus páginas: el mar devora, pero también otorga; hiere, pero a la vez regenera nuevas pieles.

    La presencia del mar, como hilo temático, evita caer en la repetición vacía: cada poema amplía el horizonte simbólico y propone una variación distinta, desde el mito hasta lo contemplativo, desde la devastación hasta la ternura.

    En la segunda parte, el poemario se abre hacia lo espiritual y lo trascendente (“El patriarca Qinshui”, “Oración”, “Cordón rojo”), sin abandonar la carnalidad del deseo ni la memoria. Un cruce entre lo místico y lo erótico que hace de Pacto de otro mar un poemario imprescindible. 

    En conjunto, estamos ante un poemario en el que la cadencia de los versos, a menudo breves y entrecortados, reproduce el ritmo del oleaje: avance, ruptura, repliegue. Cada poema es una ola que se levanta con fuerza, estalla y se repliega, dejando tras de sí un sedimento de imágenes intensas, sensoriales, imposibles de olvidar. Así, Pacto de otro mar se erige como una metáfora total de la existencia humana. Pero lo más cautivador es cómo todo converge en un mismo ritmo: el pulso incesante del agua que arrastra y renueva. Con un lenguaje intenso y poético, Mariela Cordero nos abraza con sus versos en una marea hipnótica que, una vez acabada su lectura, nos cuestiona en lo más hondo: ¿qué somos cuando nada nos nombra?, ¿qué queda cuando el oleaje nos arranca la identidad?

    Aquí les dejamos una muestra:

    Sigues siendo mar

    En el sitio donde

    escondí la vergüenza

    en el lugar

    para contemplar la agonía

    ahí

    te quieren tierra

    pero sigues siendo

     ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ mar.

  • VUITANTA-SIS contes i barbolles. Albert Planelles

    VUITANTA-SIS contes i barbolles. Albert Planelles

    Els microrelats presentats formen un conjunt de textos breus, però intensos, plens de metàfores i idees que conviden el lector/a a relectures. Barregen absurditat, humor, crítica social, introspecció i reflexions sobre art i literatura amb un llenguatge ric i precís. 

    1. Absurditat
    Hi trobem des de reflexions filosòfiques sobre l’obertura mental ¨Creure¨, fins a escenes grotesques ¨Sala d’espera¨, històries com “Judicis”, “Portes”, “Concurs” o les dues peces sobre l’“Àpali!” ens mostren com la lògica quotidiana es capgira i provoca perplexitat i somriure a parts iguals.

    La realitat es desfigura per donar lloc a escenes oníriques: arbres que es revolten ¨Revolta¨, criatures estranyes sorgint d’insults ¨Criatures¨, objectes que esdevenen protagonistes ¨Defectes¨. Relats com “Realisme Màgic” i “Somnis” evoquen Magritte i el surrealisme literari amb imatges impossibles.

    Aquesta dosi de fantasia manté viva la sorpresa del lector.

    2. Humor
    Molts dels relats juguen amb l’humor: un llibre que mata els lectors ¨Lectures¨, un assassí que se suïcida per evitar reincidir ¨Reincidència¨, un home que “es defensa” fins a provocar una mort accidental ¨Defensa¨. 

    “Caritat” converteix un gest compassiu en una escena sexual incòmoda i hilarant. “Crims” i “Assassins en sèrie” exploren la violència i la seva banalització, però amb finalitats iròniques. “Sopar caníbal” dona la volta al ritual caníbal.

    Aquest humor funciona com a mecanisme de crítica i desdramatització de temes tabú, aconseguint que alguns temes greus —violència, alienació, frustració— siguin més digeribles i alhora més punyents. 

    3. Potència visual i llenguatge ric
    L’Albert Planelles treballa amb un llenguatge amb moltes imatges i sensorial: paisatges industrials descrits com a muntanyes i semàfors ¨Paisatge¨, escenes de vent que acaben amb una tragèdia quotidiana ¨Vent¨, descripcions quasi pictòriques de personatges que semblen relíquies ¨Temps¨.

    L’Albert Planelles té una prosa molt expressiva, plena de metàfores i girs poètics amb un llenguatge molt precís, característica aquesta última de tota la seva escriptura.

    4. Crítica social
    Hi ha una mirada crítica envers les convencions socials, la política i la cultura. Es denuncia la hipocresia institucional ¨Acords¨, la buidor dels discursos ¨Alternatius¨, l’obsessió per la novetat i el consum ¨Cafè¨, o la dificultat de comunicar-se autènticament ¨Defensa¨. 

    Crítica la societat contemporània: ¨Prediccions¨, ¨Pèrdues¨. Textos com “Activitat política”, “Ministeris”, “Premi literari” o “Sanitat” són obertament satírics. 

    5. Introspecció
    Diversos microrelats exploren la condició humana: la impossibilitat d’abastar tot el coneixement ¨Llegir¨, la repetició obsessiva com a condemna ¨Dèria¨, el pas del temps i la memòria de la infància ¨Jugar¨. Alguns relats tenen un fons més trist o introspectiu: “Interrogatori” explora la mort com a metàfora de buidor vital. “Un pobre” reflecteix l’exclusió social i la mirada classista. “Lul·lianes” 1, 2 i 3 parlen de l’amor i la traïció en clau mística i filosòfica. “Desaparició” acaba sent una metàfora potent sobre la renúncia i el silenci.

    6. Reflexions sobre art i literatura

    Diversos relats es miren el fet artístic amb distància irònica: “Èxit” i “Plagi” parlen de la frustració creativa i el reconeixement social. “La pintura del silenci” i “Articulisme” reflexionen sobre el procés creatiu, el pes del buit i la necessitat d’expressar-se. “Llibreria” juga amb la confusió entre llibres i lectures, fent una crítica subtil al mercat editorial.

    Com a conclusió, podem dir que VUITANTA-SIS contes i barbolles, publicat per Tèmenos Edicions, és un recull de microrelats molt potent i variat. La brevetat dels seus textos obliga a la concentració d’idees i a l’eficàcia expressiva. En Planelles aconsegueix condensar pensaments complexos en escenes de gran força.

    És un conjunt de microrelats recomanable per lectors que gaudeixin d’una narrativa intel·ligent, amb un toc irònic i, de vegades, desconcertant. Són textos que conviden a la relectura, perquè cadascun amaga capes de significat que es descobreixen progressivament. En definitiva, VUITANTA-SIS contes i barbolles és un recull variat, ric i imprevisible on cada text és una petita peça autònoma que sacseja el lector/a amb imaginació, ironia o reflexió filosòfica. Un llibre perfecte per a lectors que gaudeixen de l’humor intel·ligent, el surrealisme i la crítica punyent de la realitat.

    Podeu conèixer més de l’autor a l’entrevista que li vam fer a la Revista.

    VUITANTA-SIS contes i barbolles.  Microrelats d’Albert Planelles 

    Tèmenos Edicions, Barcelona 2025

  • Entre dues fosques: La luz y el abismo en la poesía de Antoni Vidal Ferrando

    Entre dues fosques: La luz y el abismo en la poesía de Antoni Vidal Ferrando

    Entre dues fosques. Antoni Vidal Ferrando. Editorial Proa


    Entre dues fosques, la última obra de Antoni Vidal Ferrando, nos sumerge en un universo poético marcado por la profunda melancolía y la honesta reflexión. Este poemario, cuyo título evoca la idea de la existencia humana como un punto de luz entre dos infinitas oscuridades, se nutre del pensamiento de un poeta que se sabe en el final de su camino vital. A través de una cincuentena de poemas breves, Vidal Ferrando nos invita a un viaje por su memoria, sus preocupaciones y su amor incondicional por la literatura y la naturaleza, construyendo una obra que es, al mismo tiempo, un lamento y un canto de resistencia.

    Antoni Vidal Ferrando (Santanyí, 1945) es una de las voces más destacadas de la literatura catalana contemporánea, un poeta y narrador galardonado con prestigiosos premios como el Sant Joan de narrativa y el Carles Riba de poesía. Con el tiempo, ha logrado que su prosa, especialmente en sus últimas novelas, adquiera una fluidez poética que se centra en una visión vital, filosófica y política, teñida de la bondad que lo caracteriza. La voz del poeta, esa misma que late en el corazón de sus novelas, se hace aquí aún más palpable y nos recuerda que, más allá del verso, el autor es un hombre con una perspectiva única, forjada por la experiencia y el paso del tiempo.

    Ya en la primera página, Vidal Ferrando hace una declaración de principios con una cita de Vladimir Holan: «aquello que es solamente poético mata la poesía». Y es que su libro no busca la belleza vacía, sino que se enriquece con toques narrativos y una prosa que parece salida de un monólogo interior. El poemario se inicia con un sentimiento de nostalgia, un anhelo por lo perdido que se extiende a través de sus versos, evocando imágenes de un México rulfiano y la necesidad de cuidar la naturaleza.

    La voz del poeta se alza cargada de una tristeza que anida en su corazón, manifestada en la recurrente presencia de los cuervos. Sin embargo, en medio de esta oscuridad, late también la voluntad de recordar la belleza de la vida. Vidal Ferrando se siente abrumado por las grandes tragedias del mundo contemporáneo, ya sean los desastres climáticos o las guerras salvajes, y se pregunta si el único refugio posible es la gran literatura. Su poesía se nutre de referencias a autores como Rulfo, Faulkner, García Márquez, Swift, Lewis Carroll, Walt Whitman y Mercè Rodoreda, convirtiendo el poemario en una rica conversación con la tradición literaria.

    La melancolía del poeta es palpable en su percepción del final del camino, expresada en versos como «ni un sorbo de futuro» o en su lamento por la pérdida de las palabras: «Yo que siempre había amado las palabras, también las palabras que ahora busco, y las olas se llevan». Sin embargo, en su honestidad, también hay espacio para la memoria de aquellos que marcharon. A pesar de todo, Vidal Ferrando se rebela contra el desánimo. Su obra es un cruce entre un pasado edénico, un futuro que le preocupa y un presente que se presenta desesperanzador, especialmente ante la amenaza de opciones políticas extremas que «hacen llorar a los violines y matan las begonias». No obstante, su voz es la de un hombre que, a pesar de la desesperanza, manifiesta su optimismo con versos como «no me han de ver desfallecer, resistiré hasta que se acabe la tinta o hasta que no quede ninguna estrella».

    En Entre dues fosques, nos reencontramos con el Antoni Vidal Ferrando más grande, más poderoso y, a la vez, más triste y esperanzador. Es una obra donde la lengua brilla con una fuerza inusual, llena de adjetivos y sustantivos que se convierten en «purpurinas en la noche». Al final del libro, el poeta nos lega unas palabras de consuelo y un llamado a ser más atentos con el mundo. Entre dues fosques termina como empieza, como una luz en medio de la oscuridad. La obra de Antoni Vidal Ferrando es un faro que nos recuerda que, incluso cuando el futuro parece incierto, siempre nos quedarán las palabras, los recuerdos y la resistencia. Es una lección de humildad y una invitación a la reflexión que perdurará en la mente de los lectores mucho después de pasar la última página.