Reseñas

  • Falconetti sobre fondo rosa, Daniel María, Ed. La Palma

    Falconetti sobre fondo rosa, Daniel María, Ed. La Palma

    Daniel María (Canarias, 1985) es escritor, gestor cultural, editor y actor. Su obra de creación la comprenden los poemarios Hilo de cometa (Premio Félix Francisco Casanova, 2009), Flor que nace en los raíles (2015) y Falconetti sobre fondo rosa (2018); el libro de cuentos (De)función cómica (2009) y las novelas El hombre que ama a Gene Tierney (2ª ed. en 2014), Premio de Edición Benito Pérez Armas, y Un crimen lejos de París (2014). En 2023 publica ‘Bisutería auténtica‘ (Egales) y es uno de los autores de ‘Saritísima: historia ilustrada de un mito‘ (Varieté). En la actualidad está presentando su última novela ´Antiguas boquitas pintadas´, Lastura editorial.

    ¿Quién es Falconetti?

    Mi primera impresión fue asociar el nombre del poemario a Falconetti, el tuerto malo, el peor de todos los malos de las series que se veían en España a finales de los 70. Era el enemigo en ‘Hombre rico, hombre pobre’, la primera gran miniserie. Era más enemigo del hermano pobre (Nick Nolte, Tom) que del rico (Peter Strauss, Rudy).

    La verdad es que Daniel María se refiere a Maria Falconetti, una actriz francesa de cine y teatro, conocida por su papel de Juana de Arco en La pasión de Juana de Arco (1928), del director Carl Theodor Dreyer. Aunque algunas fuentes aseguran que María nació en Sermano (Córcega), actualmente se sabe que nació en Pantin (suburbio del norte de París).

    El porqué del título

    En 1928, el director danés Carl Theodor Dreyer estrenó la película La pasión de Juana de Arco. Su protagonista, la mítica María Falconetti, no volverá a hacer cine y continuará su trayectoria actoral en los escenarios. Se ha sabido, muchos años después, que los célebres primeros planos de Falconetti, en la agónica y desesperada confesión de Juana, se rodaron sobre fondo rosa, para dotar a la imagen en blanco y negro del tono que más satisfacía al director. Tal como nos indica Daniel María, de haberse filmado en color, el primer plano de Falconetti hubiera derivado en retrato pop.

    La niebla y la memoria

    se retiran

    dando pasos 

    hacia atrás.

    La verdad se distancia;

    y un desierto de nombres

    nos convierte

    en habitantes

    sin geografía.    

    Un libro de poemas íntimo, intenso y muy personal del escritor gomero Daniel María. Un poemario dividido en tres partes:

    Empezamos por la sección Lo bello. En ella nos encontramos con ‘La soledad de los retratos’ donde María nos habla de la verdad y la memoria. A continuación, el poeta asume, en ‘La muerte’, que esta es ruidosa y magullada. En cambio, más adelante nos indica que la vida solo es lo bello y lo oculto.

    En ‘Único’, ¿qué me dicen de los versos Romper la esperanza de los otros / que pusieron tu rostro a sus pecados?

    Un referente importante en la obra y vida de Daniel María es David Bowie y así lo demuestra en la página 27 del poemario.

    Siguiendo con el deleite que representa leer y releer sus poemas, nos comenta en ‘Poeta no’ que un poeta es un desconocido que descubre una verdad y duda. 

    El último verso de ‘La noche’, gracias a la noche, que nos ha dado tanto, nos ha recordado una popular canción folklórica chilena que cantó Violeta Parra, ‘Gracias a la vida’. Chilena como Nicanor Parra, el antipoeta, a quien dedica el poema.

    En la segunda sección, titulada ‘Lo oculto‘, me gustaría destacar el poema ‘Credo’: Y creo, sobre todo, / en la presencia / de mis muertos. El poema ‘Las cartas’ cuando asevera Pero las cartas importantes / no se guardan. Para acabar mi selección con el poema ‘La niñez’.

    El poemario tiene una tercera parte que no tiene desperdicio, El tiempo, que la tienen que deleitar en soledad para que les resulte más gustosa.

    Son poemas condensados a lo ‘oriental’, sin ser haiku, en pocas palabras, en pocos versos, dice mucho: ‘estamos condenados a envejecer la sombra´. Aunque si tengo que elegir un poema de entre todos los que configuran Falconetti sobre fondo rosa, me quedo con dos: Incertidumbre y Otoño.

    La poesía siempre guarda un secreto evidente que el tiempo revela con la vida, y que sorprende al poeta y al lector, como el rosa sobre el que Falconetti desmoronó su parlamento. La poesía sabe de nosotros y del mundo mucho antes de que logremos —si es que lo logramos— descubrir el mensaje total. Mientras, andamos por el laberinto de lo bello y lo oculto.

    Los amantes de la literatura de Daniel María estamos de suerte, no solo por poder leer sus libros, sino también porque nos indica el año de su muerte, muy lejano todavía. En el poema ‘He elegido mi tumba’, indica que morirá en 2091, eso quiere decir que tenemos muchos años por delante para gozar de su literatura.

    No lo duden, aquí pueden adquirir un ejemplar.

  • EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    (Una reseña del poemario “Espera Instrumental”)

    El XXI Premio de Poesía ‘Dionisia García’ que concedió la Universidad de Murcia en 2024 recayó en “Espera instrumental” de Myriam Soteras (Barcelona, 1975). A raíz de dicho galardón, fue publicado por Editum (Ediciones de la Universidad de Murcia) en una edición que, la verdad sea dicha, no está a la altura de los poemas que contiene. De no haber obtenido este premio, quizás estos poemas podrían haber caído en alguna editorial que cuide la manufactura y la distribución de sus libros y, en estos momentos, “Espera Instrumental” estaría en boca de todos los críticos. ¿Quién sabe? Así funciona el mundillo literario. Quizás, para que esto ocurra, Myriam Soteras y su obra solo necesitan esperar. 

    Precisamente la espera es el tema que vertebra el libro. Cada poema que lo compone utiliza la espera como metáfora de otra cosa. La espera concebida como ese espacio de tiempo que no sabemos si se expande o se contrae, en el que cabe toda una vida, el reemplazo de un diente de leche, tu turno en la fila, un parpadeo e incluso una decisión. 

    «Un parpadeo extiende el tiempo.
    De pronto, tienes edad para la noche.

    […]

    Un parpadeo reduce el tiempo.
    De pronto tienes edad para la paradoja.»

    La espera no solo conforma el panorama reflexivo de los poemas, sino que también lo estructura. Myriam elige la “espera instrumental”, un término técnico de aviación, para dividir el libro en las tres partes del movimiento elíptico que trazan los aviones mientras esperan recibir autorización para aterrizar. Inbound, Viraje y Outbound son las tras maniobras de esta elipse aérea y los títulos de los tres apartados en los que se divide el libro. 

    Tanto la maniobra de entrada a la “Espera Instrumental”, Inbound, como la de salida, Outbund, comparten la misma estructura interna. En las páginas impares encontramos un poema en prosa fragmentado que recorre todo el viaje (quizás hay quien pueda pensar que se trata de pequeños poemas en prosa, pero las aliteraciones y la cadencia de sentido a lo largo de la lectura – si se leen de seguido estos fragmentos – me dan la impresión de que se trata de un solo poema). 

    «Recoges la mesita plegable y escribes, torcida, en un margen: los aviones aterrizan como los  poemas; solo regresando encuentran el rumbo.»

    Los versos de estas páginas impares afloran dentro de un vuelo doméstico en el que cada situación nos lleva al poema que se encuentra en la página par, donde se repite la misma estructura: Un epígrafe seguido de un poema que es parte de un diccionario de esperas.  Con tan solo un poco de paciencia podríamos ir catalogando todas las esperas hasta llegar a los cuarentaicinco poemas que componen las Inbound y Outbound.

    Esperanza: Una niña esperando a que alguna vez el padre la recoja al terminar el colegio

    Pasión: Dos amantes que esperan la llegada de la noche.

    Verdad: “No te esperaba”

    Incomodidad: Dos amantes que esperan la llegada de día.

    Vida: La espera del nacimiento.

    Vida: La espera de la muerte.

      “Esta espera es un vaticinio”

    Viaje: La llegada del tren.

    Viaje: La salida del tren.

    No todo cuadra, «seguimos esperando unas matemáticas nuevas.»

    Estamos ante todo un tratado poético sobre la espera. Myriam tiene el cuidado de un piloto, maneja bien las coordenadas, las mediciones, no hay impaciencia, no hay prisa, la poesía no sabe de tiempos cortos. Nos lleva hacia una espera asumida, contenida, inevitable, de tiempo perdido, como casi todas las esperas. No esperamos de la misma manera lo imposible que lo que ya ha ocurrido. La desidia como estrategia de supervivencia o de escritura.

    «Como en un recuento, elaboro la estadística:  cuánto se ha perdido, qué queda. Afronto la  caída. En el eje horizontal, quietud. En el eje vertical, catástrofe. Solo yo mantengo el pulso  suspendido. Algún tipo de fe. Una espera.»

    Esperad. Dadme un momento. Me falta apuntar que la parte central del libro se titula Viraje. Está compuesta por un solo poema largo dedicado a la pausa, a la calma. A ese estado de transición entre un tiempo y otro.  Una pausa que nos traslada de una parte de la espera a la otra, de la parte en la que esperamos el comienzo a la que intuimos el final. Desde la primera cita del libro, perteneciente a “Cascara de nuez” de Ian MacEwan, a la última, de la misma novela. Todo es circular. O elíptico. Y es que no es de extrañar que nos encontremos con constantes ritornelos y enlaces entre los poemas, una especie de hipertexto que conecta todas las partes del libro y que, a su vez, gracias a las citas, se conecta con la tradición literaria.  Pensar los epígrafes como puertas de embarque que conectan vuelos.  ¿Alguien conoce la magnitud en la que quedan registrados los tropos en las cajas negras de los aviones?

    «Los hombres locos no saben esperar.

    Los hombres cuerdos escriben en la pausa dolorosa.
    Los hombres locos también escriben, pero siempre.»

    Hay poetas que dedican toda su obra a explorar una misma poética, a desarrollar una voz propia e inconfundible. Hay otros poetas que se dedican a probarse en deferentes voces. Ambas opciones son igual de correctas, legítimas. Si se hace bien. Supongo que este es un camino que, en la mayoría de los casos se toma, consciente o inconscientemente, en la publicación del segundo trabajo. “Espera Instrumental” es el segundo poemario de Myriam Soteras después de que en 2022 publicará “Papel de Lija” con Ediciones Tremendes.

    Parece que el camino que ha decidido emprender es el de explorar diferentes opciones. La Myriam que espera sin desidia en los poemas, se prueba la prosa poética, y le sienta bien. Se enfunda el fragmentarismo, y le sienta bien, la bibliomancia, y le sienta bien. Se prueba la hibridación de géneros y le sienta bien.  Debajo de esas nuevas vestimentas, aún se adivinan las silvas sonoras y robustas que ya aparecían en su anterior colección de poemas. Myrian da forma a su nueva voz como el cuerpo da forma a la ropa.  No es difícil darse cuenta de que este va a ser el camino poético que Myriam Soteras va a recorrer en sus próximos trabajos. A buen seguro la veremos engalanada con nuevas técnicas, nuevas voces, nuevos estilos, nuevas inquietudes, nuevas metáforas, nuevas palabras. 

    Merecerá la pena la espera.

  • Fyrel:  Cuando el amor es el vehículo

    Fyrel:  Cuando el amor es el vehículo

    Carlos Yeray Benítez Flores, o simplemente “Yeray” para sus amigos, nació en Santa Cruz de Tenerife en 1989.

    Es el epítome de la dedicación y el empeño: el esfuerzo y la pasión son sus ideales, y el amor, el vehículo que lo impulsa. Docente polifacético y enamorado de su profesión, fue nominado entre los 50 mejores docentes de España en los años 2020 y 2021. Sin embargo, su mayor proyecto de vida, el ser padre, se materializó en 2022. Este hito lo inspiró a crear historias para acompañar cada noche a su pequeño, entre ellas la recientemente publicada Fyrel: el príncipe de los tres corazones.

    Se trata de un hermoso relato que combina elementos de la mitología canaria con personajes entrañables. El resultado es una historia que, a simple vista, es entretenida y colorida, pero que encierra un trasfondo profundo al ser analizada con detenimiento.

    “Fyrel surge de la necesidad de dar luz a unos personajes que tenía guardados en el corazón. Me he inspirado en mi hijo, en su historia de vida y en nuestra familia”, asegura orgulloso el autor. Al leer la historia, se hace evidente que Fyrel no necesita ser salvado, pues es el protagonista de su propio cuento. Acompañado por el más fiel de los compañeros, es él quien labra su destino, ayudando en el camino a más de un personaje.

    “Al convertirnos en padres adoptivos, nos hemos dado cuenta de que los verdaderos protagonistas no somos nosotros, sino nuestro hijo, a quien dedicamos cada segundo y por quien intentamos tomar las mejores decisiones”, explicó el autor. En sus palabras, se critica la tendencia social de destacar a los adoptantes como “benefactores”, cuando en realidad no son los protagonistas. El hecho adoptivo, según él, es motivo de una celebración agridulce: por un lado, alegría para la familia adoptante; por otro, una dura realidad de desamparo que no debería existir.

    Por otro lado, el relato incluye elementos de inclusión, al abordar temas como la adopción y la diversidad familiar, lo que lo convierte en una historia memorable que normaliza y empodera. En palabras del autor: “Históricamente, siempre ha habido temas que, al ser tabú, contribuyen a cierta invisibilidad, como si aquello de lo que no hablamos no existiera. Por eso, Fyrel es claramente acogido por una familia, y no por cualquier familia, sino una muy especial”.

    Fyrel: el príncipe de los tres corazones es más que un cuento para niños. Es un relato de superación, visibilidad y luz, donde el amor es tanto el vehículo como el fin principal. Sin duda, tanto los pequeños como los adultos que lo lean lo disfrutarán.

  • Gotas de Rocío, de Moncho Borrajo (Le Canarien Ed. 2022)

    Gotas de Rocío, de Moncho Borrajo (Le Canarien Ed. 2022)

    Hoy, os vamos a comentar el libro ‘especial’ de Moncho Borrajo, ‘A María Mérida. Gotas de rocío’, obra también ilustrada por el dramaturgo.

    Ramón Borrajo Domarco, más conocido como Moncho Borrajo (Baños de Molgas, Ourense, 24 de diciembre de 1949), es un humorista, showman, dramaturgo, escritor y poeta. Actualmente reside en Tenerife.

    María Mérida fue una figura antológica en la historia musical de Canarias, carismática y vital, arrolladora y de un encanto sobrenatural, que la convirtió en una de las artistas más queridas por los isleños de dentro y fuera. A sus 92 años fijó residencia en Candelaria, por cuya Virgen profesó una devoción muy estrecha. Cantante de registro grave, fue Premio Canarias de Cultura Popular 2001, entre multitud de galardones, y la primera mujer canaria que grabó un disco. Cantó en más de 300 escenarios de 40 países y en su juventud participó en la legendaria película “Alma canaria”. En 2017 fue la Pregonera de Honor de las Fiestas de la Virgen de Candelaria.

    Tu amistad me regalaste,

    envuelta en un pañuelo,

    lo guardo donde se guardan,

    los más bonitos recuerdos.

    En el poemario “Gotas de Rocío” Moncho Borrajo ha logrado resumir la esencia de María Mérida e impregna de canariedad a todo el que lo lea. Moncho Borrajo recuerda con cariño su reencuentro con María Mérida en el Centro Cultural de La Villa después de años distanciados y la amistad incondicional que les unía. En unas declaraciones posteriores, el poeta señaló que “María no se ha ido porque está en nuestros corazones y que los dibujos que aparecen en el libro están hechos con mi mano y con mi corazón, donde hay un trocito de alma canaria dedicado a una mujer inmensurable”.

    Aquí tenéis la voz de María y de Moncho en una entrevista que le hicieron al autor en Radio Nacional de España-Canarias.

    ¡Qué suerte tuvieron ellos,

    que no he tenido yo!

    escucharte un arrorró,

    para conciliar el sueño

  • Inocente, hasta que se demuestre lo contrario, de Beatriz Gómez (Ed. ExpressArte, 2023)

    Inocente, hasta que se demuestre lo contrario, de Beatriz Gómez (Ed. ExpressArte, 2023)

    Beatriz Gómez (Isla de La Palma), periodista especializada en Gestión Cultural y Escritora. Entre sus trabajos destacan las novelas cortas Por Casualidad, El Tercer Testamento y Sin respuestas. Su última publicación en prosa fue Lanzarote, isla dorada de mi niñez. Un libro de relatos cortos autobiográficos donde narra sus vivencias en la isla más occidental en la que pasó su infancia y gran parte de su adolescencia.

    Su última publicación es Inocente hasta que se demuestre lo contrario, una obra dramática que ha puesto en escena en dos ocasiones y donde pone en valor la dramaturgia canaria y en femenino. Una comedia de enredos llena de planteamientos dramáticos progresistas donde se denuncia en clave de comedia todos esos tipos de conducta que aún en pleno siglo XXI siguen siendo un problema, como pueden ser el clasismo, el racismo, la homofobia, entre otros…  Una obra con plena vigencia en estos tiempos en los que estamos sufriendo una ola reaccionaria que pretende evitar estos pequeños cambios que desemboquen en una sociedad más justa e igualitaria para las mujeres, el colectivo LGTBYQ+ y la sociedad en general.

    En la actualidad, combina su profesión como gestora cultural y redactora con su faceta artística en los campos de la literatura, el cine y el teatro. También imparte talleres de cine y de creación literaria y es  profesora de la Escuela Municipal de Teatro de Tijarafe. En la isla de La Palma lidera el sector cultural dirigiendo multitud de proyectos, casi todos ellos en su mayoría enfocados al sector audiovisual, literario y teatral. 

    Es la directora de las jornadas literarias ExpresARTe que se desarrollan en el municipio de El Paso y  responsable de la revista con nombre homónimo a estas jornadas que se edita cada año en formato físico y en la se pretende dar a conocer los trabajos y a  los/as autores/as de nuestra tierra. Este año, ha fundado también la editorial que lleva el mismo nombre. 

    Sinopsis:

    Un cuadro de Frida preside la estancia principal de una casa donde viven Gonzalo y Candelaria con su hijo Gonzalito y la asistenta Onilde. El hijo tiene algo muy importante que contar a sus padres, pero para ello, decide tramar un divertido plan con la ayuda de la excéntrica asistenta. Una hippie, una pija, una gótica, una intelectual y una madurita experimentada se dan cita en esta alocada comedia donde los enredos son los ingredientes principales.

  • Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    David González nos presenta un libro donde el Amor, con mayúsculas y en todo su esplendor, es el protagonista; no sólo amor de pareja, sino el amor a la vida, al mundo, al propio amor, a su ciudad, al arte, a la poesía.

    Es un libro escrito enteramente en sonetos, cosa que puede parecer de cierta osadía puesto que el soneto, para mí, es la composición clásica por excelencia y, ante tanto verso libre, tanto poema que a veces no es poema, tanto verso partido por la mitad, hallarse ante un libro todo con sonetos magistralmente escritos es todo un reto y, desde mi punto de vista, hoy en día, todo un lujo. Y más si tenemos en cuenta que los sonetos de David, endecasílabos perfectos, le surgen de una manera tan natural, que convierten el libro en toda una delicia.

    El poemario se divide en cuatro partes, Ars Amandi, Modus Operandi, Si Vis Pacem y la última Tempus Fugit. La primera parte se me antoja como más contemplativa; el amor está, se siente, se ve y se vive, ya sea a través de una persona, de una obra de arte, o de un instante. La segunda me hace pensar más en esas acciones que aportan amor, y a su vez, el amor por esas acciones, correr, observar, escribir… Si Vis Pacem, la tercera parte, me lleva a darme cuenta que para conseguir la pureza, la paz, el amor, a veces hay que cruzar caminos oscuros. Y finalmente Tempus Fugit, que me parece quizás la parte más sombría. De esta manera, siento que el poemario guarda en sí mismo esa luz que da claridad a lo sombrío. El mismo poemario contiene la sombra y la luz, iluminándonos los ojos y el alma, oscureciéndolos, y volviendo a iluminarlos.

    Porque amar es la opción más prohibitiva:

    soportar y a la vez ser el soporte

    y exprimir la pasión más primitiva.

    Fragmento del poema Nieve en primavera.

    El amor aparece como elemento de unión en todos los poemas, en diferentes vertientes, pero siempre como el elemento positivo que aporta ese fuego que tanta falta hace en lo sombrío.

    Todo el poemario me parece de una fuerza tremenda, con claroscuros que muestran que la vida, a al final, es eso, caminos de sombra para llegar a la plazoleta de la luz.

    El amor como ese elemento puro que llega, esperado, y revuelve todo nuestro mundo para convertirlo en algo luminoso y nuevo, en algo que nace de repente y lo llena todo de flores y perfumes:

    Llegaste con el arte por bandera.

    Contigo el mundo es un lugar mejor.

    Contigo comenzó la primavera.

    Fragmento del poema Soneto Confidente.

    Es un poemario que se hace cercano y es inevitable caer en sus redes y, nunca mejor dicho, enamorarse de los sonetos. Pero que precisa de una leída tranquila, con mimo, que nos permita entrar en todos y cada uno de sus versos para darnos cuenta de la fuerza que contiene y de que a veces, la luz, la podemos encontrar donde menos esperamos.

    Un mensaje luminoso y tan necesario en los días que corren hoy en día, un remanso de paz amorosa que nos acoge con los brazos abiertos y nos libra de las tinieblas.

    Amemos como un brujo en pleno trance:

    con fe, convencimiento y osadía;

    amemos sin medir ni hacer balance.

    Fragmento del poema Desbordar el recipiente.

    Soy consciente que en esta reseña no os desvelo mucho de lo que encontraréis en este poemario; y eso es porque me gustaría que lo leyerais, que entrarais en él y vierais por vosotros mismos todo lo que esconde. Como pequeña pista os diré que quizás este libro os traiga un poquito de luz en lo sombrío.

    David González Lago, Córdoba, 1981, licenciado en Historia del Arte y en Antropología Social y Cultural, es profesor de Geografía e Historia. Su faceta como escritor lo ha llevado a tener seis libros publicados, dos de los cuales han sido reseñados en esta revista: Animalicémonos y Artefactum. Luz en lo sombrío es su séptimo poemario.

  • Leugim, de Lange Aguiar

    Leugim, de Lange Aguiar

    Miguel Ángel Díaz Hernández, nació en 1952, en Icod de los Vinos, Tenerife.

    Forjó su futuro simultaneando sus estudios con el trabajo, realizando su carrera universitaria como psicólogo en la Universidad de la Laguna.

    Tesorero de Acte Canarias desde febrero de 2024. Coordinador de la Tertulia Escribamos, y conductor del programa de Acte Canarias «Letras que hablan», en Onda Aguere-Radio Geneto.

    Lange es el nombre con el que comienza a escribir desde muy joven y que mantiene a lo largo de su vida literaria, sin embargo, en el mundo social y profesional es más conocido como Miguel Díaz.

    Muchos poemas sociales y de denuncia fueron escritos por él en los años difíciles de la dictadura, formando parte de periódicos clandestinos. También publicó en la desaparecida Tarde, periódico vespertino más importante de Tenerife durante décadas, vieron la luz algunos de sus versos. Otros poemas, más intimistas, filosóficos o religiosos, formaron parte de obras de teatro y montajes poéticos en su pueblo, o en las diferentes organizaciones en las que militó durante muchos años.

    Lange Aguiar, como escritor, evoluciona, dejando atrás su silencio de años y ahora nos ofrece unos poemas libres rompiendo toda norma y estructura. Sus últimos poemarios Ser de luz, hijo de la tierra y Retazos del ser son una expresión máxima de este sentir.

    En 2024 le fue concedido el Premio Pablo Neruda del instituto panamericano de las letras, el premio Mundial Smart Lion Gold a la excelencia literaria de Ecuador

    Acostumbrados a leer la emoción de su poesía, Lange Aguiar nos sorprende en esta novela con la intensidad de su narrativa.

    Este libro nos acerca mucho más al autor, a su vida, a sus emociones, aparte de su pasado que creemos intuir entre líneas en la historia que nos cuenta.

    Una historia que juega con nosotros, obligándonos a danzar entre el pasado y el presente de su protagonista, Leguin, a saltos entre capítulo y capítulo, sin poder abandonar la lectura en ningún momento.

    Bandazos que nos van acercando a la verdad de la historia que Lange ha querido contar. El autor, en esta historia, nos acerca a su vida como él mismo dice en el primer capítulo:“Esa parte de mi vida emocional, corporal, terrenal… que me marca y me hace ser tan humano, tan loco, tan visceral o pasional”.

    Doy las gracias por la invitación a escribir este modesto prólogo porque la lectura intensa de la novela me ha llevado a conocer, un poco más, a su autor. Alguien que admiro y aprecio por el trabajo incansable que hace en pro de ayudar a los demás. Yo tampoco sé si es un ser de luz o simplemente refleja las luces de los demás, en todo caso, yo me siento feliz por acercarme a su luz y poder acompañarle en un tramo de este camino incierto que es la vida.

  • Zapatos azules de tacón alto, por Rosa Galdona

    Zapatos azules de tacón alto, por Rosa Galdona

    Rosa Galdona, Vicepresidenta de Acte Canarias desde febrero de 2024.

    Directora de las colecciones Taborno y Ayosa. Coordinadora del Taller literario de poesía Hiperbólica Letra», en Candelaria. Co-editora de la revista Tamasma Cultural donde lleva también la sección «Viajando por los versos».

    Rosa Isabel Galdona Pérez es natural de Güímar. Doctora en Filología, investigadora, docente y escritora. Ha impartido cursos en las universidades de Santander, La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y Alcalá de Henares. Su tarea investigadora ha abarcado la Semántica, la Teoría literaria y la Crítica feminista aplicada a la novela. Dejó huella de ello en publicaciones como Alaluz (Universidad de Riverside) o el Anuario de la Universidad de Extremadura, entre otras.

    Su tesis doctoral, Discurso femenino en la literatura española de posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga, fue pionera en Canarias en utilizar el enfoque feminista para identificar las diferencias sociales por cuestión de género en la narrativa. Como reconocimiento, fue premiada por el Instituto Canario de la Mujer al mejor trabajo de investigación y publicada por la Universidad de La Laguna. La Real Academia de la Historia contó con ella para realizar la biografía de la escritora Elena Quiroga, incluida en el Diccionario Biográfico Español.

    Es autora de los poemarios: Algunos amaneceres deshabitados, Enllantecida Wendy, Reflexionario de mareas, Egográficas, Ablativa, La última esquina del viento, La grandeza de las simples cosas y del libro de relatos: Estampas de tinta.

    Debo reconocer que me sorprendió la invitación de Rosa Galdona para prologar su libro Zapatos azules de tacón alto. Un libro particularmente feminista que reivindica la figura de la mujer en la España del siglo XX, entre otras cuestiones. Me sorprendió porque me consta que la autora sabe de mi no posicionamiento en temas como el feminismo, pero tratándose de Rosa no pude negarme. Le debo mucho por todo su apoyo a mis proyectos culturales, pero sobre todo porque la considero una buena amiga a la que también intento apoyar en todo lo que emprenda. Así que… abrí el borrador que me había enviado y me sumergí con ojos de lectora empedernida y sin cortapisas en las palabras que tú descubrirás en un momento querido lector/a.

    Ya en las primeras líneas tenemos claro el enfoque del libro. Bajo el epígrafe ¿Por qué romper mordazas? Rosa nos impulsa a seguir leyendo para encontrar perlas literarias como esta: “El poder totalitario con el que la dictadura franquista instauró unos mitos femeninos ancestrales, visiblemente caducos y conservadores de la hegemonía masculina fue, durante años, incontestable”. O “Muchas fueron las mujeres que, de buen grado o a la fuerza, asumieron su papel de sumisión, pero muchas fueron, también, las que demostraron el coraje suficiente para romper el guion, actuando de acuerdo a los dictados de su propia razón”.

    En este capítulo nos habla de la sumisión de la mujer en la postguerra y de cómo se rebelaron aquellas que pudieron, sobre todo en el mundillo literario, en los años siguientes a la contienda que tanta sangre hermana derramó en España.

    En las siguientes páginas Rosa nos abre los ojos hablando de adolescencia, desviaciones, muerte, orfandad, confinamiento doméstico…  Sus reflexiones me hicieron volver a mi adolescencia.

    Y luego nos lleva de la mano en un paseo por los libros de las autoras que se impusieron a su época, y por las vidas de sus personajes que tan bien reflejaban la sociedad represiva que debían soportar las mujeres por entonces.

    En los capítulos siguientes, Rosa nos hace caer en la cuenta de la idiosincrasia de los distintos tipos de mujeres y sus circunstancias sociales, aunque sigue reflejándolo a través de la literatura femenina del siglo XX. Mujeres divorciadas, separadas, viudas, prostitutas, locas… Fiel reflejo de las realidades en las que tuvieron que vivir tanto las mujeres del pueblo llano como las de los altos estamentos de la sociedad.

    Cerré el archivo con dos sensaciones extrañas en mi mente. Por un lado, el agradecimiento por ese paseo por la literatura de postguerra que me permitió conocer autoras, libros y personajes que desconocía. Mis ojos de lectora empedernida hacían chiribitas ante cada descubrimiento. 

    Por otra parte, estuve largo rato reflexionando sobre mi visión del feminismo. Creo que tengo pendiente con Rosa una botella de vino y una larga charla que me acerque más a ese movimiento que con tan malas formas nos han hecho llegar los absurdos discursos de los medios de comunicación.

    De los personajes a los que Rosa hace alusión me enamoré de Frufru y su alegre y colorista locura, por lo que he decidido cerrar esta introducción a un libro, que todo el mundo debería leer, con sus propias palabras, puesto que me hicieron caer en la cuenta el porqué yo no daba mucho crédito a la necesidad de que existiera el movimiento feminista, porque yo siempre he vivido con el mismo pensamiento que Frufru: 

    “Las mujeres necesitamos libertad. Ah, sí. Necesitamos que nos dejen libres como el aire […] si yo quiero ir al pueblo voy al pueblo y si quiero un día coger la maleta y marcharme, pues me voy […] Si un día me canso de España me presento en el consulado y me voy. Ah, sí. Por eso me quedo, porque puedo irme…”.

    Ese debería ser el objetivo de cada mujer, sentirse libres de hacer y de decidir, lo demás… viene rodado. … y por eso me quedo.

  • Melchor López, Cuaderno de Cabo Verde (Ed. del Pampalino, 2021)

    Melchor López, Cuaderno de Cabo Verde (Ed. del Pampalino, 2021)

    Hoy vamos a tratar un poemario del poeta tinerfeño Melchor López (1965), que este verano nos trajo por casualidad, Cuaderno de Cabo Verde, una edición de lujo confeccionada por Ediciones del Pampalino.

    Melchor López se inició en la poesía en 1990. En 1994 fue incluido entre los siete poetas que conforman la antología poética ‘Paradiso’, preparada por Andrés Sánchez Robayna. A partir de aquí, publica ‘Altos del sol’ en 1995, un conjunto de haiku, tankas y poemas en prosa. A continuación, ‘El estilita’ en 1997. En 1998 se traslada a Fuerteventura para, seis años después, marchar a Lanzarote, donde reside en la actualidad. 

    En Lanzarote siguió publicando títulos como ‘Oriental’ (2003) y ‘Fama del día’ seguido de ‘Escrito en Arrieta’ (2006). Entre sus últimas publicaciones vamos a destacar ‘De la tiniebla’ en 2013, ‘Dos danzas’ en 2014, ‘Según la luz’ en 2019, ‘De vuelo’ en 2019, también, ‘Niño’ en 2020 y, por último, el libro que comentamos, integrado en una serie que el autor denomina «libros de viaje».

    Este poemario contiene un solo poema épico subdividido en una serie de poemas y fragmentos en prosa que se van intercalando. En ellos, el poeta narra las diferentes experiencias de viaje en una zona geográfica en particular. 

    Para un poeta canario, Cabo Verde es una prolongación de su geografía. Mediante el viaje, el autor ha querido realizar una «conversión del yo en otro», como él mismo afirma en una entrevista.

    Me gusta la forma que tiene de iniciar el poemario con su ‘Autoproclamación en la ciudad de Praia’.

    …

    Reniego, sí, reniego, oigan,

    —definitiva piedra de fastidioso escándalo—

    de las playas de arena negra

    y las cuevas de guanches montaraces,

    del drago tutelar de los sonetos

    y del volcán nevado de los himnos.

    Reniego del honor escaso

    ganado por mi pluma ya extenuada

    y de los estilitas inflados de soberbia

    en las fatuas columnas

    alzadas contra el cielo.

    …

    A lo largo del poemario, notamos que escribe un tipo de poesía seca y contundente que dirige directamente al lector, sin buscar intermediarios, como lo demuestra en los últimos versos del conjunto poético, que reflejan a este sentimiento que el autor expresa en ‘Vida retirada’. 

    Finalmente, amigos, sí,

    conseguí mi propósito 

    (también para esto, miren, 

    vale la despreciada poesía):

    vivir algunos años

    en una casa junto al mar 

    donde esperar la muerte

    sin temor o recelo.

    Cuaderno de Cabo Verde nos invita a conocer el paisaje transformador de la Macaronesia, que hermana a Canarias con Cabo Verde y a la vez con las Azores, Madeira e islas Salvajes. Espero que lo disfruten.

    
    
  • De cuarzo y verso, de Ángeles Hdez. Cruz (Ed. Escritura entre las Nubes, 2024)

    De cuarzo y verso, de Ángeles Hdez. Cruz (Ed. Escritura entre las Nubes, 2024)

    Ángeles Hernández Cruz De cuarzo y verso, publicado por la editorial Escritura entre las Nubes, Colección Tigaiga de poesía de ACTE Canarias.

    “Amontono fotos de amaneceres,

    hago acopio de instantes sosegados,

    atesoro minutos de sueño

    sisados al insomnio,

    junto abrazos de aquí y allá,

    acumulo el desorden de los versos

    y guardo restos del sonido

    de mis torpes gratitudes”

    Estos versos del poemario de Angie constituyen una presentación certera de lo que nos vamos a encontrar en él: un memorial poético de resistencia al caos. Si te acercas a este libro, lector, hallarás una declaración de intenciones contumaz de que pese a todo dolor, pese a toda muerte, pese a toda tiniebla, la vida decide erguirse recta y sólida cada día. Y lo hace coleccionando fotos de amaneceres, momentos de sosiego, abrazos, fidelidades… Porque la escritora sabe que nada más útil para la existencia que el agradecimiento a la existencia misma por ser. 

    Angie es hija de emigrantes gomeros a Venezuela, aunque ha vivido en Tenerife desde que tenía tan solo 3 meses de edad. Se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna y dedicó más de tres décadas a enseñar inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Santa Cruz de Tenerife. La docencia es una profesión que le apasiona y que le aportó muchas satisfacciones. Confiesa ser una lectora compulsiva y que desde que era muy pequeña le ha gustado escribir, sin embargo, fue en 2019 cuando comenzó su aventura literaria, fruto de la necesidad de contar sus propias vivencias y expresar sus ideas de una manera diferente. 

    Para ello, asistió a algunos talleres de escritura y se inscribió en el Taller internacional de perfeccionamiento literario Ultraversal, donde se formó en narrativa y poesía. Es miembro de la asociación ACTE Canarias y actualmente coordina el taller de escritura de poesía Entreversos, en el que este colectivo colabora junto con el ayuntamiento de Tacoronte.

    Entre los galardones que ha recibido posee:

    • 2º premio del Certamen de poesía Cueva de Unicornios 2020 por el poema Que la montaña explote.
    • 1er premio del Certamen de poesía Cueva de Unicornios 2021 por el poema Hacia la nada.
    •  Premio Amparo Walls Hernández de novela corta 2021 por Piedra y océano. 
    •  Accésit en el Certamen de Relatos Cortos 2021 convocado por AMULL (Asociación de mayores de la Universidad de La Laguna), por el relato Un tango para Esther.

    Ha publicado colaboraciones en revistas digitales como Ultraversal, Poesía y Métrica o Tamasma cultural. Ha participado en antologías como la Segunda antología Ultraversal, los Encuentros literarios AMULL 2020 y 2021, Voces de Mar y El Canto de la Alpispa.

    En solitario tiene la novela corta Piedra y Océano, publicada por Cursiva en 2022 y que, como ya dijimos, obtuvo el primer premio de narrativa corta Amparo Walls en 2021.

    Bien, pues fruto de esa trayectoria es De cuarzo y verso, un poemario maravilloso que llena el alma de sensaciones y conmociones. Sí. Es un conjunto de palabras, lo que Angie nos regala, que nos sacude el alma desde la autencidad de los sentires que plasma:

    “Vi caer mi fe en el ser humano.

    Caía hecha metralla de tal perversidad

    que mutilaba a la esperanza

    con hoces interrogativas”

    Tremenda esta afirmación, de una contundencia que huele casi a pánico de la poeta ante el panorama vital que la desarma y le desarticula la fe.

    Queremos destacar tres aspectos diferentes en esta obra, que a su vez se complementan: la universalidad, el diálogo intraliterario y la precisión del lenguaje.

    La universalidad en los versos de Angie es evidente. Basta abrir el libro por cualquiera de sus páginas para encontrarse repetidamente uno de los grandes tópicos de la poesía de todos los tiempos: el dolor. Ese sentimiento (como el viaje o la muerte o el amor) tan humano que la literatura de todas las épocas rebosa cantos y llantos por él. Al dolor han cantado Shakespeare, Sylvia Plath, Virginia Woolf, César Vallejo, Blas de Otero… Ella también lo hace, canta al dolor de una existencia que siente hostil y ante la que alza la voz para buscarle sentido a través del lenguaje. Y lo hace de una forma tan desgarradoramente sincera que uno se siente parte de lo contado. Esa es la universalidad que quería destacar. Escuchen, si no:

    Me naufragó la vida en medio de la calma.

    Sin rayos ni tormentas,

    sin olas ni ventiscas,

    con su olor a tragedia me abordaron las rocas

    que viven en la isla del hastío.

    Y esta otra confesión:

    Me fallan las fuerzas para otra travesía,

    no caben tantas lágrimas

    en una sola casa.

    Temáticamente, pues, se puede afirmar que De cuarzo y verso es un poemario que busca la universalidad, el despliegue, el ensanche, la exhibición de un sentimiento tan humano, que creo que a todos nos es conocido: el dolor. El dolor en todas sus fases, pues de acuerdo a la estructura del poemario, aborda las sombras, la metamorfosis y la luz que llega tras las tinieblas (la propia Angie nos cita a este propósito a Jung: “nadie se ilumina fantaseando figuras de luz sino haciendo consciente su oscuridad”). Todo, como el proceso de un calvario personal y vital.  Pero es que, además, este grupo de poemas establece un diálogo literario sumamente prolijo y hasta lúdico, diría yo, con otras voces afines a su discurso. 

    Blas de Otero, Bukowsky, Pizarnik y otros portavoces universales del sufrimiento encabezan sus poemas, ¿no pensaremos que es casual, verdad? No. No lo hagamos porque pecaríamos de ingenuos. Angie busca siempre al aliado perfecto para suscribir e inscribir su sentir poético. Y no solo los cita, cuando se acerquen al libro hallarán también un juego de lo más original con Neruda. Está en el poema titulado Veinte estrellas desesperadas y un poema imposible. Léanlo, saboréenlo como un helado en agosto. Les calmará la sed de creación, porque realmente es un ejercicio metaliterario precioso.

    Por último, quiero hacer hincapié en el lenguaje utilizado en este libro. De cuarzo y verso está tallado con un vocabulario preciso a la vez que sencillo. Angie huye del artificio, de la expresión grandilocuente y de cualquier tipo de alambique verbal que distraiga al lector del mensaje de su discurso. La plasticidad del lenguaje utilizado es precisa, trabajada con delicadeza, pero fluye con una naturalidad tal, que parece casual. He ahí el valor poético. Aquel que Juan Ramón elogiaba al afirmar “no le toques más, que así es la rosa”. Esa sencillez minuciosa no está al alcance de todo el mundo, pero Angie lo hace fluir con una soltura asombrosa.

    Y no menos asombrosa es su capacidad para mezclar lo cotidiano con las imágenes más impactantes que pueda lector alguno tropezar. Pero, insisto, desde la naturalidad de un lenguaje diáfano, limpio, claro, a veces tan sincero que duele, que parece cotidiano, pero es poesía en su esencia:

    La rabia amontonada no sirvió para rasgar

    Doce capas de meses tan solo con mis manos.

    Quiero llevarte en el cuenco de las manos

    Pedacitos de furia.

    El lenguaje poético de Angie es una expresión del fondo que se plasma en una forma perfectamente equilibrada. Carente de aspavientos. Que busca la imagen perfecta en la unión original de dos palabras cualesquiera, pero concienzudamente emparejadas, en un ejercicio fiel a aquella idea lorquiana de que la poesía es la unión de dos palabras que uno no imaginaría que podrían juntarse. Esa es la premisa de este libro y la grandeza de su retórica.

    Y como tras cualquier fase de dolor y metamorfosis llega el resurgimiento. Ese que el lector espera tras cruzar tantas aguas amargas con la poeta. De cuarzo y verso verbaliza esa vuelta a la vida a través de la resistencia contumaz:

    Con la garganta llena de silencios

    (…)

    reptaré si es preciso,

    pero no seré esclava de una vida

    envuelta en el sarcasmo de ser superviviente

    con fobia a respirar.

    Y vuelve, también, a través del lenguaje, aferrada a las palabras que la ayudan a recomponeres de nuevo, como si se hubiese sentido un mecano roto y desarticulado que vuelve a erguirse con formas vivas y erectas. En otras palabras, Angie respira aire nuevo mediante la poesía:

    “hasta que llegó la poesía para enseñarme

    como alumbrar mis recodos,

    cómo elevar la frente y poner nombre

    a lo que tanto había temido pronunciar”.

    Este poemario, señores, es una pequeña joya para quienes aprecien el sentido de la vida. A través de sus páginas vemos el progreso vital de un ser fulminado por el miedo que se va rearmando muy despacio, vistiéndose con capas de esperanza de distintos colores y que acaba poniéndose en pie, flotando, incluso, y dejándonos a modo de declaración de principios este hermoso poema que cierra el libro:

    Enjambrada de arrugas

    ―huellas de sensatez

    en medio del desorden―,

    aquí sigues abierta 

    a dar y a recibir, 

    a ser arma y refugio,

    con ganas de mancharte una vez más

    con la tinta emoliente de unos versos.

    Acérquense a estos versos, amados lectores. Les esponjará el alma.