Reseñas

  • Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.

    Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.

    Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.

    y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas

    me observan

    postradas frente la muralla del lavadero

    vestidas e luto

    pisando la uva en el lagar

    me observa

    mi bisabuela

    con sus ojitos rasgados

    -Fragmento de poema Mis Mujeres

    Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto

    Las Sindicales

    proyectos de casas vacías

    donde anidan las palomas a sus anchas

    donde todavía los portales ostentan

    aquella placa metálica

    de tétricas flechas negras

    -Fragmento del poema Una ramita de laurel

    Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.

    Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023

    Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:

    aprehender el color de la piedra

    sus diferentes estratos que eran mi carne

    hasta llegar a la grasa

    de mi cuerpo de niña

    -Fragmento del poema Quise

    A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.

    hundo los brazos en las aguas

    de este pantano espeso

    a tientas busco a mis muertas

    -Fragmento del poema Mis Muertas

    Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.

    En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean

    estoy como el país partida en dos

    qué suplicio este silencio

    así me dobla la cintura,

    y me queda qué lengua

    si me arrebataron

    la voz

    y mi hermana no es mi hermana

    ni mi casa es ya mi casa

    -Fragmento del poema Rosario

    Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.

    A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.

    a esos que hoy alzan su brazo impunemente

    quiero increparles

    que me dejen hacer memoria

    la memoria de mis mujeres

    que solo escribo estos versos

    para reconciliarme con mis muertas

    -Fragmento del poema La memoria de mis muejres

    Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.

    Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.

    Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.

  • “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

    “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

    «Porque nadie sabía cómo llamarte» es el segundo poemario de Iván Navarro. Este joven valenciano, psicólogo de profesión y fotógrafo y poeta de pasión, presenta su confirmación como escritor mediante esta publicación de Ole Libros.

    En este segundo poemario Iván Navarro avanza en la senda que comenzó con «Necesaria Subjetividad», sus libros aúnan todas sus facetas vitales arrastradas por la corriente de un rio que fluye como el pensamiento. Iván Navarro es, por encima de todo, un pensador.

    «Porque nadie sabía como llamarte» se compone de cuarenta poemas distribuidos en cien páginas, que además de versos, acogen fotografías del autor y aforismos. 

    La primera selección de poemas tiene como título: «Peripecias» una sucesión de poemas y fotografías tomadas por el propio autor. Toda una declaración de intenciones. Iván no renuncia a ese tira y afloja entre sus varios yos. Los poemas que componen esta parte están muy anclados a tierra, casi recreándose en los pequeños objetos y en los gestos más cotidianos. Además, están íntimamente ligados con las fotografías que los acompañan. Se puede asegurar que son écfrasis. 

    “Tengo un cajón que mantengo cerrado

    es pequeño

    y está en mi mesita de noche.

    Si fuese mesita de día,

    no tendría ese cajón.”

    El libro comienza con tres poemas Basura perfumada, Única opción y Mi pequeño cajón, después nos encontramos con La mujer es mirada que es el primer poema al que prosigue una fotografía titulada del mismo modo: La mujer es mirada.  El siguiente poema repite la combinación con una fotografía titulada de la misma forma: El invierno en la cota. Es aquí cuando nos damos cuenta de que el hilo conductor es la écfrasis, o cómo decía Roland Barthes, el “punctum”.

    El lingüista francés explicaba en su libro «La cámara lucida» que hay algo en las fotografías más allá de la técnica y la composición: algo que no buscas en la foto cuando la miras, si no que sale de la imagen y viene a punzarte. Y para definirlo utilizaba esta palabra latina – punctum – que significa pinchazo, pero que en otra acepción también significa casualidad. 

    Es aquí cuando el lector se detiene y vuelve atrás, revisa los tres primeros poemas, pensando en que probablemente han sido sacados de alguna fotografía que el autor nos ha escamoteado y, no sabemos si es así, pero los poemas cobran otra dimensión. Adquieren la capacidad de materializarse.

    Quiero volver a Barthes y a su Cámara Lúcida, libro en el que después de exponer su teoría sobre la semiótica de la fotografía, reflexiona sobre el tiempo y la muerte a partir de una fotografía de su propia madre en la que Barthes se expone con una escritura íntima al tiempo que muestra el esfuerzo por encontrar la esencia de esa fotografía de su madre. Es aquí donde viene el dato curioso que engrana con la poesía de Iván Navarro: Esa es la única fotografía que no se encuentra en el libro de Barthes y, sin embargo, la más recordada por sus lectores.

    Regresando a «Porque nadie sabía cómo llamarte», la secuencia de poemas, fotografías, y huecos donde debería haberlas se sigue repitiendo en todas estas Peripecias hasta la última imagen, titulada como el libro y que además es también la portada.

    Ella se da al cigarro, mirando a la vecina de enfrente
    mientras hablan de la vida,
    la ajena,
    y espero
    absorbiendo cada bocanada,
    con el deleite que envuelve su cara,
    y entonces pregunta sin mirar:
    «¿tú sabes por qué te llamas así?»
    Me mira sorbiendo la cerveza de lata verde
    mientras arrastra el silencio con una mueca:
    «Porque nadie sabía cómo llamarte».

    En resumen, el autor nos ha dado unas claras instrucciones de uso para entender que esta primera parte se asienta sobre dos figuras retóricas, la écfrasis y la elipsis, con la peculiaridad de que esta última la realiza no con las palabras, sino con las imágenes. 

    Iván Navarro ha puesto el listón alto y nos tememos que no pueda mantenerlo en la segunda parte, a la que titula: “Esbozo de una voz: Aforismos poéticos”.  Vemos aquí una decisión inteligente, el Iván fotógrafo da paso al Iván psicólogo, le cede la voz dándole un claro pie: el lenguaje. El testigo de Barthes lo recoge Wittgenstein para elaborar toda una gestación del lenguaje, desde la forma de la boca y su articulación, pasando por ser pensamiento, palabra, lenguaje, habla y voz. 

    Es un reto difícil el que afronta Iván en esta parte y decide sustentarlo en una estructura de poemas formados por aforismos que remite en su forma al “Tractatus Phillosophycus” de Wittgenstein.

    El Iván Navarro psicólogo sienta al filósofo  y lingüista austriaco en el diván, le dice: ¡Habla, te escucho!: 

    “ 2.15121 Sólo los puntos extremos de las marcas tocan el objeto a medir.” 

    Y de las notas de Iván se esboza una voz:

    “Formación de una boca

    Un agujero depende de los bordes que lo configuran. Para que se dibujen es necesario el roce o el tacto: es ahí cuando empiezan a perfilarse. Necesitan de un objeto externo que dé forma al vacío que contienen.” 

    Para acabar nos encontramos con una parte más similar a su primer poemario “Necesaria Subjetividad” (Cuadranta, 2021), que lleva por nombre Vértigo pero que bien podría haberse llamado Necesaria Ambigüedad. Aquí nos reencontramos con el Iván de su primer poemario, donde se esforzaba por poner en valor la subjetividad y encontrar las verdades objetivas que encierra. Siguiendo el hilo conductor de lenguaje, el autor es aquí un salmón que nada a contracorriente por el caudal de versos y palabras hasta llegar a su origen, a su primer poemario, en una suerte de poética circular.

    Escribe Vicente Luis Mora en su Circular 22:

    “El modo cámara es quizá el modo literario más complejo que existe. Es la subjetividad misma con la que el escritor, el cineasta, observan el mundo. ¿Objetividad? Bastará con que la tengáis los críticos. Además, el realismo no puede ser total, tiene que ser selectivo.”

    Imagino entonces lo que cuesta aplicar ese modo cámara a la poesía. Podría hablar del verso libre en el que se elabora el poema o alguna cuestión técnica, pero esto se quedará vano en la poesía de Iván. Si hay que hablar de sus recursos técnicos habría que acudir a términos cinematográficos como dónde ha puesto el objetivo, a qué plano corresponde el poema o la iluminación que ha utilizado. Una poética de profundidad de campo, esa es la poética de Iván

    Encuentro en tu mejilla,

    seguida por tus labios

    que se estiran con sutileza,

    algo cercano a la forma.

    Lo efímero se vuelve íntimo

    que acaba convirtiéndose en inútil,

    necesariamente inútil.

    Lo bello se vuelve fútil,

    necesariamente fútil,

    para escapar del tiempo impropio.

    Así que siguiendo las palabras de Mora, me veo en la tesitura de ser objetivo y asegurar que Iván Navarro Lluesma es un escritor de trabajo duro, que pica en la piedra de su poética hasta tenerla moldeada. Transmite la sensación de que aún no hemos visto la obra terminada porque cada uno de sus poemarios son solo las marcas de los golpes de una obra total. 

  • Abyecciones y amores herejes, Karla Cifuentes Irigoyen (El Ángel ed. 2023)

    Abyecciones y amores herejes, Karla Cifuentes Irigoyen (El Ángel ed. 2023)

    Con “Abyecciones y amores herejes” nos encontramos con un libro poderoso e intenso que saca a relucir la fortaleza de la  mujer y su unión indivisible con la naturaleza y su poder. Explora la magia, tanto en el interior de la mujer como alrededor de ella. En cada sentimiento, en cada lugar. 

    Refleja, asimismo, la energía de una mujer joven, escritora reflexiva, genuina, determinada, que ha visto y ha vivido más de lo que muchas jóvenes de su edad. 

    En la obra destaca la prosa poética. Y una forma muy peculiar de presentar su obra. 

    El deber poético (fragmento)

           “Veo cuadrículas en el techo

     y me subsumo desde lo absurdo, sintiendo mi cara en otros cuerpos, desdibujados en lo transitorio. 

            Me cuestiono la vida 

    a carcajadas de la moralidad

    ¿tuve un amante un día,

    que me hizo abrazar a las caracolas hasta olvidar el tiempo?”

    Con una mezcla particular de encantador cinismo y mucha sinceridad, expone ideas muy variadas, cambiando el estilo de escritura y la forma de presentación. Establece, si se quiere, su sello personal, tanto en contenido, como en diseño visual.

    “Mientras los fonemas me quepan, los dedos no tienen permitido detener el baile.”

    ¡Entereza! ¡Seguridad! Un camino: ¡escribir!

    Tiene ideas precisas que sabe como transmitir. Su obra rezuma resistencia, perseverancia, a través de metáforas algunas veces y otras totalmente de frente. 

    “Soy la Niña que sobrevive el volcán y los truenos lavan mi calzada, porque tocó los cielos celestes desbordados de estrellas.” (Fragmento de: Regente)

    Es una escritora audaz, franca, atrevida. Aborda temas diversos, sensibles, que otros, quizás no se atreverían.

    Su estilo gráfico, la forma de exponer su obra, si bien no llega al nivel de caligrama, es sugerente. Cortar una idea con una palabra vertical u horizontal, en mayúsculas, con espaciado diferente, es un recurso que te mantiene atento, te hace pensar una segunda vez, te hace buscar un “por qué”.

    “…edifiqué caminos escondidos al Olimpo

    S O Y VIS -CE RAL 

    BI REAL 

    VÍC TI MA 

    de mi suerte cuadriculada pese mi corte oblicuo ondas de arcos…”

    Es, en definitiva, un poemario diferente, con un estilo muy particular. 40 poemas para disfrutar, para pensar, para ampliar nuestros horizontes literarios.

    Quiero compartir un poema que se convirtió en uno de mis favoritos:

    ¿Qué hay en la casa?

    Un sifón entre mis huesos, justo

    arriba de la doceava costilla,

    vertiginoso quemando desde la clavícula. 

    Hay lava fría colgando de mis órbitas, bañando mis pestañas algunas noches. 

    Cariño, ¿Cómo no se oyen los huracanados volcanes qué me rugen?

    ¿Cuándo va a detenerse la amenaza de sentirme diminuta? 

    Hay una gárgola que persigue mi sombra y graba el abandono en su temple.

    Tengo la baraja de las palabras que acentúan mi sensación de estorbo, y tus rosas marchitándose en la sala.

    Me voy quedando corta,

    con ganas de llorar repentinas

    con ganas de llorar constantes,

    con ganas de llorarnos al miedo.

    Es, en definitiva, un poemario fuerte, diferente y digno de explorar.

    Karla Cifuentes Irigoyen, nació en Quito, Ecuador, en 1999. Estudió abogacía, mediación y un minor de literatura en la Universidad San Francisco de Quito. 

    Es coautora del libro: Escrito en la piel: Historias de sobrevivientes a la violencia de género (Fundación Idea Dignidad y la Embajada de Francia, 2021). 

    Ha formado parte de agrupaciones de difusión política e información global. Escritora de ensayos de Crítica Social.

  • Los versos de papá, de Ferran Planàs (Ed. Olé Libros, 2022)

    Los versos de papá, de Ferran Planàs (Ed. Olé Libros, 2022)

    Los versos de papá son una serie de poemas inspirados y dedicados a los propios hijos. Un poemario lleno de imaginación, ternura, miedo, y mucho amor

    Iniciamos el camino con Romances. Con algunos poemas siguiendo la métrica del Romance, otros más enmarcados en el verso libre, esta serie de primeros poemas nos sitúa: nacimiento e inicio de la paternidad. Son poemas impregnados de dulzura, con un vocabulario llano que acerca a los cuentos y poemas infantiles.

    La protección se enaltece en los poemas, mostrando la fragilidad y delicadeza de un niño-bebé, y el sentimiento de protección del padre, cuidándola de las tormentas, acunando y aportando calma y tranquilidad.

    Me parece de una hermosura tremenda el Romance de la cigüeña; cómo Ferran nos narra el nacimiento de su hija:

    Agarrada al dulce monte

    bebes la vida y nos sueñas.

    Mientras en trance confundo

    de mis entrañas poemas

    quieren reunirse contigo,

    ¡buenos días, mi princesa!

    La hora del cuento nos introduce en la magia de los cuentos y, en cierto modo, nos acerca a ese instante precioso en el que los padres leen un cuento a los hijos. Peter Pan, Alicia, e incluso la malvada madrastra cobran protagonismo; estos poemas van plagados de alusiones a cuentos y personajes infantiles sobradamente conocidos, pero escritos de otra manera, dando otro punto de vista y en cierto modo mezclando el cuento con la realidad.

    Los versos de papá, de Ferran Planàs (Olé Libros, 2022)

    Vocecitas de papel se presenta, a mi parecer, como la parte más íntima y emotiva del poemario. Es la parte que más poemas contiene y casi la más intensa.

    La vida es todo aquello que acontece

    desde que naces

    hasta que muero.

    -Respuestas I

    Son poemas en su mayoría breves, verso libre con algún soneto intercalado, algunos con instantes cotidianos que traspasan la piel y se convierten en una emoción inmensa. Desde la ternura a la cabecita apoyada en el regazo a la, por decirlo de algún modo, rabia, por verlos crecer, por ver que se hacen mayores y uno piensa que esos instantes en los que el niño quiere agarrar la mano del padre acabarán por desaparecer.

    Poemas que se ven muy trabajados, sencillos pero con mucha profundidad, diciendo mucho en pocas palabras. Muestran la plenitud de la paternidad, el no desear nada más que una tarde en silencio con los hijos. El sentirse lleno por una tarde en el parque o un beso pequeño en la mejilla. Muestran la grandiosidad emocional de los padres ante un amor tan incondicional e infinito como el amor de los padres a los hijos.

    Aun así, no puedo evitar que me quede en los labios un sutil sabor agridulce, porque esa plenitud tiene fecha de caducidad, porque sabemos que, con los años, los hijos crecen, y esa relación cambia y se convierte en algo muy distinto. No cambian los sentimientos, pero sí las relaciones, y en cierto modo, eso puede provocar cierta tristeza o desazón.

    Tu mano en la mía,

    solo quiero eso.

    Momento fugaz,

    eterno en un verso.

    -Sencillez

    La última parte del poemario, Retratos. Aquí nos encontramos con nueve relatos, líricos y sencillos, que dejan ternura y amor en los labios. Momentos vividos que quedan eternizados en los textos. Recuerdos que cobran vida, vida eterna, a través de las imágenes que los textos configuran en nosotros al leerlos.

    Textos de una ternura exquisita, cuentan una pequeña historia y acaban con una especie de resumen breve, de apenas tres líneas, donde el padre se abre para mostrar la huella que esa historia ha dejado en él.

    Debo decir que los poemas que configuran Los versos de Papá me han sorprendido para bien. Poemas bien escritos, con un lenguaje acertado para padres e hijos, con instantes que cualquier familia puede haber vivido. Los niños pueden entender mucho a los padres con la lectura de un poemario así, cualquier padre o madre podría hacer suyo este libro, y lo que más me gusta, es que está hecho para que lo lean juntos, padres e hijos, para decirse que se quieren sin decírselo.

    Poemas maduros y a su vez con un toque infantil que los hace absolutamente aptos para esa lectura conjunta. Un pequeño gran libro lleno de ternura y, como he dicho al principio, mucho amor.

    Mencionar también que, tanto la portada como las ilustraciones que completan el libro han sido realizadas por Escarlata Fernández García.

    Los versos de papá es el primer poemario de Ferran Planàs, editado por Olé Libros, 2022, y, sinceramente, espero que no sea el último. Un libro precioso que recomiendo, tanto si sois padres, para leer con vuestros hijos, como si no lo sois, para daros cuenta de lo que os pueden llegar a querer vuestros padres.

  • Contrición bajo los signos, Jaime D. Parra (Libros del Innombrable, 2022)

    Contrición bajo los signos, Jaime D. Parra (Libros del Innombrable, 2022)

    Jaime D. Parra. Nacido en Huércal-Overa y residente en Barcelona. Interesado en las creaciones experimentales, la poesía de mujeres y el mundo de los símbolos. Autor de ensayos y antologías, como La simbología (2001), El poeta y sus símbolos (2001), Las poetas de la búsqueda (2002), Místicos y heterodoxos (2003), La poesía otra de Barcelona (con Carlota Caulfield, 2004), Poesía in-versa (con Amalia Sanchís, 2018), Claves de simbología (2018), Poéticas del origen (2019), Poéticas del caos (2019), Poesía bajo sospecha (2020) y Radical 3, I-II-III (2020, 2021,2022), que siguen siendo la base de su actividad ensayística y axiológica. En poesía ha escrito, expuesto o publicado obras como Contrición bajo los signos (1ª ed. 1978), Poemas gráficos (1994), La sombra y la nada (2003), Huellas vacías (2005), Escolium (2007), Dominós aperturas: Integral de Á má zú lat (2015), Éxodo y otros poemas (2021), Wyoming (2022) y Papeles del desierto (2022), que reunirá con Sueños, en Literatura no escrita. En la actualidad coordina el ciclo de lecturas poéticas Radical 3 de la Llibreria de la Imatge y colabora en las de Animal Sospechoso, ambas de Barcelona.

    En junio de 2022 entrevistamos a Jaime D. Parra sobre su trayectoria poética. Aquí tenéis la entrevista: La poesía es alquímica: una entrevista con Jaime D. Parra

    Ya en el prólogo, Carmen Borja nos informa que en mayo de 1978 aparecía la primera edición de Contrición bajo los signos. Se abría con una cita de la Ética de Spinoza («Contrito llámase al ser cuando está por debajo de sí por tristeza»), una «Invocación para que este libro concluya» y un prólogo manuscrito del autor, en el que exponía sus ideas sobre la vida en general, sus congojas en particular y los caminos por los que la poesía moderna podía rescatarse a sí misma. Había allí juventud, ingenuidad, ímpetu, autocompasión y un punto de jactancia, pero también ideas interesantes de cuño cernudiano —me refiero al Cernuda de la prosa crítica—, que en mi opinión no solo eran muy válidas sino imprescindibles. Aunque no aparezca en la nueva edición, sino un fragmento, no quería dejar de subrayar su valor.

    Contrición bajo los signos es un poemario que se nos presenta de la mano, no solo del prólogo que hemos mencionado, sino también por un epílogo de Gustavo Vega que nos informa que estamos ante un libro complejo en el que se dan cita diferentes recursos de la llamada vanguardia clásica con otros más recientes del experimentalismo de los 60 y la poesía visual. Fue una primera, juvenil, y fructuosa experiencia de búsqueda —dentro y fuera del lenguaje—, que acompañará a Jaime D. Parra a lo largo de toda su vida y obra.

    Tenemos entre manos un libro, publicado originalmente en 1978, que mantiene toda su frescura y personalidad. Tal como nos informa Miguel Ángel Ordovás en El Periódico de Aragón, Jaime D. Parra utilizó las técnicas de la vanguardia para amplificar la expresividad de la palabra, y no como un mero recurso decorativo o embaucador. Así, la introducción de dibujos y figuras, de números y figuras geométricas, de poemas escritos como un tebeo o un telegrama, lo que hacen es amplificar la intención del poeta para reflejar de manera extendida y poética “el vacío asfixiante en el que se vio y se movió”, como el propio autor indica en el currículum vitae que cierra el libro.

    Entre las páginas del poemario asistimos también a un diálogo entre Parra y otros poetas como Juan Larrea, Octavio Paz, García Lorca, Rimbaud, Francisco Pino, Nicanor Parra o Carlos Edmundo de Ory.

    Mientras que Contrición bajo los signos fue escrito entre los años 1974 y 1975, la edición que nos presenta Libros del Innombrable también recoge un segundo poemario, La contrición contrita, que fue escrito entre los años 1976 y 1977 del que destacamos el poema En el principio fue el caos.

    En primer lugar existió el Caos (…) Del caos surgieron Erebo y la negra Noche. De la Noche a su vez surgieron Éter y el Día (…) Después de ellos nació el más joven, Cronos.
    Hesíodo


    Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad (…) llegó aquí entonces la palabra
    Popol Vuh


    En el principio fue el caos, el torbellino esencial, la energía primera, la nada.
    Antes de la luz de la galaxia y el polvo de gas y azufre flotante.
    Luego vino la ráfaga de todo lo demás: el lado oscuro de la divinidad, negro total, la sustancia nebulosa. El sonido del resplandor.
    El caos como una sombra en espiral: aire y fuego girando en un vórtice.
    La palabra era esperada, como un teclado de sones y armonías.
    Pero el ruido la retrasaba.
    La onda expansiva fue jugando con lo líquido, lo gaseoso, lo terroso y lo ígneo;
    y del son surgieron las luminarias,
    la voz de los mundos, las estrellas chispeantes.
    Todo bello y terrible, como la visión de una roca en combustión.
    Nadie vino a saber en qué iba a terminar toda aquella conglomeración de materias
    convulsas, excesivas, diversas..
    Gracias a la pulverización y a la condensación fueron surgiendo formas
    al principio informes, vermiformes, pluriformes, enanas o tamañas.
    Y fue repitiéndose la consideración de los patrones, los fractales: redondo, cuadrado,
    alargado, pisciforme, ovalado, puntiagudo, lanceolado. Y combinándose todo
    con todo y todo, se fue generando este puzle de casos.
    Y mundos y mundos y trasmundos dentro de otros mundos que generan
    mundos y devoran mundos fueron generándose.
    Nacimientos y devoraciones y defunciones y nuevos nacimientos helicoidales.
    Las formas del caos.
    La palabra llegó por fin y se hizo hermosa, cuando todo ya estaba inventado,
    intentando reinventarlo todo de nuevo, recrearlo. Y con ella llegaron los porteadores
    de sintagmas, los palabreros,
    que empezaron a crear delirios de palabras, aguijones de palabras, figuras
    de palabras, mejoradas con cosas
    extrañas: labios en flor, globos del agobio, vasijas donde contener un poco de viento.
    Pensamientos, enredos pulverizados, vocales, deseos. Cosas: Casos: Caos.

    Recuerda comprarlo aquí.

  • Laisvė, de Natalia Piccinin (Ed. Ópera Prima, 2022)

    Laisvė, de Natalia Piccinin (Ed. Ópera Prima, 2022)

    Laisvė, libertad, es un poemario íntimo, pero colectivo. Dividido en cinco partes, cada una de ellas se centra en una emoción y todo lo que esa emoción puede abarcar, desde un punto de vista individual.

    Así, en la primera parte, introspección, ver el mundo desde dentro, un mundo que ha perdido sus principios, su unión, al tiempo que nos hace ver que hay otro camino, otra luz que debemos encontrar, y quizás debemos empezar a buscarla en nosotras mismas. El mundo, y cuando digo el mundo me refiero a la humanidad, debe cerrar los ojos para ver de verdad. Me hace pensar en la pérdida de los buenos valores, los valores reales y esenciales que son los que realmente sostienen el mundo.

    Me parece una primera parte muy reflexiva, con sentencias sencillas pero brillantes

    el prejuicio mata

    y el desprecio entierra.

    -Versos de Prejuicios

    Llegamos a la segunda parte, enamoramiento. Conocer a esa persona especial nos puede hacer muy felices, pero siempre se sufre. Siempre hay esa duda, el pensar si el sentimiento será correspondido. En estos poemas, la autora empieza a sentir ese enamoramiento, y en los versos casi se puede tocar esa incertidumbre que a la par duele e ilumina, porque una empieza a sentir cosas bonitas, pero

    ¿Resultará?, ¿querrá el destino vernos juntas?

    ¿Será nuestro camino el eterno encuentro?

    Ah, el milagro de se produce, y entonces Natalia nos regala versos de gran intensidad, de pasión y de sentimiento, en su parte más sincera y pura.

    El amor signo infinito sentir,

    obedece a esa ternura y a ese fuego

    que hace de dos.. uno,

    que hace de vos mi espejo.

    Amor, la tercera parte del poemario, quizás la parte más intensa en lo que a este sentimiento se refiere. Se produce la unión de los corazones, de los cuerpos, de las almas. Amor se asienta entre estas dos personas, y a pesar de los posibles temores de pensar si una estará a la altura, si se siente una preparada para amar, el sentimiento es tal, que todo queda relegado a un segundo plano y sólo existe la persona amada y el sentimiento en sí.

    Esa noche desplomaste mi armadura,

    como hace siglos no lo hacías.

    Hoy te digo que tu libre latir

    da sentido a mi vida.

    Un amor incondicional al que la autora se entrega en cuerpo y alma, que aporta plenitud y sentido a la vida.

    Después de esta exaltación amorosa llegamos a la cuarta parte del poemario, desamor.

    Prefiero dejarte ir bonita.

    Por mi entendimiento de humanidad.

    Hoy me rindo ante los sucesos.

    Ni una esperanza queda en libertad.

    El amor se ha ido, la desazón y la culpa pueblan estas páginas en las que la autora nos muestra su herida abierta, su resignación. Denoto cierta crudeza en estos versos y a su vez, un asomo de aceptación; en cierto modo, se siente responsable de esta rotura; en cierto modo, a pesar del dolor, no tiene más remedio que resignarse y dejar ir, porque dejar ir también es una muestra de amor.

    Y tras la herida, llegamos a la parte final del poemario, descubrimiento. Es la parte quizás más reflexiva de todo el poemario.

    Cuando uno es solo sabe

    que las tristezas no se comparten,

    y piensa que la razón es su única compañera.

    Cuando uno es solo…

    El dolor y la tristeza dan paso a estos poemas en los que la autora reflexiona sobre el dejar marchar, sobre la soledad y la penumbra en la que queda el corazón cuando el ser amado desaparece. Es casi el darse cuenta que, al irse, el mundo ha quedado vacío, que no habrá otro amor igual.

    Es un poemario altamente emocional donde cualquier persona puede sentirse identificada, puesto que el puntal de los poemas es el amor y los sentimientos que derivan de él. Un poemario que muestra todas las fases del corazón, desde que ve llegar hasta que ve marchar.

    Un poemario escrito con sencillez, pero con cierta profundidad, donde el amor es el principal protagonista. El amor y la libertad para amar.

    Natalia Piccinin es de Buenos Aires, pero residente en España desde 2018. Licenciada en economía, tiene también un Máster en Dirección Estratégica y Tecnológica, y cuenta con un postgrado en Growth Hacking en IEBS.

    Respecto a su faceta literaria, tienen en su haber más de quinientos poemas escritos bajo el pseudónimo Mihi Lux, se erigió ganadora del concurso ROI con el poema Una historia (Letras del Face 10, Ed. Dunken, 2015, Buenos Aires).  

  • Funes, el meu nom és Toni Funes, Josep Masanés (Onada ed., 2023)

    Funes, el meu nom és Toni Funes, Josep Masanés (Onada ed., 2023)

    Josep Masanés

    Josep Masanés va néixer l’any 1967 al popular barri de Sants de Barcelona i va créixer tenint com a referents els paisatges pallaresos i garriguencs dels estius familiars. Fill de pares catalans emigrats a la ciutat comtal, va llicenciar-se en Dret a la Universitat de Barcelona. Des de fa vint anys viu a Menorca. Mai no ha freqüentat cap mena de cercle artístic, polític o literari. Escriptor i jurista ha publicat dotze llibres, tots ells reconeguts amb prestigiosos premis literaris com aquest que ara presentem. Josep Masanés es defineix com un amant del coneixement i de l’esperit creatiu, analític i moral com a motor del desenvolupament humà. Com ell ha declarat a la premsa: “l’escriptura és la meva manera de viure i veure el món”. El seu lema és un dels seus versos: “arribar a un lloc sec i càlid amb els teulats coberts de crespinell blanc”.

    No és el primer cop que en Josep Masanés apareix a les nostres pàgines, l’any 2017 el vam entrevistar a 13 preguntas y un poeta: Josep Masanés. Posteriorment, l’any 2018 vam parlar del seu llibre Jo tenia deu oliveres, aquí Poesia a la narrativa de Josep Masanés.

    Funes, el meu nom és Toni Funes, el llibre que comentem avui, va ser l’obra guanyadora del XXV Premi de Narrativa Terra de Fang de Deltebre.

    Funes és un escriptor que es fa gran i veu com el seu món s’ensorra, físicament i mental, però que, malgrat tot, no deixa d’escriure sobre el passat, el present i el futur amb una certa alegria. Un monòleg que ens interpel·la i ens obliga a pensar sobre el món en el qual vivim i el nostre paper com a individus. El jurat que li ha atorgat el premi, l’ha definit com “una novel·la en què cal valorar el seu hermetisme i una escriptura aparentment automàtica, però utilitzada per mantenir l’atenció del lector en tot moment. Una novel·la que demostra intel·ligència i mestria i que impacta pel seu sentit de l’humor i les reflexions filosòfiques que se’n desprenen”.

    Ens trobem davant un soliloqui d’un vell escriptor desmemoriat. Un escriptor que no espera que el seu text sigui publicat ni llegit per ningú i espera, que quan ell falti, algú faci desaparèixer els textos. En Masanés fa un experiment amb la puntuació i obliga el lector a esforçar-se una mica per poder entendre i viure en el caos, com en Funes ens diu: «ordenar el món és saber viure integrar-se en el caos ser caos». No és l’únic experiment, al principi de cada capítol hi ha un índex que facilita la lectura.

    Per altra banda, no sabrem gaire cosa del protagonista si no som capaços de recordar les pinzellades que ens va donant al llarg del monòleg. Funes es va explicant sense pedanteria, ens diu: «evidentment un no pot saber de tot…». Critica tot el que l’envolta sense preocupar-se pel que diran: «Veient el nivell de comprensió lectora que s’evidencia a les xarxes socials on un pot afirmar que la Lluna és rodona i un altre contestar que això no és veritat…». Tocs humorístics no en falten: «es fa difícil imaginar que algú sigui tan estúpid per escriure i més en català un llibre que sigui bàsicament un monòleg i a més a més es miri de trencar el sistema de comes…». Tocs filosòfics: «… això és el progrés, viure en la perpètua incoherència».

    Josep Masanés és un escriptor i poeta tot terreny; com un diamant, té múltiples arestes i això el fa ser un dels escriptors catalano-menorquins més premiats i poc reconeguts per l’establishment ‘oficial’ literari d’aquest segle XXI. Per avalar aquesta afirmació, comproveu vosaltres mateixos el seu currículum recent: autor de la novel·la La vall de la matança guanyador del XXIX Premi Ribera d’Ebre de narrativa, finalista del Premi Ramon Llull 2013, guanyador del 25è Premi de Novel·la Josep Saperas organitzat per Òmnium Cultural del Vallès Oriental, amb l’obra Camins sense retorn. El 2015 va guanyar el Premi Literari la Vall de Sóller de novel·la amb La paradoxa de Schrödinger i el Premi Ciutat d’Eivissa de literatura (2015) amb La putrefacció de la llum. Guanyador del LII Premi de poesia Benet Ribas amb Radiació de Fons, del Premi de Novel·la Ciutat de Manacor 2017 Maria Antònia Oliver amb Pluja de fang, del Premi de Narrativa Vila de Lloseta 2018 amb Jo tenia deu oliveres. Premi de Novel·la Curta Baltasar Porcel, Andratx, 2018, amb El mapa de les eleccions. Guanyador del Premi de Narrativa Marítima Vila de Cambrils 2020 amb Lladre de mar. Guanyador del Premi de novel·la Òmnium del Vallès Oriental 2020 amb Una jurisdicció pròpia, i del IV Premi de Narrativa Antoni Vidal Ferrando Vila de Santanyí 2021 amb Els proscrits de Santa Fe.

    Pots comprar Funes, el meu nom és Toni Funes, aquí.

  • los árboles – les arbres, de Alain Rivière (Ed. ExLibric, 2022)

    los árboles – les arbres, de Alain Rivière (Ed. ExLibric, 2022)

    los árboles, de Alain Rivière, es mucho más que un poemario. Es un libro de imágenes que hablan, un libro de poemas, finalmente un libro de imágenes poemadas o poemas ilustrados. Aunque he de decir que cobra mucha más fuerza tomando ambas cosas, texto e imagen, en conjunto, que no por separado, por lo que me parece un tremendo acierto la edición de este libro, poniendo en una página la imagen y en la de al lado el texto.

    Aun así, me temo que hablaré poco del libro, porque creo que es un libro que ha tenerse entre las manos, ha de tocarse, verse en conjunto, y es muy difícil explicar en palabras toda la magnitud de estas imágenes y sus textos que, por cierto, están escritos en francés, lengua materna del autor, y con su traducción en español.

    Me llaman la atención las fotografías; son imágenes tomadas por el propio autor en un parque al Este de Berlín. Árboles cubiertos de hiedra, ligeramente antropomórficos, en blanco y negro, y jugando mucho con la luz, dotando a las siluetas de los árboles de una vida extraña e interna, de una expresión casi onírica, como si dijeran sin acabar de decir.

    Como he comentado al principio, se podría tomar como un libro de fotografías, o un libro de poemas, pero a mí me ha gustado mucho entrelazarlos. Como si la pequeña reflexión que aparece al lado de cada imagen viniera dictada por el árbol en cuestión.

    Reflexiones ancladas a la naturaleza de los árboles, a la hiedra que los rodea, se enredan alrededor nuestro para abrirnos la mente de otra forma, para ver más allá de las puras imágenes que configuran el libro, aportan un complemento, si bien no estrictamente necesario, sí muy acertado, porque ayudan a dotar de vida esas fotografías, y hacen que el conjunto, imagen y letra, se vea inmenso y profundo.

    Es un poemario breve, de apenas sesenta páginas, pero puedo asegurar que en esas sesenta páginas hay mucho más de lo que puede parecer.

    Desde el paso del tiempo, la lucha, la observación, el esperar, el sentir, el seguir… todo ello aparece en estos textos, que se clavan en la retina a través de las maravillosas imágenes, ofreciendo un todo absolutamente profundo.

    Alain Rivière es escritor y artista nacido en París, pero afincado entre Venecia y Berlín. Ha publicado diversos libros de poesía como Huellas de la sombra, El rostro en llamas o Perros enamorados, libros que se han traducido a diversos idiomas. Igualmente, también a ha realizado diversas exposiciones con su obra pictórica y fotográfica. Los árboles es su último libro, donde aúna dos de sus facetas mejores como artista, y ha sido publicado por ExLibric, 2022.

  • El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    Si tuviera que definir en pocas palabras este nuevo poemario de José Siles diría que es crudo, abierto y real.

    Se abre entre las manos como un baile entre la memoria y el olvido, donde se abren distintos cajoncitos de recuerdos, entremezclándose con emociones presentes, con la evocación y el recuerdo como base de los poemas.

    Esto hace que inevitablemente el poemario adquiera un aire confesional, íntimo y privado en el que se desgranan emociones de ahora junto con las de ayer. Por consiguiente, me atrevería a decir que es un poemario, como el título indica, desamparado; un poemario lleno de cicatrices que nacen de ese olvido.

    Según dice Nietzsche

    El olvido es justo y necesario

    pero condena las cicatrices

    a la nada

    a esa tierra baldía

    donde los recuerdos fueron expulsados

    en aras del establecimiento

    de una dictadura feliz e intratable:

    la del paraíso de las conciencias ingrávidas.

    Fragmento de Bellas Cicatrices

    Es un poemario complejo que hace reflexionar en cada uno de los poemas, acerca de la vida y los sentimientos, pasando por los recuerdos, el deseo, el anhelo y la vida más primaria de las personas.

    Un poemario crudo, desnudo y profundo, que arraiga en la memoria y, partiendo de ahí, analiza y expone las contradicciones a la que el humano suele estar sometido, resultando un poemario duro y herido, intenso y a veces doloroso, pero muy real.

    Taciturnos e inconfesables deseos ocupan los áticos

    erigidos en verticales ebriedades

    desde las simas de tu alma, que aun impura,

    te incomoda despertando remordimientos

    y vaticinando tiempos de oscuras penitencias.

    -Fragmento de La inapetencia del deseo.

    El desamparo del tabú en flor, José Siles

    Osaría decir que el alma y sus caminos inescrutables es la protagonista del poemario; ya dicen que la palabra del alma es la memoria, y por ahí nos lleva José, a través de una memoria clara, contrapuesta con un presente duro y difícil, a veces roto, donde incluso la crueldad parece ser el estandarte de los días.

    También encontramos la parte humana más pura, la esencia más animal, esa parte de nosotros que, sin florituras ni adornos, que cruda y desnuda se aparece, mostrando cierta vulnerabilidad, e incluso un sutil velo de resignación, porque así somos, así nos hemos hecho. Vemos la parte más humana, con esos tabúes en flor que son parte de nuestras vidas.

    Y desde ese viaje por la memoria, se abren ante nosotros transparentes, puros e insalvables.

    ¿Quién busca certezas

    observando la secular podredumbre

    que nos revela el final de nuestro origen?

    ¿Quién bebe a deshoras

    buscando las estrellas perdidas

    que se parapetan tras un sol resplandeciente?

    -Fragmento de la indigesta saciedad de la certidumbre

    A mí, y es una opinión personal, me hace sentir que el poemario está herido que muestra una realidad oscura. Y es muy probable que con esta reseña no sea del todo justa con el poemario de José Siles; es un poemario que me parece muy profundo, que precisa de diversas lecturas para poder leerlo de verdad. Un poemario intenso y muy maduro, que muestra (y demuestra) cómo la memoria y los recuerdos pueden enfrentarse en una eterna paradoja al ahora, a través de nosotros mismos.

    Un poemario que me atrevería a calificar “Poemario de culto” y a la que os invito a entrar, porque abre los ojos, el cuerpo y la mente y, a mí parece, quizás nos hace un poquito más humanos, nos regresa a esa “casa deshabitada” que abre y cierra el poemario, porque al final, la esencia de lo que somos, y de lo que hemos sido, no es más que un tabú en flor desamparado.

    José Siles es catedrático de la Universidad de Alicante, que tiene varios libros de relatos y novelas publicados, habiendo sido algunos de ellos galardonados en diversos certámenes literarios, como La última noche de Erik Bicarbonato, Premio de novela Iruñe Bake). Igualmente, tiene también diversos poemarios publicados, siendo este el más reciente, editado por Verbum, 2022.

  • SPAM de Álvaro Bellido (Boria Ed. 2023)

    SPAM de Álvaro Bellido (Boria Ed. 2023)

    Álvaro Bellido (©Helia Fotovisión)

    Álvaro Bellido Fernández (Córdoba, 1979), poeta cordobés afincando en Murcia, es autor de las plaquettes Ciudades de Interior [Mursiya Poética, Colectivo Iletrados, 2015] y Desordenado Etcétera [Proyecto Entremés, 2017]. Ha publicado los poemarios Todo es Vorágine [Boria Ediciones, 2018] y Spam [Boria Ediciones, 2023]. Afincado en Murcia y en la A-92, The Smiths, Salitre 48, Lucía y la nostalgia.

    Tras ‘Todo es vorágine’ del año 2018, Bellido nos presenta su segundo poemario, SPAM, en donde el recuerdo aparece como una especie de ‘spam’ de la memoria. Dividido en tres apartados. El primero lleva el título de La carne y la guerra / Exhumación del desastre, seguido de Debris / La basura, desde el principio, para finalizar con Hijos de la lluvia / Anamnesis y desperfectos.

    SPAM es un poemario que parte de una dedicatoria a un poeta, para mí, desconocido, Alun Lewis, nacido en Gales en 1915 y fallecido en Birmania en 1944. En la primera parte, se ven momentos de la vida de Alun Lewis durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué se trasladará Bellido a los años 40 y a la guerra? La respuesta la tienes tú, una vez hayas leído el poemario.

    La segunda parte está compuesta por un extenso poema en el que plantea una metáfora para referirnos al presente y a nuestro mundo: la basura, los residuos, que en buena medida son lo que sobra. Planteamientos filosóficos y científicos acompañados por saltos adelante y atrás en el tiempo y el espacio entremezclados entre sí. ¿Seremos nosotros la basura?

    La última parte, según recoge el prologuista, Héctor Castilla, «Álvaro escoge un tema más personal al que le aplica algunas de las imágenes que ha ido utilizando a lo largo del libro y juega, sobre todo, con esa idea de que los recuerdos que nos llegan de manera inesperada podrían considerarse correo basura, es decir, spam. Y se pregunta si habría alguna posibilidad de acabar con esos recuerdos igual que hacemos con esos correos electrónicos indeseados con los que nos ametrallan

    El papel y las bombas

    I. Fuego cruzado

    Encendías un cigarrillo y soltabas aquello
    como el que suelta el humo
    de una placentera calada:
    «No puedo más con esta guerra nuestra».

    Era tu forma de lanzar las bombas.

    Ser soldado en el frente
    debe ser algo parecido a esto.
    Mi respuesta, a tu altura;
    tu mirada, nuestros abismos,
    y así todo.

    Tu mirada lo decía en voz alta:
    todas las guerras acaban en abismos,
    todas las guerras son batallas perdidas.

    Pero seguíamos empeñados
    en mantener un tibio fuego cruzado.
    Por eso, las respuestas a balazo limpio
    y el dolor como objetivo,
    la venganza como forma de vida.

    Intercambio de golpes
    para dolernos mejor.

    Y ambos mirándonos
    como quien mira al vértigo.

    II. El papel

    Tras una de nuestras contiendas,
    te observé incorporarte, desolada,
    acogiste en tu regazo el portátil
    que abriste, que iluminó tu tristeza.
    Te vi absorta buscar algo en Google
    y copiar unos versos en un papel
    para después doblarlo cuidadosamente,
    de forma ritual, recreándote incluso.
    Lo acabarías guardando entre las hojas
    de aquel libro que te presté la tarde anterior.
    Te secaste los ojos. Me miraste:

    la mirada más triste.

    Hay miradas que anticipan infiernos.

    III. El poeta o el soldado

    «He empezado a morirme
    y el implacable silencio de los cañones
    es mi negro intermedio, mi juventud
    y mi madurez,
    en la flor de la furia
    la plegada amapola,
    la Noche».

    Aquel soldado se llamaba Alun Lewis
    y así terminaba su Centinela.

    En tu letra redondeada
    aquellos versos encajaban algo peor.
    Tampoco le hacía honor
    el papel cuadriculado.

    IV. Bombas sin detonar

    Son noticia, de vez en cuando.
    Por sorpresa, aparecen
    en algún barrio céntrico
    de Londres, San Petersburgo o Berlín.
    Entonces, por seguridad,
    ordenan el desalojo,
    acordonan la zona,
    llaman a los expertos.

    Nocivo, bélico spam.

    Han pasado 70 años
    y aún podría morir gente.

    V. Spam cuadriculado

    Releo un libro que tenía olvidado
    y de él cae un papel cuadriculado
    doblado con esmero.

    Al desplegarlo me estalla
    un pasado ingrávido y atroz
    de letra redondeada.

    No he tenido tiempo
    de ordenar el desalojo,
    de acordonar la zona,
    de llamar a ningún experto.

    Han pasado 15 años
    de aquella búsqueda en Google,
    de aquella bomba sin detonar.
    Algo sigue muriéndose por dentro.

    Para acabar, quiero destacar la valentía de Boria Ediciones, y en particular a su editor, Luis Sánchez Martín, por haberse arriesgado durante mucho tiempo a traernos buena poesía y excelentes poetas. Por eso, tanto por la fuerza del poemario como por el apoyo a la editorial, sería importante que lo demostrases comprando, al menos, un ejemplar y entres a formar parte del club de los elegidos que disfrutarán con la lectura de SPAM. Lo puedes obtener aquí.

    La excelente ilustración de la cubierta es de Miriam Martínez Abellán.