Reseñas

  • Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike es un poemario distinto; escrito con la intención de entretener, pero también para mostrar un punto de vista hacia diferentes ámbitos de la vida humana, ya sea el amor, la sociedad e incluso, y viendo el título ya nos lo indica, poemas relacionados con el tabaco. De hecho, viene a ser un cigarrillo: mientras uno disfruta del placer del cigarrillo, a menudo se detiene y observa la vida, y piensa, y analiza. Estos poemas bien podrían ser las cosas que pasan por la mente en lo que uno se detiene en una esquina y se enciende un cigarrillo.

    Treinta y ocho poemas configuran este libro, que aparece estructurado en cuatro partes, teniendo diez poemas cada una salvo la última, que son ocho. Cada portada de cada una de las partes va acompañada de unas fotografías realizadas por Gabriel Herrera al que el autor dedica unos de los poemas de libro.

    Son poemas escritos con un lenguaje cerca no y coloquial, como si el autor nos estuviera hablando directamente, en una conversación informal, con una copa y, como no, con unos cigarrillos.

    Primera Parte. Media de Lucky.

    Diez cigarrillos, media cajetilla, diez poemas. Diez poemas de variedad temática, pero con un hilo conductor casi imperceptible que es el cigarrillo; cada poema, cada cigarrillo, una reflexión, un análisis fruto de la observación, ya sea real o imaginaria, de distintas situaciones y ámbitos que, al final, son los que acaban configurando la vida diaria.

    Abrimos con su Colombia natal, con cierta dosis de crítica hacia la vida social del país, ante la situación que se vive:

    Salvo que Colombia es solo

    una equis intachable en una fe de erratas

    un trago de cianuro en la garganta

    una patada en los intestinos y, sobre todo,

    un país inclusivo que

    por el hecho de nacer

    ya nos trajo inválidos

    a todos.

    -Fragmento de Dicen

    Hay cierto regusto en el poemario a desengaño, un darse cuenta que la especie humana está tan degenerada que se presume que no tiene salvación, cierto regusto a decepción, porque la vida no es vida, la vida es un camino arduo y lleno de obstáculos y, esta idea, junto a la desbordada imaginación del lector, da lugar curiosos poemas muy personales, con ideas claras que quizás alguien podría tachar de absurdas, pero que, en su análisis de fondo, dicen mucho más de lo que parece a simple vista. Es una crítica dura y sutil a la vez, del mundo y la sociedad en general.

    Imágenes cotidianas como un paseo en autobús cobran una dimensión distinta al introducir un personaje con el nombre de un reconocido escritor, y dejando ver un alto nivel de “patetismo humano”, si es que se me permite esta expresión. Esto afianza un poquito la idea de la crítica, del mostrar lo más soez de la sociedad, personas perdedoras, tristeza, desorientación, fracaso.

    También hay espacio para las noches, esas noches de añoranza e insomnio que desembocan en poemas y humo; el instante en que uno está consigo mismo, y escribe como hace el amor, dando rienda suelta al sentimiento, usando la poesía como punto de unión y, por qué no, tabla de salvación.

    Se aproxima nuestra despedida,

    yo dejo algo en el papel

    el testimonio

    de un pobre angelito extraviado

    y te dejo que te lleves el poema,

    un cenicero no es más que un cementerio de la fe:

    bota el humo y continúa.

    -Fragmento de Tabacomancia II

    Segunda Parte. Otra Media.

    La otra media cajetilla, diez poemas, diez cigarrillos, diez historias-reflexión.

    Seguimos con estos poemas que describen instantes, que narran emociones y sensaciones, y aborda una vez más la variedad temática con el humano en el centro como denominador común.

    El paso del tiempo nos saluda desde el primer poema, un paseo en autobús que se convierte en un viaje a la infancia, en una mezcla de recuerdos que van desde el amor, el primer amor, hasta una herida y el paso del tiempo, que dejará una (desagradable) huella en nosotros mismos.

    Y es que el primer amor no se olvida ojos verdes, cabello rojo

    las margaritas que adornaba sus senos los besos

    sabor a Coca-Cola

    las largas horas atrapadas en su cabello.

    Ni las primeras cagadas

    cuántas veces sin pagar el pasaje del bus

    y de cuántos eventos de rock

    no salí reventado de la nariz,

    lo mismo ocurre en la primera

    decepción amorosa.

    -Fragmento El Primero.

    Se siente más cercanía los sentimientos internos en esta segunda parte; si bien sigue apareciendo un entorno humano y urbano, con sus miserias y su suciedad, aparecen más marcadas las emociones internas y más privadas.

    De nuevo se siente el velo de desengaño, junto con el aire de crítica que aparece de manera recurrente en los poemas. Como si los sentimientos, en esta vida, acabaran a un lado, fueran secundarios, a favor de cosas que nos hacen la vida más fácil, se supone, pero que olvidan lo esencial.

    Tercera Parte. Ceniceros.

    Persiste la línea general del poemario, humo, desolación y, casi, resignación.

    De esa manera parece que todos estamos

    bajo una misma estrella

    o en la pipa a vapor que se lleva a la boca

    el indigente que cambió los sueños por unos gramos

    de cocaína diluida en la materia gris del cerebro,

    quien cambió unos cuantos pesos por algo de fuego.

    -Fragmento Fumé una pipa en mi juventud.

    El paso del tiempo, la podredumbre humana, el desengaño y el ser consciente que esto es solo un tiempo de paso. Que probablemente no cambiaremos nada y hemos de lidiar con lo que tenemos alrededor porque al final, nos guste o no, eso es nuestro mundo y nuestra vida.

    Entrevemos cierta belleza en estos poemas, una reflexión todavía más profunda. Quizás es la belleza trágica de la tristeza que se abre paso entre los versos, el humo y las calles sucias. Los sentimientos han de tener algo bueno y hemos de ser capaces de protegerlos de todo lo que les rodea. El amor es uno de ellos, existe, está, y es capaz de conmovernos más allá del entorno.

    No existe una forma ni dos ni tres

    de dar el primer beso.

    El primer poema siempre se escribe a ciegas,

    es como cuando uno se enamora

    le crecen alas en las manos sin darse cuenta.

    -Magia

    Se abre camino con más relevancia la soledad. El mundo ya es de por sí un lugar solitario, pero aquí se nos abre, junto con cierta añoranza. Junto con la imagen de quedarse sin cigarrillos, el autor desgrana ligeramente esa sensación de sentirse desvalido en una soledad que, además, no tiene cigarrillos para acompañarla, no tiene ese humo, esa visión contemplativa.

    Cuarta Parte. Cajetillas vacías y poemas de relleno.

    Ochos poemas finales. El tabaquismo cobra el protagonismo en el primer poema, un poema que parece ser el más largo de todo el poemario, donde habla del tabaco y, por extensión de aquellas ‘cosas’ que son nocivas para la salud. Poniendo la idea del tabaco en paralelo con el hecho de escribir, ambos actos son solitarios y ambos, cada uno a su manera y salvando las distancias, llevan a la persona a la reflexión y al análisis. Dos actos escogidos con autonomía que, en este poemario, podrían llegar a darse la mano.

    Es entonces el corazón un cenicero

    que se llena poco a poco

    y cada día que pasa

    una colilla se estrella en el fondo del vidrio.

    Ahí asfixiados mueren, latido a latido,

    las esperanzas de vida y el poema.

    -Fragmento de Todo fumador es poeta.

    La idea genérica de que el mundo y la humanidad se está convirtiendo en ceniza sigue presente. Historias e ideas que van atadas a la negrura humana, a la negrura social.

    Es un libro realmente interesante; pero creo que hay que ir más allá de lo simplemente escrito. Creo que hay que ir detrás de las líneas y sacar ese mensaje que el poemario en cierto modo esconde. Ese desengaño por la vida y por el mundo en general sería, desde mi punto de vista, la tónica y el hilo conductor de estos poemas.

    Son treinta y ocho poemas sin filtro, en su mayoría largos en los que el humo se convierte, en algunos casos, en protagonista y, en cierto modo, de hilo conductor. Imágenes vistas a través del humo, reflexión y observación del entorno, de la vida cotidiana, y más allá todavía, de los sentimientos internos y emociones.

  • ‘Delirios de madrugada’, Luisa Chico y Eduardo Savinien (Cursiva ed.)

    ‘Delirios de madrugada’, Luisa Chico y Eduardo Savinien (Cursiva ed.)

    Hoy les presentamos un poemario hecho a cuatro manos. Escrito entre Luisa Chico y Eduardo Savinien.

    Luisa Chico, nacida en Santa Cruz de Tenerife, es una escritora,  etnógrafa, folclorista y gestora cultural de largo recorrido. Fundadora de Acte Canarias (Asociación Canaria de Escritores/as) en 2018, donde ejerció como presidenta hasta el año 2020.

    Es difícil resumir su currículum en pocas palabras, pero hay que destacar que actualmente lleva la revista de cultura canaria, de la que es fundadora, Tamasma Cultural.

    Ha participado y editado diversas antologías y escrito novelas, poemarios y biografías de las que destacamos las siguientes,

    Sueños de pescador(novela). Publicada por Isla Rapid en 1995.

    Historia de una vida biografía de don Sebastián Melo Castellanos, en 1996.

    Agacheros, 60 años de folclore, (folclore canario). Publicado por el Tagoror Cultural de Agache en 1998.

    Nuestros bailes, paso a paso (folclore canario). Escrito conjuntamente con Diego Felipe y publicado por Farutes del Atlántico en 2009.

    Burbuja vital (poesí­a). Publicado con Editorial Cursiva, en 2017.

    Crisol de letras (relatos).Publicado por Begin Book, dentro de las colecciones de AOC, Asociación Orientada a la Cultura, de Albertine Orleans.

    Delirios de madrugada (poesía),escrito conjuntamente con Eduardo Garcí­a y publicado con Editorial Cursiva, dentro de la Colección Tigaiga de Acte Canarias, en 2018.

    El cumpleaños de la princesa (cuento infantil). Publicado en 2018 por Begin Book, dentro de la colección Chinija de AOC, Asociación Orientada a la Cultura, de Albertine Orleans.

    Brandán (novela).Publicada con Editorial Cursiva, dentro de la Colección Teide de Acte Canarias, en 2020.

    La pueden seguir en su blog: Vivencias de Luisa  Chico:  https://vivenciasdeluisachico.blogspot.com.es/

    Eduardo Savinien, natural de Arucas, Gran Canaria, es profesor de Educación Primaria y Especialista en Educación Física. Autor prolífico en Redes Sociales con varias series: «Palabras para Roxana», «Mi Doliente Voz», «La Sombra del Ciprés (Suburbalia) y «Alfarero del Verso» Tamasma Cultural. Ha participado en diversas antologías poéticas, «Poetas 88», editada por Albertine Orleans Creative  y «Trilogía Antológica»,  proyecto de Afesol Salud Mental (Andalucía), editado por Ediciones Algorfa.

    Delirios de madrugada es un poemario que surgió de la unión entre Gran Canaria y Tenerife, según cuenta Chico, y que ambos autores escribieron conjuntamente y lo dividieron en tres apartados:

    Añoranza (19 poemas), Ilusión (14 poemas), y Plenitud (12 poemas). 

    Es un poemario al que ambos autores dedicaron mucho tiempo y esfuerzo, horas robadas al sueño pero que se veía compensado por aquello que los dos compartían: ambos aman las letras. En clave de prosa, charlan a través de una red social y, en clave de verso, enlazan sus palabras en los poemas que fueron surgiendo.

    Delirios de madrugada muestra al mundo, en palabras de Luisa Chico, cuán mejor sería si en lugar de luchas y rencillas simplemente nos aventurásemos a hacer cosas juntos.

    Vislumbré su sombra a lo lejos

    sobre la arena

    murmurando miedos

    y masticando olvidos.

    Le rondaba el recuerdo

    de un ayer cercano.

    Mares de ensueño se precipitaban

    por el desfiladero infinito de sus ojos.

    Le sentí llegar despacio

    tratando que el suave roce de sus pies

    no hicieran ruido al pisar la arena,

    sabedor, al fin,

    de que invadía mi espacio vital,

    mi soledad y mi hastío.

    No me importó que conociera mis miedos,

    porque era… él,

    mi amigo.

    Antes de finalizar, no quiero dejar de felicitar a Juan Francisco Santana Domínguez por el excelente prólogo a la edición. Me permito la libertad de citarle cuando dice: Mis felicitaciones por ese desnudo de sentimientos y por llevarnos de la mano y a compartir con ustedes sus sombras y también sus luces, así como el alivio de sus deseos de poder recuperar unos momentos en los que la Felicidad, ¡esa gran ausente!, fue la gran protagonista.

    Les dejo la entrevista que realizaron a Luisa Chico en Digital Faro Canarias, así como esta grabación en YouTube para que disfruten del poemario, que pueden conseguir aquí.

  • NoTempoEdiciones: un nuevo sello editorial

    NoTempoEdiciones: un nuevo sello editorial

    NoTempoEdiciones, nuevo sello editorial independiente nacido en Barcelona en mayo de
    2022 presenta: Paraíso mínimo de Berna Píriz Macías y La voz que me subleva de Juanse Chacón.

    Paraíso mínimo irrumpe salvaje, te saca del letargo y te lleva desde una experiencia
    íntima y reveladora hacia una visión genuina de la contemporaneidad cargada de crudeza
    y sensibilidad. Poemario con una propuesta valiente desde el inicio, rápido percibe el
    lector que ha de valerse de una inteligencia lírica para transitar junto a Berna el paraíso.
    Nos han robado el sentimiento poético, caminamos sin belleza hasta que una canción, un
    cuadro o en este caso un libro te resucita y eres más tú que nunca. ¿Cuál es tu paraíso
    mínimo que reivindicar? ¿Cuál tu línea roja que no permitirás sobrepasar?


    Podría el autor haber comenzado con lo concreto, con la evidencia de lo que nos hace
    vulnerables, pero nos reta desde los primeros compases con la imaginación. Nos eleva e
    invita a su vuelo surrealista: un deleite para los sentidos sin una sola imagen estéril. Todo
    misterio esconde un significado y cuando lo desvelas a través de estos versos cunde una
    fascinación más allá del mero entretenimiento. Un éxtasis placentero.


    Paraíso mínimo poco a poco va virando hacia la atroz concreción del punto de mira de un
    francotirador, hacia la crueldad del destino con los que han sido humillados o hacia la
    decadencia implacable de lo efímero. La vida sin el erotismo y ritual del comienzo. Una
    vez mostradas las dos caras, que pese a todo tienen elementos comunes, el poeta las
    funde y nos brinda en los últimos poemas una realidad maravillosa donde se entabla un
    diálogo sensual hasta con la propia muerte. Un final estimulante para una obra
    arrebatadora repleta de musicalidad y simbolismo.


    Testamento
    Hierven mis pestañas sobre el folio
    con mis versos cosidos por estigmas
    de la tinta que mana sin cesar
    una herida que no nos pertenece
    ni siquiera nos posee.

    Desearía soltarme
    caerme
    desprenderme
    de este vuelo que consume
    ¡De esta carne!
    Fundir mis alas ante la inmensidad
    de cualquier océano
    y que el fuego no yerre en su misión
    hacia la emancipación redentora de la culpa
    por querer y haber nacido
    por sentirme de este cuerpo
    apenas verbo
    soledad
    y espíritu.

    Basta la levedad de un instante en mis pupilas
    para que mis ojos dibujen
    corazones desbocados
    como cuadras de gigantes
    que galopan salvajes
    con sus crines de sangre derramada
    sobre el perfil cristalino de la aurora
    tras la coronación mineral del pensamiento
    en el rostro anunciado
    de un nuevo amanecer.

    El gallo vestido de laureles
    canta un sueño de siglos que despiertan
    entre flores de jara y elixires de seda
    donde mis hermanos juegan
    en la plenitud frugal del bosque.
    Cuando la arena apague el reloj de esta batalla
    y el sol abra con sus llaves la gran puerta
    mostraré a mi madre las cicatrices
    de cuantos rayos me atravesaron en la tormenta
    y susurraré callado a mi padre:
    “ lo recordé todo
    yo soy”


    Éxtasis
    Si un cuchillo te anudara la garganta
    y se abriera ante tus ojos
    un sinfín de melodías
    que conducen todas
    a un mismo lugar
    repleto de diamantes
    y esmeraldas
    sería esta una bella historia
    para escribir un poema
    o hacer con ella
    otra manida canción al desamor.
    Si ese cuchillo
    comienza a derramar sangre
    y tus ojos se pierden
    en un torbellino
    incontrolable
    de recuerdos
    ese poema
    o esa canción
    se irán contigo para siempre
    porque allá donde vas
    no hay verso posible
    ni canto más hermoso
    que la balada sublime de la muerte.


    La voz que me subleva es la lucha del espíritu, lo que realmente importa cuando nos
    escuchamos por dentro. Desde un lenguaje directo y cargado de sensibilidad Juanse se
    enfrenta a la muerte, transita miedos y traumas, alterna con la locura ganando siempre la
    vida y nos enseña la grandeza del amor más allá de lo efímero del cuerpo y la finitud de la
    pasión. Se rebela ante la rutina y el acoso laboral desde la desidia, la sospecha o una
    mañana ante el espejo cuadrándose como un boxeador dispuesto a matar a su jefe.

    Las imágenes se suceden con delicada precisión y conforman un libro donde la plenitud
    teatral de algunos poemas alcanza momentos sublimes. De repente se siente el vértigo
    de interpretarse a uno mismo, de enfrentarte a tu asesino o de ser el espectador de las
    múltiples voces que te asaltan. La realidad se confunde con la ficción como dos gemelas
    indistinguibles.

    Si en la primera parte nos encontramos una poesía más realista y en la segunda se nos
    muestra a un autor escénico, hacia el final el autor despliega su paleta de colores e irradia
    al poemario de una luz onírica, plena de misterio, donde transitan buques que se pierden
    en la noche, cráneos que golpean contra el suelo en la fortaleza interior del poeta o una
    revuelta en las aldeas donde animales mitológicos aparecen sublevados contra la gran
    urbe.


    El viaje del héroe
    Aún quedan muchas horas hasta el amanecer
    en las que sientes la opresión en tu pecho
    como una llamada a destiempo
    de la madrastra locura.


    No se trata de zarpar a lugares remotos
    los tétricos pasajes están en tu cabeza
    y la lucha es contra uno mismo
    contra las pupilas desorbitadas del espejo.


    Tiemblas.


    Temes deshacerte en la nada
    y ser un segundo en pausa dentro del manicomio.


    Empotrados los ojos a la ventana
    todavía duermes con el flexo encendido
    llorando por el verso que te acune
    por la respuesta de algún ángel de Alberti
    que ronde despierto y se apiade
    de unas manos frías de pánico.


    Quién iba a pensar que te levantarías aterrado
    cuando alguien volteó las patas de la cama
    y tirándote de los dientes te sentó en la poesía
    para que en vez de un canto vitalista
    sea un canto a la camisa de fuerza
    a la inesperada desconexión de lo existente.


    Calma.


    Al cabo del rato el sueño
    gracias al psiquiatra, un folio sacado del cajón.


    Ni tan siquiera Dios,
    que andaba fumando por el pasillo,
    se ha dado cuenta de la guerra silenciosa.


    Mañana nadie te lo notará en la cara
    cuando el profesor de escritura dramática
    ponga en la pizarra los pasos de Campbell
    en el viaje del héroe.


    Y ahora a dormir para siempre.



    Equis
    Alguien golpeó en mi puerta de madrugada
    pero no me dio tiempo a regresar del sueño
    solo dejó un cofre vacío y perturbador
    para que sea yo quien construya el significado.


  • Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Cuando una se introduce en los poemas de Anabel sabe que está a punto de entrar en otro mundo; en el mundo oculto, mágico y soñador que existe, pero que no solemos percatarnos de que está.

    Este poemario desgrana las cuatro fases lunares a través de versos oníricos y plenos; un viaje hacia las partes más vistas y, sobretodo, las más ocultas de la luna, o de nosotras mismas.

    Todos mis cuerpos. Luna Nueva.

    no puedo ser tangible

    (ni real)

    sino certera

    La primera fase lunar, la que marca un comienzo, la que cierra una puerta y abre otra en la que ya empieza el mismo final. Anabel abre las compuertas del reino oculto en el alma y en el cuerpo, y muestra una verdad carnal y a su vez etérea de la persona:

    Que alguien nos muestre el rumbo de lo atávico

    allí donde un final nos da comienzo.

    Volver a los antiguos inicios es también una manera de recomenzar. Esta primera fase lunar se me antoja como cierta presentación, como mostrar esa cara oculta que, como decía Mark Twain, todos tenemos. Pero es una parte oculta onírica, distinta, mágica e inalcanzable. Más allá de la piel y los ojos hay un universo inmenso de luces y tactos que escapan a la realidad empírica. Se inicia un camino que no podemos ver, pero podemos sentir en nuestra propia carne y nuestra propia alma.

    Todo a través de un sentir acuoso que no se puede agarrar ni retener, pero que está, que nos llena y nos completa.

    Reinos de Saliva. Cuarto Creciente.

    Tú no lo sabes

    pero bajo los puentes

    de tus ojos rotos

    una gota de cielo

    remonta el río.

    Deseos y anhelos se dan cita en estos quince poemas que configuran el cuarto creciente. Los cuerpos celestes parecen conjugar para dar pie a una pasión y a una incertidumbre. Anhelos divinos que parten de la propia voz, de la saliva, y comulgan con una espera luminosa donde los cuerpos van más allá de cualquier roce, donde no dependemos de nuestra propia voluntad, sino de aquello divino que vive en nuestras entrañas.

    Querer domar lo indomable es un espíritu de rebeldía que se asocia, en estos poemas, con querer domar el aquello intangible que nos configura, que nos hace ser y, sobretodo, que nos hace elevarnos.

    Especial mención al último poema de esta fase creciente, donde se produce una unión, una comunión del anhelo intangible con el beso que todo lo desata. Y crece.

    Plenilunio. Luna Llena.

    Tenemos el don del mar,

    los de la plenitud del fuego

    los del querer de aire.

    El primer poema ya nos lleva a la plenitud: el don del mar, la plenitud del fuego…  Para mí, la parte más intensa del poemario, la más plena, donde los vuelos llegan más allá de la piel y de la carne, donde los deseos y las sombras se unen por un instante, y todo confluye en un lenguaje mucho mayor y que va mucho más allá de las palabras. Tiene un aire sagrado e íntimo que exalta el ánimo casi sin querer, y ahonda en nosotros mismos, en nuestros sentimientos, para lograr el amor más puro.

    Me parece una fase repleta de anhelos y deseos, de sueños vaporosos y de sombras que circundan las miradas, las almas, hasta dar con el centro más puro, el que late en la garganta, el que vibra en la mirada.

    Muy significativo el último poema de esta fase plena:

    El óxido me traba,

    me escupe, incertidumbre,

    en tu herrumbre

    y vomito tu epitafio,

    mi posdata de fuego

    blanqueando tu fragua.

    -Fragmento del Poema Hefesto.

    Malenconiria. Cuatro Menguante.

    La gota que hundió

    mi barco

    cayó de tus ojos.

    Última fase lunar, última parte del poemario. Poemas breves pero muy intensos, donde ausencias y vacíos se encuentran hiriendo los sueños, regreso al mar, regreso al lugar de origen de todas las emociones y todos los pálpitos.

    La estrella queda clavada en un costado, como el resto de un sueño que nunca olvidamos; la luna es la que lame las heridas, quizás por eso escribir es una manera de curarlas, de recordar ese sueño del que nunca hemos sido capaces de volver.

    La poesía de Anabel tiene un sello muy personal; entre elementos naturales y maleables, agua, estrellas, aire, cielo, barro… el poemario que casi se puede tocar; abre canales que no sabíamos ni que existían, ilumina la mirada y la embriaga. Un poemario que recomiendo para dejarse abrir a una misma, para dejar entrar todas las lunas en el pecho y hallar así la luz del sueño.

    Anabel C. Huertas es escritora y divulgadora. ha sido galardonada en diversos certámenes de poesía, participando a su vez en diferentes antologías de relato breve, relato erótico y poesía. Ha publicado e ilustrado el libro de poesía zen Semilla de Haiku para un tanka en flor, 2016. También es co-autora del precioso libro Hijo de la Luna Nueva, un cuento poético escrito para una serie fotográfica de la artista Irene Cruz, en una preciosa edición artesanal y limitada. Su último libro publicado ha sido la antología poética Ningún violín puede amarte, Editorial Balanceo, 2018.

  • La sed y el brindis, Ícaro Carrillo (Ed. En Huida, 2022)

    La sed y el brindis, Ícaro Carrillo (Ed. En Huida, 2022)

    Ícaro Carrillo nació en Cieza (Murcia) en 1984. En 2017 publicó su primer poemario, titulado Musas, blasfemias y trincheras con Zerkalo Ediciones, Un espejo para Medusa (Ediciones En Huida, 2018) y ha colaborado en antologías, revistas y fanzines poéticos de entre los que destacan: Versos de acogida (Barcelona Actúa/Poemame.com), Manifiesto Azul (Colectivo Iletrados), Poetry News, Bohemia revista de poesía crítica y La última resistencia fanzine.

    La sed y el brindis marca, con línea dura y una voz poética muy potente, la división entre un pesimismo predominante y la esperanza «impuesta» por el nacimiento de las hijas del autor.

    Al lector o lectora de este poemario le recomendaría que hiciera el ejercicio de leerlo al mismo tiempo que el poemario Lengua madre de Alicia Párraga. Ambos libros tienen una complicidad, un nexo en común que no voy a desvelar, pero que al leerlos en paralelo transmiten una imagen diferente a la lectura individual de cada uno por separado. Un ejemplo: ‘1ª cita’ (de Lengua madre) y ‘Candela’ (de La sed y el brindis). No digo más.

    LA ARISTOCRACIA DEL BARRO


    El latido de una mentira

    suele caducar antes que su estruendo

    así que huimos del mármol

    moldeando ídolos de tierra y sol.

    Somos la aristocracia del barro

    y blindamos nuestras paredes con estas palabras:

    tras un disparo injusto

    primero cae el pájaro,

    después el cielo entero.

    DESPUÉS DEL INCENDIO


    Los mapas que alquilamos coquetean con el fuego

    prendiendo caminos -uno tras otro-

    hasta desembocar en un callejón sin salida.


    Aprendemos sobre la marcha

    que avanzar al margen de la senda

    es la herencia del lobo.


    Este poema es de tinta y papel

    porque el mordisco de la ceniza

    siempre viene después del incendio.

    No olvidéis comprarlo aquí.

  • ‘Guía del odio’ de Ferran Fernández (Luces de Gálibo)

    ‘Guía del odio’ de Ferran Fernández (Luces de Gálibo)

    De vez en cuando conviene sacar el polvo a la librería e intentar ordenar los libros apilados que van quedando por los rincones de la casa. Eso tiene una ventaja increíble: encontrar pequeñas joyas que ya no recordabas que tenías en casa. Así ha ocurrido con la Guía del odio de Ferran Fernández, poemario editado por Luces de Gálibo en 2017.

    Ferran Fernández lleva media vida publicando libros ajenos y ha estado enseñando periodismo en la Universidad de Málaga hasta hace bien poco. Su labor como editor independiente es impecable. Como poeta es una persona inteligente y con una obra muy sólida a sus espaldas. Si queréis saber más del poeta, podéis leer la entrevista que le realizamos en 2018.

    La Guía del odio es un poemario inteligente y lleno de ironía impreso con la tipografía, diseño y calidad de papel a que nos tiene acostumbrados la editorial Luces de Gálibo.

    Un libro repleto de inteligencia e ironía. Un libro de poesía necesaria.

    abro la ventana

    para ventilar la alcoba

    y se me llena de humo


    abro la puerta

    para recibir al amigo

    y se me escapa el amor


    abro la boca

    para gritar mi rabia

    y me la tapa el eco

    la realidad no me gusta

    armo el brazo

    para lanzar la piedra

    y el espejo me devuelve

    mi gesto combativo

    hecho añicos

    participo en todas las escaramuzas

    en las que pueda salir perdiendo


    es mi forma de prepararme

    para la gran batalla final


    confío en que las continuas derrotas

    acaben por hacerme invencible

    a mis enemigos

    los quiero con locura


    por eso me temen

    Podéis comprar este poemario aquí.

  • Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Como suele pasar con los poemarios de Abel Santos, nos hallamos frente a una alta dosis de realidad, de humanidad y de vida. La primera bofetada de sinceridad arranca en el primer poema, donde nos habla claramente de un divorcio, de manera directa, como suele ser su estilo, sin dramas ni florituras, una verdad desnuda que se abre ante nuestros ojos para advertir que el poemario que tenemos entre manos se muestra como el contrario de su poemario anterior, El camino de Angi.

    La vida tiene giros que a veces nos pueden llegar a sorprender, y Abel ha sabido sacar partido de esta nueva sorpresa que la vida le tenía preparada sin saberlo. Una manera de canalizar y superar las trabas que se ponen en nuestro camino. Un poemario que es a su ver herida y cura, hasta quedar en cicatriz.

    El divorcio queda eclipsado por su hijo, por esa nueva luz que llena ahora su vida. Y nos lo presenta rápidamente, en su tercer poema, Un salto de fe. El autor ve la belleza de la vida en esos primeros gestos, en esas primeras expresiones que le colman a uno el corazón y disipan todas las penas.

    Es un poemario, como suele pasar con los libros de Abel, escrito abriéndose en canal. Recuerdos e ilusiones se enfrentan, como dando una de cal y una de arena, frente a los ojos y el alma del autor

    La lluvia,

    que nunca falla,

    que de nuevo

    cae.

    Así es

    tu recuerdo.

    -Fragmento del poema Tu nombre es canción.

    Abel Santos

    La lluvia nunca falla, porque siempre, en algún momento, acabamos diciendo adiós, y siempre duele.

    En ciertos poemas, probablemente el dolor, la sorpresa, hace que Abel cuestione directamente a la vida. La vida, muchas veces, aparece como ese personaje que todo lo mueve a su libre antojo, sin tener en cuenta quién o quiénes la están viviendo:

    que me pague al contado las ilusiones

    que se perdieron en el camino,

    toda esa bendita poesía amorosa

    que me ofreció, y que me debe.

    Pedírselo

    a la vida. Sí…

    A la vida…

    Menuda mafia.

    -Fragmento del poema Se acostumbra uno a caminar

    El desencanto, el sentirse vapuleado, quizás incluso utilizado, hace que la vida aparezca como ruin y malévola, como decíamos anteriormente, ese boss que mueve los hilos impunemente. Que causa dolor y desamparo y desilusión.

    Un libro escrito desde el dolor y el estupor que un hecho así en su vida le supuso; la pérdida inesperada de un ser tan querido, el enfrentarse a la soledad fría y blanca de un cuarto nuevo y distinto, el darse cuenta que el llanto no aligera, pero no cura ni trae de vuelta. Asumir y aceptar, aunque duela, mientras el lector es absoluto testigo mucho de lo que el poeta está sintiendo y viviendo en esta etapa de su vida.

    En esta desnudez sentimental, Abel muestra claramente sus heridas a la vez que intenta aceptarlas y comprenderlas, enfrentándose a un recuerdo tenue que poco a poco va perdiendo terreno, mientras el frío acecha.

    Retazos de vida ordinaria se agolpan en el poemario como recuerdos, como imágenes soñadas o imaginadas, como una manera de retener la vida que tendría que haber sido y que finalmente no ha sido. La necesidad de comprender pasa por la necesidad de revivir.

    La realidad se muestra abierta y sin adornos en sus poemas como si nos estuviera contando todo lo que arde en su interior a través de su mirada más sincera y clara

    Ya no me muero

    por hacer tonterías.

    Casado.

    Y recién divorciado.

    Y padre de un hijo.

    Compartiendo ilusiones,

    pero sobrio

    desde hace una década.

    Loco perdido

    por mi exmujer y sus ojos

    de aguamarina.

    Peleando, a diario,

    para que no falten

    los garbanzos

    en la mesa.

    Vamos,

    el auténtico

    lado salvaje de la vida.

    -Las horas más duras.

    ¿Puede haber poesía más cierta y humana que esta? Ahí donde el autor muestra sus miedos, sus debilidades, su lucha y su dolor. Algo tan característico en la poesía de Abel, se muestra en su esplendor en este poema, donde resume casi sus dos últimos libros, los últimos años que ha vivido. Y eso, al lector, le llega. Porque está casi escrito como si nos lo contara, porque se muestra claro y transparente y, por encima de todo, humano. La valentía de explicar su interior más íntimo es el sello de este poemario.

    Pero en toda esa amalgama de dolor y lágrimas está la luz de una sonrisa, la sonrisa de su hijo, que le habla, que le da fuerzas y que lo lleva de la mano hasta un futuro prometedor. El tener a alguien a quien amar por encima de todas las cosas hace ver que el amor no ha muerto, sólo ha cambiado de traje, ha cambiado de destino, y la fuerza sigue viva en algún rincón de esa alma herida. Esa fuerza que llena todos los poemas de Algo te queda, por encima de un dolor insufrible y de una tristeza que abruma.

    Hasta que llega la resignación, el saber que las cosas son como son, y aceptarlas, a pesar de todo y por encima de todo, aceptarlas.

    Porque ya te prometiste

    que no necesitar

    ser feliz en la vida

    es tu forma

    de felicidad.

    -Fragmento del poema Jazz en el agridulce blues de la vida.

    Así, después del dolor y el estupor, viene esa aceptación, y el alzar la cabeza con lo que se es y  lo que se tiene, porque es todo lo que hay en nuestro haber que, de algún modo, vale todavía la pena.

    Y en dirección a la poesía,

    vuelvo

    a caminar.

    -Fragmento del poema Estoy de paso en Vozkal.

    Los momentos cotidianos cobran magnitud en los poemas de Abel, porque no es sólo el instante que se está viviendo, es la comunión del instante con las emociones y los sentimientos del autor, de manera que no es sólo un momento, es lo que este momento provoca en él; así, de un viaje en tren sale un mar que se ríe, o de una vídeollamada en una Nochebuena, a veces tan fría, sale la sonrisa de un niño que hace que vuelva a ser Navidad.

    Y los recuerdos se agolpan a la vez que se difuminan casi a la fuerza, porque ahora el círculo se ha roto y el regreso no es a un hogar, a unos brazos, sino a una soledad fría donde uno casi se ve fantasma de esos días. Una vez más, la sinceridad y la humanidad del autor se muestran desnudas y claras, dejando ver que sufrimos, que lloramos, pero que también tenemos el poder de salir de esos agujeros tan profundos que parece que se nos tragan sin ningún tipo de piedad.

    si estos últimos versos te dejan

    con la miel en la boca,

    si el poema ya no es un lugar seguro,

    si ya

    no quiero

    hacer

    juntos

    algo

    bonito.

    -Fragmento del poema Boca Chiusa.

    La presencia del tren, como a veces suele ocurrir en los poemas de Abel, cobra un significado especial; viajes en tren como etapas de la vida. Cada etapa un nuevo tren que a veces ni siquiera sabemos dónde parará.

    Y entre trenes y viajes nuevos e inesperados, transcurre esta nueva etapa de la vida de Abel Santos, que nos muestra, como siempre suele hacer, en lo que mejor se le da: en los poemas. Una vez más, Abel nos presenta un poemario magistralmente escrito, desnudo, directo y claro. La parte más humana de la poesía; en la poesía no todo es luz y estrellas; si la poesía relata las emociones y la vida, la poesía también es soledad y frío, y podredumbre y falta de todo.

    Estoy completamente seguro

    de que los dos

    algo tenemos que ver:

    yo

    escribo

    -te escribo-

    para

    salir

    de la nada

    sin

    llegar

    al

    vacío.

    Un muy buen poemario que abre al autor en canal, mostrando la cara oculta de amor, la desencajada, la inesperada.

    Algo te queda es el último libro publicado de un autor tan prolífico como es Abel Santos, y fue finalista del XXIV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

  • Lengua madre, Alicia Párraga (Ed. En Huida, 2022)

    Lengua madre, Alicia Párraga (Ed. En Huida, 2022)

    Alicia Párraga (El Esparragal, Murcia, 1985), licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Murcia, trabaja como profesora interina en diversos institutos públicos desde 2009. Algunos de sus poemas fueron publicados en la revista digital Bohemia y en los fanzines Carne para el perro y Manifiesto Azul. En 2020 vio la luz su primer poemario, titulado Kairós (Boria Ediciones). Desde entonces ha participado en Los Lunes Literarios (Colectivo Iletrados) y Poetas En Cercanías (Letras de Contestania). Además ha sido traducida al italiano por el Centro Cultural Tina Modotti.

    Lengua madre es testigo de cómo la vida y la muerte van de la mano, nos presenta una estirpe de mujeres hechas de hambre, ausencias y amor, mujeres que acompañan en el primer suspiro y en el último estertor. Estas páginas hablan de lo que el tiempo no puede borrar.

    Nos encontramos ante un poemario en mayúsculas. Una poeta con voz propia y contundente. Un excelente dominio del léxico que hace que sus poemas nos lleguen al corazón, poemas con alma, no sintéticos como bastante de la poesía ‘influencer’ actual.

    LA ESTIRPE DE LAS HOJAS

    Una hoja en blanco. Virgen. Inmaculada.

    Esos somos durante los 9 meses que ocupamos el sagrario

    cálido, acuoso, frágil

    de la mujer que acoge un caos como a su mesías particular.


    En la primera cita,

    sus lágrimas templadas lavan con infinita generosidad

    la piel de la ciruela que aún conserva

    el ardor de su sangre.


    Ese primer vínculo, esa alquimia cotidiana

    prepara la blancura del folio para un reciclado continuo,

    adereza con sal la tinta

    con la que se escriben las historias


    que se escriben al margen de la Historia.

    LA INMOVILIDAD NO TIENE ROPERO

    Diez días de su muerte

    y la penumbra sigue en el cuarto.


    Años atrás, su armario

    se convirtió en botica.

    Los babis de faenar

    y la camisa estampada de las bodas

    cedieron su espacio a camisones de verano,

    de entretiempo y de franela.


    Donde antes hubo pañuelos

    había gasas,

    donde antes hubo ropa interior

    había pañales,

    donde antes hubo una piedra pómez

    había crema para las escaras.


    La resistencia al declive

    la encarnaban un frasco de colonia

    y la caja donde guardaba sus pendientes.

    Puñetazos de coquetería

    en tiempos de postración.

    PASOS

    Los primeros pasos tropiezan

    con un manojo de ansias y titubeos

    ante la incertidumbre

    de una libertad incipiente.

    Los últimos se enredan

    con el miedo

    a la pisada que convertirá

    los huesos en polvo de arena.


    Nadie puede guiar el devenir de esas huellas.

    Confórmate con tender tus brazos

    y ser sostén cuando sea preciso.

    GUSANOS DE SEDA

    La sangre nos salpica desde que nacemos.

    Hinchazón y un coro de aleteos azulados

    acompañan al solista en su debut.


    ¿Qué fue de esas mariposas?

    ¿Emigraron al abrigo de los pueblos del sur?


    Nadie sabe dónde moran,

    qué flores liban,

    qué viento las mece.

    Hay quien piensa que regresan al olor

    de la muerte.

    Se vuelven orugas

    y abrigan con seda

    el cuerpo

    que un día albergó

    su primer vuelo.

    Lengua madre es un poemario para tener en la biblioteca personal, pero primero, hay que comprarlo.

  • Defensa personal, María Laura Guisen (Ed. Liliputienses, 2022)

    Defensa personal, María Laura Guisen (Ed. Liliputienses, 2022)

    María Laura Guisen, nació en la ciudad de Rosario, Argentina, en 1973. Psicoanalista de profesión, ejerce esa práctica en su ciudad desde hace muchos años.

    Ha participado sistemáticamente y también en la actualidad, de diversos Cursos, Talleres de Poesía y de Escritura Narrativa, dictados por docentes y escritores de la ciudad de Rosario y Buenos Aires.

    Ha publicado Relatos y Poesías en medios digitales: Revista Burak, Revista Ají, Emma Gunst.

    Poeta y escritora novel que se estrena con Defensa personal. Poemario que podéis comprar aquí.

    A continuación, tenéis una muestra de su poesía:

    Parece

    Parece una mujer

    que toma sol

    en el borde de la pileta.

    Se acomoda los lentes

    con una mano,

    y desliza

    delicadamente

    la otra,

    rozando el agua.

    Parece una mujer

    que lee un libro,

    hay un movimiento

    imperceptible

    de los labios,

    o quizás

    es un temblor ligero

    en el mentón.

    Parece una mujer

    que está pensando,

    tiene los ojos

    cerrados,

    el ceño inquieto,

    y los pies

    apenas encogidos.

    Parece una mujer

    que habla por teléfono,

    mientras acaricia

    la cabeza tibia

    de su perro,

    que mueve el rabo

    pidiendo atención.

    Parece una mujer

    contrariada,

    lo revela

    un titubeo sutil

    en el cuerpo,

    y la tensión

    evidente

    de la mandíbula.

    Parece una mujer

    que camina

    decidida

    hacia la puerta

    de calle,

    apretando un teléfono

    entre los dedos.

    Parece una mujer

    que sale de su casa

    y se aleja,

    escoltada

    por un perro

    triste

    que aúlla.

    Parece una mujer

    que aúlla

    también.

    ESA PARTE 
    Con frecuencia

    sospechosa,

    olvido los platos sucios,

    y dejo crecer el pasto

    en el jardín de atrás.

    Conservo

    sin explicación,

    frascos de perfume

    vacíos,

    biromes gastadas,

    y una colección

    de medias solitarias,

    perdidas para siempre

    de su par.

    Camino desafiante

    debajo de escaleras

    abiertas.

    Miento

    sobre el estado civil

    y rezo sin convicción,

    ante una posible

    fatalidad.

    Me gusta esa parte

    que, cómodamente

    instalada

    en un sillón,

    acepta

    sin reproches,

    la desazón inquieta

    de los domingos

    y el malhumor

    silencioso

    de los lunes

    que llegarán.

    Poeta detallista en todo aquello que la rodea y en la descripción de lo que la gente a su alrededor va haciendo. Me ha gustado un poema en especial, El nombre. Empieza así:

    Guardo

    tu nombre

    en el hueco

    de mi garganta…

    Sigue ‘acariciando vocales con la punta de la lengua’, una imagen muy bonita del mismo poema. No desvelo más porque no quiero hacer ‘spoiler’.

    La descripción de las huellas de los caracoles sobre la arena de la playa, los movimientos en sentido contrario a las agujas del reloj, la presencia de la madre a través de la imagen de Gala Dalí, la gota que horada la piedra, el caminar paralelo a sus finales, … y muchos versos más que muestran, con gran manejo del lenguaje, cómo la cotidianeidad es también poesía.

    María Laura Guisen nos enseña que Defensa personal es el ‘pistoletazo de salida’ de un gran futuro presente de la joven poesía argentina.

  • Habitar el agujero, Carlos Huerga. (Ed. Amaragord, 2021)

    Habitar el agujero, Carlos Huerga. (Ed. Amaragord, 2021)

    Con un gran dominio del lenguaje, Carlos Huerga nos abre una puerta a la reflexión a través este poemario; poemas de cierta brevedad la mayoría, algunos incluso de un solo verso, que condensan en pocas líneas instante de observación, sentimiento y meditación.

    El poemario se encuentra salpicado de elementos naturales que nos lleva a un juego de luz y oscuridad, a un pasar de los años siempre en el mismo lugar. En cierto modo, me ha llevado como al origen y, a su vez, a darme cuenta de cuántos destrozos hay alrededor… ese agujero que habitamos, en el que nacemos y en el que morimos, tan seco, tan oscuro, tan dañado.

    La primera parte del poemario, Estar, aglutina una serie de poemas que plasman, en cierto modo, el caos, la frialdad e incluso me atrevería a decir que también la podredumbre del mundo en general. A mí, personalmente, su lectura me arrastra hacia aquella parta más oscura de la vida y del mundo: el hambre, el frío, el cemento que se contrapone a la naturaleza, la crueldad.

    Hay cierto vocabulario que se repite en esta primera parte que nos marca un poco el camino de lo que está contando: ceguera, frío, nieve, hueco, arder… palabras que crean una atmósfera casi en ruinas y seca, mostrando un entorno cruel y hostil que puede venir de nosotros mismos; ¿somos acaso nosotros la causa y el efecto de esta desolación?

    En esta primera parte se es, se habita. Uno se encuentra en este mundo y narra lo que es y lo que siente. Podría ser incluso un punto descriptivo muy sutil de un entorno, como ya hemos dicho, hostil y maltratado.

    En la segunda parte, Mirar, paradójicamente, se insiste en la ceguera, a pesar de estar viendo. Y es que una ceguera mucho mayor, una ceguera que no implica que no veamos, sino más bien que no miramos.

    Referencias a elementos naturales, alimentos naturales, madera, agua, sol… pero sin abandonar ese punto oscuro de los anteriores poemas.

    Sigue apareciendo la oscuridad, y la herida parece abrirse desde dentro y hacia adentro, a menudo causada por un grito que no se escucha, por una desesperación cansada; uno es consciente que el mal habita, que el mal está hecho, y no hay remedio.

    Finalmente tenemos una tercera parte, Ver. Una parte que podria resumir con un verso:

    los ojos son un corazón enfermo.

    Vemos, pero lo que vemos no está bien y, incluso, no existe. Los cambios se han sucedido para dar lugar a un agujero sombrío y húmedo, donde todo termina y empieza en sí mismo, sin dar opción al crecimiento.

    Las imperfecciones pueblan el mundo y la vida, los errores que conocemos, y debemos ser capaces de ver, de darnos cuenta que puede llegar un futuro, que quizás el agujero se puede salvar, aunque no alberga excesiva esperanza.

    Realmente, este libro de Carlos Huerga me parece a la par complejo como transparente. Creo que nace de cierta desolación, e intenta ser una vía para abrir ojos, a pesar de decir que no vemos. Intenta mostrar que lo oscuro puede tener un lado de luz, si se enciende la palabra en el instante y el lugar correcto.

    Es un libro que considero que se debe leer varias veces para llegar realmente a su fondo, y de hecho, termino esta pequeña reseña pensando que me quedan muchas cosas por descubrir de estos poemas, pero para eso os recomiendo que lo leáis y saquéis vuestras propias conclusiones.

    Os aseguro que no os dejará indiferentes; remueve algo por dentro, no sé muy bien el qué, pero remueve. Casi duele.

    Carlos Huerga es Doctor en Filología Hispánica por la UAM, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la UCM. Trabaja como profesor, y da talleres de escritura y Clubs de Lectura. Escribe n blog de crítica literaria y cultura, y es autor de Un hombre en el umbral (2010, Amargord), Road Movie (2012, Amargord) y Habitar el aguejero, que es su tercer poemario.