Categoría: Reseñas

  • Estancias y reencuentros de Francisco Torres Monreal (Libros del innombrable, 2022)

    Estancias y reencuentros de Francisco Torres Monreal (Libros del innombrable, 2022)

    Francisco Torres Monreal (Ribera de Molina, 1943), catedrático de Filología Francesa en la Facultad de Letras de Murcia, España. Prof. invitado en numerosos CPRs y universidades españolas y extranjeras. Dramaturgo e investigador, especialmente de teatro contemporáneo: Beckett, Genet, Giraudoux, Prévert, Arrabal… Ha enseñado lengua y literatura españolas en las universidades de Rennes y Tours (Francia) y semiótica y traducción literaria en las de Murcia y Alicante; ha sido becario de la Fundación March (París, curso 1972-73), del Gobierno francés (París, verano,1985), de la Fundación Esteban Romero (Moscú, invierno, 1986), del Gobierno de Canadá (Québec-Montréal, verano, 2005); es traductor del francés de Baudelaire y de poetas franceses y francófonos contemporáneos —de los que ha publicado cuatro antologías, una de ellas, Diez poetas canadienses, en Libros del Innombrable—. En el ámbito del teatro de vanguardia goza de un reconocimiento internacional. De su treintena de libros y estudios críticos, publicados en Editum, Cátedra, Destino, Alianza Editorial, Espasa-Calpe, Fundamentos, Reichenberg, destacamos Historia básica del arte escénico (17ª edición), la versión de Semiótica teatral (3ª edición) y la edición en 2 vol. del Teatro completo, de Arrabal (2ª edición). En el ámbito de la creación dramática es autor de Baudelaire maldito (estrenada en el Teatro de las Artes, de Buenos Aires), Guernica y después (estrenada por el Teatro Real de Córdoba, Argentina) y otras obras (publicadas en ed. Fundamentos).

    Torres Monreal nos presenta un poemario, Estancias y reencuentros, dividido en ocho apartados: En la Grecia eterna, Con Notre Dame, La bahía cercada por los montes, Variaciones sobre un reencuentro fugaz en el monasterio, Estancia en Auschwitz, La aldea reencontrada, La estancia confinada / Vislumbres de la realidad y En el jardín de Baudelaire. Cerca de doscientas páginas para saborear diversas maneras de enfrentarse a la poesía, pero para disfrutar de todas ellas. Baudelaire, como no podía ser de otra manera, sobrevuela en parte importante de esta obra, aunque sin dejar de lado los poemas que toman como escenario la aldea de su infancia, un paseo por la Grecia Antigua, o los descarnados recuerdos de la historia y presente de Auschwitz.

    Me pregunto si fue todo un enredo

    de causas y de efectos,

    de miedos y conjuros

    en tiempos y lugares que creemos abolidos

    o

    si no ha muerto aún la bestia,

    si está solo dormida o al acecho.

    Me horroriza pensar

    que en los campos del crimen

    la hierba apague el eco de la sangre

    y los años convoquen el olvido.

    Me horroriza pensar

    que enturbie los caminos otra noche

    y que el miedo asesine la piedad.

    Me horroriza pensar

    que algunos manifiesten

    que todo fue un invento

    y apoyen con su voz y con sus gestos

    a los que hablan de patrias mancilladas.

    La relación que mantiene Torres Monreal con su entorno, desde su infancia hasta nuestros días, es importante para entender su poesía y sumergirse en diversas geografías del mundo. Las variadas impresiones de viajes, paisajes y estancias, de experiencias vividas y de lecturas le dan un toque íntimo y personal que hacen de este libro una obra a tener en toda biblioteca.

    Por otro lado, algunas personas podrían criticar la presunta falta de un hilo conductor entre los diferentes apartados. No es mi caso, creo que la riqueza de este poemario se encuentra en la diversidad de lugares, tiempos e influencias que saltan a la vista mientras lo vas leyendo.

    Tengo que agradecer, finalmente, a Libros del Innombrable haberme dado a conocer a Francisco Torres Monreal y quiero hacer mías las palabras que un comentarista hizo sobre su otro libro Introducción básica a la poesía (ed. Cátedra, 2019), porque pueden aplicarse a Estancias y reencuentros: «Imposible no amar la poesía tras la lectura de unas páginas de esta obra luminosa y accesible a todos los lectores. Haz la experiencia y te convencerás».

    Contempla esta mañana el mar en la bahía,
    su danza de incontables fuegos mínimos,
    el ritmo inagotable de su aliento.
    Te conmueve ser parte en este día,
    desde tu ser escaso,
    del prodigio de tanta plenitud.

    Recuerda, apoya a las pequeñas gran editoriales que, con mucho esfuerzo, nos acercan estas pequeñas joyas. Para comprarlo, aquí

    En cubierta dibujo de M.ª T. T. Ramos

  • Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Yuray Tolentino Hevia (Güira de Melena, Cuba, Enero 31 de 1975). Poeta, guionista, curadora, crítico de arte y productora. Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha cursado diferentes cursos de arte, guión radial y de producción; y guión de programas infantiles y juveniles en la  EICTV de San Antonio de los Baños. Miembro Fundador del Taller Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obra suya ha sido publicada en diferentes revistas, periódicos y antologías de poesía y narrativa en Cuba, España, Argentina, Chile, Estados Unidos, Italia, Indonesia, India, Francia, Puerto Rico, Canadá, Alemania, Bélgica, Colombia y México. Ha obtenido diferentes premios y menciones en Cuba y el extranjero. Finalista del I Concurso de Literatura Hiperbreve Canibaal, España, 2016; seleccionada en la Antología Internacional por el 10mo. Aniversario del Evento Grito de Mujer, República Dominicana, 2020; Concurso “100 Palabras de Corazón”, seleccionada para formar parte de la antología, España, 2021. Premio Internacional “Tulliola – Renato Filippelli”, 2020, Italia. Mención de Mérito en la III Edizione del Premio Internazionale di Poesia e Fotografia “Diversità come Ricchezza”, Italia, 2021. Premio VIII Edición del Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo-Antonio De Ferrariis”, 2021, Italia. Primer Premio en Poesía del Concurso Internacional de la Foundation Literary International (Cuba–Holanda), 2021. Mención de Mérito en el II Concurso Internacional de Poesía “Poetas por la Paz y la Libertad”, 2021, Italia.  Concurso “Putaendo en 350 palabras”, seleccionada para formar parte de la antología, Chile. Colaboradora del proyecto “Sembrando Versos” del Ministerio de Cultura, Fundación Arte – Cultura, Colombia. Participó en el proyecto Rucksack, A Global Poetry Patchwork 2020 – 2021, Italia, en el 3er. y 4to. Encuentro Mundial, Virtual, de Poetas y Escritores, México, 2021 y en el II Encuentro Virtual Internacional “Arte y Literatura como terapia”. Embajadora en Cuba de Arte Poética Latinoamericana (A.P.L.) en Cuba desde el 2021. Ha curado más de 40 exposiciones personales y colectivas. Como curadora participó en la Bienal Internacional de La Habana en el 2009, 2015 y 2019. Coordinadora en Cuba de la Revista Orbe México desde enero 2021 y del Evento Internacional Grito de Mujer desde el 2019. Subeditora de la Revista Rácata, Miami. Colaboradora de las revistas: Entre Paréntesis y Es_kupe, ambas de Chile; VerbumPress; Revista Literaria y Artística Poetas por la Paz y la libertad y el Quadernetti Poetici Tabula Rosa, todos de Italia y el  International Writers’ Journal de EUA. Realizó la página Letras de Cuba de la Revista Letras de Parnaso del 2017-2021, España. Tiene publicado los libros de poesía “Puertas, boleros y cenizas” y “Yo también soy ellas”, en el 2019 y “Entre el casco y la mala idea” (crónicas de Artes Plásticas), en el 2021. Trabaja en la EICTV como productora.

    El poemario Puertas, Boleros Y Cenizas dibuja página a página la esencia de su autora. Sencilla y profunda nos habla de su familia , amigos y su andar por el amor…a su país y sus sueños. Ganó el Premio Tulliola Renato Fillipelli (Italia) el año 2020, como mejor libro en lengua española.

    Un libro dividido en tres secciones, siguiendo el título del poemario: Puertas (Puertas interiores con 19 poemas, Puertas de salida con 13 poemas), Boleros ( Tiempo de boleros con 22 poemas) y Cenizas ( Cruz de ceniza con 14 poemas).

    La poeta Tolentino nos comenta en la contraportada:

    A los 44 años estoy teniendo mi primer hijo. Hijo que llegó a mi vida siendo una niña, con tan solo 8 años. Recuerdo que a escondidas llevaba una libreta de escuela para todos los lugares; libreta que en las noches dormía debajo del colchón. Hasta que un día mi mamá me sorprendió y con mucha pena le tuve que decir que escribía «poemitas», no porque tuviera novio sino porque eran palabras y oraciones que una voz me decía en la cabeza. Dije que iba a ser poeta y escritora, un viejo oficio que en mi árbol genealógico -hasta donde sé- nadie ha trabajado. Por supuesto que mi madre me llevó al médico… de ahí pasé al sicólogo -por las voces-; sola se dio cuenta que perdía tiempo y dinero en llevarme a los doctores, porque las voces no callaban; y aún hoy -a dios gracias- me hablan. Mi madre fue mi primera lectora, aunque no entendía mucho de lo que le leía, y todavía -a veces- le leo.»Puertas, boleros y cenizas», es el hijo que no pude tener. Poemas escritos durante años; por edad… les tocaba a ellos ser los primeros. Mi madre está presente, sin ella, no sería quien soy. La familia, la pérdida de quienes he amado, el amor y mi Isla, van conmigo siempre en la maleta. Vivir rodeada de agua tiene su magia, solo por mar o aire puedes escapar de tus fantasmas. Estoy enferma de insularidad, y creo que es una «enfermedad común» en muchos cubanos… vivan donde vivan.

    Para que podáis disfrutar de su poesía, os copiamos un poema de cada sección y una grabación posterior donde podréis escuchar a Yuray Tolentino Hevia:

    Puertas interiores

    vivo lejos de los caminos
    que dan al mar
    en un barrio pobre
    y con los sueños descascarados.
    un suicida emigró a Ítaca
    terminó disfrazado de duende en Winsor. otro suicida -quizás el mismo-

    no huyó de su cueva
    se conformó con cambiar el cuerpo por panes y peces.
    vivo a retazos.
    en una casa sin jardín
    llena de ventanas
    sin amor, y con las alas amarradas al poste del tendido eléctrico.

    Puertas de salida

    en mi pueblo los abejorros sobrevuelan las farolas.
    manchan las calles aplastados por los que se levantan temprano. abejorros de alas rotas

    como descifrar las tormentas
    que se adueñan de mis días
    cuando la vida hace trampas
    y no puedo regresar al vientre materno único sitio donde los golpes se desvanecen.

    en mi pueblo el hastío y los abejorros reproducen el influjo de la patria
    que nos contempla orgullosa.
    en el discurso que nos formó

    las ideas se adhieren a los fogones apagados.

    Tiempo de boleros

    lágrimas negras

    mis manos lloran lágrimas negras
    sin que nadie sepa la clave.
    desde la carencia de la mesa
    escriben a los amigos que fueron quedando los que no quisieron clasificar las ilusiones en expedientes secretos

    los que lucharon contra la monotonía. sueños colmados de bendiciones
    sin esperanzas.

    mis manos se creen marpacíficos ríen de su desproporción.
    temen, temen quedar atrapadas bajo otras manos, y sangrar.

    caer en el olor de los frijoles negros
    y regresar un día, y otro día, y otro día por nuevos olores a la cocina.

    mañana llorarán el dolor profundo de cuando frente al espejo
    solo acomodaban la ropa al cuerpo. están envejeciendo

    de prisa, y con otro esmalte de uñas

    que también la harán sufrir.

    Cruz de ceniza

    te devuelvo los libros que compramos, juntos el televisor
    cada pelea
    -las ganadas y pérdidas-

    pero me quedo…
    me quedo con cada minuto en que volamos los viajes a la playa
    y el gato
    porque aparte de que es mío
    lleva tu nombre.

    Si os apetece escuchar alguno de sus poemas en su propia voz, lo podéis hacer aquí.


  • Anamorfosis de Francisco Jota-Pérez (Ed. Liliputienses)

    Anamorfosis de Francisco Jota-Pérez (Ed. Liliputienses)

    Según Eduardo Galeano, escritor uruguayo, en su ensayo ‘Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina’,

    Escritor es quien escribe libros, dice el pensamiento burgués, que descuartiza lo que toca. La compartimentación de la actividad creadora tiene ideólogos especializados en levantar murallas y cavar fosas. Hasta aquí, se nos dice, llega el género novela; éste es el límite del ensayo; allá comienza la poesía. Y sobre todo, no confundirse: he ahí la frontera que separa la literatura de sus bajos fondos, …

    Con Anamorfosis, de Francisco Jota-Pérez, hemos llegado a los bajos fondos. Estamos ante uno de los libros más radicalmente originales que se puede encontrar en el mundo de la poesía española actual publicado por Ediciones Liliputienses.

    Una anamorfosis, según la Real Academia de la Lengua, es «la pintura o dibujo que ofrece a la vista una imagen deforme y confusa o regular y acabada según desde donde se la mire.»

    Francisco Jota-Pérez (Barcelona, 1979) es novelista, ensayista, guionista, poeta y traductor. Autor de las novelas  Aceldama (Origami, 2014), Pasaje a las dehesas de invierno (Esdrújula, 2015), Teratoma (Orciny Press, 2017) y Endo (Orciny Press, 2019), los poemarios Napalm Satori (premio Ignotus de poesía 2010) Máscara: Muerte: Rojo (Albis Off, 2012) y sólidO_Celado (El Transbordador, 2018), el poema largo «Luz simiente» (El Transbordador, 2017), los ensayos Polybius (Antipersona, 2016) y Homo Tenuis (Gasmask, 2016 / El Transbordador, 2019), los cómics Antígenos de Gaia (Saco de Huesos, 2011) y L’Oracle (Extinció Edicions, 2021), y el cortometraje Nuestra amiga la luna (mejor corto de ficción del Festival de Cine de Málaga 2017 y mejor obra de Género y Vanguardia del Festival Internacional de Bueno Aires – Bafici 2017); ha traducido al castellano la obra de filósofos como Eugene Thacker y Alberto Toscano, colaborado con el artista plástico Paco Chanivet en sus obras Interregno (Fundació Joan Miró, 2019) y Palimpsesto (Real Academia de España en Roma, 2020), y aportado textos para los últimos trabajos discográficos de la
    banda de doom metal experimental PYLAR .

    Anamorfosis (una utopía) es una escenificación poemática en tres actos:

    Primer acto:

    Fíjate en ese punto oscurísimo, cómo sus bordes recortan el entorno y así aparece y permanece y ha estado ahí desde que empezaste a mirar.

    Segundo acto:

    Abraza el monolito de arcilla blanca que se erige ante ti, surge de la negrura y titila, entra y sale de la ausencia de luz.

    Tercer acto:

    Escucha. Colonias de hongos se han instalado en ti y entonan parlamentos bajo los que subyacen otras entonaciones, contrapuntos al relato principal, que rescatan de los olvidos del temperamento…

    Anaformosis es un conjunto de frases con una perspectiva distorsionada que necesita del esfuerzo del lector o lectora para reconstruir la imagen final a través de un neo lenguaje poético.

    Si te intriga, cómpralo aquí.

  • En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    Silvia López Ripoll, licenciada en Filología Hispánica y máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera, es profesora en Estudios Hispánicos de la Universidad de Barcelona desde 1992 y autora de diversos manuales para el aprendizaje de la lengua. En este tiempo prolongado es su primer libro de poemas.

    En un momento en que la poesía urbana gira dentro de nuevas órbitas experimentales, a veces cercanas a un prosaísmo confesional, la poesía de Silvia López Ripoll se planta y se aleja al mundo de la naturaleza con una visión trascendente del paisaje donde busca el respiro de lo humano y lo vital lejos de la claustrofobia de la ciudad, como si el exterior fuera también un marco o espejo de lo interior. Una poesía sencilla, directa, meditativa, de retorno a las raíces más hondas. Poesía del tiempo, de la memoria, de la vivencia; un paisaje a veces cercano al románico, de salmos, oraciones, códices, con una espiritualidad también cercana a los eremitas y monjes de los monasterios del pasado, “con horizonte antiguo”, como dice. La esencia perdura en lo que vive, canta, sueña, duerme o respira.

    La poeta, en un poema pórtico, “Frontera”, abre una puerta-bisagra donde una figura humana como en el Vitruvio de Leonardo extiende sus brazos y mira a sus espaldas y de frente para ver entre “dos mundos”: de espaldas, la noche que duerme –el bosque-; de frente, “un camino que incita a despertar”, y, entre ambos, en la frontera, la palabra creadora, luminosa. El tema de la escritura reaparece a lo largo del libro: “la mano que escribe”, “el cobijo en la palabra”, “la niebla es una frase”, “nosotros intentamos la palabra”…, y al mismo tiempo se asevera que “un poema es un producto inacabado”. Los títulos de los poemas, compuestos por un solo sustantivo, se enfocan también a condensar sentido y a plasmar la inmediatez de un mundo cotidiano a menudo envuelto en la atmósfera de la memoria y el sueño. Lo que es y lo que ya no es, pero está; lo que fue, pero permanece bajo un trazo o un símbolo; lo que se renueva y vive y deja una realidad que persiste.

    La poeta da rienda a sus versos que recuerdan la distribución de ciertas líneas de William Carlos Williams, Robert Creeley o Louise Glück, y se orienta por rutas del paisaje y la memoria donde las colinas, la piedra, la ermita, las campanas, los pájaros, los árboles, el agua, el aire, son motivos de reflexión y meditación; una meditación que surge del silencio y vuelve a él mientras el lenguaje va modelándose con una adjetivación de tono machadiano o becqueriano: el olivo viejo, el vuelo breve, las áridas tierras, los caminos nuevos, los atardeceres claros, el campo baldío, el destello amargo, las barcas lentas, las torres derrumbadas. Un paisaje otoñal, crepuscular, sereno. Y lucen entonces los semas del cuerpo y sus vivencias y sus metáforas, con su ritmo lento: del corazón, del sueño, de lo dormido, de la ruta, del amor, del vacío, de la infancia, del recuerdo. Y el tiempo aparece dilatado, como si fuera elástico, lento, el silencio alargado, el tiempo prolongado. Algo que se refleja también en las segmentaciones de elementos que se enlazan como cuentas: “un día y luego otro”, “gota a gota”, “gira y avanza”, “va y viene”, sin dejar de lado cierto regusto por la definición y la aseveración: “nada es definitivo”, “la vida es honda compañía”, “Hoy el bosque es un desierto”, “viajar hacia los otros es / alterar el silencio”, “el viaje es real”, “no puedes huir”, “la felicidad se desmorona”, “La eternidad abre la puerta al caminante”. Se va creando así un paisaje suave como las acuarelas, a veces incluso como una fotografía o un bodegón, o una instantánea fílmica, donde las vivencias retornan de nuevo, encadenadas a la luz serena del día o al “guiño” de las estrellas. Silvia López Ripoll va nombrando un mundo, poniendo lindes a un área propia en la que nos adentra.

                Al mismo tiempo que otras poesías se dilatan con los ruidos de la ciudad o se rompen en sus abismos interiores o aúllan en su temblor cósmico o con la violencia relampagueante de los magmas, Silvia López Ripoll ensaya en una forma propia la palabra serena, tranquila, tocada por el silencio ancestral y la gracia: el silencio de los eremitas y los contempladores, los meditadores, los que caminaron por el paisaje y encontraron en él ciertos tintes emotivos, imaginativos: Bashô, Whitman, Rosalía, Machado o Wordsworth. No solo para ver, sino para hacer memoria. “Poesía es recordar en tranquilidad”, había escrito el gran maestro inglés. El libro y su ritmo, creado cuando se ha realizado ya un gran tramo del camino, no se ancla en el atrás, sino que busca tras las huellas su futuro. No es el “tiempo postergado” o aplazado de Bachmann, sino un tiempo en un silencio dilatado, prolongado.

    Frontera

    Como una puerta abierta

    que escribe en sus aristas

    la línea de dos mundos

    así los brazos se extienden

    de espaldas

    la noche que duerme

    en la profundidad del bosque

    de frente

    un camino que incita

    a despertar paisajes

    y en la frontera

    la palabra

    bisagra de amor

    y de horizonte.

    Guiño

    De día

    bajo las esferas

    las palabras cantan

    su movimiento

    un sí y un no

    y en el péndulo

    tu decir

    sombra sol sol sombra

    es una palabra

    de noche

    bajo las esferas

    el péndulo duerme

    su hilo desciende

    sobre móviles ondas

    de palabras errantes

    nadie dice completamente

    la verdad

    y la estrella te guiña el ojo.

    Memoria

    Largo pasillo de piedra

    como tiempo inmóvil

    y en la ventana

    fino alabastro

    traspasa la luz

    tan nítida

    que extiende por los muros

    la memoria

    ábside

    donde danzan

    las aves

    y en nosotros

    quién sabe quién danza

    en nosotros

    qué códices secretos

    qué salmos y antífonas

    in saecula saeculorum.

    Vaivén

    De piedra y de campana es la ermita

    con tejado gris

    de piedra y de campana

    con un olivo

    de bronce y de reflejo es su péndulo

    con lágrima suspendida

    de bronce y de silencio

    con vaivenes quietos

    péndulo pesado y denso

    hecho de oscura respiración

    tan completamente solo

    que está dispuesto a caer

    si pudiera moverse por la tierra

    descendería desde lo alto

    como el alma que no quiere tener miedo

    pero aún no

    no mientras su agitación no sepa

    si es por felicidad o por tristeza

    o por una larga espera

    de piedra y de péndulo es la ermita

    y de un olivo viejo que sacude las hojas

    bajo el vuelo de las aves

    allí los solitarios llegan

    despacio

    porque el sendero es empinado.

    Bodegón

    Maduran las uvas en la parra

    cambiando en formas y color                                      

    sin repetirse

    crecen ajenas al destino

    que la mano del hombre les aguarda

    entregándose a matices sin lamentos

    acaso una

    dando sustento al pájaro o al suelo

    deja caer el peso de su brote

    no hay dos exactas

    tan solo se asemejan

    van inhalando la vida mutuamente

    sin preguntarse por el vacío que inició

    su movimiento

    y en vino convertidas

    ceden de nuevo al hombre sus virtudes

    uniéndose una a otra en su esencia

    así comprende la tierra

    entre los frutos de su reino

    sin encerrar

    como labriego o místico bodegón

    imágenes estáticas de un mundo interpretado

    aun así

    qué desconcertante es la naturaleza

    cuando cautiva

    como el arte

    se refleja encadenada a sus estrellas.

  • Trifulca en la azotea, de Irene Zalba Cabanillas (Ed. Autografía)

    Trifulca en la azotea, de Irene Zalba Cabanillas (Ed. Autografía)

    Tras esa portada colorida y viva nos encontramos una serie de poemas, textos en rima, algún relato e incluso ilustraciones realizadas por la propia autora, en los que se nos desgranan diversas emociones, sensaciones y sentimientos.

    Desde un punto de vista interior y subjetivo, Irene deja pequeños textos en los que se cuentan vivencias y sentimientos de una manera clara y cercana. Algo curioso es que el libro no tiene índice, los escritos, salvo alguna pequeña excepción, no llevan título, y no hay un orden marcado o establecido de lectura. Eso nos lleva a que el lector pueda encontrar una emoción, una sensación, y que pueda leer los textos de manera independiente.

    Tanto la ilustración de la portada como el título Trifulca, ya nos lleva a pensar en una mezcla de cosas en cierto desorden; vendría a ser un reflejo de libro: ideas expuestas de manera consecutiva, pero independientes entre ellas, dejando pequeñas perlas de sentimiento en cada página.

    Así, nos encontramos con poemas de amor y ausencia

    Entre pared y pared dejé mi sonrisa

    para que, al pasar, mirarla consigas.

    Déjate ver con el alma rota,

    trozos enlazados, besos en tu boca.

    Poemas que nos hablan de pasión:

    lo que hemos vivido, nadie lo va a tener,

    como ese doble golpe que das a mi corazón

    cuando aprietas mi piel con tanto furor.

    Nostalgia, soledad y tristeza

    Aun dejándolo marchar, mi corazón sangra cada vez más.

    Respiro, recuerdo, intento contener mi más triste aliento.

    Huellas secas en mi piel,

    labios hartos de esperar

    lágrimas dibujadas con pincel,

    es un recuerdo, nada más.

    En el fondo, es un poemario vital, en el que se reivindica el amor, el buen hacer, la luz… las cosas positivas, a pesar de exponer en muchos de sus textos, emociones cercanas al dolor, la soledad, el vacío, el olvido o la pena, siempre siempre ofrecen ese contrapunto que reclama más dedicación y más sentimiento en todas las cosas que se hacen y viven:

    Demos más abrazos sinceros, más besos mojados,

    cuidemos de los nuestros, y amemos lo que hacemos.

    Sintamos ese primer café de la mañana, esa brisa lejana

    miremos a la luna, como si de una extraña se tratara

    rompamos barreras impuestas al amor

    sellándolas con nuestro más puro valor.

    Como opinión personal, decir que me ha parecido un libro luminoso y esperanzador. Expone instantes o emociones tristes, ciertamente, pero en líneas generales, me parece que siempre hay un pequeño rescoldo de luz que aporta esa esperanza tan necesaria. Es un libro que, además, se puede abrir por cualquier página y encontrar un escrito con el que, seguramente, el lector se sentirá identificado, porque si algo prima en este libro de Irene es, sin duda, que los escritos tocan prácticamente todas las emociones humanas.

    Trifulca en la azotea es un libro diverso, cercano y escrito con una sencillez que hace que su lectura sea tranquila agradable y plácida.

  • Sodio, de Rebeca Tejedor (Ed. Platero, 2022)

    Sodio, de Rebeca Tejedor (Ed. Platero, 2022)

    Después de haber leído y releído Sodio, he llegado a la conclusión que voy a hablar poco de Sodio, porque creo que no le haría justicia, y lo mejor que podría deciros es que leáis este libro, porque de él se aprende, con él se siente, se llora, se teme, se vive, se explota, se cede.

    Crudeza, belleza, vida y dolor. Sodio nos abre las puertas a una intimidad herida pero valiente, a una fuerza innata que se coloca frente al espejo y se atreve a seguir e insistir, aunque se sienta en pedazos, porque, aunque sea en pedazos, sigue siendo. Y sabe que ha de ser.

    Carente de género literario, casi me atrevería a decir que Sodio es un género en sí mismo, este libro es un camino vital con todas sus vertientes, desde el ámbito emocional. Sodio duele; despierta un llanto amargo que se oculta en la garganta, porque el sol brilla fuera, más allá de esta sala fría, y los días se siguen sucediendo sin pausa, y quizás no es el momento para que salga, pero ahí está, clavado como la flor que se deshoja antes de tiempo, pero que nunca llega a perder el último pétalo.

    Sodio, de Rebeca Tejedor. (Ed. Platero)

    Desesperanza y esperanza se dan mano de una manera muy sutil, mostrando debilidades y a su vez coraje, aunque todo con un fino velo de desconcierto, que hace que una busque en las profundidades de su propio seno, la propia identidad antes de que se desvanezca.

    Trato de recomponer el fuego con las astillas dispersas, pretendo hacer que sobreviva la llama sobre un manto de agua dormida.

    A lo largo del libro a veces aparece una ventana a un pasado, a un tiempo lejano; como si revivir esos tiempos fuera una manera de, o bien aferrarse a la vida, o bien recordar y revivir lo que una ha sido o vivido, antes que se olvide del todo. Es una manera, en cierto modo, de saber que esa vida sigue en algún lugar, aunque haya cambiado el paisaje y el aspecto. Esa vida sigue ahí, aunque quizás esté algo dormida y sujeta por otras manos.

    Sodio es una palabra que no se nombra, pero que se clava; y una vez el lector ha descubierto esa cabeza de hormiga, el libro se convierte en un mar, en un oleaje de subidas y bajadas, en un ir y venir entre sillas naranjas y líquidos que se cuelan en el ánimo hasta empaparlo.

    Vuelvo a casa con el cuerpo lleno de líquido y un encuentro de almas que me hace pensar que hay algo más que carne en esta vida. Aprovecho para llenar el estómago antes que la propia boca me lo prohíba. /Tengo la cara cuarteada, las manos cruzadas y el pecho abierto/.

    La dicotomía negro-blanco se abre paso como emociones transitorias que no dejan de repetirse, como la vida misma. Todo es un vaivén sensitivo y emocional, que empieza siempre en el impulso de decir sin decir, pero diciendo todo con palabras veladas, preciosas metáforas, hirientes espadas que a veces se tornan de seda y en lugar de herir, acarician el alma, porque a veces la fuerza decae, y es entonces cuando es más necesario acariciarla, aunque sean las propias yemas las que lo hagan, o una mirada tras una bata blanca.

    El viaje me está resultando más intenso de lo que pensaba desde que empezó el trayecto tengo las profundidades del mar Egeo sobre las córneas y todo su absoluto velado en negro se me desborda. Mi absoluto es la cabeza de la hormiga, lo relativo es que ella vive y yo no estoy muerta.

    Rebeca Tejedor

    A veces, Sodio se intuye como una necesidad, para que pueda al fin vaciarse y dejar de ser sólo huesos; para soltar aquel peso negro que que cuando rueda siento su cosquilleo, pero nunca me río.

    /Camino en círculos sobre mi pecho, veo a Octubre deshecho entre mis pulmones, tengo un grito en los labios, pero ya no hay aire…/

    Son momentos concretos que responden a instantes que despiertan impulsos que han de soltarse, y lo hacen con una extrema sensibilidad y con hermosas imágenes que dejan un sabor a sal en la garganta; cosas tan propias del estilo de Rebeca que la hacen absolutamente inconfundible.

    Sodio es beso en la herida y sal en la cicatriz. Amarse a una misma a pesar de no sentirse (entera), como un amanecer que no encuentra el sol, aunque el calor empieza a hacer mella en la piel y la mirada.

    La fragilidad se muestra sobre el manantial de las venas que fluyen apartadas del riego para ser agua: tus ramas enredadas, mis hebras sueltas: tus nidos espesos, mis cantos vacíos. El mundo ha sido retenido en un suspiro…

    Sodio es la crudeza y la belleza; belleza que nos llega por ese lirismo delicado y mágico que escapa de la pluma de Rebeca sin apenas haber sido pensado o retocado; una vivencia que nos lleva al ámbito más íntimo de Rebeca, con su particular oleaje emocional y esa esencia de salitre.

    Exhalo, escribo y huyo. No quiero el aliento que bajo sus párpados trae dos ojos muertos.

    Sodio es uno de los libros más especiales que ha caído en mis manos. Aunque no lo parezca, la autora se abre en canal para mostrar su heridas más profundas, las que gritan a pleno pulmón con una voz que susurra, de manera casi imperceptible, pequeñas esperanzas en las que no se tiene demasiada fe, pero se quiere creer.

    Es un libro que se tiene que leer, despacio, con el pecho abierto, sintiendo en la piel cada aguja, cada destello de luz brillante y cada anochecer silente. Sodio es un libro magistral que marca un antes y un después en la trayectoria de Rebeca Tejedor; sin duda alguna, la autora ha cedido a sus impulsos más personales para regalarnos un libro que no deja indiferente a nadie, que atrapa para no soltar.

    Rebeca Tejedor vive en Madrid y es Sensei de poesía japonesa, poeta y redactora y editora de la Revista Abierta de Poesía Poémame. Con una escritura sensitiva e impulsiva, publicó su primer poemario en el año 2017, La esencia está en el aire. Cinco años después, nos sorprende y nos gana con Sodio; un libro que tardó años en tener la forma definitiva y, sin duda alguna, un libro que recomiendo indiscutiblemente.

    ¡IMPORTANTE SI VIVES EN MADRID O ALREDEDORES!

  • Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Hoy tratamos dos libros en uno. Por un lado, un poemario ilustrado; por el otro, una ilustración poemada. La autora es Raquel Cané, (Santa Fe, Argentina, 1974), diseñadora gráfica por la Universidad Nacional del Litoral, ha diseñado las revistas Humor y Sex Humor en La Urraca, asistido la dirección de Arte de Rolling Stone y dirigido el Arte de Ediciones B, Argentina. Desde 2001 ilustra y diseña de forma independiente portadas de libros para Random House Mondadori (Argentina y México), Lo que leo, V&R editoras, Capital Intelectual, Jus, Malpaso y La brujita de papel, entre otros…

    Este libro es una novedad de Ediciones Liliputienses, con él se inaugura la colección de Poesía ilustrada. No penséis que por ser un libro ilustrado, es un libro exclusivamente para niños, aunque cualquier niño puede acercarse a él. En Barba Azul, Cané logra combinar poesía e ilustración creando un nuevo idioma de comunicación entre la autora y los lectores y lectoras. Una historia que comienza con un ogro

    Hubo una vez un hombre que necesitaba una esposa.

    Hubo una vez una mujer que necesitaba un abrigo.

    ¿Y el amor? No sabía, sí conocía la carencia

    que domina a la princesa en una relación no igualitaria

    Todo lo mío será tuyo si no lo cuestionas, dijo él.

    Ella no tenía más que ofrecer que hacerlo feliz

    y que nos transporta a los clásicos cuentos infantiles. El final, bueno, eso os lo dejo a vosotros y vosotras.

    Las preguntas abundan, se pueden sentir en el viento.

    ¿Dónde conseguirlo? Aquí

  • Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Aquest poemari, que va veure la llum el passat Juliol de 2020, es mostra dividit en tres parts amb títols molt clars, que marquen el camí cap on ens duran els poemes. Només amb un cop d’ull, ens podem fer una petita idea que aquí trobarem foscor, però també llum i, com no, una cosa força habitual en la poesia d’en Marc Freixas, amor per la llengua i la terra. Però anem a pams.

    En línies generals, la poesia d’en Marc és una poesia viva, extremadament lligada als sentiments, a les emocions, al món interior. Sovint, els seus versos són finestres cap a un mateix, i això la converteix en una poesia profunda i intensa, que sap tocar precisament aquella tecla tan íntima i fer florir, així, les emocions més privades.

    En la primera part, Si em troba la foscor, l’autor ens acosta a la part més fosca, tan necessària a vegades per tal de trobar la llum:

    De vegades és necessari penetrar la pròpia llum que ve de dins per arribar a descobrir on s’amaga la foscor.

    Ens convida a fer un viatge interior, a través de les ombres que sovint ens poblen, però ens estén la mà de la tendresa; ens exposa, de manera directa, els temors i la tristesa que la foscor sol portar implícits. L’amor a les paraules, tan present en els versos del Marc, és el que ens pot ajudar a trobar el camí cap a la llum, la poesia, perquè el Marc creu en la poesia com allò que pot canviar-ho tot:

    Però també llegeixo sovint,

    i llavors la meva ànima

    s’eixampla i se’n va del cos,

    i després quan torna,

    ho fa tot per fer-me saber

    que és una mica més eterna.

    És una foscor dolorosa i intensa, que pren tot allò que deixem que ens prengui. El dolor, des d’aquesta foscor interna, és més intens, és més afilat, i així ens ho mostren els poemes que configuren aquesta primera part del poemari: poemes que traspuen tristesa, poemes que deixen ferida.

    Tanmateix, la foscor és part de la vida, i això l’autor ho sap, com sap que conviure amb ella és, de vegades, l’única manera d’arribar a convertir-la, mitjançant les paraules, l’amor o la tendresa, en aquella llum que s’amaga i que només cal saber trobar, en certa manera, en soledat; en un mateix. Perquè moltes vegades, si no la majoria, la foscor esdevé un viatge que cal fer en soledat, acceptant, sentint, i descobrint que al final, un serà capaç de trobar aquella tendresa, aquella claror, que ens han de ser amor i vida.

    Si no t’esperes,

    la llum fosca

    voldrà tenir-te.

    Només vull rebre’t

    amb la mà estesa…,

    amb la mà oberta, preparada,

    fins obrir la llum clara.

    Arribar al paradís

    després de tot.

    Una primera part consumida per la tristesa i el dolor. Tanmateix, el poeta sap, malgrat que potser ara no les pugui trobar, que hi ha aquella llum brillant que ens porta l’amor i la poesia, i sap que per arribar a aferrar-la amb tota l’ànima, s’ha de caminar per la foscor, per fer-la nostra, saber que és dins i anar a cercar-la. Encara que la derrota sembli eterna, la lluita no és acabada encara. Dins de les paraules, dins d’una mirada, en la bellesa intrínseca de les coses, en una mà estesa, també es pot trobar aquella llum que tanta falta ens fa per trencar el malefici de la tristesa i la soledat.

    La segona part, Si em ve la llum, inicia amb la idea que a través de la creació es pot arribar a sortir de la foscor; i qui diu creació, per extensió, també diu també poesia..

    Un to més esperançador se’ns obre en aquests poemes. Canviem la soledat per la companyia, la foscor per la lluentor. Ens adonem que veient, sentint i valorant les coses petites, també podem trobar aquell raig de llum que sovint creiem que ja no existeix. Són dues cares de la mateixa moneda, la foscor i la claror, la nit i el dia, el plor i el somriure. Dos antagonistes, i ambdós, tan protagonistes de la vida.

    M’agrada que siguis

    la casa, la bellesa, l’amor

    de la paraula per tots els poemes

    que busca, tossudament, la llibertat.

    Portada de Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas, il·lustrada per Grifoll.

    Saber-nos vius és, en certa manera, la raó per la qual no hem d’abandonar la lluita; saber-nos vius en el poema és la raó de fer-nos seguir en vida per aquest camí tortuós. Retrobar la màgia de la poesia, l’amor més pur, el ser conscients que som sabedors del secret dit a crits i vers a vers: que hi ha llum en la poesia, que hi ha llum a la vida, però que per arribar-hi, sovint hem de travessar els camins emocionals i vitals més foscos.

    Però retrobar

    també és tornar de l’amor,

    no només amb les paraules.

    En contrapunt a la part anterior, a la foscor, aquí trobem vers més lluminosos; si bé hi ha un cert vel gris, els poemes que configuren Si em ve la llum, deixen una petita marca d’esperança a l’ànim. L’amor (l’amor a la mare, la matriu d’aquest poema -un dels poemes més preciosos del llibre-, al pare, als fills, a l’art, a la vida) se’ns mostra com un origen, un camí, un recolzament a l’hora d’anar passant els dies. L’amor i la tendresa (i la poesia), pilars tan fonamentals per a nosaltres, se’ns mostren de manera subtil i delicada, i ens omplen l’esperit i la fe.

    La tercera part, Si em pren la meva llengua i la meva terra, em porta inevitablement, a la part més humana de l’autor, les seves arrels, la seva identitat, representada per una llengua, la seva llengua i la seva cultura

    He de parlar-te de viure.

    He de parlar de tu,

    llengua meva.

    Estima tota la poesia

    i abraça-ho tot.

    i la seva terra

    Però estimo aprendre cada dia a parlar

    amb la gent de prop de casa,

    que és la gent del meu poble,

    la gent de les arrels.

    És una tercera part intensa on, d’alguna manera, s’uneixen la foscor i la llum per retrobar la veritable essència del que som. El que ens fa ser és la identitat, i això ens ve donat, en part, per la cultura d’una terra i d’una llengua que és la nostra; en Marc ens parla de la seva essència, les seves arrels, el seu origen. El vol cuidar, preservar, protegir i estimar. Tanmateix, l’estima i la passió que l’autor desplega en aquests poemes duu un subtil vel de tristesa i de rebel·lia que es contagia i encén l’ànima del lector: tots tenim una terra i una llengua, i tots som part d’una cultura que ens fa ser com a poble.

    Però si hi ha un sentiment que a mi m’omple en aquesta tercera part de Si em preguessin els àtoms, és l’amor; és cert que l’amor és molt present en la poesia d’en Marc, però la força amb què l’autor ens parla d’aquesta identitat és la força d’un amor incondicional amb un bri de preocupació i desesperança.

    Som batec i som amor.

    Som la casas plena

    i la metàfora per dir.

    […]

    Qui vetllarà per salvar-nos

    de la mort de la cultura?

    Qui estimarà la poesia?

    però ai, que tampoc no hi manca cert esperit de lluita, sa i valent, per la salvació d’un poble i tot el que un poble com a tal significa:

    Salvar la llengua.

    No només per parlar-la,

    no no´mes per escriure-la.

    Salvar la llengua,

    com d’un futur que ens ve

    per alliberar-nos.

    En Marc Freixas és un poeta que estima les paraules, que creu en la poesia i el poder de les lletres per fer una vida millor, tant a nivell individual com a nivell col·lectiu. D’aquí que, en els seus poemes, el respecte cap els mots i la poesia és absolutament innegable; i això, en aquests temps que corren dins del món de la poesia, és totalment preciós i d’agrair.

    La senzillesa i la tendresa, l’amor i la poesia, són aquelles coses que poden arribar a salvar-nos d’una caiguda irremeiable; potser és dins nostre la sortida… La poesia d’en Marc és una branca on aferrar-se quan la vida ens tanca els ulls de tanta obscuritat al voltant.

    Si em prenguessin els àtoms és el seu cinquè poemari, i té la fortuna de comptar amb el pròleg de la Laia Llobera, l’epíleg d’en Jordi valls i una meravellosa coberta de Grifoll.

  • Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Jimena Jurado © Ed. El transbordador

    Jimena Jurado, Cuernavaca, Morelos, 1991. Es autora del poemario Fungifuturismo (2022) y Confín de nadie (FEDEM, 2018), obra ganadora del certamen de publicación de obra inédita del Fondo Editorial del Estado de Morelos 2018. Participa en la antología poética Desde el contorno (Ediciones Simiente, 2019). Cursa la carrera de Escritura creativa. Fue becaria en el programa Under the volcano 2019, en la Master Class de David Huerta. Su ventana virtual es The PoemTube (YouTube, IG y TikTok). Forma parte de Librosb4tipos, colectivo que visibiliza el trabajo intelectual femenino.

    En este poemario cohabitan organismos atravesados por el contagio. Un patógeno comienza a extenderse por México, en busca de distintas especies vivas que garanticen su existencia. Su depredación provoca en ellas quiebres inesperados, cambios de visión, delirios. Una voz huésped los altera, los distancia de sí mismos, pero los une también: el Fungifuturismo.

    Por medio de la intertextualidad y la apropiación, este poemario está dividido en cinco partes, puesto que una está subdividida en dos secciones:

    1. La carne que palpita (parte 1)
    2. ¿Sueñan las hormigas con amantes fotosintéticos?
    3. Los colores que cayeron de los tallos
    4. La noche en que las tumbas florecieron
    5. La carne que palpita (parte 2)
    6. La piel de la palabra

    Jurado nos seduce y aterra con una distopía micótica, con ecos de un gótico botánico. Su lectura coincidió con mi visionado de una serie que tiene mucho en común con el poemario: Station Eleven. Fungifuturismo es un juego lingüístico donde la biología, el contagio, los recuerdos, el futurismo y el amor juegan un papel principal. Fungifuturismo integra un diálogo entre lenguaje científico, la voz propia de poetas de siglos pasados y refranes, canciones, juegos infantiles… Esta mezcla se une en una voz colectiva para formar una horda, una poética zombi que nos devora… y solo hay un antídoto: lo tienes aquí.

    «Primero fueron las hormigas, después
    las flores, luego: la osamenta:
    muertos de alma y hueso.
    Personas cuyo nombre ya había sido besado por las larvas.»

  • Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Luis Gilberto Caraballo

    Paul Auster, el cineasta y escritor estadounidense expresó: “La experiencia del poema no reside en cada una de las palabras, sino en la interacción de esas palabras, la música, los silencios y las formas”.  Se podría decir que Luis Gilberto Caraballo (Caracas, 1962), adhiere su praxis poética a esta máxima de Auster. En su obra poética de más de tres décadas, Caraballo muestra la interacción de las palabras a través de imágenes muy elaboradas; sabe qué la poesía es música, eufonía; aprecia el silencio o los silencios como contrapeso de las palabras; y cultiva las diferentes formas de expresión poética.

    Esto es lo que vengo a señalar en la reseña de su último libro publicado por la Sultana del Lago, Celajes de la noche (2022). Desde su título hay un juego o interacción con las palabras. Celajes son esas nubes tenues en el cielo pero en este título aparecen en la noche.

    En el lanzamiento virtual de Celajes de la noche, el 13 de febrero de este año, el propio Caraballo asigna valores simbólicos a estos términos, denotando la importancia de la interacción de las palabras en su poesía, como diría Auster. En ese lanzamiento y en esa entrevista con el editor del libro Luís Perozo Cervantes, el venezolano define el celaje como y cito: “un rapport, una conexión, un resplandor, un soplo”. Y apuntaba que la noche es de gran significado en el proceso creativo y que entendió esta importancia desde niño cuando visitó las ruinas mayas en México.

    Así pues Celajes de la noche, es para este autor “un rapport, una conexión, un soplo, un resplandor”, que él siente en la noche, que es tiempo privilegiado en su poesía para la creación. Algo que he visto en mis lecturas de su poesía a lo largo de año y medio.

    Citaré fragmentos de poemas de este maravilloso libro y los relacionaré con la poética de este autor. En el poema que abre el libro, “Celajes del mirar”, escribe: “Veo en la noche/celajes del canto de una memoria/boscosa, me persigue con los pasos”. Ya en estos exquisitos versos, Caraballo introduce el símbolo de la noche. También el tema de la memoria que es tan importante en su poesía. Para este escritor, la poesía es, entre otras cosas, memoria de algo trascendente que él intenta recordar, asir, plasmar por medio de la palabra. Y se ve en estos versos la importancia de los símbolos de la música. De hecho, en esa entrevista con Luis Perozo Cervantes, Caraballo definió la poesía “como una variante más de la música”. Es importante señalar que este prolífico escritor es, además, pintor y sabe música.

    Continúa el poema “Celajes del mirar”: “No siempre puedo ver todo/si se alza la mirada entre la/arboleda son algunas/de las hojas las que alcanzo./Si escucho las voces en el pasillo/del silencio./Si encuentro un jardín en aquella/nube abandonada, quieta en lamento”.

    Se puede ver ya en el poema que abre este libro la poética de este autor: el juego o la interacción con las palabras, la transmutación de esas palabras en símbolos o imágenes, la importancia de la música y el silencio en su lírica.

    En otro poema, “Atenazado de voces” se puede observar la brillantez de la imagen en la poesía de Caraballo. La concepción de la imagen en este autor venezolano ha llamado la atención de Antonio Miranda, de Juan Ramón Jiménez Sánchez, que habla de su imagen como rizoma, y de Gabriela Moreno, que ha visto su imagen como caleidoscopio o mosaico. Este autor engarza imagen con imagen como puede verse aquí: “Atenazado a las voces,/como solo el árbol a la medianoche/oye el murmullo de la savia/entre sus ramas, el Arpa/del viento sopla/sinfonía de nubes./Las hojas desnudan a la luna verde/risueña cuelga”. Crea casi una pintura con sus palabras.

    La importancia de la música en la poética de este autor se puede ver en su poema “Inhalo de todos”. En él alude al jazz, al joropo venezolano, al tango, al blues. Ya dejé sentado que Caraballo sabe de música pero hay que recordar que hizo estudios en el prestigioso colegio Emil Friedman de Caracas que daba un gran énfasis a este arte.

    Por otro lado, y con referencia a la importancia de la música en este libro, Caraballo escribe poemas o bien con un juego lúdico con las notas musicales o un poema dedicado al trinar de las aves. La música, el sonido, la eufonía son piezas imprescindibles en la poética de este autor.

    Citaré también un poema dedicado al silencio. Como Auster, como Caraballo, veo al silencio como un espacio entre las palabras que existe tanto para el lector como el autor. Expresa en “Celajes del silencio”: “Hay veces que miro/al silencio y busco/alguna puerta,/y busco en el aire/en la brisa anida en mi piel/Busco en la lluvia, en las gotas y el columpiar/alguna llave./Miro el celaje,/Otra vez el silencio dormita”. Qué poeta tan refinado que como Art Garfunkel y Paul Simon busca “The Sound of Silence”. No sólo lo qué hay detrás de la palabra sino lo que hay detrás o dentro del silencio.

    Finalmente, quiero aludir a la tercera sección de este libro titulada, “Celajes del tiempo”. La imagen principal que surge en esta sección es la mula verde. Tal como explicara Caraballo a Perozo Cervantes, la mula verde puede ser símbolo de la esperanza, la naturaleza, la paciencia, la tenacidad, el proceso creativo, el tiempo mismo, añadiría yo. Quizás esto tiene que ver también con la forma de la que hablaba Paul Auster. Dar imagen, forma a una idea: “De dónde vienes/mula verde si traes/los pergaminos de Ramses/sobre el lomo, se ve a Guiza/esculpida/rota en su imperfección”.

    Con este poema, este escritor venezolano no sólo da sentido al concepto de la forma sino que también apunta a algo muy propio de su poesía, a hacer un vínculo entre el presente y el pasado; tender ese puente que une a su poesía con el origen de esta, que ve en la poesía de Egipto. Un poeta que es tan venezolano como universal. Y está anclado tanto en las vanguardias poéticas de Latinoamérica y Europa (sobre las cuales demuestra un gran conocimiento) como en la poesía más antigua.

    Celajes de la noche es pues un libro con gran brillo en la imagen y la metáfora, con alusiones musicales, pictóricas e incluso arquitectónicas, como Guiza. Trae muchos de los símbolos de la poesía de Caraballo, símbolos con los que ha trabajado por más de treinta años como escritor. Trae la elaboración con las palabras, la música, el silencio y las formas. En este sentido y de acuerdo con Paul Auster, y con mi persona, trae la mejor poesía.

    ©️ Luis Gilberto Caraballo, Celajes de la Noche. Edición La Sultana del Lago: Maracaibo, Venezuela, 2022.

    Este libro se puede conseguir en Amazon.com.