Categoría: Reseñas

  • El mar de Victoria Cóccaro (Ed. Liliputienses, 2020)

    El mar de Victoria Cóccaro (Ed. Liliputienses, 2020)

    Victoria Cóccaro es poeta, investigadora, traductora y Doctora en Letras (Universidad de Buenos Aires). Ha publicado los libros de poesía: El plan (Colección Chapita, 2009), Hotel (Colección Chapita, 2011; Gigante, 2013); Eléctricos de sombra (Fadel&Fadel, 2016), El mar (Lomo, 2018) y Decir (Slimbooks, 2020). Sus poemas fueron traducidos al inglés por Rebekah Smith y publicados en The Brooklin Rail como adelanto de la antología It’s in the Future. Actualmente, da clases de Teoría y Análisis de las Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Es curadora del ciclo Procesadores de Textos (procesadoresdetextos.com). Como bajista, formó parte de la Orquesta Atípica Catalinas Sur y los grupos musicales El pony infinito, Laboratoriosdelfín y Agua Viva, entre otros. Desde 2016 realiza performances sonoras junto a Matías Laje que consisten en lecturas intervenidas y procesadas en vivo de sus propios textos. En 2019 estrenó, junto al compositor Francisco del Pino, la obra multimedial Decir en el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata (TACEC). 

    Solo iniciar el poemario, nos encontramos ante un largo poema que da título al poemario con unos versos que marcan el camino y muestran que estamos ante una poeta con mayúsculas:

    el mar

    convence a unas olas

    después otras olas

    se borran y

    escribir es borrar…

    Uno ha de estar concentrado en la lectura para captar las similitudes que nos ofrece Victoria Cóccaro entre «un cerebro y un árbol / o entre un cerebro y el fondo del mar», por ejemplo. Afortunadamente, no todo el libro nos obliga a tener ese alto nivel de concentración.

    A la poeta le gusta jugar con el lector utilizando las palabras:

    si entre la endogamia de goma

    la goma endomingada

    la doma engomada

    de los conferencistas

    hubiese habido agujeros 

    o millones de huevos

    como túneles de topo

    para escapar o al menos

    una gruta o aunque sea

    un puente que nos haga

    recorrer la novedad

    pero no hay…

    En definitiva, El mar de Victoria Cóccaro supone una nueva demostración del vigor y la originalidad de la poesía argentina actual. Lo puedes comprar aquí.

    Diagrama

    desde el cielo verde porque es verde como el pasto

    que se curva sobre él al final del campo

    de prácticas de polo con caballos

    vendados en las patas

    escucho que alguien llama

    no a mí

    si no al nombre

    que con el paso de los años

    como el pasto roba al cielo su contorno

    me llegó

    con la célula mínima

    de sentido o de sonido pronunciable

    alguien llama desde atrás

    desde el fondo esa voz sobre la espalda sobre el pasto sobre el campo

    de polo verde y caballos vendados

    corren y las patas

    se cruzan y descruzan

    en distintos

    tonos de blanco

    según el barro de la cancha

    alguien llama desde atrás

    ¿fue la ilusión de un nuevo amor

    lo que produjo un olvido en la costumbre

    o la voluntad

    de inventar un nuevo corte?

    una herencia al revés

    menos letras es más

    permiso de apropiarse del nombre

    que te dan cuando nacés

    una repetición que se interrumpe

    justo cuando el más marrón

    se aleja de la manada

    y encara para donde estoy yo que me doy vuelta

    y veo a quién llama desde el fondo

    pero no al caballo que al trote

    rompe el alambrado y me atraviesa

  • La única cosa que es probable que rompas es todo de Cristhian Briceño (Ed. Liliputienses, 2021)

    La única cosa que es probable que rompas es todo de Cristhian Briceño (Ed. Liliputienses, 2021)

    Cristhian Briceño (Lima, Perú) ha estudiado Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y una Maestría en Literaturas Extranjeras en la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado los poemarios Breve historia de la lírica inglesa (Paracaídas Editores, 2012) y La trama invisible (Paracaídas Editores, 2013), y los libros de relatos La literatura en Alaska (Santuario Editorial, 2017) y Todo es demasiado (Emecé-Planeta, 2019). Sus trabajos de creación han aparecido en revistas nacionales y extranjeras como Buensalvaje, Lucerna, Caretas, Revista de Poesía y Luvina. Formó parte de la antología País imaginario: Escrituras y transtextos: Poesía Latinoamericana 1980-1992 (Ay del Seis, 2018). Briceño consiguió ex aequo, con este título, el III Premio Centrifugados de Poesía Joven 2021.

    Un poemario que está dividido por poetas más que por capítulos. Poetas nacidos o residentes en Alaska, cuyas sombras van acompañando a los poemas de Briceño. Empezamos descubriendo a Salomon Mars, poeta que posee «la acidez sutil de un perfume que ha caducado hace ya mucho», según palabras de Tom Sexton. A continuación, Briceño se refiere a la serbia exiliada en Alaska, Polina Sedakova. En tercer lugar, el poeta limeño menciona a Al Sobrante que obtuvo el premio Other Voices, Other Rooms concedido al mejor poemario de un poeta menor de 30 años. La penúltima influencia de Briceño es la de Rob ‘Burnt’ Norton y su poesía narrativa. Finalizamos con el poeta Woody Hamilton que aunque no publicó ningún poema en vida, sus poemas solían aparecer en diversas revistas escolares de Valdez, Alaska. La última parte del poemario es una serie de apuntes de Niisa Wallace bajo el título de Trece maneras de romper el hielo.

    Los vecinos deudores

    Súmales a su peso el peso de todas sus pulgas,

    Y no andarás ni por la mitad.

    Viven hacinados, él, ella, él-ella, él-otro,

    Ella-anciana, él-animal, la pequeña

    Que estrena mis mañanas

    Con un grito sin vocales, el que

    Salió a comprar el pan y regresó

    Con dos, idénticos a él, de la mano, el

    Que se parece a su padre

    Pero con menos cabello.

    Rezo para no topármelos en el pórtico,

    Ni en la estación del autobús.

    Mis sueños, al igual que los suyos,

    No me dan de comer.

     Lo que me dijo Esaú

    Una caja roja, y dentro una caja

    Negra, y dentro una caja verde, y dentro

    Una caja blanca, más grande que la caja

    Roja: ahí se encuentra mi odio por ti.

    Volví por el camino, y al final

    Había una casa sin puertas ni ventanas.

    Toqué, dos o tres veces,

    Con cada uno de mis huesos.

    Y al ver que nadie respondía, yo me fui.

    El camino, para entonces, ya era otro.

    No es que fuera otro, otro, era el mismo, y sin embargo.

    Como un atleta en mitad de la carrera,

    Iba feliz, pero cansado.

    Feliz por ir solo; cansado por ir solo.

    La lluvia no iba a tardar en caer:

    El cielo resplandecía como un fluorescente

    A punto de quemarse.

    Aquí puedes adquirirlo fácilmente.

  • Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    © Foto:La Nueva España

    Alicia Louzao (Ferrol, 1987) es doctora y licenciada en Filología Hispánica y Filología Inglesa. Ha publicado los poemarios Manual para la comprensión del insomnio (El Transbordador, 2019) y El circo volador (Versátiles, 2020).

    Colabora en revistas como Quimera, Oculta LitLiberoamérica, etc.

    Uno de sus versos fue seleccionado para decorar la ciudad de Madrid (por iniciativa de Versos al paso). Su relato “Pausa para una tostada” fue seleccionado para su publicación en el número 5 de la revista La gran belleza; y ha ganado premios tanto de poesía como de relato (en castellano y en gallego).

    Finalista del XXXIII certamen Ana María Matute de narrativa (2021). Fue galardonada con el primer premio del VIII Certamen de Poesía Jovellanos al mejor poema del mundo (2021).

    Actualmente es profesora de lengua y literatura en un instituto público de Madrid.

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela es un poemario inteligente y conmovedor, con una mirada original que hace que destaque entre otros poemarios. Observa la realidad de un modo diferente y con perspectiva y voz de mujer, lo cual, casi siempre, es garantía. Pasamos de la mirada desconcertante de una niña ante el mundo de los adultos a una visión nostálgica y adulta de la niñez. En el prólogo de Andrea Miceiras concluye, muy certeramente, que «el recuerdo sostiene lo efímero.»

    Tal como indica Tes Nehuén en su blog literario Bestia Lectora, «el gran tema de este libro es la pregunta de si se puede salir de la tierra de los fracasados. Las posibles respuestas se perfilan llenas de matices y significados. Esa tierra puede simbolizar la herida siempre abierta del desconcierto pero también puede estar enlazada a la dificultad de entender el mundo, de comportarse como un ciudadano del mundo.»

    Capítulo I. Colegio. Lugar de sabiduría

    La tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Porque venía todo el mar a la nariz y frotaba las cejas y la frente.

    Las excavadoras procuraban desenterrar a los muertos con cuidado

    y la tierra abandonada por todos olía a col fuerte, a col en cucharadas, hirviendo en una cocina de azulejos oscuros y techo de madera.

    Una cocina rodeada de flores secas.

    La tierra de los fracasados despertaba cada vez que llegabas a la estación.

    Con una maleta de dos ruedas del tamaño de un puño de cría de ave y, dentro, las bragas descartadas, las cajas vacías, bolsas de plástico con restos de queso curado y una espina atravesada en la lengua y en la espalda.

    Una espina de ojos castaños que se volvían verdes con la luz solar.

    Que se volvían verdes con el flexo cuando en el salón solo estábamos los libros y nosotros y las migas de pan de unas piernas que estuvieron allí el último abril.

    La tierra de los fracasados albergaba un colegio pintado de verde.

    Cuando eligieron ese color, las monjas que lo habitaban sacaron sus palitos de madera para dar clase de gimnasia y aplaudieron con ellos, chocándolos ruidosamente, la decisión.

    Las cárceles más bellas se pintan de color verde y se les posan todas las gaviotas, extenuadas, sobre el tejado rojo sangre de rodilla de adolescente que corre hasta caer al suelo.

    El colegio verde llamaba por las mañanas a todos los infantes,

    que acudían arrastrando sus mochilas de colores hasta la puerta, esa boca que se los tragaba a todos, vigilados por Trinidad.

    Una, y tres veces,

    que contabilizada a los presos de colonia fresca y cuellos blancos y los saludaba con una sonrisa mientras, escaleras abajo, se iban cocinando las salchichas con las herramientas para cortar el pan.

    Había niñas de gordos gemelos capaces de tumbar a un camión. Y niñas que escondían Barbies bajo el abrigo. Y niñas que creían todavía en lo que soñaban en su cama, antes de leer las palabras prohibidas de una nota doblada en una papelera. Niños que tiraban pelotas a la pared y niños que fumaban en el baño.

    Y los había que escaparían de la ciudad de los fracasados burlando todas las sombras.

    Aunque nadie sabía nada.

    Todos eran una fila de fetos uniformados, con una maraña de ideas en la cabeza y aparatos dentales. Algunos llevaban maldiciones en los bolsillos. Tan pequeños. Y otros ya se querían morir.

    El colegio verde era un armario de cruces y de vírgenes y de rezos por la mañana y a la salida.

    Los rezos bailaban con las maldiciones que los niños lanzaban a los que no levantaban la cabeza.

    Había un pene cortado por la mitad en el libro de Coñecemento do medio. Y una vagina a su lado.

    Y alguien doblaba la hoja para que ambos aparatos se encon-traran y entender, así, el origen del mundo.

    Con estrépito.

    Los recreos eran el despuntar de las civilizaciones.

    Algunos los temían como se teme al monstruo que sabe dónde está tu herida. Ahí, justo debajo del calcetín rojo. Y se acerca con un palito largo dispuesto a indagar lo que hay debajo de la piel y abrir alguna que otra vena fina y transparente como la libélula en una mano.

    Otros corrían despavoridos huyendo del saber, de eso que era el saber, dispuestos a engullir bocadillos ajenos y lanzar la pelota bien alto hasta encontrar la cabeza perfecta.

    Y las chicas de pulseras de colores se situaban en su esquina, como las prostitutas de Montera se calientan en la calle. Y los chicos alimentaban sus fracasos riendo acerca de todas las niñas que les miraban y cuántos cigarrillos había en la mochila que sus padres no sabían que fumaban.

    Otros soñaban con las puertas rojas abiertas.

    Y Trinidad diciendo adiós.

    Una y tres a la vez.

    Que tengáis buena tarde, traed a vuestros hermanitos, aquí se come bien, esta vez aprobaréis, no recuerdo tu cara, tú no eres de este colegio, comprad flores a María.

    Cuidado con los extraños.

    Y todos los extraños de mi vida estaban en ese colegio de paredes verdes y presos incendiarios.

    Una vez un chico se volvió loco y subió por las escaleras insultando a una monja que parecía el maestro Yoda.

    Y otra vez sacó un paquete de galletas de limón y le ofreció a una niña que le miraba. Le miraba porque era malo, era alto, y era un auténtico cliché que acabó sirviendo en una gasolinera.

    La tierra de los fracasados estaba habitada por chicos largos, altos, que ofrecían galletas de limón y se encerraban en sus casas frente al televisor encendido.

    Un gato comiéndoles los pies.

    Unas migas en el regazo.

    Una ventana de acceso a la calle con cristales finos como un corazón.

    Y todo el polvo acumulado en las chaquetas que caían en las camas como un pensamiento que nadie tuvo. El sol sobre la cabeza como una premonición. Solo cuando la lluvia lo permite.

    Y chicos que conducen rápido porque quieren morir pronto.

    Y te llevan en el asiento y no te ven porque solo quieren clavar sus ojos en el lugar donde acabe todo.

    La tierra de los fracasados acumula chicos rotos.

    Chicos piedra.

    Chicos de ojos verdes que alguien extrajo de los mares lejanos y los dejó volcarse en unas cuencas vacías para llevar algo bonito en la cara.

    Chicos sin nada debajo de la piel.

    Quizá un avión perdido dando vueltas eternas.

    Y fui testigo de que

    la tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Lo puedes encontrar aquí.

  • Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    ©Foto: Emma Gunst

    Ballerina Vargas Tinajero (Sevilla, 1976) es licenciada en Periodismo y profesora de Secundaria de Lengua Castellana y Literatura. En 2015 publicó en Ediciones Liliputienses Antolejía. Poemas para limpiar el váter. En 2019 vio la luz Devastaciones mínimas, en la colección Las Hojas del Baobab. Ha colaborado en diversas revistas tanto impresas como digitales: Vinalia Trippers, Psicopompo, Cuadernos de Humo, Fake, Revista Ático, Estación Poesía, Alameda 39, Atonaal, El ático de los gatos

    París, 13 es su segundo libro, un poemario gamberro que representa su confirmación en el panorama poético alternativo español. Está dividido en dos secciones:

    I.- In morte

    II.- Poemas in vita

    Os dejamos un par de ejemplos de su poesía y su voz para que disfrutéis de su lectura y cadencia poética.

    PERDONA

    Perdona si a veces lloro a destiempo.
    Si alguna vez,
    cuando dices medio en broma que me quieres,
    mi mirada se pierde y me hundo
    en un silencio de piedras.

    Si me revuelvo nerviosa cuando me miras
    e intento zafarme de tu abrazo
    y te doy, sin querer,
    un rodillazo en los huevos.

    Y disculpa, amor,
    si mientras duermes te toco despacio,
    casi con recelo, y te observo extrañada,
    como si fueras el primer ser vivo
    con el que me encuentro.

    Perdóname.

    Es que soy feliz.

    Y no contaba con ello.

    VOTOS            

    El amor me ha vuelto cursi.

    Ya no puedo escribir

    poemas gamberros y todo

    son latidos y luces y tardes

    y noches… y no me aguanto.

    Pero no te querría menos

    si te dijera, amor (ya estamos),

    que me gustas más que un bocata

    de sobrasada o un jamón

    ya cortadito;

    que te cedería gustosa

    el primer trago largo de todos

    los botellines de Cruzcampo

    que me toque en suerte beber;

    que mi lugar favorito en el mundo

    está justo en ese hueco donde

    tu pecho y tu hombro confluyen;

    que me hago la olvidadiza a veces

    solo para que te repitas,

    por cómo disfrutas,

    por cómo cuentas y adornas

    tus historias de la mili.

    Que un día sin ti suena

    a banda sonora de Titanic

    tocada con flauta a trompicones

    por un alumno con asma

    de 1º de la ESO.

    Que me encanta

    que me imites roncando,

    que bailemos como el culo

    y que destrocemos en el coche

    Rock ‘n’ roll star.

    Y que, a pesar de no entender todavía

    cómo funciona tu mente cuando se trata

    de meter la comida del súper en el carro,

    espero, en fin,

    pasar los días que nos queden juntos,

    como la tristeza y el chocolate,

    como los hijos y el miedo,

    como el cocido y los gases,

    como el lavabo y los pelos.

    Cómpralo aquí.

  • Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) es el nuevo poemario de Coriolano González Montañez (Santa Cruz de Tenerife, 1965), publicado por Ediciones La Palma. Integrado por veinticinco poemas en los que González Montañez habla de su padre, desde el momento de su muerte hasta el instante en que sus cenizas fueron esparcidas catorce años después. 

    La obra de Coriolano González figura en distintas antologías, entre las que destacan La nueva poesía canaria (Editorial Verbum. Madrid, 2001), Los transeúntes de los ecos (Antología de poesía contemporánea en Canarias) (Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2001), Poetas de corazón japonés (Antología de autores de El rincón del haiku) (Editorial Celya. Salamanca, 2005), 55 poeţi contemporani (Compilación de Valentina Becart) (Editura Arhip Art, Sibiu, Rumania, 2010), Poesía canaria actual (A partir de 1980) (Compilación de Miguel Martinón) (Ediciones Idea, Canarias, 2010), Ανθολογία Σύγχρονης Ισπανόφωνης Ποίησης (Antología de la poesía iberoamericana contemporánea) (Atenas, 2013), Un viejo estanque (Antología de haiku contemporáneo en español) (Editorial Comares, Granada, 2013), Poesía canaria actual (1962-1992) (La Manzana Poética, Córdoba, 2016) y La escritura plural (33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura) Antología actual de poesía española (Compilación de Fulgencio Martínez y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, Ars Poética, 2019).

    A lo largo de los años en los que transcurre esta antología, el poeta escribió algunos textos sobre las distintas sensaciones que el tiempo y la memoria provocaban en la ausencia o presencia de su padre. Los doce textos que conforman la primera parte del poemario pertenecen a El tiempo detenido, un libro que representó el duelo del autor. Una parte emocional e íntima.

    Los trece textos de la segunda parte surgen del poemario Otra orilla, dos textos que acompñan a otros dos de Mapa del exilio y tres de Mapa de la nieve; el resto son inéditos. Seis poemas que no habían encontrado acomodo en ningún poemario y que se adecuaron perfectamente a esta compilación de catorce años de duración.

    Un libro especial que requiere una lectura pausada, disfrutando y paladeando cada palabra, cada verso. Lo puedes comprobar aquí.

    La abrazó como quien no es consciente

    de que alguna vez aquel polvo

    formó un cuerpo. La besó

    (Urna)

    Desde que tenía memoria

    el tiempo de vida se contaba

    de Carnaval en Carnaval,

    de verano en verano,

    de Navidad en Navidad;

    pero ya he olvidado cómo se hacía.

    Ahora solo encuentro una forma:

    antes y después de tu muerte, padre.

    (Calendario)

  • Las nubes tienen cicatrices, Pablo Rodríguez González (Ed. Universo de letras, 2021)

    Las nubes tienen cicatrices, Pablo Rodríguez González (Ed. Universo de letras, 2021)

    Las nubes tienen cicatrices es el primer poemario de Pablo Rodríguez González; una recopilación de novena y ocho poemas en los que encontramos desde la ilusión del amor, la entrega, los sueños, las ganas, hasta la soledad más fría, las ruinas de lo que fue, el dolor y la tristeza.

    Es un poemario apasionado, sentido, intenso… pero sobre todo, amoroso y doloroso. La ausencia, el frío y la nostalgia se abren camino página a página, para mostrarnos lo que queda después de una intensa historia de amor.

    Probablemente de este dolor nace la idea que se repite en algunos de los poemas, de la fragilidad y la necesidad de sentirse protegido. Especialmente, la fragilidad emocional. Esto lo vemos, por ejemplo, en el poema Lo que nos cubre nos hace más fuertes:

    Tan fácil como despojarte

    de todas esas capas

    para ver un cuerpo frágil,

    esquelético, vulnerable,

    que tirita y se estremece

    con los recuerdos de sus cicatrices.

    -Fragmento Lo que nos cubre nos hace más fuertes

    Nos cubrimos de cosas que nos tapan y protegen; el ser humano es frágil, necesita protegerse emocionalmente, necesita un refugio. A veces ese refugio puede ser la persona amada, pero cuando esta desaparece, cuando se va, el alma va a la desesperada buscando un refugio, algo que la haga sentir más protegida y menos vulnerable.

    En muchos de los poemas, los recuerdos de la historia de amor que terminó configuran un camino de momentos felices, de instantes y vivencias, que se intercalan con el dolor y la tristeza de haberlos perdido. Todo regado por una hermosa dosis de nostalgia que se destila de las heridas en proceso de curación. Es un duelo que hay que pasar para superar.

    Ligado a esto, nos encontramos la idea del futuro desvanecido; los sueños de un futuro, los planes, se van con la persona amada:

    En tus manos sostienes

    todos mis futuros que creí

    eran contigo,

    juegas con ellos entre tus dedos

    con la agilidad de un malabarista

    y la torpeza de quien confía demasiado.

    -Fragmento de El chasquido entre tus dedos de mis futuros contigo

    Ese futuro ahora está desaparecido y en su lugar, encontramos sólo los restos de lo que se construyó, las ruinas y el vacío de lo que será la vida a partir de ahora.

    Foto de Jesús J. Matías

    No hay desamor sin soledad. No podía ser de otra manera. La soledad nos aparece, ligeramente oculta tras los recuerdos y las ruinas, pero se nota, se palpa, al igual que esa ausencia que lo llena todo de recuerdos.

    Sueños:

    la mayor sensación de mi soledad

    es soñarte y despertar,

    ver un futuro contigo

    y no tener un presente a tu lado.

    -Fragmento de Despertar en un escalofrío

    Y ella se trocó en el tictac

    que marca el tiempo

    a la soledad para evocarla

    cada segundo sin su compañía.

    Y ella es ahora

    esa mirada que busco

    al final de mis cajones

    en lo cotidiano

    de mi rutina.

    -Fragmento de Ella es

    También tiene cabida en este poemario las ilusiones, pero siempre bajo un velo de tristeza y desengaño. El poema Sacudida a ciegas es un buen ejemplo de que, a menudo, nos equivocamos en una relación, a la hora de buscar o satisfacer las emociones:

    No podrá encontrar las suyas

    y tampoco encontrará las mías

    por más que las busquemos.

    ¿Sabes qué?

    No buscamos bien,

    no son las suyas

    no las mías;

    son las

    NUESTRAS

    Una relación ha de ser un proyecto común, basado en las ilusiones de ambos. El pensar o buscar solamente las de uno, sólo puede llevar, con el tiempo, a una inevitable ruptura.

    Aquí veo claramente la desolación del autor; el sentimiento de tener las ilusiones rotas, la apatía vital que en cierto modo nos atrapa cuando perdemos a la persona con la que querríamos compartir la vida. El dolor se hace presente junto con la tristeza y el desánimo.

    Un poema que me ha llamado mucho la atención es Las canciones que grabaste; creo que en él se conjuga la nostalgia en mayúscula. Las canciones suelen ser un elemento principal de la vida, nos acompañan en muchísimos momentos, y escucharlas es casi como revivirlos. El autor desgrana ese dolor y esa pena a través de las canciones que le hacen recordar preciosos momentos vividos.

    Ahora no consigo quitarme

    esas canciones,

    y no consigo que no evoquen

    los recuerdos que grabaste

    en ellas.

    Los diferentes planos de una relación los vemos plasmados en el poemario, desde el enamoramiento hasta la pasión.

    Nunca pensamos que caminaríamos

    por este camino,

    el sendero del deseo,

    de la pasión y la ternura

    y nos hicimos compatibles

    en nuestros cuerpos

    cuidando nuestros rincones.

    -Fragmento de Las ganas de mis labios de salir corriendo

    Eso le da un plus de intensidad al poemario, que no sólo se basa en el ámbito emocional, sino en la importancia de los cuerpos, del deseo, de la piel.

    En definitiva, un poemario intenso, de claroscuros, de amor-desamor, de dolor y sueño, de tristeza y nostalgia. Un poemario que desnuda el alma humana cuando ha perdido la persona amada, destapa todo el dolor, la muestra desamparada. Un poemario con el que muchos nos sentiremos identificados. Escrito en verso libre, los poemas se suceden como el que va contando poco a poco lo que tuvo y ya no tiene, lo que siente ahora, después de haber vivido y sentido tanto. Poemas cercanos, sencillos, sin florituras que estén de más.

    Un poemario para darse cuenta que, al fin y al cabo, no somos tan distintos y todos, de algún modo, sufrimos por igual en ciertos momentos.

  • Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Tálata Rodríguez (Bogotá, 1978) poeta oral, migrante, performer, activista cultural. Autora de la colección de videoclips Primera línea de fuego publicada en formato libro por Tenemos las Máquinas (2013) es una colección de poemas reflejo de sus experiencias entre los años 1992 y 2012. Sus otros títulos son: Los pájaros de la montaña soñadora (Árbol de Tinta, 1986), Nuestro día llegará (SpiralJetty, 2015), Soy tu perro y otros poemas de grupi (Belleza y Felicidad, 2016), y Tanta Ansiedad (Caligrama, 2015).

    Hija de madre argentina y padre colombiano, nació en Bogotá en 1978 y ahora vive en Argentina. Experimenta entre lo literario y lo audiovisual a través de poemas rapeados con su micrófono en mano. Recita y rapea, rapea y recita sin parar.

    Tálata Rodríguez es una figura importante en el mundo del videoclip de poesía en español. Aquí destacamos dos de sus principales hits Como una Rolinga  y Torres Gemelas.

    Os invitamos a que una vez leídos los poemas, los recitéis y rapeéis para ver cómo se disfrutan de una manera diferente a la clásica lectura en silencio y soledad.

    Un país de ruinas y vos es un poemario para lectores arriesgados que buscan una nueva forma de leer y disfrutar de la poesía. No sé si tú puedes ser uno de ellos, inténtalo aquí.

    FINO


    El novio de mi mamá
    que era un “tipo bien”
    le decía,!
    señalándome
    en la mesa:
    ella tiene que saber
    que algún día
    la van a violar
    diciéndole
    que la aman.

  • Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Clarise Lispector afirmó: “Cada libro es un viaje. Pero un viaje con los ojos vendados por mares desconocidas”: Pues bien, en enero de este año Luis Gilberto Caraballo publica un libro de viajes, Es tiempo de volver:Destellos de un regreso bajo el sello Del Sur al Sur Editores, en su colección, Poetas de hoy. 

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y pintor venezolano con una producción literaria de más de 20 libros y una producción plástica considerable que él comparte de modo generoso en su perfil de FaceBook. Su producción artística ha sido avalada en las Américas y en Europa recibiendo importantes premios. Y por críticos y editores de la talla de Roberto Bianchi, Ernesto Kahan, María Eugenia Casemiro, Alberto Martinez Márquez, Francisco Palacios, quien prologa este libro, Mery Sananes y una servidora. 

    El motivo del viaje  es central en la poética del escritor venezolano. Aparte de Es tiempo de volver:Destellos de un regreso, Luis Gilberto ha escrito otro importante libro de viajes Encuentros con el Sur publicado en 2007. Este texto recrea con emoción y gran lirismo su viaje a Chile y a Argentina. Es tiempo de volver: Destellos de un regreso alude a su viaje a Loja en 2006. Como su título apunta este paisaje de Loja en Ecuador es recreado en el devenir del tiempo: el tiempo en que el poeta estuvo en Loja, el tiempo en su memoria, un futuro donde imagina regresar. Los escenarios y las personas con las que se encontró el poeta son recordados con nostalgia y con esa “reverencia”, que existe en la poesía de Caraballo hacia todo lo creado y hacia  toda creación. He visto, en otro contexto, que paisajes y personas le sirven a este poeta como espejos lacanianos donde él se mira para autoconocerse. No sólo conocer sino conocerse. Los niños en este libro cobran importancia y en el poema que abre este libro, los niños aparecen como presente y futuro de ese espacio ecuatoriano: 

    Escribe Caraballo; 

                Loja tiene un sueño invertido 

                El tiempo otro

                Qué será 

                De esos niños que crecen 

                Con la poesía en sus ojos, 

                Bocas descubiertas 

                El caminar de nubes sin lluvia?

                ?Cómo juntamos sus manos, 

                El tiempo y Loja?

    En el poema “Quise” se ve la relación dinámica entre el poeta y el paisaje y las imágenes tienen que ver con el sueño, el mar, los elementos de la naturaleza, motivos o símbolos que Caraballo privilegia en su poesía. Las imágenes siempre sorprenden en este poeta  porque salen de las asociaciones tradicionales entre imagen acústica y semántica. Poetiza Caraballo:

                   Quise tener una esfinge lojana

                   Con su amor helado que deletrea 

                   Su aliento. 

                   Sabor a azúcares delgados

                   El susurro de un vuelo

                   El llanto fresco de nubarrón. 

                   Aunque estaba preso en un delirio 

                   Sobre el barco de otros mares.

    El propio Caraballo sugiere al comienzo de su libro que las personas y las cosas de Lojas son vistos a través de un recuerdo que ya los transfiguran: “Los niños , la catedral, sus lugares mágicos, la impronta de la poesía como un valor esencial en la ciudad que enaltece con bustos a sus escritores. El despertar de los niños que acuden atentos a escuchar poesía y con ella viajan en alegrías, se despiertan cometas y juegos en el tiempo lojano, son aspectos entre otros”. (13)

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso es un libro de un viaje real, imaginado y transfigurado en el devenir del tiempo que confirma la brillantez de este poeta venezolano que merece ser leído y estudiado con mayor amplitud y rigor. Cómo ha afirmado en más de una ocasión el maestro Francisco Palacios, de Sonora, México, todos tenemos una Loja, el recuerdo de un viaje en nuestro corazón, y este libro remite a cada lector a su propia Loja. Es tiempo de volver: Destellos de volver es un libro preciso para estos tiempos.  

    Este libro se puede conseguir en carpeta blanda o versión digital en Amazon.com. 

  • Diari de laboratori d’Òscar Palazón (Viena ed. 2019)

    Diari de laboratori d’Òscar Palazón (Viena ed. 2019)

    Foto de Martí Andiñach

    Òscar Palazón (Lleida, 1969) és llicenciat en Filologia Anglogermànica. Viu a la ciutat de Tarragona, on fa de professor de llengua anglesa en un institut de secundària. A més de diversos relats i poemes en llibres col·lectius, ha publicat les novel·les Un rostre que no és meu (2008), El fotògraf (2008), Els complements del nom (2018) i Alguns ocells muts (2019), i els poemaris Atles de la memòria (2005), El coit imperfecte (2011) i Imagino Budapest (Documenta Balear, 2014). Compagina la faceta d’escriptor amb la traducció, la gestió cultural i el periodisme literari.

    Amb el poemari Diari de laboratori va guanyar el 44è Premi de Poesia Vila de Martorell 2019

    L’autor mateix ens avisa que Diari de laboratori pretén “donar visió poètica a la rutina, quelcom que té la seva part de poesia cada dia”. La poesia que n’hi ha a tot arreu.  Fins i tot en el moment d’aixecar-se per anar a treballar.

    La diferència és que aquell dia, al far, no

    plovia. Va ploure més tard. Gotes que

    rebentaven contra la vorera com grans

    de raïm madurs Recordo que vam parlar-ne

    per telèfon, i que ho vam trobar divertit.

    Ignoràvem que el més tràgic de

    l’última vegada és ignorar que és l’última

    vegada.

    El poeta mostra aquesta rutina i repetició en un detall, la repetició d’alguns versos en diferents poemes. Sobte al principi, perquè sembla que et trobes en un túnel del temps que et fa reviure el que ja has llegit, fins que te n’adones que són una sèrie de versos repetits en poemes diferents.

    La diferència és que aquell dia, al far, no

    plovia. Va ploure més tard. Els núvols

    van aparèixer de cop. Recordo que vam

    parlar-ne per telèfon, i que en cap moment

    no vam esmentar l’abisme. Ignoràvem

    que el més tràgic de l’última vegada

    és ignorar que és l’última vegada.

    Un altre detall de la seva poesia que m’agradaria destacar és el seu mestissatge lingüístic, m’explico, en Palazón barreja el castellà, català i anglès amb naturalitat als seus poemes, demostrant que són poemes arrelats a la societat de veritat, la que es comunica, independentment de la llengua que parli.

    I ara que tradueixo versos en què «the

    list is a colour like sugar or aspirin»,

    no puc evitar autocitar-me: «Aquella pàtina

    daurada dels llocs acabats de descobrir,

    aquella brillantor espessa que alenteix el ritme de les

    coses i les persones, com si tot estigués il.luminat

    pel sol d’una posta perpètua». En efecte, els

    llocs nous que visitem estan construïts

    amb racons dels llocs que ja hem visitat

    abans. Ho vam descobrir fa temps i des

    d’aleshores ens agrada jugar a endevinar-ne

    els ingredients. Pensàvem que

    érem els únics que ho fèiem, però ens

    equivocàvem. «Como, por ejemplo, cuando

    vas a un país y una rama de un árbol

    te recuerda a otra de un lugar muy lejano».

    En definitiva, el poeta Òscar Palazón és un agitador cultural des de les aules i des dels seus versos i relats que personifica el que tantes vegades hem volgut transmetre des de les nostres cròniques: hi ha esperança. Sí, aquest tipus de persona és el que fa que la societat cada dia sigui més rica (en humanitat) i més bona (en qualitat).

    No podeu deixar de comprar i llegir Diari de laboratori publicat per Viena Edicions: AQUÍ.

  • Miradas, de Michel Orban

    Miradas, de Michel Orban

    Gracias por el honor de escribir estas líneas, no sólo a Michel, sino a la Vida, que
    siempre me acaricia, luego de un sacudón.
    Cuando se me presentó esta oportunidad, yo venía de un duelo. Una parte
    mía había muerto y, si bien había sido muy necesario soltarla, no por eso me dolía
    menos su pérdida.
    En ese tiempo llegó Miradas, libro de poemas de Michel Orban, y una vez
    que lo leí supe que el Universo, Dios, el Gran Espíritu, La Madre Divina, Ishvara, La
    Consciencia Pura, o como prefiera llamársele, me miraba con absoluto Amor,
    Compasión y Gratitud:


    Tus ojos son los abismos de mis vértigos
    Soy el alfarero que ofrece a la arcilla su vuelta de tierra


    Mientras leía, entrecerraba los párpados para ver con más nitidez esa
    pareja de danzarines que manaba de los poemas. La Yin y el Yang, el Yin y la Yang,
    entrelazados en una danza cósmica exquisita:


    Tus ojos son los cielos de mis caídas libres
    Soy el escritor que se hace paje al servicio de la letra

    En esta poesía, que recorre el libro Miradas de principio a fin, subyace una
    Realidad, en el mejor sentido de la palabra. Un estado Real de consciencia que me lleva de la mano, hacia el punto donde la dualidad por fin se unifica, y los amantes danzarines se hace UNIDAD.


    Te me apareciste, con tu perdón en las manos
    Gracias Felicidad


    Y como conclusión, como gestalt completa, me es imprescindible citar esta
    frase del prólogo:


    Uno de los grandes dones de Michel es su mirada, llena de agua dulce, del
    color del cielo, de transparencia y claridad