Las nubes tienen cicatrices es el primer poemario de Pablo Rodríguez González; una recopilación de novena y ocho poemas en los que encontramos desde la ilusión del amor, la entrega, los sueños, las ganas, hasta la soledad más fría, las ruinas de lo que fue, el dolor y la tristeza.

Es un poemario apasionado, sentido, intenso… pero sobre todo, amoroso y doloroso. La ausencia, el frío y la nostalgia se abren camino página a página, para mostrarnos lo que queda después de una intensa historia de amor.

Probablemente de este dolor nace la idea que se repite en algunos de los poemas, de la fragilidad y la necesidad de sentirse protegido. Especialmente, la fragilidad emocional. Esto lo vemos, por ejemplo, en el poema Lo que nos cubre nos hace más fuertes:

Tan fácil como despojarte

de todas esas capas

para ver un cuerpo frágil,

esquelético, vulnerable,

que tirita y se estremece

con los recuerdos de sus cicatrices.

-Fragmento Lo que nos cubre nos hace más fuertes

Nos cubrimos de cosas que nos tapan y protegen; el ser humano es frágil, necesita protegerse emocionalmente, necesita un refugio. A veces ese refugio puede ser la persona amada, pero cuando esta desaparece, cuando se va, el alma va a la desesperada buscando un refugio, algo que la haga sentir más protegida y menos vulnerable.

En muchos de los poemas, los recuerdos de la historia de amor que terminó configuran un camino de momentos felices, de instantes y vivencias, que se intercalan con el dolor y la tristeza de haberlos perdido. Todo regado por una hermosa dosis de nostalgia que se destila de las heridas en proceso de curación. Es un duelo que hay que pasar para superar.

Ligado a esto, nos encontramos la idea del futuro desvanecido; los sueños de un futuro, los planes, se van con la persona amada:

En tus manos sostienes

todos mis futuros que creí

eran contigo,

juegas con ellos entre tus dedos

con la agilidad de un malabarista

y la torpeza de quien confía demasiado.

-Fragmento de El chasquido entre tus dedos de mis futuros contigo

Ese futuro ahora está desaparecido y en su lugar, encontramos sólo los restos de lo que se construyó, las ruinas y el vacío de lo que será la vida a partir de ahora.

Foto de Jesús J. Matías

No hay desamor sin soledad. No podía ser de otra manera. La soledad nos aparece, ligeramente oculta tras los recuerdos y las ruinas, pero se nota, se palpa, al igual que esa ausencia que lo llena todo de recuerdos.

Sueños:

la mayor sensación de mi soledad

es soñarte y despertar,

ver un futuro contigo

y no tener un presente a tu lado.

-Fragmento de Despertar en un escalofrío

Y ella se trocó en el tictac

que marca el tiempo

a la soledad para evocarla

cada segundo sin su compañía.

Y ella es ahora

esa mirada que busco

al final de mis cajones

en lo cotidiano

de mi rutina.

-Fragmento de Ella es

También tiene cabida en este poemario las ilusiones, pero siempre bajo un velo de tristeza y desengaño. El poema Sacudida a ciegas es un buen ejemplo de que, a menudo, nos equivocamos en una relación, a la hora de buscar o satisfacer las emociones:

No podrá encontrar las suyas

y tampoco encontrará las mías

por más que las busquemos.

¿Sabes qué?

No buscamos bien,

no son las suyas

no las mías;

son las

NUESTRAS

Una relación ha de ser un proyecto común, basado en las ilusiones de ambos. El pensar o buscar solamente las de uno, sólo puede llevar, con el tiempo, a una inevitable ruptura.

Aquí veo claramente la desolación del autor; el sentimiento de tener las ilusiones rotas, la apatía vital que en cierto modo nos atrapa cuando perdemos a la persona con la que querríamos compartir la vida. El dolor se hace presente junto con la tristeza y el desánimo.

Un poema que me ha llamado mucho la atención es Las canciones que grabaste; creo que en él se conjuga la nostalgia en mayúscula. Las canciones suelen ser un elemento principal de la vida, nos acompañan en muchísimos momentos, y escucharlas es casi como revivirlos. El autor desgrana ese dolor y esa pena a través de las canciones que le hacen recordar preciosos momentos vividos.

Ahora no consigo quitarme

esas canciones,

y no consigo que no evoquen

los recuerdos que grabaste

en ellas.

Los diferentes planos de una relación los vemos plasmados en el poemario, desde el enamoramiento hasta la pasión.

Nunca pensamos que caminaríamos

por este camino,

el sendero del deseo,

de la pasión y la ternura

y nos hicimos compatibles

en nuestros cuerpos

cuidando nuestros rincones.

-Fragmento de Las ganas de mis labios de salir corriendo

Eso le da un plus de intensidad al poemario, que no sólo se basa en el ámbito emocional, sino en la importancia de los cuerpos, del deseo, de la piel.

En definitiva, un poemario intenso, de claroscuros, de amor-desamor, de dolor y sueño, de tristeza y nostalgia. Un poemario que desnuda el alma humana cuando ha perdido la persona amada, destapa todo el dolor, la muestra desamparada. Un poemario con el que muchos nos sentiremos identificados. Escrito en verso libre, los poemas se suceden como el que va contando poco a poco lo que tuvo y ya no tiene, lo que siente ahora, después de haber vivido y sentido tanto. Poemas cercanos, sencillos, sin florituras que estén de más.

Un poemario para darse cuenta que, al fin y al cabo, no somos tan distintos y todos, de algún modo, sufrimos por igual en ciertos momentos.