Etiqueta: Diana Guemarez Cruz

  • El mar que no cesa de Alba Raquel Maldonado: una poeta puertorriqueña en la diáspora

    El mar que no cesa de Alba Raquel Maldonado: una poeta puertorriqueña en la diáspora

    Alba Raquel Maldonado (n. 5 de diciembre de 1985) da a la luz pública sus poemas en la forma de un libro después de haber publicado sus versos en revistas digitales y físicas. A pesar de su corta edad, es una milenial, Alba ostenta una licenciatura en psicología forense, una maestría en estudios puertorriqueños, y termina otro máster en educación. Ha viajado por las Américas y Europa y esto la ha provisto de un aval cultural que potencia su voz poética auténtica. Lectora de grandes poetas puertorriqueñas como Julia de Burgos, Clara Lair, Anjelamaria Dávila, Alba ofrece una poesía directa—no exenta de figuras retóricas, ironía y símbolos, intimista— donde su “yo poético” se expresa con gran naturalidad. 

    Este “yo” que nunca es estático, que es contradictorio, avallasante,  como el mar que le sirve como símbolo polisémico en este libro. Ese yo que es “un mar que no cesa”. Un mar que también es amor, poesía, estabilidad y no estabilidad.

    El bello poemario abre con un texto  que delata el miedo al anclaje (el ancla otro símbolo bien usado) aquí. La poeta teme “anclar” en el amor, en la familia, en una identidad estática porque lucha por su libertad. Escribe en “El mar en el espejo”: 

                Me acostumbro tan fácil a las cosas, 

                a los espacios, 

                Que el tiempo se vuelve nada. 

                El miedo al anclaje 

                me hace huir

                de las tierras que se convierten en morada

                por breves momentos 

                de mi corta existencia. 

    Como milenial, y como psicóloga, esta escritora sabe que nada es eterno, permanente (ni casa, ni familia, ni amores). Entonces, para qué “anclar”. Otro poema que apunta en esa dirección es “Esa loca manía de extrañarte”. Sin embargo, afirma en su poema “A veces quisiera echar raíces”, sentimientos contrarios, el deseo de “anclar” , “de echar raíces”, para conformar normas sociales que la “desvanecen”. 

    Alba Raquel Maldonado no teme a su voz femenina que se “desbarata-“, se “rompe”, “duele”

    tal cual expresa en este libro. Exclama en “Qué te duele menos?:

                      Yo no sé 

                      si las palabras 

                      duelen más que un golpe

                      solo sé que pesan

                      las secuelas, 

                      los recuerdos, 

                      los olores que despiertan

                      las imágenes 

                      que jurabas haber olvidado. 

    El amor con sus diferentes calas es tema central en este poemario. La poeta ama y quiere ser amada conociendo los límites del amor, sus ambigüedades, sus rostros. Busca el amor de pareja, expresa su amor por su padre en una bella elegía, a sus abuelos, a sus familiares muertos. Destaco, no obstante,  en estas páginas el breve texto “Sinopsis del amor”, porque deja ver la fina ironía y el ingenio de la autora: 

                      Coleccionar letras del abecedario 

                                códigos de áreas 

                                y unas cuantas banderas

                                     el amor 

                                  es un resumen 

                         Una colección de memorias…

    Algo que me gustó mucho de este libro es que Alba no teme incorporar frases en inglés en sus poemas y escribir poemas breves en inglés. Ha vivido más de una década en Nueva Jersey y sabe que Puerto Rico es un archipiélago con un brazo enorme que se extiende a Estados Unidos donde excelentes escritores como Pedro Pietro, Tato Laviera, Martín Espada y hasta la misma Julia de Burgos, usaron el inglés con gran  fuerza expresiva. Maldonado escribe de nuevo con fina ironía sobre los clichés que usa la cultura estadounidense: 

                    You need to be strong.

                    Please stay strong

                    Are the most cliché Words 

                    For a heart

                    That carries so much pain 

                    I just want to be broken 

                    And rebuild myself 

                    With the pieces 

                     That one day 

                     Were part of my soul. 

    Maldonado que a lo largo de su libro va mostrando ese mar que no cesa, ese “yo” poético que se desborda en miedos y sentimientos, en afirmaciones y negaciones, termina con unas líneas que reflejan a pesar de su edad una voz poética en un mundo que es duro y fuerte y donde quizás, la palabra, esa misma que “duele”, “desbarata”, y “rompe” es la única salvación:

                        El mundo colapsa

                        y yo aquí en llamas

                        escribo poesía 

                        o eso intento 

                        para no arder en la llama 

                        que yo misma encendí. 

    Hoy saludo con El mar que no cesa, a la joven autora puertorriqueña que supo hacer del mar un símbolo polisémico donde expresar sus sentimientos. El mar o el río devienen “en un amor, en un poema, en espejo” en este pequeño, pero sensible texto. ¿Acaso la poeta leyó, a parte de Julia de Burgos, al eminente poeta venezolano, Luis Gilberto Caraballo??? El mar  que no cesa ha sido pulcramente editado  por De Sur a Sur Ediciones,  que dirige el poeta Alonso De Molina y se puede conseguir en Amazon.com. Libro de agradable lectura para los “millennials”, pero que es definitivamente un poemario para cualquier edad. 

  • #PoémameVerano: Octubre 2024

    #PoémameVerano: Octubre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    3 Poemas de Gisela Cappellin #PoesíaVenezolana

    Ana María Fagundo Guerra

    3 Poemas de Lidia Salas #PoesíaVenezolana

    Introducción a “Diálogos entre un poeta y su lectora” 

    3 Poemas de Giordana García Sojo #PoesíaVenezolana

    Cinc poemes de na Joana Raspall

    3 Poemas de Hwi-woong Choi최휘웅, poeta surcoreano

    Poesía, vida y muerte de Teresa Wilms Montt

    3 Poemas de Jasna Gugić, poeta croata

  • Introducción a “Diálogos entre un poeta y su lectora” 

     ¨Acostumbro a leer

                                         El mismo poema

                                         Todos los días,

                                         Lo encuentro diferente 

                                         Y no sé si soy yo 

                                         O el poema 

                                         El que está vivo”. 

                                         “Los poemas

                                          Sin sus lectores 

                                          Están como ausentes”.  

                                         Luis Gilberto Caraballo 

                                         Arpa Invisible 2020

    En los siglos XVIII, XIX y aún muy entrado el siglo XX, los escritores y artistas establecían diálogos entre ellos a través de cartas o epistolarios. Surgen a mi mente las cartas que intercambiaron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán, o los epistolarios de Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca a familiares y amigos. Estos documentos son un tesoro para establecer la visión de la historia, la cultura y la literatura de dichos autores. 

    Por ejemplo, mi tesis doctoral de la Universidad de Harvard documenta, a través de las cartas de Juan Ramón Jiménez con muchos de los autores de la llamada Generación del 27, de su diario, de apuntes en sus archivos, la trayectoria de este poeta como editor de este grupo. Como mentor de ellos y persona que los canoniza. Esto desde la época en que Juan Ramón trabajaba con relativa armonía con escritores como Pedro Salinas, Antonio Espina, Jorge Guillén, entre otros, hasta las polémicas humanas y literarias que surgieron a partir de finales de los 20 hasta la década del 30, del siglo XX y que provocó que ya estos insignes escritores no colaboraran más. 

    Las cartas, los diarios, y otros géneros autobiográficos, me han dado una comprensión más profunda entre el escritor y su época, entre los escritores mismos, entre los escritores de otras épocas y conmigo lectora situada entre el siglo XX y XXI. 

    Recuerdo que hasta principios de los años ochenta, escribía largas cartas a mi familia de mi puño y letra contándole de mis vivencias y peripecias como estudiante que hacía un doctorado en la Universidad de Harvard. Todo cambiaría con el advenimiento de las primeras PC en 1984 y posteriormente con el advenimiento del Internet. Los avances tecnológicos de los últimos 40 años cambiaron para siempre nuestros modos de comunicación. 

    Hoy en día los escritores, críticos literarios o artistas no nos escribimos cartas. Pero nos comunicamos y mucho. Usamos plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp y Messenger para comunicarnos. Y de este modo empecé hace casi cuatro años mi comunicación con el escritor con el que sostengo los diálogos que presento en este libro hoy.

    Luis Gilberto Caraballo y yo empezamos nuestro diálogo o correspondencia cibernética a través de Facebook. El destacado escritor venezolano mantiene una página que nos permite interactuar con él. En un momento en julio de 2015, le hice un comentario a uno de sus aforismos y le dije algo así como «veo que tienes materiales para un libro de aforismos”.  Conversamos luego por Messenger sobre este tema: cómo organizar el libro, cómo editarlo, cuánto tiempo tardaría. De ahí, surgió el primer poemario de Caraballo que nos unió, en el que se estableció un primer diálogo entre ese poeta y esta lectora. 

    De hecho, ese libro, “Arpa Invisible”, se publicó en Puerto Rico en 2020. Y en ese libro de aforismos ya viene la idea de que el texto es una especie de carta emotiva que establece un diálogo entre el escritor y su lector o lectores. De ahí estos aforismos de Caraballo que he usado como epígrafes para esta introducción. 

    Este primer diálogo, o mejor dicho, estos primeros diálogos entre ese poeta y yo como su lectora, suscitaron ensayos, prólogos y reseñas sobre los libros de este autor. Esos textos, que habían sido publicados previamente, después de conversar tanto con Luis Gilberto por Messenger, WhatsApp y de dejar extensos comentarios a sus poemas en su página de Facebook, se consolidaron en  La música callada, la soledad sonora: la poesía de lo inefable de Luis Gilberto Caraballo. Este sería mi primer libro-homenaje al venezolano. 

    Pero esos  primeros diálogos no estaban completos. Pues aunque en ese libro de 2023 trabajé temas, motivos, símbolos y aún análisis de textos de libros tan interesantes como La Gruta del Ávila e “Iluminaciones de un lienzo”, por la estructura de mi libro, otros textos quedaban fuera y Luis Gilberto Caraballo, que es tan prolífico, seguía escribiendo.

    Entonces se me ocurrió la idea de otro libro, basado en mis comentarios a la poesía del venezolano y compartidos en su página de Facebook, que se ocuparan de otros temas, motivos, símbolos. Así nació la idea de estos nuevos diálogos y de este libro de “Diálogos entre un poeta y su lectora”. Cada poema de Caraballo lo siento como una misiva íntima, emotiva, con sus lectores y conmigo como lectora. De hecho, este escritor siempre espera una respuesta del remitente o de su interlocutor. 

    En estos nuevos diálogos he visto otros libros importantes de este escritor como Los caminos del tiempo,  “Las voces de la música: un árbol” o su más reciente libro, “Amor de nubes”. He dialogado con este escritor para este libro, sobre su arte poética; sobre símbolos tan relevantes como el ojo, la mirada, las nubes; sobre temas tan interesantes como la narración en su poesía, lo fantástico, lo citadino en su poesía, incluso el tema del “flaneur”. De esta forma quise enriquecer mi diálogo con este poeta y señalar con estos diálogos la importancia de este talentoso autor, que ha escrito 45 libros, de los cuales ha publicado diez. 

    Con la profundidad que me dan casi cuatro años de lectura de Caraballo, creo que mis diálogos son cada vez más inteligentes, hondos y emotivos. Creo que este libro tiene la magia de ser una conversación, un diálogo, misivas entre un crítico literario apasionado (yo) y un poeta que escribe desde su corazón. Siento que si Luis Gilberto y yo nos encontráramos en una máquina del tiempo, y fuéramos (back to the future) al siglo XIX, nos escribiríamos cartas cada día en torno a sus textos. Me gustaría pensar que estoy allí, dialogando con Luis Gilberto, redactando una de esas misivas, en la intimidad de mi hogar. 

  • LA MÚSICA CALLADA, LA SOLEDAD SONORA

    LA MÚSICA CALLADA, LA SOLEDAD SONORA

    LA MÚSICA CALLADA, LA SOLEDAD SONORA: La poesía de lo inefable de Luís Gilberto Caraballo, libro publicado por Grupo Ígneo, junio 2023. 

    La reciente publicación del libro, La Música Callada, La Soledad Sonora: la poesía de lo inefable de Luís Gilberto Caraballo de Diana   Guemárez Cruz, catedrática jubilada, de la Universidad de Montclair State de New Jersey (USA), poeta y crítica literaria, es una reflexión profunda sobre el poeta, narrador y pintor venezolano, Luís Gilberto Caraballo. Desde el principio  la autora ha captado totalmente mi interés con un estilo literario ameno y su encomiable capacidad didáctica, propia de una profesora experimentada.

    Con estos recursos,  el lector se puede ilustrar de la extensa obra poética  de una de las voces más relevantes de Venezuela: Luís Gilberto Carballo (1962). La autora de este monográfico, Diana Guemárez Cruz, no se detiene solamente a aportarnos su valoración crítica sobre la obra poética del poeta, sino que se hace eco de la universalidad de sus versos y, al mismo tiempo, de su amplio reconocimiento nacional e internacional como lo evidencian los múltiples reconocimientos y premios entre los que a modo de ejemplo destacamos: Premio Internacional de Poesía en Soau Paulo (2004) y el máximo galardón  del Premio Mundial de Poetas en los Ángeles en EE.UU (2005). Al mismo tiempo, este estudio, nos aporta un gran número de referencias de críticos y estudiosos de reconocido prestigio en el campo de la crítica literaria como Antonio Miranda,  Mery Sananes, M. Eugenia Caserio etc.  Así pues, partiendo de estas premisas, entendemos la dimensión Universal de la obra literaria del poeta Luís Gilberto Carballo. 

    Diana Guemárez Cruz,  con su experimentada mente crítica, analiza en detalle aquellos primeros poemarios donde el motivo del viaje es el hilo conductor  como Encuentro con el Sur (2007), que es memoria de sus viajes a Chile y a Argentina. En estos versos, el poeta plasma auténticas huellas autobiográficas que  reflejan, al igual que espejos, sus preocupaciones existenciales.  Es lógico que en sus versos bailen al ritmo del tango después de la visita a estos lugares. Tal es la capacidad de análisis de Guemárez Cruz que se esfuerza en visualizar y estudiar todos aquellos paisajes descritos por el poeta,  desde el punto de vista humano. 

    En el poemario, Es tiempo de volver; destellos de un regreso, escrito en 2006 y publicado en 2021, la pequeña ciudad de  Loja, Ecuador, es el espacio que se recrea. Guemárez Cruz destaca el aspecto humano de sus versos al hacer referencia a la figura del niño o los niños, desde la realidad del presente y la de un futuro incierto aún por descubrir. A modo de ejemplo, la estudiosa  hace referencia al poema: El verbo en sus ojos, la nostalgia que siente el poeta al describir a los niños. El oído sin fin es otro de los poemas donde el poeta no encuentra respuestas: 

    Alguien me pregunta adónde vas

    Y nadie sabe

    no hay voz…

    En “Quise”, Diana Guemárez Cruz subraya la enérgica interrelación entre el paisaje y el poeta. Tema  que se repite a lo largo de la extensa obra poética de Caraballo.  A su vez, la autora destaca aquellos símbolos que caracterizan y surgen también a lo largo de su obra como el mar,  los sueños, el viaje, el reflejo inspirador de la naturaleza, el tren, el templo o la morada. Todos ellos desde una perspectiva humana, trascendental y  universal, es decir, busca una realidad inmanente y trascendente. Es evidente, según se desprende del estudio de esta profesora, que el poeta busca el sentido de la vida como un presente eterno y para ello prescinde  de los relojes y los números que los fragmentan. En todos ellos el poeta está obsesionado en entender el origen de la vida, la eternidad y nuestro lugar en el mundo. 

    La obra poética de Caraballo trasciende los personajes  y paisajes concretos vividos a los paisajes soñados como se refleja en Moradas y Templos (2004) y El árbol de las casas vacías (2006). En estos poemas, en opinión de la profesora, los templos son los símbolos que el poeta utiliza para expresar su morada interior y esto es parte del misticismo que Guemárez Cruz ve en la poesía de Caraballo.  

    La profesora Guemárez Cruz estudia los pormenores literarios atribuidos a los espacios concretos y soñados como se pueden apreciar en: Moradas y Templos (2004) y El árbol de las casas vacías (2006). En estos las moradas y templos son los símbolos que el poeta utiliza para expresar su hogar. En ellos resalta el sentimiento del ser o de los seres humanos. 

    El  espacio soñado, no todo es real. Al igual que: En los caminos  y el Mar infinito   el poeta se embarca en un viaje imaginario a través de cronos. En esos viajes, el poeta busca otros lugares, otras utopías y culturas que no sean occidentales. Es indudable que el poeta busca una realidad infinita y trascendente. En realidad, según  la crítica, busca un presente y un mundo eterno sin fronteras. Es inevitable nos puntualiza la autora que al ser un poeta autodidacta recurre a aquellos poetas que le suministran los conocimientos apropiados para su creación, entre otros, destaca poetas del nivel de  Octacio Paz Arthur Rimbaud, André Breton, Luis Cernuda, Federico García Lorca  etc

    La Gruta del Ávila (2020) es un poemario extenso  que lo define como un viaje a lo más íntimo y profundo del ser humano: su corazón. El hi Ávila es un parque nacional en Caracas que el poeta puede visualizar desde su casa. Y es un texto híbrido entre prosa y verso. Nuevamente el poeta vuelve a los temas que más le preocupan como la vida, la muerte, el tiempo, la oquedad, la naturaleza, la lluvia, el viento. En la segunda parte, el poeta mantiene unos diálogos con autores que son de su agrado como André Breton, Olga Orzoco, José Antonio Ramos, Federico García Lorca, Luís Cernuda, Watt Whitman, entre otros. Nos recuerda el mundo platónico de las cavernas donde ven sombras que no son reales, dialoga con ellas en busca la verdad.  A su vez, nos lleva por paisajes realistas y surrealistas. No se olvida en este libro recordarnos sus símbolos como el mar, no solo la lengua sino el lenguaje, la calma, la muerte, el reloj implacable del paso del tiempo. Además la Gruta del Ávila es el espejo donde se refleja su interés en buscar su realidad existencial. 

    También se detiene  a darnos un estudio generoso sobre la poesía breve, es decir el epigrama o aforismo que el poeta Caraballo cultiva en textos  como   Arpa  Invisible, “Neblinas del sueño”  o “Temblores de piel”.  En ellos se detiene nuevamente al sueño como reflejo de la realidad. El Arpa como la musicalidad invisible en la naturaleza.  De hecho es un libro de aforismos que busca esos símbolos que impregnan su obra literaria. Y no olvida el libro, “Iluminaciones de un lienzo”, libro homenaje a la figura inmensa del pintor venezolano, Armando Reveron. 

    A través de su  libro, Guemarez Cruz ve la poesía Caraballo como una de gran reflexión en el lenguaje, y la lengua. Como el lenguaje racional le parece insuficiente para hablar de lo trascendente, el poeta desdobla el lenguaje y lo convierte en un universo simbólico nuevo. Cada signo tendrá múltiples significados en un afán de ensanchar la lengua y convertirla en una flexible que le permita acceder a lo inasible. Tal como San Juan de la Cruz hizo en el siglo XVI. Y en este sentido ella puede distinguir símbolos místicos y religiosos del poeta, aparte de las moradas y templos: la  llama, la noche, las lámparas, las aves,  incluso la música y el baile. 

    Para concluir, la profesora Guemarez Cruz, nos define la obra poética de  Caraballo como una poesía flexible, ágil y no está condicionada a temas concretos, sino que muestra una gran generosidad temática. Además,  es sensible a cualquier tema humano y enfatiza, que el motivo  del viaje en Caraballo, es un motivo de búsqueda de lo transcendental. Insiste, la autora que a pesar de las lecturas de grandes poetas a los que hemos hecho referencias anteriormente,  la poesía de Caraballo  es de gran originalidad creativa y ante todo es un poeta que nos hace reflexionar. Para finalizar,  subraya que para el poeta, la poesía puede ser un transitar doloroso centrado en la vida. 

  • Zuihitsu de Ricardo Vega: letras puertorriqueñas en las Filipinas

    Zuihitsu de Ricardo Vega: letras puertorriqueñas en las Filipinas

    Llega a mi manos el poemario, Zuihitsu, de Ricardo A. Vega, poeta y narrador puertorriqueño, radicado en las Filipinas. El libro está gratamente presentado en la edición de Isla Negra, que dirige el también escritor Carlos Roberto Beras. El diseño de la portada fue realizado por José Maria Seibo. Me parece que reproduce un paisaje filipino. Ya el libro anuncia desde su portada el interés de un escritor caribeño en lo universal.

    Ricardo A. Vega ha vivido en los Estados Unidos, Mexico y Brasil, antes de radicarse de modo permanente en las Filipinas. Es parte de esa literatura puertorriqueña escrita en el exilio o en la diáspora. En el caso de Vega el escribe en español, pero recordemos que esta literatura puede estar escrita en inglés o incluso en ese dialecto fronterizo, como diría el Dr. Valentín Soto, que es el “Spanglish”. 

    Zuihitsu,  “El título toma prestada la tradición japonesa del diario poético que con pequeñas notas aspira a agrupar el registro de una época”, me ha explicado su autor. Y en efecto, el libro es una especie de diario donde Vega en poemas breves o más extensos hace una inventario de las cosas que lo informan como autor: el amor a sus hijos y a su esposa; sus posiciones en cuanto a lo político y social; sus lecturas; y su visión de la escritura. 

    Voy a citar algunos de sus versos que desvelan su poética. “Primero…” dice: “Primero,/la idea./Luego,/cuarenta años/intentando decirla”. Lo que apunta a un poeta que trabaja su obra con tesón. Como antítesis a ese poema señalado tenemos “Puedo escribir poemas…”.

    “Puedo escribir poemas/con relativa rapidez/Luego,/se me va la vida/borrándole palabras”. Ahora no es sólo su tesón lo que se subraya sino su deseo de perfección.

    Un texto que no podré citar totalmente por su extensión es “Hay quienes creen que…”. Un escrito ingenioso donde Vega sugiere que mientras el hombre crea falacias como “las vacunas causan autismo” o “la colonia puede ser soberana”, es “un tiempo excelente para escribir y publicar literatura”. 

    La visión poética de Vega se expande antes nuestros ojos: ahora recuerda que para él la literatura tiene un carácter moral y/o educativo. Esto en un escritor que ha estudiado ciencias naturales y que fue un educador por décadas.

    Zuithisu es pues poética, conciencia poética y ética, dejada sentada como en un  diario en poemas breves o más extensos. El poema “Cosecha” apunta a la conciencia social y política de Vega, que surge a lo largo del poemario. Escribe Vega: “Mientras ellos resisten/el candente sol/para por centavos/alimentar el mundo./Yo,/desde mi ventana,/tan solo ofrezco poemas/entre lecturas de Beckett y Pizarnik”. 

    Este poema parece aludir a los campesinos en Filipinas, más podría ser un poema que honra a los trabajadores del agro en el mundo. Sobre “Filipinas” este autor puertorriqueño nos ofrece un poema jocoso donde compara las formas de manejar en esas tierras con lo que pasa en Puerto Rico, México, Brazil. 

    Zuihitsu es un diario poético, a la vez que uno humano. Porque Vega es al final del día un hombre cuyo oficio actual es escribir. Por eso es conmovedor ver en este texto las alusiones de Vega al amor, a su esposa y a sus hijos.

    Así dice en “Amar…”: “Amar/el misterio/de otro”. 

    Poderoso es también el poema, “Si me tocara decidir” donde el autor declara: “Si me tocara decidir/entre mis hijos y mis libros/de inmediato escogería a los niños”. Y añade: “Los abrazaría/agradeciendo la oportunidad/el corazón lleno de amor/y una mirada en babia/sobe sus hombros/fija y congelada/hacia el horizonte/ de lo que pudo ser”. Esto en un escritor que es un lector voraz, con una cultura muy sólida, como se demuestra en las múltiples alusiones a grandes autores y obras en este breve texto. 

    Zuihitsu es un libro emotivo y precioso que leo, en ocasiones, con pudor. Como  si entrara a leer un diario, unas notas, muy íntimas y personales de quien lo escribió. Invito al lector a acompañarme en ese acto transgresor para que lea este poemario. 

    • El libro se puede adquirir a través de este enlace de Isla Negra: 

    https://www.islanegra.com/index.php?option=com_virtuemart&view=productdetails&virtuemart_product_id=419&virtuemart_category_id=5

    @ Ricardo A. Vega, Zuihitsu. San Juan/Santo Domingo: Isla Negra Editores, 2020. 

  • ‘Más allá de las sombras’, de Antonio Ramírez Córdova (Ed. Tablado, 2022)

    ‘Más allá de las sombras’, de Antonio Ramírez Córdova (Ed. Tablado, 2022)

    En 2022, Ebrahim Narváez nos entrega una segunda edición del poemario “Más allá de las”, del prolífico escritor puertorriqueño, Antonio Ramírez Córdova. El libro es sencillo pero elegante con un diseño de portada de Mireya Colin Escalante sobre una fotografía de Nélida González. El libro lleva un inteligente prólogo de Santiago Risso, autor peruano, que resalta la calidad de las letras de Ramírez Córdova, sus logros literarios y las estructuras y temas de estos poemas. 

    Más allá de las sombras recibió el Premio Internacional Vicente Rodríguez Nietzsche en 2019. 

    Hoy acojo con beneplácito esta reedición pues Ramírez Córdova nos ofrece una poesía humana y trascendente en este poemario. Desde su título el autor invoca una dualidad que no lo es tanto; la sombra y lo que está más allá de ella. En los poemas las dualidades abundan: la celda y el espacio afuera; la oscuridad y la luz; la prisión y el anhelo de libertad; la palabra y el silencio. 

    Pero vayamos por parte. El libro se abre con dos epígrafes. Uno del propio Ramírez Córdova: “Todo poema sale de un cántaro/y en todo nido,  está la libertad”. El otro epígrafe de Francisco Uruondo  dice: “Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja está la realidad, lo único irreal es la reja”. 

    Ambos epígrafes presentan dicotomías paradojas. El poema se libera del cántaro y sale y es libre pero en el nido el pájaro también es libre. De un lado y otro de la reja está la realidad y lo único irreal parece ser la reja que quiere dividir. En el poemario de Ramírez Córdova la celda, la prisión, la cárcel aparecen como símbolos de lo que coartan o intentan coartar la libertad, más siempre hay algo tan real como ellas fuera (y aún dentro) como lo son la luz, los pájaros, los ríos. Así por ejemplo, este poeta escribe: “Alma del tiempo/hay un coro de luces/en esa celda”. (19) Por otro lado, siempre el pensamiento o el anhelo de libertad está en el alma cautiva y este escritor apunta: “Noche cerrada,/a su pensamiento llega/un caballo balado,/sin desviarse del tiempo,/Ella alcanza su vuelo”. (23)

    Es evidente en este poemario que la dama, la figura femenina, mujer en la celda, se asocia con la palabra. La falta de libertad humana implica la falta de libertad de expresión. Escribe Ramírez Córdova: “Sueña con la noche/con la arena de plata/pero vientos hostiles,/como ladrones nocturnos/caen en su celda/y otra vez,/es,/en plenitud de Aurora/ el rastro azul de un pájaro marino/que vuela sobre palabras clausuradas”. (25) Es de gran optimismo el pensar, sin embargo, que la poesía se alza como un bálsamo para la persona encarcelada: “La prisión no te desvanece,/la poesía/te ronda en su constante/ divagar de asombro./Te da aliento en tu barca./Cuando decimos tu nombre/sale un rayo de Sol/y tu corazón partido,/asomado a la noche/se hace palmera”. (27) 

    Es de notar que los símbolos en este poema se entrelazan, se entrecruzan y se engarzan como en una joya preciosa. La dama rebelde, la palabra que se niega, la que se libera, y la poesía son un todo o parte de un todo que este gran poeta opone a la cárcel, la celda, la prisión. Todo en ese anhelo trascendente de llegar “más allá de las sombras”. 

    El chiaroscuro en este poemario es de gran acierto. El juego constante de luz y sombras en los poemas de Ramírez Córdova es tan eficaz como en una pintura barroca: “La prisión elige la penumbra,/alejada del canto de los pájaros,/pero una lámpara/se enciende entre dos alas/y sale de la Luz en río claro./Es su magia,/es un fino silencio”. (29)  

    El último poema que citaría de este poemario es uno donde las dualidades, los juegos de luz y sombra, la palabra y el silencio parecen reconciliarse como parte de un todo, como ese espíritu absoluto del que hablaba Hegel: “Escuchas tu silencio,/que es plenitud de palabras/en la balanza el tiempo,/y tu Invisible fulgor/en la inclinada noche,/es/como una luna rojiza/que se llena de aliento,/en la deliberada sombra”. (53)

    Celebro la publicación de este libro con alegría y gozo. En un mundo tan fracturado  y cínico como en el que vivimos, celebro la poesía que quiere ir más allá de las sombras. La poesía mística, trascendente, filosófica y aún religiosa de autores contemporáneos como Luis  Gilberto Caraballo, Guillermo Arroniz López y nuestro Antonio Ramírez Córdova porque elevan el alma y nos hacen ver que detrás de las dualidades hay un espíritu absoluto que nos reconcilia como humanos. 

  • Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y artista plástico nacido en Caracas, Venezuela en 1962. Caraballo ha publicado siete  poemarios y tiene unos 19 poemarios más inéditos. Además su obra poética ha sido difundida en diversas publicaciones literarias y ha participado en numerosos encuentros internacionales de escritores. Con su poesía Caraballo ha obtenido reconocimientos internacionales de importancia como obtener el primer lugar en el Premio Internacional de Poesía en São Paulo, 2004; así como el máximo galardón en el XXV Congreso Mundial de Poetas en Los Ángeles, California, 2005; una mención honrosa, en el Premio Mundial de Literatura, “Municipalidad de Aguas Verdes”, versión poesía 2009  por el poemario Noches, mares, fragmentos del poema; Mención honorífica en el 1er Premio Mundial Andrés Bello de Poesía 2009 por el poemario, Poemas de números y series infinitas.

    Sus poemarios  publicados son Encuentros con el Sur (Venezuela, 2007), El árbol de las casas vacías (España, 2008), Los caminos del tiempo (España, 2009), Poemas de números y series infinitas (Portugal, 2012), que salió en edición bilingüe en español y portugués; Arpa Invisible (Letras Salvajes, Puerto Rico, 2020); Es tiempo de volver destellos de un regreso (Del Sur a Sur Editores, España, 2021) y La Gruta del Ávila (Letras Salvajes, 2021). Su libro Celajes de noche se gesta y su publicación está pautada para diciembre de este año. Su poesía puede relacionarse con movimientos como el simbolismo, el surrealismo, el trascendentalismo estadounidense e incluso con la poesía mística española pero Caraballo ha sabido crear su propio universo poético.

    En cuanto a su pintura, Luis Gilberto Caraballo ha hecho exposiciones indivisibles como Hollywood-Hábitat Aurico, Venezuela; AVAP, Las imágenes del rostro, 1996; Salón Michelena. Los de la psique, Venezuela, 1996; Galería Montemar de Chile, Tropos del Inconsciente, 1999-2000. Caraballo ha participado en importantes muestras colectivas en Venezuela, Ecuador y Uruguay y trabaja para realizar exposiciones próximamente en su país natal y también en la realización de una muestra de su arte en China, proyecto que se cuaja desde el 2005. Ha realizado dibujos para sus libros Encuentro con el Sur, El árbol de las casas vacías y su libro Poemas de números y series infinitas. Su pintura abarca diversas expresiones como el arte figurativo, neocubismo, neoexpresionismo y arte abstracto. 

    Poemas leídos en el 15 Festival Virtual de Poesía, Poesía por La Paz, de Dois Corrego  en Usiha de Sohno en Brasil, 26 de noviembre de 2022

    I

    Aprendí algoritmos que me explicaron parcialmente algunas cosas y no pude tomar nunca en ellas un tren sin que sintiera que habían muchos asientos vacíos como si no hubiesen suficientes pasajeros mirando la ventana pasar como si hubiese elegido un racimo de palabras y estas estuviesen en un lugar mostrando la soledad de sus jardines el esplendor de su viaje el río de sus sílabas el sentido de su alarido el silencio de sus letras no pude mirar en el tren sin escrutar su silencio la voz de aquella distancia el sentido de la imagen en mis ojos clavaron los algoritmos el tiempo inexistente nació de aquella soledad prendo su arcoíris el silencio que azotan la mirada que busca entender aprender a conocer sus hebras la lluvia y sus acordes de guitarra.

    II

    En mi abismo en mi vacío nace un árbol de raíces difíciles de ubicar por más que busco encontrarlas en el fondo de la tierra en las vasijas de la memoria en los acantilados subterráneos las voces no sé de dónde provienen me hilvanan en mis silencios me ata más allá de las venas de un mundo inalcanzable por mis ojos inaudible el hallazgo es de lo más efímero de una rotura de pasadizos desconocidos y puertas imaginarias esa ventana que calca abre que urde y sueña entreabierta a la realidad tiene un profundo arraigo a lo inasible a la noche a la realidad del sueño que en canoas navega por más que busco son posos profundos y espejos de origen sideral de puertas de maderas interminable mar con un oleaje ciega su voz como si contuviera en la mano el camino hacia su raíz un árbol crecido de sílabas de árboles y bosques de sueños y un delirio inagotable me lleva a sorber en sus copas las nubes y el canto de brisas que en mi yacen es el verdor de sus hojas es la noche interminable de letras y silencios de pausas y esperas me ahondan en mi. Me mantiene en pie en aromas del corazón desconocido en el latido de temblor en la quebradiza página llegó a ver su corteza de una rara tierra y de frutos de un imaginar el cielo en vuelo en exilio el otro que apenas logro palpar ciego.

    III

    En círculos intentando alcanzar la noche en el cielo de la memoria y cuán lejana y distante tan adentro en mi latir tus letras como soplos de mar olorosas a tempestad de estrellas círculos aromada de luna  tan diluida en cada sílaba tan íntegra en el poema de tu oscurana semblante de astros ardiente tu voz en el epígrafe tu rio griego dejado por las escrituras del que hablaba Pitágoras en su geometría de cielos en su niñez trazaba un cubo en la ciudad de Atenas en su silencio cada arista un epígrafe en la mirada de aquellos ojos tomado de algún cometa en el árbol veo sus porvenires como metáforas plateadas de hojas lúcidas los espejos de algún planeta dejado en  órbita del poema calando con sus giros versos volviendo el canto en el ramaje del árbol un lugar una jaula abierta y en tu corteza la que se dibuja en arameo en alguna voz distinguida de orquídeas quienes me escriben con sus labios sus besos aromados en mis manos mis yemas tintan de letras el muro de la noche un eco en el latir de mis pasos.

    IV

    Mi pecho se ha hecho un amasijo de silencios a la espera de la tarde con sus ojos de lluvia quieta carga en el bosquejo nubes de atajos y una frente de aire poblada con olores a brasas dolientes viene en medio del tiempo intentando bailar con la brisa cae con un lirismo de espanto en el árbol se abren las jaulas de los recuerdos y vuelan los pájaros a los matorrales lejanos con ojos de empeño y deudas en el pico el canto abierto en el cielo como pincel de piel limpia y corteza de abrigo aromado para la noche secreta de una Caracas sedienta mi pecho ha subido hasta el último escalón se ha vuelto un cielo sin regreso parece un sueño una hamaca mecida en la montaña azul que vuela entre las nubes y el árbol me trae de vuelta con su rostro de abadía a sus raíces en la memoria canoas de río venas de horas que pasan muy adentro en la selva del alma y van mirando el espejo de su silencio van con las gotas lloviznado el camino de recados que traen consigo el vuelo de los pájaros ni se siente se fueron a otro tiempo a volar sus alas de obsequios y su canto con la noche.

    V

    Cuando el mundo era mundo y el muro era de esclavos y tabúes de tierras en sed asoleadas hasta el silencio nacieron poemas de esencia en el arraigo en el grito de un puñal adosado en el vientre del vacío en la pulpa de la mirada la luna había crecido hasta los confines del cielo era habitada por duendes y sangres eran las venas de la noche que en silencio se habían convertido en versos en el ramaje de un árbol nacido de una tierra fértil era la esgrima del suelo entre un animal primitivo y el eco de un espejo volviéndose rostro en el pozo del estanque brotaron las palabras brotaba el delirio de un cielo tomado de pasión y sangre avezada un torrente de cantos y metáforas de mares y adagios se hicieron en la noche la poesía era el silencio de la memoria el hilo mágico del río que el corazón guarda en arraigo de una tierra desnuda en la intemperie del cielo adeuda un cauce que se ha ido a otro lugar a enjuagarse de idiomas a volver la mirada en la elegancia de sus letras se siente venir palabras y destinos destierros y sentires amaneceres y noches con un brote tomado por la noche arqueada por la flecha de un infinito enclavado en lo difuso en lo inconcluso en la intolerancia de lo salvado en la herradura de un alazán sin rumbo por el llano temido de espantos y nubes destinadas a volverse espejo de otra tierra distinta indescifrable viaje que en versos cala en la penumbra.

    VI

    Vi gemir con sutileza el humo de una cafetera puesta sobre los troncos de una vieja rama del árbol y el sol durmiente había alzado su ardor hasta hacer gemir la tapa del camino parecía un frasco de acertijos así entre aquel cielo poblado de motas blancas desnudas y sin destino cierto y el andar sobre un cemento lleno de césped brotado de hierbas y flores del tiempo el doliente amor de la tierra pulsando el cielo desde lo más febril crecieron en silencio y desde los recuerdos se hizo el aroma en sílabas en los ojos caían los labios en el sabor en las palabras del café el tiempo bailaba sus horas y al lado en las ramas yacía un pájaro de copete amarillo brillando con su linaje de estatua patria mis ojos se encendieron cayeron en el puerto donde el azulejo posa sus patas en el árbol tañido de relojes y horas desconocidas y el encuentro se hace llama bramas de un sueño que asoma sus nubes y el cielo se puebla de versos mis ojos temblaron y desaparecieron en la visión del ramaje quedaron aquellas letras colgadas del iris mientras mis pasos seguían al parque en su delirio.

  • Memoria, historia y olvido en El sacrificio de Urías de Víctor Cuchí Espada

    Memoria, historia y olvido en El sacrificio de Urías de Víctor Cuchí Espada

    Víctor Cuchi Espada nos entrega en 2021 su primera novela, El sacrificio de Urías (Editorial Navarra, México). La novela está dividida en tres partes muy claras, enmarcadas por acontecimientos históricos precisos, como ha destacado Héctor Zarauz en su presentación en México. La primera parte encuentra al personaje principal, el joven mexicano Jaime Urías en Nueva York en 1932 para embarcarse en el dirigible Graf Zepelín hacia Zúrich, Suiza, a reclamar una pequeña fortuna para su familia, la cual ha venido a menos económicamente durante el gobierno de Plutarco Elías Calles. En ese dirigible, Urías conoce a una familia venezolana, la familia Salom, que huye de Venezuela hacia Inglaterra por la dictadura de “El Bagre”, Juan Vicente Gómez Chacón.

    La segunda parte, mucho más breve, encuentra a Jaime Urías como veterano de las fuerzas aliadas que lucharon en contra el fascismo. Está ahora en Colombo, Sri Lanka, y es 1945. En la tercera, ya el protagonista de la novela se mueve por otro escenario exótico por Alejandría, Egipto, durante la época de la nacionalización del Canal de Suez por Gamal Abdel Nasser en 1956.

    Las peripecias de Urías han sido muchas y Víctor Cuchi Espada, que es historiador de profesión, intercala la historia de su personaje central, Urías, con la historia de Latinoamérica, de Europa, y del Oriente Medio. Aunque la novela tiene todo este complejo trasfondo histórico coincido con Ricardo Sevilla, en que El sacrificio de Urías es una novela altamente poética y se narra desde la memoria de Urías que abarca un periodo de su vida de unos 25 años. De hecho, la novela abre con una meditación del personaje central sobre memoria, pasado, y olvido. Una meditación filosófica y lírica.

    Esta novela, narrada con gran pulcritud e inteligencia, capta rápidamente la atención del lector a pesar de sus referencias históricas. En la primera parte, como señalé, vemos a un Jaime Urías joven, quien entabla amistad en su viaje por dirigible con la familia del senador Salom, su esposa Margarita y la hija de éstos, Ofelia, de la cual Urías se enamora de modo platónico. Con esta familia viaja un supuesto secretario, Renán Maraver, con quien nuestro protagonista se reencuentra en la tercera parte de la novela. En esta primera parte, Cuchi Espada consolida su personaje central. Urías emerge ante nuestros ojos como un joven observador, inteligente, con capacidad de sacrificio, ya que se embarca en este viaje dirigible a reclamar una fortuna familiar en Zúrich, Suiza. Urías, además, es capaz de identificarse con la familia venezolana que huye, pues como él, ha sido afectada por los sucesos políticos de su país. Ofelia, como Urías, es muy joven y capaz del sacrificio, ya que cuida de manera esmerada a su padre. En la diégesis de la novela estos personajes jóvenes son los protagonistas de esta primera parte de la historia.

    La segunda parte es breve y el diálogo entre Urías y su amigo Harry Calember le da una gran agilidad al texto. Parece una secuencia rápida de diálogos cinematográficos. Urías planea trabajar en refinerías petroleras. Es interesante que Urías parece querer moverse más al extranjero que en su natal México. Urías ya es ciudadano británico o está amparado por este gobierno y piensa trabajar en Asia. Víctor Cuchí Espada no sólo ha dado una profundidad ética a este personaje sino que lo ha calibrado como un ente universal, un migrante, que por las peripecias de su vida se ha movido o se moverá por cuatro continentes. De hecho, Héctor Zarauz calificó esta novela de excéntrica, pues le parece inusual una novela mexicana con esta dimensión universal.

    La tercera parte es de un gran lucimiento narrativo de parte de Cuchi Espada. Urías se encuentra en Alejandría, Egipto, con el enigmático doctor Renan Maraver, quien está desahuciado médicamente. Éste involucra a Urías en la búsqueda de Ofelia, quien, se supone, anda como enfermera en esa región. Esta parte es de gran intensidad narrativa, pues con habilidad el autor narra la situación de guerra en la que se van a encontrar sus personajes. Como dije, estamos en esta parte en la crisis del 1956 causada por la nacionalización del Canal de Suez. Las escenas de guerra son narradas con gran viveza y emoción. El lector siente la vulnerabilidad de los personajes que se enfrentan con los “desastres” de la guerra. Aquí, vemos el conflicto humano entre Urías y el doctor Maraver. El lector se entera del “sacrificio de Urías”: el dinero que fue a reclamar para su familia en Suiza se lo dio a Maraver y a la familia Salom. Hay mucho resentimiento de parte de Urías hacia Maraver, quien no se sabe qué hizo con el dinero. En los momentos del conflicto bélico, Urías desea la muerte de Maraver. Este aparece como el Rey David bíblico que sacrifica al joven Urías.

    El sacrificio de Urías es desde el punto literario una novela corta, intensa, bien escrita y llena de conflictos y emociones. La novela se lee con gran agilidad y tiene pasajes de gran belleza lírica, como apuntó brillantemente Ricardo Sevilla. Se narra como una memoria. Los personajes son interesantes y Cuchi Espada deja espacios ambiguos que el lector podría interpretar o completar. La memoria es porosa y la memoria literaria también; por ello me parece más que acertado que Cuchi Espada deje en suspense (en un aparente olvido narrativo) al lector en más de una ocasión. Esto confirma su gran habilidad como novelista.

    Héctor Zarauz y Ricardo Sevilla recalcan la universalidad de esta pequeña gran novela, pues Urías se mueve como el hombre contemporáneo por el mundo. Pero me parece que Víctor Cuchi Espada le da una dimensión más profunda a su novela: El sacrificio de Urías recrea el sacrificio del Urías mítico. En un momento Urías compara a Ofelia con la Antígona griega y al pobre senador Salom con un senador romano. Esta novela adquiere un carácter universal en el pasado y en el presente. El sacrificio de Urías es casi eterno. En su brevedad, esta novela surge como una novela anclada en una historia reciente (que tiene conexiones con lo que acontece hoy) y en los mitos. En este sentido, esta novela me recuerda al Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender.

    El sacrificio de Urías se consigue en Amazon.com

  • Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Luis Gilberto Caraballo

    Paul Auster, el cineasta y escritor estadounidense expresó: “La experiencia del poema no reside en cada una de las palabras, sino en la interacción de esas palabras, la música, los silencios y las formas”.  Se podría decir que Luis Gilberto Caraballo (Caracas, 1962), adhiere su praxis poética a esta máxima de Auster. En su obra poética de más de tres décadas, Caraballo muestra la interacción de las palabras a través de imágenes muy elaboradas; sabe qué la poesía es música, eufonía; aprecia el silencio o los silencios como contrapeso de las palabras; y cultiva las diferentes formas de expresión poética.

    Esto es lo que vengo a señalar en la reseña de su último libro publicado por la Sultana del Lago, Celajes de la noche (2022). Desde su título hay un juego o interacción con las palabras. Celajes son esas nubes tenues en el cielo pero en este título aparecen en la noche.

    En el lanzamiento virtual de Celajes de la noche, el 13 de febrero de este año, el propio Caraballo asigna valores simbólicos a estos términos, denotando la importancia de la interacción de las palabras en su poesía, como diría Auster. En ese lanzamiento y en esa entrevista con el editor del libro Luís Perozo Cervantes, el venezolano define el celaje como y cito: “un rapport, una conexión, un resplandor, un soplo”. Y apuntaba que la noche es de gran significado en el proceso creativo y que entendió esta importancia desde niño cuando visitó las ruinas mayas en México.

    Así pues Celajes de la noche, es para este autor “un rapport, una conexión, un soplo, un resplandor”, que él siente en la noche, que es tiempo privilegiado en su poesía para la creación. Algo que he visto en mis lecturas de su poesía a lo largo de año y medio.

    Citaré fragmentos de poemas de este maravilloso libro y los relacionaré con la poética de este autor. En el poema que abre el libro, “Celajes del mirar”, escribe: “Veo en la noche/celajes del canto de una memoria/boscosa, me persigue con los pasos”. Ya en estos exquisitos versos, Caraballo introduce el símbolo de la noche. También el tema de la memoria que es tan importante en su poesía. Para este escritor, la poesía es, entre otras cosas, memoria de algo trascendente que él intenta recordar, asir, plasmar por medio de la palabra. Y se ve en estos versos la importancia de los símbolos de la música. De hecho, en esa entrevista con Luis Perozo Cervantes, Caraballo definió la poesía “como una variante más de la música”. Es importante señalar que este prolífico escritor es, además, pintor y sabe música.

    Continúa el poema “Celajes del mirar”: “No siempre puedo ver todo/si se alza la mirada entre la/arboleda son algunas/de las hojas las que alcanzo./Si escucho las voces en el pasillo/del silencio./Si encuentro un jardín en aquella/nube abandonada, quieta en lamento”.

    Se puede ver ya en el poema que abre este libro la poética de este autor: el juego o la interacción con las palabras, la transmutación de esas palabras en símbolos o imágenes, la importancia de la música y el silencio en su lírica.

    En otro poema, “Atenazado de voces” se puede observar la brillantez de la imagen en la poesía de Caraballo. La concepción de la imagen en este autor venezolano ha llamado la atención de Antonio Miranda, de Juan Ramón Jiménez Sánchez, que habla de su imagen como rizoma, y de Gabriela Moreno, que ha visto su imagen como caleidoscopio o mosaico. Este autor engarza imagen con imagen como puede verse aquí: “Atenazado a las voces,/como solo el árbol a la medianoche/oye el murmullo de la savia/entre sus ramas, el Arpa/del viento sopla/sinfonía de nubes./Las hojas desnudan a la luna verde/risueña cuelga”. Crea casi una pintura con sus palabras.

    La importancia de la música en la poética de este autor se puede ver en su poema “Inhalo de todos”. En él alude al jazz, al joropo venezolano, al tango, al blues. Ya dejé sentado que Caraballo sabe de música pero hay que recordar que hizo estudios en el prestigioso colegio Emil Friedman de Caracas que daba un gran énfasis a este arte.

    Por otro lado, y con referencia a la importancia de la música en este libro, Caraballo escribe poemas o bien con un juego lúdico con las notas musicales o un poema dedicado al trinar de las aves. La música, el sonido, la eufonía son piezas imprescindibles en la poética de este autor.

    Citaré también un poema dedicado al silencio. Como Auster, como Caraballo, veo al silencio como un espacio entre las palabras que existe tanto para el lector como el autor. Expresa en “Celajes del silencio”: “Hay veces que miro/al silencio y busco/alguna puerta,/y busco en el aire/en la brisa anida en mi piel/Busco en la lluvia, en las gotas y el columpiar/alguna llave./Miro el celaje,/Otra vez el silencio dormita”. Qué poeta tan refinado que como Art Garfunkel y Paul Simon busca “The Sound of Silence”. No sólo lo qué hay detrás de la palabra sino lo que hay detrás o dentro del silencio.

    Finalmente, quiero aludir a la tercera sección de este libro titulada, “Celajes del tiempo”. La imagen principal que surge en esta sección es la mula verde. Tal como explicara Caraballo a Perozo Cervantes, la mula verde puede ser símbolo de la esperanza, la naturaleza, la paciencia, la tenacidad, el proceso creativo, el tiempo mismo, añadiría yo. Quizás esto tiene que ver también con la forma de la que hablaba Paul Auster. Dar imagen, forma a una idea: “De dónde vienes/mula verde si traes/los pergaminos de Ramses/sobre el lomo, se ve a Guiza/esculpida/rota en su imperfección”.

    Con este poema, este escritor venezolano no sólo da sentido al concepto de la forma sino que también apunta a algo muy propio de su poesía, a hacer un vínculo entre el presente y el pasado; tender ese puente que une a su poesía con el origen de esta, que ve en la poesía de Egipto. Un poeta que es tan venezolano como universal. Y está anclado tanto en las vanguardias poéticas de Latinoamérica y Europa (sobre las cuales demuestra un gran conocimiento) como en la poesía más antigua.

    Celajes de la noche es pues un libro con gran brillo en la imagen y la metáfora, con alusiones musicales, pictóricas e incluso arquitectónicas, como Guiza. Trae muchos de los símbolos de la poesía de Caraballo, símbolos con los que ha trabajado por más de treinta años como escritor. Trae la elaboración con las palabras, la música, el silencio y las formas. En este sentido y de acuerdo con Paul Auster, y con mi persona, trae la mejor poesía.

    ©️ Luis Gilberto Caraballo, Celajes de la Noche. Edición La Sultana del Lago: Maracaibo, Venezuela, 2022.

    Este libro se puede conseguir en Amazon.com.

  • La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    En el otoño de 2020, Luís Gilberto Caraballo, poeta y pintor venezolano, redacta un poemario muy original, La Gruta del Ávila que fue editado recientemente por Alberto Martínez Márquez para su sello editorial, Letras Salvajes. La esmerada edición de Martínez Márquez cuenta con un diseño de portada realizado por el propio Caraballo.

    La portada representa 11 escritores varones, con los cuales Caraballo establece diálogos en la segunda parte de su libro y dos escritoras, Alejandra Pizarnik y Olga Orozco, quienes también se incluyeron en estos diálogos. El dibujo además representa las casas de techos  rojos  de la vieja Caracas y se ven los edificios modernos de la Caracas actual. Todo con una representación del Ávila, parque nacional venezolano. Este parque que Luis Gilberto Caraballo avista desde su edificio en Caracas, y que ha visitado, deviene en símbolo del corazón del poeta en este texto.

    La primera parte del libro consta de 13 diálogos donde el poeta se encuentra con sombras de temas existenciales, como la muerte, el olvido, o el amor.  En esta parte dialoga con las sombras de elementos naturales como el mar, la noche y la lluvia. La segunda parte, como señalé, cuenta diálogos con escritores que de algún modo rozan la sensibilidad de este poeta. Entre ellos, Octavio Paz, Vicente Gerbasi, Luis Cernuda, Andre Breton, las escritoras Pizarnik y Orozco. El texto contiene epígrafes de Caraballo y de los más diversos autores. Además, cuenta con poemas en verso y prosa bellísimos. Estos diálogos sean con elementos naturales, temas existenciales u otros escritores demuestran el deseo del autor de verse en espejos, sombras, sus dobles, para conocer más o autoconocerse, tal como se desvela al comienzo del libro cuando aparece el enigmático personaje del Visitante.

    Por otro lado, los diálogos se producen de noche, en el espacio del sueño lo que apunta a la influencia del surrealismo en la escritura de Caraballo. Más que influencia se podría hablar del conocimiento profundo que tiene de dicho movimiento artístico. En su diálogo con Breton, el venezolano “hace juegos poéticos” con ese autor, usando la escritura automática y habla con el padre del surrealismo sobre lo lúdico y aleatorio en el arte de este movimiento. También el diálogo con los surrealistas se da en un restaurante que tiene la forma de una imagen en un cuadro de René Magritte, pintor belga que Caraballo admira. Las llamadas influencias literarias en este escritor son tan profundas  que ahora el lector leerá con nuevos ojos a Garcia Márquez, a Pizarnik, Orozco y otros. Porque Caraballo recrea sus corpus poéticos de una manera magistral en La Gruta del Ávila

    Este texto que leo como un poema largo, ha sido visto  por el escritor y editor puertorriqueño, Alberto Martínez Márquez, como una especie de cartografía poética. Martínez Márquez ha vinculado este libro con la Divina Comedia de Dante y yo, con la Eneida de Virgilio.

    En fin, La Gruta del Ávila es un retrato de un artista, un espejo de sus preocupaciones existenciales, sus sentimientos en torno a la naturaleza, una mirada profunda a sus afectos literarios y artísticos, una búsqueda del conocimiento a través de ese viaje por medio del sueño, un reflejo de sus emociones como hombre maduro. Abbas Kiarostami, el gran director iraní dijo: “Si no tengo nada en mi corazón, tengo poesía”. Yo diría, si no tenemos nada en el corazón, tenemos La Gruta del Ávila para leerla con la misma sensibilidad y pasión que fue escrita por Luis Gilberto Caraballo en el otoño de 2020.

    La Gruta del Ávila se puede conseguir por Amazon.com

    ©️ De la portada, Luis Gilberto Caraballo y Letras Salvajes