Etiqueta: Hilario Barrero

  • Cuadernos de Humo año 2019

    Cuadernos de Humo año 2019

    Queremos pediros disculpas por la tardanza en compartir con todos vosotros el regalo que nos ha hecho el poeta español residente en Nueva York, Hilario Barrero.

    Para los que no le conozcáis, os remitimos a leer la entrevista que le realizamos el mes de noviembre de 2018.

    Cuadernos de Humo es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York). Fundada por Hilario Barrero, poeta, traductor y profesor en dicha ciudad desde hace más de cuarenta años, por las páginas de esta revista han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española, y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    En el siguiente enlace podréis leer todos los números que se han publicado durante el año 2019.

    El CdeH24 estuvo dedicado a la poesía de José Luis García Martín.

    El CdeH25 contó con 27 poetas.

    El soneto fue el protagonista en el CdeH26 con una muestra a dos voces con poemas de Antonio del Camino y Alfredo J. Ramos

    En el CdeH27 hubo portada en color, trilingüe y estuvo dedicado a la poeta Marta Pessarrodona.

    El CdeH28 cerró el año con un cuaderno de postín y una selección con la poesía de Saba y Giotti, dos poetas de Trieste.

    Deseamos que disfrutéis los Cuadernos y agradecemos de nuevo el detalle de Hilario Barrero para con los lectores de la revista.

  • ¿Quién fue Hannah Adams? #8demarzo

    ¿Quién fue Hannah Adams? #8demarzo

    «A quien pueda interesar», La isla de Siltolá (2018).

    Hace unos meses en estas mismas páginas entrevisté a Hilario Barrero, poeta, prosista y traductor español residente en Nueva York desde 1978. Gracias a aquella entreviste supe de la Antología de poesía en inglés A quien pueda interesar’ (To whom it may concern) publicada por La isla de Siltolá, 2018.

    Barrero ha sido el encargado de la selección y traducción del más de un centenar de poemas de cincuenta y cuatro poetas, desde Robert Southey (s.XVIII) hasta Denise Duhamel (s.XX) que conforman esta antología.

    Estamos a pocas horas de celebrar el 8 de marzo, día internacional de la mujer, y hemos querido destacar el poema de Carl Sandburg Who was Hannah Adams? / ¿Quién fue Hannah Adams?

    Fue la primera mujer en América que se ganó la vida

    escribiendo libros.

    Perdió a su madre cuando tenía dos años.

    Vio a su padre en la ruina a los diecisiete.

    Aprendió latín, griego, hebreo, lógica y geografía

    de los estudiantes de teología que se hospedaban en casa de su padre.

    Cuando los ejércitos de George Washington marchaban de un lado para otro durante ochos interminables años de guerra

    ella enseñaba en una escuela y hacía encaje.

    Escribió libros religiosos,

    historias de los judíos, y de Nueva Inglaterra.

    Leyó tantos libros para poder escribir los propios

    que casi perdió la vista.

    Nunca se casó,

    bebía mucho té

    y su caja de rapé estaba siempre a su lado.

    Murió en Massachusetts en 1832 a los setenta y siete años,

    la primera mujer que tuvo una tumba

    en el cementerio de Mount Auburn.

    No habría quedado mal

    si en su tumba hubieran puesto

    una tetera

    una caja de rapé

    y una pequeña hilera de libros.

  • 13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.

     Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).

    Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía
    experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa
    (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.

    Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi
    segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.

    En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en
    leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.

    EL CAOS Y EL MIEDO

    Me asomo a la ventana:
    soy siempre el último que me acuesto,
    el último de la calle, el de mi casa.
    El caos es visible: los papeles
    sobre la mesa como un enfermo anestesiado,
    rayajeados, escritos con diferentes colores;
    montones de libros en el suelo.
    Todo está oscuro y miro la vida
    con los ojos de la noche.
    Y siento el miedo de no saber
    si con la luz del día siguiente
    yo mismo seré capaz de amanecer.


    – Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues
    entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero
    mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.

    MAR DE EGEO III

    la playa de erizos
    ha dibujado tu cadavérica
    silueta… un golpe de estado
    del mar… te ha borrado
    la arena

    – Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado.
    Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.

    ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente
    despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.

    Marchita su belleza en esquinas oscuras,
    su cuerpo corrompido de gusanos de noche,
    asediado de heridas, temblores y tumores
    ya no quiere vivir, desnudo y desterrado
    se aleja de los suyos. Agobiado de grietas
    es difícil mirarse en el espejo
    y ver una carroña sin forma ni esplendor,
    pergamino sonoro su piel en de profundis,
    la cicatriz de la barbarie iluminada.
    Imposible salvarse de esta guerra
    nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas,
    poniendo contrafuertes a su cuello,
    sus vidrieras borrosas de luz ronca,
    un nido de serpientes reptando por su nuca.
    ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,
    de vender su hermosura a tener que comprarla,
    de ser incendio a estar petrificado,
    rebosante de vida a sentirse cadáver?
    Se sienta en la muralla del recinto,
    antes fortificado y defendido,
    esconde los juguetes venenosos,
    acaricia la miel de las ventanas
    y mirando la torre enmudecida,
    la gran plaza vacía, espera al enemigo,
    ya perdida la llave del deseo,
    que regrese de noche y fusile a traición
    su sangre sulfurada de metralla roída.

    – In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.

    Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    Hilario Barrero nació en Toledo en 1946, Profesor Emérito de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), tiene una larga y productiva trayectoria que infunde mucho respeto. No os vamos a abrumar con una larga lista, solo vamos a señalar aquellas publicaciones de los últimos diez años:

    • PoesíaAgua y Humo (2010), Libro de familia (2011), Educación nocturna (2017), Blending (2018).
    • NarrativaUn cierto olor a azufre (2009). Dirección Brooklyn (2009), Brooklyn en blanco y negro (2011), Nueva York a diario (Impronta, 2013), Diarios 2012-2013 (La isla de Siltolá, 2015).
    • TraducciónDelicias y sombras, de Ted Kooser (2009), El amante de Italia, de Henry James (2009), Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés (2011), La esperanza es una cosa con alas, de Emily Dickinson (2017); Luces y sombras y otros poemas de Nueva York, de Sara Teasdale (2018); A quien pueda interesar Antología bilingüe (2018).

    A lo anterior podríamos también añadir los textos suyos presentes en numerosas compilaciones y antologías.

    A su faceta de escritor, hemos de añadirle la de pintor, fotógrafo y editor de “Cuadernos de Humo” que es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York), por la que han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    Antes de empezar con las preguntas, vamos a leer su poema titulado ‘Pregunta‘:

    Pregunta

    En la mañana
    la luz hablaba a gritos,
    la sombra muda.En el atardecer
    el miedo a reflejarse
    sin saber
    si es la sombra del cuerpo
    la que quema
    o es el fuego del alma
    que se extingue.

    Ya con la oscuridad te haces la pregunta
    que no tiene respuesta:
    ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada?

    Noche clara del cuerpo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde 1978 vivo en Nueva York. Enseñé español en la Universidad de Princeton. En paralelo a mi labor académica, he escrito varios libros intentando conjugar diversos géneros: poesía, traducción y colaboro habitualmente en revistas literarias como Clarín, Hélice, Poesía española, Turia y en periódicos como Abc. Edito Cuadernos de Humo.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño Campoamor, Gabriel y Galán; siempre, los clásicos; en la universidad la Generación del 27, especialmente Cernuda, Salinas y Guillén. Y Brines. Y más tarde la poesía americana.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Un poema más que un arma para el futuro es una navaja del pasado, una mano abierta para el presente y una eternidad basada en el instante de un amor para el futuro. Estoy en deuda con Góngora al que siempre hay que volver, con Quevedo, con Aldana, con la poesía contemporánea en inglés (Auden, Ginsberg, O’Hara, Schuyler, Frost…). Toda buena poesía, toda poesía seria debe tener algo de maldición y algo de misterioso. Todo poema, como la vida, debe ser en cierto modo, oscuro y maldito. La oscuridad le da al poema una distancia y le hace minoritario e inalcanzable: un coto privado de belleza, sólo reservado a un grupo minoritario y privilegiado. Leer un poema debe ser un acto de reflexión, una comunicación con lo espiritual, un ritual, un sacrificio, un ejercicio de la mente y el corazón. Una comunión entre el poeta, el oficiante, y el lector.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    El hombre cambia, el estilo queda. Puede cambiar el tono, la estructura, el léxico, la forma del poema, pero si uno es un poeta con “personalidad” se le debe reconocer. Igual que se reconoce al Greco, a Velázquez, a Picasso o a Brahms, Beethoven o Arvo Part.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El poema está terminado cuando el lector lo hace suyo. Yo tardo mucho en escribir un poema. Cuando lo termino lo dejo en el cajón que descanse. Y suelo corregir poco. Si hay que corregir, es mejor olvidarlo. “No la toquéis ya más / que así es la rosa…”

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Iluminar la soledad, llenar un vacío, dar muerte a la muerte, encender una vida… Dar a la palabra el “otro” significado, el que nadie ha usado, el que solo conocen los poetas.

    Código

    Para ellos,
    eres el nombre
    que te dieron
    dentro de su legalidad:
    un signo solamente.
    Tu otro nombre,
    el elegido en la noche
    de la boca de lobo,
    es solo mío.
    Un sonido animal.
    Y así te escucho.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Como vivo en USA solo voy a lecturas cuando presento algún libro en España. A veces me invitan comunidades hispanas de aquí o universidades a dar lecturas y siempre es una grata experiencia.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay compañeros que piensan que estar en la red no es cosa de un escritor. A mí me parece la octava maravilla. Yo tengo un blog “por hache o por be”, Facebook, Twitter, Instagram…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cualquier soneto de Quevedo, de Góngora, de Lope, de Aldana… Me gusta “Mi vaquerillo” de Gabriel y Galán. Mi madre nos dormía cantándonoslo.

    He dormido esta noche en el monte
    con el niño que cuida mis vacas.
    En el valle tendió para ambos
    el rapaz su raquítica manta
    ¡y se quiso quitar-¡pobrecito!-
    su blusilla y hacerme almohada!
    Una noche solemne de junio,
    una noche de junio muy clara…
    Los valles dormían,
    los búhos cantaban,
    sonaba un cencerro,
    rumiaban las vacas…
    y una luna de luz amorosa,
    presidiendo la atmósfera diáfana,
    inundaba los cielos tranquilos
    de dulzuras sedantes y cálidas.
    ¡Qué noches, qué noches!
    ¡Qué horas, qué auras!
    ¡Para hacerse de acero los cuerpos!
    ¡Para hacerse de oro las almas!
    Pero el niño ¡qué solo vivía!
    ¡Me daba una lástima
    recordar que en los campos desiertos
    tan solo pasaba
    las noches de junio
    rutilantes, medrosas, calladas,
    y las húmedas noches de octubre,
    cuando el aire menea las ramas,
    y las noches del turbio febrero,
    tan negras, tan bravas,
    con lobos y cárabos,
    con vientos y aguas!…
    ¡Recordar que dormido pudieran
    pisarlo las vacas,
    morderle en los labios
    horrendas tarántulas,
    matarlo los lobos,
    comerlo las águilas!…
    ¡Vaquerito mío!
    ¡Cuán amargo era el pan que te daba!
    Yo tenía un hijito pequeño
    -hijo de mi alma,
    que jamás te dejé si tu madre
    sobre ti no tendía sus alas!-
    y si un hombre duro
    le vendiera las cosas tan caras!…
    Pero ¿qué van a hablar mis amores,
    si el niñito que cuida mis vacas
    también tiene padres
    con tiernas entrañas?
    He pasado con él esta noche,
    y en las horas de más honda calma
    me habló la conciencia
    muy duras palabras…
    Y le dije que sí, que era horrible…,
    que llorándolo el alma ya estaba.
    El niño dormía
    cara al cielo con plácida calma;
    la luz de la luna
    puro beso de madre le daba,
    y el beso del padre
    se lo puso mi boca en su cara.
    Y le dije con voz de cariño
    cuando vi clarear la mañana:
    -¡Despierta, mi mozo,
    que ya viene el alba
    y hay que hacer una lumbre muy grande
    y un almuerzo muy rico… ¡Levanta!
    Tú te quedas luego
    guardando las vacas,
    y a la noche te vas y las dejas…
    ¡San Antonio bendito las guarda!…
    Y a tu madre a la noche le dices
    que vaya a mi casa,
    porque ya eres grande
    y te quiero aumentar la soldada…

    – Autor: José María Gabriel y Galán

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son dos: The Great Fires, de Jack Gilbert (un poeta que he traducido y que recomiendo) y open eye, open heart, de Ferlinghetti, que me parece un timo.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea a los clásicos, que no tenga prisa, que no se crea que es la divina pomada, que vaya a la universidad, si puede, que piense que un poema es un universo, un mundo, una obra maestra y que como tal necesita tiempo, espacio, fondo, forma, ritmo, musicalidad, metáforas, encabalgamientos… Que el adjetivo que no da vida, mata. Que menos es más, que cada palabra es un diamante, que no la gasten…

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Floreciente y saludable. Siempre se ha publicado mucho y siempre el tiempo ha cribado. De los cientos de poetas de hoy solo quedaran cinco o seis.

    Postdata

    Me arrimo a ti
    en una calle estrecha
    y dejo pasar la sombra
    que nos viene siguiendo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Posiblemente acerca de “Cuadernos de Humo”, qué tipo de música clásica me gusta y mi opinión sobre mi pintura.

    Algunas de esas preguntas las dejaremos para una próxima entrevista, ahora vamos a hacer un triple regalo a nuestros lectores:

    Ejemplo de obra pictórica

    Cuatro poemas

    Un poema

    En qué pozo se esconde, de qué montaña llega, de qué torrente nace, dónde queda escondido el metal de su aliento, en qué túnica de humo se bautiza, qué desnudez la suya, en qué tierra de nadie proclama su inocencia, si pura, qué sangre anima el fuego de su sexo, si es un cuerpo de guerrero bello e inaccesible qué bronce mal fraguado en la hoguera de Apolo le tizna con un virus de moho su torso amoratado, la belleza intocable de un mármol de lujuria, la rúbrica del óxido firmando su sentencia, una rosa agrietada en su esplendor de mayo por la ferocidad sin freno del olfato cobarde, dudando si llamarla con nombre de batalla o con signo de tregua, bautizada de almendra, con el velo nupcial apuntalado de hambrientas gaviotas, o dejar que su sombra se refleje en el hospicio fundiendo los aceros de la tarde, cuando ansías su lengua de muchacha te ofrece la amargura de su boca de fruta no madura, su saliva vinagre, agrios sus labios con bozales de espuma, cuando esperas en noches de tormenta que llueva en la ventana del poema te ofrece la sequía abacial de la cuaderna vía, sudario de la rima condenada, consonantes de polvo y de ceniza, cuando piensas en ella, cuando esperas su aroma de Tedeum triunfal te entona un deprofundis de silencios, encendida la lámpara del aceite esperas su llegada, virgen prudente y necia, beata del incienso que perfuma sus pechos, que llegue cuando quiera, que juegue con tu pelo, que caliente tu boca, que te ayude, que desnude tus ojos, que te envuelva tus manos en tules congelados, que le dé al corazón una armadura de soldado vencido, en tu sien un disparo de pólvora nevada, siempre la incertidumbre de no saber si vuelve, si olvidó mi costumbre de acariciar sus muslos, siempre teniendo miedo de ser tan sólo un siervo que no le da placer a su látigo húmedo, perro que solo bebe de su lluvia oxidada de musgo, de ser tan sólo un hombre sin simiente para su corazón de madre, de ser una mujer para la ambigüedad de su mirada y ofrecerle un orgasmo en la falsa bandeja de mi voz de castrato para su colección de autógrafos sin nombre, y siempre la amargura, la duda, el desaliento de que no me conozca, que me ignore, que no vuelva jamás y si me deja ¿cómo vivir sin el sonido de su voz, sentir sin el cuchillo de su aliento, respirar sin el aroma de su muerte?

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y tenemos otro regalo para los que resisten. Si queréis el PDF del Cuaderno de Humo nro. 23 que saldrá el 7 de diciembre, pedidlo como comentario a este artículo y os lo haremos llegar de alguna manera.

    Gracias por haber llegado hasta aquí.