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  • Gana el Premio Cervantes 2019 el poeta español Joan Margarit

    Gana el Premio Cervantes 2019 el poeta español Joan Margarit

    «La libertad es una librería. Joan Margarit»

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    Su obra poética está llena de trascendencia y de un lenguaje lúcido, innovador y coherente, Joan ha desarrollado su obra en catalán y en castellano, para el Jurado; el poeta ha enriquecido la lengua catalana y española.

    El poeta es autor de una importante obra, que incluye títulos como «Estación de Francia» (1999), «Joana» (2002), «Misteriosamente feliz» (2008), o «Para tener casa hay que ganar la guerra» (2018).

    En el ámbito de la literatura catalana Joan se le han concedido igualmente los premios más destacados, entre ellos el Carles Riba de 1985 o el Premio de la Crítica Serra d’Or de 1982, 1987 y 2007. Además, cuenta con un una antología de su obra en inglés, «Tugs in the Fog».

    Estudió bachillerato en el Instituto Ausias March y es ahí cuando empieza a escribir. En 1954 su familia se trasladó a las Islas Canarias y, desde 1956, pasó los cursos académicos en Barcelona para estudiar Arquitectura en el Colegio Mayor Sant Jordi, donde residiría hasta 1961. Según su biografía.

    Sus inicios literarios, siempre enmarcados en el campo de la poesía, los encontramos en obras en castellano como «Cantos para la coral de un hombre solo» (1963), «Doméstico nací» (1965) o «Predicción para un bárbaro» (1979). Con L’ombra de l’altre mar y Vell malentès (premio de la Crítica), que aparecen en 1981, empieza a publicar su obra poética en catalán.

    A lo largo de su trayectoria poética, Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) ha escrito una treintena de poemarios, que ha publicado en catalán y en castellano, esto lo ha convertido en uno de los grandes referentes de la lírica en Europa y principalmente en España.

    Tiene en su haber también el premio Nacional de Poesía de 2008 y hace poco obtuvo el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

    CINCO POEMAS PARA CONOCERLO:

    No tires las cartas de amor

    No tires las cartas de amor

    Ellas no te abandonarán.

    El tiempo pasará, se borrará el deseo

    -esta flecha de sombra-

    y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,

    se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

    Caerán los años. Te cansarán los libros.

    Descenderás aún más

    e, incluso, perderás la poesía.

    El ruido de ciudad en los cristales

    acabará por ser tu única música,

    y las cartas de amor que habrás guardado

    serán tu última literatura.

    —–

    La libertad

    Es la razón de nuestra vida,

    dijimos, estudiantes soñadores.

    La razón de los viejos, matizamos ahora,

    su única y escéptica esperanza.

    La libertad es un extraño viaje.

    Son las plazas de toros con las sillas

    sobre la arena en las primeras elecciones.

    Es el peligro que, de madrugada,

    nos acecha en el metro,

    son los periódicos al fin de la jornada.

    La libertad es hacer el amor en los parques.

    Es el alba de un día de huelga general.

    Es morir libre. Son las guerras médicas.

    Las palabras República y Civil.

    Un rey saliendo en tren hacia el exilio.

    La libertad es una librería.

    Ir indocumentado.

    Las canciones prohibidas.

    Una forma de amor, la libertad.

    —–

    Ser viejo

    Entre las sombras de los gallos

    y los perros de patios y corrales

    de Sanaüja, se abre un agujero

    que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia

    cuando los niños van hacia la muerte.

    Ser viejo es una especie de posguerra.

    Sentados a la mesa en la cocina,

    limpiando las lentejas

    en los anocheceres de brasero,

    veo a los que me amaron.

    Tan pobres que al final de aquella guerra

    tuvieron que vender el miserable

    viñedo y aquel frío caserón.

    Ser viejo es que la guerra ha terminado.

    Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.

    —–

    Cosas en común

    Habernos conocido

    un otoño en un tren que iba vacío;

    La radiante, aunque cruel

    promesa del deseo.

    La cicatriz de la melancolía

    y el viejo afecto con el que entendemos

    los motivos del lobo.

    La luna que acompaña al tren nocturno

    Barcelona-París.

    Un cuchillo de luz para los crímenes

    que por amor debemos cometer.

    Nuestra maldita e inocente suerte.

    La voz del mar, que siempre te dirá

    dónde estoy, porque es nuestro confidente.

    Los poemas, que son cartas anónimas

    escritas desde donde no imaginas

    a la misma muchacha que un otoño

    conocí en aquel tren que iba vacío.

    ——

    Casa de misericordia

    El padre fusilado.

    O, como dice el juez, ejecutado.

    La madre: la miseria, el hambre,

    la instancia que le escribe alguien a máquina:

    Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal,

    Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos

    en esta Casa de Misericordia.

    El frío del mañana está en la instancia.

    Hospicios y orfanatos eran duros,

    pero más dura era la intemperie.

    La verdadera caridad da miedo.

    Como la poesía:

    por más bello que sea, un buen poema

    ha de ser siempre cruel.

    No hay nada más. La poesía es hoy

    la última casa de misericordia.

    “La inspiración existe, sin inspiración no hay obra de arte”.

     «Al miedo no lo eliminas nunca. Al igual que al amor. Son dos potencias que deben ser parte de la misma fuerza. No se ha inventado una pastilla que lo elimine. Es imposible no sentir miedo, pero es posible desactivarlo, y es lo que hay que hacer. No se debe eliminar de manera directa, porque sino creas héroes. Y el héroe, como ya sabemos, es un tío que huye hacia adelante en vez de hacia atrás. Huye igual. Hay que desactivar el miedo, que significa conocerlo, a través de la inteligencia: la ciencia, el arte, la cultura. Para eso sirve la cultura.” (1)

    Álex Rovira

    «Desde la adolescencia, Margarit escribía poemas en castellano. A los 25 años, en 1963, publicó su primer libro con prólogo de Camilo José Cela, Cantos para coral de un hombre solo. “No le conocía de nada, pero le envié aquello, y a la vuelta del correo, él me había enviado el prólogo, donde dice que soy un ‘surrealista metafísico’ y no sé qué cosa más”, apunta el también ganador del Premio Nacional de Poesía en España, del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (ambos en 2008) y del Premio Poetas del Mundo Latino de México (2013).»

    Michelle Roche Rodríguez

    “Neruda fue un padre peligroso para mí”

    «El chileno Pablo Neruda: “Fue un padre peligroso para mí. Yo era muy joven y su influencia fue tan grande que tuve que aprender a librarme de él”. Para Margarit, las bondades de la lengua castellana están en las obras del autor de Residencia en la tierra o Memorial de isla negra

    Cuando Margarit empezó a escribir en su lengua materna, sintió que las aguas rompían “una barrera”. Lo describe gesticulando con las manos en los aires y con la onomatopeya de una explosión: “Tenía años buscando algo sin conseguirlo y allí estaba una respuesta. Al principio pequé de un exceso de entusiasmo; por eso, la fuerza de aquellos poemas era excesiva. Pero ya sabía cuál era mi camino. «

    Michelle Roche Rodríguez

    «El Poeta primero escribe en catalán y luego los traduce al castellano y los va trabajando en paralelo hasta que queda contento con el resultado. Esto le ha permitido establecer una poética particular en la que la regla es la austeridad.»

    La poesía es como una catedral: está llena de cosas maravillosas, pero como no empieces a construirla desde la cripta no hay catedral. Y la cripta es nada más que un agujero en el suelo, con unas cuantas reliquias y unos huesos”.

    Joan se ha convertido en el poeta vivo más leído, y uno también de los más premiados .

    En Chile obtuvo también el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2017, y en México, el Víctor Sandoval de Poetas del Mundo Latino en 2013, entre otros.

    (1) http://www.alexrovira.com/soluciones/articulo/joan-margarit Álex Rovira

    (2) http://www.colofonrevistaliteraria.com/joan-margarit/ Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

  • La voz  sutil de Ida Vitale

    La voz sutil de Ida Vitale

    “Mientras vivamos, mientras no llegue la catástrofe final, la poesía va a sobrevivir”

    Ida Vitale es una escritora uruguaya quien conocemos  por haber recibido el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2018,.

    La poeta actualmente tiene 95 años de edad y es un referente para poetas de todas las generaciones.

    Nacida en Montevideo, Uruguay, en 1923. Vitale es una de las grandes poetas latinoamericanas.

    A sus 95 años sigue lúcida y con el cuerpo ágil y sano. Sus poemas nos muestran un lenguaje preciso, lleno de ironías y palabras sutiles.

    Vitale califica el libro de Cervantes como el de su «vida», un «tratado de psicología» que le sirvió para «escoger a los amigos».

    «Empecé a buscar a Quijotes y Sanchos: ahora me parece más fácil encontrar a Sanchos en vida que a Quijotes». 

    La poesía de Ida Vitale es inteligente, llena de humor.

    “El humor es esencial para sobrevivir, y no me refiero a los chistes: a veces el humor se refleja simplemente en una actitud de tolerancia que debe empezar por uno mismo”.

    La obra poética de Ida es un cuerpo coherente en la actual poesía latinoamericana gracias a una doble actitud crítica que pone bajo la lente de la sospecha al lenguaje y al mundo.

    Para Ida la poesía tiene música y a veces es algo privado que terminará siendo universal, pero que nace de un proyecto personal.

    ‘‘Hay poetas a los que les interesa o les obsesiona un tema y se centran más en eso. Entendí que de repente hay distintas caras, facetas, rumbos y que si el poeta trabaja mucho y logra un libro muy unitario en el tiempo, es probable que ese libro tenga un único tema: la obsesión del momento que puede o no repetirse. Hay poesía que depende también de lo que uno observa. Los temas podrán ser diferentes, pero la voz es la misma”.

    Leamos algunos poemas que he seleccionado de Ida, desde mi perspectiva y gusto personal.

    Reunión
    Érase un bosque de palabras,
    una emboscada lluvia de palabras,
    una vociferante o tácita
    convención de palabras,
    un musgo delicioso susurrante,
    un estrépito tenue, un oral arcoíris
    de posibles oh leves leves disidencias leves,
    érase el pro y el contra,
    el sí y el no,
    multiplicados árboles
    con voz en cada una de sus hojas.
    Ya nunca más, diríase,
    el silencio.

    Para bajar a tierra
    Se calza uno las botas de la lluvia,
    los ojos de la lluvia
    y el pesimismo del posible granizo,
    acepta la encandilada taza de la mañana,
    barrunta el barro,
    el frío contra la piel caliza,
    urde planes contrarios,
    apostrofa y desmanda,
    supone el ronroneo del poema
    cobijado en la cama, como un gato.
    Pero transige poco a poco,
    baja, y entra al campo del radar de la muerte,
    como todos los días,
    natural, tautológicamente.

    No llores vanamente tu fortuna
    No llores vanamente tu fortuna*
    Las escaleras turbias
    suben a la esperanza del amor,
    descienden a raudales de soledad,
    miseria, a esa sombra
    en la que viejo, te gustará sentarte,
    graduándola:
    entreabrir un postigo,
    apagar o encender una vela,
    otra vela,
    para alumbrar la seda de una frente,
    el cigarrillo consumido a medias,
    epílogos, epílogos.
    No entiendes
    esas grandes cosas inmóviles, egipcias,
    y prefieres vivir sobre un burdel,
    cerca la iglesia, el hospital.
    También tu voz bajó por escaleras,
    llegó a la sombra, al cáncer,
    durante el largo viaje tuyo a Ítaca,
    a nosotros, al milagro sencillo:
    eres
    el derrotado, el triste, el solo
    —no importa de qué tribu—
    que trueca el duelo en canto. * Constantino Cavafis.

    Libro
    Aunque nadie te busque ya, te busco.
    Una frase fugaz y cobro glorias
    de ayer para los días taciturnos,
    en lengua de imprevistas profusiones.
    Lengua que usa de un viento peregrino
    para volar sobre quietudes muertas.
    Viene de imaginaria estación dulce;
    va hacia un inexorable tiempo solo.
    Don que se ofrece entre glosadas voces,
    para tantos equívoco, se obstina
    en hundirse, honda raíz de palma,
    convicto de entenderse con los pocos.

    Mi homenaje
    Mi homenaje
    al que plantó cada árbol
    sin pensar, para siempre.
    O acaso imaginando al desunido
    que un día lo convoca,
    lo celebra.
    A lo que no obstante el mediodía,
    se da en glorioso atardecer.
    A todo lo que ocurre
    sin ser más que eso: algo.
    Al conductor del ómnibus,
    cumplido, sonriente,
    que levanta una tarde
    con su simple saludo.
    Al pájaro que pía.
    A quien en su país desvencijado
    ose decir su parecer riesgoso.
    Al que en el valle
    recuerda que hay montañas
    y en una gota de agua,
    olvidando la niebla,
    tiembla ante la sequía
    y el desierto ofrecido.
    Al banco cuya húmeda madera
    me acoge y me refresca,
    mientras el tormentoso verano
    no da tregua.
    Al hueco que busca
    colmarse pese al vértigo
    y a la gaita que llama a soledades
    desde un acantilado.
    Al que se acuerda de mí.
    Al que me olvida

    Estos son los libros de  Poesía de Ida Vitale

    La luz de esta memoria (1949). Fieles (1976 y 1982). Jardín de sílice (1980). Procura de lo imposible, (1988). Jardines imaginarios (1996). La luz de esta memoria (1999). Mella y criba (2010). Sobrevida (2016). Mínimas de aguanieve (2016). Poesía reunida. 2017.

    Estos son sus premios y reconocimientos.

    Premio Octavio Paz (2009). Doctora honoris causa por la Universidad de la República (2010). Premio Alfonso Reyes (2014). Premio Reina Sofía (2015). Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016). Premio Max Jacob (2017). Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances (Feria del libro de Guadalajara, 2018). Premio Cervantes (2018).

    “Libro a libro, Ida Vitale ha erigido un cosmos impar en el que el lenguaje se yergue, vivo, precisamente como un animal que nos estudiará a nosotros, los lectores”, declaró Trujillo poeta nicaraguense, y con eso nos quedamos.

    La poesía es letra viva y por paradójico que parezca, han sido los poetas y sus poesías los que marcan el pulso de la humanidad.

    Más sobre Ida Vitale en Poémame: 7 poemas de Ida Vitale, premio Cervantes 2018

  • Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019

    Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019

    El austriaco Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019, ha dejado su huella en la cultura popular. Peter Handke fue  premiado por su «ingenio lingüístico».

    El poeta, dramaturgo y cineasta Peter Handke nació el 6 de diciembre de 1942 en Austria.

    Ha publicado más de 50 obras, entre novelas, ensayos y poemas. Destacan libros como La mujer zurda, Desgracia impeorable, Carta breve para un largo adiós o El miedo del portero ante el penalty. 

    También ha escrito alrededor de 18 obras de teatro, así como guiones para películas de Wim Wenders, como Falso movimiento (1975) y Las alas del deseo (1987). 

    Nosotros queremos resaltar la parte poética de Peter. Aquí les dejamos el poema “Cuando el niño era niño”.

    Cuando el niño era niño,

    andaba con los brazos colgando,

    quería que el arroyo fuera un río,

    que el río fuera un torrente,

    y este charco el mar.

    Cuando el niño era niño,

    no sabía que era niño,

    para él todo estaba animado,

    y todas las almas eran una.

    Cuando el niño era niño,

    no tenía opinión sobre nada,

    no tenía ningún hábito,

    frecuentemente se sentaba en cuclillas,

    y echaba a correr de pronto,

    tenía un remolino en el pelo

    y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

    Cuando el niño era niño

    era el tiempo de preguntas como:

    ¿Por qué yo soy yo y no soy tú?

    ¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?

    ¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?

    ¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

    Lo que veo oigo y huelo,

    ¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?

    ¿Existe de verdad el mal

    y gente que en verdad es mala?

    ¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,

    no fuera antes de existir;

    y que un día yo, el que yo soy,

    ya no seré más éste que soy?

    Cuando el niño era niño,

    no podía tragar las espinacas, las judías,

    el arroz con leche y la coliflor.

    Ahora lo come todo y no por obligación.

    Cuando el niño era niño,

    despertó una vez en una cama extraña,

    y ahora lo hace una y otra vez.

    Muchas personas le parecían bellas,

    y ahora, con suerte, solo en ocasiones.

    Imaginaba claramente un paraíso

    y ahora apenas puede intuirlo.

    Nada podía pensar de la nada,

    y ahora se estremece ante a ella.

    Cuando el niño era niño,

    jugaba abstraído,

    y ahora se concentra en cosas como antes

    sólo cuando esas cosas son su trabajo.

    Cuando el niño era niño,

    como alimento le bastaba una manzana y pan

    y hoy sigue siendo así.

    Cuando el niño era niño,

    las moras le caían en la mano como sólo caen las moras

    y aún sigue siendo así.

    Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua

    y aún sigue siendo así.

    En cada montaña ansiaba

    la montaña más alta

    y en cada ciudad ansiaba

    una ciudad aún mayor

    y aún sigue siendo así.

    En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado

    como aún lo sigue estando,

    Era tímido ante los extraños

    y aún lo sigue siendo.

    Esperaba la primera nieve

    y aún la sigue esperando.

    Cuando el niño era niño,

    tiraba una vara como lanza contra un árbol,

    y ésta aún sigue ahí, vibrando.


    Más en Poémame sobre Peter Handke:

    «Cuando el niño era niño», un poema de Peter Handke (RIP Bruno Ganz)

  • ¡Poémame cumple tres años!

    ¡Poémame cumple tres años!

    Hace tres años navegando en la red, buscando una plataforma o un sitio donde pudiera leer y publicar mi poesía encontré una comunidad, Poémame.

    Pronto me di cuenta que había encontrado más que poesías, encontré personas y sus poemas, no me costó nada de trabajo hacer nuevos amigos, algunos de los cuales he tenido la oportunidad de conocer personalmente, otros más los conozco por su bella manera de escribir.

    Muchos ya no están, otros más han regresado, unos nunca se han podido ir. El imán que nos atrae se llama amor por la poesía.

    Celebro estos tres años de miles de poemas, de historias, de amores y dolores, de gente buena que se expresa y se comparte en comunidad.

    Muchas gracias por continuar a pesar de los pesares con este esfuerzo que es más que un sueño.

    Larga vida a Poémame y a la gente que lo ha hecho en realidad. Muchas felicidades y eterno agradecimiento a todos aquellos que colaboran.

    Con aprecio dedico este poema de esperanza a nuestra hermosa comunidad.

    Te encontré en tu silencio, en la vida nueva

    Quiero caminar sin la tierra yerma
    con los ojos abiertos
    buscándote en tu silencio
    en esas palabras que ya no pronuncias.

    No quiero humedecer mi rostro
    en la ausencia, en el poema roto
    en el llanto amargo de la zozobra.

    Se ha secado el arroyo
    en donde conjugamos nuestras ilusiones,
    manantial de vida
    lecho seco en áridos matorrales.

    Se han llevado las flores y la vida eterna
    las nubes errantes son vagabundos
    en la infamia de un bosque sin árboles.

    Solo las rocas son testigos
    del escandaloso ruido que es ausencia,
    mis pensamientos se han quedado ahí
    en el recuerdo perdido de un paraíso que fue.

    ¿Donde estan las hojas tristes
    que extrañan a las flores blancas
    o el gorrión diminuto que canta?.

    Alguien arrojó un verano triste
    en el río vacio,
    solo queda el murmullo del agua que se aleja.

    Los leñadores demolieron la montaña
    como una codorniz mi corazón canta
    extrañando las plantas acuáticas
    y los pequeños frutos de ese diminuto matorral.

    Amaneció y el ruiseñor dejó de cantar
    no escucho tu voz o el nadar de los peces
    el vuelo impaciente de las flores de diente de león.

    Todo será cenizas
    hasta que empezamos de nuevo,
    haciendo casita al retoño pequeño.

    Leeremos poemas como pensamientos
    en los campos violetas
    que se lleva el viento.

    Dormiremos tarde
    que es primavera
    Con el cielo azul y la choza nueva.

    Escucharé tu risa
    y tu baile elegante
    será mi amor temprano
    que ya quiero entregarte.

    Caminaremos juntos con la tierra plena
    con los ojos bien abiertos
    escuchando palabras tiernas,
    te encontré en tu silencio
    en la vida nueva.

    – Él Mute, 26/09/2019

  • Cuestionario de los 100: Miguel Adame

    Cuestionario de los 100: Miguel Adame

    Esta semana tenemos el cuestionario de Miguel Adame. Ya sabes, si has superado los 100 poemas publicados en nuestra web, escríbeme al correo jlregojo@poemame.com y me pondré en contacto para publicar vuestras respuestas. Gracias.

    El libro que estoy leyendo: Procura lo imposible de Ida Vitale Editorial Fondo de Cultura Económica.

    El primer libro que recuerdo haber leído: Los Miserables de Victor Hugo.

    El libro que cambió mi vida: Guerra y Paz de Tolstoi.

    El libro que más ha influido en mi manera de escribir: Antología Completa de Octavio Paz, Poemas.

    El libro que me gustaría haber escrito: Crimen y Castigo de Fiodor Dostoyevski y los Poemas de Jaime Sabines.

    El libro que está (según su criterio) más sobrevalorado: El Código Da Vinci, de Dan Brown.

    El libro que está (según su criterio) más infravalorado: A sangre fría de Truman Capote.

    El último libro que me hizo llorar: Un monstruo viene a verme de Patrick Ness.

    El último libro que me hizo reír: Volví a leer el libro de Mafalda, sin duda sigue muy actual.

    El libro que no pude acabar de leer: Jaque al Psicoanalista de John Katzenbach.

    El libro que me avergüenza no haber leído: Las Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco.

    ‘Ese’ libro que me encanta y leo a escondidas: El Visitante de Stephen King.

    El libro que regalo: El Hombre en Busca del Sentido de Viktor E. Frankl.

    El poema por el que me gustaría ser recordado: Me celebro y me canto a mí mismo de Walt Whitman.

  • Miguel Adame: «La poesía es mi manera de expresar lo que quiero cambiar, comprender, conocer y amar»

    Miguel Adame: «La poesía es mi manera de expresar lo que quiero cambiar, comprender, conocer y amar»

    Detrás de la figura recia de Miguel Adame (Ciudad de México, 1971) se esconde una personalidad sensible, afable y cercana, que bien podría ser el protagonista del célebre poema «Amor de tarde» de Benedetti. Miguel es un poeta de la vieja escuela, y sus poemas son el reflejo de una profunda geografía literaria y humana; una poesía del alma que os invitamos a descubrir en esta entrevista.


    Empecemos la entrevista, Miguel, por una pregunta clásica, y que probablemente tenga tantas respuestas como poetas, ¿por qué escribes poesía?

    En mi opinión la poesía se trae en la sangre, es un don natural, como aquel que compone música o tiene el tono de voz adecuado para entonar bellas melodías.

    La poesía se puede aprender a escribir, cierto, pero en mi opinión muy personal, la poesía que nace desde la profundidad de los sentimientos y del aprendizaje diario de la vida es la poesía que para mí hace la diferencia, la buena poesía, la que perdura al paso de los años, la que se razona y se medita en cada palabra.

    El amor a la poesía nació en mí cuando, desde muy chico, escuchaba a mi abuelo declamar sones veracruzanos y todo mundo lo escuchaba con atención y le aplaudía, después en mi adolescencia observé a mi hermano mayor escribir cuando él ya iba a la universidad, lo leía y empecé a querer ser como él, a escribir y copiar sus poemas y regalarlos con mucho orgullo. Mi hermano ya escribe poco, pero por lo que le he leído, es un gran poeta que escribe solo para él.

    Escribo desde muy pequeño. Mi padre se llevaba mis poemas escritos con máquina de escribir a su trabajo para darles la presentación de un pequeño libro engargolado. Nunca  olvidaré a mi padre. Siempre sentía orgullo por sus hijos. Me hubiera gustado mucho que hubiera podido leer mis poemas recientes, él ya descansa con el sueño de los justos.

    Considero que mi adelantamiento se ha dado desde unos cuatro años atrás, y desde que escribo en Poémame. Soy un poeta en formación, en mi opinión humilde, en constante crecimiento, que lee mucha poesía por el placer de intentar crecer. Escribo poesía porque es mi manera de expresar lo que quiero cambiar en mi entorno, lo que quiero comprender en el mundo, lo que quiero conocer de los demás, lo que quiero amar en mi propia vida, lo que creo que los demás necesitan leer. Un poema lo es todo.

    En las redes, con frecuencia, ocultamos en mayor o menor medida nuestra identidad. ¿Podrías contarnos algo sobre tí, fuera de tu actividad literaria?

    Tal vez soy la excepción, me agrada la idea de ser conocido por mi nombre, me hace mucha ilusión poder ser algún día conocido por mi poesía. Sobre todo en mi país que es muy difícil destacar y ser publicado.

    Soy padre de familia de una hermosa mujer de 18 años, felizmente casado después de 26 años, soy administrador de profesión y desempeño mi actividad en una firma financiera desde hace 27 años.

    Fui por más de diez años activista por los derechos de los niños en Hispanoamérica y presidí una organización civil y un movimiento cívico ciudadano en ese sentido. Aunque todavía mantengo los blogs en los cuales realicé mi actividad y se siguen leyendo por miles, es por ahora una causa de la cual he cerrado un ciclo.

    Me gustaría experimentar en otros géneros literarios en un futuro, por ahora quiero seguir consolidando mi aprendizaje y que mi poesía llegue a todos los rincones posibles por la maravilla del Internet.

    Cuando leemos tu poesía y encontramos un estilo muy marcado, muy propio. ¿Cuáles son las lecturas y los autores que más te han influido?

    Muchos en mi opinión, empecemos con Octavio Paz,Jaime Sabines, José Emilio Pacheco, Efraín Huerta,Alí Chumacero, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Pablo Neruda, Walt Whitman,Charles Pierre Baudelaire, Arthur Rimbaud, Wisława Szymborska, Duo Duo, Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, Guillaume Apollinaire, Fernando Pessoa y ahí le paro, me falta muchos más por leer. En cuanto a lecturas, te diré algunas, «Guerra y paz» de Tolstoi, Los miserables de Víctor Hugo, «Crimen y castigo» de Dostoyeski y «Ensayo sobre la ceguera» de Saramago.

    «No más gritos sin voz» es el título de tu obra poética: una poesía profunda, escrita con frecuencia en primera persona o que interpela directamente al lector. ¿A quién intentas llegar con tu poesía? ¿A qué gritos buscas dar voz?

    Sobre ese poemario en específico, se ubica en una etapa de mi vida en la cual estaba muy comprometido en el activismo cívico en favor al derecho de los niños, por consiguiente la temática en ese momento era sobre esos derechos y esas circunstancias en las cuales los niños y los adultos en su esfuerzo de empoderarse y construir su propia resiliencia necesitaban ser escuchados.

    Nunca más gritos sin voz fue un lema que buscó darle voz a los que no la tenían, hoy intentó llegar con mi poesía a todo tipo de personas en el mundo, me gusta escribir poesía con mensaje, poesía reflexiva, poesía con esperanza, siempre con un toque de nostalgia y melancolía, esa es la poesía que quiero escribir, profunda y llena de colores.

    Mi mayor sueño es lograr comunicar lo que siento y pienso y para eso uso la nube y las redes para lograrlo.

    Has mencionado antes a algunos de tus autores de referencia: poetas mexicanos, españoles, y también autores clásicos y universales, como rusos o franceses del siglo XIX. ¿Te consideras un poeta mexicano, un poeta de la tierra?

    Buena pregunta, creo que inconscientemente ya tengo un estilo natural muy marcado, un estilo muy americano con mucha prosa, tal vez muy influenciado por los poetas mexicanos, grandes poetas ha dado Latinoamérica, si me pareciera un poco a ellos sería muy feliz por ello.

    Pero también me gusta mucha la influencia de otros poetas del mundo. Creo que en este siglo, todos los que escribimos somos escritores universales, unidos por el Internet de forma instantánea, algo que gozamos a diferencia de otros tiempos, de modo que aprendemos de todos, de otros poetas contemporáneos también, muchos de ellos los he encontrado en Poémame.

    ¿Cómo y en qué momento escribes poesía? ¿Cuándo sientes que un poema está terminado y cómo lo corriges?

    En los últimos años escribo poesía desde mi dispositivo electrónico móvil, casi siempre al otro día lo reviso en el ordenador, siempre se escapan cosas y realizo cambios. Por lo regular escribo en la tranquilidad de la noche, después de todo el bullicio de la propia vida cotidiana, tengo mi rincón preferido, mi sillón predilecto, mi momento de paz, aunque también suelo escribir en ratos libres, en cualquier lugar y en cualquier momento se puede.

    Mi estilo de escribir es instantáneo, no sé si sea bueno o malo, pero suelo escribir en un solo momento y terminar el poema en el mismo espacio en el cual lo empiezo, inclusive los poemas de estilo clásico, no he intentado escribir en pausas o varios poemas a la vez, algún día lo intentaré, por qué no. Cuando leo un poema mío nuevamente, lo quiero cambiar, agregar cosas nuevas, modificarlo, nunca estamos muy convencido que el poema está ya listo, me tranquiliza saber que no soy el único con ese problema o coyuntura, muchos poetas del pasado también lo hicieron y muchos poetas actuales lo hacen. El eterno ciclo de un poema vivo y en movimiento.

    ¿Cuál es el fin que qué te gustaría lograr con tu obra poética?

    Para mí una poesía, es la magnífica oportunidad de trascender en nuestra continua cotidianidad de la propia vida, es un momento único para sentir y hacer sentir a otros lo que pensamos y sentimos, vivo con la esperanza de que la poesía pueda influir para bien en otros así como ha influido para bien en mí, que puedan encontrar en la poesía la empatía que a veces tanto necesitamos en la vida.

    Soy un soñador, un idealista, deseo que cuando alguien me lea, sienta algo bueno o malo con mis letras, sienta el amor por la vida, el dolor que a veces existe, nostalgia, la esperanza con las cosas que cambian, que se identifique con mis poemas y diga; esa poesía me llegó al interior, la sentí, me identifiqué, me dolió, me transmitió algo que necesitaba sentir.

    Ese es mi mayor deseo y sueño, amo el lirismo, es algo nato en mí, quiero que ese lirismo inspire a otros a valorar la vida y a seguir. De eso se trata la vida, de vivir con un propósito.

    ¿Qué opinas de la poesía en la red? Plataformas de publicación como Poémame, pero también otros foros literarios y revistas virtuales, redes sociales, blogs… ¿han cambiado la manera en que creamos y leemos poesía?.

    Sin duda es un tema interesante, tal vez polémico. Para muchos la red no es el mejor lugar para leer poesía, afirman que la poesía que se comparte en la red es una poesía vana y sin calidad, yo no puedo concordar con ellos pues publico todo lo que escribo en las redes, no estoy atado a poder dar a conocer mi obra hasta la publicación de un libro en papel o un libro electrónico, desde luego que no lo sustituye, es lo ideal por eso respeto y admiro mucho al que toma la decisión de hacerlo solo de esa manera, pero opino que a estas alturas de nuestro desarrollo de la humanidad, debemos utilizar todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance para dar a conocer nuestra poesía, la poesía de otros y desde luego encontrar a otros poetas que en otras circunstancias jamás hubiéramos podido leer, simplemente por la condición del tiempo y espacio.

    La poesía en muchos países es un género literario que ya no está tan vigente en las librerías, basta con acudir a ellas y ver el pequeño espacio en el cual se les reserva para exhibir títulos a diferencia de los demás géneros, de modo que los poetas debemos buscar otros espacios para encontrar lectores y nuevos poetas para leer.

    Soy feliz con mi blog: me siento orgulloso de las mil lecturas al mes, y las casi setenta mil desde que empecé a publicar en él… ¡si así vendiera libros, sería otra historia!

    Ojalá más y más personas se animaran a leer poesía y a escribir, sin duda cambiaría la manera de ver a el mundo. Como en muchos otros géneros literarios, la era digital será la oportunidad de continuar con el género literario más antiguo, la poesía.

    Has formado parte de Poémame desde prácticamente sus inicios y eres un referente dentro de su comunidad de poetas. ¿Qué ha supuesto para ti Poémame? ¿Qué evolución crees que ha tenido, y cuáles son sus principales carencias, y virtudes?

    Muchas gracias por considerarme como un referente, es un orgullo y un honor si así lo es, tengo escritas en Poémame más de 500 poesías de las casi 700 poesías que he escrito, para mi es una satisfacción escribir en Poémame, he encontrado verdaderas joyas literarias, a verdaderos poetas y sobre todo, verdaderos nuevos amigos virtuales. Miguel Adame era uno cuando entró a Poémame y es otro después de ello, todo un crecimiento didáctico en mi experiencia personal.

    No me atrevería a calificar desaciertos, ¿quien soy soy para calificarlos? Solo puedo resaltar lo positivo y enriquecedor que para mí ha sido esta experiencia que recomiendo cada vez que tenga la oportunidad de hacerlo, me considero como en casa, parte de Poémame, divulgo mis poemas compartiendo la publicación en esa plataforma.

    ¿Qué te gustaría que fuera Poémame en el futuro?

    Sueño con un Poémame en donde con el paso del tiempo escriban más poetas consolidados y los que ya están se consoliden, que desde sus filas nazcan los nuevos poetas que serán leídos dentro de cien años, desearía que de una u otra manera Poémame pudiera conseguir ser el punto de lanza para ser una plataforma para el financiamiento creativo de tantos poetas excepcionales que no encuentran la oportunidad de publicar de manera independiente o con editoriales convencionales, que Poémame pudiera publicar en papel y de manera electrónica a esos poetas.

    ¿Podrías recomendarnos un poema de otro autor/a que te haya gustado especialmente?

    Me la pones muy difícil, te diré tres poemas que me gustan mucho: “Árbol adentro” de Octavio Paz, «Hojas de hierba» de Walt Whitman, «Despedida de un paisaje» de Wisława Szymborska, y “Taratumba” de Jaime Sabines.

    ¿Qué libro estás leyendo actualmente?

    Leo a la par de escribir, unos dos o tres poemarios a la vez, según la posibilidad de mi tiempo libre. Tengo varios poemarios más de una docena que no he terminado de leer, leo un poco de todos para poder enriquecerme con su lectura.

    Ahora estoy leyendo a Juan Gelman, un poeta argentino, y estoy empezando a leer al poeta coreano Ko Un, que recientemente visitó mi país.

    ¿Qué consejos le darías a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que se deje llevar por el instinto implícito de sus sentimientos y pensamientos es lo más importante. Que no intente agradar a los demás, que escriba para ella o él. Que lea mucho, muchísimo, no hay de otra, solo así que alcanza el verdadero crecimiento. Que tome talleres virtuales a medida de sus posibilidades, que interactúe con otros poetas formados o en formación.

    Que no tenga miedo de escribir y expresar lo que siente. Todo es poesía, todo lo que absolutamente nos pasa, todo lo que absolutamente nos rodea. La poesía es viva, está en cada uno de nosotros, la poesía es vida y amor y, a veces, dolor y nostalgia.

    Para concluir, ¿cuál es la pregunta que te gustaría que te hubiera hecho y que no te he hecho?

    Me hubiera gustado que me preguntaras «¿qué es para mí la poesía?». Te hubiera contestado aquello de «poesía eres tú».


    Si quieres seguir descubriendo la poesía de Miguel Adame, te invitamos a visitar su blog y su perfil en Poémame.

  • El alma de la poesía en los versos de Miguel Adame

    El alma de la poesía en los versos de Miguel Adame

    Miguel Adame Vázquez es un poeta de la vieja escuela, un poeta con mayúsculas, un poeta de los que escasean.

    Una de las impresiones que percibe el lector de la poesía de Miguel es la fidelidad que muestra a sus voces. Desde el título nos indica que su voz será la suya, la que habla del dolor, la del poeta arrinconado, el aullido de las injusticias, el susurro del evidente amor con el que perfuma cada uno de sus poemas. En ocasiones uno tiene la sensación de que las poesías se quedaron incompletas o que las publicó con cierta premura aunque ignoro hasta qué punto puede ser cierto. Quizá este detalle es el que más le engrandece ya que escapa del adorno pretencioso, y es que Miguel es un poeta humilde.

    “Porque la justicia no es un burdel que se compra con la fuerza de las mentiras.”

    Siempre produjo en mí una emoción especial al ver su lógico sistema poético. Este verso, de su maravilloso poema «El color oscuro de la maldad» podría ser el emblema que Miguel Adame ha escogido para titular su poesía. Siempre reconociendo su sentimiento de abandono hasta que aparece ella, aquella mujer que corrige sus defectos y habita sus vacíos.

    “Extraño tu luz que ilumina mi universo del error y la desdicha.”

    En el poema “Yo he estado ahí” me sentí más cerca de él que nunca, quizá se trate de uno de los textos más valiosos de Poémame. En él podemos encontrarnos su pureza, sus ganas por sobrevivir a un pasado adverso, a un ayer de hirientes golpes que trata y sana gracias a sus sueños intactos.

    Miguel se toma muy en serio su trabajo y nos brinda con gran perspectiva una transparente radiografía del alma de la poesía, una poesía en la que, como en la vida, podemos encontrar esos ingredientes que solemos usar: versos inalterables y tristes, con un abandono pasado y versos dulcificados. Pero no seré yo quien descubra sus líneas.

    Revele el lector por sí mismo, sin prejuicio, a solas y en silencio, su voz legítima e íntima y se deleite con la lectura de quienes mejor valoran su poesía, lectores con intencionalidad poética.

     

    El color oscuro de la maldad

    Veo ante mí, el horizonte el color oscuro que luce la maldad.
    Es como un ropaje frío que se roba el aliento de los suspiros buenos del calor de la tibia mañana que va naciendo.

    No logro comprender sus pensamientos.
    Sus mentes testarudas no son claras como las almas de los que sí pueden decidir estar con la bondad.
    Sin ningún mínimo intento, no escuchan la gloria que te bendice por obrar siempre por lo que es bueno.
    Solo veo su sombra que se crece ante el intento de robar la esperanza de creer.

    Solo veo su corazón roto, que ha estado así por muchísimo tiempo.
    Viviendo en el laberinto de los años que se inclinan siempre por un alma fría que ataca sin ningún remordimiento.

    No logro comprender cómo van pisando los pétalos de las rosas, que tú pusiste en el camino para recordar tus pasos andados.
    Y no replicar el poco remordimiento de ellos por dañar a otros sin ninguna pizca de misericordia.

    Apagan sin ninguna vergüenza la flama tibia de la buenaventura.
    Son como un rostro hipócrita que se encima tras una máscara arrugada por las mentiras.

    Con un rezo falso de una bondad que nunca han ejercido, van sembrando la apariencia de que son más que justos.

    Pero no les bastarán las plegarias falsas para saciar la justicia de aquel a quien nada se le oculta.
    No les bastará ocultarse en el más recóndito sentimiento falso, porque no pueden engañar a aquel que todo lo ve.

    No les bastará con respirar el odio húmedo que se impregna en sus palabras.

    Palabras que resultan ser falsas como sus sueños malignos que no se cumplirán de nuevo.

    Porque la justicia no es un burdel que se compra con la fuerza de las mentiras.

    Por eso fracasaran de nuevo.
    Y podré ver el horizonte azul de la verdad.

     

    Yo he estado ahí

    Yo he estado ahí.
    Con la fuerza a tope por la lucha eterna que no se acaba por sobrevivir.

    Yo he estado ahí.
    En una existencia que se escurrir del lodazal de la apatía que solo enferma porque nunca intenta fugarse y salir.

    Yo he estado ahí.
    Como un espanta pájaros que huye de las cicatrices del pasado y que solo consigue nuevamente contemplar la noche que nunca termina.

    Yo he estado ahí.
    Con el corazón roto en mil pedazos por un rompecabezas que nunca se podrá unir de nuevo.

    Yo he estado ahí.
    Con las hojas del otoño en los suelos solo esperando que el viento las pueda alejar de mí.

    Yo he estado ahí.
    Huyendo con el frío de un invierno que nunca pasa del todo.

    Yo he estado ahí.
    Con el crujir del mar agitado que se azota con fuerza hasta deshacer todos tus sueños.

    Yo he estado ahí.
    Tratando de recordar el camino de vuelta a casa de ese laberinto que nunca tiene salida.

    Yo he estado ahí.
    Con las manos llameantes por un fuego que no solo quema lo que es de afuera.

    Yo he estado ahí.
    Caminando en la cuerda floja de la desdicha al regar con lágrimas las flores de mí pasado.

    Yo he estado ahí.
    Queriendo alcanzar la llave que abre los sueños que no son míos.

    Yo he estado ahí.
    En la punta del precipicio más alto sin saber que lo mejor es contemplar lo hermoso que se ve el horizonte desde esa perspectiva.

    Yo he estado ahí.

    Es por eso que entiendo cuando me hablas con la mirada y me dices que ya no puedes seguir adelante.

    De nada sirve el sentir lástima por uno mismo.
    Te lo digo porque ya no estoy más ahí.

     

    Érase una historia de un amor apasionado

    Érase una historia de un amor apasionado.
    Qué volcó su imaginación recordándote.

    No encuentro el sigilo guardado en la memoria.
    Para vivir y despertar del sueño eterno ante tu ausencia.

    Las caricias de tus palabras solo hacen eco en mis razones para subsistir siempre desesperado por tu calor ausente.

    Una fuente inagotable de amor emana de mi vida que sin ti ya no es una noche con estrellas.

    Extraño tu luz que ilumina mi universo del error y la desdicha.

    Mi amor por ti es más que un volcán poderoso que estalla con solo tu recuerdo.

    Aún prefiero tener tu amor al lado de mi cuerpo y no logro ocultar el miedo de perderte.

    Érase una historia de un amor apasionado que vivió por ti.