Etiqueta: poesía venezolana

  • 3 poemas de Hebe Muñoz #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Hebe Muñoz #PoesíaVenezolana

    Hebe Muñoz. Nacida en Pto. Cabello, Venezuela, reside actualmente en Italia. Es hija, madre, hermana, esposa, amiga, profesora de idiomas, empleada administrativa, y poeta italo-venezolana. Ha publicado los poemarios bilingües: (it-esp) PEGASA, Renacida de las aguas (Editorial Feltrinelli. 2014). Presentado en el Festival Internacional del Libro BookCity de Milàn, Italia-Sala Khaled al-Saad, MUDEC Museo de las Culturas. 2016). ESCUDEROS de la Libertad (Editorial Feltrinelli 2018) presentado con lectura pública junto a los poetas José Pulido y Armando Rojas Guardia, en el marco del evento Venezuela del Festival Internacional de Poesía de Génova. EXILIADOS, historia de la diáspora venezolana en Italia (Editorial Mondadori. Crowfunding. 2019. En colaboración con la fotógrafa Irene Nasoni. Edición en italiano) Ha participado como poeta invitada en distintos Festivales internacionales y Jamming poéticos, en vivo y on line. Ha sido entrevistada por distintas Revistas digitales venezolanas e internacionales, entre ellas el magazine francés . Lumière Internationales Magazine, Francia-París número 11. 2018, por la periodista Luisa Pace. Ha colaborado con diversas antologías poéticas de carácter artístico y como proyectos humanitarios.

    TRAVESÍA

    Navego en tus ojos océano
    me dirijo hacia tu corazón-centro-de-la-tierra

    Permíteme que te diga
    que aunque el reloj indique que ya es mañana
    yo continuaré mi travesía

    Surco tu frente con besos de luna
    dejándote una estela de azúcar y saliva

    Sobre tus músculos tensos
    echo mi ancla
    para que me mezan tus ondas

    Son tus hombros mis velas

    suelto mis amarras
    tengo el viento a mi favor

    Tu respiración marina agitada
    es ráfaga salada que traspasa mi piel
    y perfuma mis profundidades

    Náufraga
    grito
    !Tierra!
    me lanzo a tus aguas
    me arrastro hasta tu orilla

    hebemunoz©2014 (De PEGASA. Renacida de las aguas)

    YA SABES

    Me encontrará intacta

    el amor


    que de tus caricias
    las manos volaron
    alrededor de mis campanas

    Me besarán los pies


    tus labios 

    viandantes del tiempo antaño

    huellas del regreso cotidiano 


    Me serás
    por bien amado
    en el relampago de la tristeza
    rompiendo la lluvia de todos los tiempos

    Me observarán
    de cerca
    tus pensamientos inquietos
    que por hogar han escogido


    los valles 

    después de las colinas 

    de mis ojos

    Ya sabes
    todo pasa

    Cuando lo que queda
    es la copa
    cuando el vino nuevo rebosa
    cuando el cuerpo se recuesta
    cuando es el viento el que roza

    ya sabes
    todo pasa

    hebemunoz©2020 (www.impressioniecertezze.com)

    CUANDO LA SANGRE

    Cuando la sangre
    se convierte
    en las lágrimas de todos

    no hay rostro de pueblo
    que las contenga

    ni manos de gente
    para secarlas

    Hasta el cielo llora

    Cuando la sangre
    se vuelve grito

    hasta en los oídos sordos
    retumba el trueno
    de su tempestad

    Cuando la sangre
    rueda sobre las conciencias

    dicta sentencias a vida

    absuelve o condena

    Cuando la sangre
    es río

    son las venas abiertas

    de esta tierra de desgracias

    que en punto de muerte herida

    inundan pecho  corazón  y futuro

    Mientras la sangre

    de inocentes y héroes

    siga corriendo

    y para eso
    no haya justicia

    esta poesía
    manifiesto y denuncia

    seguirá estando de luto

    No tendrá final

    hebemunoz©2018 (De ESCUDEROS de la Libertad)


  • 3 Poemas inéditos de María Dayana Fraile #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de María Dayana Fraile #PoesíaVenezolana

    Maria Dayana Fraile (Puerto La Cruz, Venezuela – 1985). Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Obtuvo una maestría en «Hispanic Languages and Literatures» en University of Pittsburgh. Su primer libro de cuentos Granizo (2011) recibió el Primer Premio de la I Bienal de Literatura Julián Padrón. Su cuento “Evocación y elogio de Federico Alvarado Muñoz a tres años de su muerte” (2012), recibió el Primer Premio del concurso «Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores». Su poemario Ahorcados de tinta (2019) fue publicado por CAAW en Miami. Escritos de su autoría han sido incluidos en distintas muestras de narrativa venezolana como, por ejemplo, en la Antología del cuento venezolano de la primera década del siglo XXI, editado por Alfaguara, y el dossier de narradores venezolanos del siglo XXI editado por Miguel Gomes y Julio Ortega, publicado en INTI. Revista de literatura hispánica.

    ¿Puedo beber tu sangre?

    1

    Yo ingresé a la verdad psiquiátrica

    Un templo para los fundidos

    Un templo de venas azules y huevos estrellados.

    Yo fui sometida por una secta de matones que debatían acerca de mi salud mental

    Yo fui sometida

    Sometida

    Sometida

    Ilusión cósmica

    Todo lo que escribo es contra el sistema de la mentira psiquiátrica

    Se trata de una saga sagrada de bombillos marchitos

    Prisión de vanidades: los adoctrinados por tu amor

    no podemos volver.

    Ballena blanca entrando en la bahía

    La jadeante respiración del moribundo de la cama de al lado

    Caníbal hundiéndose en el paraíso de la crema ácida

    Galeón con velas de terciopelo, comercial o de guerra

    Su estela se prolongó hasta el paraíso providencial, tierra de grandes virtudes y valientes ciudadanos

    Su estela se prolongó por la vía intravenosa y descubrió un continente entero pululando en mi corazón de colifor-tema-constructivo

    La tripulación se zambulló en mi sangre y nadó hasta mi garganta

    Los marineros se sujetaron de mis dientes como de un archipiélago rocoso

    Salieron, uno por uno, pisaron mi lengua y alcanzaron la habitación de luces blancas

    Las enfermeras gritaban, yo estaba dando a luz el horror de una tripulación perdida

    2

    Yo ingresé a un templo para los quemados

    Un templo de batas azules y orina dibujando paisajes mustios en el suelo

    Me sentía decapitada como una Medusa o como una virgen raptada de su apartamento

    Del teléfono goteaba un arcoíris mientras llamaba al 911

    Intenté llamar a la policía pero ellos eran la policía

    Yo fui sometida

    Sometida

    Sometida

    La sinestesia de los colores era un duelo profundo

    Porque una lata de guisantes es la medida del amor

    Cuando estás encerrada en el psiquiátrico en contra de tu voluntad

    Y solo queda la noche de los guisantes y la salsa espesa volando por los aires

    Ambarinos mis ojos de tanto comer ballenas

    Era terrible quedarme sin señal en un lugar como ése

    Mis referencias eran McMurphy siendo lobotomizado

    La ventana de mi habitación daba a una calle martirizada por los estudiantes de enfermería que patinaban en el hielo como cuervos arrogantes

    Los otros pacientes se sumergían en mi herida, nadaban con snorkel y chapaletas y cambiaban los canales de mi imaginación

    3

    Yo ingresé al templo de la mentira empírica

    Me sometieron con esposas en un breve paseo por la catástrofe literal

    Me llevaron en las entrañas de un elefante mecánico

    Me dieron tres pastillas y dibujaron mi cerebro en la noche de los escalpelos suicidas

    Yo solo quería comer unicornios y libros por kilogramos

    Las enfermeras estaban clavadas en un corcho con el cronograma semanal

    Con sus cuerpos perforados por alfileres de sangre y el primer latido de la mañana brotando de entre sus piernas de orquídeas

    Mostraban sus pantimedias de encajes y el puño en alto para los pacientes que no entendían la longitud de aquella manzana podrida.    

    Yo ingresé al templo de la mentira abstracta

    El pene de Urano arremetía contra mi lucidez en forma de inyecciones que borraban del mundo sensible

    Los tecnócratas me dejaban mensajes en la contestadora: 

    ¿Puedo beber tu sangre?

  • 3 poemas de Magaly Salazar Sanabria #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Magaly Salazar Sanabria #PoesíaVenezolana

    Magaly Salazar Sanabria nació en La Asunción, Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, Venezuela. Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela (1974). Magíster en Literatura Hispanoamericana, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas (1992). Estudios de Doctorado en la Universidad de Barcelona, España, en Filosofía y Ciencias de la Educación (1985). Doctora en Cultura y Arte para América Latina y El Caribe, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas (2012) Nombre de la Tesis Doctoral: “El mar y la religiosidad en la canción popular y tradicional margariteña desde una visión poética”.Profesora Universidad Central de Venezuela, Simón Bolívar y Universidad Pedagógica Experimental Libertador1974-1999. Actualmente es Vicepresidenta del Círculo de Escritores de Venezuela. Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el Estado Nueva Esparta.    

    Obra publicada: No apto para los ritos de la sacralización (1987), Ardentía (1992), La Casa del Vigía (1993), Bajío de sal (1996), Levar fuegos y sietes (1998), Cuerpos de resistencia (2006), Caudalía (2010 1a.ed.), Caudalía (2013, 2a.ed.), Andar con la sed (2016)        

                                                                

    Ardentía

    Llámame

    con aquello de andar por lo alto.

    Llámame

    con éso de jadear dentro

                         y me devolveré

    con mis fotografías

                          que no caben en la muerte.

    Llámame con mis amores y heridas.

    Cítame sobre el mar

    y será de noche

    cuando alumbre el cardumen

    y te contaré de la ardentía,

                                   lo que ella sabe de mí.

    Del libro: (1992) Ardentía. Barcelona: Venezuela: Fondo Editorial del Caribe

    LI

    Cuando tu cuerpo busca entre el mío

    una razón

    para hacer de él una copa de vino o de flores,

    Ese amoroso deleite

                               de tu mano sobre mis superficies

                                                              me desaparece

    pero logras vencer la codicia

    para contemplarme

    olorosa a mujer recién amada

    y descubres que el cerebro corre

    apenas llegado el corazón

    y que un temblor celado en la proximidad

    orienta los sentidos y se abren espacios

                                         y la lógica hace equilibrios para no caer

                                         y vienen hacia nosotros, desde alguna parte,

                                                  palabras en libertad

    y de repente, las campanas decretan

    una pausa para que nos oigamos

    y se recoge en la juntura perfecta

                                                          el espíritu.

    Del libro:  (1996) Bajío de sal. Caracas: Universidad Pedagógica Experimental Libertador

    Hombre con sed

    Difícil  es caminar bajo el sol

    Sin intuir las horas de la salvación.

    De tanto andar nos acercamos al pozo

    “do tiene su manida”

    el agua.

    Alguien nos pidió de beber.

    Era un Hombre con  sed

    pero sin cubo para la hondura del agua

    y  nosotros gente cibernética y con prisas;

    algo diferimos entre la compasión y el amor

    El hombre era el Poeta Mayor

    y nos dio agua de vida

    y escribimos,

    nos apacentamos,

     observando el mundo

    desde la aspiración de la gaviota.

    Y la cima se hizo amiga de la mar.

    Del libro: Caudalía (2013) Caracas:El pez soluble

  • 3 poemas de María Gabriela Lovera Montero #PoesíaVenezolana

    3 poemas de María Gabriela Lovera Montero #PoesíaVenezolana

    María Gabriela Lovera Montero (Caracas, 1972). Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello, con Máster en Edición de Libros de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha publicado los siguientes títulos: Extraño vértigo, LP5 Editora, 2020; Duendes caseros ¡hasta en la tostadora!, EDAF, Madrid, 2016; Desvelos, Amargord Ediciones, Madrid, 2012; Sabia Vida Savia: manual de irrealismo pragmático, Amargord Ediciones, Madrid, 2008; Y de la noche tanto, Editorial 50 de 50, Caracas, 2004; Por debajo del viento, editorial El Pez Soluble, Caracas, 2000. Ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana y latinoamericana: La flor en que amaneces; Fanky, antología arbitraria Perú-Venezuela; El puente es la palabra; EN-OBRA; La maja desnuda; Voces nuevas, entre otras.

    Esquela

    Todo lo que cae,

    inerte,

    sobre la hoja:

    ¿Con qué palabras lo entierro en el poema?

    Nuevo mandamiento

    Hagámonos bosque los unos a los otros.

    Vertebremos el silencio.

    y en lugar de palabras,

    elevemos el fruto.

    Que los pájaros lo coman de la frente,

    luego vuelen.

    Inmigrante

    Inclinas un poco la nostalgia al andar.

    Se nota que te pesa el otro lado del mundo.

    Esbozas el hilo tenue del funámbulo

    entre husos horarios.

    Intentas cruzar con palabras de otros tiempos,

    pero tu boca es un desequilibrio.

    Tambaleas de pasado,

    titubeas de presente.

    Volver

    es un vértigo incurable.

    Estos poemas pertenecen al libro Extraño Vértigo Editado por LP5 Editora, Chile, 2020

  • 3 Poemas inéditos de Simmony Azul Urdaneta #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Simmony Azul Urdaneta #PoesíaVenezolana

    Simonny Azul Urdaneta (Valencia, Venezuela,1978)  Poeta, investigadora, profesora en la Universidad de Carabobo. Actriz, dramaturgo, productora radial y teatral. Ha publicado: Los cuentos de hadas no hablan de sexo (1997, 2002), Mi calle de una acera(2002) Líbrame (2005) Como una costumbre (2010), Piedra de Rayo (2015).  Premio Concurso de Poesía Liceista CELARG, 1994. Premio Mención Poesía en el Concurso de Literatura FACE-UC 1997, Premio Certamen Mayor de las Artes y las Letras, 2004, Premio Bienal José Rafael Pocaterra 2009, Premio Concurso de Poesía Festival Mundial de Poesía, 2014. Fue condecorada con la Orden “José Félix Ribas” en su tercera clase, área artística.Orden «Arturo Michelena» por su trayectoria artística. Participó en Festivales Internacionales en Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Dictó su taller: Voces femeninas en la poesía contemporánea en San Vincent , 2011 y Lima, Perú, 2019.Su trabajo literario e investigativo ha aparecido en antologías como En Obra, de Gina Saraceni, Editorial Equinoccio; Antología de Poesía Venezolana, Embajada de Venezuela en Siria; Antología “El vuelo más largo, Poesía Hispanoamericana”, Ángeles de Papel Editores, entre otras; también en periódicos y revistas de circulación nacional e internacional. Su poesía ha sido parcialmente traducida al inglés, portugués, italiano y árabe.

    Aliento

    Pasaje encriptado de puntos y figuras

    hay un mundo que armo

    juego de niños

    cada día caen en él como semillas

    en otro tiempo estarán

    dibujando con sus manos, tierra y cielo

    dándole cuerdas al reloj del mundo

    con el soplo del sonido primigenio en la voz.

    Canelita

    Esa vez fue canelita y no para invocarte

    fue para subir el páramo con el ánimo abrigado

    con el ánima intacta a la tierra del poeta

    con cundiamor y pétalos de árnica en la frente

    alguna vez fuimos más que cautivos

    desde esta reja canto sabiendo mi condición

    el aislamiento arde como podar hebras a distancia 

    las bombas caen y destruyen a lo lejos los templos todos

    todo en lo que creíste es una historia de máscaras y bailes

    todo por detrás de esto asusta

    y aún así abre sus ojos al destello

    que siempre es mejor cegarse en la luz.

    Eucalipto

    Se llamaba eucalipto esa rama verde blancuzca

    se llamaba tordo esa sombra

    picoteando mi cabeza, temprano

    supe de fantasmas y canciones de años

    de celajes y de espantos

    temprano supe leer libros y oráculos distintos

    esta bandera blanca en la puerta esta cruz

    de palma este palo santo

    este grano de sal bajo la lengua para estar vivos

    y la neblina acaso

    las visiones que vuelven a contarme de ti.

  • 3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    Ender Rodríguez (San Cristóbal – Venezuela. 1972). Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica Española, 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca –  cuentos grotescos (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017), Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020), y VISO Poesía visual, objetual y collages en Venezuela (SABERULA, 2020),  entre otros libros publicados en internet, y en físico como coautor.

    Bitácora de día

                                                                                      A Yahn por siempre

    Conocí a un hombre que no moría

    se llamaba cabeza volcán

    porque en vidas pasadas

    se volaba la sien

    en faenas pirotécnicas

    Conocí a una mujer con agujeros en los dedos

    le llamaban aguacero

    por lo líquido de su alma rota

    en forma de equis

    Conocí a un anciano que se convertía en tigre

    saltando levitaba entre piedras

    y curaba la enfermedad de trocar el olvido en pus

    Una vez caminé mutilado sobre agua

    y salían burbujas rojas de mis manos de venas de navaja

    al igual que las de mi madre y la suya

    Una vez no logré conocer a un niño brujo que nació en una alberca

    con barbas grises y juncos secos en sus piernas,

    él era un ser que hacía chasquear sus huesos con solo juntar los brazos

    Una vez morí y no fue tan divertido

    no se detenía el espíritu

    y giraba muy extrañamente lanzando bocanadas de luz verde

    al parecer radioactiva

    Cuando sé que volveré a morir

    ato un rayo del techo de la casa

    hasta que se desvanezca el silbido

    No he vuelto a morir

    como antes

    cuando no sabía que no dolía morirdespierto

    en las almas huecas que esconde el espejosin nombre

    donde no sé volver

    como los niños perdidos

    que habitan la nada como nadie.

    Como Pessoa

    A Daniel Arella

    Como Pessoa

    me pongo

    a pensar en una piedra,

    veo la piedra

    y me acuesto a su lado

    Le miro por el rabillo del ojo,

    le hablo

    y espero a que me hable

    No lo hace la muy piedra

    Y me percato que quizá no tenga deseos de hablar pistoladas

    como otras piedras que sí hablan pistoladas

    o como algunas que cuentan historias vulgares muy divertidas

    Pienso en cómo se sentirá

    o cuanto frío o calor tendrá la piedra en su alma

    me pregunto ¿cómo hará el amor?

    si beberá wiskie o si deseará ser una famosa piedra

    que se dedica al espectáculo para piedras

    Pienso en que su lengua debe ser rugosa

    y tendrá piedras enemigas y depresión

    o querrá irse a vivir lejos

    y comprar un auto, un perro, y debe imaginar

    que puede sembrar mucha marihuana

    y de repente no querrá trabajar más nunca esta piedra

    que no me habla

    No soy esquizofrénico

    bueno tal vez, un poco

    en cambio soy algo pesado como Pessoa

    pensando en piedras

    Certeza

    Los hombres vaca saben

    que la tierra es redonda.

    como las olas impúdicas

    de Peter Pan

    ¿Quién puede asegurar que los reptilianos

    nos tendrían atrapados en máquinas mentales

    para convertirnos

    en sexo gratis y coca cola?

    Yo en cambio

    después de morir sin la matrix

    pienso en levitar

    como las piedras de orín

    de un marsupial

    sin antes tener que

    orar a Zeus

    -Los niños son más feroces

    que los dioses

    y no son tragamonedas-

    le dije a mi padre

    -La historia no sabe

    lo que otros tampoco

    y nadie

    puede engañarla tanto como

    un agujero blanco en una parca-

    recalcó mi padre

    Yo prefiero declarar que

    hay demasiada ceguera

    dentro de las locomotoras del alma

    de un vidente poeta cojo

    que no sabe ni firmar

    con rimas

    Todo pasará

    igual que el tren de las 5 o las 6

    -No sufras por el ocaso-

    lo dijeron a Marilim

    y se agrietó

    como una tumba sin flores

    en Alaska

    Me volteé a escuchar el olvido

    y entonces

    Marilim me dijo

    susurrando:

    -Siempre alguien

    nos engaña la razón

    justo al pasar el último tren-

    Me cambié de vagón

    vehementemente

    para esperar a los hombres vaca

    con boleto en mano

    hacia donde solo llega

    el absurdo.

  • 3 poemas de Lena Yau #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Lena Yau #PoesíaVenezolana

    Foto por Emilio Kabchi.
    Lena Yau (Caracas, 1968) es narradora, poeta, periodista e investigadora. Especialista en el vínculo entre literatura e ingesta. Licenciada en Letras y Master en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello. Asesora literaria de El sabor de la eñe. Glosario de literatura y gastronomía (Instituto Cervantes, 2011). Autora de los poemarios Trae tu espalda para hacer mi mesa (Gravitaciones, 2015), de Lo que contó la mujer canalla (Kalathos, 2016), y de Bonnie Parker o la posibilidad de un árbol (Utopía portátil, 2018); de la novela Hormigas en la lengua (Sudaquia, 2015) y del libro de relatos Bienmesabes (2018). Sus cuentos y poemas han figurado en antologías (Fundavag, Mantis y Pre-textos). Reside en Madrid.

    Bonnie Parker y la posibilidad de un árbol

    El árbol tiene su casa

    en jardines ajenos


                        lo trepas

    lo abrazas                            lo salvas

               de palabras que hachean


                   él hace memoria

                 tú giras en sus aros

               pidiendo cántame el mar

    Ya entonces volabas, Bonnie Parker.

    Quizás por eso

    eres madera

    percutora de zarcillos

    frente en ritual.

    En la sombra del jabillo

    lago lunar sobre el asfalto

    te iniciaste.

    Supongo que todos nacemos

    en el camino más espinoso.

    Bonnie Parker o la posibilidad de un árbol . Utopía portátil, 2018.

    La conjura de la necia

    Yo, porque ese es el orden de los pronombres, la que naufraga agotando lejanías.

    Tú, porque aunque me niegues estás en la almohada fría que abrazo después del sexo sin ti.

    Él, porque tal es la historia, el que sabe pero calla.

    Ella, por la misma razón, la que disfruta de tus ganas intensas e irresolutas.

    Nosotros, las palabras que buscan conjurar ausencias.

    Vosotros, corifeos ciegos, ojos mudos.

    Ellos, los testigos del fracaso estrepitoso de nuestro intento de amor.

    Desbravar fue el verbo irregular que nos acompañó.

    No supimos, no pudimos, no debimos.

    Escupo mi sombra en un vano intento de olvido.

    De Lo que contó la mujer canalla. Editorial Kalathos. 2016. Caracas.

    Catara

    El corazón caminaba.

    La tierra se abrió.

    Cayó.

    (Desde la grieta, grita)

    Ahora es tubérculo que guarda ponzoña.

    Clarea.

    Ralla.

    Comprime.

    Haz líquido.

    Reserva.

    El dolor: animal clavado con alfileres en una pared.

    (Palpita en silencio)
    Un exoesqueleto en vivisección.

    Descarta pies, cabeza, piedad.
    Retira cuidadosamente el abdomen.
    Aceita un hierro candente.

    Lancea sin dudar.

    Su presencia: enfermedad del cuerpo.

    (Escalofríos. Temblor dental)

    Una quemadura de vapor.

    Rajas de ají chirel con venas y semillas.

    Jugo del tubérculo corazón.
    Insecto dolor mutilado y tostado.
    Mezcla sin agitar.


    Él está:

    En la hoja en blanco.

    Sal.

    En la hoja escrita.

    Pimienta.

    En la letra invisible.

    Limón.

    En las oquedades del discurso.

    Reposo.

    (Todo lo que somos es lo que no somos).

    Unta el preparado en cada parte que reclame su huella.

    Espera a que el nombre se infle en ampolla.
    Deja que crezca y reviente por cuenta propia.


    Levanta la piel para barrer debajo.

    Barrerlo de ti.

    Repite el proceso hasta la cicatriz.

    Reza estas instrucciones en su memoria.



    De Trae tu espalda para hacer mi mesa. Editorial Gravitaciones. España. 2015

  • 3 poemas de José Luis Ochoa #PoesíaVenezolana

    3 poemas de José Luis Ochoa #PoesíaVenezolana

    José Luis Ochoa (Valle de La Pascua, Venezuela, 1965). Poeta, ensayista, psiquiatra, y docente universitario. Ha publicado los libros De viajes y Encuentros (Fondo Editorial Pequeña Venecia – Fundación CELARG, 1994), Poemas (Editorial La Tinta del Alcatraz, México, 1994), Cantos hiperrealistas (Editorial Eclepsidra, 1997) y Ruinas vivas (Editorial Eclepsidra, 2013). Fue ganador del Premio de Poesía “Fernando Paz Castillo” otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) en 1992. Sus poemas y ensayos han aparecido en diarios y revistas literarias nacionales y extranjeras. Su obra poética ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana e internacional. Fue miembro del Grupo literario Eclepsidra, de Caracas y de Maltiempo Editores, Grupo literario y editorial de Barquisimeto. Es profesor de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)

    Contorsionista

         Brazo sobre brazo

         cabeza con espalda

         el cuerpo es un ovillo

                              una flor

         que se oculta y se abre

         en el movimiento de sus músculos

         y del mundo.

         En el rostro asombrado

         de los que observan

         se dibuja el paso de la tarde.

         Entre el público me pregunto:

         ¿conocerá el contorsionista

         cómo se vive

         cómo se siente

         el dominio de este músculo

         llamado intemperie

         desasosiego

         alma?

         Cae el día

         aplauden

         y su cabeza se inclina

         en un suave gesto.

                           (De viajes y encuentros, 1994) 

    Mártires.

    Sostienen sus cuerpos

    con la angustia de las flores rotas

     -los mártires de hoy y de siempre-

    dicen palabras mutiladas bajo la intemperie

     de este paisaje esculpido por los golpes

      de un martillo renegrido.

     “Ya no hay más orgullo que mostrar

       sólo el trofeo de nuestros despojos

        la vida imposible arrojada a los pies

        de ídolos que tratan con desdén”

        -piensan los mártires de hoy y de siempre-

        cuando ocultan sus rostros

        tras máscaras pétreas

        como actores de reparto en el teatro

        diario de oropeles.

        Después inundan sus habitaciones

        con lágrimas de silencio

        elevan plegarias inconstantes

        -estos mártires de hoy y de siempre-

        cuando la noche los convierte en espectadores

        obsesivos de sus historias anónimas.

                                                            (Ruinas vivas, 2013)

    Ciudad con lluvia y melancolía.

     Esta ciudad áspera

      viste sus trajes de harapos

       en los días con lluvia

       muestra el rostro

        de su tiempo de pájaros

        que buscan cobijo en los balcones

        de las casas blancas y en ruinas.

        Esta ciudad de seres exiliados

        en la orfandad de los lugares enfermos

        respira el viento que brota de sus entrañas.

        Parece suplicar con la voz callada

        de los desamparados

        a los dioses ausentes

        en estas horas del frío

        en estos años de la gran ira

        resiste nuestra ciudad tantas veces sitiada

        susurra unas oraciones sin destino

        en los días de piedra de hierro

        que llevamos sobre nuestros dorsos heridos

        como si fuésemos Sísifo o Atlas

        caminando cabizbajos por las calles mojadas.

                                                                              (Ruinas vivas, 2013)

  • 3 poemas inéditos de Amarú Vanegas #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Amarú Vanegas #PoesíaVenezolana

    Amarú Vanegas (Venezuela). Poeta, ingeniera, actriz y productora de teatro. Magister e investigadora en Literatura. Fundó Catharsis Teatro y Fundación Cultural Púrpura. Ha realizado tertulias artísticas desde el 2012 en Venezuela, Ecuador, Colombia, Chile, Uruguay y Argentina. Publicaciones: Mortis, monólogo (2001); El canto del pez (2007); Criptofasia Premio V Concurso de Relatos SttoryBox, España (2016); Dioses proscritos, Premio Internacional de Poesía Candelario Obeso, Colombia (2016); Añil, Premio Internacional de Poesía Alfonsina Storni, España (2019) y Cándido cuerpo mío, España (2019). Textos suyos han sido incluidos en antologías y revistas internacionales.

    Desprendimiento

    Algún asesino más poderoso

    más fuerte

    me interceptó cuando cruzaba

    el callejón de los cuchillos

    y me atajó. (Miyó Vestrini)

    La que cuenta sus caídas

    está dispuesta a contar

    sobre las aguas que la atraviesan.

    Ríos de mercurio trajeron sombras

    y otros pánicos a nuestras bocas.

    Amontonaron sus sonidos en idiomas esquivos.

    Es que las bocas quizá

    fueron obra de cuchillos sembrados

    en todas las partes del cuerpo

    y cada grieta habla una lengua

    al interior de la herida.

    Así saltaron también nuestras manos quemadas,

    pieles grises remontaron los cauces

    donde ningún árbol se persigna.

    Todas fuimos ofrendadas al apocalipsis

    en medio de la plaga y los excesos.

    Golpes de fiebre, oro, fluidos corporales

    y el corazón intacto en las orillas.

    Se sigue abriendo el hueco,

    un efímero vacío que grita sus deseos.

    Se entierran los hachazos,

    se aprieta el puño,

    se apunta el arma.

    Y esas fuerzas vigorosas hostigan,

    reclaman el tributo de las fosas.

    Machete y bala sostienen su armonía

    orquestando el contrapunto.

    Contamos las caídas, sí.

    Pero también respiramos la paz de la sonrisa.

    Perdonen nuestras ofensas

    y que el peso de estas carnes

    haga inclinar sus balanzas.

    Ofelia

    Soñé con Ofelia.

    Exprimía la muerte en sus velos,

    sonreía y cantaba.

    Dando pasos cada vez más corpóreos

    hilvanaba sus últimas horas

    y los antiguos caminos devolvían el tiempo.

    En toda ella, blanca y exacta,

    festejaba la corriente,

    ya que Ofelia misma era el río.

    Algunos hablarían de la caducidad

    de los fantasmas, pero sus aguas

    rechazaron la insolencia de la muerte.

    La infantil sombra asomó los verbos iniciáticos

    reclamó lo que otros habían robado.

    Observó a los dioses con indiferencia

    hasta precipitar sus templos.

    Y al decirse viva invocó las fuerzas naturales,

    y el agua se tornó cuerpo,

    y el cuerpo transmutó en habla

    y así; portando la palabra precisa,

    con la tierra en las uñas, la mujer erigió un continente.

    Ni una hoja cayó del árbol a su espalda,

    nada se le negó.

    Al restaurar el orden de las cosas

    volvió a sonreír Ofelia.

    Solo esgrimió

    un adiós con la mano pálida y un guiño

    antes de volver al sueño que me haría despertar.

    Desconocido

    No temas cambiarte el nombre,

    la ciudad imaginada no lo recordará.

    Su estrago arde más allá del precipicio.

    Completa tu forma hueca

    antes del disparo frente al espejo.

    Hereda tus pertenencias.

    Reúne trozos,

    baraja las fotos de difuntos

    y los mechones sucios de tus hijos.

    Abre el vientre

    de la aldea que te escupe.

    En el humo encontrarás la memoria.

  • 3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    Georgina Ramírez, nació en Caracas Venezuela en el año 1972. Actualmente reside en Santiago de Chile. Creadora y directora del movimiento cultural LA PARADA POÉTICA. Sus poemas han sido publicados en las antologías poéticas: El Ojo Errante (Venezuela); La Mujer Rota (México); La voz de la ciudad (Venezuela); Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal (Venezuela); Arte Poética (Argentina); 102 Poetas Jamming (Venezuela); Cien mujeres contra la violencia de género (Venezuela); Aquel invierno que gritamos (España); La Mujer Rota (República Dominicana).Autora de: Piel de Durazno (plaquete de poesía) Taller Editorial El pez soluble; Lo que calla la noche, Ediciones del movimiento; Daño oculto, Oscar Todtmann editores.

    La guerra que no me contaron

    No es la guerra

    niño mío

    quien te borra

    Ese hueco en las entrañas

    no es la bala

    Caes

    con todas las preguntas

    en el rostro

    y todas tus mañanas

    cercenadas

    Es el hambre niño

    es el hambre quien te mata.

    Azores

    Esta isla que hoy habito

    tiene tu nombre

    llegué aquí de tanto naufragio

    contenido en el pecho

    primero fui sirena

    luego sal

    en mar también

    me convirtió tu partida

    un cuerpo

    vestido de ausencia

    de a poco

    el agua fue cesando

    y solo quedó este fragmento de tierra.

    Un poema llamado país

    No es solo partir

    y dejar el hambre en las esquinas

    Es escuchar en tu idioma

    palabras ajenas

    Explicar la miseria que te curte la piel

    y te inunda la mirada

    Defender la dignidad

    de las siete estrellas tatuadas

    partir es partirse

    van pedazos de ti

    sin ti

    recorriendo caminos

    que no conducen

    Partes con el hambre de todos

    en la espalda

    y cada bocado duele

    por el que nada

    lleva a la boca

    y buscas algún sabor

    que llene tanto vacío

    Así se parte

    así nos partimos

    mientras vamos en trenes

    que nunca llegarán a casa.

    Estos poemas son inéditos.